Liga venenosa

En Manhattan la parte alta está llena de gente que espera que sus vástagos lleguen a la clase pudiente ¿Pero la parte baja?

Los padres superexitosos no esperan nada menos de sus vástagos. Y cuando se trata de ir a la universidad, ahí es donde entra la Liga. Es más que el hecho de entrar a la universidad, es marcar una trayectoria para el resto de la vida.

Y para esos pocos que no son herederos, las presiones no son menores. Cuando los padres lo han sacrificado todo por el futuro de sus hijos ¿Qué hijo les defraudaría?

- Buenos días estudiantes, les pido a todos que muestren un poco de simpatía por nuestros benjamines, que están a punto de pasar por nuestra semana de la Liga Universitaria. Como ya viene siendo una larga tradición, las chicas estarán a cargo del encuentro del viernes por la noche, y los chicos acomodaran a los representantes que nos visiten. Para los que deseen asistir a La Liga Universitaria, este intercambio es el evento más importante de sus vidas. Pero sin presiones.

Flashback de Tom

- Ah... no es tan malo – Le dijo su padre al verlo salir del baño con pedacitos de papel higiénico pegado a su rostro.

- Como si te afeitaran con una aserradora – Dijo Tom.

- Yo iría más por una sierra eléctrica – Replicó su hermana, mientras se servía un vaso de leche.

- No ayuda.

- No trataba de hacerlo.

- El lado bueno es que no eres hemofílico – Rió Louis – De otra manera, estarías en urgencias.

- ¿Y eso es ayudar? – Annie también rió mientras se ponía su corbata.

- La verdad es que no.

- Dartmouth va a adorarte – Le aseguró Louis intentando cambiar de tema.

- Tengo que creer que afeitarse es un prerrequisito para entrar.

- Nadie está mejor cualificado, nadie es más inteligente, tan equilibrado.

- O ¿Equipado? No es que tenga un fideicomiso al que recurrir, papá. ¿Sabes? Todo lo que tengo esta aquí arriba – Se señaló la cabeza con el dedo índice.

- Bueno, eso es lo más importante. La universidad se fija en tu expediente académico, no en los recursos de tu cartera. Por otro lado lo vas a hacer genial en tu entrevista. Sales a tu padre en eso, los focos no te afectan.

- Mejor espera que no haya ningún foco por medio – Bromeó Annie.

Fin de flashback de Tom

- Recuerden estudiantes... – Continuaba diciendo la directora.

- Anthony – Murmuró entretanto Terry - ¿Una caladita?

- Hoy tenemos las entrevistas.

- Exactamente lo que yo decía. Tengo la pipa de maría.

- Pero los de las clases inferiores deberían considerar esta semana como un ensayo general – Terry se levantó en medio de la charla y se marchó del lugar – Esta semana no solo se representaran a ustedes mismos, sino a generaciones de la escuela y a sus familias.

Flash back de Tony

Había salido a correr con su padre como todas las mañanas.

- La próxima vez intenta no cortarme – Le recriminó su padre – Casi me golpeo por tu culpa contra el lado del banco.

- Yo no te he cortado – Rió Tony – No era mi intención.

- Has ganado limpia y rotundamente y nada me puede hacer sentir más orgulloso... hasta que entres en la vieja alma mater.

- Papá, ya hemos hablado de eso. De que mantenga las opciones abiertas.

- Sí, por supuesto. Pero pongámonos serios. Si alguien con tus notas quiere ir a Dartmouth debe parecer que trabaja en ello.

- Papá yo...

- Acomodar a su gente es un buen paso.

- ¿Por qué cuando hablo de la Universidad del Sur de California lo tomas a broma?

- Tony, tenemos un plan.

- Quizás quiera hacer mis propios planes.

- Tu madre y yo no trabajamos tanto para que ahora puedas hacer las cosas como si fueras solo tú – Tony lo miró con decepción – Dartmouth, facultad de derecho, Candy. Pronto lo tendrás todo. Escucha, tengo que irme a trabajar. Clava la entrevista de hoy. ¡Piensa en verde!

