Catuhh (Hola y gracias por el comentario, en cuanto a la continuidad es un poco difícil cuando tienes dos trabajos y tu horario es desde las 6 am hasta las 10 pm pero hago lo que puedo), Luna-maga (La amaba, pero veneno es veneno y Blaise es fiel a Draco), AllySan (La historia de Pansy y Blaise no termina), tere (he tratado de verdad hacer las actualizaciones lo más rápido posible y te prometo que el siguiente capítulo habrá mucha acción), Lorena (el siguiente capítulo tendrá muchos tortolitos), zazzu (siento la demora de verdad lo siento), sailor mercuri o neptune (también me gustaba sailor Mercury era mi favorita, gracias por leer), sugesy (Blaise es un personaje un poco oscuro, tiene muchos secretos), Naiz s2 Oppas (Blaise todavía tiene mucha historia, en cuanto a Hermione no te preocupes ella también quedó muy afectada, ya lo veras y Neville…. Bueno, él, lo quiero mucho, es un personaje bello pero muy triste), kary24 (el perdón de Hermione…. Algo complejo, esa historia empieza hoy), Luz (gracias por dedicar parte de tu tiempo para leer y dejar tu opinión), sisu rock (estamos en la misma tierra, ¿de que parte de este bello país eres?), Karen (No publiqué tan pronto como lo hubiese deseado pero espero que el capi siga enganchándote a la historia), Ivan Duron (el romance Luna-Blaise puede darse por concluido, ella ama a su esposo y como pudiste leer hay cosas en el pasado que los separan, gracias por leer), antria (gracias por tu review y por tu comentario), Bere (Gracias por tu paciencia, todas la parejas tienen su protagonismo, gracias de verdad por ese bello comentario), AstridUP (Bueno entre lunes y domingo ¿Qué es primero? Y en cuanto a la recomendación la verdad no tengo idea de quien pudo ser, ¿me lo dirias? Gracias por leer), Sabaana (lo importante es que dejaste tu opinión y te lo agradezco), jasblackbarone (disfruta de la actualización, espero), Agostina (gracias por tu comentario y tu paciencia).


Capitulo 17. Pasado

-No puedo creer que seas tan ingenua Astoria ¿Te vas a casar con Draco sepas que él no te quiere? Se va a casar con tu herencia. ¿Acaso no tienes orgullo? Cualquier mujer que se preciara de serlo pararía todo esto antes de que fuera demasiado tarde; se buscaría un hombre que la hiciera estremecer fuera y dentro de la cama, que la amara de verdad en lugar de arrastrarse ante uno que no la quiere.

Se estremeció ante las palabras pronunciadas por su prima. Era verano y estaban en el porche de la casa principal, los rayos de sol caían con fuerza sobre los pastizales y el viento soplaba alto sobre la copa de los árboles.

-No digas esas cosas, no le conoces.

La manera en que ella insistía en el tema una y otra y otra vez, hacía que a Astoria se le revolviera el estómago.

-Eres una tonta – continuo su pariente sentándose a su lado y tomando su mano entre las de ella – La única razón por la que Draco quiere casarse contigo es para tener el control sobre todos los negocios de tu padre.

-¡Eso no es cierto! - La joven protestó con fuerza -. Él ya dirige el negocio - le recordó - sabe perfectamente que yo jamás me opondría a su liderazgo. Papá está cansado y quiere dejar todo en orden.

-¡Por Dios Astoria! ¡No hay peor ciego que aquel que no quiere ver! Ese hombre no te ama. Tal vez siente algún cariño por ti pero no es amor.

-¡Y que quieres que haga! – Esta vez se había puesto en pie y estaba prácticamente gritando - Estuve con él, hicimos el amor. Debe amarme.

-Él no te quiere como un hombre quiere a una mujer. Te usa para llegar a tu dinero -insistió la joven -. Astoria te propuso matrimonio al ver que eras virgen. Se siente culpable. Prima no te das cuenta que será el peor error de tu vida. – Suspiró antes de continuar – Mira sus ojos cuando te ve. Te aseguro que no encontrarás pasión en ellos y mucho menos amor – apoyó una mano en su hombro pero la joven la rechazó con violencia.

-Eso no es importante. No todos somos como tú – Los ojos de Astoria estaban cargados de veneno al igual que sus palabras – Papá siempre dice que te comportas como una zorra, con tantos hombres en tu vida… y nada digno que permita ofrecerte un poco de auto respeto.

