Y bueno empecemos. Los personajes e historia de Pandora Hearts no me pertenecen toda esta apasionante, enredosa y trollera historia es de Jun Mochizuki yo solo sacio me instinto yaoista con sus personajes.

Por fin aqui esta el capitulo final, debo confesar que le tengo mucho cariño a este fic, trabaje bastante en el y en uno de los generos que usualmente no hago, por algna razon yo trabajo con el humor, asi que le tengo gran aprecio a este fic ademas de que como siempre pense que iban a ser maximo ocho capitulos y me salieron quince XD espero les guste el final.


CAP. 15

Éxtasis

Los peores temores de Gil se estaban confirmando, su joven amo estaba por dejarlo, pero quería liberarlo de esa obligación, no quería que el rubio sintiera alguna deuda con él y que eso lo obligase a estar a su lado, no importaba lo que su corazón quería, no importaba que ardiera de deseo por el heredero.

-Eres un llorón.

-¿Oz?

Al joven cuervo le dio un vuelco el corazón al escuchar la voz de su maestro, se volvió para subirse a la cama y lo vio. El rubio se hallaba parado en el marco de la puerta, con una sonrisa burlona en su rostro, observando el desastre que era el de mirada dorada.

-Ya lo pensé y es cierto que me siento en deuda contigo –admitió Oz recargando su espalda contra la pared frente a su siervo –no soy tonto Gil, he pensado en ello, y fui egoísta al no aclararlo, te preocupe y lo siento, esa deuda, ese "se lo debo" no me importa, si necesitas que te lo diga, si necesitas escucharlo para calmar tus dudas lo diré… te amo.

Antes de que el cuervo se diera cuenta el joven heredero se había acercado y puesto la mano sobre la mejilla del más alto, se sentía tan bien, se tomo un segundo para disfrutar de la sensación antes de que toda su atención volviera a Oz, sus ojos dorados se encontraron con los esmeralda en los cuales había un destello de esperanza.

-Eres la persona más importante de mi vida, y lo que lamento es que nunca te dije que te amaba… te amo.

Los ojos del hombre se suavizaron, su actitud entera era sorprendentemente tranquila teniendo en cuenta la oleada de emoción que sentía con sólo mirar a los ojos de Oz, solo era consciente de su cuerpo y la cercanía con el otro, su respiración mezclada con la del el propio rubio. Gil apretó sus labios contra los de su amo, besándolo lentamente, suavemente, suavemente... un beso dulce, tímido, algo tan simple.

-Eres toda mi existencia, jamás dejare de pensar en ti y te amare hasta mi último aliento.

-Te amo, Gil.

Las manos de Oz se enredaron entre los oscuros cabellos de Gil, su corazón estaba acelerado, su mente confusa, y fue envuelto en una felicidad que él creía no poder contener; recargo su frente contra la de su siervo, una curiosa mezcla de risas y sollozos escaparon del joven cuervo y lo beso profundamente y entonces la chispa entre los dos encendió un fuego dentro de los dos casi al instante, Gil volvió una mirada amorosa a Oz y arrastro al heredero sobre la cama hasta una posición más cómoda.

Oz fue tumbado de espaldas en la cama de Gil, agarrando la parte delantera de la camisa del hombre que pesaba sobre él, los labios apretados contra sus amos en una cosa que era cualquier cosa menos tímida. Era una locura, fue imprudente y fue increíblemente embriagante. El joven heredero se quejó en voz baja mientras Gil le besó profundamente. Café y cigarrillos... esos eran los extras que añaden sabor a Gil, típico del cuervo, que tendría que lidiar ahora con dos adicciones en lugar de una, ahora sabía que había estado fumando a escondidas esos días. Libero la camisa de su agarre y Oz levantó la mano para agarrar el oscuro cabello y tiró con fuerza, levantando la cabeza un poco fuera de la cama como la fuerza más profunda de su beso, ganando un gemido de placer y el dolor del hombre por encima de él.

-En verdad eres masoquista –comento Oz respirando con agitación.