Fin de flashback de Tony

- Como parte de los actos de la semana universitaria, en el encuentro de mañana por la noche – Tony se levantó y siguió a su amigo – Candice White anunciará el acto de caridad con el que nos honrará este año su Comité para la Promoción Comunitaria.

- ¿Han visto a Susana? – Preguntó Wendy.

- Me preguntó dónde estará – Agregó Elizabeth.

- ¿Saben lo que me preguntó yo? – Dijo Candy – Cómo se supone que voy a oír algo sobre Yale con toda esta charla sobre Susana.

Flashback de Candy

- ¿Recuerdas cuando papá me dio mi primera sudadera de Yale? – Decía Candy mientras bajaba radiante las escaleras – No creo que ninguna otra prenda me haya ido jamás más perfecta, por no mencionar lo adorable que encontré ese bulldog. ¿Recuerdas cuando te pedí si podía tener un bulldog? Bien hecho, por cierto, diciéndome que no – Se sentó en el sofá – Y ahora finalmente el gran día ha llegado – Comentó sonadora – Tony y yo pronto estaremos en la universidad. Él bajando a Yale, yo subiendo a Dartmouth... Papá volando para el partido de Princeton. Espero que no te haga sentir vieja verme crecer, Dorothy.

- Coma, señorita Candy – Le dijo la sirvienta entregándole una bandeja – Su madre querría que tuviera un buen desayuno.

Candy miró a Dorothy, pero solo tomó una fresa de la bandeja.

Fin de flashback de Candy

- Y ahora el Director Prescott...

- Entonces ¿De verdad que Susana no está aquí? – Preguntó Candy a Elizabeth.

- Eso es lo que he dicho.

- Cuando se suponía que no deberías hablar – Le dijo Wendy.

Pero en las afueras del colegio, Susana subía corriendo las escalinatas.

Flashback de Susana

- Susana, vamos – Carol golpeó la puerta de la habitación de su hija – Date prisa, vas a llegar tarde.

- ¡Ya voy! Lo sé – Susana salió de la habitación y tomó un panecillo de la mesa.

- ¿Sabes? No deberías haberte quedado con tu hermano otra vez. Te digo que, ¿Por qué dormir allí? No es que pueda verte si tiene los ojos cerrados.

- ¿Tienes un solo hueso maternal en todo tu cuerpo? – Preguntó con ironía mientras guardaba las cosas en su bolso.

- Ves, necesitas descansar ¿Ok? Es la Semana Universitaria.

- Lo sé, y si consigo salir de esta habitación de hotel, mi única misión en esta vida será impresionar a ese representante de Brown.

- Bien, estoy tan contenta de oír que aún tienes ese plan. Lo digo porque ya sé que es algo de lo que siempre hemos hablado pero sinceramente, desde que has vuelto, me preguntaba si aún tenías en mente la Universidad.

- Mira, mamá, he tenido muchas cosas en la cabeza, pero después de lo que ha pasado últimamente, lo de marcharme a la universidad suena bastante bien.

- ¿Cómo... has dejado las cosas con Tom?

- No quiero hablar de eso.

- ¿Qué está pasando entre tú y Candy?

- ¡Mamá, por favor! Mira, todo lo que quiero es terminar el instituto en paz, e irme a un estado lleno de gente que no sepa quién soy, y empezar de nuevo ¿Ok?

Fin de flashback de Susana

Susana entró corriendo al colegio y se dirigió hacia el salón principal, justo cuando ya todos estaban saliendo.

- Oh, Dios – Vio a Tom y fue hacia él – Por favor, dime que no ha terminado.

- ¿Qué? – Dijo él confundido – Tú estabas allí. Diría que ha terminado.

- Quiero decir la asamblea.

- Oh, cierto – Dijo Tom sintiéndose como un idiota – No, sí, no, acaba de terminar ahora.

- Maldita sea.

- De todas maneras, buena suerte – Tom se fue, y otra persona apareció.

- Oh, qué mal que te hayas perdido la asamblea – Le dijo Candy con ironía – No es que importe, Brown no ofrece titulación en ser una guarra.

