La mañana posterior parecía que nada había cambiado.

Por algún extraño motivo tanto Fang como Lightning parecían haber pactado una especie de acuerdo tácito mediante el cual ninguna de las dos mencionaría lo ocurrido, ni actuaría diferente en consecuencia.

Light parecía cómoda con aquello o, al menos, no mostraba sentirse fuera de lugar. Para Fang no resultaba tan sencillo. La noche anterior había estado a punto de tener a Light más cerca que nunca y de obtener de ella lo que nadie antes había sido capaz de alcanzar. Había estado a punto de entregarle algo importante, algo que sólo se entrega una vez; pero cuando Fang saboreaba el cielo Light lo hizo caer sobre ella, asfixiándola con su peso.

La morena era plenamente consciente de que aquél día llegarían al lugar del campamento. Ya el día anterior lo había intuido debido al ritmo acelerado que llevaban, e incluso había llegado a suponer que llegarían ese mismo día. Sin embargo no había sido así, y Fang tuvo la certeza de que aquella fatídica noche había sido la última que pasarían a solas, porque Lightning no le daría la oportunidad de acercarse a ella estando los demás alrededor.

-No nos queda mucho para llegar, ¿verdad Fang? – inquirió Lightning aparentando indiferencia

-Hoy llegaremos, probablemente poco después del mediodía… - Fang se tomó unos segundos para pensar – O incluso antes si andamos al mismo ritmo de ayer.

-Entonces pongámonos en marcha.

Que Fang supiese que llegarían en breve al campamento no le quitaba peso al hecho de que Lightning lo había preguntado, probablemente con el deseo de no tener que pasar mucho más tiempo a solas con la morena. Fang podía intuir aquello aunque Lightning se esforzase por aparentar que le daba igual tanto estar solas como si no, cosa que le salía bastante bien y que podía hacer creer a Hope o a Snow… Pero no a ella.

Caminaron con celeridad durante toda la mañana, haciendo los justos comentarios la una con la otra y denotando que por más que pretendiesen nada había vuelto a la normalidad; a la situación de hacía tres días. Aquella había sido una situación menos íntima pero desde luego mucho más placentera para Fang. Era así porque durante aquél tiempo no había certeza alguna de que pudiese o no haber algún sentimiento o acercamiento, y resultaba divertido y excitante intentar averiguar hasta qué punto podía someter a Light esa tensión sexual de manera alocada.

Pero ahora sí había certeza: certeza de que no llegarían a nada. El conocimiento a veces resultaba demasiado pesado sobre unos hombros que no quieren cargar con la verdad, y la verdad que Light le había ofrecido a Fang podía resultar más grave de lo que la morena podía o quería llegar a asimilar.

A mitad de camino, cuando el sol golpeaba con fuerza las hojas superiores de los árboles que protegían sus pieles, les pareció escuchar una voz. Sonaba de forma débil, como si aún estuviese muy lejos, pero resultaba inconfundible para Fang incluso a esa distancia. Vanille gritaba su nombre con fuerza desde algún lugar del bosque y la morena sintió el impulso de correr hacia allí. No se había dado cuenta de lo mucho que la había echado de menos hasta el momento en que volvió a escuchar su voz.

Fang miró a Lightning de forma instintiva y esta le devolvió la mirada. Debería haber sido una situación incómoda aunque ahora para la morena no había lugar en su pecho para otra persona que no fuese Vanille, y si aquello era así era en gran parte por culpa de Light. La soldado alzó una mano, pero antes de que pudiese poner alguna objeción Fang echó a correr siguiendo la voz de Vanille.

-¡Vanille! – llenó su boca de sonido al gritarlo

-¿¡Fang!? ¡Fang! – respondió la joven

Fang apretó más el ritmo y tan siquiera miró atrás para ver si Lightning la seguía: si no era así peor para ella. Saltó por encima de raíces, se coló bajo gruesas ramas y llegó a salvar un pequeño acantilado de un gran salto sin tan siquiera pensar en las consecuencias que podía tener un resbalón. Corrió sin descanso hasta que el sudor comenzó a perlar su piel, e incluso aún así no se detuvo. Corrió y corrió hasta que localizó un destello anaranjado a su derecha y unos ojos verdes a observaron con sorpresa y la recibieron con lágrimas de alegría y una amplia sonrisa.

