Hola a todos y disculpas por la demora en la actualización pero no he querido publicar a las carreras, me he tomado el tiempo para tratar que el capitulo salga lo mejor posible. Ahora respuesta de review.
Gracias por todos sus comentarios.
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Gracias a quienes han añadido esta historia en su lista de alertas y favoritos, espero que también se animen a dejar un review.
mery malfoy: Me alegra que este fic te guste y bueno espero que esta tercera actualización llene tus expectativas. Con este capitulo nos adentraremos en las vidas de otros personajes, a partir de ahora profundizare en los eventos secundarios que acompañan la historia central. Por supuesto cuidando también la idea original de un fic Draco – Hermione. Espero que te guste. No olvides dejar tu review
Darkred-sun: Perdona la demora pero como he explicado antes, me quise tomar un poco de tiempo con este capitulo, no quiero escribir a la ligera y encontrarme con un fic mal escrito y con ideas contradictorias, quiero que lo que ustedes lean sea agradable al menos gramaticalmente y ortográficamente. Ahora espero que esta nueva actualización te guste tanto o más que la anterior. Estaré esperando leer tu opinión.
Lagordis: A mi también me encantan y es por ello que las historias de Draco – Hermione son tan variadas y con temas tan diversos, precisamente por esa chispa que dan las relaciones amor – odio. Bueno en este fic vas a encontrar varias pero eso dará a medida que el fic avance. No olvides dejar un review con respecto a este nuevo capitulo, estaré al pendiente para leerlo.
AfRi PoTtEr: Que los lectores se emocionen con lo que escribes o que al menos puedas arrancar una sonrisa de gusto es un gran pago ante el tiempo que dedicas para escribir un fic, me alegra muchísimo que te guste la historia hasta donde va y por supuesto espero que este nuevo capitulo igualmente te guste. Estaré pendiente de leer tus comentarios.
Sealiah: Opino exactamente igual que tú, Hermione deber dejarle a Draco desde el principio el respeto que se merece, a pesar que Draco la desea no tiene en cuenta lo que ella quiere o exige como reglas básicas para que ella permanezca en la casa, pero en fin…ya veremos lo que pasa con esta pareja y con las otras que encontraras en la historia. Porfa no olvides dejar tu opinión.
Minerousse Pttr. Parthenopa...: Primero que todo gracias por tu comentario y como segundo que todo… Me gusta tu nombre, ¿Cómo lo sacaste?, es extraño y bonito. Por otra parte espero que este capitulo te guste, es muy especial porque como el titulo lo indica se empieza a mostrar las caras de todos lo personajes que hacen parte de la historia y no te quepa duda aun faltan muchas historias más para este fic. Estaré pendiente de tu review.
I love malfoy:Thanks you. I hope you like this Fic and of course I will continue writing because this history is very special for my. I invite you to read my other fics. You don't forget to leave an review. See you soon.
Lady Arilyn de Rhimine:Gracias por tu comentario y bueno estoy completamente de acuerdo contigo, Draco no puede olvidarse de sus principios sangra sucia y sangre limpia de la noche a la mañana y te aseguro que en este fic no será así, hay una razón por la cual Malfoy quiere seducirla y es una razón que lo trastorna desde la época escolar, a medida que el fic avance te darás cuenta de ello. Este "gusto" de Malfoy por Granger no nació de buenas a primeras. Te agradezco que le hayas dado una oportunidad a la historia y espero no defraudarte y siga pareciéndote tan buena como hasta ahora. No olvidar oprimir el botón GO! Por cierto me encanta tu nombre parece sacado de una de las novelas de Barbara Dawson.
Potteriana: Gracias por considerar esta historia como buena. Tienes razón el Draco creado por los fic es diferente al de los libros, pero en este fic pretendo demostrar como Draco paso de ser el Malfoy de los libros al Malfoy de los fic. Espero que te resulte interesante descubrirlo y de adelanto te digo que desde hace poco este joven se comporta así, pues aceptar lo que Hermione le despierta no fue sencillo ni demasiado rápido. No olvides dejar tu opinión.
Giselle Lestrange: Estoy de acuerdo contigo ¿Qué recuerdo puede hacer que un hombre se entretenga tanto?, por supuesto que te lo voy a contar pero de una manera especial, en el capitulo anterior di una pista de lo que pudo haber pasado, no te preocupes en algunos capítulos lo vas a descubrir. Gracias por tus otros comentarios con respecto a "Entre sedas" voy a seguir escribiendo esta historia pero aun demoro un poco más, "Yo soy lo que tu necesitas" me temo que no puedo seguirla, es un fic de un solo capitulo. "Un triangulo de vértices filosos" dentro de poco publicaré el final y con respecto por que escribí una historia Ron – Hermione: primero porque son mi pareja favorita, segundo porque a todos los que nos gusta que estén juntos nos frustra un poco saber que de todos los siete libros que solo en los últimos vimos unos cuantos vistazos de lo que podría ser su relación pero nunca supimos con certeza como seria, "Los frustrados instintos de un buen brujo" trata expresamente sobre ese tema, en el podemos ver como Ron y Hermione se desean mutuamente (Como hombre y mujer) pero sus temores ha refrenados sus deseos. ¿Ya lo leíste?, si no lo has hecho me gustaría que lo leyeras para conocer tu opinión y desde ahora te comunico que trabajo en un nuevo fic (Corto) con respecto a ellos dos. Por otra parte no dudes que espero tu opinión con respecto a este.
Friidaliizziiooz: Bien quizás no actualice tan pronto como esperabas pero actualice y en este capitulo te doy un pequeño adelanto de lo que va a pasar con los personajes, espero de verdad que te siga gustando como hasta ahora y que por supuesto dejes tu review.
jos Black: Bueno con respecto a eso de no saber como empezar o terminar un fic déjame decirte que mientes muy bien, te lo he dicho en muchas ocasiones me encanta como escribes, tus ideas, tu originalidad y lo mejor es que cada día te superas más, personalmente me encantan tus fic. Por otra parte la historia si es romántica pero tiene su toque trágico (aunque considero que no mucho), en este capitulo te darás cuenta un poco de ello. Por otra parte me alegra saber que cuento contigo como lectora tus opiniones son muy valiosas par mi, gracias. No olvides dejar tu opinión de este capitulo y si puedes del anterior. Ser sincera sería un regalo que me darías. Eso si, te advierto que probablemente encontraras algunos errores. Cuídate.
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Capitulo 3. Entretejido de Historias
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Una lechuza parda golpeaba insistentemente la ventana utilizando el pico, sus alas se batían con fuerza alejándola pocos centímetros del cristal para después acercarla y permitirle continuar con su molesta tarea.
Blaise la observaba desde su sillón de cuero negro. El animal estaba apunto de completar una hora en aquella actividad y sin embargo no daba muestras de agotamiento. "Un excelente ejemplar…lastima" Pensó el moreno.
La puerta del recinto se abrió de repente entrando por ella un joven de cabello arenoso, ojos castaños y piel bronceada, vestía una larga túnica verde oliva de cuello alto bajo la cual podía verse las botas de un cómodo pantalón muggle de lino negro.
-¡Me tienes con dolor de cabeza Zabini! ¡Hasta mi oficina llega el sonido de los picotazos! – bramó el joven.
-Entonces insonorízala Theo, recuerda que en Hogwarts nos enseñaron el hechizo.