Gil no respondió, parecía estar estimulado y profundizo su beso, una de las manos de Gil se deslizó por su pierna, haciendo una pausa cuando se reunió con la piel desnuda, la parte posterior de la rodilla, y deslizó la mano ligeramente hasta pantalones cortos de Oz para descansar en su muslo, y sus dedos frotando suavemente. El joven heredero tiro con fuerza del cabello del de mirada dorada, que solo hizo al hombre más ansioso, gruñendo audiblemente se alejó del joven jadeando y al acto su boca se dirigió al cuello de Oz y al oír el quejido de este, se quedó sin aliento cuando el muchacho le mordió la clavícula, con fuerza.

-Oz –gruño Gil extasiado.

La lengua del rubio recorrió la marca que había hecho antes de morder el cuello de Gil otra vez, dejando la herida punzante. Su brazo izquierdo se deslizó alrededor de la cintura de Oz de nuevo, su mano froto la pierna del rubio y la retiró de los pantalones cortos, deslizándose un poco arriba de la pierna del heredero a través de su cintura, poco a poco hasta su estómago. Para Gil, Oz era su vida, su razón, su todo, lo deseaba y lo necesitaba. La mano derecha de Gil se deslizó debajo de la camisa, haciendo al heredero jadear, y la otra acariciando la espalda de Oz y haciendo que se arqueara, como si estuviese desesperado por un mayor contacto entre ellos. Los dedos del cuervo danzaban sobre su estómago mientras él seguía para darle un beso.

El joven heredero no tenía ningún control, su siervo lo había inmovilizado, su voz silenciada contra la boca del cuervo, su cuerpo se retorcía y respondía con solo tocar al hombre, silenciando las palabras entre besos, causando a Oz jadear, quejarse y gemir ante las sensaciones que experimentaba.

-Eres impaciente… amo.

El joven cuervo empezó a desabrochar la camisa de su amo y en respuesta Oz jadeo cuando la lengua de Gil se deslizo por el centro de su pecho, titubeo al llegar a los últimos botones de la prenda, pues dejaría al descubierto el sello en su pecho, Oz por reflejo llevo su mano a la camisa en un intento de ocultarlo.

-Está bien, Oz, no necesitas protegerme más –susurro Gil desde el pecho de su amo.

Aun recostado sobre el pecho del heredero tomo la mano del otro y la aparto, para después desabrochar los últimos botones y dejar al descubierto el sello, lo admiro un instante, aquel recordatorio del tiempo que le restaba a Oz, del tiempo que tenia para salvar a su amado y alejarlo del Abismo, esa era su misión ahora, no permitir que lo apartaran de su lado. Beso con suavidad el sello sobre la delicada piel de su amo, avanzando en sus caricias conforme la pasión lo dominaba, su lengua se deslizo con lentitud sobre el pezón.

-¡Gil… Gi-aaahhh! –gimió Oz al sentir un poco de dolor cuando el cuervo lo mordió.

Al escuchar las quejas de su amo freno las pequeñas lesiones con su lengua, mientras una de sus manos frotaba la parte interna del muslo de Oz, creando una fricción que provocaba que el cuerpo del heredero se estremeciera, en respuesta el heredero volvió a jalar con fuerza el cabello azabache, este sacó los labios del pecho de Oz, y trasladó su cara delante de Oz. Quería verlo, los ojos de Oz estaban cerrados, su rostro ligeramente humedecido por el sudor, respirando pesadamente, era maravilloso. Levantó lentamente la mano apretada contra el muslo del muchacho y pasó el dedo por este, lentamente, con propósito de tortura trazo hacia abajo de la línea central de los pantalones cortos del chico, sobre su miembro palpitante, la boca de Oz se abrió, sus ojos se cerraron como si le doliera y su cabeza se echó hacia atrás, un grito corto, sorprendido de placer escapar de sus labios, su cara enrojecida con el placer.

Y Gil estaba más que dispuesto a complacer los deseos de su amo, se apodero una vez mas de sus labios y la mano en su entrepierna fue retirada, por lo cual hubo un quejido de protesta del rubio, y de inmediato comenzó a desabrochar las botas del muchacho con una velocidad sorprendente (para su fortuna él se hallaba descalzo), retiro el calzado del noble para después deshacerse de su propia camisa.

-¡Gil! –gruño Oz un tanto frustrado.

