Pandora Hearts y su apasionante, enredosa y trollera historia no me pertenece, es obra de Jun Mochizuki.

Penultimo capitulo señores, penultimo! debo decir que me a parecido increible hacer este fic, y que haber recibido en los ultimos dias eos reviews si que motivan, espero les agrade este capitulo.


CAP. 14

Incertidumbre

De inmediato Gil alzo su pistola contra la cadena y disparo casi al segundo, de inmediato la joven grito pues ella sufría el dolor de las heridas infligidas a su cadena, Nicole volvió a mirar de donde había provenido el disparo encontrándose con el joven cuervo, quien tenía una fiera mirada, sin lugar a la compasión o misericordia, esos ojos dorados resplandecían con un brillo asesino.

-¡Gil!

-¡Salgan de aquí! –ordeno Gil.

El muchacho castaño tomo por el hombro al rubio y lo obligo a andar pues este parecía todavía impresionado, la cadena arremetió contra los muchachos obligando a Gil a disparar de nuevo para atraer su atención, el enorme ciervo se centro entonces en el de cabello azabache, paso delante de la muchacha impidiendo que Gilbert pudiera apuntar bien a Nicole, no quedándole más remedio que dispararle a la cadena, de las astas del ciervo se formo un relámpago que fue en su dirección, ataque que apenas pudo evadir por poco, impactándose en la escalera destruyendo gran parte de ella.

-¡No a Raven-sama! –exclamo Nicole molesta a la cadena –¡esos mocosos mátalos!

-No lo harás.

Su visión estaba nublada debido al polvo y apenas le dio tiempo de apuntar, la bala en esta ocasión hirió el hombro derecho de la chica, los vestigios de su vestido se mancharon de carmesí pues de la herida emanaba la sangre a borbotones; el ciervo volvió a atacarlo, esta vez no pudo eludir los escombros, ya que uno de los bloques golpeo su espalda derribándolo y haciendo que su arma se escapara de su mano.

-¡Gil!

El heredero detuvo su huida al percatarse que el joven cuervo se encontraba inconsciente, se zafo del agarre del castaño y volvió, escucho que Ian lo llamaba pero no hizo caso, tenía que saber, asegurarse que Gil estaba bien, entonces un par de disparos surcaron a su lado.

-¿Qué tratas de cambiar? –cuestiono Ian llamando la atención de la joven –lo que la cadena te ofrece solo es una ilusión, acepta la realidad.

-¿Qué debo aceptar?, que mi familia me entrego a esa despreciable familia o que me has arrebatado el favor de Ángela-san –respondió Nicole con rabia, para luego calmarse y sonreír –pero si desapareces todo estará bien.

-¿Borrar mi existencia?, ¿es todo lo que aspiras?, hiciste todo esto por una simple ambición.

-Puede que si sea ambición, pero sin ti no solo tendría "El Arco", el favor de Raven-sama siempre seria mío.

-Si se trata de eso entonces te has equivocado de objetivo –respondió Ian percatándose que el rubio ya estaba al lado del cuervo –tu enemigo no soy yo, pero te puedo decir a quien debes eliminar.

-El muchacho… Jack –susurro Nicole perdiendo su sonrisa.

Desde el otro lado del vestíbulo Oz por fin había logrado llegar al lado de Gil quien seguía inconsciente, trato de reanimarlo mientras el castaño mantenía distraída a la contratista, se alarmo por un segundo al ver que no reaccionaba pero el verlo respirar hizo que el mismo volviera a respirar, tras solo ver su situación sabia que le era imposible que moviera a Gil de allí, el hecho era simple, era demasiado pesado para él y a no ser que el joven cuervo despertara y el lo ayudara a andar, no podrían huir ni ponerlo a salvo; solo le quedaba quedarse a su lado y protegerlo con los recursos que contaba.

-El muchacho debe ser eliminado –musito Nicole sin mostrar expresión alguna dirigiéndose al enorme ciervo –mátalo, Prongs, mata al chico.

