Hola a todos, primero que todo gracias a todas estas personas que un leen este fic.
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Me disculpo por tardar en publicar pero tengo poco tiempo para hacerlo y falta de inspiración, sin embargo terminaré la historio que en este momento entra a recta final... espero que les guste. No olviden los review.
CAPITULO 15
Sin atreverse a abrir los ojos, Hermione maldijo por lo bajo. Despertaba con una aguda sensación de angustia y rogaba para que ese sueño no se volviera a repetir nunca, o debía decir pesadilla.
Inspiró hondo para exhalar despacio, contó hasta tres y abrió con lentitud los ojos. La imagen de Draco Malfoy besando cada centímetro de su piel descubierta era imposible de borrar. Una vez más había soñado con él, con sus besos, con sus caricias, con su mirada, con la forma más erótica y pasional que hubiese imaginado de hacer el amor.
Suspiró. El techo alto de la madriguera le hizo recordar la seguridad de su casa, las fuertes vigas de madera oscura, fueron la confirmación de que todo había sido una pesadilla, horrenda y muy real pero al fin una pesadilla, aun placentera e imposible de cumplir.
-Esto no puede suceder otra vez – se dijo llena de frustración – ¿Qué rayos está pasando conmigo? ¿Cómo puedo tener sueños húmedos con Malfoy?
Se cubrió por completo con las mantas y se tumbó de lado buscando el confort que había perdido segundos antes. Cerró los ojos y sonrió despacio mientras buscaba la paz perdida.
-Hermione. La próxima vez no digas mi nombre, no me agrada.
Resopló con fastidio. Otra vez aquel maldito recuerdo, otra vez aquellas estúpidas dudas. Apartó las sabanas con rabia, sabía que ya no podría volver a dormir. Draco Malfoy, ese maldito nombre no dejaba de atormentarle, no dejaba de sembrar dudas en su cerebro pero sobre todo no lograba apartar aquella absurda idea que se le había metido en la cabeza.
"Malfoy y Ron", "Ron y Malfoy" - ¡Maldita sea! – exclamó molesta.
-¡Hermione!
Se volvió bruscamente. Junto a la puerta estaba Ron, perfectamente vestido, perfumado y con una sonrisa de autosuficiente dibujada en el rostro.
-Mala noche
Ella no supo si preguntaba o afirmaba así que decidió no decir nada.
-Luna quiere saber si vas a acompañarla.
-¡Oh!,- suspiró al recordarlo. Se había comprometido con Luna para acompañarle a ver a Zabini, solo esperaba que Malfoy no estuviera cerca eso sería la cereza del pastel - ¿podrías decirle que bajo en un minuto?
Él encogió un hombro con gesto despreocupado.
-De acuerdo.
Hermione le sonrió mientras se ponía la bata y Ron tomó asiento en su cama mientras esta se hacía una coleta.
-¿Pasa algo? – preguntó el pelirrojo.
Hermione vio su reflejo en el espejo –No.
-Siempre fuiste un pésima mentirosa – le dijo mientras se dejaba caer en la cama de la hechicera.
Ella se volvió y apoyó su cuerpo en la mesa del tocador cruzando los brazos a la altura del pecho. - ¿Cómo sabes siempre que algo me pasa?
Él la miró sin levantarse –Porque te conozco.
-Harry también me conoce y Ginny…
-Pero ellos no estuvieron enamorados de ti. De ser así, a Harry lo hubiese matado y Ginny…. – Ron hizo un gesto muy gracioso de asco que hizo reír a Hermione.
-No es nada – le dijo cuándo habían parado de reír.
-El día que no tengas un pensamiento extraño rondando en tu cabeza…, ese día estarás muerta.
Ella sonrió.
-Anda dime que ocurre. Tal vez pueda ayudarte.
Hermione le miró a los ojos dudativa. Ciertamente, Ron era el único que podría saciar su duda pero no era un tema que debía tocarse entre dos ex amantes. Sin embargo, decidió arriesgarse.
-¿Quiero hacerte una pregunta? – dijo en tono pausado.