Avistada, S no tan elegantemente tarde y reganada por C.

El juego ha comenzado, chicas.

Las clases continuaron como siempre, y por la tarde, tocaba entrenamiento de hockey para las chicas, y Candy no planeaba dejar de lado la guerra.

- Mira, cometí un error con Tony ¿Ok? – Le decía Susana en medio del juego – Pero entonces tú fastidiaste lo mío con Tom. No tenemos que ser amigas pero... ¡Oh! – El palo de Candy golpeó fuertemente con la pantorrilla de Susana, y no parecía haber sido un accidente.

- ¿Qué ocurre White? – Preguntó el entrenador parando el partido.

- Lo siento, me resbalé.

- Estoy bien – Dijo Susana para continuar con el partido. Tomó su palo y se dirigió a Candy – Quiero creer que ha sido un accidente.

- Entonces pecarás de ilusa – Le contestó ella.

El juego continuó, pero nuevamente Candy empujó a Susana con su brazo, logrando que el partido se detuviera por segunda vez, ganándose Candy una tarjeta verde, pero eso no la detuvo y continuó con sus "resbalones".

- Me estoy quedando sin colores, Candy – Le advirtió el entrenador.

- Y yo me estoy quedando sin paciencia. Ya basta ¿De acuerdo? – Le dijo Susana enfrentándose a ella.

- Será suficiente cuando yo lo decida – Aunque Candy era bastantes centímetros más baja que Susana, no se amedrento ante ella.

Pero esta vez, fue Susana quien decidió jugar el mismo juego que Candy. Continuando con el partido, Susana aprovechó un saque para arrojarse contra Candy y derribarla, comenzando así una lucha entre ambas.

- ¡Dios! – Gritó Candy, intentando quitársela de encima.

- Chicas – Intervino el entrenador - ¡Sepárense!

- ¡Quítate de encima!

- ¿Ya tienes suficiente? – Susana se separó de Candy y se arregló la ropa – Así que ya hemos llegado a pelearnos físicamente – Le dijo intentando recuperar la calma - ¿Paz?

Pero si creía que Candy iba a dejarlo pasar, estaba muy equivocada.

- Ahhhh – Candy espetó un grito de dolor - ¡Mi pierna!

- Susana, estás fuera – Le dijo el entrenador, acercándose a asistir a Candy.

- Espero que esté rota – Dijo Susana antes de irse.

Hola, habitantes del Upper East Side, hemos oído que se acaba de declarar la III Guerra Mundial, y lleva calcetines.

Elije bando o corre a esconderte. Presentimos que ésta es a muerte.

Pero había cosas más importantes de las que ocuparse en ese momento, por ejemplo, las entrevistas con las universidades.

Tom: ¿Por qué debería estudiar en Dartmouth? Bien, he pensado mucho en ello y creo que puedo responder a su pregunta en tres partes. Y me gustaría empezar primero con la tercera parte. Los valores de Dartmouth de comunidad, marcada integridad, responsabilidad y consideración. Bueno, en San Pablo he aprendido integridad, por ser hermano mayor he aprendido responsabilidad, y de mis padres, que lo han sacrificado todo para mantenerme en esta escuela, he aprendido consideración. Lo que me lleva a una cosa, Dartmouth es mi sueño. Y nunca he preguntado a Dartmouth, pero... creo que está soñando conmigo.

Tony: Y sería un honor asistir a Dartmouth. He crecido oyéndole a mi padre contar todo sobre ella. Es sólo que no estoy seguro de que sea mi primera elección, y si sólo hay una posición vacante, estoy seguro de que alguien la querría más que yo.

Terry: ¿Por qué debería ser escogido como acompañante? – Entrecerró los ojos pensando cuidadosamente en la respuesta - Soy Terry Grandchester.

Entonces, después de las entrevistas, la lista con los acompañantes fue colgada en la pared de anuncios, y las primeras dos líneas decían lo que todos habían imaginado.

Yale Terry Grandchester

Dartmouth Anthony Brower

- ¿Conseguiste lo que querías? – Preguntó Tony a Tom.

