Hola, disculpen la tardanza. Este capitulo es una pastilla adicional de la historia ya que muchas lectoras han solicitado saber el porque de la obsesión de Draco por Hermione. Bueno aquí pueden echar una mirada, aunque aun falte mucho por descubrir. En esta primera ocasión con una mirada al pasado de Draco, una mirada que permite descubrir el foco del deseo del joven mago. Espero que les guste.
Cleoru Misumi: gracias por tu comentario y me siento muy feliz de que te guste la historia espero igualmente que este capitulo sea de tu agrado.
f-malfoy: bueno este capitulo no va a aclarar mucho tus dudas pero no te preocupes porque ya me encargaré de hacerlo.
petalo-VJ: si, no te preocupes yo opino lo mismo que tú, como este capitulo es una especie de pastilla adicional tendrás que esperar el siguiente para enterarte de la reacción de Hermione con respecto a su descaro, ya veras…
jos Black: Hola jos, mil gracias por tu comentario, a mi también me encanta este personaje de Zabini. En cuanto Draco y Hermione… te adelanto que no falta mucho para que ella guste de Draco, pero falta muchísimo para que ella logre sentir algo por él. Realmente odia a Draco
shey: perdona mi demora y por supuesto espero tu próximo comentario, ojala te siga gustando el fic. Gracias por tu review.
AfRi PoTtEr: bueno desde ahora te adelanto que el siguiente capitulo va ha ser enteramente Draco – Hermione y quizás un poco de Zabini, deja tu opinión y gracias por leer.
Giselle Lestrange: gracias y mil gracias por esos maravillosos comentarios que envías, te juro que logran hacerme reír un montón, espero que este te guste también y no te preocupes en el siguiente capitulo continuaré con la historia original. En cuanto a la pareja de Theo la conocerás muy pronto, pero si Draco es un canalla este es peor, pero pronto llegará alguien que le encuentre la horma a sus zapatos.
Friidaliizziiooz: jajajaja, si Draco es cínico y desvergonzado, pero no siempre fue así, además ya vendrán algunas cosas que le harán bajar los zumos y enfrentarse a la realidad. Espero tu review y gracias por leer.
El Collar De Perlas: Gracias por tu apoyo al fic y por dejar tu comentario, espero que este capitulo te guste y por supuesto te anime nuevamente a dejar un review.
Nerea: bueno Nerea, creo que este capitulo te ayudará a resolver un poco tu duda, aunque aun falta mucho por descubrir, este es solo una pequeña pastilla. Saludos y por fa deja tu comentario para saber que te pareció.
RociRadcliffe: Gracias por tu review, espero que este capitulo te guste tanto como los anteriores. Espero tu nueva opinión con respecto a la actualización.
mery malfoy: perdona por demorar tanto pero he tenido problemas de inspiración, sin embargo aquí esta el nuevo capitulo que espero te guste.
Minerousse Pttr. Parthenopa…: Lo de Blaise y Neville se explicará poco a poco a medida que el fic avance y bueno no te preocupes por que el siguiente capitulo será enteramente Draco – Hermione. Espero tu review y gracias por leer.
Sealiah: hola, en lo que se refiere a Luna, Blaise y Neville te iras enterando poco a poco y con respecto a las habladurías te darás cuenta en los capítulos siguientes que no es así, de hecho que este hombre se haya dado cuenta de la supuesta relación traerá algunos beneficios para Draco. Cuídate y espero que este capitulo te guste.
Nessa: Gracias por tu comentario, espero que este capitulo también te guste y por supuesto que te guste tanto como para dejar un review o por si contrariamente no te gusta pues también lo dejes con tu opinión, cuídate.
Lagordis: Tú eres la unica que ha tocado ese aspecto: el hecho que a Hermione le parezcan familiares los besos de Draco, tienes razón hay algo entre líneas pero ya lo descubrirás. Por otra parte en este capitulo descubrirás el porque ese deseo de Draco hacia la castaña y sobre todo el impulso que lo llevará a cometer tantas locuras mas tarde. Deja tu review y gracias por leer.
Lady Arilyn de Rhimine: Gracias por tu comentario y no creas que lo he tomado a mal, para nada me agrada que me escribas lo que realmente piensas, pero debo decirte que como a ti te aburrió leer tanto Blaise, a mi me aburre escribir siempre Hermione – Draco, para escribir solo sobre ellos o sobre una sola pareja o un solo personaje me dedico a escribir historias cortas, pero esta es una historia larga y con muchas más historias igual de importantes que la de los protagonistas. Por otro lado, no te preocupes Hermione no se va a acostar con Draco por lo de Neville, si llega a hacerlo será por que su cuerpo y su mente ya no puedan refrenar el deseo que siente por él y eso es lo que quiere lograr Malfoy, solo que ha empezado mal y en siguiente capitulo te darás cuenta de cómo Hermione se cobra su atrevimiento. Cuídate y espero que este capitulo te guste un poco más, el siguiente continuará con la historia original.
angie41: Muchas gracias por tu comentario y espero que este capitulo te guste tanto como el anterior. En cuanto al error ya me había dado cuenta de ello y no he podido corregirlo porque han cancelado el contrato de Internet en mi casa y donde vivo una hora en café sale caro además que no me gusta ir porque son muy lentos, pero no te preocupes ya arreglaré el problema cuando instalen la nueva red. Saludos y por supuesto no dudes que espero tu comentario.
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Séptimo curso (una mirada al pasado) I: La locura de Draco
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-¡Maldita sea!
La furiosa exclamación seguida del estrépito producido por el quebramiento de la porcelana rompió la paz reinante de la sala común de Slytherin.
-¿Y ahora se puede saber que rayos te pasa? – Preguntó Theo molesto ante la perturbación de su tranquilidad mientras leía cómodamente acostado sobre un mueble de tres plazas forrado en cuero genuino de color negro.
-¡Tu no me hables!- Exclamó Pansy con furia lanzando otro hechizo contra la estantería de libros ubicada a su lado. Los vidrios que cubrían el mueble se hicieron añicos.
Blaise Zabini, quien habría deseado parecer impasible ante el nuevo ataque de histeria protagonizado por la morena, no pudo evitar reprenderla por su comportamiento mientras reparaba el daño impuesto al jarrón y la estantería.
-¡Deja de hacer eso! – Le dijo mirándole fijamente con el entrecejo fruncido – Nos causara un nuevo problema con Slughorn.
-A Slughorn no le importa Slytherin, la sala común o nosotros, así que deja de preocuparte por ello – agregó Theo con una mueca divertida mientras descansaba el libro abierto sobre su pecho. Theo había acomodado el brazo izquierdo bajo su cuello en forma de almohada para proporcionarse una mejor visión de los acontecimientos
-Eso no es del todo cierto Theo – manifestó Zabini – Le hemos dado muchos problemas a Slughorn últimamente… sobre todo nosotros cuatro.
Theo sonrió elevando las tupidas cejas con picardía. En el fondo el estruendo cristales quebrados se volvió a escuchar en la sala.
-¡Pansy para ya! – Gritó Zabini con cólera en sus ojos – ¿Se puede saber que ha causado esta vez tu enojo?
-Quítale la varita – le aconsejó Theo antes que Pansy hubiese respondido, por lo que se ganó una mirada de profundo resentimiento por parte de ella.
-Cállate Theo – replicó Pansy furiosa mientras lanzaba un nuevo hechizo a la ornamento de vidrio depositado en la mesa ubicada cerca a Theo.
-¡Oye! – Exclamó el joven mago levantando levemente la cabeza - ¡Podrías haberme hecho daño!
-Eso era lo que quería, pero he fallado estrepitosamente – declaró Pansy mirándole por las ranurillas de los ojos.