Afectada por sus palabras, la joven bajo la mirada -Eso ha sido muy cruel – murmuró suavemente – pero al menos puedo decir que he vivido lo que toda mujer debe vivir. He tenido sexo y orgasmos pero también he hecho el amor, al menos Astoria yo me casaré porque me aman, no por lo que tengo.

Un fuerte golpe se escuchó en la estancia. Las manos de Astoria temblaban de ira.

-¿Se encuentra bien señorita?

Aquella voz la trajo de vuelta a la realidad. Parpadeó varias veces antes de contestar.

-¿Disculpe?

-Tiene una extraña expresión. ¿El viaje por traslador le sentó mal? Suele pasar cuando no se está acostumbrado.

Ella negó con la cabeza – Estoy bien – dijo simplemente – ¿Falta mucho?

-No – el hombre sonrió demostrando su extrema masculinidad y Astoria no pudo evitar fijarse en él nuevamente. – Ya estoy por terminar

Miente. Llevaba más de diez minutos en la misma hoja. Volvió a mirarle. Su cabello, nada especial, de color castaño claro y sin gomina o como diría su prima peinado al natural, no era el atributo más llamativo de aquel masculino rostro. Bajó la mirada y se fijó en sus ojos, también ordinarios pero con un brillo de picardía sensual que se realzaba bajo las tupidas cejas color marrón. Los labios eran finos, casi una delgada línea de carne rosa pálido, no podía decir que eran especialmente tentadores… aunque… podían provocar. Sus mejillas no tenían nada de color algo que no le sorprendía en lo absoluto dado los pocos días soleados de Londres. Sin embargo, el rasgo que más le llamaba la atención en aquel rostro era la nariz con un puente casi aristocrático pero algo ganchuda en la punta. Su nariz era como un recordatorio que aquel hombre, por sobre todo su atractivo, era un simple mortal. Un hombre ordinario…. Pero sin duda encantador.

Recordó aquella sensación extraña que le hizo sentir aquella misma mañana cuando le había recibido. A pesar que ya habían cruzado algunas palabras con anterioridad no se había percatado de lo alto que era, y de los anchos que parecían sus hombros debajo de aquel traje muggle.

-Un gusto verla – le dijo sonriendo. Por un instante le pareció que aquel hombre la desnudaba con la mirada – Sígame - le dijo poniéndole la mano en la espalda, momento en el que comprobó que el mero roce le provocaba pequeños picores allí donde sus cuerpo estaban en contacto. ¿Qué demonios le ocurría?

-Por aquí, por favor.

Lo siguió de manera automática hasta el ascensor de cristal donde el ascensorista lo saludó amablemente.

-Buenas tardes, Green – contestó con amabilidad - ¿Se ha recuperado su esposa?

-Sí, muchas gracias por el bono señor Nott. Nos ayudó muchísimo.

Sonrió con amabilidad pero no dijo nada al respecto.

Astoria se pegó a las paredes del ascensor en cuanto este empezó a moverse.

-¿Le teme a las alturas?

Ella asintió con la cabeza – Jamás pude montarme en una escoba – cerró los ojos nerviosa – Siento vértigo al mirar hacia abajo

-Estará bien. Lo prometo – dijo al apretarle suavemente el brazo.

El ascensor se detuvo.

-Ya puede abrir los ojos.

-Gracias a Merlín – murmuró por lo bajo. Él sonrió y ella no pudo evitar sonrojarse.

Lo observó de nuevo. ¿Qué rayos tenía ese hombre que no podía dejar de mirarle? Cuando le abordó dos días atrás en su casa, casi podía jurar que iba violarla pero ahora se comportaba con prolija educación ¿A que jugaba?

Se fijó en su rostro, en la expresión de sus ojos y en la mueca que se perfilaba en sus labios, en el extraño brillo de su mirada, era pícaro y mezquino... Entonces lo supo, estaba jugando con ella. Frunció el cejo al darse cuenta que fingía leer.

-¿Podría cambiar de página? – preguntó de repente frunciendo el entrecejo.

Él parpadeo confundido. - ¿Disculpe?

Suspiró molesta – Lo siento – dijo por educación – pero lleva ya mucho tiempo en la misma hoja y sus ojos no se han apartado del primer párrafo.