- No, no. En realidad, lo has conseguido tú. Lo que no tiene ningún sentido porque yo soy el segundo de la clase, y tú eres más o menos... no sé ¿El último?

- Sin rencores ¿Eh?

- ¿Por qué debería haberlos? Es decir, ¿De cuantas librerías les ha tenido que dotar tu padre para conseguirte este puesto? Te lo has ganado – Dijo con ironía.

- Mira, Tom... no sabes nada de mi familia.

- Lo siento, tienes razón. Estoy seguro de que J.L Hall estará muy impresionado con tu pasión por experimentar lo que es ir a Dartmouth.

- ¿Quién demonios es J.L Hall?

- Él representante de la universidad. Tal vez deberías leer algo de su libro si quieres tener algo de lo que hablar – Se retiró del lugar, pero cuando estaba llegando a la puerta volteó hacia Tony – "The Petting Zoo" Ese es el nombre del libro.

Tom salió de la escuela completamente frustrado.

En su casa, Candy estaba esperando una llamada que la ayudaría con la guerra que había comenzado.

- Por fin – Dijo al contestar el teléfono.

- Hola a ti también – Contestó Terry desde su limusina - ¿Qué tal la pelea en el campo de hockey? Con esas protecciones bucales y minifaldas, espero que alguien lo haya grabado.

- No tienes remedio.

- Probablemente por lo que me llamabas.

- Me conoces bien – Sonrió Candy.

- A las mujeres les gusta parecer complicadas, lo sé muy bien.

- Susana ha vuelto a casa por una razón – Fue directo al punto.

- Uno solito podría adivinarlo.

- Estoy harta de adivinar, quiero respuestas. Y a nadie le gusta más estar en el fondo de un escándalo que a Terry Grandchester.

- Soy una puta cuando quiero serlo.

- ¿Hay ocasión de causar algún problema? ¿Debelar un secreto?

- Tómate este "Sí" por respuesta – Terry colgó la comunicación y se dirigió a su chofer – Vamos devuelta al colegio, me he olvidado de algo importante.

Fue una suerte encontrarse con Susana saliendo del colegio justo en el instante que Terry llegaba. Le indicó a su chofer que la siguiera, solo para ver como ella ingresaba a un curioso edificio.

"Centro de tratamiento Ostroff"

- Esto es demasiado bueno – Murmuró Terry para sí, sacándole una foto a Susana entrando al edificio, para luego ir a casa de Candy – Admítelo – Le dijo mostrándole las fotos – Hasta para mí esto es bueno.

- Si no fueses un pervertido, seguro que hasta la CIA te contrataría en segundos.

- ¿Defender mi país? Ese es un futuro que jamás había imaginado.

- Con razón – Le contestó ella - ¿Qué está haciendo ahí? – Preguntó volviendo a mirar las fotos.

- Bueno, ¿Qué es lo que la gente hace ahí? Es un sitio para gente afectada o adicta.

- Ahí debes tener tu propia ala – Se burlo Candy.

- Tu ingenio no recibe ni cerca el mérito que merece – Rió él – Así que la pregunta es: ¿Qué vas a hacer ahora?

- Bueno, he estado pensando... en una destrucción social total.

- Y yo pensando que te estabas ablandando... – Sonrió lascivamente – Así que esta es tu cama, ¿Eh? – Le dijo tomando las sabanas.

- Vete – Le sacó las sabanas de la mano - Ahora.

- Puedes devolvérmelo en otro momento.

Terry se fue, y Candy continúo mirando las fotos, pensando en un plan para destruir por completo a su ex amiga. Pero aún no sabía los verdaderos motivos de Susana por estar en aquel lugar.

- He venido a estas sesiones todos los días de esta semana – Explicó Susana a la psicóloga que trataba a su hermano – Pero nada va a cambiar mientras ella no pare de esconderlo aquí – Señaló a su madre – Y hasta que le permita regresar a su propia vida.

- Esto no se llama esconder, Susana – Le dijo su madre – Se llama recuperación.

