Los personajes e historia de Pandora Hearts no me pertenecen son de Jun Mochizuki, los uso un rato por que no tengo nada mejor que hacer que saciar me deseo yaoioso de esta serie.
CAP. 12
Lujuria
-Gilbert, mi más sincera disculpa.
Los presentes volvieron su vista a la mujer que acaba de llegar, una hermosa mujer de cabello negro como la noche y ojos azules como zafiros, en los cuales se podía vislumbrar su madurez, era una dama sin duda atractiva y les dedicaba una cálida sonrisa a los jóvenes. La mujer se arrodillo para levantar el antifaz negro que había arrogado el joven cuervo momentos antes.
-Ángela –murmuro Gil.
-Espero comprendas que estos jóvenes impetuosos en su afán de hacer bien su labor de seguridad pueden llegar a olvidar los rangos –dijo Ángela con tono afable, entregándole el antifaz negro –sigues siendo el mismo joven impaciente, será un placer recibir a tu joven invitado.
-Gracias, necesito hablar con él antes de volver a la fiesta.
-No hay problema además tu invitado no está vestido apropiadamente para la fiesta, no basta con el antifaz –comento Ángela mirando con ternura al muchacho –te traeré ropas adecuadas mientras charlan, ¿cómo se llama este bello jovencito?
-Jack, me llamo Jack Regnard –contesto Oz lo primero que se le ocurrió.
-Hay un traje que te quedara perfecto, Jack, por favor esperen un momento –pidió Ángela conduciendo a los jóvenes a una pequeña sala de estar.
Ambos nobles siguieron a la mujer que los dirigía a una sala cerca de las escaleras principales, entraron así en la sala, se trataba de una habitación algo pequeña con un par de confortables sillones y un par de mesas de centro. Una vez que entraron la mujer se retiro, el joven cuervo se quedo cerca de la puerta mientras que el joven heredero miraba curioso a su alrededor, como si estuviera explorando un nuevo lugar en alguno de sus juegos.
-Vaya, si que nos libramos de un buen lio –comento Oz examinando uno de los cuadros –en serio eres diferente en tu modo Raven…
-¿Por qué? –interrumpió Gil a su amo.
-¿Por qué, que? –pregunto Oz confundido.
-¿Por qué estás aquí? –cuestiono Gil tratando de rehusar a derramar alguna lagrima y voz entrecortada –¿por qué haces esta tontería?
-¿Gil?
-Yo solo quiero protegerte y tú haces actos imprudentes –sollozo Gil quebrándose –¿qué hare si algo te sucede?
El de cabello dorado camino hasta su sirviente, que se había llevado las manos al rostro en un intento de ocultar sus lágrimas, la pose fría y semblante duro se había resquebrajado con la sola presencia del de mirada esmeralda. Oz abrazo al de cabello azabache, quien al sentir a su amo lo tomo entre sus brazos con fuerza, el rubio dejo que el más alto lo abrazara en busca de refugio, recordando otra vez que aunque ante los demás la figura de Raven fuera imponente, ante él se mostraba como era.
-Creo que estamos en conflicto por eso –dijo Oz recargando su cabeza en el pecho del joven cuervo.
-No entiendo.
-Tú quieres protegerme pero yo también quiero hacerlo contigo, ¿lo recuerdas?, es el deber del amo el proteger a su sirviente –explico Oz dejando que el más alto le acariciara el cabello –solo que creo que no es el momento más apropiado para hablar de ello.
-Pero debemos hacerlo –dijo Gil ya más calmado.
-Y lo haremos, pero no en este momento.
-Solo no te alejes.
