Capítulo 9 Confesiones
Harry y Hermione se quedaron contemplando la puerta por la cual Edelmira –y el pastel marmolado de vainilla y chocolate- habían desaparecido. Ambos suspiraron, al mismo tiempo.
-Lo siento –murmuró Hermione, tomándole la mano.
-No tenías para qué hacer eso –contestó Harry-. ¡Se veía rico! Tú al menos si pudiste haber comido.
-No tiene importancia –contestó Hermione sonriendo, y encogiéndose de hombros. De pronto recordó algo, y se puso seria-. Harry, sobre eso de lo que no querías hablar…
-Pues no quiero hablar –contestó Harry, sintiendo nuevamente que se le encendía el rostro.
-¿Te golpearon? –preguntó bajito.
-¿Podemos cambiar de tema? –insistió Harry. Hermione no podía ser tan pesada. No podía ser tan entrometida… Tan insistente. ¿O si podía?
Pues si. SI podía.
-Te entiendo… Sé lo que se siente –confesó Hermione, con la esperanza de que su amigo no se sintiera tan mal. Harry la quedó mirando, sin poder creerlo. ¿Hermione en esa clase de aprietos¿La estudiante modelo, enfrentando la furia de alguien?
-¿Tus padres te han…¿Se han enojado tanto contigo? –preguntó Harry con curiosidad. Hermione soltó una carcajada, y lo apuntó con un dedo.
-¡Ahhh¿Ves que tú también eres curioso? Te cuento solamente si tú me cuentas primero –contestó riendo.
Harry se quedó callado. Si. Hermione había picado su curiosidad.
-Ok. Pero cuenta tú primero –le dijo Harry.
-¡No! Tú primero.
-No, claro que no –insistió Harry, y agregó con picardía-. Las damas primero.
-Oh no, señor Potter –se defendió Hermione-. ¡No me vas a salir con esos disparates machistas!
-Ok. ¿Tienes una moneda? –sugirió Harry.
Hermione si tenía. Escogió cara, y salió cara. Resignada, se la guardó en el bolsillo.
-La primera vez, fue cuando tenía casi ocho años –comenzó-. Estábamos de vacaciones, y mis papás fueron a una librería conmigo. ¡Casi me volví loca! Había tantos libros… Me dejaron en el rincón de los libros infantiles mientras buscaban los libros que querían. Yo me entusiasmé con varios, y les pedí que me los compraran. Me dijeron que bueno, que me comprarían uno, que escogiera. Pero a mi me gustaban todos. Al final me quedé con dos, pero ellos insistieron en que me comprarían uno solamente.
Hermione se puso colorada en ese punto. Le daba vergüenza.
-¿Y¿Qué pasó? –preguntó Harry con curiosidad.
-Al final, sin que nadie me viera, escondí uno de ellos dentro de la chaqueta que llevaba –confesó finalmente. Harry la quedó mirando, sin poder creerlo. ¿Hermione¿Robando?
-¿Tú¿Tú, Hermione Granger, te robaste un libro? –preguntó Harry, impresionado.
-Si –confesó Hermione, roja como un tomate.
-Y te descubrieron, supongo –dijo Harry, con cara de pena.
-No, la verdad es que no –continuó Hermione-. Todo salió bien. Mis padres me compraron el libro que les entregué, y llegamos a casa sin novedad. Pero cuando subí a mi cuarto, mi madre venía detrás de mi. Yo no me había dado cuenta. Me saqué la chaqueta… Y mi madre vio el libro.
-Uh… -murmuró Harry, impresionado. Hermione se rió.
-Si, justamente –comentó-. ¡Mi madre estaba furiosa! Jamás la había visto así. Mi padre subió a ver qué pasaba, y también estaba furioso. Yo me quería morir… Entones mi mamá me puso sobre sus rodillas, y me pegó. Fue horrible. Después me llevó de vuelta a la tienda, y me obligó a entrar y a devolver el libro. Todos me quedaron mirando. Fue realmente espantoso.
