Voy a empezar respondiendo la pregunta de Angelus Tenebrarum: La verdad estuve pensando mucho tiempo tu pregunta, primero no la entendía y después la entendí, pero no sabía cómo responder, así que hare un esfuerzo por que se entienda lo que voy a escribir a continuacion. Ya sabemos todos que Hermione se deja guiar mucho por la logica, o me equivoco? Recuerden que siempre es de obedecer las ordenes que se le dan antes que dejarse guiar por los sentimientos, o más bien antes de darse cuenta de que siente algo (me refiero a las peliculas: ya se la ve algo asi como enamorada de Ron mas o menos en la segunda peli, pero se da cuenta de su amor solo en la sexta, cuando lo ve besarse con Lavender). Sintetizando lo que quería decir: Hermione, porel momento, se va a ocupar de su mision y no va a dejar que nadie se entere lo que trama o se interponga en su camino...
Bueno, bueno... Perdón, pero volveré a lo clásico y publicaré los capis los fines de semana.. jeje, hoy la traigo uno movidito, espero que lo disfruten
¿Lo había abrazado? ¿Dos veces? Eso sí que debía ser un sueño. Después de todo, ¿qué chica inventaría una mentira de pies a cabeza solo para que no lo castiguen a uno? Esa muchacha era especial, y Severus comenzaba a notarlo rápidamente. Sus sentimientos enloquecían mientras estaba con ella, al fin había descubierto qué le andaba pasando: estaba enamorado, como lo había estado alguna vez de Lily. La sonrisa se desvaneció de su cara luego de pensar en la pelirroja. El abrazo terminó y ambos se miraron. ¿Qué historia se escondería tras los ojos de miel de la chica? Nadie lo sabía.
-¿Estás triste? –la voz de Emma lo volvió en sí. Él le sonrió y la chica le sonrió a su vez. Ambos volvieron sus vistas a Dumbledore, quien los miraba enternecido.
Pronto, el profesor Slughorn llegó al lugar donde se había librado la batalla y miró a los chicos con cara de preocupación.
-¿Qué ha pasado aquí? ¿Hay alguien herido? ¿Están todos bien? –las preguntas se atragantaban en la garganta del rechoncho profesor, que miraba con angustia las caras de Severus y Emma, causando la risa en los chicos. El profesor se tranquilizó un poco y miró a Dumbledore a los ojos, tomando al mismo tiempo una gran bocanada de aire.
-Descuide profesor –respondió el viejo director -, hubo una pelea entre algunos alumnos, pero solo le llegó un hechizo a la señorita Granger, que se recuperó satisfactoriamente –los ojos del profesor Slughorn se agrandaron desmesuradamente, mientras miraba a la chica, que seguía riéndose con Severus.
-Me imagino que atraparon a los culpables, ¿o me estoy equivocando Albus? –preguntó el jefe de la casa Slytheryn, mientras miraba al director.
-Sí, el responsable ya ha sido castigado. Pero ahora lo importante es que nadie salió herido con gravedad. Les pido me disculpen, me retiro a comer unos caramelos de limón –el director miró a la muchacha, quien dejó de reír en ese preciso instante y lo miró con complicidad, dando a entender que había entendido el mensaje-. Con su permiso. Profesor Slughorn, señor Snape. Señorita Granger.
El hombre hizo una especie de reverencia y se retiró del corredor. Luego de unos momentos incómodos de silencio entre los alumnos y el profesor, éste se retiró, dejando solos en el pasillo a Severus y Emma. Severus estaba muy nervioso: pocos eran los momentos en que estaba solo con la muchacha, y ya no podía desperdiciarlos. Debía decirle lo que tan dentro suyo ocultaba. Se arriesgaría a poner en juego su amistad con la chica solo para ver qué sentimiento despertaba en ella.
La miró enternecido y ella le sostuvo la mirada. Algo en esos ojos color miel lo llamaba y le decía que continuara, como una especie de confianza sin igual. El amor que sentía por esa chica estaba por explotar, y debía decírselo, lo sabía. El silencio se apoderó del corredor, solo la respiración agitada de Snape se escuchaba con claridad. La valentía venció todos los prejuicios y le habló a la chica.