-Reparo – dijo Blaise apuntando al último desastre causado por Pansy.
-¿Vas a dejar de reparar todo lo que destruyo Blaise? – le preguntó Pansy con una de sus manos en la cadera, el ceño fruncido y la expresión tensa.
-No – respondió el moreno sin mirarla.
-¡Ah!, como me gustaría lanzarte un Bombarda en este momento.
-Inténtalo si quieres – le desafió Zabini.
Pansy le apuntó con la varita sin pensarlo. Blaise no se mostró perturbado.
-No hablaras en serio – dijo Theo a Pansy con una clara expresión de alarma.
Por un momento el ambiente se volvió tenso y el silencio cobijó a los tres ocupantes de la sala.
-¿Qué esta pasando aquí?
Todos centraron su mirada en Draco Malfoy quien en ese momento bajaba por las escaleras que conducían a los dormitorios. Vestía la típica túnica de Slytherin pulcramente acomodada sobre su cuerpo, el cabello peinado y acomodado hacia atrás y por supuesto con la cantidad de gomina necesaria para que pudiese mantenerse así durante el día.
-Pansy trata de matar a Blaise – contestó Theo volviendo a recostar su cuerpo sobre el sillón.
La joven lanzó un bufido y bajo la varita no sin antes mirar con rabia contenida a Theo.
-Sabes que no seria capaz – dijo refiriéndose a Draco – Pero el me desafió a apuntarle.
-Yo no desafié a apuntarme, te desafié a lanzarme un Bombarda – Aclaró Blaise sin ablandar la expresión ceñuda – Además lo hubiese detenido antes que pudiese siquiera tocarme.
-Presumido – le espeto Pansy -¿Quieres probar?
-¡Adelante! – le desafió de nuevo.
-¡Bueno ya basta! – Gritó Draco terminando de bajar las escaleras – Se puede saber ¿A que o a quien debemos tu humor Pansy?
Ella le lanzó una mirada que parecía decirle "Si sabes para que preguntas".
-Déjame adivinar – intervino Theo - ¿Granger?
El rostro de Pansy se tornó sombrío, pero no negó ni afirmó nada.
Draco suspiró mientras lanzaba miradas aprensivas hacia Pansy, luego tomó el asiento que había estado ocupando Blaise antes de la intempestiva explosión de coraje protagonizada por la bruja.
-¿Y ahora que paso? – quiso saber Draco.
-La muy maldita sangre sucia…
-Pansy… - le advirtió Blaise que se había ubicado detrás del sillón de Theo.
-Me ha quitado 40 puntos… – continuo Pansy mientras se paseaba de un lado a otro de la habitación haciendo aspavientos con los brazos - …40 puntos ¿Puedes creerlo?
-¿Y se puede saber que le has hecho esta vez? – indagó Theo.
-Yo no le he hecho nada a esa inmunda y asquerosa…
-Pansy… - le advirtió Blaise nuevamente.
-…sangre sucia – terminó sin considerar la advertencia.
-¡Pansy! – Le retó Zabini – Sabes que llamar así a los hijos de los muggles esta penalizado, ¿Quieres ganarte una detención?
-Últimamente estas muy ablandado Blaise – le dijo Theo desde el sillón – No me digas que ahora estas de parte de ellos.
-Yo nunca he estado de parte de nadie, pero no quiero problemas y si crees que tratar de evitar que Pansy pase una detención es ablandamiento… pues allá tú.
-¡Basta!... siéntate Blaise – ordenó Draco
Y aunque ya no ostentaba el poder del que solía regodearse, todos le hicieron caso. Cada uno de ellos le debía algo a Draco incluso uno le debía la vida.
-¿Y ahora que rayos paso con esa…? – Preguntó nuevamente Draco a Pansy
La joven tomó asiento a su lado mientras lanzaba un suspiro y se alisaba los pliegues de la falda para disimular la mueca de culpabilidad.
-No he hecho nada – afirmó la joven.
-Tienes que haberle hecho algo – manifestó Theo. Todos le miraron con caras ceñudas.
-¿Qué? – Continuo – Granger puede ser todo lo pesada, orgullosa, odiosa y fastidiosa que quieran pero deben admitir que nunca abusa de su condición de Premio Anual
Nadie refutó o alegó al respecto, sin embargo las miradas de Draco y Blaise se dirigieron a Pansy en busca de una respuesta
-La he insultado – confesó la joven un poco intimidada.
-¿Le has dicho sangre…?
-Theo… - intervino Zabini a tiempo.
-¡No! – Exclamó Pansy fingiendo indignación. Luego sonrió – No puedo decirle…eso frente a todo el colegio sin ganarme un gran problema con los del ministerio… aunque ganas no me faltan – concluyó encogiéndose de hombros.
-A todos – confirmó Draco cuyas ganar de retorcer el cuello de la intocable Gryffindor se le hacia demasiado tentador.
-Entonces ¿Qué le has dicho? – preguntó nuevamente Theo.
Pansy se ruborizó de nuevo mientras evadía la mirada de todos – La agravie con cosas de chicas.
-¿Cosas de chicas? – preguntaron los tres al unísono.
-¿Exactamente que cosas puedes decirle a una chica para que se moleste tanto? – preguntó Theo repentinamente interesado.
Pansy lo miró recelosa – No te lo diré, después lo utilizaras en mi contra – declaró Pansy.
Theo no insistió, sabia que el gasto energético empleado en ello seria en vano.
Blaise suspiró con resignación -Deberías controlar un poco más tu temperamento Pansy, por poco destruyes la sala común.
Draco sonrió con burla – Para eso estas tú… para ir reparando todos los daños que ella deja a su paso.
-¡Huracán Pansy! – Exclamó Theo a lo que los tres jóvenes rieron con fuerza.
Pansy se levantó y los observó molesta – Son unos pesados arrogantes, no volveré a contarles mis problemas.
-Yo creo que mas bien tu eres el problema para Granger – dijo Theo sin parar de reír.
-¡Idiotas! – Exclamó Pansy antes de partir rumbo a su habitación seguramente con la idea de continuar descargando su furia sin un Blaise que estuviese detrás de ella para tratar de calmarla.
-No se… por que se enoja… siempre termina perdonándonos – agregó Theo marcando cada frase con una ligera carcajada.
Blaise y Draco le dieron la razón en silencio.
-De todos modos creo que Pansy tiene razón - intervino Draco
-¿En que? – indagó Blaise
-En Granger, ser Premio Anual le ha dado una posición muy privilegiada lo cual nos deja en desventaja, como me gustaría darle su merecido a la muy… En fin – suspiró – desearía encontrarle su lado flaco y golpearle por ahí.
-¿Golpearías a una mujer? Yo nunca lo haría por muy sangre…
-Theo…
-…que fuera – continuo entornando los ojos – Las prefiero sin magulladuras ni moretones, la carne ablandada de esa forma se me antoja amarga.
Draco y Blaise sonrieron con picardía, sabían perfectamente a que se refería su amigo.
-Por su puesto que no me refería a golpear a Granger – continuo Draco – Lo que quiero decir es que me gustaría encontrar su punto débil, es una humana todos lo humanos cometemos errores y ella no puede ser la excepción.
-Si te refieres a que infrinja una norma permíteme recordarte que eso hubiese servido si sus estúpidos amigos continuaran en Hogwarts, pero ya que ninguno de ellos esta presente en este año…dudo que puedas pillarle con alguna falta al reglamento. Es más estricta que la misma McGonagall – apuntó Blaise
Theo asintió – Si no fuese por su horroroso cabello y su color de ojos diría que es hija de McGonagall.