El pelirrojo se sentó al borde de la cama y palmeó el espacio vacío a su lado. Luego miró a Hermione directamente a los ojos – Dispara – dijo – por tu tono supongo que es algo importante.
-Lo es – respondió la joven tomando asiento a su lado – Se trata de… es sobre…
Ron frunció el cejo – Tú nunca titubeas. ¿Es algo malo?
Sonrió incomoda – Es una tontería pero debo preguntarlo. Se trata de algo que sucedió durante mi último año en Hogwarts. Cuando tú y yo éramos pareja.
-Pasaron muchas cosas ese año – observó Ron aun con el cejo fruncido.
-Sí, pero está en particular… - Hermione se mordió el labio inferior como hacía siempre que estaba nerviosa.
-¿Y bien? – preguntó impaciente Ron.
Tenía que saberlo, debía saberlo y salir de la duda de una buena vez. Se dijo - ¿Recuerdas la primera vez que tratamos de estar juntos… sexualmente?
Un leve rubor cubrió las mejillas de Ron- ¿Por qué preguntas eso? – Al ver que Hermione fruncía el cejo, se apresuró a responder – Por supuesto que sí. Lo recuerdo todo, incluso el coraje que me dio cuando Pansy Parkinson nos descubrió.
Hermione lo miró perpleja -¿Recuerdas eso también?
-¿Cómo olvidarlo? Es el episodio más frustrante que he tenido en mi vida.
Con un resoplido de desilusión Hermione se dejó caer sobre la cama. Frustrada y confundida deseaba que el asunto de Luna pasara rápidamente para no volver a pensar en Malfoy nunca más.
-¿Qué paso después? – Preguntó sin mirarle – Cuando te fuiste con Parkinson.
Ron frunció el cejo tratando de recordar – Ya te lo dije, me dio la bronca más grande de mi vida, ni mi madre me ha reñido tanto. Luego me fui del castillo y regresé a Hogsmeade .
La joven se inclinó hacia él con aire de complicidad – Es extraño que Pansy no nos haya delatado ¿Verdad?
Ron se encogió de un hombro – Quizá se haya vuelto más generosa durante ese año, no lo sé ¿Porque me preguntas esto ahora?
-Tenía un oportunidad de oro en sus manos. Podría haber logrado que me echaran del castillo. Es solo que… no me cuadra del todo su actitud.
Ron resopló molesto y se puso en píe. – Bien, es obvio que no podré ocultártelo para siempre así que… que más da.
Hermione frunció el cejo -¿A qué te refieres?
-De acuerdo, lo admito. Parkinson iba a delatarnos. Básicamente tuvimos un duelo en los pasillos. – Suspiró derrotado antes de continuar – Tuve que hacerle un Obliviate
Hermione se puso en pie rápidamente - ¿Qué hiciste qué? – preguntó perpleja.
-Tenía que detenerla ¿No? No podía dejar que nos delatase.
-¡Vaya!- exclamó llena de asombro - ¿Por qué no me lo dijiste antes?
-Me hubieses dado un sermón enorme y la verdad estaba de muy malas pulgas aquella vez. Así que… - Ron volvió a encogerse de hombros en un gesto despreocupado. – No vas a empezar a reñirme ahora ¿verdad? Han pasado muchos años y no tendría sentido hacerlo. El obliviate nos salvó el pellejo a ambos.
Ella negó en silencio con la cabeza.
-De acuerdo. Me iré antes que cambies de parecer.
Hermione lo vio caminar hacia la salida de la habitación mientras sentía como todas sus dudas se disipaban. Era Ron, indudablemente, Ron no Malfoy usando la poción multijugos. Sonrió al pensar lo absurda que sonaba la idea. Era Ron, se repitió una vez más, aquella noche… aquellos ojos… aquellos besos, aquella mirada…. Su mirada, la recordaba perfectamente, era una mirada de deseo puro insatisfecho, la misma mirada que había visto en….. Malfoy ¡Demonios!
-Oye Ron,
El pelirrojo se volvió bajo el umbral de la puerta - ¿Cuándo aprendiste a hacer un obliviate?