-Emma… yo… -pero no pudo decir nada más, ya que un hechizo había pasado rozando su hombro. Iba dirigido hacia la chica de Hufflepuff, pero ésta se protegió hábilmente con un Protego. Alcanzó a darse vuelta y ver unas cuantas caras conocidas que se acercaban rápida y amenazadoramente, pero unas manos lo aferraron del cuello y lo hicieron chocar contra la pared que tenía a sus espaldas.
Intentó zafarse de su agresor, pero le era inútil. Miró a su atacante y grande fue su sorpresa cuando encontró los rostros de Goyle y Crabe. También estaban Narcissa, Lucius y Bellatrix, pero no tenían su atención puesta en él, sino en Emma. ¿Qué tramarían esos idiotas? Vio un par de varitas siendo levantadas en dirección de la chica Hufflepuff, que miraba con una seguridad digna de un Gryffindor y una frialdad digna de un Slytheryn, mientras se le era arrebatada la varita.
-Vas contestar con la verdad, ¡¿me has oído? –gritó la voz tan identificable de Bellatrix Black mientras apuntaba fieramente a Emma. Severus casi no podía respirar de la opresión a la que lo sometía la manaza de Crabe en su cuello- ¡¿ME HAS OÍDO, MALDITA SANGRE SUCIA? –volvió a preguntar la irritada voz de Bellatrix mientras se acercaba cada vez más a la chica, que se encontraba con su expresión inmutable. Un relámpago verde rompió el poderoso silencio acompañado por la palabra Crucio, haciendo que la pobre Emma se retorciera en el suelo.
-¡DÉJALA! –gritó Severus con el poco aire que le llegaba a los pulmones. La atención de todos los presentes se posó en él, dejando que la chica tirada en el suelo pudiera tomar un respiro. Crabe apretó un poco más su mano y levantó a Severus del suelo unos cuantos centímetros. Los intentos de Snape por zafarse de su compañero habían sido nulos. De a poco, pudo comenzar a sentir cómo en sus pulmones faltaba el aire y le costaba mucho más respirar.
-Tú no te metas Snape –le habló Narcissa-. Suéltalo. Yo lo miraré. Lo que menos queremos aquí es que alguien de nuestra casa salga lastimado… o peor, ¿verdad, hermana? –los ojos suplicantes de Narcissa se posaron en los oscuros ojos de la otra Black y en los grises de su novio. La cara de la chica Slytheryn de mechones de cabello blancos no mostraba expresión alguna y, aún así, Severus fue liberado de su asfixia, quedando bajo la mirada de la varita de Narcissa. La varita de Severus fue resguardada por Goyle, al igual que la de Emma. Entonces, el horroroso interrogatorio continuó.
Emma, que todavía seguía tirada en el suelo, miró los negros ojos de Severus. Tan triste lucían los ojos de la castaña que a Severus le era muy difícil sostenerle la mirada. Todo el temor a que la hirieran que tenía en ese momento guardado en su interior, estalló de la nada, haciéndolo correr hasta donde estaba Emma tirada. Casi por instinto, Lucius y Goyle lo detuvieron a mitad de la carrera.
-¡Cuiden que no se suelte! –mandó Bellatrix. Realmente estaba enfurecida, y eso no era nada bueno para nadie- ¿En qué estaba? ¡Oh, sí! Ya recordé –una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro, mientras volvía su mirada a Emma y se le acercaba amenazadoramente-. ¿Vas a hablar, querida, o me vas a hacer lastimar a tu querido amigo Severus? –las varitas que se posaban sobre Emma cambiaron rápidamente de lugar, y pasaron a apuntar a Snape, que estaba más serio que de costumbre. La malvada muchacha se acercó a la nuca de Emma y comenzó a hablar- Me vas a decir qué es lo que le dijiste a las autoridades. A la una… a las dos…
-Dije que Sirius Black, James Potter, Remus Lupin y Peter Pettigrew me atacaron y que Severus me protegió –la chica soltó todo de repente mientras miraba fijamente a Snape, asegurándose de que se hallaba bien.