Theodore Nott lo miró con furia contenida.
-Ya lo hice, pero mi secretaria se ha estado quejando tantas veces en la última hora que me ha producido el malestar.
Zabini sonrió con malicia.
-Le has dado mucha confianza. Puedes despedirla así eliminas tu problema y de paso me dejas en paz – señaló.
-Necesita el trabajo – informó Theo colocando los brazos en jarra – Sería más sencillo que tu abrieras la maldita ventana y dejaras que el animal entregue la carta.
-¡Claro necesitas el trabajo! – Exclamó Zabini con sarcasmo ignorando las últimas palabras pronunciadas por el brujo – Al igual que las otras siete brujas que han ocupado ese puesto en el último mes, sin embargo a ellas no te importó despedirlas.
-¡Eran unas incompetentes! – justificó Theo con énfasis.
-Incompetentes en tu cama querrás decir – agregó Blaise con burla – Cuéntame ¿Qué tiene esta en especial?
-No se de que hablas – vociferó el joven. En el fondo los picotazos de la lechuza seguían sonando con insistencia - ¿Podrías detener ese horrible ruido?, ¿Acaso no te molesta?
-Me causa más irritación el dueño del animal – confesó el moreno.
Theodore le lanzó una mirada curiosa - ¿De quien se trata? – preguntó.
Blaise guardó silencio por unos segundos antes de responder – Longbottom – dijo apretando los dientes.
Theo entornó los ojos con impaciencia mientras lanzaba un resoplido - ¿No crees que es hora de olvidar lo de Lunática Loveggod.
El joven moreno le dirigió la primera mirada desde que hubo entrado en la habitación – Nunca le llames lunática en mi presencia – advirtió con tono amenazante.
Nott levantó los brazos para señalar que estaba desarmado, sonrió ante la mirada que Zabini le dirigía – Lo que sugiero es que ha llegado la hora de encontrar una chica que te ayude a olvidar la pena ¿Por qué no intentas con tu secretaria?, es una joven muy hermosa.
Zabini dibujó una mueca de desagrado en su rostro – No me gustan las cosas de segunda mano, ¿Acaso crees que ignoro la aventura que sostuviste con ella hace dos semanas?
Theo frunció el cejo pensativo - ¿Cómo haces para enterarte de todo en esta oficina? ¿Te ha dicho algo?
-Basta con escucharle lanzar quejidos lastimeros cada vez que tú estas cerca – manifestó Blaise.
-Ya se le pasará – indicó Theo con un gesto de la mano para restar importancia al asunto – El punto es… que al parecer te gusta el territorio inexplotable…Puedo solucionarlo… - apuntó pensativo.
Zabini entornó los ojos – No me refería a eso y por favor no te molestes en buscar a alguien porque…
El sonido de cristal roto resonó en el interior de la instancia interrumpiendo la conversación.
-¡Si! ¡Al fin paz! – Exclamó Theodore con júbilo al ver como la lechuza atravesaba la ventana rota – ¡Tanto cae la gota al caldero que al final lo rompe!
-Que gracioso – añadió Blaise mirando con enojo la ave que se había posado sobre la lustrosa superficie de su escritorio ofreciendo la pata donde traía atado el mensaje.
-¿No piensas leerlo? – quiso saber Theo.
Sin embargo no hubo necesidad que Blaise respondiera, a los pocos segundos el lazo que ataba el pergamino a la pata del animal se desanudo, el orgulloso animal quedó libre para batir sus alas y salir de la sala sin ninguna muestra de cansancio, mientras la voz de Neville Longbottom se escuchó en todo el recinto.
"Te sugiero Zabini que actives tu maldita chimenea si no quieres que te amargue la existencia hasta que decidas recibirme"
Por un momento el silencio se apoderó de los magos. Blaise exhibía una expresión de suprema incredulidad ante la osadía de Neville de amenazarle y Theodore se mostraba consternado mientras sus mejillas se teñían de rojo y un creciente enojo se apoderaba de su cuerpo.
-¡Tanto escándalo por esto! – Señaló furibundo Theo - ¡Una hora aguantando los picotazos de este animal para un mensaje tan corto! Y ¡Por si fuera poco era un howler, al final terminarías conociendo el mensaje quisieras o no!
Blaise se mantenía en silencio pensativo.
-Te lo advierto Zabini, activa la chimenea porque si Longbottom no vuelve tu vida un infierno lo haré yo si el decide enviar nuevamente su lechuza – bramó el joven antes de salir dando un fuerte portazo.
A Blaise también le pareció oportuno hacerlo, no por la amenaza lanzada por Theodore, si no por el hecho que el insignificante de Neville Longbottom se atreviese a desafiarle.
Con mano firme apuntó la varita hacia la chimenea pronunciando el hechizo de forma no verbal. En seguida intensas llamas verdes refulgieron en el foco de la chimenea lanzando una destellante luz verde que iluminó la amplia sala mientras Neville se materializaba entre las llamaradas.
-¿Te pica el brazo Zabini?- fue el saludo que le dedicó en cuanto lo tuvo enfrente.
-¿Quieres probar? – respondió el moreno cerrando su mano en un puño tensado. La expresión de su rostro se endureció y la rabia parecía querer escapar por los ojos – Parece que no fue suficiente con la última vez.
Neville rió con descaro.
-Para ti nunca será suficiente, me culparas de tu fracaso con Luna hasta el día que mueras.
-Si me dieras el placer de morir por mi mano… quizás podría considerar perdonarte – dijo Blaise apretando los dientes.
-Y ¿Quién a dicho que necesite tu perdón? De hecho nada tuve que ver en tu fracaso…
-¡Basta! – Rugió Zabini – Dudo que hayas venido hasta aquí para hablar de algo que paso hace mucho tiempo.
-No tanto – aclaró Neville – por lo menos no el suficiente para permitir que lo olvides.
Zabini endureció su mirada cargándola de odio y resentimiento, Su cuerpo se tensó y el calor producido por su sangre hirviente parecía quemarle la piel – Estas tentando tu suerte Longbottom – pronunció con suave firmeza.
Neville pareció también considerarlo o simplemente sintió que ya se había regocijado lo suficiente a expensas del dolor de Blaise porque enseguida cambio de tema aunque sin borrar una perceptible sonrisa de júbilo de su rostro.
-Ciertamente tengo que decirte ha que he venido. Me imagino que te has enterado del chantaje que Malfoy me ha hecho… estoy seguro que si, tu eres su perro faldero número uno.
Zabini se mostró impertérrito ante sus palabras, sin embargo poco había logrado con sus intentos de calmar la furia que sentía.
-Estoy convencido – continúo Neville – que tu eres la cabeza detrás de todo esto. Ayer estuve en el Ministerio, pero supongo que eso ya lo sabes, trate de averiguar quien había comprado la entrada a los registros visuales de los EXTASIS de Hogwarts de ese año, pero como sabrás mi dinero no es tanto como el tuyo de modo que no fue mucho lo que pude indagar.
-Y ¿Has venido a mi oficina para acusarme de algo de lo cual no tienes pruebas? –esta vez Blaise se permitió sonreír con astucia mientras cruzaba los brazos sobre el pecho – Muy inteligente de tu parte.
-No necesito pruebas Zabini, tampoco me sirve tenerlas ¿De que podría acusarte sin echarme también el agua sucia?