Sonrió con descaro. – Es uno de los primeros hechizos que te enseñan en la academia. Digamos que se me dio bien.
Hermione también sonrió – Supiste emplearlo con astucia.
-El segundo también.
-¡En serio! – Dijo ella divertida - ¿Y cuál es?
-Falsa mentis. – Sonrió y luego cerró tras de sí la puerta de la habitación.
"El hechizo para implantar falsos recuerdos" murmuró Hermione. Se dejó caer nuevamente en la cama con pesadez mientras sentía como sus dudas volvían a atormentarle.
¡Rayos!
-Buenos días. Vengo a ver a Blaise Zabini.
Hermione sonrió ante la expresión en el rostro de aquella mujer. Era sin duda hermosa, alta, rubia, de hermosos ojos azules. No pudo evitar preguntarse si Malfoy había salido con ella. Movió bruscamente la cabeza al ser consciente de sus pensamientos, necesitaba erradicarlos definitivamente.
-El señor Zabini – contestó la joven con énfasis – Está ocupado. ¿Viene por la vacante?
-Sí.
A Hermione le impresionó la habilidad de improvisar que poseía Luna.
-Pues lamento informarle que esta empresa no puede contratar una mujer en su elevado estado de embarazo – espetó la chica en un tono que demostraba no lamentarlo en lo absoluto.
-A qué bien, ya que la entrevista es para mi amiga. Yo solo la acompaño.
La modelo despampanante miró a Hermione de arriba abajo. Ciertamente era consciente que no tenía un aspecto atrayente pero jamás la habían hecho sentir como una cucaracha aplastada.
-¿No tienes lengua niña? ¿Por qué no te has presentado tu misma?
"¿Niña?" Hermione frunció el cejo, aquella mujer empezaba a cabrearla.
-A que es tímida – respondió rápidamente Luna con sus ojos tan abiertos y soñadores como siempre.
-En este trabajo la timidez no sirve.
-No – respondió esta vez Hermione – solo hace falta ser amable y guardarse sus opiniones personales para aquellos que desean escucharlas.
La modelo abrió los ojos con indignación.
Luna sonrió –Sirves para el trabajo ¿No lo cree? – preguntó a la molesta mujer.
La observó a lo lejos. Una cascada de bucles castaños caía libremente sobre su espalda. Tenía una cintura pequeña y unas caderas provocadoramente pecaminosas. Sonrió de lado, era cómico pero aquella puta se parecía físicamente a Granger.
La joven echó un vistazo detrás de ella y simulo una expresión de asombró al descubrir que el la seguía a pocos pasos. Llevaba una esquina de su boca levantada en una especie de media sonrisa y sus ojos chispeantes prometían una noche de consumación lujuriosa.
Malfoy la siguió mientras la joven doblaba hacía una habitación llena de muebles viejos, piezas de plata y lo más importante… una cama cubierta de terciopelo.
-¿Qué es lo que quiere? – preguntó asustada presionando las faldas de su vestido contra las piernas. Malfoy sonrió, definitivamente las putas de Marie era buenas actrices.
Moviéndose a su lado, Malfoy la estudio, ella también pareció estudiarlo a él. -¿Cómo te llamas?
-Diane – dijo sin más.
-Diane, no me gustan las mujeres que no me desean. ¿Cuento con tu aprobación?
La chica abrió los ojos asombrada, parecía que era la primera vez que le preguntaban algo así. – sí.
-Perfecto —de repente él tomó su mano atrayéndola al frente de sus pantalones. Ella jadeó al sentir su enorme y dura erección contra su palma. Sus ojos se oscurecieron -. Tú cuentas con mi aprobación también. Luego la besó.
La lengua de él empujó entre sus labios separados. Su mano agarró su pecho, y su enorme erección creció contra sus faldas y empujó contra su estómago. La joven gimió en su boca mientras su cuerpo temblaba presó de necesidad insatisfecha. La pasión de Malfoy creció rápidamente y la joven gimió varias veces ante la brusquedad de sus caricias. La desnudó rápidamente y luego la tumbó sobre la cama, Diane soló pudo gemir antes que los labios del rubio slytherin cayeran entre sus muslos.
