Hola a todos de nuevo.
Sé que antes hacia los capítulos más largos, pero cada día se me dificulta mas (por cuestiones de tiempo) escribir, por tanto he optado por hacer los capítulos mucho más cortos.
Este es un capitulo de transición, la trama de la historia a cambiado y como leerán a continuación el asunto de Neville se pone mucho más peliagudo. Pero no se afanen mis lectoras (y lectores si hay alguno) Draco y Hermione se van a ver envueltos en otro asunto que pronto los obligará a pasar tiempo juntos… veamos cómo se desarrollan las cosas a partir de ahora.
En cuanto a los reviews ha decido responderlos con los reply y para quienes no tiene cuenta este grandioso sitio web pues ya los iré respondiendo poco a poco según sean las inquietudes.
Nuevamente reitero mis sinceros agradecimientos a todos los que de una u otra forma apoyan este facfictión con sus reviews o sus alertas. Sobre todo gracias a Jos Black porque siempre es la primera en dejar un review (por cierto cuando no vuelves a complacer con un nuevo fic tuyo)
No siendo más por el momento, los dejo con el capitulo el cual espero que sea de su total agrado.
Mil gracias por leer y por dejar tu opinión.
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Capitulo 13. Recuerdos
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Bajó las escaleras con pasos trémulos y silenciosos. El corazón le palpitaba con una fuerza apremiante mientras el frio de la certeza de estar incumpliendo las normas se le clavaba en los costados como dagas heladas.
La gata de Flich pasó por su lado sin notarla. En otros tiempos podría jurar que aquel animal era capaz de observarlos a través de la capa de invisibilidad, la misma que afortunadamente Harry le había prestado para ayudarse con sus ya habituales escapadas nocturnas. Con alivio vislumbró el anaquel que Ron había mencionado en la carta que aun estrujaba con fuerza entre sus manos. Cruzó el arco de la puerta que conducía a la bodega de instrumentos de la clase de astrología junto a una pequeña entrada auxiliar al Gran comedor.
Divisó la puerta de hierro forjado medio entornada al final del pasillo, tal como lo describía la misiva, el pulso se le aceleró al entrar en el lugar. Decir que estaba oscuro era quedarse corto, había una penumbra casi perpetua.
-Lumos – murmuró y la punta de su varita se iluminó de repente.
Caminó despacio e insegura "¿Dónde rayos estaba Ron?" Se preguntó. Rodeó una mesa alargada ubicada en el centro de la habitación para alcanzar los enormes ventanales cubiertos por una pesada cortina oscura, la corrió y observó el resplandor de la luna extendiéndose sobre los terrenos del colegio. De repente, la puerta se cerró tras ella con un suave chasquido, se giró asustada.
—Eh... —le oyó murmurar —Soy yo
Apuntó la varita en la dirección que provenía la voz, Dio con él y sonrió suavemente mientras le rodeaba los hombros.
-Te echaba de menos —susurró Hermione – No me acostumbró a esto Ron.
El la observó como si fuese la primera vez que lo hacía, Hermione se sintió alagada y sonrió.
-Siempre me preguntaré como haces para entrar al castillo – le dijo
Él contuvo la respiración, y sus manos se posaron sobre sus caderas mientras ella tambaleaba un poco por la posesividad de su acto, parecía nervioso.
-¿Qué pasa? – Le preguntó frunciendo el cejo – Te notó pálido Ron, ¿Ha pasado algo malo?
El negó en silencio con la cabeza, pero no dejó de observarla directamente a los ojos. Hermione sintió que un viento helado le cubría el cuerpo, no supo porque, era la primera vez que se sentía así frente a Ron.
Sonrió y le tomó de la mano para guiarlo hasta la mesa alargada - ¿Como están tus hermanos….? – Preguntó con una sonrisa mientras de un salto se sentaba sobre la fría superficie de madera y apoyaba la varita a su lado- ¿….Y Harry?
Él posó sus manos a los costados encerrándola entre su cuerpo y la mesa. El olfato de Hermione se llenó con la fragancia del pino, tinta seca de almíbar, un poco de….. menta, y algo más... el aroma de la piel masculina.
-¿Has cambiado de perfume? – preguntó mientras pasaba una de sus manos entre los suaves mechones pelirrojos.
-Todos están bien – respondió Ron luego de un rato.
-Tu hermana está muy contenta con Harry ¿Lo sabías? Parecen miel y caramelo. - Le apretó la nuca con las manos y Ron se estremeció.
-Estas muy callado esta noche – susurró despacio Hermione – Se que algo sucede.
Ron asintió y Hermione suavizó el agarré alrededor de su cuello para poder observarle los ojos azules con concentración.
-Solo quiero besarte – le dijo seriamente y ella sonrió llevando su boca hacia la de él
Se besaron, pero Hermione podía jurar que no era igual a ninguna de las otras veces que lo habían hecho, había tal hambre, tal ansiedad, tal furia en aquel beso que pronto se sintió embriagada de una necesidad que hasta ahora no había sentido nunca…..Una de las manos de Ron subió por su espalda, provocándome un estremecimiento y una deliciosa sacudida. Sintió la fuerza de aquella mano, y también la delicadeza con que sabía tocar cuando rodeó su cuello y le inclinó suavemente la cabeza hacia atrás.
