Lo primero: respuesta a review.
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willow007: mil gracias por tu comentario, agradezco todas las apreciaciones que me hiciste para mi son muy valiosas, ahora te hago entrega del segundo capitulo que como podrás notar no es tan extenso como el primero pero tampoco es corto, espero que lo disfrutes y por supuesto que estaré pendiente de tu siguiente review. Cuídate y nuevamente gracias por tomarte el tiempo para leer y dejar tu opinión.
Andrea: Hola y gracias por dejar tu opinión, me alegro que te guste la historia, para ello escribo, leer las opiniones de los lectores es la mejor recompensa, bien en cuanto a la seducción, si es verdad, sobre todo de parte de Malfoy, ya te vas a ir enterando de todo el embrollo que envuelve a estos dos, este capitulo te dará algunas pistas, tiene algunas frases picantes que espero no molesten a nadie. Bueno ojala te guste y por supuesto no dudes que espero tu próximo comentario.
Sealiah: Traté de actualizar lo más pronto posible, espero que este segundo capitulo te guste. Si por supuesto es un poco difícil entender como Malfoy descubrió a Neville después de cinco años, pero ya en su momento te enteraras. Este capitulo es solo un poco más corto que el anterior pero no demasiado, de modo que espero lo disfrutes y por supuesto dejes tu comentario después de leerlo.
Nessa: Con este segundo capitulo espero que quedes aun más enganchada, traté de actualizar lo más pronto posible pero no te puedo asegurar que lo haga muy seguido, los capitulo largo son de mucho cuidado para que no se pierda el hilo de la historia ni la ideas resulten incongruentes. Lee y disfrútalo y de paso deja tu review.
Maring: Bueno las vacaciones ya han empezado y con este capitulo tendrás las bases necesarias para imaginar como serán, espero que te guste y que por supuesto puedas dejarme un review. Cuídate.
Minerousse Pttr. Parthenopa...: gracias por tu review, leí algunas de tus historias y deje mis comentarios, en cuanto al numero de capitulo aun no estoy segura de cuantos vayan a salir y aunque este es solo un poco más corto es igual de sustancioso al anterior. Espero que te guste y por favor deja tu review con tu apreciación.
Karmen: Gracias por tus felicitaciones y no te enojes conmigo por demorar la publicación, pero trabajar en los fic necesita cuidado y dedicación, las ideas necesitan coherencia y pulimento para que los lectores puedan disfrutar de él, que es lo que espero que hagas con este segundo capitulo y de paso dejes tu review.
Ellesmera Malfoy: Publique lo más pronto posible, espero que esta segunda entrega esta a la altura de tus expectativas. Disfrútalo y no olvides dejar tu opinión.
Darkred-sun: Discúlpame si me demoré en la entrega, espero que te guste esta segunda actualización. No olvides dejar un review.
Giselle Lestrange: Gracias por tu extenso y divertido review me he reído mucho con él, por supuesto que te comprendo por que a mi me pasa exactamente lo mismo cuando leo una historia capaz de despertar esas emociones en los lectores, yo también deseo que este fic guste y por ello pongo mucho esmero en los capitulos. Este no es tan largo como el anterior pero si igual de sustancioso, ojala te guste y te pueda dar un rato de entretención, si deseas tengo otros fic publicados, dos de ellos, ENTRE SEDAS y YO SOY LO QUE TU NECESITAS son de la pareja Draco – Hermione. UN TRIANGULO DE VERTICES FILOSOS es un Harry – Hermione y LOS FRUSTRADOS INSTINTOS DE UN BUEN BRUJO es un Ron –Hermione me gustaría mucho conocer tu opinión acerca de ellos, por supuesto si es tu deseo leerlos. Bueno cuídate y espero no haber demorado tanto en la actualización y por cierto no olvides dejar tu review.
Rossy Adamantis: En casa hay dos computadores uno con Internet que comparto con mis hermanos y otros sin Internet que es mió, escribo mis historias y luego las llevo al equipo que tiene Internet para subirla a Fanfiction. Estaba a punto de subir el capitulo cuando leí tu review, aquí esta la segunda entrega, gracias por agregarla a tus favoritos y bueno con este capitulo conocerás algo más sobre la aptitud de nuestros personajes en cuanto lo leas, en lo que respecta a Neville opino lo mismo que tu, pero no te preocupes el no se quedará con los brazos cruzados. No olvides dejar otro review. Cuídate.
mery malfoy: Gracias por agregarlo a tus favoritos, aquí esta la segunda actualización, espero sea de tu agrado y la disfrutes tanto como la primera. No olvides dejar tu opinión. Cuídate.
AfRi PoTtEr: jajaja, gracias por tu comentario, la actualización esta lista y con ansias espero tu siguiente comentario, Disfruta de este segundo capitulo.
clover potter: Bueno este capitulo es un poquito mas corto que el anterior pero muy sustancioso. Disfrútalo y no olvides dejar tu opinión, Gracias por leer y por tus comentarios.
También debo agradecer a, Hogweed, Lynn Cullen, leydipaola y Atenea92 quienes no dejaron su opinión pero si han añadido esta historia a su lista dealertas y favoritos. Espero que este segundo capitulo les de el animo para dar a conocer sus opiniones que son infinitamente valiosas para mi.
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Capitulo 2. El tren "deseo"
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-¿De donde vienes?...y con ese aspecto – fue el saludo que Neville le dirigió al verla entrar en la casa.
-¿Qué aspecto tengo? – Preguntó Hermione molesta
-Te vez perturbadora – respondió Neville con sinceridad.
-Dirás perturbada no perturbadora – apuntó ácida la castaña.
Neville negó silenciosamente – Perturbadora – afirmó – tienes los labios rojos e hinchados.
Hermione se crispó al recordar el beso que Malfoy acababa de darle y dijo no sin cierto veneno – Pues ha de ser por tu culpa, he salido a caminar para tratar de asimilar lo que serán mis vacaciones, tú sabes que suelo morderme el labio cuando pienso, es todo. – mintió la joven.
Neville ocultó la mirada dolido.
Hermione se odio a si misma, todo era culpa de Malfoy ¡Como se atrevía a besarla!, el muy estúpido había logrado perturbarla y ella ahora descargaba su frustración con Neville.
-Lo siento Neville, tu no me obligaste a meterme en esto, y yo no quise oírte, discúlpame.
El joven asintió en silencio pero no agregó nada más
-Debo descansar, mañana he quedado de ver a Ginny ¿Estarás en casa mañana?
-No – respondió el joven – tengo que ir al Ministerio.
Hermione palideció.
-No te preocupes, Malfoy no me ha denunciado, es solo que necesito ir al departamento de registros y quejas, debo sellar un pergamino.
-Comprendo – agregó Hermione con una mano en el corazón – te veo mañana – dijo mientras le besaba la mejilla a su amigo como despedida de buenas noches.