No parecía extrañado o sorprendido ni muchos menos avergonzado por saberse descubierto.

-Touché – dejó los pergaminos sobre el escritorio y dirigió su picara mirada a ella. -¿La he molestado?

Una sonrisa torcida apareció en su boca. El tono en que había hecho la pregunta le había delatado. Era como un cazador acorralando su presa. Los conocía a la perfección.

-He de confesar señor… Nott que ciertamente me molesta que hagan perder mi tiempo. Le diré algo– dijo inclinando levemente su cuerpo hacia él – Draco Malfoy sabe cuáles son las propiedades que, según sus palabras, tomó prestadas de mi padre. No veo necesario mi presencia aquí. Tengo entendido que las lechuzas aun llevan el correo. Podríamos haber arreglado este asunto sin necesidad de hacerme venir.

Theo sonrió ante sus palabras. Había hablado con ella tan solo pocos días atrás y su efecto aun le hacía vibrar el cuerpo. Era una mujer indudablemente deliciosa.

Astoria rodó los ojos en un gesto nada educado – señor Nott me gustaría terminar con esta farsa para regresar a la comodidad de mi hogar.

Apoyó su espalda en la silla y la miró mientras jugaba con una pluma. Frunció el cejo -¿Farsa? ¿Cree que el señor Malfoy no está dispuesto a devolver las propiedades?

-No sé lo que se cruza por la mente de Draco. Tampoco entiendo porque de repente parece haber renacido cierta humanidad en él, pero si sus intenciones realmente fuesen sinceras debería estar aquí. No usted.

Lo cierto era que, en lo que se refería al dinero de la herencia y a sus propiedades se sentía bastante segura de cuál era el monto al que ascendían. En lo que no se sentía muy segura era si Draco Malfoy estaba dispuesto a devolver esa cantidad de galeones.

Él se sintió levemente sorprendido. Aquel día, cuando había cruzado unas pocas palabras con ella le pareció que era una mujer muy dulce e incluso tímida… eso sumado a su historia con Malfoy… La verdad no esperaba encontrarla tan a la ofensiva. Quizás hacerla venir a Londres no había sido la mejor idea.

-¿Le perturba mi presencia señorita Grenngrass?

Allí estaba, la frase atrevida que buscaba intimidar, hacerla vulnerable para él. Sonrió mentalmente, conocía a la perfección aquellas estratagemas. Conocía el terreno que estaba pisando. Por primera vez en toda la mañana se sintió segura de sí misma.

-Hablará con usted en cuanto pueda – dijo él al notar que ella no respondía.

Astoria sonrió con sorna, sin duda él creía que había logrado intimidarla –Dígame señor Nott, exactamente ¿qué es lo que quiere de mí?

Esta vez no pudo ocultar su sorpresa ¿A que venía la pregunta?

-Me temo que no le entiendo.

Ella se puso de pie y rodeó el escritorio hasta quedar justo a su lado. La silla giró hasta quedar frente a ella. Le impresionó su descarada actitud, la seguridad de su mirada y el desafío que parecía brotar de cada poro de su piel. Pero lo que más le impresionó es lo bella que era y el sentimiento de ternura que irradiaban sus ojos a pesar que se empeñaba en ocultarlo.

-Venir aquí fue solo una excusa – afirmó

-¿Excusa? ¿Para qué?

Astoria le miró con sorna –No se haga el tonto señor Nott. Tengo experiencia en hombres como usted.

Theo no dijo nada, decidió esperar el rumbo que ella le diera a la conversación.

Astoria frunció el cejo molesta por su silencio – Déjeme decirle algo señor Nott – continuo ella cruzando los brazos. No sé lo que pretende al hacerme venir aquí cuando este asunto podría haberse tratado en mi casa. Sin embargo, conozco perfectamente esa mirada y ahora tengo una idea bastante clara de que es lo que quiere de mí. Conozco a los hombres de su tipo.

Nott se acomodó en la silla -¿Hombres de mi tipo? ¿A qué se refiere con "hombres de su tipo"?

Ella lució una sonrisa pícara – Usted quiere acostarse conmigo.

Esta vez no pudo evitar reaccionar ante sus palabras. Tosió fuertemente, se puso en pie de un salto y se alejó de aquella loca mujer. Que aunque estuviese en lo cierto, no esperaba que lo dijera de una manera tan deliberante.

-¿Qué dice?

