¡Los milagros existen!.........
Hola a todos los lectores de este fic. (si aún queda alguno por allí). Creo que a estas alturas todos saben que por mi trabajo me ha sido imposible continuar con el fic con la misma regularidad con la que venía publicando, sin embargo no duden que voy a terminarlo. Gracias a Dios estoy de vacaciones y he podido dedicarme a escribir algunas líneas….. ¡pero cuál ha sido mi sorpresa al ver lo difícil que me estaba resultando hacerlo! Uff.
Inicialmente la idea de este capítulo 11 era la de un capi bastante largo, pero si he de ser sincera me ha resultado tan difícil escribir que hasta ahora solo tengo revisado y medio aprobado lo que ustedes van a leer a continuación.
El resto del capi esta casi escrito, pero aun me falta pulirlo y arreglarlo un poco. Soy consciente que lo escrito a continuación no es lo mejor de lo mejor, pero es lo máximo que he podido hacer hasta ahora, mi mente se encuentra medio embotada de un montón de información que parecer estar bloqueando mi capacidad (o la poca con la que cuento ) para escribir.
Sé que algunos de ustedes me van a dar tomatazos por lo corto o por la baja calidad….. Pero créanme que he hecho un enorme esfuerzo para escribirlo.
QUIERO AGRADECER ENORMEMENTE A TODOS LOS LECTORES QUE DURANTE TODO ESTE TIEMPO HAN ESTADO PENDIENTES DEL FIC: pao2093, anges80, DraHer, Mrz. Morita, pytufa1622, elhora, ZarethMalfoy, aridenere, jos Black(HOLA, tengo pendiente contigo un review largo. Estoy terminando de leer UN HUECO EN MI ALMA y no te imaginas como me he sentido leyendo esta magnifica historia), la princessita de dios!, vale Malfoy, DarkZus, SISU ROCK, luna-maga, Karix7, Rosana, Karumen, Cirene, Lagordis, Embercita, Javiera, Catuhh, Little Granger, Giselle Lestrange, fantyhp, Londony, Tailesin, adrianna, AngieShields, Sealiah, Abril, eterna-romantica03, kary24, kittamalfoy y todos los que tienen en alertas este fic.
Bien, no siendo más por el momento….. los dejo con el capi. Corto ¡OJO QUE LO ESTOY ADVIRTIENDO!
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CAPITULO 11. No más
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Abrió la puerta con un movimiento brusco, afortunadamente las bisagras habían sido aceitadas recientemente por lo que no se escuchó ningún ruido a pesar de la violencia de sus movimientos, podría decirse que su entrada había sido silenciosa. La luz de las escasas bombillas aun encendidas se filtraba al interior de la habitación haciendo que su sombra se alargara sobre la moqueta para morir en la pared del fondo. Draco Malfoy iba bebido, minutos atrás había acabado con lo último que quedaba de su vino Chateau Lafite de la cosecha 1787 que era sin duda muy especial, de aquellos vino que juras guardar hasta que una ocasión realmente especial lo amerite, sin embargo no pensó mucho en ello cuando descorchó la única botella que poseía de aquella cosecha.
Con un paso vacilante ingresó a la habitación y con otro igual retrocedió hasta conseguir apoyarse en la chambrana de la entrada, la cabeza daba tumbos provocando que su equilibrio psicomotriz fuese prácticamente nulo, cerró los ojos y apretó los labios con fuerza, empezaba a dolerle la cabeza…..
"Nunca bebas sin que un amigo este presente, eres un peligro para ti mismo en este estado"
Las palabras que Blaise le había dirigido la noche de su graduación en Hogwarts habían retumbado en su mente con una voz femenina parecida a la de su madre, por un instante maldijo su falta de control y su obvia estupidez, nunca le había gustado beber, de hecho era muy malo con la bebida y siempre que lo hacía despertaba con una resaca del demonio que lo obligaba a jurarse nunca volver a tomar un trago por el resto su vida….. y como era de esperar…… nunca cumplía su promesa…..
Con los ojos aun cerrados se deslizó hasta quedar sentado sobre el suelo alfombrado, sentía pena por sí mismo, nunca había llegado tan bajo….. por una mujer. Abrió los ojos y fijó la mirada en la figura que yacía plácidamente dormida sobre la enorme cama en el fondo de la habitación, tenía la cabeza apoyada cómodamente sobre la almohada mientras su pecho subía y bajaba al compas de su respiración. Hermione Granger, descansaba sin ninguna preocupación y ajena al infierno que había desatado en el cuerpo de Malfoy tan solo unas horas atrás.
