Ambos suspiraron con alivio al oír los golpes de la puerta, señal de que Watson había regresado de Baker Street. Sherlock se levantó con pesadez y caminó hacia la puerta, lo que le permitió a Christine observar la altura y delgadez del detective, junto con los rizos alborotados debido a que Sherlock se había revuelto el pelo momentos antes en un momento de frustración. Christine giró la cabeza y se quedó mirando las brillantes luces de los edificios londinenses. 'En alguno de ellos seguro que hay un ejecutivo estresado' Pensó con una sonrisa.

-Hola, Sherlock, hice lo que me habías pedido y...-Watson se paró al ver la palidez del detective, que le hizo un gesto de ''Luego te cuento'' y observó como Christine estaba sentada al lado de la ventana. Ella le miró y John bajó levemente la cabeza a modo de saludo-Miss Laforet-

-Christine, por favor. No soy tan vieja-Una suave carcajada inundó el apartamento y llegó hasta los oídos de los dos hombres. Sherlock volvió a notar como su estómago se encogía de manera deliciosa y tragó saliva con dificultad. Watson arqueó una ceja al observarle-Señor Watson, señor Holmes, les llevaré a su cuarto-

Christine se levantó y caminó en dirección a la escalera, subiendo los peldaños con paso cansado, seguida del doctor y el detective. Caminaron por el pasillo hasta una puerta, que Christine abrió dejando mostrar una habitación amplia con dos camas separadas. Estas tenían un edredón blanco puro almidonado y la habitación olía a flores. Los dos hombres entraron y Watson se tumbó en una de las camas dejando la bolsa con sus objetos de aseo personales. Sherlock se quedó mirando por la ventana las vistas.

-Bueno señores...Si quieren comer algo, podéis bajar a la cocina y servíos...-

-Gracias-Murmuró Sherlock y Watson asintió mostrando su acuerdo.

-Intentaremos no molestar, Christine. Sólo espero que Sherlock no pegue tiros a la pared- El detective frunció el ceño y Watson puso una sonrisa divertida. Christine los observó a ambos con una mala disimulada diversión.

-Solo espero no aburrirme y no tendré que pegar tiros a la pared, John-

Sherlock sonrió con frialdad a su compañero que negó con la cabeza suspirando, intentando no mostrar una sonrisa. Sería peor ya que el detective le daría una de sus largas charlas en plan ''Te lo dije'' Y eso era algo que no iba a soportar ahora. Christine asintió levemente con la cabeza sin saber que más decir y murmuró:

-Si quieren pueden estar en el salón, no tienen por qué estar encerrados aquí-La pelirroja se encogió de hombros y sonrió levemente a Sherlock, que tragó saliva. Christine salió del cuarto cerrando la puerta y dirigiéndose a su habitación. Entró y cerró la puerta respirando hondo. No sabía que le había pasado con el detective.

Mientras, en la habitación, Sherlock había cogido el portátil de John de nuevo, lo que le hizo suspirar al doctor y miraba sus notas sobre los posibles sospechosos del caso. Necesitaba alejarse de todo aquello cuanto antes, y sobretodo, alejarse de Christine. Esa chica tenía algo que hacía que el hombre sintiese pesadez y no pudiese pensar con claridad. Watson lo había notado y ahora lo miraba fijamente sentado en la cama que el doctor había elegido para dormir. Una sonrisa aparecía en su suspiró.