Astoria bufó y puso los ojos en blanco con impaciencia – Señor Nott, no necesito a otro Draco Malfoy en mi vida. Caminó despacio hacia él, obligándose a respirar para aliviar los fuertes latidos de su corazón. Sus manos empezaban a sudarle ¿Qué estaba haciendo?

Cuando llegó a su lado, por un momento Theo se limitó a mirarla. Después, como si comprendiera al fin que ella intentaba intimidarle, sonrió y quiso seguir su juego - ¿Qué propone señorita Greengrass?

Astoria suspiró hondamente. Lleno completamente sus pulmones de aire. No se le estaba insinuando, le llevaba la delantera. –Cenaremos esta noche señor Nott – dijo sin más – veremos que tan buen negociante es usted. – La mano izquierda empezaba a temblarle – Búsqueme en mi hotel.

Luego salió de allí con fingida calma. Si Nott hubiese sido un mejor observador, habría notado que las piernas de Astoria temblaban.

Pansy apartó los ojos de la ventana de su dormitorio en Malfoy's Manor y miró la hora ¿Dónde rayos estaba Blaise? Estaba preocupada, Malfoy y Nott habían ido a la audiencia de Narcisa y ella se había quedado al cuidado de Blaise… pero este tenía la asombrosa facultad de desaparecer sin dejar rastro.

Suspiró preocupada. Blaise estaba saliendo de su convalecencia y aun no estaba segura si su mente era capaz de enfrentar la nueva realidad que le rodeaba. Los bellos de la nuca se le erizaron al pensar que hubiese sido de su amigo si Draco no le hubiese encontrado a tiempo… muy seguramente hoy estaría visitando su tumba.

Volvió a mirar por la ventana y se fijó en el camino que llevaba a los rosales, se habían descuidado desde que Narcisa fue llevada a Azkaban. La hierba mala había crecido ahogando las rosas y el banquillo donde tantas veces había fantaseado en convertirse en la señora Zabini. Sonrió ante la posibilidad que eso ocurriera. Ella y Blaise como una familia, quizás uno o dos niños que tuviesen su misma nobleza de corazón. Eso sería lindo.

"Estas loca" murmuró en tono reprobatorio. Los tiempos no estaban para fantasear. Sus padres estaban muertos, los padres de Blaise estaban muertos, Theo había perdido a sus padres cuando estos se habían negado a dar refugio a un par de mortifagos fugitivos y al señor Malfoy ya le habían dado el beso del dementor… sospechaba que la Narcisa seguiría su mismo destino.

-Señorita amiga del amo

Se volvió rápidamente ante la chillona voz. Le había pedido a la elfina Penkins que le ayudase a buscar a Blaise. Merlín sabía que la criatura manejaba mejor la magia que ella misma en esos momentos.

-¿Lo has encontrado?

La elfina sacudió sus orejas enérgicamente – si, está en la bodega de vinos señorita. El joven amigo del amo esta… ha… tomado varios vinos del amo y se lo ha acabado todos.

-¡Merlín bendito! – dijo Pansy mientras aliviaba con sus dedos la fuerte presión que sentía en su cabeza.

-Gracias yo me haré cargo.

La elfina hizo una exagerada reverencia y desapareció con un leve "Ploff"

Bajó corriendo a las bodegas, hubiese preferido aparecerse pero aun no conocía a la perfección aquella casa. Era tan grande y tenía tantos recovecos y pasadizos secretos que en una ocasión estuvo perdida por dos horas hasta que Draco dio con ella.

-Blaise – le llamó desde el rellano superior de la escalera -¿Blaise estas bien?

-¡Pansy! – Le escuchó gritar alegre – Pasa, pasa. Ven a tomarte una copa conmigo, el vino es de excelente calidad te va a encantar Pan.

-¿Qué rayos crees que haces? – le reprochó una vez estuvo a su lado. Blaise estaba sentado en el suelo de la bodega con su espalda pegada a la pared y varias botellas de vino vacías en el suelo. Llevaba la camisa desabrochada y arrugada y tenía los ojos enrojecidos.

-Por Merlin, Blaise. Sabes lo que esto hace a tu salud. No debes tomar no puedes tomar alcohol. No es bueno que te hagas esto te estas matando es que no lo entiendes.

-Dejalo Pansy.

-¿Cómo puedes pedirme eso?