Hermione fue presa de sensaciones extrañas, ardores en lugares antes inexistentes y una constante sensación de necesitar algo más…..Dejó escapar un leve gemido, la ímpetu del contacto de sus labios se mantenía imperativa a pesar de que ya llevaban varios minutos en ello, anhelando más.
Ron abrió su boca con la suya. Buscó dentro de ella, y su lengua le hizo unas suaves cosquillas que le arrancaron una trémula carcajada. Trató de pegarse a él, estrechándolo contra su cuerpo arqueado. La boca de Ron, ahora era lenta e insistente, sus besos enérgicos en un primer momento habían ido aflojándose poco a poco como si no les quedara otro remedio que ceder al calor que irradiaba de ellos. La excitación creció rápidamente y oleadas de deseo fluyeron entre aquellos cuerpos intensificando la sensación. Ron la envolvía con sus brazos de manera cada vez más posesiva y anhelante….. ella sentía que enorme deseo se cernía sobre su cuerpo.
Deseaba tumbarse sobre la mesa. Algo acababa de ser liberado dentro de ella. Se sentía embriagada de excitación, y una parte de sí sentía como Ron luchaba por contenerse. Había empezado a respirar con jadeos entrecortados y sus manos le aferraban el cuerpo.
Le besó el cuello, saboreando su piel delgada y sensible, y sus labios acariciaron el rápido latir de su pulso desbocado. Con la respiración súbitamente acelerada, subió nuevamente las manos hacia su cabello, tan suave y abundante, capas de densa seda rojiza.
-Oh, Merlín —le oyó murmurar.
Hermione tocó su rostro con suavidad - ¿Ron?
Una mano fuerte le atrapó la muñeca, y la boca de él se deslizó suavemente entre sus dedos. Un beso le abrasó el centro de la palma, y un instante después sintió como aquel masculino cuerpo se estremecía y tensaba ante sus súbitas palabras
-Quiero hacer el amor contigo….esta noche.
Ron cerró los ojos, tragó con dificultad y luego la observó de manera penetrante – Yo también – susurró – Lo deseo más que cualquier cosa en el mundo.
Hermione lo abrazó con fuerza. Permanecieron en silencio, atrapados en medio del abrazo.
-Te amo… de verdad te amo – le susurró pegada a su oído y él se estremeció de pies a cabeza, entonces sus manos que iban en ascenso por las caderas se detuvieron, mientras sus ojos no dejaban de mirarle con intensidad.
-¡Que! – Exclamó Hermione riendo – No es la primera vez que te lo digo ¿No es así?
Sus largas manos se detuvieron en su rostro sosteniéndolo con extrema delicadeza. Su boca buscó la de ella en una caricia suave como la seda. Pero a pesar de toda la delicadeza del beso, había en él un deseo tan incontenible que cuando apartó su boca los nervios de ambos se estremecieron con un placer tan intenso que les hizo sentirse insoportablemente vivos.
-No me acostumbro a escucharlo – le dijo con su frente pegada a la de ella – dilo nuevamente.
Ella no paraba de sonreír, aquel era uno de los momentos más íntimo y también romántico que había vivido con Ron, y lo estaba pasando de maravilla. Esta vez fue el turno de ella de tomarlo por el rostro con sus manos.
-Te amo, Ronald Weasley.
Fue como si le hubiesen asestado un golpe de gracia, los azules ojos de Ron se oscurecieron hasta volverse casi grisáceos y su rostro cambio la expresión apacible por una de perplejidad.
Guardo silencio por unos segundos -Me tengo que ir – dijo sin más y salió despedido de la habitación.
-¡Que! – exclamó Hermione con sorpresa mientras Ron ya cruzaba la puerta de aquel salón.
De un salto se bajó de la mesa y corrió tras suyo -¡Espera! – le dijo y a pesar de ir solo unos cuantos pasos delante de ella parecía no escucharle. Caminaba rápidamente atravesando el largo pasillo que conducía…. ¿a las mazmorras?
-Ronald espera – gritó Hermione y entonces él se detuvo y se giró para verla.
-¿Qué hice mal? – preguntó Hermione a penas lo hubo alcanzado.
-¿Mal? – inquirió el confundido.
-En el salón…. Parecía el momento propicio y tú….
-No has hecho nada mal – le respondió Ron de repente – Soy yo, no estoy preparado.
Hermione se plantó frente a él con las manos en las caderas - ¿De qué rayos estás hablando? Has tratado de convencerme desde hace varios meses y ahora que he dado mi brazo a torcer tú huyes como alma que lleva el diablo y me dices que no estás preparado…..
Ron la observaba con el entrecejo fruncido, parecía extrañamente desconcertado.
-Gr.... uhmg – carraspeó – Hermione…. Es tu primera vez.