-Si, debió haber sido horrible –murmuró Harry, sintiendo una oleada de nueva simpatía por su amiga.
-Y, ahora que te conté una de las peores vergüenzas de mi vida¿me vas a contar finalmente lo que pasó anoche? –preguntó la bruja.
-Ok –respondió Harry-. Bueno, es bastante menos espectacular, la verdad. Después de lo de la poción que le puse en la tizana, la señora Helena quedó enojada conmigo. Y anoche, yo estaba discutiendo con Snape. Me quería obligar a tomar la poción esa que me tiene de 9 años. En un arrebato, agarré el vaso y lo lancé lejos. La mala suerte fue que la señora Helena venía entrando a mi cuarto en ese instante, y le cayó toda encima. Estaba tan enojada, que agarró su bastón y me pegó con él.
-Me cuesta imaginarme a esa ancianita, golpeándote con un bastón –murmuró Hermione, intentando no reírse-. Pobre… ¿Y todavía te duele?
-Si, un poco. En realidad fueron solamente dos. Pero ni te imaginas la fuerza que tiene –murmuró Harry.
-¿Y…Snape vio todo¿No hizo nada? –preguntó Hermione.
-¿Snape¡Estaba feliz! –murmuró Harry, con rencor.
-Que espanto –murmuró Hermione-. Ojalá que eso no le de ideas a Snape…
Harry, que se acababa de llevar la taza de té a la boca, se atragantó con el líquido.
-Disculpa… no era mi intención asustarte –dijo Hermione riendo, y ayudándolo a secarse con una servilleta.
-No (cofcof) hay (cofcof) problema (cofcof) –respondió Harry, poniéndose colorado. ¡Si Hermione supiera!
-De todos modos, creo que Snape debió haberte defendido –continuó Hermione-. Pero, al menos, él sólo te encerró en tu cuarto. Eso no es tan vergonzoso. No podría mirarlo a la cara si supiera que te…
-¿Sigamos con esto? –interrumpió Harry, incómodo. Hermione, que con las confesiones ya había olvidado las transformaciones, se sorprendió.
-Ok.
Y Hermione siguió, pacientemente, explicándole cada punto de lo que el libro decía sobre el tema. Pero a Harry le costó concentrarse. Miraba a Hermione, casi adulta, que le enseñaba. Pero no podía parar de imaginarse a una pequeña Hermione, escondiendo un libro en una librería, llorando bajo la furia de su madre, devolviendo el libro frente a un montón de mirones. Recordó que Hermione había comenzado diciendo "la primera vez, fue…", y tuvo curiosidad por preguntarle cual, o cuales, fueron esas otras veces. Pero no… no se atrevería a preguntarle. ¡Y menos ahora que habían cambiado de tema!
-¿Me estás escuchando? –le dijo la versión adolescente de Hermione, sacándolo de sus pensamientos.
-Si. Lo siento. ¿Qué dijiste? –respondió Harry, avergonzado.
-¿Estás cansado? –preguntó la chica-. No llevamos tanto tiempo… -agregó mirando la hora.
-No. Sólo me distraje. Lo siento.
-Si quieres podemos seguir mañana, o pasado –le ofreció-. Yo estaré hasta el viernes en Londres. El viernes viajamos en la noche, con Viktor. Vamos a Rumania.
-Me encantaría que vinieras mañana o pasado –confesó Harry-. Además, es verdad que ya no me logro concentrar.
-¿Sabes si la poción que estás tomando afecta algo más que tu aspecto? –preguntó Hermione con curiosidad.
-No sé. Creo que no.
-Tal vez afecte tu capacidad de concentración –sugirió Hermione-. El tiempo que puedes permaneces concentrado a los nueve años no es el mismo que a los quince.
-Puede ser –respondió Harry, encogiéndose de hombros. No tenía tanta importancia. De todos modos dejaría de tomársela el domingo.
-Que lástima que no te dejen bajar. Parece que Viktor no va a subir –dijo Hermione, cambiando de tema.