El muchacho necesitaba más, sentía demasiado calor en la parte baja de su cuerpo, a la que Gil aun no le prestaba demasiada atención, el joven lo hizo callar con otro beso, provocando que volviera a gruñir, Oz dejó escapar un grito de sobresaltó cuando la mano de Gil de repente cayó sobre el bulto en sus pantalones cortos, se quedó sin aliento cuando la mano comenzó a moverse en movimientos lentos y circulares, su cuerpo se retorcía y sus pulmones parecían a punto de colapsar, el joven cuervo añadió más presión en torno al miembro del heredero, lo cual sirvió para provocarlo más, el muchacho era tan sensible a cada toque y se sentía tan bien, levanto su mano de la erección del rubio y la coloco otra vez alrededor de la cintura de su amo.

-¿Qué quieres... –susurró Gil con voz ronca en la oreja del muchacho –maestro?

Oz se ruborizó al oír el tono en la voz de Gil (llamándolo "Maestro" en un momento así) y jadeo. ¿Qué quería?, quería que Gil volviera a lo que estaba haciendo. Clavo los talones en el colchón tratando de levantar la cadera hasta el cuerpo de Gil, a sentir aquella presión de nuevo, pero estuvo fuera de su alcance, por lo que rápidamente levantó las piernas y las envolvió alrededor de su cintura del de cabello azabache, sus manos llegaron hasta el pecho de Gil, encontrándose con su piel desnuda y así lo envolvió con sus brazos alrededor del cuello del joven.

-Esto –gimió Oz, cuando su excitación chocó contra la de su siervo.

Consiguió un gemido del hombre más alto. Apretó en torno a su siervo, y sintió su cuerpo estremecerse ante el contacto íntimo. Era lo que quería y sintió el cuerpo de Gil presionando en contra de él, haciéndole echar la cabeza hacia atrás, el joven cuervo volvió a gruñir y rápidamente se dispuso a deshacerse de las prendas restantes del heredero y de las propias, lo que obligo a este a liberar su control alrededor de la cintura de su siervo, envolvió sus brazos alrededor del torso Gil, presionando sus labios contra la cicatriz que cruzaba su pecho, la mano del joven ya estaba acariciando la espalda hasta la cintura de sus pantalones cortos deslizando una mano dentro de este, el cuerpo de Oz se contrajo en el movimiento, su rostro totalmente enrojecido y presiono su cuerpo contra el de Gil.

Un gemido ahogado provino del par de muchachos, un quejido incierto cuando las manos de Gil se apoderaron de sus pantalones y la ropa interior y sacó a ambos arrojándolos al suelo a la vez, puso una mano sobre el hombro de Oz y lo obligó a recostarse sobre su espalda una vez más en la oscuridad y el hombre de cabello azabache subió sobre él. Gil rompió el beso, y con las manos colocadas a cada lado de la cabeza de Oz, que lo sostenían, se quedó mirando el objeto de su afecto con ojos cálidos.

El cuerpo de Oz estaba temblando, su mente totalmente confundida solo dejándose llevar ante el mar de sensaciones que sentía y Gil se cernía sobre él, desnudo, con esa mirada en sus ojos y sonrisa en su rostro. Y Oz se hallaba desnudo debajo de él, si esto seguía su camino, entonces él iba a hacer a Oz gritar.

Gil beso al rubio y continuó besándolo hasta sentir que la tensión en los músculos del heredero relajarse, hasta que pudo presionar su cuerpo contra el de Oz y él no se inmutó de distancia, pronto sintió el abrigo de los brazos de Oz alrededor de su cuello y el regreso de su gesto con la misma energía.

Amo y sirviente tratando de abarcar cada centímetro de piel, los roces, gemidos y jadeos de ambos fue la respuesta. Labios, dientes, dedos y uñas, todo explorando, heridas, explorando más. La mano derecha de Gil, se agita en diferentes placeres del rubio mientras corrían por su piel, acariciaba y pellizcaba. Un par de dedos de Gil viajaron a la cara de Oz, en su boca, el muchacho le agarró la muñeca y lamio obediente. Su siervo gimió cuando él deslizó la lengua entre cada dedo, una vez más estrello sus labios contra los de su amo, Oz dejó escapar un gemido mientras el hombre obligó a sus piernas abrirse, Gil rozó los dedos sobre su entrada, y Oz quedó sin aliento, rompiendo el beso. Su cuerpo se retorcía cuando el cuervo empujó su dedo más adentro, y él cerró los ojos, tratando de no quejarse, gemir por el contrario, cuando el dedo de Gil se movió dentro de él, recordó que su sirviente había estado ausente varios días, los suficientes para que el rubio se encontrara ansioso de sentir al joven dentro de él.