Zabini enarcó una ceja simulando asombro -¡Que astuto! – dijo burlesco.
-No necesite tanta astucia como la que tú requeriste para conseguir las pruebas de mi culpabilidad. Solo me dedique a pensar quien pudiese odiarme tanto, tu nombre apareció enseguida… Ahora me pregunto ¿Cuánto tienes que ver en la propuesta que Malfoy ha hecho a Hermione?
-¿Qué te hace pensar que yo…?
-Ustedes hacen todo juntos – interrumpió Neville – Podría apostar mi mano que todo esto lo han planeado ustedes dos. Tú por venganza y Malfoy por lujuria.
Zabini atiesó su cuerpo ante la sorpresa que le estaba causando los acertados comentarios de Neville.
-No soy tan tono como tu crees Zabini, se perfectamente que Malfoy desea a Hermione desde nuestro séptimo curso.
Blaise sonrió con petulancia tratando de disimular su impresión
– ¡Que observador! – Se bufó - Y si tú ya lo sabias ¿Por qué se la diste en bandeja de plata?
Ahora fue el turno de Neville para apretar los puños con furia.
-Admito que fui un tonto al contarle todo a Hermione, debí imaginar que ella hablaría con Malfoy, pero en esos días estaba preso de la turbación y mi mente no pudo razonar con claridad – lo último lo había dicho más para si que para Zabini.
-Tontas excusas, como todo lo tuyo Longbottom – manifestó Blaise altanero.
-Neville contuvo el aliento ante su desliz – Si algo le pasa a Hermione…
-No pasará nada que ella no quiera – advirtió Blaise resuelto - ¿Crees que Malfoy es un canalla como lo eres tu?
Neville ignoró sus palabras
-Malfoy se la ha llevado esta mañana, me he dado cuenta de ello en cuanto llegué a casa ¿Dónde están? –preguntó con furia creciente.
-¿Qué te hace pensar que podría saber algo al respecto? – espetó Zabini con una sonrisa evidenciando la mejoría de su humor.
-¡Eres un maldito! – Exclamó con fuerza – Hermione nada tiene que ver con nuestra antipatía.
-Hablas como si Malfoy fuese su carcelero "Se la ha llevado…" "Hermione nada tiene que ver…" Eres muy dramático Longbottom, busca una vida y vívela.
-Hermione se ha ido con Malfoy creyendo que el mantendrá la boca cerrada. Puede que lo haga… pero ¿y Tu? Dudo que quieras perder esta oportunidad de arruinarme.
Zabini lanzó una estruendosa carcajada – Ha eso se debe… Por ello has venido aquí, para asegurar tu propio pellejo. Eres tan rastrero como siempre.
Neville suspiró con enfado creciente. Era imposible tratar de conseguir información con Zabini, sus conversaciones se limitaban a los insultos y golpes, pero entonces ¿Cómo encontraría a Hermione?, ¿Tendría que contar todo a Harry y Ron? Quienes seguramente quebrantarían la lealtad que Zabini profesaba a Malfoy. Pronto empezó a creer que así sería.
-Solo te diré una cosa. Efectivamente puedes acusarme, puedes truncar mi carrera y convertir mi vida en un infierno, pero nada de ello te devolverá a Luna.
Zabini se tensó enseguida.
-Y ahora menos que nunca ¿Quieres enterarte de las últimas noticias que recibí sobre ella?
Blaise trató de disimular sus ansias pero fracasó estrepitosamente. Hace mucho que no tenía noticias de Luna, exactamente desde el día de su boda con el estúpido de Thomas, cuando en un desesperado intento por tenerla había aparecido en la boda para tratar de persuadirla, pero ella le dijo que amaba a Thomas y que jamás podría dejar de hacerlo.
El joven brujo se debatió entre el deseo de saber de ella y su propia seguridad de lo que escucharía no le iba a agradar, después de todo ¿Cuándo se ha visto que tu enemigo sea portador de buenas noticias?
-Esta embarazada – espetó Neville con malsano regocijo antes que Blaise pudiese impedirlo – Espera su primer hijo con Dean y se siente inmensamente feliz con su vida, mientras tú sigues pudriéndote en tu miseria.
Zabini no aguantó más y templando los puños golpeó el rostro de Neville con fuerza y rabia. Golpe tras golpe lo fue derribando hasta que lo dejó tendido en él suelo. Neville poco podía defenderse, no era un hombre de golpes y aunque hubiese podido utilizar la varita no lo hizo. "Sin varitas Longbottom, quiero magullar tu carne con mis propias manos", le había dicho en una ocasión Zabini antes de una pelea y el había aceptado. Desde entonces sus encuentros siempre terminaban en golpes durante los cuales era él quien generalmente salía más perjudicado.
-Si mi vida es una mierda es por tu culpa desgraciado – vociferó el joven golpeándole con los pies.
Los golpes y gritos atrajeron la atención de Theodore quien entró acompañado por dos jóvenes asombradas ante la escena que presenciaban sus ojos. Theo se apresuró a apartar a Zabini de Neville en cuanto hubo entrado, no sin antes ganarse unos buenos golpes.
-¡Suéltame Theo! –Bramó enardecido -¡Hoy acabaré con la vida de este mal nacido!
-¡Déjate de estupideces! – sentenció el joven brujo sosteniendo por la espada al enfurecido Zabini con mucha dificultad.
Neville se puso en pie agitado y miraba a Blaise sin expresión alguna. Su rostro exhibía fuertes manchas que muy seguramente se amoratarían en cualquier momento, su ojo izquierdo mostraba una leve hinchazón y de su labio brotaban un fino hilo de sangre.
-Puedes golpearme y acusarme todo lo que quieras pero en el fondo sabes que hace mucho perdiste tu oportunidad de vivir, te devuelvo el consejo que me diste Zabini. Busca una vida y vívela.
-¡Maldito! – gritó con furia Blaise mientras convulsionaba su cuerpo con fuerza para tratar de soltarse.
-¡Basta ya Longbottom! ¡No has tenido suficiente! ¡Lárgate! – vociferó Theo rojo por el esfuerzo que implicaba retener los movimientos de Zabini.
Neville limpió con el dorso de su mano el hilillo de sangre que manaba de su labio, con paso vacilante caminó hasta la chimenea tomando a su paso un puñado de polvos flu depositado en una vasija sobre el buró. Luego se internó en la chimenea
-Dile a Malfoy que no trate de dañar a Hermione, de hacerlo no seré solamente yo quien venga a saldar las cuentas – dijo antes de desaparecer entre llamas verdes.
-¡Cobarde! ¡Siempre tienes que escudarte en tus dos amigos aurores por que tu mismo no eres capaz de defenderte! – gritó Zabini cuando ya Neville no podía oírle.
-¡Cálmate Blaise! –Exclamó Theodore con esfuerzo - ¡No vale la pena!
-¡Suéltame! – Repitió Zabini -¡Ya se ha ido!
-Lo se, pero eso no impide que tu vayas detrás de él – manifestó Theo con un dejo de preocupación.
-No seas estúpido, no haré tal cosa ¡Suéltame!
Theo lo soltó con reticencia y se apartó de un brinco cuando estuvo libre. Zabini le observó con odio contenido, al igual que a las dos jóvenes agazapadas junto a la entrada, una junto a la otra, con expresiones de asombro e incredulidad.