Subió las escaleras con pesadez, no comprendía desde que momento sus pies se habían convertidos en plomo rehusándose a obedecer sus ordenes quizás aquella reacción fuese producto del nido de pájaro en que se había convertido su cabeza, ya nada en su cuerpo parecía coordinar. Y todo por culpa de…ella misma. Suspiró.
Para que negarlo, ella sola se había metido en semejante lío y había sido ella misma quien aceptara la propuesta de Malfoy. ¡Maldito canalla, petulante, aprovechado y engreído! Pensó en voz alta mientras se despojaba de sus ropas ¡como se había atrevido a besarla! Y ¿Por qué?
¿Por qué? Esa pregunta retumbaba en su cerebro desde el mismo día en que Malfoy le había hecho aquella extraña propuesta. Muchas chicas podrían acompañarlo y por supuesto ninguna de ellas tendría que fingir interés hacia él, para la muestra estaba aquella rubia que hasta hace algunos minutos retozaba en sus brazos… bueno en realidad no retozaba pero evidentemente estaría encantada de satisfacer todos los caprichos del estúpido mago, entonces ¿Por qué quería llevarla?
Malfoy nunca se había mostrado interesado en ella, cuando regresaron a Hogwarts en su séptimo curso no pudo negar que su actitud se había suavizado, pero Hermione creía que se debía a su entonces condición, desanimado y sin amigos no contaba con la camada de seguidores que en otros tiempos solían celebrar todas sus "hazañas". En realidad la cantidad de estudiantes de Slytherin se habían reducido a la mitad y un gran número de ellos estaban huérfanos. Durante la mayor parte del curso Malfoy se le vio acompañado de Blaise Zabini, un joven que como muchos en aquella casa nada tenía que ver con Voldemort, aunque de su familia no podría decirse lo mismo.
A pesar de todo aquello, Malfoy seguía mostrándose orgulloso de su casa y de su condición de sangre limpia, aunque ya no lo pregonase a los cuatro vientos, podría adivinarse su envalentonada actitud en la mirada. Aquella mirada gris que en muchas ocasiones la dejo helada, cientos de veces atrapó a Malfoy observándola fijamente, con aquellos penetrantes y fríos ojos, cuando ella lo sorprendía solía sostenerle la mirada con arrogancia, lo que hacia que a Malfoy se le oscurecieran los ojos y le dirigiera una mirada aun más profunda.
Nunca mostró vergüenza de ser descubierto, contrariamente siempre parecía desafiarla a que le insinuara algo al respecto, pero jamás hablaron de ello, de hecho las pocas veces que lograron intercambiar palabras, Malfoy se mostraba frustrado y enojado por lo que finalmente Hermione decidió ignorarlo.
Pero esa noche no había podido ignorarlo aunque lo hubiese deseado. Primero la escena de su habitación, nada cómodo para ella por supuesto. Estaba claro que de haber sabido que clases de ocupaciones impedían que Malfoy la atendiera inmediatamente, ella jamás hubiese subido en su búsqueda.
Suspiró profundamente mientras recordaba a la joven rubia ¿Quién era ella?, sin duda alguna una mujer muy bella, Hermione solo la había visto de espalda pero pudo observar claramente la suave cascada de bucles dorados que caía con elegancia sobre sus hombros y espalda, su cintura podría considerarse como la de una avispa, ¿Por qué quería llevarse Malfoy a alguien como ella que lejos estaba del prototipo de mujer que el deseaba?
Quería humillarla eso era evidente y que mejor forma de hacerlo que de aquella manera, "debes mostrarte sumisa y complaciente a mis deseos", Hermione frunció el entrecejo, primero muerta que con la cabeza gacha. Ya vería Malfoy, se arrepentiría de lo que estaba haciendo.
Lo segundo por lo cual no pudo ignorarlo fue el beso, debía admitir que en el momento que los labios del blondo habían tocado los suyos se sorprendió considerablemente, lo cual el aprovechó para introducir su lengua y comportarse como un hombre que tiene el derecho de hacerlo. Por unos segundos Hermione se sintió paralizada y ese fue el tiempo que tardó en reaccionar, intentó apartarlo con sus manos pero era evidente que la fuerza del mago era superior a la suya, tampoco había podido utilizar la varita pues el brazo que Malfoy había posado en su cintura le impedía el acceso a ella, entonces recordó sus uñas, sin vacilar un momento más las enterró en la cetrina piel del joven hundiéndolas hasta causar heridas, fue entonces cuando Malfoy se apartó pero al parecer inconciente del daño que le había infringido, por ello se marchó tan rápidamente, era mejor hacerlo antes que Malfoy percibiera el ardor que de un momento a otro aparecería en su cuello.
Acostada en su cama no pudo evitar que una limpia carcajada de burla aflorara por sus labios, desde el día de la propuesta había deseado sacarle los ojos a Malfoy con las uñas y aunque no habían sido precisamente los ojos, si había logrado clavarle las uñas.
Hermione se sentía exhausta y no habría duda que pronto se quedaría profundamente dormida, sin embargo una inquietud acudió a su mente un instante antes que su cuerpo entrara en aquel estado de relajación. Cuando Malfoy la había besado, una enorme sorpresa se había instaurado en ella. ¿Por qué?, en aquel momento no había logrado entenderlo, pero ahora si. Había sentido algo muy extraño, realmente insólito, no le picaban los labios como cuando Ron la besaba, No, era algo más extraño aun, una sensación de familiaridad. "Que raro" se dijo Hermione antes de caer profundamente dormida enterrando su último pensamiento en lo más interno de su mente.
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Draco se apoyó totalmente sobre el espaldar del sillón, con un ligero movimiento de muñeca agitó el vaso de whisky de fuego y lo bebió de un trago. Había cerrado la puerta de su estudio para asegurarse de no ser molestado, los tres elfos domésticos que habitaban la pequeña mansión junto a él sabían que su amo no debía ser perturbado bajo ningún concepto cuando la puerta del estudio estuviese cerrada.
No le agradaba recurrir al alcohol para adormecer sus emociones y en aquel momento ya apuraba su sexta copa, sin embargo esta vez el whisky de fuego no le había ayudado en su propósito: quitarse de su cabeza la imagen de Hermione Granger.
Simplemente había sido un error, un garrafal error besarla de aquella manera, invadir su boca mientras ella agitaba furiosamente sus brazos rozando su pecho y su cuello, liberando antiguos deseos escondidos bajo piel y amplificados veinte veces en aquel momento. Pero ella tenía la culpa de todo, por arruinar su noche, por mostrarse tan improbablemente indomable y por supuesto, por ser ella.
Aun le dolían las marcas dejadas por sus uñas cuando, al parecer perceptiblemente para ella, las había enterrado en la piel de su cuello con el firme propósito de apartarlo, Draco tuvo que admitir que el no lo había sentido hasta mucho después que la joven se hubiese marchado cuando su cuerpo empezaba a enfriarse y su mente pugnaba por apartar todas las sensaciones que luchaban por aflorar.