El rubio condujo al joven cuervo hasta uno de los sillones, no mencionaron una palabra más solo quedándose sentados el uno junto al otro, Oz sentía que Gil llevaba demasiada presión sobre sus hombros y lo que quería justamente era que el joven le permitiera compartir la carga. Por otro lado Gil no podía comprender como era que la presencia del rubio provocara tantos sentimientos, toda una tormenta dentro de él llegaba a formarse, podía transformarse en una persona completamente distinta por el pequeño, pasar de sentir ira y descontrol, a la pasión, amor y ahora tranquilidad con solo tenerlo a su lado. Golpearon un par de veces la puerta y después esta se abrió, entrando Angela que traía las ropas prometidas al de ojos esmeralda.
-No se han usado en un tiempo pero te aseguro que están en perfectas condiciones –dijo Ángela dejando la ropa sobre la mesa –no tengo mucha ropa de tu talla, si Gilbert me permite te ayudare a cambiarte.
-No hay necesidad de eso –se negó Gil de inmediato, recordando el sello en el pecho del rubio –yo le ayudare.
-Que amo tan considerado –comento Ángela dirigiéndose a la puerta –cuando estén listos vayan al salón.
-Discúlpame con el hombre a quien golpee, fue un arrebato yo…
-Ya lo he hecho, nunca has sido una persona agresiva así que lo dejare pasar esta vez, aun así seas un Nightray hay reglas –advirtió Ángela sin molestarse –pero aun no soy tan vieja para olvidar que las pasiones nos hacen actuar de maneras que no podemos controlar.
La mujer salió dejando de nuevo solos a los muchachos, el joven de cabello oscuro se levanto a tomar las ropas y ayudar a su joven amo a cambiarse; eran unas prendas sencillas pero no por ello dejaron de apreciar que eran finas y elegantes, un pantalón negro, camisa blanca con abotonadura dorada, además de chaleco y un saco que le llegaba bajo las rodillas de un color verde que hacia juego con sus ojos, una corbata corta negra solo cruzada y sobre ella un broche con una esmeralda, parecida al broche que el rubio llevaba cuando niño.
- Ángela-san tiene buen gusto –dijo Oz mientras su sirviente le colocaba el broche.
-No te alejes de mi durante la fiesta –indico Gil sin prestar atención al comentario de su amo –y haz lo que te diga, por favor.
-Vine a ayudarte, no es mi intención estorbarte –alego Oz algo ofendido –¿tienes sospecha de quién es?
-Pues ya tenía asegurada su compañía, ahora debo hacer unos cambios en el plan.
-¿Por qué?
-Pues no dejare que te apartes de mí y parece un pervertido si me hago acompañar por tres personas, así que debo hacer a un lado a alguien…
-¿Con dos si puedes?
-¡No digas esas cosas! –exclamo Gil poniéndole el saco a su amo –solo es que parece que esperaba estar conmigo a solas.
-Así que alguien más en la ecuación le desagradaría –dijo Oz comprendiendo la idea –por lo que dices pareces ser su próximo objetivo.
-Y si no es así mejor volverme en el siguiente, no te preocupes, estaremos un paso adelante.
-Es tiempo de unirnos a la fiesta… amo Gil –dijo Oz con una sonrisa picara.
-No uses ese tono –rogo Gil tratando de controlarse.
Gilbert maldijo para sus adentros, ya que cuando Oz usaba ese tono de voz siempre le provocaba una erección y se volvía arcilla en las manos del heredero, además que por primera y además extraña ocasión lo llamase amo, cuando se suponía que era él, el que hacia eso, lo cual lo incitaba mas, pero estaba muy consciente que no era el lugar ni el momento para tomarlo y hacerlo suyo, como su cuerpo se lo clamaba gritos.
-Este es un lugar peligroso –dijo Gil sacando de su bota una pequeña pistola –de ser necesario tienes que poder defenderte.
-No es necesario, no la necesito –rechazo Oz el arma.
-Por favor, es para mí tranquilidad –pidió Gil.