-¡Largo de aquí! – Gritó Blaise dirigiéndose a las jóvenes quienes no reaccionaron de inmediato – ¡Es que no habéis escuchado! ¡Largo! ¡O prefieres que os lo ordene con una carta de despido!
Las jóvenes no esperaron escuchar su voz una tercera vez y antes que pudiese cumplir su fatídica amenaza, salieron del recinto cerrando la puerta tras de si.
Blaise lanzó un sonoro bufido mientras daba vueltas de un lado a otro de la habitación como si fuera un león enjaulado, su furia era tan grande que parecía escapar a las paredes que le rodeaban, salir del edificio y viajar hasta donde quiera se encontrase Neville Longbottom.
-¿Qué rayos paso? ¿Qué quería decir Longbottom con eso de Draco y Granger? –quiso saber Theo con impaciencia.
Zabini no escuchó la pregunta de su amigo. La furia le impedía pensar con tranquilidad, ahora solo le interesaba una cosa.
-Déjame solo Theo – balbuceo Zabini con aspecto sombrío.
-No creo que sea lo mejor en este momento.
-¡Déjame solo! – bramó con vehemencia.
Theo asintió en silencio y caminó hacia la salida.
-Si necesitas algo… llama – dijo antes de cerrar tras de si la puerta.
Zabini tomó asiento en su sillón de cuero apoyando los codos sobre la superficie lisa de su escritorio y enterrando en las palmas abiertas de sus manos el rostro. Necesitaba algo, ¡Claro que necesitaba algo! O mejor dicho a alguien, pero era imposible tenerla. Esa tarde en medio de sus cavilaciones Blaise aceptó, después de seis años, que había perdido a Luna Loveggod definitivamente.
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Hermione subió las escaleras sin ninguna dificultad, perpendicular a ellas se hallaba un largo pasillo con tres ramificaciones, dos laterales y uno central, las paredes y el piso estaban tapizados con un color ocre bastante feo que daba un toque lúgubre al lugar. La joven bruja avanzó decidida por el pasillo central, cuatro puertas se ubicaban en él, dos y dos a cada lado, sin embargo la furia que bullía en su interior la hizo centrar su atención en la primera puerta que halló ignorando las tres restantes.
Lanzar el hechizo a Malfoy fue fácil, pero tratar de abrir el picaporte de aquella pesada puerta con una sola mano se le estaba tornando tedioso. Aprisionó entre sus labios la varita mientras insistía en sus intentos, el enojo era tal que le impedía ver la utilidad de la varita en este caso. Desde abajo le llegaban los gritos quejumbrosos de Malfoy siendo atacado por sus aves "se merece eso y mucho más, el muy maldito", con este ultimo pensamiento logró abrir la puerta e internarse en aquella habitación mientras lanzaba toda clase de hechizos conocidos para cerrarla e impedir que ante sus ojos pudiese aparecer aquel hombre tan odioso, arrogante y repulsivo.
Caminó sobre la alfombra ocre que cubría la instancia, la decoración de la habitación era similar a la del pasillo dejando entre ver el poco estilo del decorador, sus pies descalzos rozaron la suave tela conduciéndole hasta la cama donde se dejó caer.
-¿Por qué a mi? – balbuceo congoja.
Unas cuantas lágrimas se deslizaron por sus mejillas, la impotencia y la rabia por fin habían encontrado una forma de manifestarse y presentía que iba a llorar mucho en ese mes. Una aguda punzada le permitió alejar la rabia, su mano izquierda aun estaba adolorida, se había inflamado y mostraba un doblez bastante irregular. Hermione le apuntó con la varita logrando sanar la fractura pero no el dolor y mucho menos la hinchazón.
Limpió las lágrimas con el dorso de la mano sana y observó la habitación con detenimiento. Era espaciosa y elegante aunque horriblemente decorada, carecía de iluminación exterior o quizás se debía a las oscuras cortinas que cubrían las tres ventanas del recinto. Había tres mesas, una de té rodeada por muebles de una plaza y dos de noche empotradas a lado y lado de la amplia cama doselada, en el fondo un enorme espejo labrado en mármol de cuerpo entero se mantenía mágicamente sostenido, al lado izquierdo de la cama había un enorme guardarropa y junto a él una puerta que Hermione supuso conduciría a el baño.
Se levantó de la cama y caminó hacia el guardarropa abriéndolo con facilidad y de inmediato se golpeó mentalmente. ¿Qué puerta podría poner resistencia para abrirse si no era exactamente la que conducía al cuarto de Draco Malfoy? Allí en frente de ella se exhibía una cantidad exagera de túnicas que mantenían una clara tendencia por los tonos oscuros (negros y uno que otro azul muy sombrío), grises, blanco y algunos tonos verdes, todo el guardarropa de Malfoy. ¿Por qué de todas las habitaciones había tenido que entrar precisamente a la de él? Un rudo golpe le impidió pensar en una respuesta.
-¡Abre la puerta Granger!
-¡Maldición! – Exclamó la castaña tomando la primera prenda que vio para cambiar por fin la sabana blanca por algo un poco más decente "aunque nada proveniente de Malfoy podría ser decente"
-¡Abre la puerta te lo ordeno! ¡No dudes que puedo echarla abajo con un hechizo! – insistió el joven.
Nada en tono que Malfoy empleaba le dejaba entrever su estado de animo, sonaba entre enojado y divertido y por supuesto parecía muy satisfecho de si mismo o eso fue lo que Hermione comprobó cuando él hubo entrado a la habitación tomado de un brazo por uno de sus elfos domésticos quien desapareció inmediatamente.
-De nuevo frente a frente, increíble… ¿No te parece? - dijo acompañado de una insinuante sonrisa.
Hermione no dijo nada y agradeció al cielo que ya se encontrara totalmente cubierta por la túnica, literalmente cubierta ya que prenda arrastraba el suelo y las manos no sobresalían de las mangas.
-Nada de marcas – agregó Draco mientras exhibía sus manos y mostraba su pálido rostro a la joven - La magia de los elfos
Hermione lo comprobó con enojo, ni un solo milímetro de aquella tez mostraba el menor indicio de haber sido recientemente atacada por una bandada de pájaros asesinos, aunque no pudo decir lo mismo de su túnica, la prenda mostraba signos de desgarre en muchos lugares y al ser de tela tan fina la hacia obviamente inservible, eso la hizo sonreír.
-No se puede decir lo mismo de tu túnica – dijo con burla.
Draco observó la prenda que llevaba concediéndole la razón mentalmente, sin embargo dijo: -Que caso tienen quejarse por una prenda si en ese guardarropa tengo muchas más, ropa nueva y de mejor calidad.
Hermione dudaba que hubiese algo de mejor calidad pero no iba ha expresar algo que pudiese subir el ego de Malfoy
-Te lo merecías – susurró la joven apretando los dientes.
-Lo se – admitió Malfoy con descaro – Lo que hice no estuvo bien, pero la verdad no importa hacerte enojar, y he de confesar que si pudiese lo repetiría… ¿Tu no?
Hermione se tensó ante su cinismo.
-¡No! – Exclamó con enojo.
Malfoy pareció no importarle su opinión y observó interesado la prenda vestida por Hermione
-No me gusta esa túnica oscura para ti, te lucia más la sabana, al menos con ella podría entrever tus curvas – manifestó Draco con burla – Aunque…te queda mejor el beige sobre todo si esta acompañado por un generoso escote.