Sin mediar palabra cada una se abalanzó sobre la otra y se dieron un abrazo tan intenso que incluso Vanille saltó y rodeó con sus piernas la cintura de Fang. Esta, por su parte, la sostenía sin esfuerzo y acariciaba su espalda y cabeza.

-Creí que te había pasado algo. Habéis tardado mucho… No quería perderte otra vez, Fang.

-¿De verdad pensabas que podía pasarme algo en Paals? – Fang se separó un poco para mirar a Vanille y soltó un bufido – Pero si las bestias se quitaban cuando me veían. Se ve que me recuerdan.

Vanille se rió tímidamente pero con auténtica alegría y deshizo el agarre al que sometía a Fang. Cuando estuvo en el suelo la morena retiró algunas lágrimas de los ojos de Vanille. Solo entonces escuchó una respiración agitada tras ellas; Lightning las observaba en silencio, sin dejar entrever cuanto tiempo llevaba allí o si había seguido a Fang desde el principio. A juzgar por su aspecto parecía que así era.

-¡Lightning! – Vanille sonrió y corrió hacia la soldado – Te hemos echado mucho de menos. Hope es el que peor lo ha pasado sin duda.

Fang hizo una mueca imperceptible desde su posición. "Pché… Hope. Ese niño ha tomado a Lightning como si fuese su madre o algo así" Le molestaba la extrema dedicación del niño hacia Light, lo admitía, pero lo que más le jodía era que Light le hacía el mismo caso al niño. ¿Celos? "Puede…"

-Llévanos hacia los demás – dijo Light con una débil sonrisa mientras ponía su mano sobre la cabeza de Vanille.

-Vamos ahora mismo al campamento – Vanille asintió con energía – Hemos estado haciendo partidas de búsqueda para que os resultase más fácil encontrarnos.

Vanille avanzó dando saltitos hasta Fang y agarró su mano para hacerla caminar a su lado. La morena no pudo más que sonreír mientras la miraba. Sin embargo sintió una punzada en su estómago que la obligó a girar la mirada hacia Lightning lo suficiente para percatarse de lo que sucedía: estaba mirando las manos unidas de Fang y Vanille de manera abstraída hasta que se percató de que era observada, momento en el que apartó sus ojos y caminó fingiendo estar distraída.

Fang volvió a mirar al frente con las palabras de la noche anterior retumbando en su cabeza. Había llegado a deducir que Lightning podía estar ciertamente celosa de la relación tan estrecha que Fang y Vanille mantenían, aunque el origen resultaba ahora un verdadero enigma para la bárbara. Sin duda alguna le habría encantado comprenderlo en aquél instante.

Cuando llegaron al campamento las dos perdidas soltaron suspiro. Fang no sabía cuál había sido el origen por el que Light había exhalado, sin embargo en el pecho de la morena dos sentimientos convergían en extraña armonía: se sentía aliviada por una parte, incluso más descansada; por otra parte sabía que a partir de ese momento sería como si nada hubiese sucedido.

No necesitaron esperar mucho tiempo hasta que los demás se fueron uniendo. El primero fue Sazh, quien saludó con verdadera ilusión tanto a Fang como a Lightning pero con el temple que proporcionaba su edad. Snow llegó después y tras chocar la mano con Fang efusivamente se dirigió hacia Light y le dio un abrazo. Lo verdaderamente sorprendente fue que Lightning no solo no se apartó, sino que le dio unos golpecitos en la espalda a su cuñado como pretendiendo mostrarse cálida.

El último en llegar fue Hope, quien prácticamente sin percatarse de que Fang o los demás estaban allí corrió hacia Lightning con una amplia sonrisa y la abrazó con fuerza. Light sonrió con ternura por primera vez en mucho tiempo cuando le acarició la cabeza al chico y este le dijo que la había echado de menos.

-No pensé que pudiera pasarte nada malo. Sé que eres fuerte… Pero ya te echaba de menos – el chico se separó de ella y le sonrió – Te echábamos de menos.

