Son muchas las lectoras a quienes debo agradecer por su fidelidad al fic y sobre todo por tener la paciencia de esperar esta publicación que solo es un abrebocas de lo que se viene. Solo quiero que disfruten su lectura y que disculpen mi abandono. Lo seguiré con frecuencia.

Gracias a todas de verdad y de todo corazón. Espero que este capi les inspire muchos Review así como a mi me inspiran para seguir escribiendo. Que Dios les bendiga y felices fiestas.


Capitulo 14. El despertar de la Pasión

¿Qué es lo que esta mirando, Joven Longbottom?

El tono de voz de Hermione Granger sonó injustamente lastimero, pero sabía que esa no había sido su intención. Cuando la observó, su expresión mostraba una clara preocupación, como si de pronto hubiese entendido muchas cosas pero ninguna le sirviese para resolver el enigma.

Neville se puso en pie y le rodeo el cuerpo con los brazos -¡Dios! – suspiró hondo -¡Estaba tan preocupado!

-Estoy bien –dijo sin más, sonriente.

-¿Cómo escapaste?

Hermione rió y desenvolvió el abrazo – No me escape. Nunca estuve prisionera…En realidad, Malfoy pidió que me fuera.

Levantó una ceja en señal de incredulidad - ¡El hurón botador se cansó de su juego!

Esta vez rio con energía - ¡No recordaba ese apodo!, pero si, el hurón se cansó.

-¿Eso significa que llegaron a un trato?

La expresión alegre de su rostro se torno tensa y levantó la mirada mas allá de los setos de orquídeas, donde la madre de Neville se balanceaba suavemente hacia adelante y hacia atrás mientras su padre observaba los rosales.

-Lo que Malfoy haga…, Neville- se interrumpió y luego suspiró - la verdad es que no sé lo que pueda suceder ahora, las cosas se han complicado mucho más de lo que imaginas.

El cejo de Neville se frunció levemente, pero lejos estaba de mostrar preocupación -¿Quieres sentarte y hablar conmigo de ello? – le pregunto señalando una banca cercana.

Hermione asintió – Antes que nada – dijo entonces - ¿Cómo están tus padres? – preguntó señalándolos con la cabeza.

Neville dirigió su mirada hacia ellos y Hermione fue testigo de la luminosidad más hermosa y esperanzadora que jamás había visto en un par de ojos marrones.

-Creo que ellos están mejor ahora y yo…. – la observó con una sonrisa – nunca he estado más feliz en toda mi vida.

Le tomó de las manos y sonrió con él.

-En estos días – continuo Neville – he recibido más lechuzas que en todos mis años en Hogwarts.

-¿La academia?

-Y profesores, doctores y muchos otros que ni conozco. Todos preguntan porque me marché y todos me piden regresar.

Hermione sonrió sin soltarle las manos –No debe sorprenderte, eres el mejor en lo que haces. Muchos tienen puestos los ojos en ti y también las esperanzas….

-La verdad nada de eso importa ahora – la interrumpió de repente – Este momento, este lugar…. Es lo único que tengo y me importa en realidad, Hermione. El mundo fuera de estas paredes puede derrumbarse, pero mi mundo ahora está aquí…. Junto a ellos.

Una suave brisa mesó los castaños cabellos de ambos mientras un cómodo silencio era cómplice de sus divagaciones. La condición humana siempre estará sujeta a los sentimientos y emociones. Más allá del éxito y la riqueza, en cada corazón se esconde la esperanza de una mañana mucho mejor y pacifico. Eso pensaba ella y le gustaba creerlo.

-Hay algo que tienes que saber – le dijo. Le soltó las manos y luego suspiró – Harry y Ron lo saben.

Neville frunció el cejo -¿El que?

-La trampa. Los EXTASIS

-¿Tu me delataste? –preguntó Neville incrédulo.

Hermione negó en silencio – Ellos me lo contaron anoche, cuando llegué a casa. Lo saben todo, incluso tienen una lista de nombres que hacen parte del fraude. No fuiste el único.