-¡Por favor! – rogó ella en un suspiró -¡Por favor¡
-Di por favor Malfoy.
Ella levantó la cabeza y le miró a los ojos. Había tal pasión que sus piernas temblaron de anhelo – Por favor Malfoy, ámame.
Se odio a sí mismo, porque en el momento en que su miembro se hundió en aquella cálida carne, el rostro de Hermione Granger apareció en su mente y su voz retumbó en sus oído.
Diane sintió como se hundía una y otra vez dentro de ella, cada vez más rápido, cada vez más profundo. Gritó ruidosamente cuando llegó al climax segundos después su amante de turno la seguía gritando a viva voz el nombre de una chica… "Hermione"
-¿Dónde está Draco?
Blaise Zabini, terminaba su té cuando Nott irrumpió en su oficina.
-¿Lo necesitas para algo importante?
Theodore se sirvió un poco de té y tomó asiento frente a Zabini – Necesito que no venga hoy. Por lo menos esta mañana.
-Pues estas en mala racha. Acabo de hablar con él y ha dicho que viene para acá.
-¡Demonios!
Zabini lo miró con una ceja levantada -¿Qué ocurre?
-Astoria viene para acá.
-¿Astoria? Que rayos hace esa mujer aquí.
Theodore sonrió ante su expresión perturbada. Siempre era un placer sacar de casillas al perfecto Blaise Zabini.
-Me dijiste que quería devolverle sus propiedades y ya me conoces… detesto la maldita villa perfección. Es demasiado idílico para mí. Así que la hice venir aquí, la chica necesita cambiar de aires. Tomar un poco de sol.
-Por supuesto, el sol en Londres siempre es deslumbrante. Malfoy va a matarte.
Nott sonrió con picardía - No tiene por qué enterarse. La mantendré bien oculta en mi despacho.
Zabini le miró con suspicacia – Ten cuidado Nott. Astoria es una chica que aun hace mella en Draco. No quiere que nada malo le pase.
Theodore se puso en pie con una sonrisa ladeada dibujada en su rostro – Nada malo va a pasarle.
Blaise le miró con sorna.
-¡Te lo juro! – exclamó jubiloso – No pasará nada que ella no quiera.
-Eres un maldito.
-Vaya que genio.
-¿Cómo esperas que me encuentre? – voy a entrevistar a la primera candidata que ocupara el puesto que tu muy amablemente dejaste vacante.
En ese momento se escuchó un suave toque en la puerta. Ambos se giraron para verla, pero al parecer la joven decidió esperar un permiso para entrada.
-Será mejor que te vayas. No quiero que empieces a seducirla sin haberla contratado aun.
-De acuerdo. Me esfumo. No quiero distraer mis ojos con otros asuntos menos importantes que el que tengo entre manos. – con un suave "ploff" desapareció.
Zabini bufó molesto. Odiaba hacer entrevistas, odiaba las respuestas insulsas y las sonrisas tontas de todas las candidatas. Todas ellas sin excepción parecían hacer casting para ser la próxima amante de Theodore Nott.
El suave golpe en la puerta volvió a escucharse y Zabini decidió que sería mejor empezar prontamente con aquel circo. – Adelante – dijo. Sin previo aviso su respiración se detuvo. Sin duda su mente no estaba preparada para lo que sus ojos veían.
Draco se dejó caer tranquilamente en la silla. Todo estaba silencioso, todo parecía exactamente igual al día que había dejado la oficina para emprender aquella locura de conquistar a Hermione Granger. Ni una mota de polvo cubría el vidrio que protegía su escritorio, ni un ápice de humedad o mal olor flotaba en el ambiente, ni siquiera el frio traspasaba las paredes de su oficina. Todo parecía igual… por fuera. Dentro de él todo había cambiado.
Había tenido sexo como un conejo con varias mujeres durante toda la semana. Había bebido hasta caer inconsciente y había disfrutado de otros placeres que su dinero podía permitirle, pero solo por pocos segundos había logrado sacar de su mente a Hermione Granger.
