Christine mantenía los ojos cerrados mientras los labios de Sherlock recorrían los suyos con suavidad. La pelirroja agarró el labio inferior de él con los dientes, tirando hacia ella con suavidad. La respiración del detective se hizo más ronca y profunda al notar el mordisco y volvió a besarla con lentitud. Christine introdujo suavemente la punta de su lengua hasta que rozó los labios de él, pidiéndole permiso. Notó como los labios de Sherlock se abrían y la pelirroja rozó los dientes de él, que se cerraron apretando la lengua de ella. Christine se separó y sonrió levemente.

-Me has mordido, cabrón-

-Eso te pasa por tu rebeldía, miss Christine-

Sherlock alzó la mano de ella y pasó los dientes suavemente por sus nudillos. Christine le observaba embelesada. ¿Cómo algo tan simple podía parecer tan érotico? Después, la lengua del detective hizo que la pelirroja respirara hondo y apartase la mano ante la atenta mirada de Sherlock. Ella se limitó a sonreír y empezó a alejarse mientras él subía lentamente a la cama, sin dejar de mirarla.

-¿Vas a luchar?-

-Se le llama resistencia, señor Holmes-

Christine sonrió con arrogancia mientras él se limitaba a hacer una mueca y la chica salió corriendo, intentando escapar de él, mientras chillaba. Sherlock la persiguió por la habitación hasta que, la cogió del codo y la subió en sus brazos. Ella seguía chillando, lo que hizo que Sherlock le golpease sin fuerza en el trasero.

-Au-Chilló Christine, que le golpeó a él en el trasero.

-Quietas las manos, miss Laforet-

-¿Y si no qué?-

Sherlock la volvió a tirar en la cama y le arqueó una ceja, como diciendo 'No me desafíes, Christine. Soy el único detective asesor del mundo' Ella se limitó a cruzarse de brazos mirándole con arrogancia. Volvía el duelo de egos. Sherlock empezó a caminar como antes por la cama, de manera que la espalda de Christine quedó pegada al cabecero de la cama. Él puso las manos a cada lado de la chica, que empezó a respirar entrecortadamente. Sherlock la observó atentamente, parándose en sus ojos. Entonces, sonrió.

-¿Qué?-Preguntó Christine.

-Ahora entiendo porque...Oh...¡OH!-Los ojos del detective se abrieron desmesuradamente ante la anonadada mirada de la pelirroja.

-¿Qué?-

-El actor. Tu compañero. Él-Sherlock sacó su móvil y empezó a teclear de manera frenética. Cuando terminó, lo dejó encima de la mesilla acercando su cuerpo al de Christine. Ella puso las manos en sus brazos acariciándolos a través de aquella suave seda mordió suavemente su barbilla, lo que hizo que Christine soltara un leve jadeo.

Entonces, unos golpes en la puerta hicieron que ambos se paralizaran.

-¿Christine?¿Dónde está Sherlock?-La voz del doctor Watson traspasó la puerta.

-¡John, fuera!-Gritó con voz grave el detective besando y mordiendo cada trozo de piel del cuello de la pelirroja.

-Holmes...-Murmuró ella hundiendo las manos en su pelo, tirando de él hacia atrás con suavidad.