AY, AY, AY! PERDON PERDON PERDON! se que dije que iba a actualizar a mitad de la semana, pero se me re fue el tiempo con el colegio, que me tomaron tres examenes dia por medio en una solo smana ¬¬ diabls, mil perdones atodos aquellos que siguen la historia... y para colmo la inspiracion no llegaba muy rapido, asique improvise bastante... jejeje, bueno, los dejo leyendo y me voy, porque como bien dicen en ingles: TIME IS MONEY..., EL TIEMPO ES UN MANÍ...
La puerta, la enorme puerta no aparecía. Pasaron unas 12 veces frente a la gran pared, pero yacía igual que siempre. Simplemente era imposible que alguien conociera esa sala oculta. Solo ellos, los merodeadores, sabían el secreto de aquella sala. Nadie (excepto quizás Dumbledore) sabía siquiera de su existencia.
Su amigo James se adelantó y meditó un momento. Comenzó a pasearse de un lado a otro, pero la pared seguía inerte. No podía contener ya las ganas de contarles el gran secreto que había descubierto en el verano. Cómo se sorprenderían y alegrarían cuando escuchasen el gran secreto para ser animagos y acompañar al pobre de Lupin en sus días difíciles. Pero todo lo que hacían era en vano: la puerta no aparecía.
-Es extraño, ¿no creen? –preguntó Remus, mirando la pared, fijándose en cada rayita que había en ella.
Todos asintieron. De repente, la puerta apreció frente a sus ojos.
-¿Quién pensó en abrir la puerta? –preguntó temeroso Peter. Todos negaron y sacaron las varitas, apuntando fijamente la entrada de piedra que había aparecido frente a sus ojos.
La puerta comenzó a abrirse sin hacer ningún sonido. Todos se tensaron y apuntaron con mayor seguridad. Cuando la puerta se halló lo suficientemente abierta, los muchachos se acercaron y pasaron su umbral, cubriendo cada parte de la habitación.
-¡Expeliarmus! –gritó Remus, captando la atención de sus amigos. Del lugar al que apuntaba, una pared, saltó una varita y en seguida, una muchacha apareció de la nada. Sin quedarse atrás, James apuntó su varita hacia la chica, que no era nadie más que Emma Granger. ¿Qué podría estar haciendo Emma Granger en ese salón desconocido?
-¿Qué haces aquí? –preguntó Lupin, con una voz encantadora, tierna y suave. La chica le miró confundida. Titubeaba, y de momento abría la boca: ¿diría algo?- ¿Cómo diste con la sala? –volvió a hablar el chico, poniendo un poco de presión en sus palabras.
La chica, que se hallaba parada frente a ellos, se derrumbó en el suelo, sin dejar de mirar a sus contrincantes. Les dirigió una sonrisa a todos, pero solo hizo que Peter y Sirius apuntaran sus varitas en su contra. Bajó la cabeza y solo pidió que la dejaran marcharse. "¿Qué le pasa?" pensaba Sirius "¿Acaso no ve que somos nosotros quienes podemos embrujarla a ella?"
Remus bajó su varita y se acercó a la chica, tendiéndole una mano. La muchacha la aceptó y se levantó del suelo. Miró a Remus con un agradecimiento en sus ojos incomprensible y una sonrisa se dibujó en el rostro del muchacho. Sirius sintió una opresión en su pecho y fuego que emanaba de su varita, derritiendo a su amigo. "¡Ya, tranquilo!" se dijo a sí mismo, mientras veía a Lupin poniéndose entre la chica y ellos, defendiéndola.
-Tiren hechizos si quieren, yo no me moveré –dijo el hombre lobo, sin inmutarse, mirando a cada uno de sus amigos, que lo miraban a su vez confundidísimos.
El silencio invadió la habitación. Luego de unos momentos, James y Peter bajaron sus varitas, ya convencidos de las palabras de su amigo. Sirius, sin embargo, no dejó un minuto de apuntar a su amigo, quien seguía refugiando a Emma Granger.