Ya había peleado contra aquellos impulsos durante su séptimo año. Mientras las altas esferas del poder en el mundo mágico se debatían por un pedazo de gloria al juzgar los mortifagos capturados, el entonces adolescente Draco Malfoy mordía sus dedos cada vez que estos empezaba a picarle y debía hacerlo por fuerza mayor de lo contrario sus manos habrían ido a parar en alguno de los botones dorados que solía lucir el uniforme de Granger.
La deseaba desde entonces no fue fácil aceptar la idea pero si comprenderla. Al igual que Granger, Draco había regresado al castillo para culminar sus estudios. En aquel momento y al igual que ahora su vida no era fácil, aunque debía admitir que actualmente se encontraba mejor, mucho mejor. Sus padres juzgados por mortifagos, sus propiedades confiscadas para investigar la posible presencia de magia oscura, sin familiares, sin amigos y sin hogar, no le había quedado otro remedio que acudir a Hogwarts, aunque este tampoco fue lo mejor que pudo haberle pasado.
Draco sacudió fuertemente su cabeza para apartar aquellas ideas, porque siempre culminaban en un mismo recuerdo, uno muy particular donde se había iniciado toda aquella locura de deseo por la castaña, y en aquel momento no podía permitirse recordarlo, de ser así tendría que acudir a un lugar más íntimo como su habitación o su propio baño para tratar de refrenar la palpitación de su entrepierna e intuía que su estabilidad psicomotriz no era la mejor en ese momento.
El mago se estiró en su asiento incomodo, lo finos receptores de su sensibilidad aun estaba activos a pesar de haber transcurrido la noche del día anterior y la mañana del presente, era conciente que hacia mucho tiempo no sentía un deseo tan intenso y completamente incontrolado, pero sabia perfectamente que la ultima vez que lo había sentido fue exactamente por la misma mujer que la noche anterior lo había abofeteado. Draco acarició su mejilla en cuanto el recuerdo del golpe acudió a su mente, aun parecía dolerle pero no era nada seguro, ¡que cantidad de energía acumulaba la enigmática bruja!, el joven estaba seguro que sabiendo tocar las notas adecuadas lograría obtener una bonita melodía procedente del cuerpo de la joven y por Merlín que así lo haría.
Para Draco, seducir a una mujer no era nada nuevo, estaba acostumbrado a tratar de un modo muy directo con aquellas damas que le interesasen, nunca mentía, ni prometía, ni mendigaba, si alguna lo rechazaba, cosa que si había sucedido en una que otra ocasión; no insistía, simplemente no era un hombre que le interesase suplicar por atenciones. Pero Hermione Granger era diferente, la deseaba con lujuria desde aproximadamente cinco años, cinco años, ¡Maldición!, era mucho tiempo para albergar un sentimiento tan superficial como el deseo, pero el blondo debía admitir que así era, para lo cual también contaba con una explicación: Su séptimo año en Hogwarts había sido su año de erotismo y desafortunadamente Granger fue quien lo inicio y lo mantuvo durante todo el año y mucho más en aquel estado de alarmante expectativa y espera. Siempre deseando saber más, descubrir más.
En muchas ocasiones Draco no había necesitado seducir a ninguna joven, muchas de ellas se mostraban solicitas a complacer sus caprichos y a tratar, según ellas, de derrumbar la coraza que su duro corazón interponía, generalmente el joven sonreía ante esas palabras, las pobres brujas no se daban cuenta que no necesitaban gastar sus esfuerzos por llegar a ser dueñas de sus sentimientos, nunca lo lograrían y de hacerlo no encontrarían nada por lo cual aferrarse, porque simplemente él estaba vació.
Una sola sensación ocupaba su cuerpo, una sola pretensión irrefrenable sacudía su alma y era el poderoso deseo y hambre que sentía por Hermione Granger, dominar su ímpetu, derrumbar sus barreras, arrojarla en una cama y poseerla hasta el cansancio o hasta que su deseo sea satisfecho. Ya había planeado una estrategia que se inicio cinco días atrás, cuando le había revelado a Longbottom su propio conocimiento sobre el fraude de sus pruebas. Draco sonrió, nunca había visto un rostro tan abatido y lleno de angustia.
Aunque esa parte del plan funcionó a la perfección, nada podría asegurarle el éxito en la segunda fase, pero al menos lo intentaría, aunque de una manera muy sutil: existe una diferencia entre un ataque rápido y directo a un asedio lento y cuidadoso, utilizaría exactamente el arma con la que Granger lograba dominarlo para él dominarla a ella, lograría que lo deseara, que se volviera loca por él, que rogara para que la tocara y por supuesto para que le hiciese compañía en las noches de eterna soledad, lo invitaría a su alcoba y cuando eso sucediese el no se negaría, acudiría mañana, tarde y noche de ser necesario, la pobre castaña tendría que cargar con sus cinco años de frustración, quedaría exhausta, seria un milagro si pudiese levantarse de la cama.
La burla brillaba en sus ojos, era casi perverso el rumbo que sus pensamiento estaban tomando, Granger no solo sucumbiría a sus propios deseos, también le daría a Draco uno de los mejores regalos que el jamás se había imaginado: el placer de verla humillada, dominada y sumisa, sonrió preguntándose como manejaría Granger su altivez cuando su cuerpo desnudo reposara a su lado. Seria interesante conocer esta nueva faceta de su capricho: ¿Dejaría de ser ella?, ¿Perdería toda la gracia que poseía, o por el contrario se mostraría como una mujer ardiente y deseosa por sus atenciones? Cualquiera de las opciones le resultaba definitivamente provocativa.
-Parece que en tu mundo no hay cabida para nada más.
Draco había vuelto su rostro cuando escuchó aquella voz, aunque después le pareció innecesario el esfuerzo, sabia de antemano a quien pertenecía.
-Creí haber cerrado la puerta Zabini – agregó Draco mientras volvía a darle la espalda.
-He estado aquí por casi cinco minutos esperando a que me dedicaras un poco de tu atención, sin embargo lo único que hacías era estirar tu cuerpo en el sillón ¿Tu mente esta invadida de libidinosos recuerdos, Eh?- dijo zabini con una sonrisa burlona en sus labios mientras se acercaba hasta donde Malfoy se encontraba.
-No se de que hablas – aseguró el blondo sin mirarlo, por su boca ya descargaba un décimo vaso de whisky.
-Déjame adivinar ¿Granger?
-No se de que hablas – repitió Draco – y tampoco te he invitado a sentarte, la puerta del estudio estaba cerrada. ¿Entenderás alguna vez lo que eso implica?
Blaise hizo un gesto con la mano para restar importancia al asunto – sabes perfectamente que esas normas no se cumplen para mi, eso déjalo para los elfos domésticos. Además me esperabas.
Draco le dirigió una fría mirada que parecía desear fulminarlo – Déjate de sandeces – dijo mientras apuraba su undécimo vaso.
