¡HOLA A TODAS! ¿Cómo ESTAN? ESPERO QUE COMO YO, EMOCIONADAS POR EL ESTRENO DE LA ÚLTIMA PELICULA DE HARRY POTTER Y TRISTE POR TODA UNA DECADA DE HISTORIA DE MAGIA QUE DEJAMOS ATRÁS PERO QUE NOS ACOMPAÑO POR MUCHOS AÑOS Y NOS HIZO MUY FELICES.

AHORA QUIERO AGRADECER POR SUS REVIEW, LA VERDAD NO ESPERABA TANTOS. PENSÉ QUE YA HABÍAN DEJADO DE LEER EL FIC.

Gracias a: ariiz(espero que también te guste este capi), Giselle Lestrange (¡Dios mio! Gracias por ese maravilloso review. De verdad te agradezco por el tiempo que gastaste leyendo la historia y por el tiempo que dedicaste a escribir ese review. Veamos si la reacción de Blaise y Luna te satisface), adriiana'c (Soy feliz cuando mis historias entretienen a alguien. Gracias por tu apoyo), Jos Black (¡cuanto tiempo!. Ciertamente hace mucho no me pasaba por los fanfiction de Harry Potter. El otro día visité tu profile y pude ver que tenías muchas historias nuevas, sin duda inigualables cada una de ellas. No dudes que las leeré) Catuhh (no tuviste que esperar otros seis meses, jajaja.), Corazon de Piedra Verde (gracias por leer). Karen (¡Que gusto, me encanta leer tus review y que bueno que utilices tu celular para leer mis historias eso es muy lindo de tu parte. Te invito para que te pases por las de BONES), Lorena (la decisión de Hermione está cerca), Allysan (Bueno en este capi te ayudo con Luna y Blaise. Hermione y Draco tendrán que esperar un poco. Gracias por leer). Luna-maga (gracias por tu apoyo. Me alegra ver que aun lees el fic). 2 (pasaran muchas cosas entre Draco y Hermione. Ya lo verás)

Advertencia: contiene Lemmon


Capitulo 16. Blaise

Era la noche perfecta. Esa noche, entre muchas otras, la ronda de prefectos estaba a cargo de ellos y por fortuna coincidía con la visita de Weasley a Hosgmeade. No habría otra posibilidad…Draco no tendría otra oportunidad.

Con pasó apresurado salió de la sala común, sorteó algunos obstáculos y caminó con paso apresurado por los pasillos del castillo sin tener que preocuparse por la maldita gata de Filch. Llegó al baño de prefectos y esperó…. Nada, no escuchaba nada. No había nadie. Se suponía que estaría allí. Ya llevaban diez minutos de retraso.

Escuchó un ruido a su costado y giró con rapidez. Frunció el cejo, no había nada. Eso no era bueno, según su experiencia los ruidos no se producían solos…

-Homenum revelio - Nada. Respiró tranquilo. No había nadie allí a parte de él. La puerta del baño se abrió nuevamente y Draco Malfoy asomó su cabeza. Parecía nervioso. -¿Blaise?

-¿Draco? ¡Maldita sea! ¿Dónde estabas? Hemos perdido diez minutos.

Draco le miró frunciendo el cejo y entró cerrando tras de sí la puerta – deja el sermón ¿Quieres? Tuve que deshacerme de Pansy.

-¿Qué hiciste?

-Inundé su habitación.

-Genial. Mañana tendrá un humor de perros – dijo Blaise mientras sacaba de un maletín marrón, una remera verde, una camisa a cuadros y unos jeans desgastados.

-¿Qué rayos es esto? – preguntó el rubio con cara de asco.

Blaise sonrió con burla – La ropa de Weasley ¿Qué crees si no?

Draco retrocedió espantado – estás loco si piensas que voy a utilizar esos harapos.

Molesto, Zabini comenzó a guardar las prendas en el maletín – De acuerdo. Arruinaremos todo el plan solo porque no quieres ponerte la maldita ropa de Weasley.

-No seas tan exagerado.