-Y la tuya también – respondió la castaña indignada, luego bufó molesta y le tomó de la mano con suavidad – Quiero hacer el amor contigo esta noche….. no me dejes así, por favor.
Ron se pasó una mano por el cabello con desespero, parecía luchar contra algo que se le estaba escapando de las manos.
-Déjame…..déjame planearlo bien ¿Quieres?....Todo debe salir perfecto.
-Para que sea perfecto solo necesitamos estar tú y yo - insistió ella.
Él negó con la cabeza- ya hemos esperado mucho, ¿qué te cuesta un poco más?
Hermione se apretó contra su pecho mientras sentía como Ron le rodeaba fuertemente con sus brazos – Si me lo preguntas en este momento te puedo responder que me cuesta mucho – luego bajo el tono de su voz hasta convertirlo en un simple susurró – nunca había sentido tanto deseo de estar junto a ti como ahora.
Por alguna extraña razón el pecho de Ron pareció inflarse de orgullo.
-Creo que se debe a la adrenalina de estar en un sitio prohibido ¿no lo crees así?
Ron asintió – Déjame prepararlo todo ¿te pareces? – le pregunto tomándole de la barbilla.
Hermione resopló resignada – Como quieras – y se separó de él un poco molesta.
El pelirrojo sonrió y la acompañó hasta el hueco de las escaleras por las que minutos atrás ella había descendido- vete a la cama.
Por alguna extraña razón, Hermione le sonrió de manera felina, le besó en los labios lenta y suavemente, provocándolo, incitándolo, pero él no cedió. Se separó con un puchero en los labios que a él le hizo reír de manera cálida.
-Vete a la cama – repitió, pero esta vez le palmoteó el trasero. Hermione lo observó extrañada pero después sonrió y empezó a subir por las escaleras.
-Hermione – la llamo cuando ya iba por el quinto rellano, ella se giró para encararlo – La próxima vez no digas mi nombre, no me agrada.
Ella sonrió – Entonces te diré Ron.
-No es necesario, solo dime que te gusto y que me quieres.
-Diré que te amo.
Ron sonrió – Ponte la capa, Hermione.
Ella le lanzó un beso desde la escalera y se perdió de su vista dentro de la capa, segundos después supo que ya se había marchado.
-Puedo pasar.
Hermione apartó la mirada de la foto que sostenía en sus manos para posarla en Ron que acababa de abrir la puerta de su habitación. Los bellos recuerdos se esfumaron de su mente como una rápida ráfaga de viento.
-Ya estas adentro – dijo posando la foto sobre la mesa noche.
-Técnicamente estaba bajo el umbral de la puerta – agregó él con picardía.
Ella sonrió girando su cuerpo para quedar frente a él – Nunca vas a dejar esa costumbre ¿Verdad?
Ron se encogió de hombros – Tu nunca cierras con pestillo.
-No tengo porque hacerlo – indicó Hermione cruzando los brazos a la altura de su pecho – Estoy en mi casa.
-De acuerdo, de acuerdo – admitió levantando las manos en signo de culpabilidad – Siempre tengo la esperanza de encontrarte desnuda. Ya sabes cómo me gusta verte sin ropa.
Hermione rio y Ron también. Ella no pudo evitar abrazarse a su cuerpo nuevamente – Te he echado mucho de menos – murmuró contra su pecho.
-Lo sé, soy irremplazable. ¡Auch! – Hermione le había golpeado el pecho juguetonamente.
-¿Dónde rayos estabas? – Le pregunto Ron sorprendiéndola – Y por favor no insultes mi inteligencia diciéndome que estabas trabajando, porque nadie regresa a casa del trabajo con un pijama revelador, descalza y llorosa….. A menos que seas una inefable ¿Lo eres?
Hermione rio cuando se apartó de él y negó con la cabeza – Es una larga historia – suspiró hondamente - ¿Dónde está Neville? Y ¿Por qué están ustedes aquí?
Ron enarcó una ceja -¿Te molesta?
-No me malinterpretes. Simplemente no me esperaba verlos aun y mucho menos esperaba encontrarlos aquí.
Ron tomó a Hermione por el codo con una suave caricia – tememos muchas cosas por hablar ¿Quieres acompañarnos a mí y a Harry abajo?
-¿Es algo malo? – preguntó preocupada.
Ron no dijo nada al respecto y le instó a acompañarle, Harry los esperaba en la planta inferior – La casa de mis padres está llena, Billy ha llegado con su familia y esta vez ha venido la hermana de Fleur, también esta Charlie y George – Le explicó mientras bajaban las escaleras – Al principio nos quedamos en casa de Ginny aunque a mis hermanos y a mí no nos pareció conveniente que Harry también se quedara pero Ginny insistió que si su novio no podía quedarse en su casa entonces yo tampoco ¿Puedes creerlo?... en fin, después llegaron Luna y Dean….
-¿Ya están aquí? – interrumpió Hermione
-Llegaron esta mañana. Como te decía, ellos ocuparon la habitación donde Harry y yo nos estábamos quedando y Ginny habló con Neville para que pudiésemos venir aquí.