Blaise se levantó lo suficiente de su asiento para quitarle el vaso antes que pudiese beberlo – No es necesario tanto alcohol – dijo sonriente –de seguir así mañana el traslador te dejará suficientemente descompuesto.
Malfoy olvido la reprimenda que pensaba lanzarle a Blaise por su atrevimiento – ¿Lo has conseguido?
-Dime algo que yo no pueda conseguir – respondió Blaise con aires de altanería. Del bolsillo lateral de su túnica extrajo un asa de porcelana que alguna vez hubo pertenecido a un hermoso juego de tazas de té en cerámica plateada. – Estará activado mañana a las siete de la mañana, tal y como lo pediste.
Draco asintió recibiendo el traslador y ubicándolo sobre la mesa de té empotrada al lado de su sillón
-¿Estas contento porque las cosas te estén saliendo como deseas? – quiso saber Blaise.
-No puedo negarlo – admitió Malfoy – Granger ha caído redondita. Como pensé ha echado sobre sus hombros la culpa de toda la responsabilidad de Longbottom.
-Tienes a tu favor lo mucho que conoces su forma de ser, no por nada te pasabas observándole durante el séptimo curso
Malfoy lo miró con fiereza – Yo no la observaba – declaró apretando los dientes
-Por supuesto – añadió Blaise sonriendo.
Draco guardó silencio y lo aniquiló con la mirada antes de agregar – Ha sido una suerte que Longbottom se haya comportado exactamente como esperaba: un autentico cobarde. – sentenció el joven.
-Yo no estaría tan seguro – señaló Zabini –esta misma mañana le he visto deambular por el Ministerio de Magia, ha ido exactamente hacia el departamento de educación
-¿A descubierto algo? – inquirió Malfoy inquieto.
-Al parecer nada – informó Zabini – al salir de allí fue hacia el departamento de registros y quejas, luego no se que pudo haber hecho.
-No sabe nada, de haberlo descubierto a esta hora Granger estaría aquí dispuesta a arrancarme la cabeza.
-Y eso no te gustaría ¿Verdad? –apuntó Zabini con diablura.
-Longbottom es un tonto y si llegase a descubrir algo ya será demasiado tarde para Granger – continuo Malfoy ignorando lo dicho por su amigo.
Zabini dejó salir una limpia carcajada – Deberías verte Draco tus ojos brillan como un niño que acaba de recibir su escoba nueva y esta deseoso por montarla.
Malfoy también sonrió, pero fue una sonrisa de medio lado, muy petulante – En eso tienes toda razón, estoy deseoso por montarla…la escoba por supuesto – explicó.
Esta vez ambos hombres dejaron escapar sendas carcajadas.
-¿Te vas? – preguntó Malfoy cuando la risa ya se había marchado y Blaise se había puesto en pie.
-No finjas – respondió con diversión en sus ojos – lo estas deseando desde que llegué.
Malfoy se encogió de hombros.
-Creo que deberías descansar, mañana necesitaras toda tu energía para tratar de dominar a la fierecilla.
-Tienes razón – afirmó Malfoy mientras se ponía en pie, su cuerpo tambaleo. Zabini se apuró en su ayuda y lo sostuvo por un costado.
-He sido uno de los pocos por no decir el único que te ha visto en este estado – señaló Blaise burlón.
-No te preocupes, estoy bien puedo llegar solo a la habitación.
-Como digas – dijo Zabini antes de soltarlo.
-Necesito que hagas algo más por mi –añadió Malfoy mientras observaba fijamente a Blaise de pie a su lado.
-La lista de favores que te debo se esta agotando.
Malfoy no respondió a la provocación lanzada por su amigo.
-Sobre el escritorio hay un pergamino sellado, envíalo por favor, ya sabes donde están las lechuzas.
Zabini asintió – ¿Es para Granger?- quiso saber.
-Aunque no te interesa…si, es para ella.
Blaise sonrió con burla y Malfoy frunció el ceño ante su actitud, en muchas ocasiones a lo largo de su amistad había deseado borrarle la sonrisa de un puñetazo, y ese momento era uno de ello.
Malfoy tomó el traslador en sus manos y con un ligero movimiento de su mano derecha, se despidió de su amigo para dirigirse a su habitación, por todo el camino dio tumbos contra las paredes y por un momento sintió que su cabeza era extremadamente pesada.
Cuando por fin llegó todo parecía darle vueltas, abandonó el asa sobre una mesilla cercana a la puerta y de un tirón se despojó de la ropa, caminó a paso vacilante y se instaló frente al espejo de su habitación para observarse muy fijamente.
-Que horrible Malfoy – dijo con voz atropellada – Allá abajo no parecías tan borracho, Maldito Zabini sabía perfectamente que al levantarme de una manera tan brusca el mareo se apoderaría de mi cabeza… Con amigos así…
El joven caminó hasta la puerta de su baño y la abrió con dificultad, luego se ubicó frente al lavado y arrojó agua de la llave en su cara, y otro tanto sobre su cabello, luego se observó su reflejo en aquel espejo que tenia enfrente.
-Con ese aspecto jamás seducirás a Granger, nunca te aceptará tan feo y desaliñado Malfoy. ¡Wacala! – agregó con una mueca de repulsión.
Pasó repetidas veces una de sus manos por el rubio cabello a fin de acomodarlo logrando exactamente el efecto contrario, cuando ya se hubo resignado dejo caer sus manos sobre el cuello y se detuvo en las marcas que Granger le había dejado, ahora parecía recordarlo, se había alejado de ella precisamente al sentir un creciente ardor en su cuello, finalmente la estrategia le había funcionado a la castaña, tendría que cuidarse de esas garras, al fin y al cabo era una leona y todas las leonas tenían garras, pero no permitiría que lo rasguñara una tercera vez, así tuviese que cortarle el mismo las uñas.
Y fue el recuerdo de aquella primera vez lo que logró perturbarlo a extremo, volvió su cuerpo de tal modo que su espalda pudiese verse reflejada en el espejo y allí pudo contemplar dos marcas de uñas algo profundas y ya cicatrizadas, las uñas de Granger.
Antes que el mismo pudiese detenerse ya su entrepierna palpitaba, jamás en cinco años había fallado aquel recuerdo, si deseaba excitarse siempre acudía a él para lograrlo y esta vez no fue la excepción. Llenó la bañera de agua y agregó algo de jabón, luego se introdujo en ella y dejó que su cuerpo reposara cómodamente en su interior, finalmente se entregó a las sensaciones, era muy placentero cuando en su mente podía imaginar a la castaña mostrándose sumisa complaciente a todos sus caprichos mientras sus manos trabajaban, Malfoy estaba seguro que cuando pasara en realidad no habría palabras para describir lo extasiado que se sentiría, ¿Seria Granger tan activa en la cama como lo era para el resto de las cosas en su vida?, ¿Cómo seria si lograse canalizar toda esa energía para su satisfacción?, inevitablemente Malfoy gimió.