-Te equivocas, tu enemigo no es ese muchacho –dijo Ian con convicción tratando de convencerla de sus palabras –tú tienes que borrar la existencia de un recuerdo, a quien Gilbert-sama ama está en sus recuerdos.

-¿Un recuerdo?, mientes estoy segura –asevero Nicole un tanto indiferente –y si no es así, el chico servirá para que Prongs sea fuerte.

Las astas del ciervo volvieron a cargarse de energía, toda la atención de la muchacha se encontraba en Ian sin reparar que a sus espaldas estaba aquel al que deseaba al lado de quien quería eliminar. El castaño cargo con rapidez su escopeta y disparo contra el ciervo quien alterado lanzo el rayo cerca de este, una estela dio contra el muchacho quien quedo derribado.

-¡Ian! –grito Oz.

-No puedes evitar lo inevitable, es absurdo –musito Nicole algo ausente –Prongs mata ya al chico.

El enorme ciervo volvió su mirada hacia el rubio y sus astas se cargaron de energía, preparando su siguiente ataque, Oz no sabía qué era lo que debía hacer, lo único que quería era proteger al joven cuervo, su corazón latía con fuerza sintiéndose impotente por no hacer nada, miro a Ian derribado mal herido en su intento de protegerlos y miro a Gil, todavía con los ojos cerrados quien lo daba todo por protegerlo y mantenerlo a salvo, era su turno de demostrar que no eran solo palabras, se levanto y se puso unos pasos delante de su sirviente. De las astas del ciervo salió el siguiente haz de energía, en dirección al heredero, fue entonces que este fue desviado por la guadaña de B-rabbit, la cual se había materializado en las manos de Oz y manejaba con naturalidad.

-No puede ser –exclamo Nicole atónita.

-Inténtalo otra vez –reto Oz con una sonrisa.

-¡Mátalo! –exigió Nicole alarmada.

Gil parpadeo un tanto aturdido cuando volvió en sí, todo a su alrededor parecía estar envuelto en neblina y parpadeo un par de veces para enfocar su vista y fue cuando lo vio.

-Oz… –dijo Gil débilmente.

El ciervo volvió a atacar a Oz, quien esgrimiendo con agilidad la guadaña volvió a desviar el letal relámpago, para después adoptar una posición de defensa, el ciervo arremetió contra el heredero y durante su galope lanzaba relámpagos, relámpagos que Oz desvanecía con el filo de la hoja de la guadaña. Ya estando a poca distancia el ciervo lo embistió, mientras en sus astas se formaba un relámpago de gran energía, listo para desatarlo en el momento que golpeara al muchacho, y Oz lo sabia en ese embiste la guadaña de B-rabbit atravesaría a la cadena, y compartiría el mismo destino de la muchacha, ya fuera en la muerte o en el Abismo.

Casi tenía al ciervo sobre él y vio que de las astas centellaba aquel relámpago que estaba por ser liberado, y fue que cuando ese haz de energía se liberaba que una barrera de feroz fuego azul se levantaba delante de él, deteniendo por completo el relámpago, las llamas acrecieron envolviendo al ciervo en su calor interponiéndose entre Oz y la cadena, la muchacha grito desesperada al sentir el abrazante fuego consumiendo a la cadena, y en medio de los gritos y de la confusión el disparo de un arma se escucho, el cuerpo de Nicole cayó sobre el suelo en un ruido seco, mientras un charco de sangre se extendía desde su cabeza, el agonizante ciervo aun envuelto en llamas azules era arrastrado hacia el abismo incapaz de mantenerse en este mundo sin su contratista, y una vez que el paso al Abismo se cerró todo quedo en silencio, el fuego azul se extinguió dejando tras de si una cortina de plumas negras.