-¿Y dónde está Neville?
-En casa de su abuela – intervino Harry al verlos llegar – Se ha ido allí por tiempo indefinido. Hola. Harry le sonrió con dulzura, mientras la cristalina mirada verde la acariciaba con fraternidad - ¿Te sientes mejor?
Hermione sonrió y asintió.
-Nos sentamos –propuso Ron quien aun tomaba a Hermione por el codo.
En silencio los tres amigos tomaron asiento alrededor del fuego de la chimenea, como en sus épocas en Hogwarts.
-Es mejor que me digan sin rodeos que sucede – dijo Hermione sorprendiendo a Harry y Ron – Puede que sean aurores experimentados…. Pero a mí no me engañan se que algo malo está pasando.
Ron y Harry cruzaron una significativa mirada.
El pelirrojo suspiró cansinamente – Se trata de Neville.
Hermione sintió como su cuerpo se tensó al instante - ¿Qué le sucede? – inquirió intrigada.
-Parece que piensa abandonar el instituto…. Definitivamente – le soltó Harry de repente.
-¡Que! – exclamó la castaña –Pe…pero eso …. No puede ser…. Neville nunca haría algo así
-No hemos charlado con él – continuó Harry – Pero Ginny nos comentó que Neville ha sacado a sus padres de Sanmungo y los ha llevado a casa de su abuela.
Hermione se mostró sorprendentemente anonadada -No tenía la más remota idea – dijo casi sin aliento.
-Nos enteramos hoy – le informó Ron.
-No puedo creerlo. ¡Debe haber un error! Neville adora su trabajo, adora lo que hace. Jamás dejaría sus estudios…….. Creo que debo Hablar con él. Esta no es la forma de solucionar las cosas – agregó Hermione a nadie en particular.
Ron y Harry se dirigieron miradas de comprensivas. – ¿Neville tiene algún problema en particular?
Hermione se movió inquieta ante la atenta mirada de Harry – No lo sé. Acabo de llegar a Londres… no lo he visto en días.
Ron suspiró cansinamente y dijo con precaución – Hermione….. sabemos lo de Neville.
Hermione los observó con inquietud –Sabéis ¿Qué?
Hace unos años – intervino Harry – el ministerio descubrió una serie de fraudes que se estaban llevando a cabo en Hogwarts. Los fraudes iban desde pequeñas estafas hasta falsificación de las calificaciones de TIMOS y EXTASIS, incluso hubo par de amenazas contra profesores de Hogwarts y evaluadores enviados por el ministerio.
La castaña fijó su mirada en el fuego…. No quería que sus amigos leyeran en sus ojos la tormenta que se formaba en su cerebro.
-La persona encargada de la estafa, entraba al colegio haciéndose pasar por un estudiante y tomaba presta nota de los posibles candidatos que pudiesen requerir los servicios del estafador – dijo Ron – creemos, que así le fue más fácil llegar a los estudiantes más vulnerables. Entre ellos Neville.
Hermione dejó escapar un gemido ahogado
-Dos años atrás, el ministerio encontró una lista de todos los estudiantes en los últimos diez años que habían hecho parte de este fraude……
-Y allí encontramos el nombre de Neville…..
-Entonces, el ministerio ya lo sabe – murmuró Hermione perpleja mientras fijaba su mirada en uno y otro alternadamente -¿Cómo es que no le han quitado su varita? ¿Cómo no le han castigado?
-Si el ministerio empieza a capturar a todos los responsables indirectos, la cabeza mayor huirá como rata despavorida. Sabrá que lo sabemos y pondrá pies en polvorosa para evitar que lo prendamos – le explicó Harry.
-¿Tienen alguna idea de quién puede ser el culpable?
-No – respondieron los dos magos al unísono.
-Sabemos que se hace llamar Dolly…. Pero no tenemos idea de cuál es su nombre –admitió Ron – o su género.
Hermione torció el gesto – ¿No saben nada? ¿No tienen ninguna pista? Una lista de diez años tiene muchas implicaciones, nadie podría hacerse pasar por un estudiante de Hogwarts por tanto tiempo, alguien lo habría descubierto – sentenció con el cejo fruncido.
-Es posible que estén implicados muchas más personas de las que creemos. Hablamos de grandes sumas de dinero y sobre todo mucha influencia.
-Es mucho más gordo de lo que te imaginas – apuntó Ron serenamente – pueden estar implicados profesores e incluso gente del ministerio.
-Sospechamos – continuó Harry – que esta red de estafadores opera en casi todos los colegios mágicos de Europa, incluyendo Beauxbatons y Durmstrang.
Hermione no podía creer lo que estaba escuchando…. Todos estos días había tratado de tapar el sol con un dedo…… ahora sabia que hiciese lo que hiciese Neville no tendría salida de ese meollo….nada podría ayudarle. Si el ministerio ya lo sabía entonces no quedaba nada por hacer.