Blaise se detuvo y le observó fijamente. Tenía los jeans de Ron en la mano. - He ido a Hosgmeade y me he enfrentado a un aprendiz de auror, le he robado la ropa y te aseguro que desnudar a un hombre no es algo que hubiese deseado hacer en mi vida, he gastado la mayor parte de las vacaciones ayudante con la maldita poción multijugos pudiendo estar con mi novia ¡¿Y tú quieres mandar todo a la mierda por una estúpida ropa? ¿Es que estás loco?

Malfoy bufó cansinamente. – Lo siento. Es solo que… no estoy seguro. No creo que… - Enteró sus manos en el cabello. Temblaba y sudaba copiosamente. Blaise no se había dado cuenta de ello.

Se sentó a su lado. Estaban en el suelo del baño de prefectos. Blaise dejó el maletín frente a ellos y Draco sacó un frasco ámbar que contenía la poción multijugos. Una le temblaban las manos. Estaba más que nervioso, estaba desesperado.

-Es una sangre suci…

-No lo digas – le interrumpió Blaise a tiempo –Nos traerá problemas.

-¡Maldita sea! Te juro que daría cada uno de mis miembros por borrar esta locura que me invade. Tengo miedo Blaise – confesó con los ojos fieramente cerrado – Nunca he deseado algo en mi vida con tanta intensidad como la deseo a ella.

Bufó ruidosamente y Blaise puso una mano en su hombro – Si no quieres hacerlo… aún estamos a tiempo.

Draco le miró fijamente, sus ojos estaban llenos de tormento, de dudas, de miedo, pero también de ansiedad, pura y angustiosa ansiedad. –Esto me está volviendo loco. Solo quiero… maldita sea solo quiero besarla Blaise. Cada vez que me encuentro con ella en un pasillo o en una clase empiezo a sudar como un cerdo. Sueño con ella cada maldita noche y he imaginado diez mil maneras de hacer que ella… diablos… eso nunca va a pasar.

Se puso en pie rápidamente, su respiración era incontrolable. Caminaba de un lado a otro con desesperación, parecía un animal acorralado en el fondo de una jaula - ¿Sabes porque? – miró a su amigo que seguía sentado en el suelo. Él negó con la cabeza.

-Porque soy Draco Malfoy, porque ella me odia y porque esta locamente enamorada de ese… de esa… estúpida comadreja.

-Draco…

-¡Por Merlin, mírame! Soy patético. Mira a lo que he llegado… es lo más paupérrimo que un mago en mi posición podría llegar a hacer jamás. – Se dejó caer nuevamente en el suelo del baño – estoy perdido.

Guardaron silencio unos segundos. Draco trataba de callar las miles de ideas y auto reproches que retumbaban en su cabeza. Blaise solo estaba allí para hacerle compañía. Lo apoyaría tomara la decisión que fuera. Lo apoyaría siempre. Draco era mucho más que su amigo. Era casi su hermano y le debía la vida.

-Entonces… ¿Sigues o nos vamos a las mazmorras?

Draco se frotó los ojos insistentemente. Miró hacia arriba como esperando una revelación divina que nunca llegó. Cerró los ojos y suspiró resignado – Dame la poción. No me echaré para atrás ahora.

Blaise sacó unas hebras de cabello rojo que adición a la poción, esta formó una asquerosa espuma naranja – Esencia de Weasley… ¡Que asco!

Tapándose la nariz, Draco se bebió la poción en tres grandes tragos. Sabía calabaza hervida. Era repugnante. Inmediatamente, su cabello se volvió rojo, creció algunos centímetros y su cuerpo se volvió más ancho, le aparecieron pecas por todo el cuerpo y sus ojos grises se tornaron azul cielo. Todo concluyó tan repentinamente como había comenzado. Con dificultad se desprendió del uniforme de Slytherin que le quedaba a palmo en los tobillos y se puso las ropas de Weasley. Olían a jabón barato.

-¿Estas bien? – pregunto Blaise.

-Si – respondió Draco caminando hacia el espejo del baño – todo lo bien que se puede estar en este cuerpo.

Blaise tenía una broma preparada para ese momento, pero un ruido detrás de ellos lo hizo acallar.

-¿Qué fue eso? – preguntó Draco sacando la varita.

-Ya he oído algo antes… pero el hechizo no ha revelado nada.

Draco lo observó con el cejo fruncido -¿Estás seguro?

Blaise asintió.

El rubio caminó lentamente hacia donde, según él, había provenido aquel ruido. Llevaba su brazo izquierdo extendido palpando el aire. En la mano derecha tenía la varita.

