Y al fin subí el epílogo de mi corto! Ruego a mis seguidores que me perdonen, empecé las clases y estuve algo liada, aquí está . Espero que os guste el final!


El sol se ocultaba entre grandes cañas de bambú. La sombra de estos jugaba con la imaginación de los que las contemplaban, ya que doptaban formas de los más variadas. Junto a estas sombras, Mei soñaba despierta con un futuro junto a la única persona que había conquistado su corazón, una persona que lo había dado todo por ella, y por la que ahora rezaba para que llegara sana y salva. El anochecer empezaba a apoderarse del cielo, el viento soplaba silencioso entre las cañas... derepente, unos brazos rodearon la cintura de la joven. Mei sonrió, reconocía perfectamente esas manos que echaba ya en falta; las entrelazó y acarició, apoyando su cabeza sobre el pecho de Yao.

- He pensado tanto en ti... siempre eras lo primero que pensaba al despertar y lo último al acostarme, ojalá hubiera podido decirte que estaba bien, odio que sufras... - Yao besó su cabeza y sonriendo dulcemente giró con cuidado a su querida taiwanesa para mirarla a los ojos. Entonces, pasó por su cuello el colgante que ella le había dado.

- Mi amuleto...

- Te prometí que te lo devoldería princesa... - Mei sonrió emocionada, acariciando su mejilla.

- Estaba preocupada por ti... no debiste hacer eso, ahora mi padre...

- Tu padré no podrá hacer nada contra un heroe de guerra, ¿No? - Mei se sonrojó levemente, tenía razón, ahora ya no era su sirviente , ni un plebeyo, ahora era un guerrero. En ese momento, Yao se arrodilló, tomando de la mano a Mei y besándola delicadamente antes de atreverse a decir:

-Meijira Zi Shu... siempre la he amado, desde que tengo memoria podría decirse. Siempre estuvimos juntos, compartimos muchas cosas, secretos, ilusiones, deseos. Siempre nos apoyamos el uno al otro y ni pensabas en la clase social a la que pertenecía o en qué trabajara, tu me apreciabas por ser yo y yo te apreciaba por ser tú. Ahora hemos crecido y cambiado, tú eres aun más bella si es posible, y yo algo más... alto, aunque no mucho - Rió emocionado Yao. - Pero, pese a eso, lo que siento no ha cambiado... Mei, te amo... y ahora que he conseguido ser alguien mejor para ti... no temo pedirte lo que siempre soñé... - Y mirándose a los ojos, Yao pronunció en un tono dulce y suave. - Mei-chan... ¿Querrías casarte conmigo? - La taiwanesa no contuvo sus emociones y se arrojó a los brazos del chino, estrechándole con fuerza.

- Yao... Sería inmensamente feliz casándome contigo... - Y así fue como teniendo a la naturaleza y a sus caballos como únicos testigos, Mei Zi Shu y Yao Wang se prometieron amor eterno, sellando esa sagrada promesa con un lento y sincero beso.

Un mes después, las calles de China volvieron a llenarse de alegría y fiesta. Esta vez, en honor de la princesa Mei y el guerrero Yao. El mismo emperador permitió celebrar la boda en su palacio, todo el imperio asistió al evento, todos estaban alegres, pero sin duda las personas más felices eran Yao y Mei, quienes al fin habían logrado sacar su amor a la luz sin una boda preciosa que, al acabar, se volvió todavía mas mágica por los bellos fuegos artificiales que lanzaron en honor a la pareja.

Y así, la bella princesa Mei y el valiente Yao, vivieron felices y enamorados comiendo arroz y pato asado.

The end


Y se acabó! Espero que hayáis disfrutado de la historia a pesar de su corta extensión ^^ Yo como ya mencioné me disculpo por el retraso, y advierto que debido a este curso, selectividad, y que mi portátil ha de ser reparado porque tiene problemas ^^' Tardaré bastante en subir una historia nueva, pero prometo acabar en cuanto pueda la historia casi acabada de "Romeo y Cenicienta" por si alguien le interesa terminar de leerla.

Gracias por leerme y seguirme! Saludos! ^^