Oz gritó cuando Gil empujó su miembro dentro de él, todo empezaba a estar en dónde debía estar, el cuerpo del cuervo temblaba contra el suyo en un intento por darle tiempo a adaptarse, la mano de Gil volvió a la cadera del heredero, el joven se movía lentamente, sacó, a continuación, presiono de nuevo, tratando de que el cuerpo de Oz se acostumbrara a él, y el muchacho tiró con fuerza del cabello azabache estaba sudando, temblado y jadeando sonidos inteligibles. Los movimientos de Gil se estaban convirtiendo rápidamente en menos cuidadosos, gruñó, en un intento de contenerse.

-G-Gil…

El heredero se quejó en voz alta, y escucho la respiración laboriosa del hombre, mirando al chico frente a él apreciando su rubor, su temblor, la sudoración del cuerpo, con las piernas apretadas contra los costados de Gil, y fue vencido por su éxtasis.

Oz gritó cuando Gil empujó rápidamente de nuevo en él, las manos que vuelan a las sabanas la espalda arqueada, con los puños aferrarse a algo, cualquier cosa, sintió el rugido del hombre, una voz grave y gutural, los embistes más duros, más profundo, gritó de nuevo. El heredero echó la cabeza hacia atrás y gritó de nuevo, sintió su cuerpo de repente en fuego, el miembro de Gil golpeó la próstata, enviando una súbita oleada de placer increíble corriendo por todo su cuerpo, quiso gritar una vez más cuando el joven volvió a empujar pero no tuvo voz para ello, su mano derecha tomo el cabello de Gil y lo sujeto con fuerza.

-Oz… Oz… –jadeo Gil el nombre de su amo una y otra vez.

Estar dentro de Oz sobrepasaba los límites de su cordura, la calidez que lo envolvía, la exquisita presión sobre todo su miembro, la increíble suavidad de la cavidad que penetraba, abrazó con más fuerza al rubio y cubrió de besos su cabeza, busco la boca de su amado, cubriéndola con la suya y compartiendo el aliento en un beso que se los robaba. Deliberadamente empujo más rápido dentro y fuera, pues ya estaba seguro de que no se desvanecería, deslizó la diestra entre sus vientres y cogió el miembro erguido y sonrosado y lo sobó de arriba abajo, apretando más en la punta, haciendo que la respiración del joven se entrecortara y su corazón latiera aún más de prisa. Finalmente tuvo que dejar de besar su boca porque ambos la necesitaban para jadear. Continuo empujando con su cadera a un ritmo vertiginoso, con tanto ímpetu que hacia al rubio soltar gritos entrecortados.

-Gil… no más, no puedo más –se quejo Oz, aunque sentía que si el cuervo se detenía iba a morirse.

-¡Más, solo un... oh, poco, ooh, maaas! –replico Gil dando profundas embestidas a su amante –te deseo… ooh, demasiado… te amo demasiado.

Estaba llegando a su límite así como Oz. Ambos jóvenes jadeando disueltos en fuertes sobresaltos, tan maravilloso mientras se acercaban a su clímax, Gil luchando para contener su propio orgasmo, animado por los gritos del heredero y el constante murmullo de su nombre.

Entre jadeos lo miró, llenándose de él, su hermoso rostro, Gil no pudo contener, con una estocada final, un último llamado del nombre de maestro, el orgasmo vino dentro de Oz, que gritó en el mismo momento y se libero a sí mismo en el estómago de Gil, jadeando, el hombre de cabello oscuro permitió a sus brazos temblorosos ceder bajo sus pies, evitando que se aplaste al muchacho debajo de él, al mantener algún apoyo de los antebrazos. Otras veces contemplaría así a Oz, y le parecía que el Oz que tenía en sus brazos en aquellos momentos era el auténtico, más frágil, más humano. Gilbert cobijó el cuerpo del heredero luego de abrazarlo. Recordando que Oz era su adoración.