Tras aquello Hope fue hacia Fang y le sonrió a modo de bienvenida, aunque Fang no pudo evitar dejar escapar una carcajada entre dientes. Por suerte todos lo tomaron como una de las típicas bromas de Fang, aunque lo cierto era que aquél bufido escondía connotaciones verdaderamente negativas. No era que le desease mal al chico o algo así… Pero le había sacado aquella sonrisa a Lightning, y Fang se había quedado embobada. Debería haber sido ella la que le tenía que haber hecho sonreír.

La morena miró a Light mientras esta hablaba con Sazh, Snow y Hope y esbozó una pícara sonrisa cuando al examinar su pecho recordó lo que había sucedido la noche anterior. "Está claro que la única persona que consigue despertar algo así en Light aquí soy yo" La satisfacción que aquél pensamiento le proporcionaba fue efímera y agridulce. Aunque aquello era sin duda alguna cierto no le servía de nada a Fang que no fuese para añorar algo que tan siquiera había llegado a suceder.

-¿Qué te pasa Fang? – inquirió Vanille, que había estado mirando a su amiga todo el rato

-¿Eh? – la morena se sobresaltó y puso una mano sobre el hombro de Vanille – No me pasa nada. Estoy bien, y me siento feliz de volver a verte.

Vanille frunció el ceño ligeramente y emitió un agudo gruñido que provenía de la garganta, algo que solía hacer cuando algo no cuadraba con lo que ella creía o pensaba.

-¿Cómo han sido estos días a solas con Lightning? – preguntó con delicadeza

Fang la miró y la maldijo en su interior. Se conocían demasiado bien como para que no les resultase sencillo averiguar la verdad en sus rostros respectivamente. La morena apretó el hombro de Vanille y lanzó una mirada fugaz hacia donde Lighting estaba.

-Vamos a pasear un poco – sentenció Fang llevándose a Vanille al interior del bosquejo

Cuando estuvieron a una distancia prudente en la que la intimidad era suficiente la pelirroja fue la primera en lanzarse.

-¿Qué ha pasado, Fang? – la miró con esa severidad que solo la morena conocía de ella

-Realmente no ha pasado nada – Fang soltó una carcajada – De hecho creo que ese ha sido el problema

-¿Qué? – Vanille abrió desmesuradamente los ojos – No me digas que…

-No ha pasado nada, eso debería ser suficiente para tranquilizarte – la bárbara se encogió de hombros

-No es suficiente, Fang, claro que no – Vanille lucía sorprendida en lugar de molesta, algo que desconcertó a Fang – No me digas que te… Te…

-Sí, bueno, qué más da

Fang le dio la espalda a Vanille con la excusa de golpear un pequeño canto con el pie. Vanille no tardó en rodearla y volver a colocarse frente a ella. Fang había agachado la mirada por lo que la pelirroja tuvo que flexionar las rodillas para poder encararla.

-No digas eso - esta vez mostró cierta molestia – Somos un grupo y ese tipo de cosas pueden no salir demasiado bien.

-¿Qué tipo de cosas? Te digo que no ha pasado nada – espetó Fang comenzando a enfadarse

-No me refiero a que pasara algo o no, Fang – la chica negó con la cabeza lentamente – No me refiero a eso…

-¿Entonces a qué te refieres? – Fang alzó las manos en un gesto exasperado. Tenía los nervios a flor de piel desde que se había despertado y estallaban en confianza con Vanille – No ha pasado nada ni pasará nada. No tiene que preocuparte… Cuando todo termine nosotras nos iremos por nuestro lado y los otros se marcharán a su Nido de mierda y se acabó. Punto

La mirada de Vanille se vació de pronto. Fang se quedó sorprendida, aunque estaba demasiado irritada para llegar a comprender aquellos ojos a la perfección. Desde el principio la morena había intuido que Vanille sabía más que ella. Al fin y al cabo la morena no recordaba su misión, su marca estaba quemada… Pero la de Vanille no. ¿Y si conocía algo? ¿Y si de verdad recordaba su misión? ¿Y si…?

-No es eso – Vanille volvió a negar y miró a Fang con cierta gravedad – Yo te he visto otras veces con otras mujeres y no ha pasado nada, pero esto es diferente.

"Desde luego que es diferente"

-No cambia nada – Fang la fulminó con la mirada – Ella no está interesada. Se me pasará.

"Ojala fuera tan fácil"

-Mejor así – sentenció Vanille sin más – Pero… ¿Cuánto te gusta?