-¿Qué estás haciendo?

-Los ruidos no se hacen solos. Hay alguien aquí.

-Ya te dije que el hechizo no revelo nada.

Draco se detuvo. Palpó un par de veces más y no encontró nada. Levantó la varita y pronunció el hechizo – Accio capa invisible.

El manto salió volando por los aires hasta aterrizar en sus manos. Elevó la mirada y se encontró con los ojos castaños de Longbottom mirándole aterrorizado. La sangre de Draco se heló en ese momento. Algo de su rabia debió notarse en su mirada porque Longbottom tomó su varita y apuntó a Draco dispuesto a defenderse.

-¿Qué van a hacerle a Hermione?

Draco levantó su varita dispuesto a darle con su mejor encantamiento. Sentía mucha rabia, aquel maldito entrometido acababa de arruinar todo su plan. Era un cretino.

-¡Espera!

El grito de Blaise le tomó por sorpresa.

-Vete.

Draco le miró como si de repente se hubiese vuelto loco. -¿De qué rayos estás hablando? Todo se ha arruinado. Además esta es la capa de Potter, Granger nunca saldrá de su sala común sin la seguridad que le brinda la capa.

Blaise le miro con el ceño fruncido – Me haré cargo.

-No creo que sea buena idea.

-Tienes poco menos de dos horas Malfoy. Lo que hayas decido hacer, hazlo de una buena vez – Blaise miraba fijamente a Longbottom y este le devolvía la mirada.

-¿Y este? – preguntó Draco dudativo.

-Yo me encargaré de él. Tu vete.

-¿Estás seguro?

-¡Maldita sea lárgate de una buena vez!

Draco salió de allí con paso dudoso, echó una fiera mirada a Neville antes de cerrar la puerta con cuidado.

Neville quiso seguirle pero Blaise lo empujó nuevamente contra la pared.

-Suéltame asquerosa serpiente. Lo que han hecho es imperdonable.

Blaise lo miró con disimulada calma – Eso es algo que no te incumbe

Neville le empujó fuertemente y trató de huir pero Blaise fue más veloz y lo retuvo con las cuerdas que salían de su varita.

-Tendrás que matarme Zabini porque cuando salga de aquí le diré a todo el mundo lo que has hecho. Te expulsarán de Hogwarts a ti y a tu amigo. Me pregunto qué pensará Luna de todo esto.

Al escuchar su nombre, la furia de Blaise creció hasta límites insospechado. ¿Quién se creía Longbottom? ¿Desde cuándo era él un dechado de virtudes?

-Cerrarás la boca si sabes lo que te conviene.

Neville rio con amargura – No me asustas. Lo que estas a punto de hacer a Hermione no tiene nombre. ¡Son asquerosas ratas!

Blaise apretó las cuerdas y Neville gritó con fuerza –Dime Longbottom ¿Cómo está tu abuela?

Su mirada se tornó turbia – No te metas con mi familia.

Rio con burla ante su respuesta - ¿Familia? Llamas familia a una persona a quien has engañado.

Neville dejó de forcejear -¿A qué te refieres?

Blaise se acercó lentamente hasta quedar a un palmo de distancia. Su mirada era penetrante y ácida. –Conozco tu secreto Longbottom. Vienes aquí y hablas de dignidad y respeto, de valores que tú mismo desconoces.

-No sé de qué hablas

Blaise lució una sonrisa torcida –Engañar al ministerio, a tus compañeros, a tu abuela… estoy seguro que ese es el comportamiento de una rata asquerosa. Así que finalmente estamos en el mismo bando.

-¡No! – exclamó atormentado Neville.

-Sé que timaste tus resultados de los ÉXTASIS.

El frio de la realidad golpeó a Neville donde más le dolía.

-Si dices algo a alguien de lo que has visto esta noche. Si mencionas una sola palabra a Luna. Yo hablaré. Y cuando salgas de aquí llevarás a Granger la capa para que ella pueda salir de su sala común.

-Eres un maldito – respondió con furia

Blaise sonrió con sorna – tú también.


Ninguno de los dos habló.