Cuando cerraba los ojos su imagen consumía su mente y cuando los ebria su olor parecía flotar a su alrededor. ¡Era una maldita pesadilla! Al despertar cada mañana podía jurar que la calidez de su cuerpo entibiaba las sabanas de su cama. Se estaba volviendo loco… condenadamente loco. Lo peor de todo era que la extrañaba. Echaba de menos su agudeza mental, su expresión huraña y sus rizos suaves y castaños. Suspiró hondamente, finalmente lo había comprendido. Pansy tenía razón… estaba enamorado de ella.
Sintió una especie de vértigo por todo el cuerpo, una especie de temblor que le sacudió desde la punta de los pies hasta la raíz de sus cabellos. La amaba. Cerró los ojos y pudo visualizarla claramente incluyendo cada una de sus pequeñas imperfecciones. Era preciosa, era muy bella. ¡Merlin! ¡Cuánto la necesitaba!
Debía alejarse de ella. Quizás con el tiempo podría llegar a olvidarla. Draco apretó los labios ante la difícil tarea que le esperaba. Sacarse de la cabeza a Granger iba a ser condenadamente difícil de conseguir. Su corazón palpitaba salvajemente, se sentía confundido y triste al mismo tiempo. Hermione Granger nunca le amaría, ella jamás compartiría sus sentimientos, jamás le respetaría, nunca olvidaría todo lo que había hecho: Weasley, Longbottom…la lista era larga. Suspiró cansinamente, tenía que sacársela de la cabeza, olvidarla para siempre. Tal vez un obliviate ayudaría en su tarea.
-Deséame suerte – susurró Luna antes de entrar.
Hermione sonrió y solo pudo ver como la puerta se cerraba tras ella – suerte – murmuró por lo bajo.
Tomó asiento en un mueble de dos plazas. Frente a ella había una mesa de centro con varias revistas muggles y viejas ediciones del profeta. Levantó la mirada y se encontró con tres puertas pesadas de madera negra. Obviamente, la puerta por donde Luna entró llevaba a la oficina de Zabini de manera que las otras dos deberían ser las oficinas de Nott
Y Malfoy.
Suspiró profundamente. Tenía las manos heladas y la piel de gallina. No lo entendía, ni siquiera cuando enfrentó a Voldermot el corazón de Hermione había latido tan rápidamente. "Que no aparezca" se dijo mentalmente "No quiero verlo". Era una petición cobarde pero no se sentía preparada para enfrentarle. Frotó sus ojos con cansancio y repitió nuevamente su petición. Desafortunadamente, esta no fue escuchada alzó la mirada y entonces le vio allí parado junto a la puerta de su oficina.
Hermione se puso en pie, el cuerpo le temblaba involuntariamente. Permaneció callada esperando un insulto o una mueca de desprecio, quizás una frase indecente pronunciada con sevicia, pero nada de ello ocurrió. Malfoy simplemente continuo absorto observándola, de una manera totalmente diferente a como lo había hecho antes… había algo diferente en sus ojos, era una calidez extraña que la hizo tambalear. Ella tampoco habló y fue Draco quien finalmente interrumpió el silencio que les rodeaba.
-¿Qué hace aquí Granger?
Hermione lo miró con rencor y frunció el ceño al sentir como involuntariamente su cuerpo se estremecía ante la frialdad de su voz. No podía creer su mala suerte. No podía creer que ella había ido allí precisamente para encontrárselo. Tomó aire suavemente y le miró de manera altiva.
-¿Eres con todo el mundo igual de amable, o te estás esforzando en desplegar todos tus encantos conmigo? —preguntó, con la voz más suave que pudo fingir.
La sonrisa de Malfoy terminó dominando en su rostro y sus ojos llamearon divertidos.
-Lo único que quiero saber es ¿Qué rayos está haciendo aquí?
Hermione lo miro de manera altanera – Vine a acompañar a Luna.
La expresión en el rostro de Malfoy cambio abruptamente – Lovegood. ¿La loca de Ravenclaw?
-No la llames así.