-No. Supongo que la anciana del terror ya lo tiene enredado entre sus hilos de bordar –dijo Harry, soltando una carcajada. Hermione también se rió.
Ambos se quedaron callados unos segundos, hasta que Hermione rompió el silencio.
-Y cuéntame, Harry –dijo la chica con curiosidad-. ¿Cómo es vivir con Snape? Ahora que no está todo el colegio escuchando¿puedes satisfacer un poquito mi curiosidad?
-No –dijo Harry, nervioso-. No creo que a Snape le guste que hable de él en su vida privada. ¡Y menos a uno de sus alumnos!
-Que misteriosos… -se burló Hermione-. ¿Es verdad que no se lava nunca el pelo?
-Es mentira –contestó Harry, riendo. No veía nada de malo en contar eso. Al contrario, estaría defendiéndolo-. Yo lo he visto. Se lava el cabello rigurosamente día por medio. Pero se le pone grasiento de inmediato. Aunque supongo que podría lavárselo todos los días, si le importara un poco más.
-¿Alguna anécdota¿Algo de lo cual me pueda reír internamente para pasar el rato, la próxima vez que me esté haciendo la vida imposible en el colegio?
-No –contestó Harry, incómodo. Recordó a la anciana llamándolo "mi niiiño". Recordó a la anciana dándole un bastonazo. Recordó a Snape, ovillando lana mansamente junto a la señora. Pero, si le contaba algo de eso, Snape no se lo perdonaría. De pronto, tuvo una idea… macabra. ¿Tal vez podía vender un poco a su padrino, a cambio de satisfacer su propia curiosidad¡Si!- Tengo una idea, Hermione –dijo enseguida-. Te propongo un trato. Tú, cuando me contaste lo de la librería, dijiste que había sido la "primera vez". Si tú me cuentas lo que sucedió las otras veces, yo te cuento algo cómico de Snape, para que te puedas reír. ¡Pero no se lo puedes contar a nadie, o Snape me mata¿Te parece?
-¿Para qué quieres que te cuente eso? –preguntó Hermione, algo enojada.
-De puro entrometido, supongo –contestó Harry burlón-. Igual que tú¿no?
Hermione se quedó pensando, y se encogió de hombros.
-¡Está bien! Pero tampoco le puedes contar a nadie mi historia. ¿De acuerdo?
-Ok.
-¡Esta vez, tú primero! –le dijo Hermione.
Harry lo encontró justo (ahora que no era él el que quedaba en ridículo, por supuesto).
-Bueno, verás. Snape me hizo jurar que no se lo diría a nadie, pero… ¿Sabes cómo lo llama la señora Helena?
-No.
-Lo llama "mi ni-i-i-i-iño" –dijo Harry imitando a la anciana. Se rió-. Creo que a él le da vergüenza, pero la deja de todos modos tratarlo como a un niño. De hecho, creo que le tiene miedo a la veterana.
-¿Y eso es todo? –preguntó Hermione, algo decepcionada.
Harry recordó, de pronto, algo que seguramente captaría más el interés de su amiga.
-Bueno, aquí va otra: en las vacaciones de Semana Santa pasadas, la señora Helena escondió huevitos de chocolate en el jardín, para que Snape y yo los buscáramos.
Hermione soltó una carcajada.
-No me imagino a Snape buscando huevitos de chocolate –dijo muerta de la risa.
-¡Debiste ver su cara cuando la anciana se lo dijo! Fue muy cómico…
-¿Y qué pasó? –preguntó Hermione con curiosidad.
-Nada –dijo Harry encogiéndose de hombros-. De un Accio tenía todos los suyos en sus manos, y se los comió mientras me miraba a mi buscar los míos, muerto de la risa.
Se rieron por unos segundos, hasta que Harry le recordó:
-Ahora te toca a ti…
Eso borró parte de la risa de su amiga.