-¿Y qué mas da eso? – Fang elevó la voz – Lo importante es que sea como sea no pasará nada.

-Está bien…

Se quedaron unos minutos en silencio- Fang quiso romperlos para pedirle a Vanille que volviesen al campamento, que quería comer y descansar… Pero antes de abrir la boca su amiga dio un paso hacia ella y agarró su mano con fuerza, obligándola a mirarla. Lo que Fang vio en los ojos de Vanille fue auténtica angustia

-No te enamores de ella, Fang – sentenció sin más.

Cuando Vanille echó a caminar hacia el campamento Fang estaba bastante confusa. Era cierto que le había impactado lo que su amiga le había dicho y aunque no encontraba explicación decidió simplemente dejarlo estar. Ahora más que nunca estaba segura de que Vanille sabía algo, es más, creía que definitivamente recordaba cual era su misión. Todo lo que tenía que hacer la morena era intentar deducir algo a raíz de aquella extrema reacción en la risueña Vanille.

Para cuando ya veían el campamento la pelirroja suspiró y antes de poder ser detectada por los demás dijo algo en un susurro que Fang escuchó a la perfección.

-Sé que te gusta mucho. Mucho más que las otras – Vanille tenía ojos tristes – Lo siento mucho Fang.

Pero la bárbara no tuvo tiempo de replicar. Ya estaban de vuelta en el campamento.

-¿Dónde os habíais metido? – Inquirió Snow con sorna – Acabas de llegar y ya te quieres marchar otra vez, ¿eh? Como se nota que eres de aquí.

-Te molesta que sea más valiente que tú – rió Fang de forma forzada

Snow le pasó el brazo por los hombros a Fang y la zarandeó con aire bromista. Lo más impresionante era que, a pesar de la corpulencia de Snow, Fang era más fuerte que él. Había estado cazando demasiados años como para que aquello no se notase en cada músculo de su cuerpo: su bíceps, tríceps, cuadriceps, gemelos, abdominales… Todo estaba fuertemente marcado en la morena. Por eso cuando empujó al chico retrocedió un par de pasos para no caer de espaldas.

-Bah, déjame. Quiero algo de comer.

Fang alzó la mano y fue hacia las cajas donde debía haber algo de comida y, como no podía ser de otra manera, allí se encontró con Lightning. Tal y como estaban los demás podían verlas a la perfección por lo que no les convenía a ninguna de las dos formar una escena que implicase rememorar lo que había sucedido.

-¿Hay mucha comida? – preguntó Fang sin mirarla

-No creas que demasiada – contestó Lightning dándole un bocado a una fruta del tamaño de su puño – Pero es de mejor calidad. Al fin y al cabo nosotras estuvimos comiendo hongos durante un par de días… Esto es bastante mejor

-Veo que estás de buen humor – espetó Fang con tono cortante

Light dejó de masticar y miró fijamente a la morena durante el tiempo que hizo falta hasta que esta se dignó a encarar su rostro. La soldado se mostraba fría e inamovible como una roca, cosa que amedrentó la seguridad de Fang; a decir verdad tan siquiera creía que lo que acababa de hacer estuviese bien.

-¿Se puede saber a qué viene ese tono?

-A nada, a nada – Fang se encogió de hombros y rebuscó entre las cajas medio rotas – Solo que te ha sentado bien no estar conmigo a solas. Solo eso

-Pues sí – admitió Light con dureza. Parecía molesta – Pero creo que no tanto como a ti

Fang se quedó inmóvil unos segundos tras los cuales se giró e inquirió a la soldado con la mirada. Esta lo comprendió y continuó hablando haciendo aspavientos con la mano que sostenía la fruta.

-Te ha faltado tiempo para irte corriendo con Vanille al bosque – Light escupía las palabras con desdén – Así que no te atrevas a reprocharme nada porque no tienes más razones que yo.

-¿Qué? Por Titán – Fang hablaba con desdén – Conozco a Vanille desde que nació, cuando yo solo tenía tres años. Hemos estado juntas desde entonces: ¿de verdad es tan malo que me alegre de verla?

-¿Y acaso es malo que me alegre yo de ver a los demás? – Light parecía algo nerviosa – Conozco a Snow desde hace años porque somos vecinos y Hope es mi protegido. Es a Sazh a quien menos conozco y aun así me ha mostrado ser digno de confianza. Incluso ver a Vanille después de todo lo que ha pasado supone una alegría para mí.