En aquel momento no podía describir la pesadumbre que se cernía sobre su corazón y la tristeza que de poco la embargaba. Pensó en su amigo y en lo mucho que le estimaba…. Había cometido un error, pero…. ¿Quién no ha cometido errores? Neville era una buena persona y no merecía que cosas malas le sucedieses. Pero al parecer, las cosas malas lo perseguían.
-¿Creen posible que alguien pueda engañar por tanto tiempo a toda la comunidad educativa de Hogwarts – Hermione bufó incrédula continuando con el hilo de la conversación – Estamos hablando de magos extraordinarios.....
-Recuerda que Barty Crouch Jr logró engañar durante casi un año al mismísimo Dumbleodore cuando se hizo pasar por Alastor Moody. Nadie garantiza que todos los años sea el mismo estudiante quien hace de espía y en el caso de la poción multijugos nadie garantiza que sea siempre el mismo individuo quien la consume.
-Barty Crouch Jr tenía acceso medianamente libre al almacén de pociones – debatió Hermione – nadie sospechaba de él, pero un estudiante..... esas serían otras connotaciones.
-Exacto – irrumpió Ron – es por ello que sospechamos de la participación de algún profesor en Hogwarts y también de alguien en el ministerio, alguien quien tenga vía libre al departamento de regulación y control de la educación mágica y por supuesto, alguien que esté en contacto con los módulos de las pruebas para los TIMOS y EXTASIS.
Hermione reflejó una expresión de extrema tristeza – Entonces – dijo de repente – haga lo que se haga Neville va a terminar en Azkaban…. Van a quebrar su varita….. – La voz se le quebró al decirlo y Ron le tomó de las manos en un gesto de consolación.
Harry se movió en su asiento y sacó del bolsillo de Jersey un trozo de pergamino que luego extendió a Ron. El mismo trozo de papel que antes Hermione había dejado caer sobre la moqueta, la chica lo observó en silencio mientras este desdoblaba el pergamino y se lo enseñaba.
-La estafa de Neville fue mucho más cruel de lo que imaginas – señaló Harry al tiempo que ella reconocía las calificaciones que Malfoy le había entregado.
Hermione frunció el cejo y le miró confundida.
-Neville – intervino Ron – No perdió los EXTASIS. Sus calificaciones no fueron tan buenas, pero tampoco tan desastrosas como lo muestra este papel. A él también le engañaron.
La castaña parpadeó aturdida -¿Estas no son las calificaciones reales de Neville?
Harry negó en silencio – Es lo que Dolly quiso que él creyera.
-Neville contrató a Dolly para que maquillara sus resultados, no para que le diera las respuestas de las pruebas – informó Ron – en otras palabras, el trato era por las calificaciones: si resultaban ser muy desastrosas, Dolly cambiaría las calificaciones de Neville y por ende sus respuestas en el examen, si las respuestas resultaban ser correctas, entonces no haría nada y el trato quedaría cerrado.
-De todas formas Neville debía pagarle por sus servicios, pero no sabemos porque Dolly alteró los verdaderos resultados de Neville si no eran del todo malos…. – indicó Harry
-¿Neville sabe esto?
Ambos aurores lo negaron – Si Neville supiese lo que nosotros sabemos, pondríamos en peligro la investigación…. – repuso Ron -Cuando te haces auror, tus amigos empiezan a esconderte cosas como si de un momento a otro pudieses decir algo que te llevara a azkaban.
Hermione sintió algo de furia en su interior, sus ojos se ensombrecieron cuando observaron directamente a Harry y Ron –Neville no es ningún cobarde, estuvo en Gryffindor y peleó junto a nosotros en la última batalla….
-¡Cálmate! – intervino Harry con tono apaciguador - Lo que Ron quiere decir es que Neville no le diría nada a un par de aurores…… pero probablemente hablaría contigo.
Hermione sintió las alertas de su mente encenderse con luces rojas -¿Qué me están pidiendo? – preguntó con rapidez y perspicacia.
Harry y Ron cruzaron una mirada antes de contestar.
– Queremos…. Queremos que no ayudes a resolver todo este embrollo. Neville confía en ti y por ahora es la única pista que nos falta desentrañar – dijo Harry
-¿Me estas pidiendo que traicione a Neville? – preguntó incrédula. De un salto se había puesto en pie y el enojo se evidenciaba en su rostro - ¿Qué clase de persona creen que soy?
Hermione estaba a punto de replicar cuando Ron la interrumpió.
-Debe saber quién es Dolly pues tuvo contacto directo con él o ella, es por ahora nuestra única pista, Hermione. Te pedimos por favor que nos ayudes en esto.
La castaña de pronto tuvo una sospecha -¿Ustedes están aquí de vacaciones o están aquí por el caso?
Ambos jóvenes se removieron inquietos -Un poco de ambas – admitió Harry con inquietud
-No sé como sentirme frente a esto – agregó Hermione segundos después en tono conciliatorio. Temo por Neville y por lo que pueda pasarle cuando todo se destape.