-Que nos diga cómo llegó aquí –exigió el ojigris, que ni se inmutaba. La chica, apartó a Remus y se adelantó un paso. En seguida, la varita de Sirius pasó a apuntarla a ella.
-Dumbledore me contó de esta sala –comenzó la castaña mirando al suelo-. Necesitaba un lugar donde escapar de los comentarios de todos en mi contra y acudí a él. Me contó que esta sala era especial y que podía acudir a ella si quisiera. Solo vine aquí y seguí las instrucciones que él me dio.
Sirius no le creía una palabra. Mientras la chica caminaba nerviosa por la habitación y él la seguía con la varita, Remus y James lo observaban. Su amigo estaba raro cuando la chica estaba frente a ellos, ya sea en clase o en cualquier momento en el que se la cruzaran. Claro que Remus ya lo sabía hacía tiempo, pero James estaba comenzando a sospechar acerca de su amigo y sus sentimientos.
Sin más nada que hacer, la chica se sentó en el suelo y miró a los ojos a Sirius. Éste le sostuvo la mirada, pero no la miraba con odio o con intriga, sino con ternura. Solo una mirada bastó para que el chico bajara la varita y se hiciera a un lado. La muchacha lo miró incrédula y luego de unos momentos, escapó corriendo del lugar.
¿Sirius Black, el eterno rompecorazones de Hogwarts, estaba enamorado? No, era imposible. ¿O podía ser cierto?
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Dentro de la sala común de Slytheryn, un muchacho de cabellos negros tirado en su cama, pensaba y miraba su entorno. Estaba imaginando una forma de vengarse de esos malditos de Potter y Black. Solo pensar en ese par de vándalos lo hacía escupir rabia por los ojos. Lamentablemente, para hacerlo, debía pedirle ayuda a Bella, Lucius, Narcissa, Crabe y Goyle. Odiaba solo pensar en eso, pero era su única oportunidad de poder idear un plan lo bastante maléfico como para que no lo vuelvan a molestar durante unos años.
No pretendía torturarlos ni nada así, pero debía causarles una impresión de muerte (tampoco matarlos era la idea ¬¬). Sin más nada que hacer, se dirigió a buscar a sus compañeros de casa. Siendo dos años mayores que él, tenían cierto conocimiento avanzado sobre todo tipo de temas, y ayudaba para que planearan algo realmente malo contra los Gryffindors.
Por suerte, no tuvo que buscar por mucho tiempo, pues se encontraban en el pasillo del primer piso, molestando a un niño de primer año de Ravenclaw. Los llamó y los aludidos dieron media vuelta, mirándolo con fastidio, mientras el pequeño corría fuera de su alcance.
-¡LA PRÓXIMA VEZ QUE TE VEAMOS NO TE IRÁ TAN BIEN! ¿OÍSTE? –gritó Bellatrix, exaltando a todos los que se encontraban en el pasillo, y provocando unas sonrisas de malicia en las caras de lo Slytheryns más grandes.
-Severus, ¿a qué debemos el honor? –preguntó Lucius, con su porte aristocrático de siempre.
-Quiero que me ayuden –Severus hablaba muy seguro, y acaparó la atención de sus compañeros-. Quiero ir contra Potter y Black –la sonrisa apareció en el rostro de Bellatrix, que lo miró con malicia y locura. Sabía muy bien que odiaba a su primo, pero no se imaginaba CUÁNTO podía llegar a odiarlo. Aún así, la sonrisa apareció en los rostros de todos-. ¿Se les ocurre algo?
Los planes más descabellados, maquiavélicos y malignos pasaron por las cabezas de los de verde y plata, pero fueron cortados cuando Snape aclaró que no quería torturarlos o matarlos.
-¿Qué tienes en mente entonces? –preguntó Narcissa, siempre tan rápida y astuta, siendo la única que no había sonreído.