-Bueno, sólo me han… se han enojado tanto conmigo dos veces, en toda mi vida –confesó Hermione-. La primera vez, ya te la conté. La segunda fue cuando tenía once, casi un año antes de entrar a Hogwarts. Resulta que tenía una profesora muy desagradable, en el colegio. ¡La odiaba! Y ella también me odiaba a mi. Y una vez nos envió una tarea. Yo me pasé mucho tiempo haciéndola. Quería que estuviera perfecta, para que no me pudiera decir nada. Pero resulta, que cuando las devolvió corregidas, a mi me había puesto la nota mínima. ¡Y me salió con que yo había hecho trampa¡Aseguró que alguien me había hecho el trabajo! Yo le dije que era una mentirosa, y que no sabía de lo que estaba hablando. Llamaron a mis padres…
-¿Y te castigaron por poner a esa mujer en su lugar? –preguntó Harry indignado, no pudiendo creer tamaña injusticia.
-No… claro que no –continuó Hermione-. Mis padres hablaron con ella, y le aseguraron que yo había hecho el trabajo. Pero, de todos modos, me retaron por insultarla. Y todo hubiera quedado bien… Pero no. Yo estaba tan enojada, que decidí vengarme de ella. Una mala idea, ahora que miro para atrás.
Hermione se quedó unos segundos muy seria, y luego continuó.
-Ella tenía un auto blanco, yo la había visto subirse a él, y bajarse de él, varias veces. Siempre lo dejaba en el mismo lugar, en el estacionamiento de los funcionarios del colegio. Saqué un clavo de las herramientas de mi casa, y…
-¡Le rallaste el auto! –preguntó Harry asombrado. Decididamente, Hermione era de temer…
-No… ¡Ojalá hubiera hecho eso! –dijo Hermione con amargura-. No. Hice algo peor. Mucho peor. Me metí al estacionamiento, y puse el clavo frente a la rueda del lado de su asiento, de modo que se le pinchara la rueda apenas avanzara. Lo tenía todo calculado, pues estacionaba el auto de cola. Luego volví al patio, me mezclé entre mis compañeros. El recreo terminó. Volví a clases. Volví a mi casa…
-¿Y¿Qué pasó? –preguntó Harry, con curiosidad, como si fuera su propia venganza.
-No lo que yo esperaba –dijo Hermione después de un suspiro-. La rueda no se desinfló de inmediato, que era lo que yo había planeado. La mujer alcanzó a salir y, camino a su casa, tuvo un accidente…
Harry la quedó mirando, entendiendo su seriedad. Recordó la ambulancia que se había llevado a la señora Helena, y se imaginó la clase de remordimiento de su amiga.
A: Pobrecilla…
D¿Cual¿La vieja o la amiga del chico?
A: (suspiro) Ambas…
D¡Bah! La vieja se lo merecía. Inteligente la chiquilla, en todo caso. ¡Buena cosa que sea amiga de nuestro niño!
-¿Murió? –preguntó Harry, bajito. Hermione suspiró, y negó con la cabeza.
-No, por suerte. Pero estuvo dos semanas en el hospital.
-¿Y¿Te descubrieron? –preguntó Harry.
-No. Al principio no. Pero comencé a tener pesadillas. A mi mamá le costaba entender que el accidente me hubiera afectado tanto. ¡Sabía que yo la odiaba! Y un día, conversando con la mamá de uno de mis compañeros, se enteró de que el peritaje de la compañía de seguros había arrojado que había sido un accidente provocado. Todavía me pregunto cómo los del seguro pudieron saber que el clavo había sido puesto intencionalmente. Creo que fue ahí cuando mi mamá comenzó a sospechar de mi. Y tuve la mala suerte de que mi papá se pusiera a buscar una herramienta al otro día, en casa. No la encontraba, y la señora del aseo sugirió que me preguntaran a mi. A mis padres les extrañó, y le preguntaron qué podría tener yo que ver con la caja de herramientas. ¡Y ella les contó que, días antes, me había visto revolviendo la caja de los clavos!