-Raven…

La temible guadaña se desvaneció en las manos de Oz y una de ellas guardo una de las plumas negras, volteo algo agitado y cansado, encontrándose con Gil con una de sus rodillas apoyada en el piso, dejo caer su brazo derecho y el cañón del revolver dio al suelo cuando su mano soltó el arma, respiraba entrecortadamente, incapaz de mantenerse en pie apoyo sus manos contra el suelo para evitar caer. El heredero olvidando su propio agotamiento corrió al lado del joven cuervo.

-¡Gil!

Se arrodillo frente a su siervo y lo sostuvo, el rostro del de mirada dorada se escondió en el cuello de su amo y respiraba ruidosamente mientras lo abrazaba, Oz temió que el cuervo volviese a quedar inconsciente.

-¿Por qué?, no debiste usar a Raven, yo iba a hacerme cargo –regaño Oz asustado por la condición de su amante.

-Era mi trabajo –respondió Gil acariciando la mejilla de su amo –es mi carga, no debes manchar tus manos de sangre.

-Tonto…

El heredero de la casa Bezarius no impidió que el joven Nightray lo estrechara mas contra su cuerpo, el mismo respondió a este apoyando su cabeza sobre el hombro del más alto. Voces lejanas llegaron a sus oídos, la voz de una mujer grito el nombre de Ian, con la ayuda del heredero el joven cuervo pudo ponerse en pie y fueron al lado del castaño al lado del muchacho que les había prestado ayuda.

-Mi niño, Ian, resiste –rogo Ángela con el muchacho en brazos.

Al llegar con el castaño los dos jóvenes se dejaron caer a su lado, Ian entreabrió sus ojos verdes para poder verlos y esbozo un ligera sonrisa, la mujer beso su frente al verlo reaccionar, el muchacho tomo la mano de Gil con la poca fuerza que le restaba.

-¿Oz-sama… se en-encuentra… bien? –pregunto Ian con esfuerzo.

-Estoy bien, gracias por protegerme.

-No tengo palabras para agradecerte –dijo Gil mostrando su gratitud.

-Estoy feliz… pude proteger lo más preciado de… Gilbert-sama…

-No hables más mi niño, debes descansar –pidió Ángela acariciando su cabello.

-Trate de proteger nu-nuestro… hogar.

-Lo hiciste, ya todo pasó.

El muchacho sonrió aliviado y no le importo toser sangre, acto que asusto y preocupo a la mujer, pero Ian se esforzó por poner la mano de Gil sobre la pequeña mano de Oz, por un segundo las miradas de ellos se cruzaron confundidas para luego mirar al débil muchacho ante ellos.

-Es su turno ahora –dijo Ian cuando ambas miradas esmeraldas se encontraron –eres su presente ahora… y su futuro.

-Gracias, Ian –dijo Gil.

Instantes después llegaron a auxiliar a Ian quien se encontraba inconsciente, mucha de la gente de la mansión se había aventurado a salir ahora que el peligro había pasado, algún médico que se encontrara entre los invitados atendió presuroso al muchacho herido en un intento de salvarlo; Gil y Oz se mantuvieron al margen durante el movimiento y fue cuando los funcionarios de Pandora entraron por las puertas de la mansión, que el joven de cabello azabache no tuvo más fuerza para mantenerse y se desvaneció en los brazos de su amo, lo último que logro ver y oír fue a Oz pidiendo ayuda y a Break yendo a su encuentro.

Cuando fue consciente de si mismo otra vez se percato que estaba acostado, tenía demasiada pereza para abrir sus ojos, deseando dormir un rato mas, trato de acomodarse un poco pero el dolor se lo impidió, sus ojos dorados se abrieron y no pudieron vislumbrar con claridad el lugar donde estaba, debido a la poca luz, se recargo en sus brazos para poder sentarse y se llevo una de sus manos a su costado, se dio cuenta que tenía un vendaje, recordó que había sido golpeado por los escombros, seguramente se había fracturado alguna costilla.

