Pues que los dos prólogos en un principio fueron uno solo; he decidido no esperar demasiado para subir el segundo; a partir de ahora aviso de que seré un poquito mala y ampliaré la distancia entre subida y subida. Que hay que crear ambiente y eso.
El anterior capítulo perteneció a Hannibal y este es todo para Clarice; para que explique qué es lo que ha pasado (o lo que la ha pasado... muajaja)
No digo más, solo el típico...
Enjoy!
El tiempo se había detenido de nuevo para ella; no se había percatado de que el sol hacía rato se había ocultado tras las espesas nubes tormentosas ni de que a su alrededor había medio centenar de personas que de vez en cuando la dirigían breves miradas de condolencia. Se sentía sola; sola delante del féretro de su única y mejor amiga. No paraba de preguntarse el por qué... el cómo habían llegado a aquella situación. Intentó centrarse en el momento; pero todo la resultaba insoportable; las palabras del cura, el desconsolado llanto de la madre y las hermanas mayores de Ardelia, el rostro aparentemente impasible de su padre, la mirada de Crawford y Brigham clavada en ella... habría dado cualquier cosa por huir de aquella pesadilla. Clarice Starling se había enfrentado cara a cara con la muerte siendo muy pequeña y los funerales solo la hacían recordar la amarga verdad de su pasado; algo que trataba, con todas sus fuerzas, de enterrar en lo más profundo de su olvido.
Decidió armarse de valor y volver al presente; levantó la vista y contuvo las lágrimas estoicamente. Crawford cabeceó y ella sintió el impulso de volver al letargo del que acababa de salir; pero en lugar de eso, respondió con similar gesto a su superior; este miró a Brigham y los dos hombres parecieron respirar con cierto alivio. John Brigham la sonrió tristemente; Clarice no respondió esta vez.
Sintió la calidez de una pequeña y arrugada mano acariciando sus dedos y se giró sobresaltada; la abuela de Ardelia no la miraba, el solo tacto de su mano era suficiente para calmarla. Clarice, al sentirse protegida por la anciana, sintió un nudo en la garganta. Recordó a su propia abuela tomándola de la mano en el funeral de su padre.
—Pequeña —susurró la anciana con voz ronca y un marcado acento jamaicano—. Ardelia no hubiera querido verte llorar, pequeña.
—Lo sé —musitó Clarice agachando la mirada. Su amiga había sido capaz de mantener un resquicio de buen humor en todo momento, incluso en los más complicados, y siempre había intentado que Clarice siguiera sus pasos.
Clarice sintió una fuerte presión en el pecho y abrió la boca instintivamente para recobrar el aliento; acababa de darse cuenta de que ya no tenía a nadie a su lado que la calmara en esos malos momentos. El único hombro en el que se había decidido a llorar después de tantos años de solitario sufrimiento yacía sin vida dentro de un ataúd de caoba. Fijo su mirada en la madera y dio gracias de que la familia de Ardelia hubiera visto el cadáver tras la autopsia y el excepcional trabajo del tanatopraxista; aun se la revolvían las tripas cuando la imagen del momento en el que descubrió el cuerpo de Ardelia se presentaba sin avisar en su memoria.
"Entiendo su enfado, señores Mapp —se había excusado Crawford ante los padres de Ardelia—, pero créanme que es mejor que mantengan otro recuerdo de su hija". Los padres no habían entendido al principio el por qué se habían llevado a cabo tan rápido las labores de recomposición. Tras una larga y acalorada discusión, Clarice decidió que había llegado el momento de hablar con ellos y las palabras de la joven amiga de su hija parecieron hacer efecto en el matrimonio Mapp.
—No sé que voy a hacer sin ella —dijo Clarice. La abuela de Ardelia la miró durante una fracción de segundo y la chica se dio cuenta de que había pronunciado las palabras en voz alta.
—Lo que todos, mi querida niña —respondió la mujer—. Seguir adelante y mantener vivo su recuerdo —"Su recuerdo —pensó Clarice". Su recuerdo era un cuerpo ensangrentado y totalmente mutilado tirado como una el de una muñeca rota en el comedor de su apartamento; todos los demás recuerdos, las risas, los llantos, las confidencias... todo parecía haber desaparecido bajo la sombra de su horrible asesinato.
Tras la ceremonia, Clarice rehusó la invitación de los señores Mapp a asistir a su casa; con la excusa de un fortísimo dolor de cabeza, y tras despedirse de todos los miembros de la familia, se retiró a la habitación, en el Washington Marriott , que el FBI había puesto a su disposición durante el tiempo que durara la investigación. "De todas maneras —pensó Clarice—, jamás volvería a pisar esa casa".
Lanzó la chaqueta negra al pequeño sofá que decoraba una de las esquinas de la habitación; pero falló y la prenda cayó al suelo. Clarice la miró y soltando un suspiro de resignación, se olvidó de ella y se dejó caer sobre la cama.
Respiró contra el colchón unas cuantas veces y cuando notó esa sensación de ardor en los pulmones al forzarles, hizo todo lo posible por mantenerse en la misma postura. Al final se giró sobre si misma y se deslizo hasta sentarse en el suelo abrazándose las rodillas.
No supo por qué; pero pensó en él. ¿Qué habría dicho el doctor Lecter de haberla visto en semejante estado? La habría analizado con su mordaz sentido del humor y, posiblemente, habría ridiculizado el hecho de que era una mujer destinada a llorar. Clarice sacudió la cabeza; no quería pensar que diría eso. Sabía que no diría eso. No a ella.
En otros momentos de su vida se lo habría auto reprochado, e incluso habría llegado a sentir cierto asco de ella misma; pero en ese instante no la preocupó lo más mínimo desear poder llorar entre los brazos del doctor. Después de todo, junto con Ardelia, había sido lo más parecido a un amigo que había tenido en toda su vida.
—Hannibal... —gimoteó recostándose contra el colchón y cerrando los ojos. Minutos después, estaría completamente dormida.
A partir de aquí empieza la historia en sí. No puedo decir tiempo de espera entre capítulo y capítulo porque ni yo misma sé ese dato; lo que es seguro es que es una historia completa y completa quedará aquí.
Esto ya sabéis como va... Cosas buenas RW o MP / Cosas malas RW o MP ... que acepto toda clase de críticas (otra cosa es que las acepte mejor o peor y os creéis una enemiga en potencia, pero, esa es otra historia)
Nos vemos!
TA TA. Z