Oz recibió el arma y la guardo en el saco, el joven cuervo acaricio su rostro con cariño antes de que el rubio lo besara tiernamente, siendo consiente hasta ese instante de cuanto ansiaba los labios del más alto, le molestaba admitir que el sabor a tabaco y café de Gil le comenzaban a ser adictivo, quería creer que era el tabaco en sí y no el calor y pasión que el más alto le mostraba. Después de que Gil le colocara el antifaz blanco con vivos verdes salieron de la sala y subieron la escalinata para unirse a la fiesta, antes de entrar tuvieron una pequeña discusión ya que Oz alegaba que como en esa situación Gil era su amo lo correcto sería que caminara delante suyo, pero era algo que Gil no estaba dispuesto a hacer ya que no quería perder de vista al rubio, por el momento habían acordado que andaría a su lado.
-Ignora todo lo que veas y no te alejes –murmuro Gil al oído del rubio.
Una pareja salió riendo y jugando entre ellos, el noble tomo por la cintura a su joven amante y rio borracho antes de besarla. Gil tomo a Oz por el hombro y lo condujo dentro del salón, donde esta escena se repetía a donde volteara, se acercaron a la orquesta donde aun esperaba la muchacha acompañada por el joven castaño, quien lucía claramente fastidiado por la compañía de la chica, la mirada de esta pareció iluminarse al ver que el noble de la casa Nightray volvía.
-Raven-sama temí por un segundo que no volvería.
-Y yo temí que me dejara con ella –mascullo Ian en un susurro perfectamente audible.
-Lamento la demora, Jack me entretuvo más de lo esperado.
-Así que tu eres el temible intruso –dijo Ian mirando con detenimiento al muchacho –no pareces ni por cerca un demonio, definitivamente Phineas se esta ablandando.
-No sabes lo que dices –comento Gil pensando que el heredero Bezarius de ángel solo tenía la apariencia –ellos son Nicole Grint e Ian Bowen, les presento a Jack Regnard, es… es mi sirviente.
-Uno bastante cercano al amo Gil –agrego Oz acercándose más al cuervo.
Gilbert tuvo que contener el impulso de llamar la atención a Oz, no debía llamar la atención y era justo lo que lograría si se ponía a gritarle al descarado rubio, por el momento dejaría que Oz ocupara el mismo espacio personal, no era que le desagradara es más le complacía el problema era que lo ponía bastante nervioso. Las reacciones de los jóvenes no tardaron en mostrarse, Nicole veía con claro disgusto al rubio mientras que Ian se mostraba con genuina curiosidad.
-Eres alguien habilidoso debes serlo para haberte escabullido en este lugar –dijo Ian dando una calada a un nuevo cigarrillo –¿quieres uno Jack?
-Bueno…
-No fuma –se apresuro a decir Gil.
-Raven-sama, es un buen maestro se preocupa por su siervo y le permite que lo acompañe, Jack-kun tiene suerte de tenerlo como amo.
-Es cierto el amo Gil es muy bueno, si me porto bien el me recompensa –contesto Oz a la molesta muchacha.
-Tus palabras venenosas no parecen afectarle –dijo Ian al parecer encantado –Jack, tú y yo nos llevaremos muy bien.
Ambas miradas esmeraldas se encontraron, ambas mostraban genuina curiosidad pero una de ellas tenía un destello de temor, mientras la otra parecía mostrar resignación. Gil ajeno a las miradas y escrutinio que mostraban los presentes para con su "sirviente", se sentía en verdad incomodo y no quería imaginarse (aunque ya lo hacía desde que había llegado) que era lo que Oz pensaba o sentía, ya que de alguna manera u otra los presentes estaban o habían estado relacionados con el, aunque recriminándose no dejaba de recordar que los muchachos mayores habían sido sus amantes, tanto Nicole como Ian ambos hasta hace poco eran sus amantes favoritos. A decir verdad el mantener a Nicole como su amante era para mantener las apariencias, después de haber estado con ella recurría a Ian, con el que podía hallar algo de placer y lo que buscaba en verdad, un poco de alivio.
-Creo que el escucharte cantar aliviara un poco a mi corazón –dijo Gil para complacer a la joven –te dejamos para que te prepares y no distraerte más.