-Solo somos aurores….. defenderlo será tu trabajo, Hermione.
La joven bruja observó a Harry con pesar, se sentía inquieta e insegura ante el siguiente paso a dar, no quería mentirle a Neville, no tenía el valor para engañarlo, sin embargo, sus dos mejores amigos acudían a ella…. No sabía si la sensación de sentirse utilizada se debía a ellos o saberse engañada por Malfoy todo este tiempo.
Malfoy, maldito pelmazo de mierda. Lo odia. Más que nunca lo odiaba. La había utilizado, engañado, burlado y sobre todo había pisoteado su dignidad…. La había manoseado y todo ese tiempo habría estado jugando con cartas marcadas….. Era simplemente un maldito desgraciado.
-Entonces, este papel es falso – afirmó señalando el pergamino con las supuestas calificaciones de Neville.
-No – rebatió Harry – Esa era la segunda razón por la que queríamos hablar contigo. ¿De dónde has sacado el pergamino?
Hermione se removió incomoda en su asiento - ¿Qué importa dónde? Es falso ¿No?
-El pergamino es genuino Hermione: papel, sello, firma y autorización. Todo es legal – le explicó Ron -¿De dónde lo has sacado?
Guardó silencio…no sabía con exactitud como relacionar aquella información, lo suyo era el análisis metódico y racional, la intuición investigativa se la dejaba a los aurores……Pero, si aquel papel era autentico y Malfoy lo tenía en su poder… entonces… ¿Estaría Malfoy involucrado con todo este asunto? Y había algo más, algo que no cuadraba…..
-No me están contando todo ¿Verdad?
Nuevamente Harry y Ron cruzaron miradas cómplices, parecía que aquella nueva manía bastaba para concordar mutuamente una acción.
-No podemos decírtelo todo – admitió Ron – Hay cosas que deben permanecer en secreto.
Hermione asintió – lo imaginaba. Un caso como este parece más propicio para agentes del escuadrón de choque…. Si dos de los mejores aurores de Londres llevan el caso quiere decir que al menos existe la sospecha de magos tenebrosos involucrados en él. Aunque debo reconocer que no me cabe en la cabeza que rayos haría un mortifago estafando al ministerio con las calificaciones de magos de poco talento.
-Deberías haberte hecho aurora. Serías una muy buena - dijo Ron sonriendo.
Hermione meneó la cabeza con seguridad – No, lo mío son las leyes. Lo de ustedes, arriesgar el pellejo hasta la muerte....
-Entonces....- intervino Harry con seriedad - ¿vas a contarnos de dónde has sacado el pergamino? ¿Te lo ha dado Neville?
Hermione meditó su respuesta por algunos segundos. Harry y Ron eran sus mejores amigos.... pero lamentablemente tenían razón, cuando te haces auror tus amigos lo piensan mil veces antes de confesarte algo y eso era precisamente lo que le estaba sucediendo a Hermione.
-Déjame hablar primero con Neville. Iré a verlo hoy en la tarde, se donde está la casa de su abuela y estoy segura que me recibirá gustoso.
Harry y Ron parecieron satisfechos con su respuesta pues se dejaron caer sobre el espaldar de sus respectivos sillones con dejadez y alivio.
-Este asunto hace martillar mi cabeza – dijo Harry con pesadumbre – quisiera que todo terminara de una buena vez.
Ron le palmeo amistosamente la espalda en señal de apoyo.
-No puedes tardar mucho en casa de Neville – le indicó Harry segundos después mirándola directamente – Hoy es la nuestra fiesta de bienvenida en la madriguera y Ginny aun no sabe que has regresado....
Hermione sonrió –Me muero por ver su expresión y también el vientre de Luna.
-¡Es enorme! – Exclamó Ron con asombro – no me extrañaría que de allí salieran al menos dos niños.
Hermione y Harry sonrieron ante las ocurrencias de Ron y pronto se vieron envueltos en una conversación de temas trascendentales…. Parecía que la tensión del ambiente había cedido un poco en tan solo unos segundos. Bromearon con cosas sin importancia unos cuantos minutos más. Sabían que había muchas cosas por contarse pero Hermione estaba cansada y ambos comprendieron que ya habría tiempo para hablar sobre asuntos más gratos.... Ron acompañó a Hermione hasta su habitación, en todo el trayecto no dejó de hacerle bromas y molestarla, parecían felices de volverse a ver.... se sentían felices. Había pasado mucho tiempo.
-Oye Hermione – le detuvo Ron antes que ella cerrara la puerta de su habitación.
-Dime
Recargada sobre el marco de la puerta y con una expresión de inocencia a Ron le pareció que de verdad estaba muy bonita.
-Sabes que somos amigos ¿Verdad?
Hermione frunció el cejo -Por supuesto ¿Por qué la pregunta?
Ron se acercó un paso a ella, su considerable altura hizo que Hermione se sintiera un poco cohibida.
-Porque espero que esta noche me cuentes que es lo que te ha pasado.
Ella desvió la mirada y la expresión de su rostro se ensombreció de momento.