-Y quien te dice que tras ese moño apretado McGonagall no exhibe una maraña indómita de cabellos – señaló Blaise.
Todos lanzaron ruidosas carcajadas.
-De todos modos…como desearía pillarle, seria algo muy placentero verla por una vez humillada.
-Y ¿Cómo piensas hacerlo Draco?, si esa chica esta totalmente fuera de nuestro alcance, muchos le admiran por lo de la batalla… y otros simplemente no pueden quitarle el ojo de encima – les hizo saber Theo.
-Tú tampoco lo haces – agregó Zabini mirándole con critica.
Nott se encogió de hombros – No puedo negar que La Granger tiene un par de cosas por las que vale perder el tiempo.
Draco hizo una mueca de asco antes de continuar – Aunque, eso es una buena idea.
Los otros dos jóvenes le miraron interrogantes.
-La de observarle –prosiguió Draco – podemos vigilar a Granger por turnos y así descubrir sus posibles faltas.
-¡Ah! – renegó Blaise con un gesto de la mano y un chasquido de lengua que indicaba claramente que no contaran con él para ello.
-Yo me apunto – dejo saber Theo – Y estoy seguro que ha Pansy le encantará la idea.
-En ese caso mañana empezaremos con el plan "Búscale la pata corta a La Granger".
Theo asintió resuelto. Zabini prefirió ignorar aquella nueva idea porque estaba seguro que iba destinada al fracaso como las otras tres que Draco había tenido cada vez que Granger "descargaba" su rabia con alguno de ellos.
-Por otra parte, me ha llegado un mensaje de Goyle – dijo Draco borrando todo signo de majadería de su expresión señalándoles el pergamino que llevaba en la mano derecha. Ninguno de los jóvenes había reparado en él antes.
-¿Goyle? ¿Y que dice? – preguntó Blaise.
Malfoy le pasó el pergamino mientras resaltaba con sus palabras las noticias más importantes de la misiva.
-Esta bien, o por lo menos por ahora lo esta. Continúa en Normandia en la casa de su tío Beral.
-No sabia que el Sr. Goyle tuviese un hermano – declaró Theo quien era el menos enterado sobre la reciente situación de su ex compañero de casa.
-Es hermano de la madre de Goyle – aclaró Blaise sin despejar los ojos de la carta.
-Goyle dice que su tío ha tratado de persuadirle para que se presente a los aurores y trate de defenderse alegando que en el momento de su ingreso a las filas de ustedes saben quien, se encontraba bajo coacción. Su situación es difícil, debido a la marga que ostenta en el brazo – les hizo saber Draco.
-No estaría mintiendo. Goyle odia tanto o más que nosotros a los hijos de los muggles y siempre añoró convertirse en mortifago…pero cuando llegó el momento…se asustó ya no estaba seguro de que aquello fuese lo que deseaba hacer, sin embargo el temor que influenciaba ustedes saben quien sobre nuestras familias fue un buen "estimulo"…Goyle no tuvo el valor suficiente para negarse…
-¿Y que piensa hacer? – Cuestionó Theo
-Goyle no esta seguro del todo, aun se siente muy temeroso y ha dicho que por ahora seguirá escondiéndose – intervino Zabini terminando de ojear la carta y regresando el pergamino doblado a Draco.
Un silencio se adueño nuevamente de la sala común de Slytherin, pero esta vez no era tenso, era un silencio cómplice donde cada uno se entregó a sus propios miedos. Miedos nacidos de la última batalla.
-Entonces quien tendrá el primer turno mañana – interrumpió Theo de repente.
Draco y Zabini le miraron intrigados.
-Para vigilar a Granger – aclaró
Zabini lanzó un bufido y anunció su retirada, Draco asumió el primer turno ya que de los cuatro siempre era el primero en despertar y por lo que sabía Granger solía ser una excelente madrugadora… o eso decían.
A la mañana siguiente fue uno de los primeros en llegar al Gran Comedor, junto a dos Huppleffut, la Ravenclaw Luna Loveggod y tres Gryffindor entre los que no se hallaba Hermione. Tomó asiento en su sitio habitual y enseguida apareció sobre la superficie de la mesa una pequeña bandeja de frutas, un plato de leche y cereal, tostadas humeantes con mantequilla, huevos fritos, un vaso de jugo de calabaza y tajadas de pan recientemente horneado.
De vez en cuando lanzaba miradas disimuladas hacia la entrada del Gran Comedor para advertir la llegada de la joven, pero ella seguía sin aparecer. Se preguntaba si esta vez podrían tener éxito al tratar de desprestigiar la lustrosa imagen que La Premio Anual mantenía ante toda la comunidad mágica, la noche anterior (antes de dormir) Zabini le había dicho que todo iba a terminar en un fracaso, que era la idea más ridícula que había tenido en todo el año y que no era posible tratar de dañar a una persona tan admirada, tan exigente y correcta como ella. Draco lo había visto ceñudo y le había preguntado si acaso ella le agrada más de la cuenta, Zabini había sonreído con resignación sacudiendo de un lado a otro la cabeza.
-No es eso – respondió mientras se metía entre las sabanas – pero estoy seguro que no encontraras falla en el comportamiento de Granger.
-¿Y porque lo crees? – le había preguntado Theodore desde el otro extremo de la habitación.
-Solo lo se… - dijo antes cubrir su rostro con las verdes sabanas signo inequívoco que ya no deseaba ser molestado.
Ya le demostraría a Zabini lo equivocado que estaba. Nadie era perfecto y Granger no podía ser la excepción, ella debía caer, tarde o temprano ella iba a caer.
-Buenos días Luna.
Draco levantó la mirada al escuchar aquel saludo, sabia perfectamente de quien provenía la voz e incuestionablemente la encontró allí acomodando su cuerpo en el asiento contiguo a la Ravenclaw mientras le brindaba aquel sencillo saludo.
-Hola Hermione, ¿Cómo has dormido?
Una de las ventajas de desayunar a aquellas horas era la increíble claridad con la cual se podían escuchar las conversaciones, las jóvenes hablaban en un tono normal y la mesa de los tejones se ubicada al lado derecho de la de Slytherin.
-No muy bien si te he ser sincera me he sentido sumamente presionada en estos últimos días.
-Te entiendo – agregó la rubia mientras llevaba una cuchara de su cuenco de cereal a la boca – Tienes muchas responsabilidades, además de la preocupación que para ti representan los EXTASIS.
Ante la mención de la palabra Hermione se tensó.
-No se como puedes estar tan fresca, Tú y Ginny no parecen demostrar mayor preocupación por las pruebas.
La rubia se encogió de hombros mientas bebía de su jugo de calabaza – Lo que tenga que pasar, pasará… además no necesitamos tanto los EXTASIS como tú. Yo continuaré con el trabajo de mi padre y Ginny quiere jugar quidditch.
Hermione suspiró – Como me gustaría que Ron estuviese aquí, estoy segura que él ayudaría a relajarme – concluyó con una apacible sonrisa en el rostro.
-Envía una lechuza, puedes lograr que entre al colegio – le aconsejo Luna.
Hermione le miró con los ojos desorbitados – ¡Estas loca! – Exclamó – ¡no puedo hacer eso, rompería como unas diez normas del reglamento…!
Luna se encogió de hombros nuevamente – Solo era una idea.
El resto de la conversación vago entre temas triviales y cosas sin importancia para Draco. Sería maravilloso que la sangre sucia se valiera de su cargo para lograr que su noviecito entrara al colegio, una falta increíble a los estatutos de Hogwarts, pero al parecer ni la perspectiva de una fructífera tarde llevaba a Granger a romper las reglas.