-¡¿Eso es verdad, Severus? –Lucius Malfoy apuntaba a Snape, mientras los demás posaban sus ojos en el atacado, esperando a que hable. El chico solo miraba a Emma, no prestaba atención casi a lo que estaba sucediendo en ese momento- ¡Contesta! –una bofetada de parte de Malfoy lo volvió en sí- ¡Dilo! ¿Es verdad? ¿Nos está mintiendo? ¡DÍ LO QUE PASÓ!
-¡Sí, es verdad! –Severus miró a los ojos dementes de Lucius, tratando de averiguar si realmente le creían- Déjenla ir. Yo responderé todo lo que quieran, lo… lo juro –justo en ese momento supo que debía haber parado de hablar, pues un rubor subía rápidamente a sus pálidas mejillas, dejando al descubierto sus verdaderos sentimientos. Si había algo que era malo, era que un Slytheryn se enamorara de alguien que no fuera de su casa. Si había algo peor, era que sus compañeros serpientes se enteraran de ello. Intentó desesperadamente cubrir su cara de la verdad, pero los malvados Slytheryns casi no lo dejaban moverse. No es que le diera vergüenza estar enamorado de aquella magnífica chica, sino que tenía miedo de que, si sus compañeros sabían que la amaba, le hicieran algo grave. Todos los Slytheryns miraron como hipnotizados las mejillas de Snape. Las caras de disconformidad y sorpresa se reflejaban en todas las personas de la casa verde y plata.
Bellatrix rompió el silencio con una maliciosa y maníaca carcajada, que hubiese asustado hasta al más valiente. La varita que se encontraba en su mano apuntando a Severus, se posó en el cuello de Emma Granger, mientras que con su otra mano tomaba del cabello a la castaña, obligándola a levantarse. El chico de cabellos negros sufría al ver a la chica ser tratada así, y la pobre Emma sollozaba en silencio.
Unos pasos se oyeron acercándose por el corredor y provocaron que todos voltearan, dejándole oportunidad a Severus de sacarle su varita y la de Emma al estúpido de Goyle. No le fue demasiado difícil derribar a Crabe y a Goyle. Lucius se dio cuenta de todo y comenzó a lanzarle maleficios a más no poder, pero fue derribado también, siendo el tercero de los Slytheryns en perder su varita. Narcissa fue un poco más complicada de desarmar pero Severus sabía muy bien a quién se enfrentaba. Sabía cada movimiento que iba a hacer la muchacha de mechones blanco aún antes de que ella los pensara. Había visto cómo se movía cada uno de sus compañeros en cada duelo y había a aprendido a usar todo aquello en contra de ellos mismos. Lamentablemente, Bellatrix seguía sosteniendo a la chica que ya no podía aguantar los sollozos reprimidos por tanto tiempo. Black levantó solo un poco más su mano en la que sostenía con mucha fuerza el cabello de la castaña. El movimiento se repitió un par de veces más, pero cada vez era más brusco. Finalmente, Bellatrix logró su cometido y la chica gritó de una forma casi fantasmal.
Snape, que hasta entonces ya se había olvidado por poco de Emma, volvió su rostro a la chica que lloraba contagiosamente. Narcissa aprovechó la situación y le encestó una bofetada a la cara de Severus, haciéndolo trastabillar hacia atrás. Los pasos cada vez se escuchaban más claros, pero esta vez no caminaban, sino que corrían con mucha prisa. Dando la vuelta al corredor, aparecieron las caras de Remus y James. Sin dudarlo un instante, se acercaron corriendo y con las varitas en mano. Narcissa por fin fue desarmada y los muchachos levantaron y ayudaron a Snape (no por ser enemigos casi mortales no lo iban a dejar allí tirado).