Draco la observó en silencio y ella deseo sostener su mirada. Su cuerpo hormigueaba bajo la intensidad de su deseo, aquel deseo que se reflejaba claramente en el par de ojos grises. Finalmente, desvió la mirada hacia el sofá y tomó asiento cruzando las piernas elegantemente. Cuando levantó la mirada Draco se había ido, supuso que había regresado a su oficina.
Hermione se mordió labio con fuerza, esa tonta idea volvía a atormentarle la cabeza. Quizás Ron tenía razón cuando las ideas de su cabeza desaparecieran ella sin duda estaría muerta. Resopló con fastidio y se puso en pie. Entró en la oficina de Malfoy sin llamar a la puerta.
-¿Qué quiere? –preguntó sin mirarla.
-Puedes dejar el formalismo ¡Por merlín! Si prácticamente me has visto desnuda.
Esta vez él la miró. Esta vez su miraba parecía traspasar su ropa. Hermione se odio por recordárselo.
-Tengo algo que preguntarte
-Usted actúa a su conveniencia y espera que siempre respete sus deseos pero no está dispuesta a aceptar los míos.
Hermione hizo un mohín con sus labios. Su actitud seca y formal empezaba a molestarle.
-Teníamos un trato Granger y usted lo quebró en todas las clausulas, no espere que me comporte condescendiente a sus necesidades
-Es sobre Neville – dijo ella haciendo caso omiso a sus palabras.
Draco suspiró cansinamente. Apoyó las palmas de sus manos abiertas sobre el escritorio y las utilizó para ponerse de pie. Caminó hasta quedar frente a ella y luego la miró con calidez, era hermosa, más hermosa de lo que ella imaginaba, incluso más hermosa que cualquier mujer que él hubiese tocado antes. ¡Demonios! Era verdad. La amaba.
-Estoy cansado de todo esto Granger – dijo en un susurro - Vete.
Ella quedó paralizada ante sus palabras. ¿Quién era este hombre? Ciertamente Draco Malfoy jamás se comportaría así. Jamás la trataría con respeto. Suspiró al mirar sus ojos. Nunca nadie le había mirado con tal anhelo, con tal… amor. Excepto… Ron. Malfoy le recordó a Ron en aquel día… en el castillo de Hogwarts.
-¿Qué pasa? – pregunto con voz ronca.
Draco frunció el cejo. No entendía su pregunta.
Hermione sintió escalofríos. Malfoy era Ron… aquella noche, era él. Ahora estaba segura, no sabía por qué, no sabía cómo, pero era él. No podía creerlo… Sus piernas amenazaban con abandonarle, su pulso aumento drásticamente y pronto sintió que el aire en la habitación no era suficiente para ella. A su mente acudía una única pregunta ¿Por qué? La perplejidad impidió que alguna palabra saliera de ella.
-Sabes Granger. – dijo el sorprendiéndola - Esta semana tiré cien galeones tratando de sacarte de mi cabeza. Sin embargo todo fue un desperdicio. No logro sacarte de mi cabeza. Esto es como una obsesión, como una plaga, una enfermedad que no puedo quitarme de encima. – dejó de hablar y la miró a los ojos. Ella tenía una extraña expresión en su rostro… mientras su cuerpo permanecía inmóvil y Draco pudo jurar que su corazón latía con mayor rapidez.
-Tienes que alejarte de mí. Quiero que te vayas. No puedo tenerte cerca…y pensar con claridad al mismo tiempo. Me afectas de una manera que no tienes idea. No debes estar cerca de mí Granger.
Hermione notó un soplido de aire caliente. Sin darse cuenta Draco se había acercado a ella. En realidad estaba mucho más de lo que puede considerarse prudente. La miraba con intensidad, la miraba con deseo y anhelo… ¡Por Merlín! ¡la miraba con amor!
Draco no pudo aguantar un segundo más, estaba tan cerca de él que su cuerpo le quemaba. Tenerla frente a sí le hacía sentir estragos en su cuerpo, supo que siempre la había amado, tal vez desde Hogwarts. El paso del tiempo solo había hecho que la amara aún más. Se acercó lentamente hasta sus labios y luego la besó. Esperó un golpe, un hechizo o quizás un simple empujón… pero nada ocurrió. Como un milagro del cielo ella le correspondió.