Él la ignoró mientras daba un nuevo sorbo a su botella aun llena. Furiosa, Pansy se la arrebató dejándola caer varios metros tras ella. El estallido del cristal no inmutó a Blaise.

-Te regalo esa. Tengo muchas más – agregó señalando el interior de la bodega.

Pansy empezó a llorar – No puedes hacerte esto Blaise. No puedes acabar con tu vida de esta forma.

-No tengo una vida Pan.

-Blaise – se dejó caer su lado, la lágrimas corrían lentamente por su rostro – hazlo por mí por favor. Te quiero demasiado y moriría si algo malo llegara a pasarte.

Aquella confesión hizo que la mente del joven se despejara levemente – Tú me quieres Pan.

La joven asintió en silencio. Su corazón retumbaba fuertemente contra su pecho –Te amo, Blaise – susurró tiernamente mientras acariciaba una de sus mejillas.

El joven brujo abrió exageradamente los ojos – Sabes algo. Yo también te quiero. – dijo sin más – Eres como una hermana para mí – Luego empezó a reír con burla. Cuando dejó de hacerlo miró a Pansy seriamente – Estas mintiendo. Lo dices para que no siga bebiendo.

Ella sonrió con sorna y sin esperar un segundo su reacción se acercó a Blaise y lo besó. Fue como sumergir un cubo de hielo en una taza de té hirviendo: hasta el último centímetro de su piel se estaba derritiendo por él. Era mucho más intenso de lo que jamás habría podido imaginar, y eso que había imaginado aquello millones de veces.

De algún modo, la el cuerpo de Blaise recobró su motricidad, convirtiendo toda la tristeza y la rabia en movimientos sensuales que empezaban a nublarle el juicio.

-Me has besado como si llevaras años deseando hacerlo —oyó las palabras de Blaise, mientras todavía podía sentir sus manos pasearse por su espalda y provocándole un millón de escalofríos tan fuertes como descargas eléctricas.

-Un poco menos que un millón de años – dijo ella sonriendo

-Eso es muy bonito Pansy, es lo más bonito que alguien me ha dicho en años y tú eres muy bonita. Debes alejarte de mí. No soy buena compañía en este momento.

Él intentó irse pero Pansy no lo permitió –Tienes un hueco en el alma. Yo también tengo uno. Tal vez si estamos justos podamos llenar nuestros vacíos.

-Pansy…

-Te necesito Blaise. Te necesito ahora, no me obligues a alejarme de ti. No puedo. No quiero.

Blaise trataba de razonar, de escuchar aquello que su cerebro intentaba transmitir… pero era muy difícil, el alcohol sumado al afecto que generaba el cercano cuerpo de Pansy le estaban enloqueciendo. Podía notar su cuerpo a la perfección; debajo de la fina camisa se perfilaban los pezones endurecidos por el deseo. De pronto tenía la sensación que el tiempo se hubiese detenido, como si, de alguna manera, todo el dolor y la desesperación que turbaba su corazón pudiese simplemente esfumarse entre los brazos de una mujer, de su mejor amiga. Pansy

El cuerpo de Pansy respondía con efusividad, su instinto la guiaba hacia Blaise, era su compañero, un compañero del que llevaba demasiado tiempo esperando. ¡Llevaba demasiado tiempo negándolo!

Impulsada por la ansiedad, Pansy le echó los brazos alrededor del cuello.

-¿Me deseas, Pansy?

-Sí —respondió con seguridad – quiero estar contigo. Como lo están hombre y mujer – dijo antes de ponerse de puntillas y besarlo con toda la pasión que la consumía por dentro, toda la pasión que había guardado durante años y que solo Merlín sabría porque se desataba justo ahora, justo cuando él estaba más vulnerable, justo cuando podría hacerles más daño.

Durante un largo segundo no recibió ninguna respuesta, pero después Blaise abrió la boca contra la de ella y su lengua empezó a moverse con la maestría que daba la experiencia y la avidez del deseo, encargándose de dejar corta cualquier fantasía que hubiera tenido sobre cómo serían sus besos.

Sus sentidos estaban más despiertos que nunca. Poco a poco fueron explorando lugares que jamás creyeron descubrir. Pansy acariciaba el cuerpo de Blaise con cada uno de sus dedos y con cada uno de sus sentidos. La luz de luna se filtraba a través del cristal de la ventana y Blaise aprovechaba su guía para esculpir los realces, las líneas y las curvas, esculpía de aquel femenino cuerpo oculto bajo las ropas, reconocía la profundidad y el relieve de cada zona, con suma ternura y delicadeza, apreciaba la suavidad de la carne, la frescura del deseo palpitante que nacía en los poros de su piel.