Minutos después salieron del gran comedor, Hermione y Luna por un lado y Draco aparentemente por el otro. Cada una tenía pendientes que hacer antes de entrar en la primera clase. Luna se separó de Hermione para ir a su sala común y la joven castaña se dirigió a la biblioteca, por supuesto Draco la siguió, pero nada tuvo pudo obtener allí, la joven simplemente devolvió un libro que había estado leyendo y prestaba otro mientras intercambiaba opiniones con la Sra. Pince sobre el que acababa de entregar. Ninguna de ellas notó la sigilosa mirada que Draco le dirigía a Hermione.
Después de la biblioteca la castaña caminó tranquilamente hacia su primera clase, sin ninguna otra interrupción que el de su compañero de casa Dean Thomas quien le había alcanzado en un pasillo para preguntar sobre Luna Loveggod y luego había salido corriendo rumbo a la casa de Ravenclaw con el fin de cruzar unas palabras con la rubia antes de la primera clase.
Ese día se iniciaba con transformaciones, sin duda una de las clases más tediosas para Malfoy, en realidad todas las clases eran molestas para el joven ninguna materia se le hacia difícil por lo contrario era bastante aplicado en sus estudios, aunque no tanto como Hermione, sin embargo le resultaba bastante incomoda la actitud que algunos profesores tomaban con los Slytherin.
Ese año había pocos, en realidad solo quedaban ellos cuatro de la vieja guardia: Blaise, Pansy, Theo y él, solían dar problemas pero a ninguno de ellos le parecía que fuesen tan extremos como para mantener aquella actitud preventiva cada vez que alguno se hallaba presente. Hijos de mortifagos al fin y al cabo, un estigma que siempre les marcaría.
Al llegar al salón de transformaciones algunos estudiantes ya se encontraban allí, en total la clase se impartía a veinte estudiantes: 11 Gryffindor y 9 Slytherin, los otros cinco estudiantes eran jóvenes que habían hecho su sexto curso en el año de la batalla.
Granger se sentó al lado de Ginny Weasley, detrás de ella estaba Neville Longbottom y a su lado se sentaría minutos más tarde Dean Thomas. Draco tomó asiento al lado de Blaise, Theo y Pansy se ubicaban en el puesto anterior al de ellos.
-Y… ¿ha habido algún progreso? – le preguntó Pansy apenas hubo ocupado el asiento.
Draco negó lentamente con la cabeza.
-No pueden creer que Granger caerá al primer intento ¿Verdad? – Les cuestionó Blaise – En realidad no pueden creer que caerá.
-Pues yo creo que me voy a divertir mientras vigilo a esta chica – intervino Theo mientras frotaba las palmas de sus manos - ¿A que hora empieza mi turno?
Draco le miró con una ceja levantada – Pareces muy ansioso, espero que tu imprudencia no logre advertir a Granger de lo que tratamos de hacer.
Theo hizo un gesto con la mano para indicarle que se tranquilizara.
-Después del almuerzo – agregó – Y tu Pansy la vigilaras cuando nosotros no podamos hacerlo… en los baños…en…
-¿Crees que Granger no va a sospechar si cada vez que entre a un baño Pansy va tras ella? – interrumpió Zabini con un tono de clara incredulidad.
Draco lo miró con furia – Admito que esta idea no es lo más brillante que se nos ha podido ocurrir y en realidad no he tenido mucho tiempo para moldearla y perfeccionarla pero intentaremos que funcione, además si no vas a ayudar no estorbes – concluyó Draco.
-Perdona – dijo Zabini con tono irónico y el cejo fruncido – pero es que esta "idea" me parece tremendamente ridícula, carece de soporte, de fuerza y dudo mucho que puedas llegar a vigilar a Granger las 24 horas del día. Se han detenido a pensar ¿Qué hace ellas en las noches? Quizás "sus fechorías" las cometa mientras el castillo duerme… Ahora díganme ¿Cómo van a hacer para vigilarla por las noches? ¿Cómo lograran saber que hace ella mientras esta en su sala común? recuerdan que no pueden entrar allí…
Blaise cruzó los brazos a la altura del pecho, una expresión de regocijo se dibujaba en su rostro al ver como sus tres compañeros se encontraban en el más absoluto silencio, y no pudo negar que le encantaba ver la expresión de Draco pues no siempre se lograba dejarle sin palabras. Antes que alguno pudiese añadir algo más la profesora McGonagall ingresó en el recinto impuso orden y silencio: la clase dio inicio.
Draco se sintió frustrado, Zabini tenia razón en todo lo que había dicho ¡Diantre! ¿Había estado tan ansioso de dañar a Granger que no había logrado prever todos esos obstáculos? y aunque no dejó de observar a Hermione pudo percatarse que un recinto mucho más bullicioso de lo que había estado el Gran Comedor en el desayuno se le hacia imposible escuchar lo que la joven conversaba.
La segunda clase del día fue encantamientos donde nada extraordinario ocurrió, Granger se dedicó a responder las preguntas del profesor ganando puntos para su casa además de cumplir con su papel de niña perfecta, incapaz de cometer falta alguna. El almuerzo fue mucho peor, esta vez la Gryffindor se había sentado en su mesa, al otro extremo del Gran Comedor, por lo tanto fue imposible escuchar lo que conversaba, Draco no pudo evitar sentirse huraño y aun más al contemplar la tremenda expresión de satisfacción que se reflejaba en el rostro de Blaise.
-¡Maldición! – exclamó Draco
Zabini sonrió – Te lo dije, es imposible vigilarla todo un día, para ello tendrías que dejar de vivir tu vida: seguirla a donde vaya, estar pendiente de sus actividades… pero ¿y las tuyas?, ¿Cómo te dedicaras a tu deberes si vives detrás de ella todo el día?
Zabini levantó la mirada de su plato y contempló la mesa de Gryffindor con regocijo, nadie podía negar que le encantaba vencer a Draco en cualquier aspecto y en este llevaba las de ganar, sin embargo la sonrisa se le borró de pronto y Draco se dio cuenta de ello, miró en su dirección y se dio cuenta que Luna Loveggod hablaba animadamente con Dean Thomas en la mesa de Gryffindor, la joven parecía muy animada y parlanchina.
Draco no estaba seguro, pero creía que a su amigo le gustaba de alguna forma aquella chica, nunca había dado muestras de ello a excepción de las veces que le había pillado mientras le miraba fijamente, nunca había entablado una conversación con ella y al parecer jamás le había dirigido siquiera un saludo pero…
-¿Qué observas? – preguntó Draco curioso aunque ya tenía una idea de su posible respuesta.
-A Granger por supuesto, no estoy de acuerdo con tu idea pero no significa que de vez en cuando no pueda ayudarte – respondió Blaise sin pestañear.
Draco lo miró con el cejo fruncido. Como las otras ocasiones en que le había pillado Zabini había justificado su actitud con una mentira. Sin inmutarse lo más mínimo Blaise continuo con su profundo escrutinio aparentemente inmune a todo cuanto pasase a su alrededor, a excepción de Luna Loveggod por supuesto, y cuando eso ocurría era imposible reobtener la atención del moreno.
Al llegar la noche de ese día Draco sabía que el plan de vigilar a Granger para hacerla caer era en realidad el más ridículo de los que se le habían ocurrido aunque no lo dijo en voz alta para no darle el gusto a Zabini quien evidentemente ya lo sospechaba. Pero por extraño que parezca aquello había ocasionado que la frustración y el enojo inicial de Pansy pasasen a él de hecho con el transcurrir de los días el joven blondo se mostraba cada vez más irritable, poco tolerable y molesto. Nadie se atrevía a hablarle y al parecer nadie pensaba hacerlo, después de aproximadamente un mes que hubiesen abandonado definitivamente la "brillante" idea de vigilar a la Premio Anual y aunque el mismo Draco fuese quien diera la orden aquello parecía haber eliminado su buen humor o por lo menos el poco que aun le quedaba.