Fang frunció el ceño y volvió a girarse para volver a rebuscar sin siquiera ser consciente de las cosas que veía. Agarró una fruta al azar y de pronto se giró sobre sus talones para quedar nuevamente de cara a Light. Esta no había vuelto a darle otro bocado a la fruta.

-A ti lo que te pasa es que estás celosa

Lightning abrió desmesuradamente los ojos durante apenas una fracción de segundo. Fue un cambio fugaz, breve, casi imperceptible… Pero supuso para Fang la mayor satisfacción del día después de haberse reencontrado con Vanille.

-¿Qué? – soltó recobrando la compostura y su mirada fría – Creo que te estás confundiendo…

-Tú misma me dijiste anoche que sentías algo – Fang la cortó hablando en enérgicos susurros – Vale que no puedas, vale que tengas miles de cosas en la cabeza y que tan siquiera se te cruce por la mente tener algo conmigo… Pero si de verdad sientes algo, si no me mentiste anoche sé que tú estás celosa.

Lightning se levantó de pronto y tiró la fruta a los pies de Fang. Estalló y manchó con su jugo los dedos de la morena a través de las correas de piel de las sandalias.

-Me has quitado el apetito – sentenció antes de darse la vuelta

-Te has empachado de verdad, ¿eh?

Después de aquello Light le lanzó una única mirada por encima del hombro a Fang. Fue breve y concisa, y tan fría como el hielo. Le hizo comprender a la morena que la estaba alejando poco a poco y de forma irreversible.

"Al menos Vanille no podrá decir que no le hago caso"

Después de aquello Fang se sentó en el suelo y comenzó a darle vueltas a la fruta que tenía en las manos. Escuchó una voz masculina preguntarle a Lightning que qué había pasado, aunque no reconoció a quien. Tampoco le apetecía mirarles para averiguarlo ni tampoco necesitaba encontrarse con la mirada dura de Vanille, pues sabía sin necesidad de comprobarlo que la atravesaba con aquellos tristes ojos verdes.

No probó un solo bocado.

Pasaron unas cuantas horas hasta que el sol comenzó a caer a través de los riscos de Yaschas. Afortunadamente habían estado lo suficientemente ocupados todos con descansar y conseguir el alimento pertinente para continuar con el camino en la mañana siguiente. Tanto Fang como Lightning se evitaron durante toda la tarde, y los demás fueron lo suficientemente inteligentes como para ordenar partidas de caza y recolección o preparar las defensas que las separasen por completo. Fang lo agradecía, pero en realidad una parte de su pecho le instaba a quedarse cerca de Lightning; se lo pedía. Pero no podía hacerlo… Simplemente no podía estar a su lado en aquél momento

Cuando el atardecer se cernía sobre ellos Snow y Sazh habían comenzado a encender la hoguera. Snow no era demasiado bueno con los hechizos y Sazh parecía querer mostrarle como dominar lo básico, y Piro era una buena forma de empezar para poder darle más fuerza a la hora de quemar a un adversario. Hope se había sentado con Lightning y hablaban de algo que les tenía bastante abstraídos de lo que les rodeaba. No había nada que molestase más a Fang.

"No es que la aparte del grupo físicamente, sino que se la lleva a otro lugar en su cabeza" Fang, que estaba anudando una rama a un tronco como parapeto tiró tan fuerte de la cuerda que casi se parte. "No puedo con eso".

-¿Fang?

La morena miró hacia abajo y se encontró con la mirada verde y preocupada de Vanille.

-¿Qué pasa, dulzura? – Fang se molestó en hablar lo suficientemente alto como para que los otros lo escuchasen. Para que Light lo escuchase.

-¿Podemos hablar?

- De qué y para qué – Fang se olía a qué venía aquello – No creo que haga falta

-Baja

La sentencia resultó tan efusiva y cortante que Fang no tuvo más remedio que obedecer. Era sumamente extraño que Vanille se comportase así. De hecho raras veces desde que la conocía – y eran muchos los años de los que hablaba – había actuado así. En el instante en que sus pies tocaron el suelo Vanille la agarró del brazo y la apartó ligeramente de los demás.