Cerró los ojos nuevamente y aspiró con fuerza, el embriagador aroma que se había pegado a las paredes de su nariz le llegó con el ímpetu de una marea enfurecida, era su olor, la fragancia que despedía su femenino y provocador cuerpo. Los brazos y las piernas le temblaron ante las sensaciones revividas en su mente y enorme oleadas de placer frustrado le recorrieron hasta alojarse en su entrepierna.
Pareces un animal en celo, Draco Malfoy – se dijo entre susurros.
Se sentía frustrado, asustado, cansado y humillado, pero sobre todo repugnado consigo mismo así como con ella. El recuerdo vino a él, y él volvió a vivirlo con el estupor drogado producido por su embriaguez.
-Si vas a decir algo Granger, espero que sea algo importante – le advirtió.
Recordaba perfectamente el cejo fruncido de Hermione y la graciosa forma en que había apretado firmemente la barbilla.
– Solo quiero terminar de una buena vez con esto Malfoy….. Has lo que debas hacer.
Draco la observó apoyado contra la puerta cerrada de su habitación, no podía creer su buena suerte…. Allí, frente a sus ojos se encontraba la mujer causante de todas sus frustraciones sexuales desde mucho tiempo atrás. Llevaba una bata corta de satín negro bajo la cual Draco imaginaba se encontraba una de aquellas suaves y delicadas piezas de encaje que había encargado para ella. El cabello castaño le caía a través de los hombros hasta la mitad de la espalda, iba descalza y pese al temple que se esmeraba por demostrar, Draco sabía que por dentro bullía de nervios. Temblaba ante él.
-Tranquila – le dijo con voz aterciopelada – Yo no muerdo.
-¡Enserio! No sabes cuánto me alegra saberlo.
Draco se había acercado a ella con pasos firmes y lentos, deseaba transmitir una seguridad que no sentía, pues en su interior la ansiedad lo estaba matando. Su mirada era voraz y no la apartó ni un segundo de los vibrantes ojos castaños.
El andar suave rozaba la horrorosa alfombra de la habitación provocando sonidos rasposos. Y él observó como involuntariamente el cuerpo de Hermione temblaba, parecía una presa siendo asechada por el depredador más peligroso.
-Estas aquí – susurró mientras una de sus manos tocaba la suave mejilla – De verdad estas aquí.
Hermione frunció el entrecejo – Por supuestos que sí – agregó bruscamente retirando su mano y recuperando así un poco de autodominio – quien si no…..?
-Shssss. No Granger, no hables. Siempre que abres la boca dañas cualquier buen momento.
-Yo no….
-¡Silencio! – le ordenó con firmeza pero sin brusquedad.
Ella había tragado con dificultad, Malfoy tenía la mirada clara y profunda fija en ella, por un instante pudo verse en sus ojos y se dio cuenta de lo indefensa y asustadiza que parecía….
Trago saliva nuevamente – Si vas a hacerlo, hazlo ya. – le dijo
Draco sonrió mientras sus dedos jugaban con la oreja de Hermione, enredando hebras de cabello castaño
– Era tan suave como lo recordaba.
Hermione dio un respingo hacia atrás para alejarse, pero Malfoy había aferrado su cintura con su otro brazo atrayéndola hacia él
-No Granger – le dijo - esta vez no te escaparas
Inclinó la barbilla enterrando su nariz en el cabello de la joven manteniendo el brazo alrededor de la ella para asegurarse que ya no volviese a intentar huir.
-Te deseo tanto Granger – susurró contra su oído – he deseado esto durante tanto tiempo.
Hermione tenía los ojos angustiados y su cuerpo tiritaba como un conejo en casería - ¿Qué es lo que has deseado? – le había preguntado.
-Esto – murmuró apretando aun mas sus cuerpos – tenerte entre mis brazos, a la merced de mis deseos, entregada completamente a mis caricias…
Hermione se quedó muy quieta ante sus palabras – No estoy totalmente a tu merced, lo sabes….. ¿Verdad?
