Como diria Clark Kent: "al grano a o la la granja".

Pandora Hearts no me pertenece, toda esta obra enredosa y desesperante pero genialosa es de Jun Mochizuki.


CAP. 9

Miedo

Trataba de mantener su paso firme y no caer, el joven cuervo sentía que sus piernas en cualquier momento dejarían de responderle, tenía miedo, mucho miedo por su actual situación ya que estaba a punto de perder lo más preciado de su vida, cuando por fin había podido dar a conocer sus sentimientos y para su alegría era correspondido; en su ingenuidad creyó estar en el paraíso y que nadie perturbaría su felicidad, pero las dudas e incertidumbre se habían alzado en su corazón con una espontaneidad perturbadora. Se encontraba totalmente enajenado en sus pensamientos que ni siquiera reparo que Alice lo estaba siguiendo hasta que lo tomo de su abrigo para llamar su atención.

-Hasta que me haces caso inútil, ¿qué rayos paso hace rato? –cuestiono Alice que no entendía lo que pasaba –la hermana de Oz esta extraña, el viejo también no parece el mismo y no me dicen nada, apenas si mascullan algo sobre Oz y de ti.

-¿Y a ti que te importa?

-Me importa Oz, es mi sirviente y el ha dicho que la obligación de un amo es proteger a su sirviente.

Gilbert se quedo sorprendido por un segundo ya que no esperaba aquella respuesta, observo un instante a la cadena y tal parecía que en verdad se encontraba preocupada por su amo, dudo un momento si decirle o no pero tras pensarlo un segundo era en esas instancias inútil pretender que la relación que mantenía fuera un secreto, si ya Break, los Bezarius y su propio hermano sabían era cuestión de tiempo para que ella también se enterara, y tal vez podría ayudar al estado del de mirada esmeralda.

-Oscar-sama y Ada se han enterado que Oz y yo estamos juntos –confeso Gil con desgano.

-¿Y?, siempre están juntos –dijo Alice sin entender –eres una lapa con Oz, no te le separas.

-Es en otro contexto, estúpido conejo –dijo Gil sin ganas de explicarse, pero al parecer la cadena no entendería –yo quiero a Oz y tenemos una relación.

-Es obvio que quieres a Oz y pues no veo problema en que tengan una amistad.

-¡¿Eres o te haces? –exclamo Gil alterado, al parecer tenía que ser muy directo –te estoy diciendo que amo a Oz y que su familia no acepta que seamos amantes.

-¿E-en serio? –tartamudeo Alice, pues hasta ella entendía a lo que se refería el joven.

-¡Lo amo más que a mi vida! –declaro Gil sin pensar lo que decía, solo necesitaba desahogarse –no quiero perderlo, no quiero que me lo arrebaten otra vez, no ahora que por fin está conmigo… ¡no le dejare marcharse!

La cadena se mantuvo callada durante el arranque de sinceridad de Gil, que respiraba con agitación tras por fin sacar sus pensamientos, jamás pensó que fuera a sincerarse con la molesta cadena que él consideraba fuente de algunos de sus problemas. Se quito un mechón de cabello del rostro y volvió serenarse.

-Si de verdad estas preocupada por Oz, por favor habla con él y no lo dejes solo –pidió Gil de manera amable –no muchos pueden hacerlo sonreír sinceramente, pero tu si y ahora lo necesita.

-¿Por qué no vas tú?

-Temo que mi compañía no sea la mejor en este momento, sé que me soltare a llorar si lo tengo en frente.

-¿Qué no te ha visto llorar antes?

-Infinidad de veces, siempre ha dicho que soy un llorón –contesto Gil calmamente –mi temor es transmitirle mi tristeza y miedo, hacerlo llorar, no quiero que derrame lagrimas por mí culpa… en verdad soy un inútil.

-No creo que le provoques el llanto, más bien risa o al menos eso provocas en mi y ya sabemos todos lo inútil que eres, solo tenias que aceptarlo.

-Llévale algo de té, por favor –dijo Gil tratando de ignorar el comentario de la cadena.

-No me dirás que hacer, cabeza de algas, yo sé tratar a mi sirviente.

-Bien, haz lo que quieras, se lo llevare yo y me lo agradecerá.

-La gratitud de Oz solo debe ser mía, yo se lo llevare –dijo Alice convencida.