-No lo sé, cualquier cosa que se les ocurra, que no necesite de los maleficios imperdonables –Snape desvió la mirada, y estuvo seguro de ver unos ojos color miel y una insignia de Hufflepuff detrás de una pared alejándose rápidamente. ¿Habría escuchado? Lo que menos quería era que la chica supiera que le deseaba el mal a algún alumno. Aún así, no le dio mucha importancia y volvió la vista a sus compañeros.
Todos se habían quedado pensando seriamente, hasta que Bellatrix avanzó decidida, seguida de cerca por los Slytheryns. ¿Qué estaba haciendo? Como un rayo se movía la muchacha, siempre seguida por su grupo de amigos y Severus. Se detuvo en seco en un pasillo y se dio vuelta, dejando ver una sonrisa malvada y llega de demencia dibujada en su rostro, acompañada de unos ojos llenos de odio, en los que se reflejaba sin ninguna duda la cara de Sirius Black.
-Síganme.
Todos corrieron para alcanzar su paso. En un pasillo del cuarto piso, todos se cruzaron con los merodeadores, quienes dejaron sus risas y caras de alegría, para mirarlos con odio a ese grupo de Slytheryns.
Snape se adelantó unos cuantos pasos, para quedar delante de Bellatrix y los miró con profundo rencor. Quería descargarse con ellos, después de todo, ellos le robaron el cariño de Lily y casi lo pegaban contra la pared. Lanzó un certero Expulso, que acabó echando hacia atrás a Peter Pettigrew, causando que el corredor quedara vacío. Remus, Sirius y James no se quedaron atrás, y sacaron sus varitas, al igual que los partidarios de Salazar Slytheryn. Pronto, el pasillo se convirtió en un verdadero campo de batalla, con hechizos y maldiciones lanzadas por aquí y por allá.
-¡Nada de maldiciones! –gritó Severus a sus compañeros, causando el disgusto en la cara de Bella.
La lucha siguió, hasta que una varita más se unió a los Slytheryns: ¿Emma Granger peleando a su favor? La muchacha peleaba hábilmente e incluso avanzaba mientras tiraba uno y otro y otro hechizo, hasta quedar una distancia muy corta de los merodeadores, quienes se vieron obligados a retroceder. Los Slytheryns aprovecharon y avanzaron también, no sin dejar de lanzar hechizos. La muchacha seguía avanzando, con una expresión de seguridad en su cara, pero a la vez de pena.
Severus estaba sorprendido. Esa chica se le había unido en la batalla, ¿por qué? Su cabeza, aún así, solo pensaba en vencer a James y Sirius. De la nada, Ema dejó de lanzar hechizos, haciendo que un embrujo enviado por Sirius Black la tirara al suelo inconsciente. De pronto, al igual que como había empezado, la pelea acabó y las serpientes corrieron del lugar antes de que alguna autoridad llegara, a excepción de Severus, que se había acercado a la chica. Sirius también se acercó para ver cómo se encontraba, pero fue retenido por sus amigos, quienes le dijeron que se fuera con ellos. Los merodeadores escaparon también, pero no hicieron a tiempo para atravesar el pasillo, pues la voz de Albus Dumbledore los llamó con mucha potencia. Se dieron vuelta resignados y volvieron a su sitio anterior.
Severus y la enfermera Pomfrey se hallaban en el suelo con la muchacha, que comenzaba a despertar. Severus se tranquilizó al momento y dejó salir un suspiro de alivio, mientras ayudaba a la chica a levantarse. Dumbledore miraba a todos y cada uno de los presentes, mientras la chica se ponía en pie con algo de dificultad.
-¿Qué ocurrió aquí? –preguntó Minerva McGonnagall con su voz nerviosa de siempre, mirando con autoridad hacia Severus Snape, como si le echara la culpa. Dumbledore calmó a la profesora y le hizo una seña a la muchacha para que hablara, quien ya se encontraba de maravilla, parada junto a Snape.
