Un pitido inundó la estancia. Christine había empujado a Sherlock y ahora se encontraba encima del detective, que puso un dedo en sus labios, cogiendo el móvil. Frunció el ceño al ver el mensaje y miró a la pelirroja que le observaba esperando una respuesta.

-¿Qué pasa?

-No me dijiste lo del baile de máscaras-

-Señor Holmes, le conozco desde hace apenas 10 minutos¿De verdad?-La mirada de Christine era divertida y tenía una sonrisa en sus labios-¿Por qué?-

-Iremos-

Sherlock dejó el móvil en la mesa después de unos minutos escribiendo otro mensaje y tiró a Christine boca abajo en la cama, golpeándola suavemente en el trasero. Ella gritó y le sonrió mientras el detective se intentaba levantar. Cosa inútil ya que Christine le tiraba de nuevo a su lado en la cama.

-No. Holmes, aquí-Con voz autoritaria, Christine señaló el lugar, a su lado,pero Sherlock negó suavemente con la cabeza volviendo a levantarse. Incluso ignoró los pucheros que le ponía Christine. Aunque está muy adorable'' se sorprendió pensando él.

-Mañana Miss Christine. Ahora Watson y yo nos iremos a nuestro apartamento en Baker Street para que estés cómoda en tu casa. No queremos incordiar más. Un agente del servicio secreto británico acudirá a vigilar junto con los policías que ya se encuentran en la puerta. Nadie entrará en tu casa-

Aquella revelación del agente sorprendió a Christine, que se preguntó como demonios podía Sherlock Holmes sacar a un agente británico para una misión a plena noche. Sherlock se levantó y se colocó de nuevo la chaqueta sobre la camisa morada que se ceñía a él. La pelirroja tragó saliva al verle y salió corriendo, poniéndose delante de la puerta. Sherlock resopló con aburrimiento mientras arqueaba la ceja mirándola como diciendo 'Por favor, Christine. Te he cogido dos veces, puedo hacerlo tres' Ella negó con la cabeza y puso dos dedos en el cinturón de Sherlock, acercándolo a ella.Él volvió a resoplar pero una sonrisa amenazaba con cubrir su rostro.

-No estamos jugando, Christine-

-Puede-Murmuró ella pegándolo todo lo que podía a su cuerpo-Pero la casa, es mía. La cama, es mía. El juego, es mío... Y tú...-Christine puso una mano en la entrepierna de Sherlock y susurró en su oído-Podrías ser mío-

Aquello hizo que las pupilas de Sherlock se dilatasen al máximo. Se pegó a Christine y la besó de manera fuerte, notando como sus labios se enrojecían y dolían. La apartó de la puerta y la tiró en la cama. La dio un último beso y abrió la puerta, poniendo un dedo en sus labios-

-Mañana. Baile-

Sherlock salió de la habitación de Christine y se dirigió al cuarto de invitados, donde se puso su abrigo y su bufanda y cogió los enseres personales de John. Bajó las escaleras encontrándose con el doctor viendo la tele, aunque sin prestar atención. Al ver a su compañero, Watson arqueó una ceja. Sherlock le tiró sus cosas y salió hacia la puerta.

-Nos vamos,John. Y consíguete un traje para mañana. Tenemos un baile-

-¿Un baile?-Contestó John asombrado.

Pero Sherlock ya estaba llamando al ascensor y resoplando como ''Por dios, te lo tengo que explicar todo'' Watson suspiró y salió del piso, cerrando la puerta con oír cerrarse la puerta, Christine, bajó lentamente al salón, donde sólo se encontró un plato con migas que había contenido un bocadillo del doctor Watson. La pelirroja sonrió mordiéndose el labio, el cual aún dolía debido al anterior beso con Sherlock y cogió su portátil Mac, sentándose al lado de la ventana. Una sonrisa maliciosa aparecía en sus labios.

-Yo también puedo jugar Sherlock-Murmuró mientras iba directa a una página web.