-¿Cómo lo averiguaron?

-Son aurores – espetó Hermione como si ello lo aclarara todo.

-¿Por qué no me han apresado aun?

-Eres algo así como su última esperanza.

-No me gusta esa expresión.

-Nevi, Ron y Harry me hablaron de Dolly….. ¿Tú sabes quién es?

Neville se puso en pie y camino dándole la espalda, sus manos se cruzaban por detrás mientras su túnica rozaba la tierra del jardín y hacia fru fru por el viento que la azotaba. Hermione odio que eso le pasara a su amigo…. Si tan solo Neville hubiese pedido ayuda….ella…. podría haber programado clases adiciones junto a él, podría haber fortalecido su confianza….. podría haber hecho tantas cosas.

-No sé quién es Dolly – dijo de repente.

-No sirve de nada que tu….

-No lo sé Hermione – le interrumpió con brusquedad – yo…..

Hermione se puso en pie y camino hasta apoyar su mejilla contra la ancha espalda del chico.

-Tenía miedo, Hermione. Era un chico muy inseguro – bufó – aun lo soy ¡rayos!

-Nevi….

-No me interrumpas por favor –En esos días mi abuela estaba muy mal, estaba enferma y era algo grave….Mi abuela nunca se enferma Hermione ¿Puedes entender mi ansiedad? Yo, quería que se sintiera orgullosa de mí, temía perderla, temía defraudarla, ella era mi única familia y yo era todo lo que tenía.

-¿Por qué no buscaste mi ayuda?

-Digamos que estabas un poco extraña…. creo que tenías tus propios problemas. Fui un cobarde. Lo admito.

Lo sé.

-No digas eso.

-Entonces llegó Dolly y me ofreció su ayuda….. y bueno, ya sabes todo lo demás.

Hermione caminó hasta quedar frente a él, parecía abatido y triste, sus ojos cafés estaban opacos. Neville rehusó su mirada….. se sentía avergonzado de si mismo.

-No sé quién es Dolly porque me modificó la memoria. Por más que intento no puedo recordarlo. No puedo saber quién es, Hermione. No lo sé.

-Sabia que algo así podría haber pasado – le dijo mientras acariciaba la mejilla del chico – No debes torturarte, Neville. No tienes la culpa de nada, alguien se aprovechó de tus miedos e inseguridades y ese alguien es quien debe pagar. ¿Cómo contactaste con él? Quizás de esa forma podamos pillarle.

Neville guardó silencio un momento y luego suspiró sonoramente – No puedo decírtelo, la persona que me ayudó lo hizo con la mejor de las intenciones. Revelarte el nombre sería traicionarle y es alguien muy especial para mí.

-Neville…. ¿entiendes lo que puede sucederte si decides no colaborar?

El joven mago alzó la mirada y la posó sobre las figuras de sus padres paseando por el jardín sin mostrar el menor indicio de notar lo que ocurría a su alrededor.

-Pueden quebrar mi varita si así lo desean. Lo único que me importa en el mundo se encuentra en este jardín.

Hermione lo comprendió y lo acepto. La tormenta empieza con el sonido de un rayo, solo tendría que estar alerta para poder escucharlo.


Salía del baño y él estaba allí, lo sabia, podía sentir su penetrante mirada oculta entre las sombras no podía verle pero su esencia la envolvía y le ponía la piel de gallina. El desconocido se movió en su oscuro refugio y luego caminó hacia ella. Le temblaban las piernas, sintió cuando sus manos le acariciaron la nuca y siguieron bajando hacia las clavículas y luego más abajo. Le acarició el pecho cubierto por la toalla y le rozó el pezón erecto que suplicaba su contacto.

La suave tela no le impedía sentir la caricia. Se sentía paralizada y ardiente al mismo tiempo, aunque no lograba saber la identidad de aquel hombre, desde lo profundo de su ser lo deseaba, era un extraño deseo que le invadía y nublaba su pensamiento.