Blaise parpadeó un par de veces. Si no fuera porque estaba sentado habría caído al suelo puesto que las piernas le temblaban. Se obligó a respirar profundamente, sintió vértigo en todo el cuerpo y lo llenó una sensación de frio. Luna estaba de pie frente a él como una ada del bosque. Su cabello rubio caía suavemente sobre su espalda y sus preciosos ojos azules le miraban fijamente.

La pluma que sostenía en su mano se le escapó derramando tinta sobre uno de sus contratos. Sin embargo, eso no le importó continuo observándola, tratando de definir si era uno de sus sueños o en realidad estaba allí. Finalmente, fue Luna quien dio el primer paso y caminó hasta el escritorio donde él se encontraba, sonrió levemente y lo saludo con un simple hola.

Blaise se mantuvo anclado a su silla, temblando y respirando profundamente, tratando de recuperar la compostura. Habían pasado muchos años desde la última vez que la había visto. De hecho desde el mismo día de su boda con Thomas. Recordaba perfectamente como Weasley y Potter lo habían expulsado de allí, los malditos aurores lo habían aturdido y lo habían dejado en un campo al otro lado de la cuidad. Luna no había movido un dedo para evitarlo. No había hecho nada.

Ella decidió esperar que el dijera algo. No le pareció correcto hablar por ahora. Podía ver en su rostro que su visita no solo le había tomado por sorpresa, lo había dejado pasmado. Era de esperar, la última vez que se habían visto no era un recuerdo grato precisamente.

Blaise sintió que se le hacía un nudo en la garganta, su corazón retumbaba contra su pecho pero finalmente haciendo honor a la sangre fría de las serpientes logró controlar los intensos temblores de su cuerpo y preguntó con una media sonrisa bailando en sus labios.

-Luna ¿Qué haces aquí?

La joven le miró fijamente. Traía las manos unidas sobre su vientre y Blaise no pudo evitar posar sus ojos en él. Años atrás, aun estando en Hogwarts, Blaise había planeado una vida junto a aquella mujer. Había soñado con la familia que él no pudo tener y con el amor de una hermosa mujer que se le había escurrido entre los dedos.

-Necesitamos hablar.

Blaise la miró a los ojos. Ella se sentía incomoda, quizás tanto como él. Se preguntó que sería aquello que la había llevado hasta allí.

-Es curioso – dijo con amargura – la última vez que nos vimos te hice la misma petición, con la diferencia que aquella vez me echaste como a un perro.

-Blaise yo…

Apretó los labios con furia – Hay ciertas cosas que no se olvidan nunca Luna.

Luna tomó asiento sin esperar a que él la invitaran a hacerlo –Lo siento – fue lo que dijo y Blaise pudo ver que realmente le dolía.

-No actué correctamente aquella vez – continuo – Pero tenía miedo de lo que pudiera pasar.

-¿A ti o mí? – pregunto de manera mordaz.

-Estaba enamorada Blaise. Entiéndelo.

-También decías amarme cuando estábamos en Hogwarts y míranos ahora, tu casada con el imbécil Thomas y con su hijo en tu vientre ¿Dónde quedó el nosotros?

A Luna se le llenaron los ojos de lágrimas – Yo te amaba – dijo sin más – Tú te encargaste de destruir todo aquella noche que ayudaste a Malfoy a abusar de Hermione. ¿Cómo puedes creer que podía perdonarte algo como eso? Luego borraste tus huellas. Me amenazaste con contar lo de Neville si decía algo a Hermione. Te comportaste como un…

-Mortifago – dijo mirándola fijamente a los ojos – nunca dejaste de juzgarme ¿Verdad?

-Yo nunca te juzgue – dijo Luna más calmada – Te amaba.

Blaise se puso de pie y le dio la espalda. No podía creer lo que estaba pasando. Después de tantos años iban a tener esta conversación. ¡No! Eso era cosa del pasado, había tratado de seguir adelante. Ya había sufrido mucho arrastrando con su fantasma ¿Por qué ahora ella venía a atormentarle?

-¿Qué es lo que quieres Luna?

La escuchó suspirar hondamente pero espero varios segundos antes de hablar, supuso que buscaba las palabras adecuadas para lo que tenía que decir.

-Le estás haciendo daño a una persona inocente.

Blaise supo enseguida a quien se refería - ¿Por qué todas las mujeres creen que deben proteger a Longbottom? El muy miserable sabe cuidarse bien la espalda.