Esa noche Draco tuvo que esperar dos horas para que por fin su deseo sucumbiera ante sus propias manos.
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-Siento llegar tarde – dijo Hermione mientras depositaba su bolsa en uno de los asiento laterales de la mesa que Ginny ocupaba, para después sentarse en uno libre.
-No te preocupes – sonrió Ginny – llegué hace poco. ¿Y Neville?
-Ha ido al ministerio, tenia que sellar unos pergaminos.
La joven pelirroja asintió sin borrar la sonrisa de su rostro.
-Hablé con Luna hace poco, la he ido a visitar después del partido en Liverpool
Hermione sonrió con autentica alegría - ¿Cómo esta? Y ¿Cómo te fue en el juego?
-Perdimos pero nos mantenemos y Luna esta embarazada – respondió Ginny con aparente simpleza
En el rostro de Hermione se reflejo una expresión de autentica alegría y Ginny se contagio de ella.
-Dean esta feliz, dice que jamás imaginó ser padre tan pronto pero igualmente lo hace inmensamente gratificante. – agregó Ginny.
-¿Y Luna?
-Igualmente feliz, no cabe de la dicha, aproveché para contarle lo de Harry y Ron. Tanto Dean como ella confirmaron su asistencia. Utilizaran un traslador desde Liverpool.
En ese momento un mesero trajo a la mesa dos tasas de té con galletas de avellana.
-Me tomé el atrevimiento de pedir por ti – dijo Ginny mientras llevaba la taza de té a sus labios.
-Esta bien, siempre pedimos lo mismo – añadió la castaña.
-He comprado algo que quiero que veas - Ginny tomó su bolsa y extrajo de su interior un atuendo de seda blanca satinado con delicados encajes que extendió frente a los ojos de Hermione.
La castaña al verlo estalló encajadas – ¿Es para Harry? – preguntó.
-No – respondió Ginny – es para mí y puede ser que Harry lo vea mientras lo lleve puesto. ¿Te gusta?, ¿Crees que le guste a él?
-Estoy segura que le gustará – Los ojos de la castaña se oscurecieron por un segundo, hace mucho tiempo que ella no gozaba de esos juegos, no se complacía de despertar deseo en los ojos de un hombre que la amara, hace mucho tiempo que no hacia el amor.
Ambas sonrieron con picardía.
-Tengo tantos deseos de verle, la última vez fue hace siete meses, cuando el equipo jugó contra Los tornado de Edimburgo – la voz de Ginny se había suavizado hasta convertirlos en un susurró.
-Pobre, no me imagino como estará ahora –señalo Hermione burlona.
Ginny asintió – Por lechuza hemos acordado que después de las fiestas navideñas pasaremos una semana solos en algún pueblo apartado en las montañas. Tendrás que entretener a Ron para que no se ponga pesado.
La sonrisa de Hermione se borró de su rostro.
-Tu siempre logras mantenerlo a raya nunca ha sido algo difícil para ti – sentencio Ginny.
-Lo que pasa Ginny, es que no podré quedarme para las fiestas, o por lo menos no todas las fiestas.
-¿A que te refieres?
Hermione desvió la mirada perturbada, no acostumbraba a mentir, jamás tenia razones de peso para hacerlo y en ese momento se odiaba por tenerlas, sobre todo mentirles a sus amigos. Definitivamente no estaba en su naturaleza, pero debía hacerlo, no podía contarle a Ginny sobre las verdaderas razones que le impedían disfrutar sus vacaciones de invierno al lado de su familia y amigos, inevitablemente tendría que confesar lo de Neville y ya demasiadas personas lo sabían, no podía arriesgarse a que una mas se enterase. No importaba si esa persona era exactamente Ginny Weasley
-Encontré trabajo para las vacaciones de invierno.
El rostro de Ginny reflejó preocupación.
-¿Tienes problemas de dinero? – preguntó.
La castaña negó con la cabeza – Sabes que en próximo semestre culmino mis estudios y en realidad quiero adelantar la practica que me exigen para obtener mi titulo, de modo que se me ha presentado esta oportunidad y no he podido rechazarla. – Hermione soltó un suspiro cuando termino de hablar.
-¡Pero Hermione!, los chicos se han hecho a la idea que pasaremos la temporada juntos, como siempre, como hace mucho tiempo no lo hacemos! – Exclamó Ginny.
-Lo se y lo siento de verdad, pero esta firma de Legisladores es muy importante y me han dado la oportunidad de practicar con ellos. No puedo desaprovecharla.
Ginny torció la boca en un claro gesto de evidente resignación -¿Trataras de sacar el tiempo para compartir con nosotros?
-No, el trabajo no lo realizaré aquí en Londres, debo ir al lugar indicado por mis superiores….
-No lo puedo creer – Exclamó Ginny - ¿Te vas?
-Además no hay mucho que compartir –continuo Hermione ignorando las palabras de la pelirroja –Tú y Harry querrán privacidad y Ron podrá disfrutar de tu familia que tanta falta le hace, dudo que llegue a sentirse solo.
-No estoy de acuerdo – admitió Ginny – Dijiste que estarías para la fiesta de bienvenida y ¿Navidad?, ¿Año nuevo?
-Hablé con mi jefe sobre ello y me ha dicho que posiblemente tendré el permiso en aquellos días, así que puede que me aparezca por la Madriguera. Pero no te preocupes, estaré en Londres para la fiesta de bienvenida.
"Lo haré así tenga que cortarle una pierna a Malfoy" pensó la castaña.
-Tu jefe…¿Quién es?, si es del Ministerio podré pedir referencias a papa o Percy.
Hermione se removió incomoda en el asiento – Es una firma privada
Ginny la observó en silencio por unos segundos, parecía sopesar sus respuestas.
-Si es una firma privada entonces ha de ser muy prestigiosa para que pongas tanto empeño en irte. ¿Cómo se llama?
Hermione sonrió fingiendo contrariedad - ¿Qué sucede Ginny?, ¿Acaso dudas de mis palabras?, ¿Tendría algún motivo para mentirte? Empiezo ha sentirme como si estuviese en medio de un interrogatorio.
Ginny sacudió la cabeza aturdida – Perdona – dijo – Soy una tonta, confieso que por un momento pensé que me ocultabas algo. En realidad me preocupo por ti. Disculpa.
-No tienes que disculparte Ginny, entiendo tu contrariedad yo era y aun soy la más animada por el regreso de los chicos, pero al igual que ellos tuvieron que alejarse para terminar de formar sus caminos, al igual que tu te marchas largas temporadas con tu equipo cuando los torneos de quidditch así lo requieren, yo también debo terminar de formar mi camino, entiende que no puedo desaprovechar esta oportunidad.
-Lo se, lo se, discúlpame nuevamente.
Hermione asintió. Sus mejillas ardían ante su propia sorpresa, al parecer su actuación fue tan buena que logró convencer a Ginny. Si lo había logrado con ella que la conocía mejor, ¿Lograría fingir ante Malfoy? La castaña sacudió la cabeza fuertemente "¿Por qué rayos estoy pensando?".