-Uh… -murmuró Harry.
-Si. Uh, justamente –continuó Hermione, con amargura-. Me preguntaron, directamente, si yo lo había hecho.
-Negaste todo ¿verdad? –dijo Harry, dándolo por sentado.
-Si. Pero no sé mentir. Nunca he podido. ¡Ellos siempre se dan cuenta cuando miento! Y claro, cuando dije que yo no había sido, no me creyeron. Cuando me preguntaron para qué había estado buscando clavos justamente el día antes del accidente, no supe qué inventar. Me habían descubierto, y al final terminé confesando.
-¿Y ahí…? –insinuó Harry, comprendiendo. Hermione suspiró, nuevamente, y afirmó con la cabeza.
-Si, ahí. Fue peor que la vez de la librería. Pensé que no acabaría nunca.
-Pobrecita –murmuró Harry, con simpatía-. ¿Y qué dijo la bruja de tu profesora¿Se enteró de que habías sido tú?
-Si, claro –contestó Hermione, cómo si fuera obvio-. Al final, mis padres le pagaron todo. A mi me quitaron mis ahorros, y no me volvieron a dar dinero hasta que salí de vacaciones. ¡Pero le hubieras visto la cara a ella, cuando volvió al colegio! Yo creo que, de haber podido, me hacía tragar el clavo.
-Me imagino –dijo Harry, riendo.
-Si. Cualquier cosa que te diga, sería poco. El colegio entero se había enterado, y todos me apuntaron desde ese día con el dedo. Por suerte, ese verano, recibí la carta de Hogwarts. ¡No sé que hubiera hecho, de haber tenido que volver ahí en septiembre! Fue un alivio poder ir a una escuela nueva, una en la que nadie me conocía. Y les cerró la boca a mis padres, que se rehusaban a cambiarme de colegio.
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Algo más tarde, la silueta de Snape apareció a unas cuadras de la casa de su tía abuela. Venía ligeramente preocupado. Dumbledore lo había convocado, y le había sugerido que volviera a pasar el verano a Hogwarts. Pero Snape no quería. Ahora que tenía familia, no tenía ni el más mínimo interés en irse a encerrar al colegio. ¡Ya bastante tenía con pasar encerrado ahí el resto del año! Además, ahora tenía a Harry. Y Harry tampoco querría pasar otro verano encerrado en el colegio. Y, por si fuera poco, estaba la señora Helena. ¡La anciana quería tenerlos cerca¡Y no aceptaba un no por respuesta!
Snape se encogió de hombros, mientras caminaba lentamente. Su jefe se había pasado el día entero volviendo una y otra vez al tema de los mortifagos. Pero Snape estaba tranquilo. No había sentido ni una vez su marca, en meses, y Harry tampoco había tenido ninguna clase de pesadilla, ni había sentido dolor alguno en la cicatriz. ¿Por qué Albus insistía siempre en que todos hicieran su voluntad? Lo quería, y lo respetaba. Pero no dejaba, por eso, de encontrarlo un viejito entrometido y manipulador.
Cuando entró a la casa, notó que Edelmira lo miraba con cara de "vieras la sorpresa que te tienen". Pero no había querido decirle nada. Entró a la sala, y vio que había una visita, junto a su tía abuela. Estaba de espaldas, y no lo reconoció.
-¡Mi niiiño! –lo saludó la veterana apenas lo vio en el umbral de la puerta-. ¡Mira quién está aquí!
En ese instante, Viktor Krum se puso de pie, y se volvió hacia él con la mano tendida y una gran sonrisa. Snape lo reconoció de inmediato, y se le secó la boca.
-Mucho gusto, tío –le dijo Krum-. Es un gusto conocerrlo. Yo estuve hace dos años en Hogwarrts, parra el torrneo de los trres magos. ¿Se acuerrda de mi?
-Si, Viktor –dijo dominando sus nervios, y obligándose a sonreír-. Claro que me acuerdo. Es un gusto.