-Oz…

Saber de su amo era lo más importante, no podía quedarse en aquella cama sin saber del rubio, se quito las cobijas de encima decidido a salir en busca de su amo.

-Ni se te ocurra salir de la cama.

Gilbert se llevo la mano al rostro cuando la puerta de la habitación se abrió dejado entrar la luz del Sol, cuando sus ojos se acostumbraron a la iluminación pudo ver que su amo estaba en el marco de la puerta.

-Oz, estas bien –dijo Gil tratando de levantarse.

-Sip, estoy bien pero tú no –reprendió Oz dirigiéndose a la cama –te dije que no se te ocurriera salir de la cama.

El joven heredero forzó al de cabello azabache a recostarse una vez más, el joven cuervo no sabía que decir, pues noto un tanto extraño a Oz en cuanto este estuvo en la habitación, no pudo evitarlo y rehuyó la mirada esmeralda y fue que dio un vistazo al dormitorio donde se encontraba, todo era muy sencillo y apenas si había mobiliario, bastante distante de cómo eran las habitaciones de la mansión.

-¿Dónde estamos? –pregunto Gil.

-¿No reconoces tu casa?, ese golpe te dejo peor de lo que estabas –comento Oz algo divertido –¿qué voy a hacer?, ahora el amo tiene que cuidar de su inútil sirviente.

-¿Mi casa? –pregunto Gil confundido tratando de incorporarse otra vez –será mejor si vamos a Pando… ¡agh!

-Pero si serás necio… Break consiguió que te dejaran quedar aquí, no pensé que te molestara que yo te cuidara –dijo Oz recostando una vez más al cuervo.

-¿Cuidarme tu? –dijo Gil acomodándose otra vez.

-¿Vas a transformar en pregunta todo lo que digo?, porque puede llegar a ser irritante, en verdad que ese golpe te dejo mal –se lamento Oz dándole al más alto un vaso con agua.

-Lo siento, sigo algo aturdido –se disculpo Gil para después tomar el vaso.

-Descansa entonces y duerme otro rato –pidió Oz levantándose y observar que su sirviente dejaba el vaso en el buro –más tarde hablaremos lo que tengamos que hablar.

-Oz... ¿tú… tú… le pusiste algo al agua? –inquirió Gil sintiéndose somnoliento.

-Despertaras mañana… creo –respondió Oz despreocupadamente –descansa todo lo que puedas.

Lo último que vio Gil fue a Oz cerrar la puerta del dormitorio y después cerró los ojos para quedarse dormido una vez más. La siguiente vez que despertó el rubio le había llevado de comer a la cama, ni siquiera sabia la hora que era, solo se había limitado a comer bajo la supervisión de este la sencilla comida que su amo le había llevado durante esos días; y se sentía incomodo muy incomodo, no era por el dolor de sus heridas de eso estaba seguro o la desesperación por un cigarrillo, lo que no soportaba era la cordialidad y cuidado que Oz le procuraba, se sentía tan indigno y culpable ya que el había estado ocultando en lo que se había convertido y que el heredero pretendiera que nada había pasado le era insoportable.

-Por favor, Oz –dijo Gil tomando la mano del rubio cuando este se retiraba.

-¿Gil, que pasa? –pregunto Oz confundido.

-Dime algo, lo que sea pero por favor no hagas como si nada pasara –rogo Gil.

-No quiero presionarte es todo, debes descansar –contesto Oz sin mirar al cuervo.

-Yo estoy bien pero necesito saber como estas.

-Estoy bien, entiendo que tu…

-¡No!

-¿Gil? –dijo Oz sorprendido de la reacción del más alto.

-Por favor… quiero saber que te importa –rogo Gil.

El heredero soltó su mano y se dispuso a retirarse, no deseaba hablar, no quería darle más preocupaciones al joven cuervo, sin embargo fue frenado nuevamente pues Gilbert se había levantado, con algo de esfuerzo, y lo había tomado de la mano nuevamente, esta vez no pudo rehuir su mirada la cual denotaba suplica.