Hermione lo miró con odio contenido.
-No pienso tolerarte Malfoy – declaró - Se me hace inmensamente difícil hacerlo y temo que no lo lograré. Tu aptitud se me torna irrespetuosa y desagradable
Malfoy la observó con suspicacia pero sin perder la falsa sonrisa de condescendencia.
-Y ¿Qué piensas hacer al respecto?
Hermione levantó la barbilla con orgullo mientras pasaba por su lado apuntando la puerta con la varita.
-Irme – dijo una vez se hallaba fuera de la habitación.
Malfoy la siguió en silencio. La castaña bajó tranquilamente las escaleras para adentrarse en el vestíbulo y cruzar sin contratiempos hasta la puerta de salida, esta vez su mente estaba un poco más despejada para hacer un Alohomora que le permitiese abrir la puerta y salir de aquel infernal lugar o por lo menos alejarse de la detestable presencia de Malfoy.
Sin embargo no llegó lejos. Nunca a lo largo de su vida y los numeroso lugares visitados había visto algo tan hermoso, la visión que se perfilaba ante sus ojos mostraba un pequeño paraíso justo frente a la propiedad Malfoy, un sequito de flores, árboles y pasto fértil se extendía por toda una llanura, y unas cuantas casas más se dejaban ver en aquel edén, parecían hogares de esos que se describe en los cuentos de hadas muggles.
Malfoy apareció detrás de ella, y Hermione captó su presencia cuando ya estaba demasiado cerca para su gusto.
-¿Te gusta lo que ves? - preguntó susurrando junto a su oído.
A Hermione no le importó el atrevimiento del joven, tampoco le pareció importar o simplemente no sintió como las manos de él se deslizaban alrededor de su cintura y muchos menos cuando empujó su cuerpo hasta que quedase apoyado sobre el de él, la maravillosa visión que tenia ante sus ojos simplemente la anonadó.
-Nunca había visto algo tan hermoso – dijo mientras dejaba escapar el aliento.
-Es lo que imaginé – declaró Malfoy con deleite.
-¿Dónde estamos? ¿Cómo es que tienes una casa en un lugar tan hermoso? – inquirió la castaña.
-Es el lugar donde solía pasar las vacaciones de invierno con mi familia, contrario a lo que muchos puedan pensar, no nos gustaba el frió y cuando esta época llegaba a Londres, nos refugiábamos aquí en la Villé Flétrir.
-De Flétrirl no tiene nada…que nombre más impropio para un lugar tan maravilloso… ¿Estamos en Francia?
Malfoy no respondió.
Hermione permaneció con los ojos abiertos ante la belleza del lugar y el deseo de recorrer cada tramo de aquel esplendido paraíso empezaba a instaurarse en su corazón. Dio un paso para adentrarse en la perfección que la naturaleza había instaurada en aquel pedazo de tierra y notó como Malfoy la aprisionaba contra su cuerpo, fue conciente de sus brazos rodeándola, de su pecho pegado a su espalda y de su molesto aliento rozándole las mejillas. La hermosa visión se le torno borrascosa y el enojo se apodero nuevamente de su cuerpo.
-¡Suéltame! – dijo con un tono de advertencia.
-¡Ya volviste! – Exclamó Malfoy – Pensé que podría tenerte sumisa por un poco más de tiempo.
-¡Te agradecería que me soltaras! – Exclamó enterrando las uñas en la carne de los brazos de Malfoy.
El joven se retiró con una mueca de dolor – Eres una bestia Granger, deberías estar feliz porque alguien se atreva a tocar tu inmunda carne.
-¿Inmunda? – Hermione se estremeció de enojo mientras lo observaba con odio e irritación – Si te parece tan inmunda entonces no entiendo que hacían tus manos sobre mi cuerpo. Pareces contradecir tus propias opiniones Malfoy o al menos brindas diferentes caras de tus pensamientos según sea el caso, y de no ser así entonces no entiendo ¿Por qué me tocas? ¿Por qué me trajiste aquí?
Malfoy la observó en silencio mientras meditaba su respuesta, sabia perfectamente que de hablar con sinceridad Granger podría molestarse lo cual seria una verdadera desventaja para sus propósitos. Sin embargo, eso no le importó, siempre había sido honesto con sus palabras y en ese no deseaba mentirle a la castaña, por lo menos no por ahora.
-Porque lo único malo que tienes esta en tu sangre – le dijo dirigiéndole una lasciva mirada – Y eso ya no me importa tanto.
Hermione prefirió ignorar toda la verdad que encerraban esas palabras, en cambio se centró en tratar de controlar su sonrojo. No necesitaba ser una adivina para saber lo que Malfoy quería de ella, él mismo se lo había dicho en varias ocasiones pero el hecho que hablara de ello de una manera tan desprendida y sincera le hacia sentir incomoda ¿Acaso prefería que él se guardara para sí sus deseos? ¿Prefería que le mintiera en cuanto sus fines? Y ¿Por qué rayos ella no podía hacer lo mismo y expresar con sinceridad lo que pensaba con respecto a sus atrevidos comentarios? Hermione admitió que prefería la sinceridad de Malfoy a que el escondiese sus deseos detrás de una pantalla de buenas intenciones. Pero definitivamente tampoco le agradaba la desvergonzada aptitud del joven.
-¿Y por ello me llamas inmunda? Yo puedo llamarte asquerosa serpiente venenosa si así lo prefieres – espetó con enojo.
Malfoy se encogió de hombros como diciendo que no daría una importancia relevante al hecho de insultarlo, él sabia que al permanecer junto a la castaña tendría que incluir todo el paquete que la acompañaba: insultos, ofensas, su mal carácter y por supuesto sus uñas.
-Llamarte así es una costumbre, pero si lo deseas guardaré mi hábito para cuando tú no estés presente.
-¡Cínico! – Exclamó con rudeza.
-¡Histérica! – Agregó con burla.
Hermione volteó su rostro para no mirarlo. El paisaje se le mostraba demasiado tentador y llamativo como para perder el tiempo observando al engreído de Malfoy. En una de las casas lejanas pudo ver como una figura salía al exterior para, al parecer, observar en su dirección, aunque no estaba completamente segura de ello y tampoco podría saber si la figura pertenecía a un hombre o una mujer.
-Puedes deleitarte aun más si me miras.
-Como siempre Malfoy rompiendo la tranquilidad de cualquier momento ¿Qué te hace pensar que podría desear contemplarte? –preguntó la castaña sin mirarle.
-Tendrás que hacerlo – afirmó Malfoy con convicción – Ves aquellos árboles
Malfoy se había acercado hasta ubicarse a su lado y con su mano señalaba un pequeño bosque que se levantaba hacia el oeste. El sol iluminaba alto toda la extensión de pasto verde pero en el grupo de árboles se formaba una sombra que daba la sensación de frescura y relajación.
-Mañana iremos a descansar bajo sus copas – continuo el blondo – Pondré mi cabeza en tu regazo y tu me darás de comer en la boca.
Hermione le dirigió una mirada de claro escepticismo.
-Creo que estas delirando, los pájaros debieron afectarte el cerebro – dijo ceñuda.
La cínica sonrisa que Malfoy había estado exhibiendo desde el momento en que había entrado en la habitación se borró de su rostro para ser reemplazada por una penetrante y ceñuda mirada. Hermione recordó su ultimo año en Hogwarts cuando el solía obsérvale de esa manera.