- ¿Contando a todo el mundo que se está quedando con tía Bess en Miami?

- Él no está listo.

- ¿Él o tú?

- Ok – Dijo la psicóloga – Respiremos profundamente. Es bueno ver una conversación tan sincera.

- ¿Qué sabe ella de sinceridad? – Acusó Susana a su madre.

- Susana – La reprimió ella.

- Pero la verdad – Continuó la psicóloga – Es que creo que una decisión así debe incluir a Brian.

- ¿Quiere decir que tengo algo que decir en esto? – Preguntó el aludido – Guau, gracias.

- Brian, por supuesto – Le dijo su madre – Nosotras estamos aquí por ti.

- Mira – Agregó Susana – Si estás listo para salir sólo dínoslo ¿Ok? No importa lo que diga mamá.

- De veras me gustaría irme de aquí – Contestó él con sinceridad. Susana sonrió y su madre se llevó una mano a la cabeza – Pero quizás no esté preparado aún.

- Hey, ¿Qué tal unas pocas horas? – Propuso su hermana – Esta noche puedes ser mi acompañante en la fiesta de la semana universitaria.

- Susana – Intervino su madre – Esa fiesta es un evento importante para ti.

- Bueno, estará rodeado de gente que lo conoce. Será divertido, reconfortante.

- De hecho, suena genial – Dijo Brian entusiasmado.

En verdad esa fiesta era importante para todos los que habían sido escogidos como acompañantes, pero lo que no, bueno... también existía una oportunidad para ellos.

- Estás dentro – Tom estaba leyendo una revista cuando su padre llegó con las nuevas noticias.

- ¿Qué?

- La fiesta de la semana universitaria. Tu nombre está en el programa y todo.

- ¿Me conseguiste el puesto de Dartmouth? – Le preguntó sorprendido.

- No, no lo he conseguido – Le contestó él - ¿Qué te parece el comité de bebidas?

- Bueno no... No hay comité de bebidas.

- No hasta ahora.

- Oh Dios mío.

- ¿Qué? Todo el mundo tiene sed, es realmente una posición de poder.

- ¿Cómo me aseguraste esta prominente y a la par embarazosa posición?

- Ofreciendo mis propios servicios.

- ¿Sirviendo tapas?

- Soy el encargado del comité de entretenimiento – Explicó Louis con orgullo.

- ¿Otro comité? – Rió Tom – Eso tampoco existía antes de que salieras hoy de casa. Entonces... ¿Quién será el entretenimiento?

- Bueno... como ha sido con tan poco tiempo, la única persona a la que podía conseguir es a mí mismo.

- Un poco serio para post punk roquero de principio de los 90 ¿No crees?

- Traeré a alguno de los chicos... será Louis en acústico.

- ¿Debería llamar a mamá para poder hacer de esto un emplumado romance Stevenson?

- Mira, he hecho lo mejor que he podido. Al menos has conseguido ser parte de esto oficialmente. Puedes hablar con ese autor que te encanta... pregúntale lo que quieras.

- ¿Cómo que refrescos prefiere?

El enorme patio del colegio San Pablo había sido ambientado para la fiesta, y la mayoría ya había llegado cuando Susana hiso su aparición.

- ¿Ves al representante de Yale? – Le preguntó a su madre.

- Creí que tú querías ir a Brown, y que Candy quería ir a Yale.

- Si, ya se... – Solo buscaba la oportunidad perfecta para darle una lección a Candy, y la encontró cuando vio a su ex amiga desplegando todos sus encantos ante el representante de Yale.

- Mi padre nunca me perdonaría si no me hubiese presentado, me dijo que los dos solían tripular juntos.

- ¿Tripular? – Preguntó Susana acercándose a ellos – Ah hola soy Susana Marlowe – Saludó al hombre – Candy, no sabía que estabas interesada en tripular.

- ¡No lo estoy! – La miró con furia – Sólo estaba diciendo que hay una conexión familiar porque mi padre...