Aún respirando contra su oído, Draco la abrazó y tomó conciencia de su elusiva fragancia, aquel intrigante aroma que siempre había acompañado a la castaña desde sus épocas en Hogwarts, no era una fragancia exótica ni mucho menos fina, más bien era un tenue aroma a flores dulces y húmedas. Con la intención de descubrir su procedencia, deslizó su nariz a través de su mejilla bajando suavemente por su piel, aspirando profundamente a su paso, encontró una mayor concentración de la fragancia en la garganta. Se le hizo la boca agua.
De pronto, deseó rozar con la lengua aquella tersa piel blanca y besar aquel suave cuerpo hasta los pies. Apretó el brazo alrededor de la figura de Hermione y su mano libre buscó de forma compulsiva las caderas de la muchacha para ejercer una presión suave pero continua con la intención acercarla más a él.
Sí... Dios, sí. Tenía la altura perfecta para él, sus cuerpos encajaban con una precisión asombrosa como si antes hubiesen sido una misma pieza que luego hubiese sido separada. Lo embargó una excitación que despertó una llamarada sensual en sus palpitantes venas. Sería tan fácil tomarla allí... tan sólo tendría que desatarle el nudo de la bata y hacerla rodar hasta que cayera al suelo, levantarle, separarle las piernas y enterrarla contra la pared cada vez que el la embistiera. La deseaba de mil formas distintas: encima de él, debajo de él.., anhelaba aquel cuerpo, pero aun más anhelaba que su cuerpo se internara en el de ella.
Podía notar la forma natural de su silueta bajo el fino satín, Draco acarició su cadera encontrando las costuras de de su ropa interior ¡Oh, Dios bendito!
Hermione se tensó un poco cuando sintió que su boca le rozaba la garganta y pareció quedarse sin aliento por el asombro.
-¿Qué... qué estás haciendo? Solo… es un beso. Solo un beso – Susurró nerviosa y vacilante.
Draco se humedeció los labios secos con la lengua y apartó la cabeza para observar la expresión confundida de Hermione.
-Tomando mi paga - musitó, luchando por controlar su buen juicio.
-Es... solo… un beso
– No para mí.
Estaba absorto en sus labios... esos labios llenos, sedosos y rosados que prometían una indecible dulzura. La esencia de esa mujer invadía su olfato una y otra vez con lujuriosas oleadas que despertaron otra serie de fabulosos impulsos en el interior de su cuerpo. Su erección se hizo evidente; la entrepierna le palpitaba con rapidez y le latía el corazón a un ritmo desbocado. No podía pensar con claridad. Le temblaban las manos por el esfuerzo que le suponía no acariciarla. Cerró los ojos y apartó el rostro del de Hermione, sólo para descubrirse acariciando su garganta con la nariz. Ella lo empujó un poco para susurrarle con fuerza al oído.
-¿Pero qué demonios te pasa?
Draco sacudió la cabeza con impotencia.
-Lo siento, Granger - dijo con voz segada de deseo—. ¡Merlín bendito!, lo siento de verdad... —Estampó la boca contra la de ella y comenzó a besarla como si le fuese la vida en ello.
Ella forcejeó con vehemencia, pero ambos sabían que él era mucho más fuerte….. Presionó contra su boca con ardor, quería que ella separara sus labios, pero como buena leona se negaba con ímpetu a complacerlo, sin embargo pronto se vio entregada a las sensaciones, cerrando los ojos y apoyándose en el firme torso de Malfoy.
Draco aprovechó al instante su debilidad, para introducirle uno de sus fuertes muslos entre las piernas y separarlas. La punta de la lengua de Draco comenzó a juguetear en el interior de su boca con cálidas caricias que recorrían el borde de sus dientes y la sedosa humedad que se extendía tras ellos. Sobresaltada por semejante intimidad, Hermione retrocedió, pero él acompasó su movimiento y le colocó las manos a ambos lados de la cabeza, no dejó de estimularla, incitarla y darle placer hasta que de la garganta de Hermione escapó un gemido tembloroso y comenzó a empujar a Malfoy de modo frenético.
Sus bocas se separaron. Hermione se esforzó por recobrar el aliento mientras observaba las sombras oscuras que se habían formado en la profundidad de los ojos grises. El corazón comenzó a desbocarse en su pecho cuando sintió que la boca de Draco se deslizaba por la suave curva de su garganta y dejaba tras de sí un reguero de fuego. Ella volvió a removerse para librarse del abrazo, pero aún tenía la pierna de él entre los muslos y una fulgurante oleada de calor comenzó a extenderse por todo su cuerpo.