Pansy enredó sus dedos en la hebilla que retenía el pantalón, el delicioso juego despertó en Blaise el deseo de prontamente probar las mieles del deseo y la entrega, la piel de su amiga se asemejaba al terciopelo, el olor de húmedo del sudor inundaba sus sentidos y los instintos se apoderaban poco a poco de cada célula de sus cuerpos.

La joven bruja palpó con sus manos la hinchazón del sexo que se perfilaba bajo el pantalón, Blaise ahogó un gemido de excitación contra su boca, su cuerpo temblaba ante sus caricias y ante su propio anhelo de tocarla.

Ella sonreía y a él le pareció adorable. La besó con ímpetu, recorrió con su lengua todas las cavidades de su boca, sus dientes y piel. Pansy gemía mientras Blaise le quitaba la ropa, el sudor le empapaba la frente y el rugoso suelo le raspaba la espalda… pero no le importaba porque por fin su cuerpo saciaba el hambre que sentía por él. Lo amaba, no podía negarlo. Una solitaria lágrima resbaló de sus ojos… Blaise no la vio

Blaise hundió con ahínco sus dedos en la piel, exploró con su boca los rosados pezones y Saborío con lengua el camino húmedo formado entre sus pechos. La temperatura del lugar se elevó varios grados y ya ninguno le importó acallar los fuertes gemidos que brotaban de su interior. Guiados por el deseo Pansy separó las piernas para que él se acomodara sobre ella y sin dejar de mirarse, Blaise hundió se viril miembro en aquella suave y húmeda carne. Pansy cerró los ojos y apretó la boca, esta vez Blaise pudo ver las lágrimas que brotaban de sus ojos. Pansy era virgen.

-¿Cómo te sientes?

Pansy levantó la mirada de su copa, había dejado de llorar pero el surco de lágrimas se había marcado sobre su rostro y tenía los ojos enrojecidos.

-Un poco mejor – suspiró y trató de sonreír, pero en cambio una mueca vacía se perfiló en sus labios.

-¿Quieres que hable con él?

Negó con la cabeza. – No te molestes Draco, Blaise jamás me perdonará lo que le hice.

-Pero Pan, tú lo amas, lo has hecho siempre. Estoy seguro que si Blaise conociera toda la historia…

-¡Olvídalo Draco! Jamás permitiría que Blaise estuviera conmigo solo por lástima. En este momento me odia y lo entiendo. Las cosas deben seguir su cauce natural.

Draco tomó la mano de su amiga por encima de la mesa. –A veces tenemos que forzarlas un poco.

Ella negó nuevamente – Déjalo ser Draco. Tal vez nunca debí alejarme de Paul.

El rubio frunció el cejo – ¿Cómo puedes decir eso? Eso hombre estaba loco. La única razón por la que estabas con él era para olvidar a Blaise.

-¡Y lo logré! Amaba a Paul

Draco sonrió con una mueca – No te engañes. Dejaste de amar a Paul en el mismo instante en que volviste a ver a Blaise.

Las lágrimas brotaron nuevamente.

-¡Maldita sea Pansy! No soporto verte tan resignada. Tu misma me has estado diciendo continuamente que le diga todo a Granger y ahora tu misma ocultas parte de tu pasado a la persona que amas.

-Eso es diferente

Draco bufó – por supuesto que es diferente, lo mío es mucho más grave. Tú usaste el Obliviate para salvar la vida de Blaise, yo te hice usarlo sobre Weasley para tapar mi falta de juicio.

-Nada de lo que digas me hará cambiar de parecer. ¿Te molesta, acaso, que me quede en tu casa?

-Mi casa es tu casa Pansy. Eso lo sabes.

En ese momento el timbre sonó y ambos levantaron la mirada hacia la puerta con la esperanza que Blaise apareciera detrás de ella.

-Amo – la vieja elfina Penkins había atendido el llamado – le buscan en la puesta.

Draco frunció el cejo intrigado -¿Quién es?

-Una joven, amo. La señorita Hermione Granger.


El siguiente capitulo...!Caliente como el infierno¡

Nos leeremos pronto...

LilythWH