-Es el trato Granger – le recordó.
Aunque Hermione se intimidó ante su mirada decidió no permitir que el lo supiera.
-Trato del cual tú has roto todas las condiciones que yo he impuesto. Parecer ser que lo único que tiene valides es tu parte.
-Así son las cosas Granger, tú debes obedecer mi voluntad.
-No eres mi amo.
-Pero lo seré…
-Ni en tus sueños.
-En mis sueños te muestras mucho más que sometida Granger, tu mente no alcanzaría a imaginar lo que haces mientras duermo para mí.
Hermione por poco estalla de enojo, el atrevimiento de Malfoy estaba llegando muy lejos -Estoy harta de tu comportamiento y tú descaro Malfoy. Pretendes tratarme como… como si de… como una cualquiera.
-Tú haces que sea así –bramó Draco con el ceño fieramente fruncido - no fue eso lo que te propuse… pero tu eres demasiado terca y obstinada además de orgullosa… Tú haces que mi comportamiento sea así.
-Mira quien habla de defectos… además que pretendes que sea toda dulzura y amor contigo cuando los dos nos odiamos, ni nos toleramos…-Hermione suspiró antes de continuar -Ahora pretendes que finja quererte, que te trate con cariño y respeto cuando tu mismo haces lo contrario ¿Qué es lo que quieres?
-Tú lo sabes bien, para que lo preguntas…
-¡Ah! – Gritó Hermione – sabes que no te soporto, no quiero hacerlo y no lo haré nunca, así que me voy.
Antes que Draco pudiese hacer o decir algo, Hermione había salido totalmente de la casa para internarse en el camino bordeado de rosales, bastaba con salir de los límites de la propiedad para que ella pudiese desaparecer y eso era exactamente lo que estaba intentando.
-¡Si te vas ahora, tu amiguito estará en Azkaban para la noche! – le gritó cuando Hermione estaba ya un poco alejada de la casa.
-¡Granger! – intentó nuevamente sin obtener mejor resultado.
La joven alcanzaría el límite de la propiedad con solo unos cuando pasos más.
Malfoy tomó su varita y aplicó un Sonorus a su garganta no tan potente pero si lo suficientemente para que ella le escuchara.
-Es tu última oportunidad Granger, si no te vuelves ahora, entablaré la demanda en contra de Longbottom.
Pero Hermione no se volvió ni le miró, continúo su camino sin importarle nada más.
-Tu lo has querido – advirtió Malfoy antes de entrar en la casa.
Hermione siguió su camino sin importarle nada más, y segundos después llegó al borde de la propiedad Malfoy donde por fin fue libre para hacer lo que quisiese, entonces se volvió con el deseo de mofarse del blondo pero grande fue su sorpresa al no encontrarlo allí, la castaña palideció.
Le había provocado deliberadamente para hacerlo rabiar, pero no era su intención irse de la casa, no hasta solucionar el problema de Neville. Con pánico corrió volviendo sobre sus pasos, a estas alturas Malfoy podría haber hecho la denuncia desde su chimenea. Corrió con más rapidez, su corazón se agitaba con violencia ante la posibilidad, no le importó que las piedras le hicieran daño a sus pies descalzos, lo único que deseaba era llegar a tiempo… ¡No!, Malfoy no iba a arruinar la vida de Neville. Si tenía que reverenciarle lo haría.
Entró en la casa haciendo un estruendo con la puerta, cruzó el vestíbulo y se internó en la amplia sala, había dos puertas allí ¿En cual de ellas estaría? Corrió hacia la puerta más cercana a ella, pero esta no cedió.
-¡Malfoy! – Le llamó con un grito – si estas ahí abre, no hay necesidad de hacer esto. ¡Malfoy!
Con un plof uno de los elfos domésticos se materializó a su lado. Hermione dio un respingo al notarlo, pero inmediatamente se recuperó.
-¿Sabes donde esta tu amo? – le preguntó.
El elfo la miró ceñudo.
-El amo se encuentra sosteniendo una conversación ¡Privada!, en la chimenea de la biblioteca.
Hermione sintió el miedo instaurarse en su cuerpo.
-¿Dónde esta la biblioteca?
El elfo apartó la mirada con un gesto de dignidad, mientras su huesudo dedo señalaba la puerta de la izquierda. Hermione corrió por tercera vez en el día.
-¡Malfoy! – Exclamó al entrar en la instancia que no mostró ninguna resistencia al abrirse.
Dentro del recinto el joven mago se hallaba de pie junto a la chimenea, sus brazos estaban cruzados sobre su pecho y las piernas estaban rígidas y ligeramente abiertas, no había mostrado el mayor indicio de haber escuchado la voz de la castaña. En la chimenea podía observarse envuelta en llamas verdes, la cabeza de Frank McKistong, jefe del departamento jurídico del ministerio. Hermione sintió que el alma se le caía al suelo, su cuerpo se tornó rígido y ya no pudo moverse.
-¿Pasa algo señor Malfoy? – preguntó la cabeza del señor Frank McKistong cuyo ángulo visual le impedía ver más allá de donde se encontraba su interlocutor.
-No es nada – respondió Malfoy con sequedad.
-En ese caso, de que se trata señor Malfoy. ¿Qué es ese asunto tan importante que desea comentarme?
-Vera…
-¡Malfoy por favor no hay necesidad de hacer esto, ya regresé, de hecho no pretendía irme! – Espetó Hermione con un dejo de desesperación en su voz.
-Vera señor… - continúo imperturbable - Se trata de una denuncia que quiero instaurar a nombre del mago…
-¡Draco por favor! – Gritó Hermione presa del horror y el miedo.
Malfoy se detuvo y volvió su mirada hacia ella, pero nada en su expresión parecía indicarle que había cambiado de opinión.
-Señor Malfoy…- continúo la cabeza desde la chimenea -…la denuncia.
Draco volvió nuevamente su mirada hacia la chimenea e iba a continuar con su conversación si no fuese por los labios de Hermione que sellaron los suyos y le impidieron hablar.
Lo tomó por el cuello con la mano sana para atraerlo hacia sí. Ella no deseaba besarle pero por lo menos era lo que él deseaba obtener de ella. Su sumisión (o eso era lo que ella creía) de modo que se le tiró al cuello y lo agarró con fuerza. Cuando sus bocas se encontraron, se produjo una extraña sensación en Hermione, una sensación de familiaridad y remembranza. La misma que le había inspirada en la primera ocasión que le había besado.
No pudo negar que Malfoy era un experto en el arte de besar, de hecho el beso era exactamente como ella esperaba que fuera, profundamente erótico y sensual. Pero Hermione también estaba familiarizada con esa clase de besos, no obstante había sido novia de Ronald Weasley por tanto tiempo.
Cuando Draco le introdujo la lengua en la boca, la suya trataba de huir y evitar responderle, pero no fue así. Si debía fingir debía hacerlo con verdadero realismo. Con un gemido Malfoy la agarró con fuerza rodeándola con sus brazos hasta que sus cuerpos estuvieron aún más unidos.
Segundos después, Draco la sujetó por las nalgas para oprimirla contra su erección que creció al comprobar que la joven no llevaba nada debajo de esa túnica. Hermione se sintió abrumada y escandalizada, al parecer Malfoy no tenia ningún problema en manifestar sus deseos, pero ella era harina de otro costal por lo que finalmente se detuvo bruscamente y apartó su rostro del rubio, sin embargo el no apartó las manos de su trasero.