-Yo simplemente estaba pasando por el pasillo, cuando éste chico –la muchacha señaló con un dedo a Sirius ante la mirada de incomprensión de todos los jóvenes- comenzó a atacarme a embrujos, seguido por su grupo de amigos que lo alentaban.
Sirius quería retrucar aquella historia de mentiras, pero una daga atravesó su corazón cuando vio a la chica envuelta en un mar de lágrimas y abrazando a Severus. El odio y los celos lo invadieron. Al fin entendía lo que le pasaba, lo había descubierto hacía tiempo, pero no se había animado a aceptarlo hasta ese momento: estaba enamorado de esa chica. Severus, por su parte, estaba nadando en un mar de felicidad. La alegría invadió su cuerpo y una sonrisa de lado bien disimulada se dibujó en su rostro. Lentamente, sintió como la chica se desprendía del abrazo y él la soltó lentamente, deseando que ese momento no acabara nunca. La chica tomó aire y continuó la historia.
-Comencé a defenderme, pro eran cuatro contra mí sola. Estaba tratando de huir de esa situación, pues estaba perdiendo, cuando un hechizo desde atrás mío le da de lleno a uno de ellos. Giré un momento para ver quién era y encontré a Severus. Un momento después, sentí un embrujo en mi espalda y caí al suelo. Luego desperté con todos ustedes al lado mío.
James, Sirius, Remus y Peter no lo podían creer: había que tener muchísimo valor para mentirle de esa manera ni más ni menos que al mismísimo Dumbledore, y la chica lo estaba siendo. Los cuatro querían protestar, querían que sus nombre no fueran manchados con tal mentira, pero era en vano, pues era verdad que quien la había herido a la chica era Sirius. Esa vez, no había quien los salvara.
-Señor Snape, ¿vio quién atacó a la señorita Granger? –preguntó la voz tranquila y pacífica del director, posando sus ojos en el muchacho de cabellos y ojos negros.
-Fue Black, señor –Sirius bajó la cabeza, entendía que en su situación no importaba mucho quién empezaba la pelea sino quién había lastimado a la chica. Los ojos de Minerva y de Dumbledore se posaron sobre él, con una decepción increíblemente dolorosa.
-¿Es eso cierto, caballeros? –les preguntó el director a los cuatro amigos, quienes bajaron la cabeza y sus facciones se tornaron en un dolor incomprensible. Simplemente no podían negarlo- Entonces, profesora McGonnagall, creo que coincide conmigo cuando digo que hay que castigarlos a los muchachos –la profesora solo asintió y miró a los cuatro jóvenes, que la miraba suplicante.
-Acompáñenme, caballeros –sin más nada que decir, la profesora se dirigió a la salida del pasillo seguida por los cuatro merodeadores. Sirius, un momento antes de que la puerta se cerrara tras él, volteó y miró a la chica con decepción, viendo claramente como ésta e disculpaba en silencio para luego abrazarse nuevamente a Snape.
yyy? QUÉ LES PARECIÓ! bueno, espero les haya gstado.. jeje, soy mala eh? jaja, agradezco a Varne Belikov, a darth koon, a Spectral Fairy y a todas mias amigas del cola que estan siguiendo el fic.. jeje, espero dos reviews como minimo del capitulo o no sigo la historia.. aunque sea anonimo, no me importa.. es que quiero saber si les gusta o no... :(
Aclaraciones de capítulos anteriores: eh recibido un Review que me deia que le pareció aburrido el capitulo del diario de Hermione. YA SE que repeti todo lo que habia ocurrido hasta entonces, pero quiero que lo vean de esta forma: el diario, en el futuro llegaria a manos de Harry, Ron, Ginny, etc, contando cómo va a llevar a caba la mision Hermione.. es decir, enel diario, ella va a poder escribir todo lo que siente, su plan, lo que descubre, todo! (ademas de contarle a Harry cómo son sus padres e.e) jejej
UN SALUDO EÑORMÍSTICO, ANNE-LESTRANGE (muajajajajajajajajaaaaaaaaa) ;)