El joven cuervo solo suspiro con algo de resignación, al parecer la cadena quería tener la última palabra, y dejaría que así fuera en esa ocasión después de todo la había manejado bien para que hiciera lo que él pretendía sin que se diera cuenta, además de ser amable con ella; todo fuera por Oz, el se merecía el esfuerzo de comportarse. Escucho una puerta abrirse, al girar su mirada se encontró con aquel al que pretendía buscar.

-Gil… ¿ya está más tranquilo Oz?

-Dentro de lo que cabe –contesto Gil.

-Espero que comprendas la situación a la que se enfrentan, será muy difícil manejarlo, en especial para Oz cuando Zai sepa…

-Ese hombre nunca se ha preocupado por Oz –interrumpió Gil tratando de mantener la compostura –solo le ha traído sufrimiento.

-Es su padre, y aun sigue siendo el heredero del ducado así que no creo que deje las cosas así –trato Oscar de explicar.

-Le importa más el nombre que su hijo, solo por no manchar su orgullo lastiman a Oz.

-Gilbert se sensato, esto no tiene que pasar a mayores, guardare silencio y los dejare en paz si aceptan la realidad.

-¿De qué habla?

-Entiendo en verdad que entiendo, todo lo que ha pasado Oz, lo que tú has hecho por el, entiendo que estén juntos pero entiendes y sabes que esto es momentáneo, tanto Oz como tu asumirán sus deberes para con sus familias y harán lo que deben hacer, si es así no diré una palabra.

-Entonces está bien que seamos amantes, siempre y cuando estemos consientes que va acabar… que sepamos que no es más que un desliz entre nosotros, para cuando Oz sea duque o en todo caso yo me comprometa.

-Esa es su realidad, lo suyo solo es algo pasajero… no pueden pretender ser pareja.

-La hipocresía de la aristocracia resuelve todo, no importa lo que se haga en las sombras mientras la imagen pública sea inmaculada –espeto Gil con repudio –¿guardara silencio cuando Oz sea duque y este busque calor en mis brazos?, y ya que están tan entusiasmados con mi compromiso con Ada, ¿le mentira usted cuando yo este en el lecho de su hermano?

-Por favor Gil no hagas esto mas difícil, ustedes son como mis hijos y no quiero causarles dolor, ahora están juntos pues bien lo acepto… es su forma de hallar consuelo –dijo Oscar en un intento desesperado por entender y hacer entrar en razón al joven –pero tarde o temprano terminaran separándose, saldrán lastimados de una relación que no debió darse, mi hermano, el duque Nightray, las familias los separaran.

El joven guardo silencio ante las palabras del mayor, que lucía en verdad preocupado por la suerte de los muchachos a quienes apreciaba, mas por su parte el de cabello azabache sentía arder su interior ante la sola idea de que lo alejasen de su amo.

-No importa quien sea, aquel que me arrebate a Oz, aquel que pretenda alejarme de él, sin importar quién –declaro Gil en un tono tan sereno que podía ser lúgubre –así sea el duque Nightray, aquel que me arrebate la razón de mi existir, no importa si es Vincent o usted jamás perdonare a quien lo dañe, lo protegeré… ¡así tenga que tomar esa vida con mis manos!

-¿Cómo alguien como tu puede tener ese grado de crueldad?

-El que dicta mi destino es Oz, si él me pide que mate lo hare.

-¿Y quién lo protegerá de ti?

-Permaneceré a su lado si así me lo permite, Oz le dará una respuesta y obedeceré la decisión que él considere mejor –contesto Gil con firmeza –no solo para el ducado sino para su felicidad y bienestar, que es lo único que me importa.

-Aguardare por su respuesta entonces, y como he dicho guardare silencio –prometió Oscar tratando de sonreírle al joven –ambos queremos lo mismo, y si en verdad está seguro que es contigo los defenderé, lo diré otra vez, son mis hijos.

La cadena regresaba de la cocina con una bandeja no solo con té, sino además provista de varios cortes de carne que le podrían apetecer al rubio, aunque la verdad era para ella ya que tenía que comer algo mientras trataba de alentar a su sirviente. Cuando estaba próxima a la habitación del heredero se cruzo con la hermana de este, que salía de la habitación, tenía los ojos llorosos y se encontraba sonrojada, ni siquiera reparo en su encuentro fugaz con la cadena y solo siguió su camino por el largo pasillo de la mansión. Alice por su parte entro en la habitación de su contratista, el cual estaba recargado sobre el barandal del balcón, mirando sin mirar los hermosos jardines de la mansión.