-¿Sucede algo? – indagó Ginny
-Nada – respondió Hermione con una sonrisa.
-Y ¿Cuándo te vas?
Hermione desvió la mirada, hace mucho las galletas de avellana se habían acabado y la taza de te estaba vacía.
-Mañana, temprano.
-¡Mañana! –Expresó la pelirroja- ¿Por qué tan pronto?, ¿Tomarás tu traslador en casa?, ¿Te ayudará Neville con las maletas o prefieres que te ayude yo?, ¿A que hora sale tu traslador?
Hermione frunció el ceño, ante las preguntas de su amiga debía admitir que no tenia ni idea de nada sobre el viaje, Malfoy le había dicho que se presentara temprano en su casa pero no especificó la hora ni detalle alguno sobre el medio de transporte. ¡Maldito Malfoy!, por su culpa nuevamente tenia que mentir y por su culpa había maldecido una vez más, algo poco usual en ella.
-La hora no ha sido especificada, mi jefe ha quedado de enviarme un pergamino para ultimar todos los detalles pero aun no ha llegado – Hermione sonrió con aparente simplicidad – Y por las maletas no te preocupes, yo puedo apañármelas sola, para algo tengo mi varita.
-¡Oh Hermione!, no pensé que te marcharas tan pronto.
-Ni yo – admitió Hermione en un susurro inaudible para Ginny.
Horas después la castaña regresó a casa, luego del té y las galletas, Ginny y ella se habían paseado por el centro de Londres, Hermione aprovechó para comprar ropa de invierno adecuada y algunos utensilios personales que sin duda iba a necesitar. Ginny continuo en su campaña "Seduce a Harry" comprando cuanto traje u objeto le pareció necesario en el desarrollo de su empresa.
Neville no estaba en casa cuando ella regresó, y como ya había cenado, subió las escaleras rumbo a su habitación en cuanto piso la casa, una vez envuelta en la intimidad de su alcoba, se permitió discernir en que debía y no debía empacar, abrió su guardarropa y después de revisarlo decidió incluir en su equipaje todo aquello que la hiciera ver sosa y simple ante los ojos del rubio, camisas de manga larga y cuello alto, pantalones deportivos amplios, descartó por completo cualquier tipo de faldas y hasta se sorprendió seleccionando los conjuntos de ropa interior más recatados que tenia, luego se regañó mentalmente "¿Por qué escoger la ropa interior?, Malfoy jamás la vería"
Cuando ya tenia casi listo el equipaje una lechuza gris se había posado en alfeizar de su ventana, Hermione pudo divisar que en su pata izquierda tenia atado un pergamino sellado. "Malfoy" pensó.
Con mucha delicadeza desató el pergamino, por alguna extraña razón le pareció que la lechuza podría atacarla de haberla molestado, pero no fue así. En cuanto se vio libre de su encargo, la lechuza levantó el vuelo y se alejó en la inmensidad del cielo.
Hermione rompió el sello del pergamino "Malfoy y sus estúpidas costumbres medievales" abrió el rollo era una corta nota escrita con tinta negra, la caligrafía era pulcra y estilizada, sin embargo ninguno de esos detalles pareció importarle a Hermione al leer el contenido de la misiva.
Granger, no empaques nada, donde vamos no necesitas llevar equipaje.
Nos vemos en mi casa a las nueve de la mañana. Se puntual.
Malfoy.
"No necesitas llevar equipaje", "Se puntual". Hermione dejó escapar un gritó de frustración y desespero, había perdido dos horas de sueño alistando la maleta para que Malfoy ahora le ordenase no llevar nada, y además se atrevía a dudar de sus cualidades, jamás había sido impuntual, definitivamente ese hombre era un imbecil.
Enojada golpeó la maleta de modo que el objeto con todo su contenido fue a parar al otro extremo de la habitación acompañado de un golpe seco. Con la cólera brotando por sus poros se despojó de toda su ropa y se introdujo entre las sabanas, era su última noche de libertad y por lo menos dormiría placidamente antes de enfrentarse con el monstruo de Draco Malfoy.
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El joven rubio estaba listo, horas atrás había enviado a dos de sus tres elfos domésticos para que prepararan la casa de invierno de Wischiltesk, provisiones de comida, bebida, medicinas y por supuesto la ropa de Granger y la suya propia. Indudablemente no podía permitir que la joven llevara sus cosas personales, de ser así incluiría en su guardarropa todo aquello que la hiciera ver recatada y amargada, eso era precisamente lo que Malfoy no quería.
Sonrió con petulancia al imaginarse el rostro que Hermione debía haber puesto al leer su nota, casi podía percibir su enojo, posiblemente habría roto alguno de sus objetos al tirarlo contra la pared. Malfoy observó por tercera vez su reflejo en el espejo, no había rastro de resaca ni insomnio, sin duda sus pociones nunca fallaban, examinó su traje deportivo de atrayente combinación de colores verde y gris, ni muy vago para hacerlo ver demasiado informal, ni muy elegante para lucir soso.
Sonrió satisfecho. Miró su reloj de pulsera y se percató que contaba con el tiempo exacto para buscar a Granger y prepararla para el viaje, en veinte minutos se activaría el traslador, sin pensarlo dos veces se apareció en la sala de la casa que Granger compartía que el tonto de Neville Longbottom.
Subió las escaleras con lentitud, recordando todos los detalles que había captado la última vez que había estado en ella. La planta superior contaba con cuatro habitaciones, dos de las cuales habían sido ocupadas por San Potter y Weasel y que ahora uno de ellos era ocupada por Longbottom, la otra sin duda siempre había pertenecido a Granger y una cuarta que ocupaban sus libros.
No tuvo que adivinar cual era la alcoba de Hermione ocupaba, pues en la puerta de la misma se hallaba una leyenda que rezaba "No molestes Neville, estoy estudiando", con una sonrisa torcida entró en la habitación y cerró la puerta tras de si, sin embargo una vez envuelto en la intimidad de la instancia su cuerpo se paralizo y no fue capaz de dar un paso más allá de la puerta.
Allí, delante de sus ojos estaba la castaña dormida, su respiración era lenta y pausada por el sueño, su cuerpo reposaba de medio lado sobre el cama, el cabello castaño lo llevaba suelto enmarcando lo que parecía un angelical rostro, pero lo que mas impactó al joven brujo fue sus hombros totalmente descubiertos, sus piernas mas torneadas de lo como las recordaba también se hallaban sin cobijo, al menos desde el medio muslo. El resto del cuerpo estaba cubierto por una sabana blanca afirmando las partes curveadas y redondas de la joven.