El viernes de la tercera semana de noviembre había sido uno de los peores para Blaise, Pansy y Theo. Todo se debía a las consecuencias del mal humor que Draco Malfoy cargaba desde que dos días atrás Granger bajara 100 puntos a la casa de Slytherin por su causa, en realidad la joven solo había descontado 50 puntos pero Draco contó con la mala suerte que la profesora McGonagall (quien casualmente pasaba por allí) restara los otros 50 al enterarse que había llamado Sangre Sucia a su amada y venerada Premio Anual.
El viernes era el único día que Slytherin y Gryffindor compartían absolutamente todas las clases: Encantamiento (dos horas), Transformaciones (dos horas), Herbología (dos horas más) y para cerrar con broche de oro Defensa contra las artes oscuras (otras dos malditas horas según Draco). Desde la primera clase Granger había ganado puntos para su casa y fueron tantos que al terminar el día había llegado a duplicar los que fueron restados a Slytherin, aquello al parecer fue la gota que derramo el vaso o mejor dicho que eliminó totalmente el poco humor de Draco Malfoy: Gritó a Pansy, insultó a Theo, por si fuese poco le golpeó y al final de la tarde se batía en duelo con Blaise.
Pese a todo eso Draco no había disminuido ni una pizca su mal humor, por el contrario mantenía el gesto tan ceñudo que a las diez de la noche de aquel día, después de recuperarse de las maldiciones que le habían alcanzado durante el duelo, la sala común de Slytherin se encontrara totalmente vacía e increíblemente silenciosa por su causa o al menos hasta que Blaise hubo regresado de ver a la señora Pomfrey
En cuanto vio a Draco sentado de una manera tan tensa y rígida en el medio de la sala común fingiendo leer un libro con la expresión enfurruñada y el gesto totalmente ceñudo, fue claro para él que no lograba conciliar el sueño y aquello solo podía deberse a su mal humor que pese a haberse descargado con ellos (y en especial con él), no había logrado mejorar.
Zabini estaba harto de aquella actitud, y quiso saber a que se debía su mal humor pero el blondo solo atinó a dar un estruendoso gruñido y tratar de largarse hacia su habitación sin intención de cruzar palabra con algún ser humano en mucho tiempo, pero Blaise refrenó sus esperanzas al detenerlo por un brazo.
-Creo que simplemente te has obsesionado con ello – le dijo con simpleza mientras Draco forcejeaba para que le dejara en paz.
Con la simple frase logró choquearlo - ¿Qué quieres decir?
-A tu obsesión por Granger, a tu mal humor…
-No es una obsesión – afirmó con certeza interrumpiéndolo.
Zabini se mostró impresionado cuando Draco no negó que su estado de animo era causado por la castaña, pero decidió no decirlo -¿Por qué es tan importante? ¿Porque quieres hacerle daño?
Draco le miró con enojada resignación pero desvió la mirada para contestarle no quería que Blaise notase el bochorno en sus mejillas – Porque no soporto su maldita prepotencia, porque no soporto verla caminar rodeada de perfección y alegría sin nadie que le recuerde que solo es una mugre y asquerosa sangre sucia…
-¡Draco!
-Tu preguntaste así que ahora no te quejes – respiró hondo antes de continuar – No soporto ver la superioridad con la que me mira y aunque tu digas que no es cierto quiero decirte que si lo es, tu no eres yo y Granger no te mira a ti como lo hace conmigo… la odio porque con su mirada parece recriminarme el hecho de ser hijo de mortifagos, el verme involucrado con la muerte de Dumbleodore e incluso parece juzgar la ocupación de la Mansión Malfoy por ya sabes quien…¡Como si de eso también tuviese la culpa!
Draco aventó con rabia el libro que había pretendido leer – cree que puede juzgarme, cree que yo debería acompañar a mis padres en Azkaban, ¡Cree que esta por encima de mi! Y yo no puedo hacer nada para bajarla del pedestal donde cree que se encuentra porque no puedo tocarla, porque no puedo ofenderla, porque no puedo lanzarle un maldito Imperius para hacer que sus ojos me rindan pleitesía. Yo antes podía hacerlo, pero ahora no cuento con los mismos medios y beneficios que solía tener y ella, esa chica parece siempre estar allí para recordármelo, ella es el símbolo de todo aquello que me impide surgir, porque como ella hay muchos que no quieren siquiera mirarnos tal vez por creer que podemos pegarles la peste… tu sabes de lo que hablo, a ti también te ha pasado.
Zabini suspiro con demasiada compasión, si Draco se hubiese fijado en su mirada se habría dado cuenta que su expresión era sumamente condescendiente – Entiendo lo que dices, pero creo que tus pensamientos se están hiendo por otros derroteros.
Draco le miro confundido.
-Estas muy cargado Draco, tus padres…, tu fortuna…, tu prestigio…, el status del que solías regodearte han hecho mella en ti y solo atinas a enfocar tus sentimientos negativos en un solo sentido, en el sentido de Granger quien es la única de tus mas asiduos enemigo que queda en el colegio.
Draco soltó unas cuantas carcajadas pero no añadió nada el respecto.
-Te diré algo – anuncio Blaise pasando un brazo alrededor de sus hombros – Para ser sinceros te voy a dar un regalo… un regalo que se te gustará.
A Blaise le brillaba la mirada y si Draco no hubiese estado tan huraño se daría cuenta que algo tramaba – Hay algo que tienes que ver esta noche
Draco le miro ceñudo y desconcertado - ¿A que te refieres?
Blaise rió satisfecho de lograr su atención – A Granger por supuesto, se que esta noche cometerá una falta gravísima contra el estatuto del colegio.
Esta vez fue a Malfoy quien le brillaran los ojos - ¿Cómo lo sabes?
Zabini se encogió de hombros – Estaba cerca de un pajarito cuando Granger llegó a hablar al respecto… ¿te interesa?
¡Que si le interesa! ¡Claro que le interesaba! No había nada que le interesara menos que dañar a la premio anual.
-Tu querido dolor de cabeza acudirá al lago esta noche para ser más precisos estará allí cerca de la media noche… puedes ir y comprobarlo, incluso puedes retarla por su atrevimiento y su desvergüenza… ¿uh? ¿Qué opinas? ¿Quieres verla?
-No quiero verla – expresó Draco con la mirada perdida – quiero volverla papilla… lo cual es muy diferente
-Estoy seguro de ello – afirmó Zabini mientras daba silenciosos asentimientos con la cabeza.
Draco aguardó en su sala común hasta que fuese la hora indicada, los nervios le carcomían el cuerpo y la inquietud se depositaba en su alma ¿Qué rayos haría Granger en el lago a aquella hora? Su curiosidad también se había convertido en un incentivo para acudir al lugar. Después de todo ¿Cada cuanto vez a una listilla fastidiosa como aquella infringiendo las mismas normas que tan celosamente hace cumplir? Draco moría por descubrirlo.
Escondido entre matorrales, con el corazón palpitando ante la expectación y su propio miedo de ser descubierto, Draco esperaba que Granger diera alguna señal de vida, llevaba casi un cuarto de hora apretujado entre la maleza tratando de ocultar cualquier aspecto que pudiese revelarse y para su suerte no tuvo que esperar mucho. Sus ojos se habían levantado en el momento exacto en el que Granger se adentraba entre los árboles hacia el brazo más escondido del lago. Draco esperó unos diez minutos para seguirle, después de todo ya sabía exactamente donde la iba a encontrar.