—Malfoy - dijo en un susurro—, ¿Qué rayos estás haciendo? ¿Te has vuelto loco? Dijiste que era un solo beso…. Nada más.
—Sí. Sí. —Sus labios regresaron de nuevo a la boca de Hermione... para robarle otro beso tan profundo como el anterior – Quiero tus labios y tu lengua Granger. Eres como un dulce al que no puedo resistirme.
Los labios de Malfoy eran cálidos e implacables, y se movían sobre la boca de Hermione con sensuales y eficaces movimientos. La joven sentía un cosquilleo en los labios y en la barbilla, provocado por el delicioso roce de las pieles
-Malfoy —volvió a susurrar tras separarse de su boca con un gesto brusco—. ¡Por el amor de Dios! ¡Suéltame!
-No, aun no. No es suficiente... Sólo uno más... -y buscó una vez más sus labios al tiempo que ella lo empujaba con todas sus fuerzas. No obstante, el torso del hombre resultó ser tan duro como el mármol.
-¡Suélteme!
Tras retorcerse de modo frenético, Hermione consiguió librarse de Malfoy. La exquisita fricción de sus cuerpos provocó un hormigueo que la recorrió de la cabeza a los pies, aun cuando ya estaban separados.
Mientras se miraban el uno al otro, Hermione percibió cómo la lujuria obnubilaba el rostro de Malfoy y por un instante tuvo miedo por la integridad de su cuerpo. Nunca había visto tanto deseo acumulado en una sola mirada y mucho menos que esa mirada fuese dirigida a ella.
-¡Merlín! —exclamó él en voz baja.
-Te has pasado Malfoy… Y no se te ocurra decir nada. No quiero oír la sarta de estupideces que sueles decirme.
Caminó hacia la puerta con paso tambaleante, sentía el cuerpo crispado y tembloroso. Los labios le dolían por el desenfreno de Malfoy…. Pero sobre todo… la cabeza le daba vueltas, porque no podía negar que ese beso… la había dejado descolocada.
-Me darás las pruebas mañana – susurró desde la puerta, y con esas palabras se dio la vuelta y salió rápidamente de la habitación.
A Draco no le quedo otra opción que verla marchar.
No logró conciliar el sueño, los pensamientos en su mente no eran claros y a pesar que se había masturbado repetidas veces después de la partida de la castaña, su cuerpo aun se negaba a ceder paso a la calma. Bajó hasta la biblioteca y se sentó en medio de la habitación con la botella de su mejor vino en una mano y en la otra una copa de considerable tamaño lista para ser llenada….. bebió hasta que en su mente no había más que un solo pensamiento….. Debía resolver su problema de una buena vez y lo haría aunque la solución que se presentaba ante él no era la que más deseara.
Abrió los ojos y resopló con fastidio. Con un leve impulso consiguió ponerse en pie y caminar hasta la enorme cama………. El alcohol le había hecho enfrentarse a sus demonios internos…. Unos demonios que le gritaban verdades que no deseaba aceptar pero que eran tan inevitables como el hecho que el cielo fuese azul o la hierba verde……. Granger no lo deseaba y estaba claro que no tenía ninguna intensión de hacerlo, y él ya no podía esperar más.
Mientras la observaba dormir, Draco sintió la lujuria fluir nuevamente dentro de él. No quería sentir eso. Podía elegir mujeres mucho más glamorosas o menos reacias a pasar buenos momentos junto a él si quería. ¿Entonces por qué aquella mujercita lo ponía tan caliente como a un adolescente? Había creído, erróneamente por supuesto, que toda aquella locura hormonal había quedado atrás, probablemente encerrada entre los enormes y frívolos muros de Hogwarts…..pero no fue así. Los recuerdos le dejaron la boca seca. Tragó saliva y trató de concentrarse en la razón de su presencia allí. No tenía nada que ver con su cuerpo, ni con las torrenciales sensaciones que se abultaba bajo su piel.
Apartó la mirada con rabia, sin embargo aquello no servía de nada, la imagen de aquel cuerpo de mujer extendido relajadamente sobre toda la amplitud de la cama se había tatuado en su cerebro. La observó nuevamente, no había nada extraordinario en ella, no había luz de luna que la hiciese ver como un ángel, ni piel resplandeciente que la asemejara a una vela. Era ella tal cual era, una simple chica.