Él repitió el movimiento una y otra vez. El placer recorrió el femenino cuerpo desde la cima de sus pezones hasta su recoveco mas oculto. Dejó caer la cabeza hacia atrás, incapaz de contener un gemido.

-Muy bien – Escuchó que le decía mientras presionaba los labios contra su garganta. Su mano aun atormentaba sus pechos palpitantes contra la delgada toalla que dividía sus pieles –Quiero ver esos hermoso pezones. Necesito tenerlos en mi boca…. Deja caer la toalla.

Ella conocía esa voz, una imagen se formó en su mente, pero aquella voz no correspondía a esa imagen…. Sintió temor. Sus caricias inquietas ahora estaban sobre su estómago y la curva de su cadera mientras una impresionante erección presionaba contra ella.

El curvo su mano sobre su trasero y muy suavemente empezó a acariciar la hendidura entre sus nalgas. Como si hubiesen pulsado el automático gimió sonoramente y presionó su cuerpo contra aquellas fuertes y varoniles manos. Él sonrió con picardía.

-Muy bien – repitió.

No, no estaba bien. Se dijo a sí misma. Era un desconocido, sentía temor y deseo al mismo tiempo y no sabía a cuál de los dos sentimientos debía responder.

-Deja caer la toalla, muéstrame ese hermoso cuerpo que pretendes ocultar. –Su voz, era pausada y jadeante al mismo tiempo y aun en susurros pudo identificar al arrastre pronunciado de la letra "s". Se estremeció de pie a cabeza. Era él.

De todos los hombres que podía desear, ¿Por qué tenía que ser él? ¿Por qué lo deseaba ahora? Cuando todo había acabado, cuando había logrado superar ese mezquino juego y estaba libre de retomar su vida.

"¿Qué pierdes con intentarlo?" una inquieta voz retumbaba en su cerebro y aunque deseaba con todas sus fuerzas acallarla no conseguía disminuir su intensidad, él no se lo permitía, el ímpetu de sus caricias aumentaba cada vez más.

-Enséñame tu cuerpo –gruñó

"¿Qué es lo peor que podría ocurrir si cedes?" preguntó la vocecita.

Él le levantó la barbilla con la mano –Dime porque te niegas a lo que quieres.

Sintió pánico y trato de apartarse de él – No me toques.

Él se mantuvo firme – voy a hacer mucho más que tocarte.

-No nos conocemos. – exclamó en un tono de suplica.

-Te conozco lo suficiente como para saber qué te haría gritar de placer. Pero eso no es lo que te detiene. Se inclinó para besarle los labios mientras sus manos intentaban arrancarle la toalla.

-Ni siquiera nos gustamos —señaló ella, jadeando desesperada, eludiendo el beso... un beso que deseaba tanto que se le retorcieron las entrañas de deseo.

De nuevo, él sonrió con un destello de dientes blancos - Ahora mismo me gustas mucho. Me has gustado desde hace mucho tiempo, tanto que he cometido algunas locuras con tal de ganarte.

Él murmuró esas palabras contra su boca y ella se sintió desfallecer. -¿Quién eres?

-Tú ya lo sabes y nunca haces preguntas tontas. No empieces ahora

No respondió por miedo a que sus palabras revelaran una verdad imprudente. Él le tomo el rostro entre las manos y le atrapó la mirada, ante ella se reveló un rostro de brillantes ojos azules y espeso cabello rojizo acompañada de una sonrisa ladeada que le hacía ver como un ángel. Sin embargo en cuestión de segundos aquel rostro angelical, aquella mirada suave y dulce….. El cabello rojizo se torno rubio, el rostro dulce se alargó un poco y la suave mirada azul se tornó gris plata.

Tenía razón ¡Era él!

-¡Hermione¡ ¡Hermione!

Abrió los ojos de golpe y respiro hondo y sonoramente. Estaba empapada en sudor.

-¿Te sientes bien?