-Umgh…
El marcado carraspeo proveniente de la chimenea los hizo regresar a la realidad.
-No sabia que ustedes estaban juntos…Señorita Granger mis saludos – agregó el hombre con una ligera inclinación de cabeza al dirigirse a Hermione.
La castaña enrojeció hasta la punta de las pestañas, estaba allí con Malfoy agarrándola por el trasero frente a uno de los profesores más estrictos de la facultad. ¡Oh que el cielo la tragara! Ante este último pensamiento escondió la cabeza en el pecho de Malfoy.
Draco sonrió satisfecho y le apretó aun más las nalgas. Hermione tensó su cuerpo ante su falta de respeto.
-Va a contarme lo de su denuncia Señor Malfoy – dijo la cabeza desde la chimenea.
-No señor McKistong… como verá estoy algo ocupado en este momento.
El anciano asintió en silencio un poco ceñudo e impresionado.
-La próxima vez que me contacte le agradecería que no estuviera tan ocupado, de lo contrario me veré obligado atender ninguno de sus llamados – dijo antes de desaparecer entre las llamas.
Hermione le dirigió a Malfoy una mirada de furia.
-¿Podrías quitar tus manos de allí? – dijo con disimulada amabilidad, no quería provocar la furia de Malfoy nuevamente ahora que comprobó que sus amenazas eran ciertas.
-Se me hace muy a gusto tocarte el trasero – confesó risueño.
-Me faltas el respeto Malfoy y de verdad no quiero hechizarte otra vez.
Malfoy la observó directamente a los ojos y apartó las manos con renuencia. No había mentido al decirle lo mucho que le había gustado tocarla, de hecho había sentido deseos de hacerlo desde hace mucho tiempo.
-Creo que ya te estas familiarizando con la forma en que debes comportarte. Eso me agrada.
Hermione lo odio.
-Voy a cumplir mi trato Malfoy, pero tu también cumplirás tu parte además de una nueva condición que quiero agregar.
Malfoy torció el gesto en señal de desagrado.
-Exiges mucho y das poco – manifestó.
-Al menos escucha lo que tengo que decir.
Malfoy se alejó de ella para acercarse a uno de los estantes laterales de donde extrajo un frasco transparente medianamente lleno de una sustancia verde.
-De acuerdo – dijo volviéndose hace ella – Pero primero vamos a sanar tu mano leona, quiero que la próxima vez que me beses, lo hagas enterrando tus dos manos en mi cabello.
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No le importó la alta hora de la noche, ni la oscuridad que le rodeaba y mucho menos la soledad reinante en aquel barrio residencial, aquella noche necesitaba con urgencia la presencia de una mujer que vivía allí. Golpeó con insistencia aunque suavemente la entrada de la casa número 13 de la calle Elizabeth. Dentro del hogar parecía reinar la soledad y la quietud, pero Blaise al igual que otra docena de hombres, sabía perfectamente que eso era una pantalla. Cuando la joven dama que residía en la casa no se encontraba acostumbraba encender todas las luces y cuando estas se hallaban apagadas indicaba que la mujer se encontraba ocupada en alguna de sus actividades y no debía ni deseaba ser molestada.
Sin embargo esa restricción no aplicaba en su caso, él tenía la libertad de entrar y salir cuantas veces quisiese incluso varias veces en el día si así lo deseaba, ella jamás se oponía, jamás se negaba y jamás lo abandonaba. "¿Por qué?" le preguntó en una ocasión Zabini mientras ella recogía la taza de té que él acababa de beber, la joven rubia se había detenido bajo el marco de la entrada mientras le brindaba una esplendida visión de la parte posterior de su cuerpo desnudo "Porque creo que te amo" le respondió antes de salir de la habitación que casi siempre compartían.
-¡Señor Zabini!
Una elfina, cuyo nombre no recordaba apareció en el umbral, la expresión ceñuda cambio al reconocer a el visitante.
-¿Esta tu ama en casa? – preguntó sin mirarla aunque conociendo de antemano la respuesta.
-Mi ama siempre esta para el señor zabini – contestó la elfina cuyos enorme y vivases ojos café brillaban con alegría.
-Dale a conocer mi presencia – agregó mientras atravesaba el vestíbulo sin haber sido invitado a hacerlo.
-En cuanto la primera elfina se retiró, otro elfo doméstico apareció a su lado para recibir la capa y ofrecer alguna bebida. Zabini se negó a lo segundo pero no al placer del confortable sillón cercano a la chimenea, que la dueña de la casa había comprado para él. El trato que le brindaban en aquel lugar le hacia sentir el amo y señor de la casa, pero lejos estaba de querer serlo.
El calor emanado por el fuego de la chimenea era acogedor, su aparente perfecta tranquilidad solo era perturbada por las repetidas veces que el elfo doméstico le molestaba para ofrecerle algún alimento o tratar de atender una posible necesidad.
Esperó por varios minutos, en realidad esperó por casi una hora a la mujer que había venido a ver, pero ella seguía sin aparecer. Blaise no se molestó por ello, en otras ocasiones había sucedido lo mismo. La joven debió estar atendiendo a otro mago cuando el se presentó y posiblemente ahora se estaba preparando para recibirle.
A pesar de la cantidad de hombres que visitaban la casa, Blaise nunca había visto uno. En la mayoría de los hogares mágicos no era permitido que miembros extraños al núcleo familiar aparecieran o desaparecieran dentro del mismo y el lugar donde se encontraba no era la excepción, de modo que el joven mago estaba seguro que la pequeña mansión escondía muchos secretos (además de aquellos dedicados al arte del placer) quizás puertas ocultas u otras salidas adicionales a la principal probablemente hechizadas para que el mago creyese que era la verdadera o de lo contrario podía herirse su susceptibilidad, ni el mismo Blaise estaba seguro de entrar por la puerta principal de la casa.
De ello se trataba el negocio, aunque Marié (la dueña de la casa) odiaba que lo llamasen así. Ella se dedicaba a satisfacer los deseos imposibles que hacían sentir miserables a los hombres, siempre se mostraba solicita, tierna y entregada. "Ningún hombre sale de mi hogar sin estar completamente satisfecho" solía decir.
Marié era francesa, aunque llevaba tanto tiempo viviendo en Inglaterra que poco le quedaba de aquel acento. Era extremadamente bella, tenía modales y muchas más peculiaridades que dedicaba y ofrecía para el cumplimiento de sus tareas, entre ellas el hecho de ser una metamorfaga.
La conoció en una librería del callejón Diagon, había entrado allí para comprar un libro que Theo le había encargado, específicamente un libro muggle dedicado al arte de erotismo que estaba causando revuelo entre la comunidad mágica. Ella compraba el mismo libro.
La vio por la espalda, en ese instante su corazón se paralizó, la cascada de rubios cabellos era exactamente del mismo tono que la de Luna, de hecho eran de la misma estatura, complexión incluso el mismo tono de piel y probablemente la misma edad. Por un instante creyó que era Luna hasta que ella se volvió.
Parecía asombrada e intrigada ante la expectante mirada que él le dedicaba, sin embargo la expectación duró poco, los ojos de la joven eran de un tono azul un poco más oscuros que los de Luna y su rostro era muy fino y delicado, una verdadera hurí sin duda…Pero no era Luna.