Cuando Draco la vio, su cuerpo y su mente entraron en un estado de estupefacción total. Por un lado sus articulaciones dejaron de funcionar impidiendo cualquier tipo de movimiento y por el otro su mente no encontraba seguridad alguna en las imágenes que entraban por sus ojos. Granger, la remilgada, poco agraciada, la que se creía perfecta, la chica arrogante, pedante y por si fuera poco sangre sucia estaba de pie con el agua hasta la cintura en aquel pequeño brazo del gran lago que bordeaba el castillo de Hogwarts.
La joven estaba de espaldas a él, pero lo que alcanzaba a divisar fue suficiente para que Draco pudiese determinar su total desnudes ¡era imposible!, en que cabeza podía caber la idea que la señorita Premio Anual acostumbrara a tomar baños de luna a altas horas de la noche fuera del castillo y por si fuera poco ¡desnuda!, ¡desnuda! ¡Donde cualquiera hubiese podido pillarle! Draco tuvo que admitir que a esa hora era poco probable que algún estudiante deambulara por los terrenos exteriores del castillo ¡Diablos, no habría alguno que tuviese la suficiente valentía como para hacerlo siquiera dentro del castillo! Claro a excepción de él que se había arriesgado avivado por el deseo de perjudicar a Granger… y ella misma por supuesto ¡vaya sorpresa que se estaba llevando!
-¡Ah!
Algo como un quejido o jadeo llegó hasta sus oídos, sin duda alguna proveniente de Granger dominado por un extraño ardor en las entrañas Draco flaqueo la corta distancia que lo separaba de los arbustos más cercanos al lago, lo hizo despacio y cuidando de no hacer algún tipo de ruido que pudiese alertar a la joven, no al menos hasta que él obtuviese una prueba suficientemente incriminatoria.
Hermione que quejó nuevamente, pero esta vez fue un quejido mucho más dulce que se precedió de un suspiro. Cuando Draco se hubo instalado lo más cerca posible del lago logró percatarse a que se debían aquellos extraños sonidos. Granger metía las manos en el agua y salpicaba con ella sus pechos desnudos, el agua debía estar helada, la noche era fría e incluso había niebla y considerando lo secos que estaban sus largos cabellos y su espalda aun no se acostumbraba a la baja temperatura que la rodeaba, así que lo que había considerado quejidos en realidad eran expresiones producidas por la fría agua que ahora seguramente resbalaba por los pechos de las castaña.
Y entonces la estupefacción regresó a el. Draco Malfoy, rico, sangre pura, guapo e inteligente, estaba arriesgando su pellejo por contemplar a una joven mientras se bañaba desnuda en el lago y ¡no! No era cualquier joven, era Granger, aquella que odiaba hasta los huesos y la cual lo hacia sentirse desdichado e insignificante, sin embargo nada parecía importar en esos momento pero tampoco nada parecía tener sentido, de lo contrario ¿Por qué continuaba allí? ¿Por qué no se había marchado?, ya tenia la prueba que necesitaba para humillar a Granger ¡la había visto! ¡Con sus propios ojos! ¿Cómo podría negarse a ello?
La respuesta llegó como flash a su cabeza y rápidamente también a su entrepierna… quería ver más… ¡si! deseaba que Granger se diera la vuelta y dejara al descubierto los secretos de su cuerpo, quería saber si sus pechos eran grandes o pequeños, si eran redondos o carecían de forma, si eran flácidos o firmes ¿seria su vientre plano? ¿Seria su vello castaño en todas partes? ¡Maldición! ¿Por qué pensaba en aquellas cosas?... No tuvo que desarmar su cabeza para hallar una respuesta a su último cuestionamiento ¡Porque eres hombre, idiota! "O si no lo crees mira hacia abajo". No fue necesario hacerlo, sabia que debajo de la tela, había un amigo que parecía despertar de un largo letargo y que no necesitaría de mucho tiempo para estar totalmente despierto.
Granger cruzó las manos sobre su cabeza para luego tapar con ellas el rostro y finalmente zambullirse en las frías aguas del lago, no duro allí dos segundos emergiendo como impulsada por algún resorte, lo cual contribuyó en el levantamiento del amigo de Draco: al salir impulsada del agua Hermione le reveló a su desconocido espectador la eminencia de las nalgas o al menos una parte de ellas, lo cual fue suficiente para que Draco empezara a molestarse por la estreches que sus ropas ejercían sobre su entrepierna.
En un momento Hermione quedó de frente a Draco y él pudo contemplarla en casi todo su esplendor, jamás lo admitiría pero Hermione Granger era una mujer capaz de robar el aliento. La piel era recorrida por los surcos de agua que parecían gritar por la necesidad de una lengua que bebiera de ella, la generosa longitud de los castaño cabellos se pegaban alrededor de sus pechos impidiendo que el joven los admirara como realmente deseaba hacerlo, lo cual lo frustró, sin embargo y aunque ajena a su presencia, Hermione los retiró llevándolos hacia su espalda, lo cual logró sacar que Draco un profundo suspiro, los pechos de la joven resultaron ser más tentadores de lo que esperaba, redondeados y firmes, no tan abundantes pero lo suficientes para apresarlos profundamente con su boca, los pezones puntiagudos, castaños y erectos a causa de lo helado del agua le apuntaban como una especie de invitación y Malfoy tuvo que tragar saliva y limpiar el sudor que de un momento a otro había aparecido en su frente.
Draco ya sabia que era delgada, pero nunca imaginó que su cuerpo tuviese unas curvas tan tentadores, su torso era largo y cintura era lo suficientemente delgada como para estrecharla entre sus brazos, su vientre era plano aunque podía entreverse uno que otro pliegue de piel que a él le parecieron irrelevantes
A pesar de todo el tiempo que llevaba observándole a Draco aun no le parecía que aquella visión fuese lo suficientemente real. Granger rió y pese a su propia negación Draco supo que el sonido parecía haberle hechizado. Quedó como hipnotizado ahora ella flotaba de espaldas, y podían verse las puntas de los dedos de sus pies, la parte superior de sus muslos, los pechos erguidos, Draco se obligó a quedarse allí clavado, incluso llegó a empuñar su varita ante la firme convicción de lanzarse un Petrificus Totalus para no moverse de allí, y es que después de observarla Draco había percibido que el frió abandonaba su cuerpo y que un creciente y fervoroso deseo de reunirse con Granger en el agua se adueñaba de su ser. ¡Era una idea descabelladaza, nacida del extraño efecto que le estaba causando semejante visión! No podía acercase, lo mas probable es que de atreverse a hacerlo seguramente ella gritaría y huiría y por supuesto después le buscaría hasta debajo de las piedras para matarlo de forma lenta y cruel.
Por un momento se imaginó un escena donde ella no le rechazaba, se quedaba allí y permitía que él la tocara, permitía que le besara y saboreara los provocadores pechos y dejaba que su mano se internara entre sus piernas para sacarles gemidos de placer, Draco comprobó ante el palpitar de su ya casi total erección que efectivamente, se moría de ganas por tocarla. El sentido común pareció evaporarse y Draco empezó a sentir el ferviente deseo e incluso una urgente necesidad de quitarse el uniforme y lanzarse al lago.
¡No! Algo dentro de si mismo le golpeó fuertemente, algo dentro de su conciencia, dentro de su cabeza y por su puesto en su virilidad aunque este ultimo no se vio tan afectado. Tenía que marcharse, y tenia que hacerlo ahora mismo, poner pies polvorosa antes que sus instintos dominaran el poco sentido común que aun le quedaba y le hicieran cometer alguna locura.