- La verdad es que no sabía que estuvieras interesada en los deportes y todo eso. Bueno, especialmente uno en el que puedes mojarte el pelo. Ella es más bien una chica hogareña – Le dijo al hombre – Oh, Dios mío, su vaso está vacío. Vamos a buscarle una bebida.

- No – Intervino Candy – Lo llevó yo.

- No te preocupes – Le dijo Susana mientras conducía al hombre hacia las bebidas – Hábleme de Yale.

Candy los vio irse con furia, y entonces se dirigió a Terry.

- ¿Puedes explicarme por favor como es que Susana está con el representante de Yale cuando se supone que su acompañante eres tú?

- Lo he cambiado – Explicó simplemente Terry mirando a una bella mujer – Estoy intentando entrar a Princeton – Candy lo miró con odio – No busques perlas entre las piedras. Mira quien ha llegado – La tomó del brazo y fueron hacia un hombre canoso que acababa de entrar – Doctor Ostroff – Los presentó – Candy, el doctor Donald Ostroff.

Interesante elección de invitado, C.

- Que gran placer – Candy sonrió ampliamente – He oído maravillosas cosas de...

¿Coincidencia? Creo que no.

Pero mientras algunos intentaban impresionar a los representantes de las universidades a las que deseaban asistir, había alguien quien no estaba dando su mayor esfuerzo.

- Me gustó su libro – Le dijo Tony al representante de Dartmouth.

- Gracias. ¿Qué pensó del epílogo? La verdad es que a algunas personas les ha encantado... el New York Times lo llamó "basura barata" – Rió – Y Warner Bross está haciendo la película. Creo que van a cambiar el final.

- Bueno – Dijo Tony – Entiendo que el final pueda no parecer demasiado... comercial – El hombre asintió desviando la mirada – Ehhh ¿Quiere algo de beber?

Por otra parte, Brian, cansado de escuchar los comentarios de su madre, decidió irse por su lado.

- Hola – acababa de entrar a la sala principal del edificio cuando una pequeña morena lo saludó - ¿Eres Brian, verdad?

- Si, tú eres Annie la hermana de Tom ¿Cierto?

- Si, nos conocimos en...

- Bendel, sí lo recuerdo.

- Genial – Le sonrió ella.

Entonces un hombre que pasaba por allí lo reconoció y lo saludo.

- Brian, que bueno verte ¿Te has divertido en Miami?

- Eh, sí – Contestó él con falso entusiasmo – Salvamos a los manatíes – El hombre siguió su camino.

- ¿Manatíes? – Le preguntó Annie.

- Es una larga historia.

- Tengo tiempo.

- Es un poco oscura y...

- Lo puedo soportar – Aseguró ella.

Se sentaron en un rincón en el piso, donde Brian comenzó a contarle a prácticamente una desconocida lo que su madre había intentado ocultar.

- Entonces nos trasladamos al hotel y... sólo estábamos nosotros dos. Y yo me sentía realmente solo.

- Entonces... fue cuando tú...

- Así acabé en el centro Ostroff. Mi mamá dice que tienen los mejores terapeutas, pero en realidad se les paga para que mantengan la boca cerrada.

- Mira, no... no diré nada – Prometió Annie – Entonces ¿Quieres volver a entrar?

Tom estaba sirviendo las bebidas cuando Susana se acercó a pedir un refresco para el representante de Yale.

- ¿Así que quieres ir a Yale? – Le preguntó.

- No, a Brown. Es sólo esta cosa que está pasando con Candy.

- Ah, sí, sí, lo entiendo. O sea que como no te tienes que preocupar por como entrar a la universidad ¿Por qué no pasar la tarde jodiendo a Candy?

Susana lo miró con reproche y se fue antes de que Tom pudiera darle las bebidas. Pero entonces Tony se acercó al puesto.

- Entones – Le dijo Tom señalando con la mirada al representante de Dartmouth - ¿Cómo es?

- Como un profesor de literatura de Dartmouth con el que no tengo nada en común – Le contestó él con sinceridad – Tal vez pueda contarle que todo lo que tengo lo he conseguido por ser un Brower.