-Raven-sama… ¿no quería que lo acompañase esta noche? –pregunto Nicole confundida.
-Jack e Ian serán mis acompañantes esta noche –contesto Gil sin añadir más.
Ante la mirada perpleja de la muchacha Gil dio media vuelta llevándose consigo a Oz e Ian, condujo al rubio por el salón hasta hallar un sitio cerca de la ventana como le gustaba, un poco más tranquilo sin tanto bullicio a su alrededor y al menos una ligera brisa de aire fresco. Tomo otra copa de vino acompañado del castaño, procurando no excederse ya que el embriagarse significaría un fracaso en su misión y peor aún, la seguridad de Oz podría peligrar.
-Ahora recuerdo que a Gilbert-sama no le gusta bailar, esto podría ser aburrido –comento Ian al rubio alborotándole el cabello –¿no crees Jack?
-Me acaloro, prefiero estar apartado y tranquilo –contesto Gil.
-El amo Gil es antisocial, no le gustan las multitudes –agrego Oz siguiéndole el juego al castaño –tengo sed, voy por algo de vino.
-O-oh… Jack no debes –se corrigió Gil a tiempo.
-Ian y el amo Gil están bebiendo –replico Oz haciendo un pequeño puchero, para luego acercarse a su "amo" –lo tolero mejor que tu.
-Traeré un poco de agua, necesito refrescarme –dijo Gil levantándose y chocar su frente contra la del rubio –pórtate bien.
-Siempre lo hago.
Gil se adentro entre la multitud para buscar algo de beber que no fuera vino, por más que Oz tuviera razón y fuera el rubio quien toleraba mejor el alcohol, no le gustaba que el heredero bebiera, aun era menor aunque técnicamente tuviese veinticinco.
Uno de los lacayos le facilito las copas con agua que buscaba, cuando regresaba con los muchachos de ojos verdes alcanzo a ver de reojo que Nicole ya se hallaba acompañada por un noble al que no pudo reconocer, se apresuro a regresar, aunque sabía que había sido su instrucción que Oz no se alejara de él consideraba que durante la fiesta era poco probable que el contratista atacara, el verdadero peligro se presentaría una vez se retiraran todos a las habitaciones.
-¿Jack?
-No sé, ese muchacho tiene la asombrosa habilidad de escabullirse –contesto Ian despreocupadamente.
-¡¿Qué? –exclamo Gil dejando caer las copas.
-En cuanto voltee desapareció.
-¿Cómo pudiste perderlo de vista? –cuestiono Gil tomando al castaño por el cuello de su camisa.
-Calma, calma… no tiene por que ponerse así –dijo Ian nervioso ante la mirada asesina del cuervo –solo fue por un postre… mire está ahí.
Gilbert sin soltarlo volvió su mirada dorada a la dirección señalada por el castaño, no muy lejos entre la gente se encontraba Oz escogiendo uno de los pastelillos de entre una gran variedad, su alma volvió a su cuerpo al ver a su joven amo, soltó al muchacho de ojos verdes, que cayó de golpe en el sillón mientras le dedicaba una mirada de consternación al más alto. El joven cuervo se sentó al lado del castaño suspirando y pasando una de sus manos enguantadas en negro por su cabello.
-De haber sabido que iba a reaccionar así no le hubiera jugado la broma –dijo Ian arreglando el cuello de su camisa –eso me pasa por hacerle caso a Oz-sama.
-¿Tu… como?
-Raven-sama, ¿todo en orden?
-No pasa nada, el calor del vino es todo –tranquilizo Ian al sirviente.
El sirviente se retiro no sin dedicarle una mirada al noble, quien lucía sorprendido, pero ya que el castaño había asegurado que todo estaba en orden debía retirarse. Gilbert aun sorprendido no podía articular palabra, el castaño termino de arreglar su corbata y volvió a mirar al de cabello azabache.