-Cuando te encontré en el living hace unos momentos – continuó Ron – estabas llorando…… No sé qué te ha sucedido, pero quiero que sepas que sea lo que sea puedes contar conmigo y con Harry también, él estaba especialmente preocupado por tú estado solo que es demasiado diplomático para obligarte a contar algo…… pero yo no.
Ron le dio un beso en la frente y se internó en la que antes era la habitación de Neville. Hermione suspiró cansinamente antes de cerrar la puerta de su propia habitación…. Le esperaba un día muy largo.
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Deslizó delicadamente su mano por la suave y tersa piel, al instante ella respondió con un placentero estremecimiento y él sonrió, le encantaba sentir su reacción ante tacto. Tiró de la cinta rosa que le sujetaba los cabellos castaños, la capa del colegio se deslizó por sus hombros y Draco se asombró de la delicada y fina pieza de encajes que cubría el cuerpo de la castaña. Esta vez fue él quien se estremeció.
-Es un regalo – añadió Hermione con timidez.
-Hermosa —dijo él sonriendo ante la visión de aquella ardiente mujer – Y el envoltorio de mi regalo es muy tentador.
Hermione sonrió y Draco pudo notar como se le encendían las mejillas. - tienes la piel suave, eres dulce y atrayente como la miel y tienes……………..unos pechos altos y deliciosos.
Le tomó una mano y se la apretó contra su bragueta. Draco se percató del momento exacto en que la oleada de placer cruzó los ojos de Hermione al notar su dureza, larga, gruesa y tiesa, mayor de lo que quizás ella esperaba. Draco estaba excitado, su corazón palpitaba y ella era la causa. Saberlo le provocó una desconocida sensación de poder placer. Estaba descubriendo una nueva faceta de aquella mujer, una faceta que personalmente le encantaba pues nunca imagino que Granger, el ratón de biblioteca, pudiese guardan tanta sensualidad y exquisita delicadeza debajo de todo ese disfraz que se esforzaba en portar siempre
-No duermo por ti, Hermione. El deseo que siento me está volviendo loco – le dijo sin pensarlo. Era una verdad que le salía del fondo del alma y le hacía vibrar hasta la última hebra de cabello.
Él le tomó la cara con ambas manos y le dio un beso con lengua. Ella soltó un débil gemido cuando sus brazos se deslizaron hacia arriba y le envolvieron el cuello y pelo rojo se le enredó entre los dedos. El corazón le palpitaba con mayor fuerza y notó que la piel se le ponía tirante, extremadamente sensible, mientras la entrepierna le palpitaba y le pedía a gritos ser liberada.
Se inclinó un poco, la levantó en vuelo haciendo que sus piernas se enredaran alrededor de su cintura, luego la llevó hasta la gran cama de dosel sin dejar de besarla y saborearla. La tendió en el mullido colchón y allí continuo proporcionándole una larga estela de besos, mordisqueándole las comisuras de la boca, acoplando sus respectivos labios, provocándole leves sensaciones de erizamiento en la piel. Draco se interrumpió sólo lo necesario para quitarse los pantalones, desde arriba tenía una vista increíble de la mujer que estaba a punto de poseer. Su cabello esparcía libre sobre las almohada mientras sus labios, sus brazos y sus piernas parecían abrirse completamente dispuesta a recibirlo. El miembro le palpitó y al punto estuvo con ella desnudo en la cama.
Hermione paseó la mirada por el ancho pecho de Draco, los brazos y los hombros. El joven mago pudo ver el atormentado deseo que se reflejaban en los orbes castaños y por primera vez en la noche sintió desolación, no era él quien inspiraba aquella mirada, no era él con quien Granger quería hacer el amor. Si su mente y su cuerpo no necesitaran tan salvajemente lo que estaba a punto de hacer……………Draco jamás lo hubiese hecho.
-Quiero tocarte —dijo, sorprendiéndole, sorprendiéndose incluso a sí misma—Quiero saber lo que se siente. Quiero verte a los ojos mientras hacemos el amor, notar cómo tus músculos se tensan al moverte. —Era algo atrevido de decir, pero a ninguno de los dos le importó— Anhelo saber qué sentiré cuando estés dentro de mí.
-Hermione... —gimió Draco cerrando los ojos con fuerza cuando ella alargó la mano para acariciarle el pecho, descubriendo sus ondulaciones, el modo en que los músculos se tensaban—. Dios mío, me estás volviendo loco...
Entonces la besó en el cuello y los hombros, bajando en busca de un pecho. Saboreó uno tras otro, lamiendo los pezones, endureciéndolos, provocándole sacudidas de placer. Hermione le acariciaba el cuerpo todo el rato, palpando músculos y tendones, la suavidad de la piel. Draco emitió un ronco sonido desde lo más profundo de su garganta.