Fijó su mirada en ella por última vez o mejor en su cuerpo y un sentimiento de desilusión le sorprendió al notar que este se hallaba sumergido casi en su totalidad, los hombros perlados rompían la tranquilidad de la superficie del agua haciéndolos relucir bajo luz, algo que prodigiosamente le asombró pues nunca en su vida aquella parte del cuerpo femenino se le había antojado tan extraordinariamente provocativa.
-Te estaba esperando
La voz de Blaise Zabini prorrumpiendo en el interior de la vacía sala común por poco le provoca un ataque. Draco había caminado rápidamente desde el lago a la sala común de Slytherin cuidando no ser descubierto por Filch o su estupida gata. Parpadeó hasta enfocar el portador de aquella voz en medio de la penumbra que les rodeaba.
-Lumos
-¿Qué haces despierto a esta hora? – le preguntó cuando estuvo ante la luz proveniente de la varita del joven moreno.
Blaise se encogió de hombros – Esperándote
Draco le miró con suspicacia -¿Y se puede saber cual tu interés al esperarme?
-Saber como te fue… por supuesto, que otra cosa podría retenerme hasta estas horas.
Draco frunció el entrecejo con fuerza, el brillo en los ojos de Blaise lo delataba ahora estaba seguro que el había planeado todo – Lo sabias ¿no es así?
-Saber ¿Qué?
-Lo de Granger – la voz de Draco se elevó un poco más de lo normal
-¿Lo de Granger? ¿Qué hay con ella? ¿Le has descubierto algo?
Draco lo tomó por las solapas del pijama negro para estamparlo contra el muro más cercano a ellos – Sabias lo que iba ha estar haciendo esta noche en el lago – su voz sonó susurrantemente amenazadora.
Sin embargo Blaise no sintió temor alguno, por el contrario exhibió una sus sonrisas más pronunciadas -¿lo has disfrutado?
Draco lo estampó con más fuerza contra el muro -¡Estas demente!
Blaise no aguantó más y rompió en una carcajada limpia y abierta, Draco ardía en deseos de estamparle un golpe que le quebrara cada uno de sus blancos dientes pero lejos de hacerlo él también sonrió, al principio de forma silenciosamente y después contagiado por la risa alegre de su compañero.
-Se puede saber ¿porque me enviaste allí? – le preguntó Draco sin borrar la sonrisa de su rostro.
-Querías pillarle ¿no?... ¿acaso no lo has conseguido? – preguntó con una fingida expresión de preocupación
Draco suspiró dejándose caer sobre el sillón mas cercano – Si, la he visto – confesó con varios tonos de voz más bajos.
-Y ¿Qué piensas hacer? ¿Retarla? ¿Chantajearla? ¿Acusarla? ¿Harás que la echen del colegio?
Draco le miró con fingida molestia – Lo único que puedo hacer en este momento es… ir por un baño de agua fría.
Blaise rompió en carcajadas nuevamente, parecía poco interesado en lograr despertar a algún estudiante con su bullicio. Draco también sonrió pero su sonrisa fue silenciosa.
-¿Por qué lo has hecho?... ¿Porque me has enviado allí si sabias lo que Granger iba a hacer?
-¡Compañero! – Exclamó Blaise mientras se dejaba caer a su lado y palmeaba su espalda como aquel que esta a punto de rebelar un grandioso consejo – Últimamente estas muy estresado… demasiado tenso… necesitabas algo que te distrajera, algo como…
-¿Ver a Granger desnuda? – le interrumpió lanzándole aquella pregunta con incredulidad.
-Por ejemplo – agregó
-¿Qué te hace pensar que pudiese entretenerme ver a una sangre…
-Draco
-…tomar un baño? – concluyo enarcando un ceja.
Blaise le miró con una expresión que parecía decirle "niégalo si te atreves"
-¡Es Granger! ¡Por Merlín Blaise no esperaras que…!
-Por supuesto que lo espero – le señaló con suficiencia – De no ser así pensaría que se te han atrofiado los…
-¡Nada de eso! – Se apresuró a decir Draco – Es solo que mis gustos van más allá de una simple y vulgar bruja.
-¿simple? Tal vez pero vulgar jamás, esa chica tiene lo suyo y entre ello no puedes negar que posee educación, talento para las artes mágicas y por supuesto mucha inteligencia
Draco arrugó el cejo y pero no agregó nada al respecto.
-Mira Draco, Granger podrá ser todo lo sangre impura que quieras y antes que cualquier cosa quiero que sepas que no me llama la atención en lo absoluto… ¡Pero! Si llegase a encontrarla desnuda tomando un baño en lago durante la noche sin nadie que pueda interrumpirnos… te juro por Merlín que no mi amigo, no podría aguantarlo, ¡Por Dios! Soy hombre que esperabas… ¡Soy un libertino, al igual que tu!
-¿No estarás hablando en serio?
-¡Claro que si! No puedes afirmar que te ha sido indiferente descubrirle, sobre todo cuando primero… - Blaise señaló con uno de sus dedos – demoraste mucho en regresar y segundo tu mismo has confesado que debes darte un baño frió…y se perfectamente que eso se debe a tu calentura… corporal.
Draco no agregó nada por el momento pero su mente se vio increíblemente perturbada por imágenes de aquella chica desnuda tomando un baño a la luz de la luna… su entrepierna volvió a palpitar – No se que pensar…
-¡No lo pienses! ¡Gózalo! –le aconsejó Zabini
-¿Gozarlo? – Preguntó esta vez enarcando ambas ceja - ¿Y como se supone que voy a gozarlo? ¿No pensaras que iré detrás de Granger hasta lograr que se acueste conmigo?
-¡Por supuesto que no! – Agregó Zabini fingiendo indignación – Pero ahora que nuevamente has descubierto que tu amigo tiene vida propia y que puedes utilizarlo una que otra vez ¿No crees que deberías intentarlo? Ya no tienes el montón de chicas dispuestas a compartir tu cama como antes, pero estoy seguro que encontraras una que lo haga…
-¿Quién?
-¡Cualquiera! Solo inténtalo
-Cualquiera menos Granger
Zabini asintió – a menos que quieras que sea Granger ¿Es así?
Malfoy dejo entre ver una mueca de enfado y asco - ¡nunca!
-Eso pensé…
-¡Maldito Zabini! Me has puesto en un aprieto te puedo asegurar que en este momento necesito de una chica con urgencia…
Blaise rió con burla lo cual enojó a Draco
-Quizás lo intente con esa chica… ¿Cómo se llama? Loveggod… Lunática…
La risa de Blaise se borró de inmediato y su expresión se torno siniestra y furiosa.
-Con cualquiera menos ella… y… Pansy.
Draco enarcó una ceja con presunción - ¿Pansy?...lo entiendo, pero lunática…
-¡No la llames así! – bramó
-¿Te molesta?
-Sabes algo Draco… de pronto se me han quitado las ganas de hablar contigo…Buenas noches
Y antes de Malfoy pudiese decir o hacer algo, Blaise había salido de la sala rumbo a las habitaciones de los chicos con cara de pocos amigos, los puños fieramente apretados y el cuerpo totalmente tensado.
Cuando Draco despertó lo hizo de manera abrupta, sus ojos se abrieron de par en par y su cuerpo no necesitó desperezase para sentirse activo. No sentía sueño a pesar que la noche anterior se había acostado excesivamente tarde. Draco sentía que su cuerpo ardía así lo demostraba el sudor perlado que cubría su frente ¡Con un demonio había soñado con Granger!