-Cómo te contaba, Viktor –continuó la anciana-, mi niño tiene muchos deseos de conocer a la familia de su madre…
-¿La señora Helena te invitó? –preguntó Snape, dándolo por sentado. Viktor lo miró extrañado.
-No. Vine con Herrmione –explicó-. Vino a ver a Harry, por algo de una tarrea de Trransforrmaciones. Fue una sorrprresa enterrarrme que usted es hijo de la herrmana de mi abuelo Miles. Él estarrá feliz de conocerrlo. ¡Todos estarrán felices de conocerrlo!
-¿La señorita Granger está aquí? –preguntó Snape.
-Si, mi niño. Está arriba, con Harry –explicó la anciana.
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Harry y Hermione habían escuchado la conmoción abajo, y se reían especulando sobre la cara que habría puesto Snape al ver a Krum en la sala. Hermione hubiera querido bajar, pero le daba pena dejar sólo a Harry con su curiosidad, de modo que -por solidaridad- se quedó con él.
Finalmente, lo que les pareció una eternidad más tarde, sintieron varios pasos en la escalera. Se abrió la puerta, y todos entraron.
-Buenas tarde profesor Snape –saludó rápidamente Hermione, intentando no reírse.
-Buenas tarde… padrino –murmuró Harry. A pesar de que ya se habían puesto de acuerdo en que lo llamaría así, todavía se le hacía algo extraño.
Krum se acercó a Harry, y le dio un tremendo abrazo.
-Hola casi prrimo –le dijo riendo-. Disculpa que no hubierra subido antes a saludarrte, perro pensé que mejorr los dejaba converrsarr trranquilos. Yo detesto trransforrmaciones.
-Hola Viktor –lo saludó Harry, algo menos efusivamente.
Harry miró sonriendo a Snape. El brujo parecía entre feliz y desconcertado. ¡Hasta se le veían menos arrugas, en su piel cetrina!
-Harry, iré con Viktor a Rumania, el viernes –informó Snape-. Me quedaré hasta mediados de julio.
Harry sintió un peso desagradable en el estómago. Eso era más de una semana. ¿No lo iba a llevar?
-¿Y yo? –preguntó con algo de rencor.
-¡Tú te quedas aquí, como rehén! –dijo la anciana, sonriendo-. Para asegurarme que mi niño vuelva.
A Hermione se le soltó una carcajada, que disimuló con una crisis de tos. Una cosa era que Harry le hubiera contado cómo la anciana llamaba a Snape¡y otra muy distinta era escucharla! Harry miró algo nervioso a Snape, y notó con placer que se había ruborizado, al ver el modo cómo Hermione se reía de su apodo. Krum en cambio, al ver cómo tosía, se abalanzó sobre ella para ayudarla.
-Lo siento –murmuró Hermione, cuando se sintió mejor.
-Ya es tarrde –dijo Viktor, mirando la hora-. ¿Te parrece si volvemos, mi amorr? Tus padrres nos deben estarr esperrando parra cenarr.
Hermione se puso como un tomate, al escuchar que Viktor la llamaba "mi amor" delante de todos.
-Si, vamos. Adiós Harry. Adiós Señora Hartmann, fue un placer –se despidió Hermione, dándoles a ambos un beso en la mejilla. Luego, cuando se dio cuenta de que el siguiente en la lista era Snape, se puso tiesa. Extendió la mano, en vez de acercarse a su cara -. Adiós profesor Snape.
-Adiós señorita Granger. Nos vemos el viernes –se despidió Snape muy serio, pero riéndose internamente de la incomodidad de la chica. ¡Cómo le gustaba inspirar terror en sus alumnos! Si, sentía un placer casi sádico cuando los veía ponerse nerviosos frente a él.
De pronto, notó que Harry lo miraba con cara de "tenga compasión de ella". Oh, si… compasión. ¡Ja! Le tomó la mano a la chica, fingiendo seriedad y, cuando menos se lo esperaba, le puso la mejilla enfrente. Hermione se volvió a poner roja como un tomate, pero no se atrevió a dejarlo con la mejilla estirada, de modo que también se despidió de él con un besito.