Miró a su alrededor tratando de enfocar entre la luz y la sombra la imagen de aquella quien le hablaba.

-Tenias pesadillas y parecían muy malas. Siento haberte despertado de golpe.

Era Luna. Hermione Sonrió.

-Gracias – la sorprendió lo ronca que salió su voz, se aclaró la garganta y repitió – gracias.

Luna sonrió con dulzura. Levaba un enorme chal sobre los hombros que era cubierto por los largos y sedosos cabello platinado que caían libres por su espalda. Tenía los pies descalzos.

-¡Hace calor! – dijo de repente - ¿No te parece?

Hermione la observó incrédula -Estamos en invierno Luna ¿Cómo puedes sentir calor?

-¡No lo sé! – exclamó ella abanicándose mas fuerte con las manos.

-¿Quieres salir? – Pregunto Hermione con preocupación – El jardín es mucho más fresco.

Luna asintió y con una rapidez asombrosa para una mujer con un vientre tan pronunciado, se puso en pie y salió.

-¿Es difícil? - preguntó Hermione después de varios minutos de caminata silenciosa.

-¿Ah? ¿El qué?

-¿Lo de llevar el bebe?

-Un poco – confesó Luna – Pero te acostumbras con el pasar de los días.

-Dean parece muy contento – Agregó Hermione mientras caminaban sin rumbo fijo.

-Lo está – admitió Luna. – Harry me dijo que habías ido a ver a Neville esta tarde ¿Cómo esta?

-Más feliz de lo que nunca le he visto.

-Me gustaría verlo

-Puedes ir cuando quieras, estoy segura que él te recibirá gustosa.

Luna sonrió en silencio –Eventualmente lo haré. Pero antes necesito ver a alguien más.

Se detuvo en un claro y volviéndose miró a Hermione directamente a los ojos – Baje a la sala porque sabía que te habías quedado dormida allí. Necesito tu ayuda, Hermione.

La joven frunció el cejo con preocupación - ¿Qué sucede?

Luna dirigió su mirada hacia la entrada de la madriguera como si temiera que Dean saliera de allí y escuchara lo que estaba a punto de decir – Necesito ver a Zabini y quiero que me acompañes.

Hermione dio dos pasos hacia atrás sorprendida – Luna…

-No pienses mal – se apresuró a decir – Tengo un asunto que resolver con él. No puedo seguir con mi vida si no arreglo esto primero.

Hermione no estaba segura si debía o no aceptar la invitación de Luna. Le miró nuevamente, sus ojos estaban cristalinos y tristes – ¿Dean lo sabe?

Luna negó en silencio – esto no tiene nada que ver con Dean. Ya te lo dije es un asunto personal. Algo que tengo que resolver. – Despacio y con cuidado se acercó más a ella y posó las manos en sus hombros – Por favor Hermione. No te lo pediría si no fuese algo realmente importante.

Lo meditó por unos segundos – Si no te acompaño vas a ir de todas maneras ¿Verdad?

Ella asintió.

Hermione suspiró cansinamente. No tenía ni idea porque rayos se metía en tantos enredos con una facilidad increíble. –Lo haré. Te acompañaré.

Luna le agradeció con un sincero abrazo mientras el corazón de Hermione latía con fuerza indomable. El único sitio donde seguramente podrían encontrar a Zabini era en las oficinas de su empresa, por ende lo más probable y conociendo su suerte: mañana volvería ver a Malfoy. La joven castaña no puso asegurar si la agitación que había en su interior se debía al miedo o la ansiedad.

Lo prometí. Me dije a mi misma que publicaría algo antes de final de año y lo cumplí. Espero que este corto capi les haya gustado y que les anime a dejar Reviews. El próximo capitulo se que les va a encantar.

Felices fiestas para todos. Feliz año nuevo y que el altísimo les colme de bendiciones y que la vida de sus frutos en este nuevo año para todos ustedes.

Nos leeremos hasta el próximo año...

¡BIENVENIDO 2011!

LilythWH