-Oz te traje algo de té, dice el cabeza de algas que te agradaría –dijo Alice dejando la bandeja sobre una mesita.

-Gracias, es muy amable de tu parte –dijo Oz volteando a ver a la cadena.

-¿Es verdad que Raven y tu son amantes? –pregunto Alice de golpe.

-¿Eh?... ¿cómo dices? –cuestiono Oz sorprendido de la poca sutileza de la chica.

-El cabeza de algas me lo dijo –contesto Alice un tanto despreocupada –¿es verdad?

-¿En serio Gil te dijo eso? –pregunto Oz incrédulo, conocía bien al joven y sabía que era demasiado tímido para soltarlo así, aunque tal vez solo para molestarla podría ser –no tiene caso negarlo en estas instancias, con todo el escándalo que se armo, es cierto, Gil y yo… bueno somos amantes.

-¡No puedes hacer eso! –exclamo Alice con enfado.

-¿Qué?... ¿tu también? –pregunto Oz con decepción.

-¿Crees que puedes tomar decisiones así? –pregunto Alice cruzada de brazos –tu eres mi sirviente.

-Alice…

-¡Debiste decirme!

-¿Qué? –pregunto Oz confundido.

-Debiste decirme, eres mi propiedad así que tienes que decirme lo que quieres.

-¿Estas molesta porque no te dije lo mío con Gil?

-Debes decirme que es lo que quieres, si quieres estar con Raven dímelo, aunque no se que le ves al cabeza de algas, ¿por qué quieres estar con él?

-Gil es lindo lo quiero, y quiero estar con el por qué si, no sé cómo explicarlo –murmuro Oz algo sonrojado –siempre ha estado ahí, me ha protegido, ha sido mi amigo y me ha brindado todo sin esperar algo a cambio, molestarlo es divertido, quiero estar con el por qué si, por que me hace feliz, me hace sentir bien.

-Pero ahora no te ves feliz sino triste y es por culpa del cabeza de algas –comento Alice tomando una pierna de pavo –¿cuál es el problema si se quieren?

-Se han enterado y no están de acuerdo.

-¿El viejo loco y la mocosa empalagosa?, la vi a ella salir de la habitación.

-Sí, mi tío Oscar y mi hermana Ada –confirmo Oz las identidades de sus familiares –ella está muy sorprendida por vernos besándonos.

-¿Se besan?, ¿tú y el cabeza de algas? –cuestiono Alice confundida –eso es asqueroso.

-¿Por qué somos chicos?

-¿Eso que tiene que ver?, es el cabeza de algas seguro sabe a tabaco, eso no es rico, tu sabes como a galletas, el dulce es sabroso –contesto Alice con naturalidad –además no veo el problema en que los dos sean hombres, es muy tu gusto.

-Bueno… es que es complicado –dijo Oz tratando de no sonrojarse por las palabras de la cadena –no es bien visto ante la sociedad el tipo de relación que Gil y yo tenemos, no importa que Gil sea quien vea por mí.

-¿Ese es el problema?, ¿es lo que tienen contra Raven?

-Cuando Ada vino a entregarme el sombrero de Gil le pregunte qué era lo que me separaba de él aparte de que fuéramos hombres.

-¿Qué te contesto?

-Nada.

-Ahí lo tienes, en verdad eres un siervo molesto –se quejo Alice molesta –quieres a Raven y el se desvive por ti, eso todo lo que necesitas saber.

-Pero…

-¿Prefieres vivir según las opiniones de los demás?

-Qué bueno que Gil te pidió que hablaras conmigo –dijo Oz sonriendo al notar la intención del de mirada dorada –ojala hables tu con él para que también se dé cuenta y se muestre más decidido sobre esto.

-¿Mas decidido? –pregunto Alice confundida recordando la discusión que había mantenido el joven cuervo –si solo le falta llevar a cabo su amenaza, ¿te quieres quedar sin tío y que él se quede sin hermano?

-¿De qué hablas?

-Prácticamente amenazo con que si te alejaba de él, bueno tu sabes –dijo Alice haciendo un ademan como si se cortara el cuello.

-Lo de Vincent no me parece mala idea –murmuro Oz recordando lo cercano que este se mostraba con su sirviente.