-¿Cómo lo sé?, solo basta verlo cuando está con él, cambia drásticamente, jamás lo he visto tan protector y a la vez tan dulce con alguien –contesto Ian quitándose el antifaz –y su mirada, cuando lo ve sus ojos se vuelven miel liquida, lo ama en verdad y no creo que usted ame a alguien más que a Oz-sama, así que Jack debe ser Oz-sama.
-Eres molesto cuando te las das de sabelotodo.
-Soy más listo de lo que aparento, y debe saber también que puede confiar en mí, hay una razón por la que los dos están aquí –dijo Ian quitándose un poco de cabello del rostro para volver a ponerse el antifaz –creo saber cuál es, lo ayudare en todo lo que pueda, este es mi hogar después de todo y lo defenderé.
-Entonces averigua lo que necesito y yo me encargo de lo demás.
-Téngalo por seguro… le sugiero que deje de llamar la atención, un consejo le doy y es este: si va a Roma haga lo que en Roma –dijo Ian sacando un nuevo cigarrillo –me disculpara pero en verdad me asusto hace un momento… le decía que mire a su alrededor, yo se que usted nunca ha apostado por el exhibicionismo.
-Pero los incidentes no pasaran por alto, debo mostrar deseo por mi amante… creo que podría culpar al alcohol de esto.
Oz se encontraba escogiendo uno de los muchos pasteles que lucían deliciosos, había salido apresuradamente de la mansión y no tuvo tiempo de comer siquiera, cuando Break y Sharon le ayudaron a escabullirse en el club. Aunque el pretender que miraba aquellos postres era solo para tratar de cubrir que en verdad tenía un nudo en el estomago, la verdad era que se sentía demasiado ansioso, no era el lugar o las cosas que sucedían a su alrededor en aquella fiesta, era el hecho de saber que Gil había tenido amantes, se sintió iluso al pretender creer que el joven cuervo no hubiera estado con alguien, después de todo el cuervo tenia veinticuatro años y él se había ausentado durante diez años de la vida de Gil.
-No te había visto antes por aquí, debes ser nuevo.
El heredero alzo la mirada del pastelillo que estaba por tomar, para encontrarse con un hombre de mediana edad de cabello entrecano, sus ojos oscuros lo miraban detenidamente y una torcida sonrisa apareció en su rostro, el hombre levanto la mano en un intento por acariciar al rubio pero este dio un paso atrás para que este no lo tocara.
-¿Te asuste?, lo lamento, es solo que me extraño ver a un hermoso joven solo en una fiesta como esta.
-No estoy solo, acompaño al amo Gil –contesto Oz con cierto recelo.
-¿Y dónde está tu amo?, no es bueno dejar a alguien como tú solo –dijo el hombre tomando la fresa del pastel que el rubio iba a tomar –deja que tu amo se divierta con alguien mas esta noche.
-Mi amo se molestara, no quiero que mi amo me castigue él es muy celoso–dijo Oz molesto de tal acción.
-Tu amo es muy malo por pretender tener para el solo a tan bello jovencito –comento el hombre comiendo la fresa –te protegeré de tu amo, si vienes conmigo la pasaras muy bien y si eres buen muchacho te mostrare mi favor una vez más en la noche.
-¿Dos veces?, ¿en serio? –pregunto Oz emocionado –hará lo que el amo Gil no hace.
-Te alegra saber que te complacerán –dijo el hombre sonriente.
-Claro, el señor promete dejarme descansar –contesto Oz con una mirada alegre y sonriendo con alivio –podre dormir una noche entera, el amo no me da tiempo de descanso a penas me recupero cuando ya lo tengo encima otra vez.
-¿Qué?
-El amo necesita más para estar satisfecho… ¡amo Gil!, hablábamos de usted.
-Jack, te dije que te portaras bien.