Krum quedó mirando la escena, con cara de confusión. ¿Por qué su novia se ponía tan nerviosa saludando a su tío? Es verdad que era profesor de ella pero¿era eso para ponerse así de nerviosa?
-La novia de mi sobrino… -murmuró Snape, con tono de burla. Luego, con fingida seriedad agregó-¡Bienvenida a la familia, señorita Granger!
-G…gracias –murmuró Hermione, sin conseguir apagar su cara.
Harry observó a su amiga alejarse, con algo de lástima por ella. ¡Snape era muy cruel¿Para qué tenía que avergonzarla delante de todos?
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¡Saludos a todos! Me disculpo por no haber contestado los reviews que me han dejado. Lo que pasa es que recién me entero de los reviews que me llegaron para un capítulo N, cuando ya estoy de vuelta en el cybercafé para subir el capítulo N+1, que ya está escrito. Pero, a fin de corregir esto, cuando subí el capítulo 8 aproveché de llevarme los reviews que me habían dejado hasta ese momento. Así, en mi casa, les escribí lo que sigue:
¡Gracias a todos¡Y en particular a Lynx LW, Nocrala, e Idril Black!
Blackspirit: Claro que se va a atrever :) ¡Gracias por votar! Yo también estoy muy contenta de haber empezado esta secuela.
Lynx LW: (1) Estoy de acuerdo contigo en que los primeros capítulos de "un verano complicado" son pésimos D. La habitación de Harry era la de la señora Helena cuando era niña, no la decoraron para su llegada. Esa habitación está siempre así, porque la señora Helena es muy apegada a sus recuerdos. Obviamente... diablito es poderoso¡pero no siempre gana! (2) Pobrecito... En la fiesta, Harry no fumó marihuana, pero se le quedó pegado el olor. No se pudo quedar emborrachado, porque le dio sueño al primer vaso. La falta de costumbre, supongo. (3) ¿Te gustó el Expeliarmus? Jajajaja. Se lo merecía, creo yo. Snape es creativo. Me gusta pensar que lo es. Y si le quiere amargar la vida a Harry, sabe como hacerlo. Y sabe que le molesta mucho que lo avergüencen. Pero el hombre también comete errores (en algunos capítulos más). (4) A mi también me parece muy tierno un Harry de 9 años A Hermione también, de hecho, jejeje. Y a Snape también, aunque ni bajo tortura lo admitirá ;p. (5) Lo de darle la poción a Helena fue una venganza arrebatada. Hermione podrá entender a Harry, en esta historia. Snape no iba a esconder la poción, ya que esperaba que Harry respetaría sus cosas. Y no se imaginó lo que pasaría. (6) Y tienes razón: Snape poco podrá hacer para cambiar la naturaleza de Harry. Pero intentará empujarlo a que piense primero, y a que sepa pedir ayuda a las personas adecuadas. (7) Me encantan los diálogos entre Harry y Snape :) ¿Te parece injusta la señora Helena? Si, estoy de acuerdo contigo (lo del vaso fue un accidente). Pero es una anciana muy impulsiva, y cree siempre tener la razón. Las hay así. Espero que disfrutes los próximos capítulos.