Gilbert había salido a la terraza a fumar un cigarrillo que lo ayudara a calmar sus nervios, sentía perder el control y eso lo asustaba, bien sabia que ese momento llegaría pero tenía que mantenerse firme por el bienestar de su amo, no importaba que el llevase el peso no quería afectar a Oz, pero conforme mas lo pensaba mas se convencía de que lo único que lograba era justamente lo contrario.

-Te ves muy abatido, Gilbert-kun –dijo Break sentándose sobre el barandal –¿dónde quedo el aguerrido Raven?

-Está tomando un respiro –respondió Gil dando otra calada a su cigarrillo –esto es horrible, hasta pienso que sería mejor si Oz estuviera con la coneja.

-No solo los conejos mueren de soledad, también las aves –comento Emily desde el hombro del sombrerero.

-Odio hacer las cosas difíciles para Oz, si hubiera mantenido silencio, si hubiera guardado mis sentimientos esto no hubiera…

-Pero sucedió, se bien que hay consecuencias en alterar el tiempo y que el precio es muy alto, no desees cambiar lo sucedido –aconsejo Break desenvolviendo un dulce –además esto es de dos, tu no obligaste a Oz-kun… ¿cierto?

-¡Cállate!

-¡Un amor prohibido luchando contra la corriente! –exclamo Sharon sin poder contenerse más –¡es hermoso!, ¡definitivamente tienen todo nuestro apoyo!

El joven cuervo volvió su mirada sorprendido por la presencia de la señorita pues según él estaba solo con Break, pero al parecer la chica había aprendido algunos trucos del de mirada escarlata sobre aparecerse en los momentos menos esperados, de un momento a otro se había precipitado sobre el de cabello azabache, con un aura radiante, emocionada y con ojos entornados hacia Gil, el sombrerero había logrado esquivar a la muchacha para que esta no lo arrojara sobre el barandal. Llamar la atención nunca había sido prioridad para Gil, jamás le había gustado tener las miradas sobre él y ahora justamente el interruptor femenino de Sharon se había encendido convirtiéndolo en el centro de su atención.

-Sha-Sharon…

-Si los Bezarius no aceptan su relación no se preocupen, la familia Reinsworth los acogerá para que nada se interponga en este sentimiento tan puro que tienen tu y Oz-sama.

-N-no es necesario yo puedo…

-¿Quieres responder por Oz-sama?, ¿brindarle un hogar donde puedan estar juntos? –dijo Sharon sin dejar de hablar –justo como un caballero.

-Oz no es ninguna chica –murmuro Gil sonrojado por la palabrería de la noble.

-Claro que no, pero es mas frágil a comparación tuya por lo que tienes que ser delicado cuando estés con el –continuo Sharon pero se sonrojo al acto al meditar sus últimas palabras –¿ya han estado juntos?, ¿cómo fue el expresar de manera física su amor?... ¿puedo sacarles una fotografía?

-¡De ninguna manera!

-¿Sabes que no negaste que ya estuvieron juntos? –pregunto Emily.

-Es difícil controlar las pasiones desbocadas –dijo Sharon comprensiva –la pasión es la esencia del romance.

-Eso y que nuestro preciado Raven lleva diez años teniéndole unas ganas a Oz-kun –añadió Break juguetonamente.

-¡Cállate!

No fue necesario que Gil lo callara por segunda vez ya que amablemente Sharon había silenciado al espadachín y su tétrica muñeca, con ayuda de su abanico, esta vez no pudiendo evadir el certero golpe de la muchacha y efectivamente caer por el barandal.

-Sharon, este… Break se cayó –dijo Gil señalando el piso inferior.

-Ahorita lo mando recoger no te preocupes –contesto Sharon como si nada –tu recuerda que cuentas con nuestro apoyo.

-Gracias.

-¿Entonces si les puedo sacar una fotografía?

-¡NO!

Había pasado un largo rato y el joven cuervo aun no regresaba, a pesar de haber tomado el té con la cadena y pasar un rato agradable con ella, Oz necesitaba tener noticias de lo sucedido, le molestaba quedar en segundo plano cuando él estaba acostumbrado a tener el control, y su sirviente se estaba tomando atribuciones que no le correspondían en su intento de protegerlo. Tomo el sombrero del joven cuervo que estaba sobre su cómoda para después salir de la habitación, harto y aburrido de esperar; llego hasta la puerta del joven en menos tiempo de lo que esperaba y sin apenas fijarse por donde iba, cayendo en cuenta que ahora que estaba ahí no sabía muy bien lo que pretendía decir, iba a llamar a la puerta para anunciarse pero de inmediato resolvió que eso no era necesario, no para él, el podía entrar en los aposentos del cuervo sin necesitar permiso, Oz era el amo y dueño de Gil. Justo cuando se disponía a tomar la manija esta giro y se abrió de golpe encontrándose de frente con aquel a quien buscaba.