-¿Qué John?-

-Christine. Tú. Te gusta-La ceja de Sherlock se arqueó mostrando su incredulidad, lo que le hizo resoplar a Watson-Tú eres un experto en analizar emociones, sentimientos. Lo ves todo de todo el mundo, Sherlock. Pero no eres capaz de analizarte a ti mismo y ver que pasa cuando estás cerca de ella. He aprendido contigo ¿Sabes?-Sherlock se había quedado mudo observando a su compañero-Y tu respiración se alteró al ver sonreír a Christine. Estoy seguro de que la protegerías con tu vida. Asúmelo. El genial y frío Sherlock Holmes tiene corazón-

Watson abandonó la habitación dando un portazo y dejó a Sherlock anonadado, solo y pensativo. Aquella última frase le había hecho sonreír. Juntó sus dedos cerca de sus labios y cerró los ojos notando su respiración suave y tranquila. ¿Qué le hacía sentir Christine realmente? Una imagen de ella intentó entrar en su mente y Sherlock movió la cabeza, abriendo los ojos. Puso sus dedos sobre su muñeca izquierda y notó el pulso. Acelerado. Se miró al espejo. Pupilas dilatadas. Conocía demasiado bien esos síntomas, si podían llamarse así.

El detective dejó la habitación de un portazo y oyó que Watson estaba comiendo algo en el salón mientras veía la televisión. ''Genial John. Tu mente estará entretenida por media hora con esa estúpida caja'' Sherlock se permitió el lujo de sonreír y se acercó a la puerta del cuarto de Christine. Respiró hondo y con los nudillos dio suaves golpes a la madera, llamando. Oyó un leve Pase y abrió la puerta. Abrió mucho los ojos ante la visión de la pelirroja y tragó saliva, intentando respirar.

Christine se había quitado la bata y llevaba una camiseta de mangas muy cortas. Esta era muy ancha para la delgadez de la chica. Su cabello rojo caía por su espalda mientras Christine le observaba sentada en la cama, con las piernas cruzadas y el libro ''1984'' de George Orwell en la mano. Sherlock pudo observar que llevaba varios tatuajes en sus brazos, algo que nunca hubiera adivinado. La pelirroja arqueó una ceja, esperando una pregunta, o algo por parte del detective, que sentía que estaba clavado en el suelo. Cerró la puerta y apoyó la espalda en ella. No quería acercarse demasiado a Christine.

-Bien, señorita...-Sus ojos intentaban mostrarse fríos ante la mirada de ella-La primera vez que nos conocimos dijiste que no eras francesa. Sin embargo, tienes acento francés y pocas costumbres inglesas-Sherlock frunció el ceño al ver como la chica sonreía con diversión-¿La divierte, miss Christine?-

-Mucho, señor Sherlock Holmes, único detective asesor del mundo-Murmuró su profesión con ironía, como si lo encontrase más divertido aún. Al ver que Sherlock solo endurecía su expresión, la chica siguió hablando- En vez de seguir las pistas del asesino, está en mi cuarto preguntándome de donde soy.¿Seguro que esto es para el caso, o para algo más señor Holmes?-A medida que había ido hablando se había ido acercando a él hasta que, al pronunciar su apellido se había quedado de frente, cerca de él, arqueando una ceja con arrogancia. Sherlock tuvo que aguantar la tentación de soltar una bordería. Aunque no hubiera podido. Los ojos castaños de Christine brillaban y la sonrisa de sus labios rojizos impidió a Sherlock pensar con claridad y analizar sus gestos y emociones-Si me disculpa, señor Holmes...-Christine alzó la mano para intentar abrir la puerta, dando a entender que quería que se fuera, pero antes de rozar la madera, la mano grande y fuerte de Sherlock había agarrado la de ella, pegándola a la pared.

Se miraron fijamente. Ambos con frialdad. Entonces, Christine se dio cuenta.

Ambos tenían las pupilas dilatadas.

*Bueno, espero que vaya gustando e_e Como podéis ver la evolución de Sherlock desde la arrogancia típica del detective hasta su duda ante qué siente por Christine. Aún así, sigue siendo un duelo de egos e_e

Mención especial para Lurhien ya que es la única que hace review a mi historia. Lamento dejar así esto,pero me gustaría chincharla más ya que desea una escena íntima entre la señorita Christine y el frío Sherlock Holmes.

Espero que la gente lo siga leyendo ya que, como podéis ver...

El frío Sherlock Holmes también tiene un corazón e_e*