Despertar con aquel pensamiento no fue grato. Intentó serenarse antes de poner un pie fuera de la mana, no estaba muy seguro pero creía que sus extremidades vibraban. Cerró los ojos con fuerza y miles de imágenes aparecieron en su mente imágenes que le parecieron demasiado reales y con un contenido de erotismo elevado.
Estaba en el lago, era de noche y espiaba a una chica que se bañaba en el estanque, era una joven hermosa, esbelta y llamativa. Se despojó de sus ropas y se lanzó con cuidado a las aguas, la joven estaba de espalda de modo que no se había percatado de su presencia. Nadó silenciosamente bajo el agua acercándose a ella, estaba oscuro pero aquello no le impidió encontrarla con facilidad, la tomó de las piernas con fuerza y ella saltó y pataleó para tratar de soltarse, la oscuridad del agua le impedía ver su cuerpo pero no deleitase con el roce de sus manos sobre la piel.
Tanteó sus muslos con delicadeza e incluso se atrevió a tocar su entrepierna lo cual provocó que ella incrementara la fuerza en sus piernas para intentar zafarse. Draco se aferró a sus nalgas con rudeza sopesando con sus manos lo firmes y redondeadas que eran, lamió el contorno del ombligo y solo entonces sacó la cabeza.
Draco esperaba apreciar sus pechos e incluso probar su sabor pero ella tapaba fervientemente aquella parte de su anatomía con las manos. Draco luchó para apartarlas de allí lo cual fue sencillo ya que él le superaba en fuerza. Su boca tomó posesión de los pechos, los besó, los mordió con suavidad, succiono y probó la piel de los pezones que no tardaron en endurecerse bajo sus caricias y mimos. Ella intentaba apartarlo pero sus pataleos y convulsiones solo lograban que Draco la aferrara con más fuerza y decisión.
El joven pasó su lengua por toda la superficie húmeda de piel hasta llegar a los hombros donde se deleitó saboreando y bebiendo el agua que se acumulaba en ellos, mordió su cuello y succionó con fuerza, ella dejó escapar un quejido Draco no estaba seguro si era o no de placer pero se parecía mucho al que Granger había lanzado aquella vez en el lago, fue en ese momento que se dio cuenta que entre sus brazos sujetaba el cuerpo de ella.
No veía su rostro la verdad solo le interesaba su cuerpo, el deseo le invadía consumiendo su racionamiento apoderándose de sus instintos y desinhibiendo sus paciones. No importaba que fuese Granger, no importaba que fuese una sangre sucia, esa noche ella seria suya. La tomó de las piernas obligándola a rodear con ellas su cadera e hizo que sus brazos le envolvieran por el cuello y entonces la penetró, no le importó si estaba lista para recibirle, solo deseaba satisfacer su propia necesidad. Se hundió en ella una y otra vez con desenfreno, con desespero e inclusive con rudeza.
El movimiento continuó por largo rato, fue tan intenso y placentero que el orgasmo lo atrapó en profundas oleadas de deleite que le hicieron vibrar y perder la poca fuerza con la que aun contaba sus piernas ocasionando que se hundiera en las heladas aguas del lago y entonces despertó. Draco fue conciente que nunca en su vida había tenido un sueño tan vivido, tan completo y tan tremendamente placentero y perturbador.
No fue fácil sobrellevar su estupefacción y su propio estado de ánimo: se sentía extrañamente perturbado y además excitado. Por un lado soñar con Granger era malo, soñar que le hacia el amor era aun peor y si adicionaba el hecho que aquello había logrado mantenerlo en un estado de completa estimulación todo el día aquello terminaba por convertirse en una pesadilla y una que empezaba a atormentarlo.
Los días siguientes se convirtieron en una tortura para el joven blondo. En un principio creía que su sueño era una causa normal de haber visto a Granger desnuda en el lago, pero cuando los sueños no solo continuaron si no que además incrementaron su contenido erótico, el joven no pudo evitar preocuparse.
Aunque aquello no fue lo único, cada vez sus sueños eran más vividos y llenaban su contenido con pequeños detalles que él "accidentalmente" lograba percibir, como aquella vez que Hermione se quitó la capa del uniforme frente a sus ojos para un duelo durante una clase de defensa contra las artes oscuras, lo había hecho de una manera cómoda y completamente natural pero que para el subconsciente de Draco estaba lejos de ser así. Esa noche soñó que ella se desnudaba para él.
En otra ocasión había visto como se mordía el labio mientras estudiaba en la biblioteca, por supuesto Draco negaría hasta la muerte el hecho de haberla estado observando. Pero eso no evitó que esa noche por primera vez desde que esos húmedos sueños atormentaban su cabeza lograra ver el rostro de la joven, un rostro que exhibía la expresión mas pura y profunda de placer con los parpados completamente cerrados mientras mordía su labio inferior para evitar que sus gemidos laceraran el aire. Draco no tardó de hundirse en ella con avidez.
La gota que había llenado el libido de Draco fue aquella ocasión en que observó como Granger se llenaba de tierra de maceta en una clase de Herbólogia, las mejillas sucias, el pelo alborotado y manchas oscuras sobre su cuello y piernas no lograron pasar desapercibidas para Draco quien esa noche entre sueños le hizo el amor sobre el lodo del lago, las manos de ella se posaron por su cuerpo llenándolo de barro, se cerraron en su rubio cabello ensuciándolo lo cual a el poco o nada le importó, cuando Draco despertó esa noche notó sin esfuerzos que su sueño había parecido muy real, tanto que pudo percatarse que su orgasmo no había ocurrido solo en sus sueños. Draco Malfoy estaba atrapado. Atrapado por un deseo irrefrenable que ni el mismo entendía.
-Lo que tienes que hacer es buscar a una chica, eso te ayudará desfogarte – dijo Theo en una ocasión en que Blaise, él y Draco salían del campo de quidditch.
Blaise y Draco habían terminado por contarle todo el asunto después que Theo evidenciara las huellas de la permanente excitación que Draco sufría por aquellos días.
-¡Exacto! – Exclamó - Es lo que yo te he estado diciendo. Cualquier chica podría servirte, lo único que necesitas es poner a funcionar a tu amigo que últimamente a estado clamando por atención femenina.
Draco les miró con expresión ceñuda, sabia que ellos tenían la razón y el ya había pensado buscar a alguna jovencita dispuesta a dar sus favores pero… nunca había mencionado la urgencia que sentía de hacerlo, lo necesitaba. Necesitaba a una mujer con premura.
Alicia Breitong fue la joven que ayudó a Draco a desfogarse, una Ravenclaw muy hermosa y ardiente. El joven mago no pudo negar que fue la noche más fructífera que había tenido en todo el año. Lo hicieron de muchas formas, de pie, acostados, sentados en el sillón mientras ella lo cabalgaba, no hubo rincón de su cuerpo que quedara sin explorar. Con toda franqueza fue una noche estupenda pero… no fue suficiente porque a pesar de todo el placer, todos los gemidos e incluso gritos, a pesar de todos los orgasmos… Draco Malfoy no logró sacar de su mente el rostro de satisfacción que Granger exhibía en sus sueños. Mientras le hacia el amor a Alicia Breitong Draco Malfoy pensaba en ella, pensaba en Hermione Granger y aun no lograba entender el porque.
Esa noche el joven mago supo que tendría que acostarse con muchas chicas para lograr sacarse a Granger de la cabeza, de lo contrario su fantasía con Granger terminaría por volverle completamente loco.
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Hola a todos y perdonen la tardanza en la actualización, espero que este capitulo les ayude a aclarar un poco sus dudas y sus curiosidades con respecto al terrible deseo que Draco siente por Hermione, por supuesto aun falta mucho más por conocer pero todo se dará a su debido tiempo.
Nos leeremos pronto…
LilythWH