La sabana le cubría hasta un poco más debajo de los pechos dejando expuesto su torso bordeado por la fina bata de satín negro. Ambas telas, la de la sabana y la bata, era tan finas y delgadas que se pegaban a sus formas como una segunda piel revelando su cuerpo en lugar de cubrirlo. Sacudió su cabeza como deseando espantar aquellos pensamientos. Había tomado una decisión…. Al mal paso, darle prisa
-¡Granger! – la llamó y se tambaleó. Su voz sonó rasposa más parecida a un graznido de animal.
Se rasco la garganta e intentó de nuevo - ¡Granger! – esta vez su voz sonó más clara pero pastosa.
Sin embargo ella no despertaba y Draco no tenía intención de tocarla, hacerlo podría nublarle aun más los sentidos y eso no era bueno, no en aquel estado.
-¡Granger! – insistió. Hermione se removió levemente entre las sabanas.
-¡Maldita sea, Granger despierta! – graznó tambaleándose levemente.
Ella abrió los ojos, su sentido común estaba tan despierto y lucido que no le tomó ni dos segundos advertir la presencia de Malfoy en la habitación. Espantada y confusa, Hermione se apresuró a arremolinar la sabana alrededor de su cuerpo al tiempo que se sentaba apoyada en la cabecera de la cama, se sintió inquieta ante su necesidad cubrirse, a pesar de la oscuridad reinante la joven sentía la intensidad de la mirada grisácea que parecía ver a través de la tela. Sin desearlo, tembló.
-¿Qué estás haciendo aquí? – le preguntó con voz molesta e irritada.
Draco la observaba al tiempo que luchaba por mantenerse en pie. Frunció el cejo, no sabía de dónde venía tanto arrebato virginal por parte de Granger, tenía la sabana apretada contra su cuerpo cubriéndose desde la barbilla hasta los pies, sin embargo, él sabía que ella no era un chica con inhibiciones sexuales, lo había comprobado durante el par de veces que se había hecho pasar por Weasley, lo sabía, aquella joven era una mujer ardiente y apasionada, no habían tenido relaciones pero eso solo se debió a la inoportuna aparición de Pansy…. De lo contrario muy seguramente él no estaría allí….. en esa situación.
-¿No me escuchaste? – preguntó Hermione mientras encendía una de las lámparas de noche ubicadas a los costados de su cama. Se giró y lo vio con furia contenida - ¿Que estás haciendo aquí? – repitió
-Quiero hablar contigo.
Hermione frunció el cejo - ¿Estas bebido? – preguntó incrédula.
Draco levantó la barbilla y cruzó los brazos a la altura del pecho mientras la observaba con determinación, en un vago intento de parecer lucido – Eso no es importante. Me urge cruzar unas palabras contigo.
Hermione apartó las sabanas con poca delicadeza y caminó hacia él – En ese estado tu y yo no vamos a cruzar ninguna palabra. Quiero que te vayas – espetó al tiempo que lo empujaba con su manos.
Los ojos penetrantes de Draco recorrieron su cuerpo de arriba abajo, desde su coronilla castaña hasta sus pies. Era hermosa, lo admitía, o tal vez el alcohol le estaba haciendo pensar cosas estúpidas, pero……no podría ser solo eso cuando se fijo en sus ojos enfurecidos que brillaban de manera atrayente y sus labios deseables que le suplicaban por ser besados. ¿Qué hombre habría sido capaz de apartar la vista, o las manos, de aquellos fantásticos pechos que se adivinaban bajo la camisola de satín? Ella se movió ligeramente para acercarse a la puerta, e hizo que la tela del camisón se pegara a su cuerpo, resaltando su figura.
Draco comenzó a sudar.
-Quiero que te vayas – le ordenó señalando la salida.
Tambaleante pero decidido, Draco le tomó ambas manos y la alejó de la puerta. Su calidez y el perfume que llevaba puesto le hicieron sentir la necesidad inmediata. Llevaba demasiado tiempo sin estar con una mujer. Hermione lo observaba con intensidad y temor, la firmeza con que le había tomado las manos le impidió negarse a su tacto, le impidió reaccionar como debía.
-Primero quiero que escuches. Lo que voy a decir también es importante para ti.