"¿Por qué blanca?". Pensó, en muchas de sus fantasías se imaginaba a Hermione envuelta en una delicada sabana blanca que trasparentaba sus formas a través de la tela. Sin esperar un segundo más fijó sus ojos allí donde siempre había deseado observar pero lo único que logró ver fue el inicio del oscuro valle que se formaba entre sus senos, y por supuesto el inicio de los mismos, ¡Cuánto deseaba poner su boca allí… y todos los sitios que ella le permitiese!, quería arrancarle la sabana y quebrantar su voluntad. Se sintió atrapado por el deseo ante aquella imagen tan lasciva.
Sin embargo tenía que luchar contra el endurecimiento de su entrepierna. Granger estaba allí si, pero primero lo mataría antes que pudiese acercarse, de hecho era algo muy probable al percatarse que la varita reposaba debajo de su almohada.
Draco observó su reloj, faltaban doce minutos, debía despertar a Granger si quería tomar el traslador. "¡Diablos!" convenía haber llegado con más tiempo de anticipación, pero que se iba imaginar que la joven lo iba a recibir con semejante sorpresa. A Malfoy nunca se le paso por la cabeza que Hermione fuese una de aquellas mujeres que acostumbrase a dormir sin pijama, lo cual era sumamente reconfortante ya que la castaña no carecía totalmente de sensualidad como el creía, aunque esto último lo había introducido en su cerebro a fuerza de repetición, Malfoy conocía perfectamente cuan erótica podría ser Hermione.
La entrepierna le dolió cuando dio el primer paso, y el dolor se repitió cuando dio el segundo y no disminuyó cuando dio los cuatro restantes que lo ubicaron al lado de la cama de la joven, dejando su cuerpo al alcance de un estirón del brazo. Se vio obligado a tragar con fuerza, Hermione Granger estaba allí, a su disposición, indefensa y totalmente desnuda, completamente a su merced. ¡Merlín, si esto es el infierno ya deseo quemarme!
Malfoy levantó el brazo y lo acercó al cuerpo de la castaña, sin embargo se detuvo a escasos centímetros de su piel, si la tocaba, si tocaba a Hermione no respondería de sus actos, de hecho en ese mismo instante contemplaba la posibilidad de arrojarse en cima y hacerle el amor hasta el cansancio. Por suerte, la joven se removió inquieta bajo su sabana de modo que la luz del exterior se filtró por la ventana para posarse ante sus ojos y sin previo aviso Hermione despertó.
Por unos segundos le costó adaptarse a la luz pero después todo fue muy claro para ella, tan claro como la figura de Draco Malfoy parado al pie de su cama mientras la observa. Un agudo y seco gritó salió de su garganta, de un salto quedó parada sobre la cama con la cobija firmemente enrollada en su cuerpo, mientras sus pies se movían inquietos sobre el colchón, su mirada era angustiada y furiosa al mismo tiempo, y su cabello era lo mejor, no estaba perfectamente peinado ni totalmente alborotado, caía espléndidamente sobre sus hombros y espalda, algo que Malfoy siempre había deseado ver para comprobar que tan largo era, y concluyó que era lo suficientemente largo para enredar lánguidamente sus dedos en él.
-¿Qué… rayos…estas…haciendo…aquí? – Hermione marcó cada palabra con una pausa.
-Vine a buscarte – contesto el rubio tranquilamente, mientras la observaba desde abajo.
Hermione negó repetidas veces con la cabeza – No, tu me escribiste una nota ayer, donde me ordenabas estar puntual en tu casa a las nueve y hasta ahora… – Hermione desvió la mirada hacia el reloj que tenia colgado en la pared – …son la seis y cincuenta.
-Quise darte una sorpresa amor – dijo Malfoy extendiendo los brazos en señal de abrazo.
Hermione lanzó un pequeño grito y retrocedió sobre su cama – No te acerques Malfoy. – le advirtió apuntándole con el dedo.
Draco bajo los brazos y se mantuvo fijo en su lugar, la entrepierna aun le palpitaba y no podía alejar sus ojos de la castaña.
-Como has entrado aquí, mi casa esta protegida – señaló la castaña
-Cálmate cariño, no querrás que tu amigo se despierte ¿Verdad?
Hermione observó la puerta con miedo, como si de repente Neville fuese a entrar por ella, algo que evidentemente no sucedió.
-Ya había estado aquí el día que le conté a tu amiguito lo que había descubierto. Fue fácil percibir y descubrir los hechizos de protección y la hora de desactivación de los mismos, que puedo decir…- Malfoy se encogió de hombros en señal de despreocupación – las casas ya no son tan seguras como antes, además Cheriédebiste cambiar el horario de desactivación, se acabaron las clases y aun los hechizos se derrumban a las cinco y cincuenta de la mañana.
-Maldito – murmuró Hermione – tenias todo planeado.
-Cuida tu boca cariño. Además no tenia ni idea que compartieras mi afición de dormir sin ropa, estoy seguro que no habrá problemas al retozar uno junto al otro después de una larga jornada de sexo.
-Ni en tus sueños gusano asqueroso.
Hermione sentía que su sangre bullía bajo su piel, si no estuviese completamente desnuda se lanzaría sobre el rubio para arrancarle la sonrisa a mordiscos.
-Tanto veneno en unos labios que están hechos para besarme.
-Eso quisieras, si mis labios llegasen a tocar los tuyos sería para extirparlos a mordiscos.
Draco sonrió ante las ocurrencias de la joven.
-Es hora de irnos querida, el traslador se activará en cinco minutos y medio – señaló Malfoy mirando su reloj.
-Yo no voy a ninguna parte contigo, además no llevo ropa puesta como se supone que voy a viajar así. ¡Y en traslador!
-No te preocupes, es casa tienes todo tipo de prendas de vestir a tu talla.
Hermione respiraba ofuscada sus senos subían y bajaban como producto de su creciente estado y al mismo tiempo brindaba, sin querer, un asombroso espectáculo a Draco.
-Malfoy…
-Llámame Draco – le interrumpió – otras mujeres lo hacen.
-¡Pero yo no! – Gritó furiosa –Las mujeres que suelen llamarte por tu nombre son unas tontas que siempre estas dispuestas a lamer las huellas que dejan tus zapatos, No te confundas Malfoy y no me confundas, no soy una de ellas y jamás obtendrás ese tipo de atenciones de mi parte.
Draco sonrió, que equivocaba estaba la castaña. La voluntad de él era mucho más fuerte y estaba más arraigada en sus deseos que en los de ella. Obtendría los placeres de Hermione, pronto reposaría en su cama, la tendría entera y dispuesta. De eso estaba seguro.
-Estoy empezando a pensar que tu pasatiempo favorito es observarme – continúo Hermione ante el silencio de Malfoy.
-Tengo otro que te gustará más Granger.
Hermione levantó las cejas interrogativa.
-Acariciar mujeres. Me encanta hacerlo. ¿Quieres probar?, ¿Sucumbimos a la lujuria carnal?
-¡Maldito! – Exclamó Hermione, su furia parecía no haber disminuido ni un atisbo durante el tiempo transcurrido.
-Basta ya Granger es hora de irnos, el traslador se activará en treinta segundos.