El hombre sorprendió ante la presencia de Gil que acaba de llegar, el rubio lo había visto mientras se abría paso entre la multitud hasta llegar donde estaba, por fortuna parecía que el moreno no alcanzo a escuchar de que iba la conversación que mantenía con el hombre. Pronto Gil se situó detrás de Oz para dejarle claro al otro invitado quien era el acompañante del rubio, el hombre mayor cambio su actitud arrogante a una sumisa en cuanto reconoció al joven contratista, haciendo una reverencia enseguida.
-Señor Wickham, ¿podría llevarme a mi sirviente o algo lo retiene con usted?
-El señor Wickham me proponía que…
-Le comentaba al joven que su amo tenia suerte de que lo acompañara, no tenía idea de que su amo fuese usted, Raven-sama –dijo el señor Wickham apresuradamente.
-Entonces si no hay nada mas agregar me llevare a Jack –dijo Gil pasando su brazo alrededor de la cintura del rubio –no me agrada que se pierda.
-Al amo no le gusta estar solo, no le hubiera gustado que lo acompañara –añadió Oz echando más leña al fuego –le dije que el amo Gil era celoso.
-Le daré sus saludos a mi hermano Vincent, tengo entendido que pronto tienen una reunión de negocios.
-Así es estamos por renovar un contrato.
-Entonces manténgase alerta he escuchado que los Carter están interesados en hacer tratos con nosotros.
-La familia Wickham siempre le ha servido lealmente a la Casa Nightray.
-Es lo que creí –dijo Gil acercándose al hombre y susurrarle al oído –y más vale que lo recuerde la próxima vez que desee hurtar el acompañante de alguien.
-Nos veremos en otra ocasión señor –se despidió Oz.
-Eso no pasara –dijo Gil.
Gilbert volvió con Oz quien había aprovechado para tomar uno de los pasteles, razón por la cual se había separado del castaño y regresaron a donde estaban, el heredero Bezarius consintió que su sirviente lo sentara entre sus piernas, lo cual le extraño pero no iba a quejarse. El joven cuervo observo como el rubio comía su pastel con satisfacción acariciando su cabello mientras lo contemplaba, ya estaba superando el disgusto que tuvo al ver que alguien se le insinuara a su maestro, su amo era solo suyo, nadie más lo tocaría.
-No sé que le dijiste para que estuviera así.
-Tú tuviste mucho que ver para que ese sujeto casi se hiciera en los pantalones.
-Creo que antes de que apareciera ya estaba algo asustado.
-Solo comente algunos de tus hábitos, nada que no fuera verdad –dijo Oz comiendo el ultimo bocado de pastel.
-Tienes un poco de merengue –dijo Gil acercándose a los labios de su amo –por favor perdóname por lo que hare.
-¿Por qué…?
La música se había vuelto más suave, tranquila casi una delicada y dulce tonada como si fuera una canción de cuna, una delicada y bella voz se escucho por el salón agradando y seduciendo los oídos de los presentes. El de mirada esmeralda no termino en formular su pregunta, ya que sus labios se vieron apresados por los de Gilbert en un beso que exigía de atención y respuesta, la cual fue dada inmediatamente; una de las manos de Oz envolvió la nuca del moreno y sin romper el beso se levanto un poco, solo lo suficiente para quedar sentado en las piernas del de ojos dorados.
-Entiendo –susurro Oz entre besos.
Una vez más los labios de Gilbert ocuparon los de Oz, para bajar lentamente por la quijada al cuello de este dejando pequeñas marcas rojas en el camino, el cuervo sostenía al rubio de la cadera con una de sus manos mientras que la otra se había infiltrado bajo la camisa del heredero, la canción que escuchaban a lo lejos era como si los envolviera en un hechizo y los apartara del mundo a su alrededor, entregándose a la lujuria que surgía en ellos.
Y que les esta pareciendo? algo subidito de tono?
Ahi si me vengo a preocupar ahora por eso despues de los lemmons que he subido XD (ni yo me lo creo) bueno nos vemos en la siguiente actualizacion y si gustan dejar un raview se agradece (por que la verdad tambien ayuda) bye =)