Hermione frunció el cejo, el aliento dulce y alcoholizado le golpeó con fuerza en el rostro. - ¿Qué quieres? – murmuró. Draco aun no le había soltado las manos.
Apretó la masculina mandíbula tratando de negar el deseo que había embargado su cuerpo y que le pedía que la besara olvidándose de todo. La calidez que sus manos le transmitían se le antojaba enormemente reconfortante. Debía alejarse de allí lo antes posible….. estaba teniendo pensamientos extraños.
La soltó mirándola con furia – Quiero que te vayas – le dijo sin más
Por un momento Hermione se quedó muda de asombro, su rostro pasó de la antelación a la más absoluta confusión. Lo observó como si de un bicho raro se tratase. ¿Había escuchado bien? – No… no te entiendo.
-Quiero que te marches de esta casa – repitió con firmeza – Su mirada grisácea permanecía imperturbable y abruptamente fría.
–¿Permites que me marche de vuelta a Inglaterra? – pregunto ella aun insegura.
Dejando el deseo de lado, trató de controlarse y de hablar con serenidad – Lo has entendido bien – agregó mientras caminaba hacia la puerta.
¿Qué se le había metido en la cabeza ahora? Se preguntó Hermione - ¡Espera Malfoy! – exclamó con premura. No podía dejarlo marchar así sin más. El asunto "Neville" estaba de por medio aun, y para ella eso era inmensamente importante.
Él se detuvo sin voltear bajo el marco de la puerta. Le estaba resultando más difícil de lo que esperaba. La sintió moverse detrás de él, el ruido de los pies descalzos rosando la alfombra le decían que se acercaba. Quería mirarla, tocarla. Quería estar con ella allí y ahora.
-¿Y Neville? – Preguntó inquieta – No me puedo ir, estoy aquí para ayudarle. Tenemos un acuerdo – no supo en qué momento su voz empezó a sonar exasperada, o al menos eso le pareció - ¿lo recuerdas? Tu mismo lo propusiste, ¡no te puedes echar para atrás así sin más!
-Ese trato es una farsa y si mal no recuerdo no has cumplido hasta el momento nada de lo que inicialmente pactamos, hemos cambiado las condiciones miles de veces y ¡todo para adaptarme a tus necesidades!. Entonces, ¿De qué sirve toda esta farsa? – respondió girándose para observarla con impaciencia.
Hermione retrocedió y esquivó su mirada, sus piernas chocaron contra la cama y cayó sentada sobre ella sin darse cuenta. Se sentía agotada, sabia la enorme probabilidad que Malfoy se aburriera de sus negativas y brusquedades…… pero….. ahora que finalmente había ocurrido no sabía que era lo que tenía que hacer, creía que podía contar con un poco más de tiempo. Necesitaba tiempo para resolver todo el misterio que de pronto se cernía sobre aquel asunto.
Levantó la mirada y se fijó en él, parecía imperturbable, incluso los signos de alicoramiento parecían haber desaparecido - Quizás…po… podría – guardó silencio mientras pasaba saliva con dificultad, no estaba segura de lo que estaba por decir – podría ceder un poco.
Draco lució una encantadora sonrisa sesgada. "Típico" se dijo, Una vez acorralada, Granger bajaría la guardia para conservar el trato inicial….. todo con tal de salvar a su amigo….. Por desgracia, eso ya no le importaba.
- Lo siento, pero no me interesa.
Quiso marcharse pero Hermione se puso en pie de un brinco y lo detuvo - ¿Por qué? – preguntó.
–No es posible –contestó él brutalmente y con impaciencia, al tiempo que se soltaba bruscamente de su agarre.
Cada vez tenía más ganas de besarla. Todo su cuerpo estaba ardiendo y palpitaba con la necesidad de volver a estrecharla entre sus brazos. No debía estar allí. Con ella así. Era más de lo que su cuerpo podía resistir. Apretó los puños, inconscientemente.
-¿Quieres saberlo Granger? – su voz se había convertido en un susurro a medida que se movían inevitablemente atraído hacia ella.
Hermione lo observó fijamente, de repente su respiración se volvió lenta e intranquila. Se sentía confundida, se suponía que no debía sentir el desazón que la estaba atosigando en aquel momento. Malfoy, a pesar de sus palabras y sus miradas, nunca se había comportado tan…. ansioso con ella como parecía estarlo en ese momento, no lo estaba mostrando con hechos, no era necesario, sus ojos eran como dos espejos que reflejaban el tormento de su cuerpo. En verdad la lujuria lo estaba enloqueciendo y ella era la causante. No estaba segura como debía sentirse ante ello.