Ella percibió la tristeza que embargó el semblante de Zabini, era una experta para leer las conductas, y entonces se acercó a él, no necesitó una sonrisa coqueta, ni un marcado movimiento de caderas que invitasen a la provocación, solo una simple frase atrajo completamente la atención del joven moreno.
-Yo puedo ayudarte.
Le habló con una voz casi hipnótica, suave y sensual. Zabini la miró con incredulidad tratando de disfrazar las pequeñas punzadas que su mente y corazón sufrían en aquel momento.
-Es imposible estar con ella – continuo en el mismo tono – pero yo puedo ayudarte para que la tengas por un momento.
Blaise no entendió sus palabras, pero en su mente la imagen de Luna se hacia insistentemente más clara. Zabini supo que la extraña joven le practicaba Legeremancia.
-Puedes acompañarme, si así lo deseas.
Blaise habló por primera vez y su voz no sonó tan firme y segura como regularmente lo hacia.
-No se de que me hablas.
-Tu quieres estar con ella y yo haré que ella venga a ti – agregó la joven mientras lo observaba directamente a los ojos.
Blaise no quiso pensar ante la promesa que aquellas últimas palabras encerraban. La mujer se refería a Luna y si de verdad podría verla iría hasta el mismísimo infierno por ello, solo o con aquella hermosa joven (daba lo mismo), en definitiva era un mago, tenía su varita y era bastante diestro con ella. ¿Por qué no?
Caminaron en silencio por las atestadas calles del Callejón Diagon hasta una oscura y solitaria callejuela donde ella le tomó del brazo para desparecer y aparecer segundos después en la sala de una magnifica, elegante y pequeña mansión.
Lo guió por pasillos y escaleras hasta una habitación decorada al estilo Hogwarts con los colores azul y bronce. Parecía la habitación de un Ravenclaw, parecía la habitación de Luna.
Ella le ayudó a deshacerse de los paquetes y la capa, lo tendió sobre la coma doselada y le quitó los zapatos y las medias. Le acomodó las almohadas y le acarició el cabello como si de un niño inquieto se tratase.
-¿Dónde estamos? – preguntó Blaise.
-En mi casa – contestó.
-Parece Hogwarts – apuntó dudoso.
-Es Hogwarts – declaró ella mientras prendía con la varita las velas flotantes de la habitación – Al menos el Hogwarts que vive en tu mente.
-Es muy similar a la habitación de…
-La joven que gobierna tu vida – le interrumpió ella mientras se sentaba en el borde de la cama. Una sonrisa tiernamente condescendiente se perfilaba en su rostro.
-La amas tanto que duele y te duele aun más por no tenerla.
Zabini se mostró asombrado por su acertada declaración.
-Y aunque la amas, la quieres y la respetas, el anhelo más ferviente de tu mente es tenerla, no solo como compañera también como mujer.
La susurrante voz de la joven parecía envolverle y despertar en él una estela de erotismo y deseo refrenado.
-Yo puedo hacer que tu sueño se haga realidad – dijo antes de cerrar tras de si la puerta.
Minutos después cuando esa misma se abrió Luna Loveggod entró por ella, venia radiante, hermosa y alegre. Su perfume llenó el interior de la instancia hasta penetrar en los sentidos de Blaise. Luna no tuvo que caminar desde la puerta hasta la cama donde Zabini se encontraba, él se levantó llenó de pasión al verla.
-¡Blaise! –
La expresión de alegría que Marié le dedicó en aquel momento le hizo salir de sus recuerdos. Zabini se puso en pie para dedicar toda su atención a la mujer que lo abrazaba en aquel momento. Inspiró con profundidad, Marié siempre olía como Luna al menos olía así para él.
-Siéntate – le invitó extendiendo su brazo.
Blaise obedeció y ella se sentó en su regazo.
-Estas muy tenso y triste hoy Blaise ¿Qué te ha ocurrido? –le preguntó mientras apoyaba su cuerpo sobre el pecho de él como si de una niña que necesita consuelo se tratase. Zabini le rodeo con los brazos.
-Has golpeado nuevamente a ese joven Longbottom – le dijo acariciando su mejilla con una de sus delicadas manos.
Blaise se tensó ante la mención del nombre.
-Nos peleamos, no le golpeé a propósito – bramó por lo bajo.
Marié rió con picardía – El nunca se defiende y tú lo sabes bien.
Blaise se encogió de hombros como diciendo que ya era una costumbre hacerlo y era imposible hacer algo al respecto.
La joven negó en silencio mientras la traviesa sonrisa se mantenía en su rostro.
-¿Hubieses querido un hijo con ella?
Blaise adoraba que fuera tan directa, ella siempre sabía lo que le molestaba y sabia que decir para aliviarle, era por ello que le permitía leer su mente: para poder alivianar sus propias desdichas.
-Hubiese querido tenerla a ella y que ese niño fuese mió – admitió Blaise con sinceridad.
-Pero ni lo uno ni lo otro es posible…, al menos por el momento – sentencio Marié -¿Podrías aceptarla con un hijo de otro hombre?
Blaise lo pensó por unos segundos antes de responder: - La aceptaría, por que la amo.
Marié asintió, se irguió y le miró a los ojos
-Es lo que imaginé – declaró - Esta noche tu deseo mas ferviente es que ella te ame, deseas una vida plena donde exista ese extraño lazo familiar que se te hace tan esquivo y que tanta falta te hace. Quieres amor y risa, quieres hijos y una esposa que te ame. ¿Deseas que esta noche sea tu Luna embarazada, una mujer que se desviva por atenderte, te ame y te desee?
Blaise sonrió son sinceridad. -¿Tendría que pagarte por ello?
Marié hizo un mohín de disgusto – No pagaste la primera vez, ni las siguientes, porque pagarías ahora.
Blaise sonrió – Serías una excelente esposa Marié ¿Lo has pensado?
Esta vez fue el turno de Marié para sonreír abiertamente.
-Sabes que jamás podré casarme con otro hombre porque te amo, pero tampoco puedo hacerlo contigo por que amo más el estilo de vida que llevo. He sido enviada a esta tierra para cumplir los deseos imposibles de los hombres miserables – sonrió.
-¿Nada tiene que ver el hecho que yo ame a otra mujer? – preguntó Blaise con humor.
-No – sentenció ella – Tu lo has dicho… puedo complacerte en ello…
-Pero seguiría siendo una ilusión y yo estaría consiente de eso,
Marié rió nuevamente –Ya basta Blaise Zabini, ahora debes decirme ¿Complazco esta noche el deseo de tu mente?
Zabini la miró en silencio mientras su mente meditaba una decisión.
-No – sonrió con sinceridad – hoy quiero que sea Marié quien duerma a mi lado.
Ella no pudo disimular la alegría que se adueño de su corazón
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Bien, hasta aquí esta tercera actualización. Espero que les haya gustado tanto o más que los dos anteriores, como pudieron leer no todo el fic será completamente Draco – Hermione, habrá otras historias igualmente importantes que le darán sabor al fic.
Por supuesto que espero vuestros comentarios. Son los review quienes me animan a seguir escribiendo.
Desde ahora les comento que el próximo capitulo será una sorpresa.
Nos leeremos pronto…
LilythWH