Bellatrix no cambiaba de expresión, mientras que su prisionera mostraba una cara de alivio en su rostro inigualable. Las varitas de los chicos se dirigieron a la chica de Slytheryn, pero ésta se protegía con un escudo sin igual: Emma Granger. Otros pasos se oyeron, también muy cercanos, pero esta vez acompañados de una voz.
-¿Lunático? ¿Cornamenta? ¿Dónde están? –la voz de Sirius se hizo aparecer del otro lado del corredor, seguido por el pequeño y temeroso Peter- ¿Por qué rayos corrí…..? –las palabras vibraron en el aire por unos momentos en los que la situación ya era de por más obvia: Sirius y Peter se hallaban congelados al final del pasillo sin posibilidad de movimiento alguno. De apoco volvieron en sí y avanzaron valientemente a enfrentarse a esa bruja demoníaca.
-Voy… voy a… respon… responder todo… lo que… quieras –la varita que antes estaba en el cuello de Emma había sido reemplazada por la mano de la bruja tenebrosa, ahogando cada respiro de a chica-. Diré lo… que quieras… Déjalos… ir –la mano de Bellatrix cada vez apretaba más fuerte y, al igual que Snape hacía un rato, la chica casi no respiraba.
Las caras de dolor que provenían de la muchacha herían tanto a Severus como a Sirius, que decididos avanzaron al unísono para poder soltarla de las manos de aquella maníaca, pero fue inútil, pues su mano apretaba cada vez aquel frágil cuello. Narcissa estaba siendo vigilada por James, quien no dejaba de quitarle la vista de enfrente.
-Hermana –habló Narcissa, sin dejar de ver a los ojos a Potter-, debemos irnos –Bellatrix crispó la cara en una mueca casi de dolor-. ¡Hermana! ¡Vámonos! –la voz de Narcissa era cada vez más sonora y demandante hacia su hermana mayor. De tanto en tanto, Bellatrix dirigía miradas hacia sus compañeros tirados en el suelo, que de a poco reaccionaban y volvían en sí. Solo cuando vio que la situación no podía estar peor para ellos, pues sus compañeros eran vigilados por Peter, Remus y James, decidió que debían irse: empujó a la muchacha castaña a un lado. Severus y Sirius avanzaron por inercia hacia la chica que estaba tirada en el suelo, dejando un hueco para que pudiera escapar el grupo de serpientes.
Aún así, Bellatrix no se daba por vencida tan fácilmente: unos momentos antes de doblar una esquina, envió un potente y poderoso Desmaius contra su querido primo, haciendo que éste cayera sobre sus rodillas al lado de sus amigos, que habían ido a auxiliar a Emma.
Para desgracia de los merodeadores, Sirius al caer chocó con una saliente de piedra de la pared, y se abrió un corte en la cabeza. La sangre emanaba copiosamente, pero el muchacho aún respiraba. Las caras de pánico de los chicos a su alrededor eran terroríficas. Mientras uno hacía lo posible porque la sangre dejara de salir, el otro trataba de despertarlo y el otro saliera despavorido en busca del director o de la profesora McGonnagall, Severus escapaba corriendo. Sus compañeros de casa no eran más que unos imbéciles: si no hubiesen vuelto luego del primer enfrentamiento nada de eso hubiera pasado.
Se escondió detrás de una estatua y esperó con curiosidad. Con una rapidez digna de todo profesor, llegaron al lugar Dumbledore, McGonnagall, Slughorn Madame Pomfrey. El chico fue transportado rápidamente a la enfermería, al igual que la chica, que se había desmayado unos segundos después de que las serpientes huyeran.
Una saludo y un abrazo eñormístico a todas aquellas lindas personitas que siguen mi fic, la verdad se los agradezco de todo corazón. Me hace sentir muy bien que me apoyen, pues los nervios y la inspiración para los capítulos van y vienen, asi que sin más que decir: MUCHAS GRACIAS Y FELIZ FELICIS PARA TOOOOOOODOS
Con cariño, su Anne-Lestrange (muajajajjaajaaa, que mala que soy, vieron lo que les hice a los pobres de Sirius y Severus? me dan una pena! :( ajajajajaa besitoiss)