-Quiero que me digas como te sientes en verdad.

-Estoy bien.

-No es cierto… solo te estás escondiendo tras esa sonrisa, no tienes que pretender que todo está bien, no conmigo.

-¿Qué quieres de mi?

-Solo que seas honesto, me duele ver que usas esa mascara conmigo, que aparentes que todo está bien cuando no es así… no hay motivo para que todo esté bien –dijo Gil sintiendo que sus piernas no lo sostendrían por lo que diría –conoces ahora una parte que quería mantener oculta, de lo enfermo que soy.

-No pienso eso de ti –respondió Oz con calma.

-¡Reclámame! –exigió Gil atormentado –reclámame el no haber esperado, el traicionarte.

-Eres tu quien anhela el reclamo.

-Solo quiero saber que te importa… que te importo.

-¿Qué tonterías estás diciendo? –dijo Oz molesto e indignado, aquellas últimas palabras lo habían hecho enfurecer al parecer el cuervo no entendía nada –¿crees que no me importas?, eres más tonto de lo que pensé, hago lo que hago precisamente porque me importas, ¿quieres que te reclame?, no tengo cara para hacerlo, me duele, si me duele el saber que has tenido amantes, pero no puedo reclamar cuando no estuve aquí… yo no estuve aquí para estar contigo, no puedo reclamar aunque me duela.

-Debí esperar y no dejar que me arrastraran a ese mundo, yo tenía fe en que volverías, en que podía traerte de vuelta, traicione lo que más amaba en este mundo –desahogo Gil sus remordimientos –deje que la lujuria me controlase y buscara lo que no podía tener.

Los demonios que atormentaban la mente y corazón del joven cuervo iban manifestándose poco a poco, el rubio no sabía cómo reaccionar, no podía mantener la farsa de su sonrisa después de que Gil le había exigido que dejase de esconderse, y había admitido que si le dolía el saber que el joven tuviera ese pasado, pero lo había dicho, ¿cómo reclamar cuando no estuvo ahí?, y era precisamente eso lo que hacía que su pecho le doliese aun mas, el no haber estado junto a Gil para descubrir esas sensaciones y esas experiencias juntos.

-Deja ya de atormentarte por eso Gil, eres la persona más leal en este mundo, no hay manera en que me traiciones –declaro Oz tratando de calmar a su sirviente –los sentimientos que tenia hacia ti no los dije, solo deje que siguieras siendo mi leal siervo, de haberlo dicho antes de que me arrojaran al Abismo hubiera sido distinto.

-Te amo, te he amado desde entonces –confeso Gil con voz entrecortada decidido a decir todo aquello que guardaba, su verdadero amor por su maestro –desde que nos conocimos te admire, eras la persona que dijo que me protegería, con el corazón más noble y fuerte que me deslumbro, eras fuerte y lleno de alegría, con el tiempo vi que podías albergar el miedo y aunque parezca egoísta me hizo feliz, feliz de saber que compartías esos sentimientos, tu inseguridad solo conmigo, lo eras todo para mi, mi amo y mi amigo.

-Aunque eras un llorón y un miedoso solo podía confiar en ti, en nadie más.

-El día de la ceremonia de la mayoría de edad estaba aterrado por lo que me habías pedido y a la vez era tan feliz, por que querías compartirlo conmigo y entonces aparecieron ellos y ya no estabas mas a mi lado…

-Fue una sorpresa para todos –dijo Oz tratando de aligerar las cosas.

-El dolor en mi pecho era insoportable y no por la herida, te habían arrancado de mi lado y no pude hacer nada por evitarlo y me di cuenta… te amaba, la admiración que te profesaba en un principio había derivado en afecto, atracción y amor.

-No lo sabía, no sabía que sintieras todo eso, no quería que pasaras por todo eso –dijo Oz impresionado por aquella confesión.