Hermione tembló cuando la mano de él empezó a deslizarse inquietantemente entre sus piernas, moviéndose hacia adentro con un largo dedo explorador que entraba suavemente. Ella se arqueó hacia arriba con los ojos cerrados y la boca abierta, parecía que le faltase el aire y en cierta medida así era. Merlín bendito, estaba excitadísima, arrolladoramente deliciosa y apetecible. Draco quería concentrar todo su ser en darle placer, sabía exactamente dónde tocarla, dónde apretar con fuerza y dónde con suavidad. Ella notó leves oleadas de calor en las piernas y deliciosas sacudidas de placer en el vientre. Para cuando él se hubo colocado entre sus piernas, Hermione estaba a punto de explotar. Se retorcía, gemía, le suplicaba... ¿qué? No lo sabía muy bien.
-Tranquila – murmuraba Draco, aunque no sabía si se lo decía a ella o a sí mismo.
Hermione notaba el grueso y duro miembro de él explorando la entrada de su sexo y de pronto sintió como él comenzaba a deslizarse dentro.
Draco se obligó a detenerse cuando solo la punta de su miembro había sido recibido entre las deliciosas y suaves paredes íntimas de Hermione. El placer era demasiado intenso, demasiado exquisito. Arrugaba con fuerzas los pliegues de la colcha, estaba a punto de venirse y ni siquiera la había penetrado completamente. Abrió los ojos y descubrió que ella lo observaba expectante, deseosa y anhelante.
-No quiero hacerte daño – la besó de nuevo – si duele será solo esta vez, te prometo en las siguientes ocasiones….. será maravilloso.
Deseó que fuese cierto. En el fondo de su corazón Draco deseó con todas sus fuerzas que pudiese hacerle el amor a Hermione Granger nuevamente. Decidido a continuar con su invasión Draco se preparó para dar un último y único empuje para terminar así con la locura que lo había estado consumiendo…. Pero entonces……. La puerta se abrió.
-¡Detente! - gritaron
Pansy había llegado.
-No más – se dijo abriendo los ojos de golpe. Habian pasado muchos años desde aquel día y aun le parecía increíble que no hubiese podido olvidar ninguna de las deliciosas sensaciones que invadieron su ser en aquella ocasión.
Debía olvidarla. Necesitaba hacerlo. Esa obsesión…. Ese capricho le estaba consumiendo la tranquilidad y la inteligencia. No era sano lo que estaba haciendo, no era sano desear a una mujer que lo único que sentía por él era despreció.
Amor. Esa palabra aun no cuadraba en lo que él sentía por la Granger… era tan extraño como decir que el cielo es verde y la hierba azul… no estaba seguro de realmente que sentía por ella… pero ahora ya no le importaba descubrirlo. Abandonaría ese juego de una vez y para siempre.
Sentado en medio de su biblioteca, Draco observaba como las últimas brasas se consumían en la chimenea, mientras en el horizonte ya apuntaba el alba. Suspiró con resignación. Su mente le gritaba que parara el juego, que olvidara a aquella condenada mujer y dejara todo atrás. Pero su cuerpo le traicionaba, pues tras su último recuerdo y solía sucederle, la bragueta le apretaba con fuerza mientras su miembro palpitaba suplicando un poco de consuelo.
Bajó su mano y cerró los ojos mientras en su mente se perfilaba la imagen de unos bellos y suaves dedos femeninos que le recorrían el cuerpo y lo tocaban con delicada sensualidad. Se abrió la bragueta y su miembro quedó liberado, tieso, duro y apuntando orgullosamente al cielo. No pudo evitarlo…… se masturbó nuevamente pensando en ella y nuevamente un placer exquisito inundó todo su ser.
La necesitaba y ahora sabía que esa necesidad no se iría con facilidad. Necesitaba poner todo de su parte para olvidar a aquella mujer….. Hermione Granger nunca sería suya, nunca le haría el amor y nunca…. Sería su mujer, ella jamás le amaría, jamás se entregaría a él. Por fin lo entendía y no podía negar que aquello le causaba dolor.
Se puso en pie de un salto. Se limpió las manos y se subió la bragueta del pantalón. Había llegado la hora de dejar todo atrás. Había llegado la hora de olvidar a Granger. Iba a ser difícil…. Pero lo lograría.
Con un puñado de polvos flu encendió nuevamente la chimenea. Las llamas verdes serpentearon juguetonas frente a sus ojos. Solo había una mujer que siempre estaría dispuesta a ofrecerle sus placeres, una mujer que le abriría las piernas gustosa….. una mujer que podría fingir quererlo aunque fuese a cambio de dinero…. Sabía que aquello no era lo mejor, pero necesitaba un buen revolcón, lo necesitaba con desesperación….. y lo tendría. Luego ya vería que hacer.
Sin dudarlo un segundo más, fue en busca de Marié. Decidido a no pasar un días más lejos de la agradable y dulce compañía que una mujer bien dispuesta podría ofrecer. Pronto Granger quedaría atrás o al menos eso intentaría.
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Gracias por vuestra lectura y por supuesto de antemano gracias por vuestros reviews. Pero más importante que todo aquello, infinitas gracias por vuestra paciencia.
Nos leeremos pronto….
LilythWH