Draco observó sus pechos palpitantes y sintió cómo, una vez más, se le secaba la garganta y el corazón le martilleaba en el pecho. – ¿Granger?
-Dilo – no sabía porque, pero ella también había susurrado, tal vez se debiera al hecho que Malfoy tenía su boca casi pegada a la de ella y que al sentir su aliento había separado los labios instintivamente. Como quien espera un beso.
Sólo hizo falta tocarla una vez. Sólo una. Tocarle el codo con la palma de su mano. Con un leve suspiro, la acercó de buena gana, sintiendo contra su cuerpo toda la extensión de su fulgor femenino, mientras con su mano libre le recorría la cadera y la presionaba contra su cuerpo ardiente. Quería besarla, pero no iba a ceder. No esta vez.
-Porque ya no me conformo con besos robados, ni caricias "inocentes". No me conformo con rondarte como un cazador porque ya me cansé de hacerlo – Draco enterró sus manos en la cadera y la atrajo hacia él con rudeza, apretándola contra su evidente erección. Hermione gimió.
-¿Sientes eso? – le preguntó con rudeza - ¿lo sientes? – repitió molesto ante su silencio.
Hermione asintió aturdida.
-Es el estado en que me encuentro desde el mismísimo día que aceptaste este maldito trato. Vivo excitado y deseoso tratando de alejar de mis pensamientos todo lo que deseo hacer contigo, pero no puedo, mi vida es un infierno de lujuria desde que estas aquí y hasta hace unos pocos segundos me di cuenta que esta absurda idea fue el mayor error que he cometido en mi vida. – Draco recuperó el poder que, segundos antes, le había sido arrebatado.
El tono de voz cambió nuevamente hasta hacerse apenas audible, Draco reposó su cabeza contra la de Hermione – Deseo poseerte Granger, hacerte mía día y noche, a cada instante e infinitas veces. Deseo hundirme en ti, saborear tus pechos, lamer el canal que hay entre ellos y trazar un camino húmedo hasta aquel suave secreto que se esconde entre tus piernas. Anhelo besarte allí, hundir mi lengua, mis dedos…. Saborearte, probar tu esencia y hacerte gritar mi nombre entre orgasmos. Quiero verte desnuda y que estés allí cada vez que lo necesite y cada vez que tú lo quieras.
Hermione había cerrado los ojos, le costaba respirar y sentía un sudor perlado recorrer las sienes de la frente. No iba a admitirlo, pero cada palabra de Malfoy había hecho mella en su cuerpo y en su laboriosa mente que elaboraba intensas imágenes a medida que cada frase salía de aquella boca tormentosa ¡Que le estaba pasando!
-De modo, Granger – continúo sin alejarse de ella – Que estoy seguro que mis deseos no se van a cumplir y temo por mi bienestar físico y mental, por ello te pido que te alejes de mí. Eres libre de marcharte. Pero no te excuses en la situación de tu amigo Longbottom porque eso no me interesa ya. Desde un primer momento no era asunto mío y aun no lo es.
Se alejó de ella y la observó fijamente. Hermione le devolvió la mirada al sentirse libre de sus brazos.
-Me voy – agregó Draco sin titubear – Si cuando regrese te encuentro aquí…. te traeré a rastras a esta cama y no saldrás de ella hasta que yo lo decida.
La joven tembló ante la intensidad de aquellas palabras.
-Si no estás dispuesta a hacerlo – continuo sin inmutarse – te sugiero que te marches. Ahora que puedes.
Esta vez fue el turno de Hermione para verlo marchar.
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¡¡¿Les gustó?!!
Llegó la hora de la sinceridad.
Publiqué este corta parte del capi 11 porque no me parecía justo hacer esperar más tiempo a los lectores del fic. y sobre todo por, como ya les dije, me siento bloqueada a la hora de escribir. Sin embargo, creo que los REVIEW son una excelente motivación y probablemente sean lo que necesito para recuperar la inspiración.
¡¡¡¡DEJEN REVIEW, no se imaginan cuanto me pueden ayudar!!!!!
Nos leeremo pronto….
LilithWH