-No hables así – dijo ella un poco más alto – Neville no ha hecho nada malo.

Él sonrió con petulancia, seguía sin mirarla de hecho no quería ver sus ojos, no deseaba oler su perfume. Había intentado por mucho tiempo borrar su imagen de su mente ¿Con que derecho venía a pedir justicia? Longbottom había arruinado su vida ahora él arruinaría la suya. Ojo por ojo.

-Nada de lo que digas me hará cambiar de opinión.

-El ministerio lo sabe Blaise. El caso está en manos de Harry y Ron. No sadrás libre de esto. – su tono era desesperado.

Esta vez él la miró. Sus ojos refulgían en cólera – Mi vida ya es una mierda Luna, que te hace pensar que me importa lo que pase conmigo de ahora en adelante.

-¡Esto es absurdo! –Exclamó poniéndose de pie. El saco que la cubría se había abierto dejando ver su perfilado vientre bajo sus ropas. Por unos segundo el imagino aquella satinada piel cubriendo la vida de su hijo. Apretó los puños con fuerza y rabia. No podía creer sus propios pensamientos.

-Vete Luna – dijo sin moverse. El escritorio de su oficina le proporcionaba un refugio, de repente la presencia de Luna hacía que sus venas quisieran reventar.

-Haces esto por venganza. Culpas a Neville por lo que paso.

-¡Es que él tiene la culpa!

-¡No, no la tiene! ¡Fuiste tú quien hizo todo!¡Fuiste tú quien me amenazó!

-Él no tenía por qué habértelo dicho. Si hubiera mantenido su boca cerrada nosotros aun estaríamos juntos.

-No puedo creer que seas tan ciego Blaise. ¿Crees que nuestra relación hubiera progresado con algo así? ¡Por favor! ¡Ten un poco de sentido común!

-Es mejor que te vayas Luna. No tienes nada que hacer aquí.

Ella le miró suplicante – Blaise se razonable…

-Si tanto amas a Longbottom ve preparando tus mejores zapatos para visitarlo en Azkaban, dicen que el camino para llegar es pedregoso.

Luna le miró resignada. Nada de lo que pudiera decir podría ayudar a su amigo, excepto claro esta… la verdad. Suspiró hondamente, sabía que eso iba a dolerle más a él que a ella. No quería lastimarlo, pero Neville no había hecho nada malo, no tenía la culpa de nada… no merecía lo que le estaba pasando. –No fue Neville quien me dijo lo que habías hecho.

Blaise la miró como si fuera la primera vez que lo hacía – Déjate de tonterías.

-Parkinson. Fue ella quien me lo dijo.

El chico apretó los labios mientras la miraba con furia – Estas mintiendo.

-Lo siento Blaise pero no miento.

Se dejó caer sobre la silla mientras trataba de asimilar las palabras de Luna. Pansy. Pansy su amiga, le había traicionado. No podía ser cierto. Luna estaba mintiendo para salvar a Longbottom. Pansy nunca haría algo así. Ella sabía cuánto amaba a Luna. Ella lo sabía.

-Lo siento – repitió ella y trató de darle apoyo pero Blaise palmoteó su mano con violencia –Aléjate de mí. No vuelvas Luna. No quiero verte en lo que me resta de vida. Eres una mentirosa. Nunca te perdonaré por lo que acabas de decir. Pansy es una de las personas en quien más confió ella jamás me traicionaría, jamás me haría el daño que tú me has hecho. ¡Largo!

Lágrimas brotaron de aquel par de ojos azules. No quería que las cosas quedaran así, pero siempre supo que sería así como terminaría. Lo miró por última vez y luego salió de allí sin mirar atrás.


-¡Pansy! – vociferó a todo pulmón una vez estuvo en la sala de su casa. - ¡Pansy! ¿Dónde estás?

Subió las escaleras y llegó al cuarto que actualmente ocupaba la chica. Entró sin llamar, la habitación estaba vacía. Decidió salir y buscarla en otra parte de la casa pero de pronto una dulce melodía llegó a sus oídos, proveniente del baño. Pansy cantaba, hacía mucho tiempo que no la oía hacerlo. Blaise caminó hacia el baño sin pensarlo.