-Ya te dije que no voy a ninguna parte contigo
-Y yo que no me importa lo que pienses, tienes un trato conmigo y lo vas a cumplir.
De un salto, Draco trepó sobre la cama de Hermione quedando en su mismo nivel. La joven haciendo gala de una asombrosa agilidad, se dejo caer sobre su cama y atrapó la varita oculta bajo su almohada. Pero Malfoy previendo lo sucedido, también su había dejado caer y ahora la aprisionaba por la espalda junto a cuerpo.
Hermione se quejó y removió tratando de liberarse pero le fue imposible hacerlo a pesar de tener en sus manos la varita, Draco la tomaba de las dos muñecas con una sola mano mientras la otra sacaba un asa plateada de porcelana de uno de sus bolsillos para luego acomodarla entre las manos de la joven. Hermione siguió removiéndose furiosamente y en alguno de aquellos bruscos movimientos apoyó su trasero junto al órgano masculino sintiendo sobre ella la inequívoca presión. Malfoy jadeó adolorido. Hermione se quedó por fin quieta presa de la sorpresa.
-Sabes cariño – gimió el joven reposando su cabeza en el hueco formado entre el hombro y el cuello de Hermione –Todo este tiempo que has estado discutiendo conmigo, mientras estabas sobre tu cama y yo desde el suelo te observaba, ha servido para que me dieras el mejor regalo que han podido darme en años.
Hermione no agregó nada expectante por las palabras del rubio. Draco besó con delicadeza su desnudo hombro y deslizo su nariz por la piel descubierta mientras se embriagaba del olor natural de la joven. "¿Lirios?" se preguntó.
-Sin darte cuenta te has ubicado a tras luz – continuo con su boca cercana al oído de la joven – Y por todo este tiempo me has brindado una hermosa vista de tu cuerpo semioculto bajo la sabana. Es precioso, gracias –concluyó el blondo antes de besar rápidamente la mejilla de la joven.
Hermione abrió lo ojos como platos ante las palabras pronunciadas y preparó su garganta para el mayor grito de frustración que recordaba haber lanzado, pero antes que pudiese ser escuchado sintieron como un gancho se engarzaba justo debajo de sus ombligos y una poderosa fuerza los arrastraba entre remolinos de viento, mientras miles de imágenes transcurrían ente sus ojos con asombrosa velocidad.
Cayeron produciendo un golpe seco sobre una fría y fina baldosa que cubría el suelo de una amplia y elegante estancia.
Por unos segundo se mantuvieron rezagados en el suelo mientras sus cuerpos intentaban reponerse al duro golpe que se habían dado, definitivamente viajar por traslador en aquella posición no era lo más indicado.
Malfoy reaccionó primero, abrió los ojos y reconoció la sala de su casa de invierno, a su lado yacía Granger envuelta aun entre la sabana blanca, sus ojos se apretaban fuertemente y su rostro exhibía una mueca de dolor, su mano derecha sostenía la izquierda que caía sin gracia a un costado.
-¿Estas bien? – pregunto acercándose a ella.
La joven no respondió nada, solo atinaba a lanzar débiles quejas. Malfoy observó su mano izquierda sin llegar a tocarla, indudablemente se la había fracturado. La ayudó a ponerse en pie con mucho cuidado, Hermione no parecía ser conciente de nada excepto el dolor de su propia muñeca, Malfoy tuvo que sostenerla contra su cuerpo ya que sospechaba que era incapaz de hacerlo sola.
-¿Cómo te sientes? – Preguntó un vez más.
-Has comenzado con el pie izquierdo Malfoy – respondió la castaña en un ligero susurró, me has mentido.
-¿A que te refieres? – quiso saber el rubio mientras dirigía a la castaña hacia unas amplias escalera ubicadas a un lado de la habitación.
-Has violado una de las condiciones que te exigí – indicó la joven mientras abría los ojos y separaba su cuerpo de Malfoy.
-No te entiendo, se más especifica – Malfoy frunció en ceño inquieto.
-Te pedí que no me obligaras a hacer lo que no quería y ha sido lo primero que has hecho, me has humillado y pisoteado, me has mentido y has sido un asqueroso hipócrita conmigo.
-No me agradan tus insultos Granger. Además si hice lo que hice fue en pro del cumplimiento del trato.
-¡No me importa lo que te guste o no! Y ya no quiero saber nada del maldito acuerdo – gritó Hermione roja de la ira.
-Te debe importar, sobre todo cuando pasarás los próximos días aprendiendo a complacerme.
Hermione guardó silencio y cerró los ojos con fuerza, por unos segundos nada se escuchó en la instancia, entonces Malfoy se dio cuenta de lo que trataba de hacerla joven.
-No puedes desaparecerte Granger, es imposible hacerlo desde aquí.
Hermione le observó con resentimiento – Me tienes prisionera en tu casa ¿Crees que todo será muy fácil para ti?
Draco se encogió de hombros en silencio.
-Te odio – susurró Hermione con una calma que no agradó al joven
El cuerpo de Malfoy se crispó cuando Hermione regresó sobre sus pasos y recuperó la varita que había estado abandonada en el suelo, antes que pudiese hacer o decir cualquier cosa una bandada de pájaros azules había aparecido de la nada y revoloteaban con gracia sobre la cabeza de la castaña.
-¿Qué tratas de hacer? – preguntó Malfoy con temor mientras retrocedían dos pasos y tanteaba el bolsillo de su túnica.
-Gusano asqueroso, puede que tú mandes aquí y en todas tus propiedades, pero yo no te pertenezco, no eres mi amo.
-Granger…
-¡Oppugno! – Exclamó Hermione con la cara desencajada de la ira apuntando a Draco con la varita.
La bandada de pájaros salió disparada hacia Malfoy quien no tuvo otra alternativa que hacerse un ovillo para intentar protegerse de los picos y uñas que infringían daño sobre cada trozo de piel descubierta.
-¡Vas a pagar muy caro tu descaro Draco Malfoy!
Fue lo último que escuchó antes que un elfo doméstico acudiera en su ayuda y detuviera el ataque de los agresivos animales.
-¿Se encuentra bien amo? – preguntó una vez la bandada de animales hubo desaparecido.
Draco se fijó en sus manos picadas y arañadas con finos hilos de sangre que se podían ver sobre la piel maltrecha. Su ropa sufrió otro tanto, podría decirse que ya no servía para nada.
-¿Dónde esta? – preguntó Malfoy al elfo.
-La señorita ha subido por las escaleras rumbo a las habitaciones, amo.
En ese momento apareció otro elfo domestico cuya expresión de asombro al ver el rostro de Malfoy no agradó para nada a el joven.
-Se ha encerrado en la habitación que pertenece al amo – informó el elfo recién llegado.
Malfoy torció la sonrisa, definitivamente alguien iba a salir perdiendo, pero no sería él.
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Eso es todo por ahora, trataré de actualizar pronto. Cuídense y dejen review.
Nos leeremos pronto…
LilythWH