- Deberías mencionar al doctor Seuss – Le recomendó Tom – Su verdadero nombre era Theodore Geisel. Fue a Dartmouth. Hall dijo que sacó su idea para "The Petting Zoo" de "El Lórax".

- ¿El qué?

- Ehhh ¿Sabes qué? No importa... solo menciona cómo su prosa está influenciada por la primera época de Faulkner. Lo harás bien – Pero Tony o miró con confusión – O... no.

- De hecho, iba a salir a tomar aire fresco. ¿Y si tú le llevas esto? – Le entregó los vasos.

- Está bien – Sonrió Tom – Supongo que puedo dejar desatendido mi puesto un minuto o dos.

Y en tanto Tom aprovechaba su oportunidad con el representante de Dartmouth, Candy subía a la tarima para comenzar con su batalla.

- Por favor, ¿Puedo reclamar su atención? Bienvenidos de nuevo a la Semana de Encuentros Universitarios del colegio San Pablo. Soy Candice White, presidenta del Comité para la Promoción Comunitaria – Aplausos – Cada año, nuestro colegio elige apoyar a una institución local que sintamos que beneficia a nuestra comunidad. Este año, nuestro colegio ha decidido beneficiar al Centro Ostroff – Los Marlowe la miraron con temor, y Candy sonrió de placer – Este semestre, nuestra elección es muy personal, porque el centro ha ayudado a uno de los nuestros. Debido a su excelente programa que ayuda a tantos jóvenes adictos y alcohólicos, una estudiante está hoy aquí con nosotros, limpia y sobria. Al menos por ahora. ¿Puedo pedir a Susana Marlowe que se acerque a mí en el estrado?

Avistado en la Semana de Encuentros Universitarios, el último enfrentamiento entre S y C. Y sólo una saldrá con vida.

Mejor ponerse a cubierto.

- Por favor – Dijo Carol – Dime que esto no está pasando.

- No lo está – Contestó Brian furioso intentando acercarse al estrado, pero fue detenido por su hermana.

- No. No, no vas a ir ahí. Te vas a quedar justo aquí ¿Ok?

Susana se acercó al estrado y se enfrentó con Candy, quien la miraba con triunfo.

- No intentes negarlo, Terry te vio.

- Hola – Dijo Susana ante todos – Soy Susana Marlowe. Sólo quería agradecer a mi amiga, Candy White, por reconocer al Centro Ostroff y todo lo bueno que hacen. Gracias, Candy – Aplausos – En el centro, una de las cosas más importantes que aprendemos es a perdonar...

- ¿Está en rehabilitación? – Preguntó Tom a su hermana, mientras Susana brindaba su discurso.

- No, ella no. Es su hermano el que está.

- ¿Qué?

- No puedes contárselo a nadie ¿Ok?

- No lo haré pero ¿Por qué hace esto?

- He aprendido sobre cómo para seguir adelante con nuestro futuro debemos perdonar a quienes nos han ofendido en el pasado. Y debemos pedir que nos perdonen a aquellos a los que hemos ofendido – Se dirigió a Candy - Sin este perdón, resultarán dañadas personas inocentes...

- Muy bien – La paró Candy – Gracias Susana – La bajó del estrado - Gracias, gracias.

La sinceridad puede que sea la mejor política en determinadas zonas, perno no en ésta, y no esta semana. Porque: "Yo era una adolecente drogadicta" no es exactamente un ensayo ganador.

- Entonces ¿Ya estamos bien? – Preguntó Susana a Candy una vez que el discurso hubo terminado - ¿Estamos en paz?

- No, porque nada de lo que haga será jamás tan malo como lo que me hiciste a mí.

- Mira, te lo pido por favor. Yo lo dejo si tú lo dejas.

- Sólo lo dices porque hoy has perdido, y vas a seguir perdiendo. Ahora, si me disculpas, a diferencia de ti, yo tengo un futuro al que regresar.

Susana intentó salir desesperadamente del colegio, pero Tom fue tras ella.

- ¡Susana!

- ¿Qué? ¿Quieres felicitarme por destruir mi futuro?