Estaba en la bañera, había un biombo que la ocultaba de sus ojos. Una bata de seda beige estaba colgando de una percha. En el suelo había un par de zapatillas azules. La ropa interior reposaba en una silla y un perfume de flores llenaba el aire.

Oyó un chapoteo y la dulce voz que cantaba se silenció. Levantó la mirada, había un espejo que reflejaba la imagen de Pansy mientras se bañaba. La estaba viendo de espaldas dentro de la gran bañera blanca. Su piel enrojecida por la esponja de baño, brillaba por el efecto de las gotas de agua. Algunos mechones de cabello negro caían sobre sus hombros desnudos. Sintió que su cuerpo se ponía tenso por el deseo, era increíble pero de repente toda la rabia y la furia parecían haberse esfumado. En silencio rodeó el biombo. Al verle Pansy ahogó un grito y después puso sus manos sobre sus pechos hundiéndose aún más en la tina.

-¡Blaise! ¿Qué estás haciendo aquí?

Él la contemplo en silencio antes de responder – Es mi casa.

-Pero esta es mi habitación, mi baño – refutó frunciendo el ceño – por favor te pido que salgas.

Su mirada se detuvo en el cuerpo de ella. Pansy sintió que podía ver a través de la espuma.

-¿A qué has venido?

Blaise parpadeo varias veces tratando de enfocarse – He venido… he venido… - lo había olvidado. No supo que responder.

-Me estás haciendo sentir incomoda. Por favor Blaise sal del baño – su voz sonó más insegura de lo que hubiese deseado. Se sentía inquieta. Su corazón empezó a latir velozmente e intentó en vano descifrar lo que había en su mente a través de la mirada que le dirigía. Una sola palabra se formó en su cabeza. Deseo.

Él dio un paso más hacia ella y Pansy sintió que ya no podía hundirse más en la bañera. El deseo nublaba el juicio de su amigo y empezaba a nublar el de ella también.

Él se subió las mangas del traje y se sentó al borde de la tina. Pansy lo miró expectante. – Date la vuelta – le dijo con voz ronca – te ayudaré con el baño.

Ella obedeció sin rechistar. Blaise se enjabonó las manos y empezó a frotar la espalda de ella con suavidad. Involuntariamente, el cuerpo de ella tembló ante sus caricias. Rápidamente la esponja fue reemplazada por sus manos y Pansy emitió un suspiro satisfecho. No sabía que estaba pasando y no le importaba averiguarlo. Poco a poco las manos de Blaise se hicieron más cálidas, y sin ninguna inhibición se deslizaban bajo las axilas de Pansy hacia sus senos, arrancándole un grito de sorpresa, sin embargo ella no hizo nada por detenerlo. Las puntas de sus pechos se endurecieron con las caricias de él.

Descendió más hasta los rizos suaves de su entrepierna. Ella abrió las piernas y Blaise la acarició allí donde su feminidad palpitaba. Pansy perdió el juicio, era una mujer ardiente que estaba siendo acariciada íntimamente por un hombre que la atraía. No le importó que ese hombre fuera su mejor amigo. Lo único en lo que podía concentrarse era en aquellos dedos que hurgaban tan deliciosamente su feminidad. Se arqueó, moviendo las caderas hasta que sus suspiros se convirtieron en gemidos. Cerró los ojos, haciendo que las sensaciones se intensificaran un millón de veces. Blaise extasiado ante su respuesta hundió un par de dedos en ella. Pansy gimió de placer. Un orgasmo fulgurante la hizo temblar. Cuando abrió los ojos y miró a Blaise, supo que estaba perdida. Un imperioso deseo se había apoderado de su amigo y de ella.

Blaise la tomó de las axilas sacándola de la bañera. Sin hacerle daño la aplastó contra la pared mientras se desabrochaba los pantalones. Ninguno de los dos dejó de mirarse a los ojos. Sujetándola con las dos manos, Blaise la penetró con un intenso empujón. Ella se sujetó a él envolviendo sus piernas alrededor de sus caderas, mientras Blaise la embestía una y otra vez y otra vez. Él la tomaba con un vaivén rápido, casi furioso. La pasión de Pansy resurgió como el fénix de sus cenizas, empezó a moverse ella también y poco después Blaise la sintió temblar de placer. Entonces el dio vía libre a su pasión. La violencia de su propio orgasmo le abrumó.