-Yo lo elegí, me dije que si tuviera la oportunidad de traerte de vuelta por más ínfima que fuera la tomaría, fue entonces que Break se presento y me uní a la Casa Nightray.

-¿Estás seguro de lo que me vas a contar ahora? –cuestiono Oz pues aunque él quisiera saber de su pasado quería darle al cuervo la opción de mantener silencio –sé que me amas y eso es suficiente.

-Honestamente no, pero quiero poder estar en paz –contesto Gil creyendo que estaba por desmayarse –y contigo si es que me aceptas después de lo que no creí que jamás dijera.

Gil sabia, lo sabía, ninguna persona cuerda y con algo de sentido común le contaría a la persona que amaba de los encuentros sexuales que había tenido. El debía convivir y lidiar con el monstruo de los celos cada vez que veía a Alice cerca de Oz, si el rubio llegara y le dijera que había estado con la coneja ya hubiera matado a la cadena; era una locura lo que estaba haciendo y ni siquiera estaba ebrio, pero quería ser honesto con su amo.

-Cuando me uní a la Casa Nightray sabía que me vería envuelto en sangre, lo había aceptado y creí que era suficiente para mantener conforme al Duque, me equivoque –narro Gil sentándose al borde de la cama y con la mirada fija en el suelo –Vincent y yo éramos los chicos adoptados por los Nightray, siempre se refirieron así hacia nosotros, hacíamos el trabajo sucio pero teníamos el apellido de uno de los grandes duques y el Duque pronto advirtió que era diferente a mi hermano, el tiene un encanto nato con las damas, se desenvolvía con gracia en los círculos sociales.

-¿Y tú eras el torpe que no sabía hablarle a las chicas?

-Yo tenía una meta, el ser el contratista de Raven, eres la razón de mi existir lo demás para mí no importaba.

-Buena manera de alagarme antes de hablar de tus amantes –dijo Oz sin poder contenerse.

El heredero estaba seguro que ya abordarían el tema que tanto atormentaba al cuervo y si bien en un principio había querido saberlo ahora ya no estaba tan seguro, pero era tarde para detener la confesión de Gil y por lo que parecía no estaba pasando por una agradable momento, su comentario hizo titubear un poco al de cabellos azabache y aunque no podía ver sus ojos estaba seguro que estos derramaban silenciosas lagrimas.

-Los negocios del ducado eran extensos, y debía involucrarme en ellos, aunque adoptado ostentaba el apellido y yo no había tenido una aventura menos un noviazgo, el remediaría eso cuando tenía diecisiete años me llevo al Arco.

-Para hacerte hombre –concluyo Oz con tristeza.

-Pero tenía su propósito, una joven viuda ahora cabeza de su familia estorbaba en los negocios del ducado, Vincent no tendría problema alguno pero tenía inclinación por mí, debía apartarla del camino y se pensó en meterme a su cama para ello.

El pánico hacia presa de Gil pero ya había sido abierta la caja de Pandora, todos los males tenían que emerger, por la ventana de la habitación se podía ver un cielo rojizo anunciando el decaer del día para abordar el oscuro manto de la noche iluminado solo por la luna y las estrellas que las nubes perimían que se viesen. Y era lo que el joven cuervo temía, que la luz que irradiaba su preciado amo se desvaneciera y que en esa oscuridad lo apartarse.

-Se procuro entonces mi compromiso con alguna dama que favoreciera los contactos de la familia, mas rompí el compromiso de la forma más diplomática que halle, Vincent procuro que no resultase en un escándalo y que declinara el casamiento… no quiero saber como lo hizo pero lo logro –a completo Gil sin poder evitar imaginar las tácticas de su hermano.

-¿Y cómo volvemos al Arco? –pregunto Oz.

-Mis pensamientos y sueños me atormentaban, te deseaba tanto y sentía una enfermiza necesidad que recurrí a sus servicios, donde por un breve instante mi necesidad era aliviada, por consejo de Vincent, cambie de amante ya que el Duque creyó que tenía una fijación con Ada Bezarius.