- No, no, no, no, no, no. Solo quería preguntarte si estás bien, porque lo que tú has hecho por tu hermano... ha sido genial.

- Espera, ¿Cómo sabes lo de mi hermano?

- No... No pasa nada. En serio, nadie lo sabrá nunca por mí. Pero si alguna vez necesitas a alguien para hablar, o... para no hablar... estaría encantado de hacer las dos cosas.

- Lo tendré en cuenta.

- Y... sé que dije cosas sobre ti, y tu mundo... lo siento. Evidentemente, no sé nada sobre tu vida.

- Gracias... pero de verdad tengo que salir de aquí.

- Sí, claro, claro.

- Pero... quizás, ¿Sabes? Te tomé la palabra sobre quedar alguna vez y ¿Eso de no hablar?... ¿Me llamarás?

- Sí.

Susana se retiro del edificio, y su madre y hermano estaban a punto de hacer lo mismo cuando Brian decidió que tenía algo que hacer primero.

- Candy ¿Puedo hablar contigo? Solo será un momento.

- Claro.

- Susana no es una paciente del Centro Ostroff.

- Brian, siempre has sido un chico dulce, y puedo entender que tratas de proteger a tu hermana...

- Yo sí.

- Ni te he visto siquiera tomar nunca una copa.

- No soy un alcohólico. Hice esto – Le enseño la cicatriz de su muñeca, borrando la sonrisa del rostro de Candy – Y hoy, Susana me protegió.

- Brian, yo... yo no...

- ¿No lo viste venir? Sí. Debe ser un shock para alguien que cree que lo sabe todo.

Y de esa forma, Brian se fue, dejando a Candy completamente sola.

Otra bomba aterriza en el regazo de Candy. ¿Lo usará como munición? ¿O por fin se rendirá y retirará sus armas?

Al terminar el día, todo lo ocurrido en la fiesta quedaría en el pasado, pero Candy no podía dejar de pensar en el error que había cometido. Su pequeña guerra había llegado demasiado lejos, y de nada valía si otras personas salían lastimadas en medio del conflicto. Tenía que poner fin a ello de inmediato, por eso, esa tarde lluviosa decidió ir a buscar a Susana.

- Cuando algo te preocupa – Le dijo Candy – Sé que puedo encontrarte aquí – Estaba sentada en un banco del Central Park resguardado de la lluvia.

- ¿Estás aquí para otra pelea de gatas? – Dejó el libro y se puso de pie. Candy solo la miro y sacó un sobre de su bolso - ¿Qué es eso?

- Una carta. La escribí para ti cuando estabas fuera en el internado. Nunca la envié – Sacó la carta del sobre y comenzó a leer – "Querida Susana, mi mundo se está cayendo a trozos y tú eres la única que lo entendería. Mi padre abandonó a mi madre por un modelo de 31 años, un modelo masculino. Quiero gritar porque no tengo a nadie con quien hablar – La vos de Candy comenzó a quebrarse – Tú te has ido, mi padre se ha ido, Tony se comporta raro ¿Dónde estás? ¿Por qué no llamas? – Ya no pudo detener las lágrimas - ¿Por qué te fuiste sin despedirte? Se supone que eres mi mejor amiga. Te hecho tanto de menos. Te quiere, Candy"

- ¿Por qué no la enviaste? – Los ojos de Susana también intentaban contener las lágrimas – Te hubiera...

- ¿Tú hubieras qué? Tú lo sabías, Susana... y ni siquiera llamaste.

- No sabía que decirte... o incluso como ser tu amiga después de lo que hice. Lo siento mucho – Le dijo entre lágrimas.

- Brian me contó lo que paso. Supongo que tu familia también está pasando por un momento difícil.

Avistadas en Central Park, dos banderas blancas ondeando.

¿Puede estar cercano un alto el fuego en el Upper East Side?

¿Y de qué tipo será? ¿Una tregua o definitivo?

Todos sabemos que una nación no puede tener dos reinas.

¿Lo que sucede a continuación? Sólo el tiempo lo dirá.

You know you love me... xoxo Gossip Girl.

Continuará…