-¿Qué te ha pasado hoy con Light? – susurró

-Que se le ha caído la fruta

-¡Por favor Fang! ¡Te estoy hablando en serio, maldita sea!

-No ha pasado nada de lo que tengas que enterarte – soltó Fang y sonrió pícaramente –Son cosas de mayores. Las niñas como tú no deben meterse.

Vanille se irguió y tomó aire. Su semblante se tornó serio y en aquél momento ajeno al tiempo mostró su auténtica madurez.

-Que me haga la tonta no quiere decir que lo sea, Fang. Tengo diecinueve años y he visto cosas como esta desde siempre – la pelirroja soltó un suspiro melancólico – Pero esta vez es diferente. Tú no lo entiendes, pero yo sí. No le hagas esto a Lightning.

-¿¡Cómo!? – espetó Fang. Bajó la voz cuando Snow y Sazh las miraron extrañados - ¿Qué no le haga qué? Por Titán, Vanille, sabes como soy yo y sabes como es ella. La que hace daño aquí no soy yo, te lo puedo asegurar.

Fang se sintió ligeramente culpable al decir eso justo cuando imágenes difusas vinieron a su mente de aquél día en el lago de la cascada. Le había hecho daño, pero no había sido queriendo… ¡Ella no era tan horrible!

-Me da igual, olvídala – Vanille tomó aire y lo exhaló de una sola vez – Os haréis daño… Le harás daño.

Fang entrecerró los ojos y un atisbo fugaz de temor apareció en los ojos de Vanille, haciéndole perder aquél aire adulto que había adquirido. Fang conocía aquél brillo y qué tipo de temor representaba en su amiga: era el miedo a haber dicho demasiado.

Sabiéndose una bocazas Vanille se alejó y una última vez antes de marcharse le dirigió una última mirada a Fang, esta vez cargada nuevamente de aquella horrible tristeza que nace de una dolorosa verdad.

-Ayudémosla a salvar a su hermana, nada más… Será lo mejor.

Fang nunca había sido demasiado dada a pensar y a cavilar, pero esta vez había demasiadas cosas en su cabeza como para no pretender organizarlas. Sentía un horrible pinchazo en el cerebro que la obligó a acelerar ligeramente su respiración, y diversos tipos de recuerdos acudieron como un torrente imparable hacia su memoria. Imágenes de ella en Paals con Vanille, de su despertar en el Vestigio, de ánima, de sacerdotes formulando un cántico horrible que le revolvía el estómago tan solo con recordarlo… Pero había más: recordó a Cid Raines y lo perdida que se sintió en el Nido al despertar. También rememoró partes de su búsqueda y cómo sin pretenderlo encontró a Light y se metió en algo de lo que jamás habría imaginado ser partícipe: destruir el Sanctum…

¿O sí?

Sus pupilas se contrajeron y se tiró al suelo de rodillas sujetando su cabeza con fuerza mientras borrosas y oscuras imágenes aparecían y desaparecían a su antojo dentro de su mente. Vio un ser horrible, un ser que escupía fuego de entre sus fauces y cuyas garras arrancaban la vida allá donde tocaban. Vio su caída. Vio una marca… Una marca quemada.

Agradeció que Vanille la hubiese apartado un poco, pues cuando aquellas extrañas visiones terminaron se encontró tumbada boca abajo sobre la mullida y fresca hierba empapada en sudor frío. Los pelos se le pegaban a la cara y le costaba mover los músculos.

Aún así hizo un gran esfuerzo por apoyar las manos en el suelo y alzarse. Se apoyó sobre sus rodillas y dejó la mirada clavada en el suelo, intentando analizar lo que acababa de vivir; lo que Vanille acababa de mostrarle sin tan siquiera ser consciente.

Miró de reojo su marca quemada y un nuevo pinchazo atravesó su cerebro, aunque esta vez vino solo y no acompañado de extraños recuerdos.

Comprendió con dolorosas consecuencias el por qué de las palabras de Vanille y de su preocupación. También llegó a entender por qué no había querido decir nada… Y el por qué de la culpabilidad en sus ojos.

Comprendió que no podía amar a Lightning porque para ello debía amar su mundo, y ella estaba destinada a destruirlo.

Porque ella era Ragnarok.