-¿Ada?

-La joven con la que estuve cuando fui por primera vez y que frecuentaba era de cabello dorado y ojos verdes –reconoció Gil avergonzado –fue inconsciente y enfermo el buscar a alguien que me recordara a ti.

-Ian tiene ojos verdes, ¿fue por eso que… tú sabes?

-Yo… si, fue por eso –admitió Gil sabiendo que no tenía sentido el mentir a esas alturas de la conversación –no solo fue el color de sus ojos, su mirada me hacia recordarte y me sentía cómodo con él, tenia dieciocho y yo veinte, acudí a el por tres años.

-¿Lo quisiste? –pregunto Oz con temor a la respuesta.

-El me daba la oportunidad de olvidarme de todo y bajar mis defensas, al punto en que llegue a decir tu nombre mientras dormía y entendió que no podía ofrecerle más que esos fortuitos encuentros, mi amor y vida te pertenecen a ti a nadie más.

-Aun cuando sabia que sus sentimientos no eran correspondidos arriesgo su vida por protegerme, te es leal en verdad –reconoció Oz tranquilo por la respuesta del cuervo –una vez que sus heridas sanen quiero agradecerle por haber estado contigo.

-¿No estás molesto?

-Lo único que temía escuchar era que te habías enamorado de alguien más, admito que es difícil el haber escuchado esto y que llego un punto en el que no quería oír mas –dijo Oz tratando de exponer de manera clara lo que sentía –pero fuiste sincero y tal vez hayas estado con otros en el pasado pero no me interesa mientras solo me mires a mí.

-¿Eso significa que aun quieres estar conmigo? –pregunto Gil temeroso mirando los ojos esmeralda que no albergaban rencor alguno.

-Claro, te lo he dicho, yo creo en el "para siempre" que juraste.

-¿Aun sabiendo que busque sexo por que lo necesitaba?

-Eso suena enfermizo y no te estás ayudando –corto Oz antes de que se arrepintiera –a veces me cuestiono porque te quiero.

-¿Podrías decirlo?, por favor, cada vez que digo que te amo guardo la esperanza de que también me lo digas al menos una vez.

-Si digo que te quiero.

-Pero no que me amas, se que todo lo que ha pasado me demuestra que me quieres… pero hay cosas que deben decirse, necesito oírlo, necesito oír que me amas.

Oz suspiro ante la petición de su sirviente, a veces prefería callar, lo hacía sentirse seguro no era que no amara a Gil, es solo que le costaba decir exactamente como se sentía y sus sentimientos, al contrario del cuervo quien le profesaba un amor que no tenia limites, que entregaría su vida por él, que había dedicado diez años en un intento por traerlo de vuelta.

-Parece que no estás seguro de lo que siento por ti, toda esta historia más que para no tener secretos parece que quieres alejarme, hacerme dudar.

-Y-yo no quiero que estés conmigo por obligación, porque sientas que me debes algo, el que sepas mis secretos… si el saber lo peor de mi te libera de ese "se lo debo" y eliges sin ningún sentimiento de culpa es lo que deseo.

-¿Aun sabiendo que puedo dejarte?

-Sí.

-Ya no estoy atado a ello entonces, bien, necesito tiempo para pensarlo.

Y diciendo esto el heredero dio la espalda al joven cuervo y salió de la habitación, sin siquiera dirigirle una mirada al de cabello azabache. Gilbert no pudo soportar el escuchar la puerta cerrarse a sus espaldas, se llevo las manos al rostro para ocultar sus lágrimas, incapaz de afrontar el rechazo que estaba por preceder.


Ojala les haya gustado y espero no haberlos decepcionado, no se repriman y dejen reviews ya el siguiente es el final ;-; me costo trabajo y creo que si quedo, bueno nos vemos.