La mantuvo un instante más contra él mientras recobraba el aliento. Ella le había proporcionado un intenso placer y ahora la satisfacción cedía el paso a la realidad ¡Maldita fuera! Pensó. ¿Qué había hecho?

Se separó de ella como si de pronto su piel quemara. Pansy cayó sobre el suelo del baño como un peso muerto, no sabía porque pero de pronto sintió un enorme deseo de tapar su desnudes. Se cubrió con las manos. La mirada de Blaise mostraba enfado y ella se asustó.

-Blaise yo…

-Vístete – le dijo interrumpiéndola – tenemos que hablar. Te espero abajo.

El coñac no le tranquilizaba. Sentado en la sala de su casa, Blaise bebía, sorbo a sorbo, el oscuro líquido que habitualmente le ayudaba a olvidar. No podía creer lo que acababa de pasar. ¡Por todos magos! Él no era un adolescente. Tenía que haberse controlado. La cólera le embargó de nuevo. Bebió un largo trago con la esperanza de tranquilizarse, pero no lo consiguió. Ella, le había engañado, traicionado, le había separado de Luna, su gran amor….

Se llevó las manos a la cabeza con desespero. No, no podía ser. Pansy jamás podría hacerle algo así. Era su amiga, su confidente y él la había traicionado. El recuerdo de lo que acaba de pasar hizo el efecto de un afrodisíaco. Todos sus sentidos se inflamaron. Hubiera dado todo lo que tenía por tenerla entre sus brazos, por perderse en su suavidad. Pansy había despertado en él algo que creyó perdido. Suspiró. Tendría que salir de dudas. Estaba seguro que Luna le mintió para salvar a su amigo. Luego arreglaría las cosas con Pansy.

La oyó bajar las escaleras. En realidad venía descalza no la había oído, su perfume le había envuelto. Le miró, ella parecía abrumada y avergonzada. Se sintió mal por ello.

-Blaise yo…

-Siéntate – volvió a interrumpirla. Antes que nada debo preguntarte algo.

Pansy frunció el cejo y tomó asiento frente a él.

Hoy vino a verme Luna. Pansy abrió mucho los ojos. Acaso Blaise había desquitado con ella su frustración. Desde el fondo de su corazón esperaba que no.

-Ella me dijo algo que me niego a creer.

Los ojos de Pansy lo miraban expectantes.

-Me dijo – continuo – que habias sido tu quien le contó sobre Granger. Sobre lo que hicimos Draco y yo.

Pansy se quedó muda. Blaise volvió a preguntarle - ¿Fuiste tú Pansy?

Ella no dijo nada, bajo la mirada y Blaise supo que era culpable.

Se puso de pie furioso. La sangre le hervía. Gritó. Rompió todo lo que había a su paso. Hizo explotar los muebles y golpeo las paredes con sus puños. Finalmente se arrodilló frente a una llorosa Pansy que se acurrucaba sobre si misma.

-¿Por qué? – preguntó. Su mirada estaba llena de dolor -¿Por qué lo hiciste?

Pansy le tomó de una mejilla – Lo siento

Blaise apartó con brusquedad su mano – La amaba, Pansy. La amaba. Era la mujer de mi vida. Era mi felicidad. ¿Por qué lo hiciste?

Ella se mantuvo en silencio. Blaise tomo sus manos entre las suyas –Dame una razón de peso y te juro que olvidará todo. Solo dime ¿Por qué?

No pudo contener el llanto. Las lágrimas brotaban con tal fuerza que nublaron su visión y los hipidos no le dejaban hablar.

-Pansy por favor necesito saberlo.

-Ella no te convenía Blaise – su voz sonó gangosa y ronca – No te iba perdonar lo que hiciste. Creí que era lo mejor.

Pansy sintió como las manos de Blaise se helaron ante sus palabras. La soltó y después se irguió frente a ella. Imponente y furioso le observó a los ojos. Su mirada parecía dagas de hielo.

-Vete Pansy. Ya no eres bienvenida en esta casa.


¿Quienes estan a favor de Blaise y quienes en contra? jajaja. ¿Que les pareció? No olvides el boton del review. Gracias por leer.

Nos leeremos pronto...

LilythWH