-Hasta que te apareces –reprendió Oz haciendo a un lado al joven y entrando a la habitación sin pedir permiso como pretendía en un principio –o más bien he tenido que venir a buscarte yo, con la patética excusa de devolverte tu sombrero.

-Lo siento… quería darte tu espacio –se disculpo Gil en voz baja observando al muchacho dejándose caer en su cama –¿cómo estás?

-¡Aburrido!

-¿Aburrido? –inquirió Gil confuso.

-Después de que mandaste a Alice a hablar conmigo se harto de mi estado depresivo y se fue a la cocina –respondió Oz dejando a su lado el preciado sombrero –por lo que me aburrí de estar solo, y creo que tu puedes entretenerme muy bien.

-¡No digas eso por favor! –exclamo Gil sonrojando –en verdad te gusta atormentarme.

-Eres tu quien tienen una mente pervertida –dijo Oz divertido ya que su sirviente volvía a ser sumiso como debía de ser –yo bien puedo referirme a que me leas un libro.

-No tienes remedio –murmuro Gil sentándose al lado del rubio –así que quieres que te lea.

-Me pareció buena idea.

-Es curioso, justo iba a verte para darte esto –dijo Gil enseñándole un delgado libro de tapa azul –un presente de Elliot.

-¿Holy Knight?

-La próxima vez que hablen no quiere darte spoilers, es mejor que te pongas al día –dijo Gil alborotando el cabello del muchacho.

-En verdad espera que tengamos otra conversación.

-Nunca lo admitirá pero si.

-Es tierno a su modo pero su hermano mayor es mas buen mozo –comento Oz con una sonrisa picara –es muy lindo.

-¿Lindo? –dijo Gil algo cohibido –yo no soy lindo.

-En verdad eres lindo cuando eres así, en tu estado Raven puedes llegar a dar miedo.

-¿Te… he d-dado miedo? –pregunto Gil con temor, aquello nunca se lo perdonaría –nunca, nunca te haría daño.

-Lo sé bien, pero a los demás creo que si llegas a atemorizarlos –dijo Oz con calma observando la reacción del otro –en especial si dicen que me alejaran de ti, creo que mi tío Oscar se lo pensara bien.

-¿La coneja?

-Sip, me lo dijo todo –dijo Oz recostándose en las almohadas –anda recuéstate.

-¿Cómo te encuentras? –pregunto Gil mientras seguía la orden de su amo y se recostaba a su lado.

-Pues mejor… no he tomado mi decisión pero eso no implica que me aleje de ti ahora, así que creo que en este momento justo ahora como estamos, estamos bien, tu quieres estar conmigo y yo contigo así que estamos bien… la familia y el ducado pues ya meditare eso cuando sea el momento y no es ahora –dijo Oz con una sonrisa casi cálida –en este momento quiero que leas ese libro para mí.

-No hagas eso –murmuro Gil acariciando el rostro de su amo.

-¿Qué dices? –pregunto Oz sin entender lo dicho por el moreno.

-Nada –dijo Gil dejando que el muchacho se acomodara –solo buscaba el primer capítulo.

-Suele estar al principio del libro –contesto Oz.

Gilbert beso a su amo calmamente, a pesar de que amaba la sonrisa del de mirada esmeralda el amaba las que eran sinceras, detestaba aquella mascara tras la cual se escondía, deseaba que entendiera que su sonrisa solo debía ser honesta no debía tratar de arreglarlo todo. Empezó con su lectura mientras Oz se acorrucaba a su lado, y se propuso entonces conseguir que las sonrisas de su preciado amo solo fueran sinceras de ahora en adelante.


Siempre pense que Sharon ademas de entrar en modo fan-girl en su interior es yaoista y ahora tendra fanservicede primera mano *¬* que envidia.

Bueno ojala les haya gustado y pues nos vemos en la siguiente actualizacion, ciao... y dejen reviews.