El corazón del rubio se detuvo en su pecho. No podía creer lo que estaba pasando. La tenía en sus brazos y cálido cuerpo temblaba ante sus caricias. Le metió la lengua en la boca. Sólo un poco. Y luego cerró suavemente la boca sobre el labio superior de ella, y suavemente, muy suave, lo apretó con urgencia, con deseo.
El estómago de Hermione dio un vuelco. Lo agarró de los brazos, y luego entrelazó las manos detrás de su cuello. No pensaba en nada, solo sentía. Oleadas de calor inundaban su cuerpo y nublaban su juicio e inesperadamente… lo estaba disfrutando. Disfrutaba estar a merced de sus deseos. Prontamente el besó fue volviéndose más pasional, más profundo, mucho más intenso Draco le puso las piernas entre la falda de su túnica, empujándola contra la puerta. La sensación era agradable. Él se apretaba contra ella, y pudo sentir cada centímetro de su largo cuerpo contra el suyo. Un grave latido le recorrió el abdomen. Eso era... diferente. Una loca idea le cruzó la cabeza: pero no quiso esforzarse en pensar. Solo en sentir.
Draco se apartó levemente. La miró directamente a los ojos - Fue mejor de lo que siempre imaginé - dijo en voz baja. Sus pestañas se enredaron con las de ella. Hermione volvió su rostro y la voz de él tembló al hablar nuevamente -. Mucho mejor - repitió con voz pausada, el martilleo de su corazón presionaba su cerebro. Siguió mirándola, solo observándola.
Draco volvió a besarla. Echó el cuerpo hacia adelante, de forma que se tocaron desde los labios hasta las rodillas. Tan cerca...Podría notar el contorno de sus piernas bajo la túnica. Esa posibilidad la dejó sin aliento. Draco emitió un ruidito extraño de satisfacción, luego le puso una mano detrás de la cabeza y con la otra le rodeó la cintura, apartándola de la puerta. El único apoyo de ella pasó a ser el cuerpo de él.
Al darse cuenta, algo se abrió en ella. Y su boca se abrió también, de forma que el beso se volvió complejo, arrebatador. La recorrió como música, como las vibraciones de una orquesta. No podía seguirlo con la mente, pero ya le estaba devolviendo el beso. ¿Cómo? Esa era una parte de ella que había olvidado, Draco soltó otro ruidito de placer, y con los labios le hizo abrir más la boca.
Él se apartó de repente. El pecho se le movía rítmica y profundamente. Tenía una expresión curiosa en el rostro. Draco la miró fijamente al rostro. – Hermione…
El oír su nombre en sus labios, Hermione pareció caer de una alta nube. Malfoy trató de abrazarle de nuevo. Trató de besarle. Sin embargo, esta vez ella se apartó de golpe. Durante un largo momento se quedaron mirándose.
Hermione dio un paso atrás. Fue consciente de la sala y de los muebles, del picaporte de la puerta que se le clavaba en el costado. Una extraña perplejidad se apoderó de ella: El mundo parecía haber cambiado. Hermione se volvió para marcharse; pero Draco la retuvo por un brazo, ella le puso la mano sobre el antebrazo para evitar que se acercara más. No podía tenerlo cerca otra vez. No podía volver a perder el juicio de esa manera. Durante un largo instante permaneció así, mirándose los dedos sobre la manga de él, notando la calidez de la piel bajo la tela, hasta que se dio cuenta de ello.
-Lo siento – dijo sin más y luego salió de allí.
Draco no supo qué quiso decir, su cerebro se ocupaba de asimilar lo que había pasado. Granger le había besado, con la misma pasión con él la había besado. Eso tenía que significar algo.
¿Que les pareció? ¿Les gusto? Espero sus comentarios al respecto, gracias de antemano por sus reviews, de antemano les dijo que el siguiente capitulo ya esta listo. Asi que Nos leeremos pronto...
LilythWH