Nocrala: (1) Si, estoy con más pilas. Llevo meses descansando, y me siento mucho mejor. ¡Al menos ya logro recordar lo que hice la semana pasada! Jajaja. Es muy lógico, claro: es otro verano "complicado". (2) A Harry le fue mal, si. Bastante mal. Pobrecito. ¡Muahahaha! Snape es cruel. Pero siempre lo ha sido, de un modo u otro. Creo que ablandarlo demasiado resultaría poco creíble. En todo caso, lo que más le molestó a Snape fue el hecho de que Harry no se hubiera hecho la pregunta "¿qué estoy haciendo¿es esto seguro?". (3) Para que no te quedes con la duda: Snape fue a su laboratorio en Hogwarts a buscar lo que necesitaría para preparar la poción. Espero no estarme tardando tanto en actualizar :-¡Sería imposible actualizar cada 20 minutos! Salvo si la historia estuviera completamente escrita, claro. Bueno, los últimos 8 capítulos de "un verano complicado" los subí así, todos seguidos. Pero para hacer eso con esta historia me tendrían que esperar un buen tiempo para que la termine. (5) ¡Guau¿Crees que Harry se lo merece? No creo que Snape llegue a ser muy duro con él. Un poco, tal vez, pero matizando. (6) Harry tuvo tiempo de pensar, mientras la señora Helena y Snape estuvieron en el hospital. Sabía que había cometido un gran error. Supongo que en su cuarto, sin tantas distracciones, también puede pensar mejor las cosas.
kat basted: He intentado hacer intervenir seguido a Diablito y a Angelito. A mi también me parecen simpáticos. Y los desconocidos... eran jóvenes, y la fiesta era en la casa vecina. No creo que eso de mucho miedo ;D
alosca16: ¡Celebro que te haya gustado "un verano complicado"! A mi también me gusta jajaja (aunque siempre me aburro en los primeros capítulos, son muy aburridos). Te entiendo lo de los reviews. A mi también me pasa :-S
Yarissa: Gracias. Diablito ganará seguido muahaha. Buscarle una novia... podría ser. Pero no sé... no se me da mucho lo "romántico". Aunque supongo que Harry podría llegar a sentir algún interés en Sonia. La cara de Snape al conocer la novia de Harry sería muy... divertida de describir. Jajajaja, si.
Idril Black: (1) El resultado de la votación era esperable, supongo. Sonia y sus amigos son muggles. (2) Snape se pone un poco paranoico con lo de la marihuana, si. ¡Eres la primera que me preguntó eso¡Felicidades! La respuesta es: el peligro no ha desaparecido. Harry estará en gran peligro, pero faltan algunos capítulos para eso (creo que será en el 12). Pero en esta historia la mayoría de los problemas se los buscará Harry (y cierto amigo que espero hacer aparecer jajajaja ¡Pobre Snape! Tsk tsk tsk). (3) Si, Harry-pequeño no lo pasa muy bien. Y lo verá Hermione. (4) Tienes razón: Snape saca un poco su lado paternal. Me encanta escribir las partes con ellos dos. Me da mucha risa. (5) Hay cosas que a Harry le salen bien, no te preocupes. A veces, cuando las cosas salen mal, te das cuenta con el tiempo de que fueron para mejor. Harry se alegrará en particular de algo que saldrá mal, en el capítulo 11, o 12 (no estoy muy segura). ¡A mi tampoco me gustaría ver en persona la cara de enojo de Snape! Pero mientras se mantenga en el papel o detrás de la pantalla... es divertido verlo enfurecerse :). Snape, con lo de el casi-envenenamiento de su tía abuela, más se asusta y se preocupa de lo que se enoja. En el fondo, se enoja consigo mismo. (6) ¿Te gustaría tener un padrino como Snape? Guau. Creo que no sería tan malo... si uno también pudiera hacer magia. Si, a Harry le nace meterse en problemas. Si no fuera así, su historia sería aburrida, creo. ¡Besos para ti también!
Safrie: Me alegro de que te guste. ¡Y espero estar actualizando con una rapidez aceptable:)
Sebel, Yasha y Yobel: (6) ¡Se leyeron "un verano complicado" si poder parar! Guau, me emocionan. Ô.o Lo de Voldemort muriendo de un modo ridículo e inesperado me parece simpático (aunque falso en el libro real, supongo). Es como el mafioso ese, Al Capone (no sé si así se escribe), que al final lo atraparon por evasión de impuestos. Yo me divertí mucho escribiendo lo de los talleres. (7) Y también me gusta describir el lado paternal del duro Snape. Espero que les siga gustando esta historia