Después de unos minutos, cuando Oz ya no respiraba tan desesperadamente y su cuerpo comenzaba a relajarse, se dio cuenta de la escasa distancia, con un poco de esfuerzo, se dio la vuelta sobre su costado y dejo caer uno de sus brazos sobre el pecho desnudo de Gil, los dos estaban aún respiraban muy fuerte, pero el cuervo lo atrajo hacia sí, hasta envolver alrededor de la espalda de Oz y tirar de él más cerca, el otro tirando de la manta arrugada sobre su cuerpo y tirando de ella por encima de ellos desordenadamente. Unos minutos más pasaron, una vez que se las había arreglado para recuperar el aliento, levantó la vista para ver al de cabello azabache y luego descanso su cabeza sobre el pecho de su siervo.

-Gil…

-¿Mmm?

-Ya tome una decisión.

-¿De qué hablas? –cuestiono Gil un tanto cansado.

-Lo del ducado y tú –informo Oz jugando con las hebras oscuras de su amante.

La mirada dorada del cuervo recayó de inmediato en el heredero, quien le dedicaba una mirada un tanto traviesa, era lo último que esperaba escuchar después de haber hecho el amor con su maestro, era un tema delicado que según Gil no se debía discutir en la cama y que definitivamente resquebrajaba el ambiente.

-No es el momento de discutirlo –dijo Gil acariciando la mejilla de su amo.

-No vamos a discutirlo, solo te voy a decir cómo serán las cosas –respondió Oz divertido recargándose sobre el pecho del cuervo –te amo, en verdad te amo Gil, pero sigo siendo un Bezarius y tengo un deber que cumplir así que…

-Entiendo –interrumpió Gil abrumado, le acababan de arrebatar la infinita felicidad que creía poseer –tienes que… disculpa, es difícil… yo no… no lo aceptare… tu eres mío.

-Deja de interrumpirme antes de que te hagas mas ideas raras –regaño Oz con paciencia y aun así mirándolo con cariño –ambos son importantes para mí… así que los quiero a los dos.

-¿Los dos?

-Te amo y quiero estar a tu lado pero también creo que sería un buen duque, y para ello te necesito a mi lado para serlo, así que los quiero a ambos.

-Oz… estaré a tu lado siempre mientras lo desees –respondió Gil sintiendo su corazón rebosar de alegría.

-Y si aun así me obligan a elegir… bueno creo que nos la podemos arreglar en este apartamento.

El cuervo presiono sus labios suavemente contra los de su amo, sintió gratamente un suspiro Oz, el cálido aliento de correr sobre la cara de Gil, y su corazón se agitó al oír el simple sonido. El sonido más simple y bello de su maestro, un suspiro, diciéndole que él estaba ahí, estaba vivo, era real.

-Eres un sádico al que le gusta jugar conmigo –asevero Gil riendo.

-Y para todo sádico hay un masoquista –contesto Oz al parecer con orgullo.

-Yo… yo tengo algo de dinero, este apartamento no sugiere un gran gasto, mi sueldo en Pandora puede considerarse bueno y recibo una pensión por ser un Nightray.

-¿Qué sugieres? –pregunto Oz curioso.

-Prometí estar contigo y estar a tu lado para siempre, en toda mi vida nunca he sido más sincero que en ese momento, he tenido la intención de mantener esa promesa, no hasta el día de nuestra muerte, sino para siempre y voy a hacer cualquier cosa y todo para hacer que pase –juro Gil con voz suave pero sin duda decidida, todo por su maestro –te amo y no voy a estar sin ti nunca más… así que... quiero saber si… ¿quieres estar conmigo para siempre?

Oz lo miraba un tanto confuso, tomándose un momento para reflexionar sobre la situación, después de todo Gil se había comprometido a permanecer a su lado hace mucho tiempo, un risa nerviosa escapo de sus labios al entender lo que aquello significaba.

-Suena como a una proposición, piensas en tener una casa y estar solo los dos –comento Oz divertido pero de inmediato noto el súbito sonrojo de su siervo –¡oh, por dios si lo has pensado!

-Yo no… bueno tenía algunos planes –admitió Gil un tanto avergonzado.

Oz rio divertido al ver el rostro acalorado del joven cuervo, era maravilloso el poder burlarse de él, el tenerlo a su lado, el que lo aceptaba tal cual era. Se inclino sobre el de cabello azabache observando por un momento la mirada de Gil y entonces sus labios se encontraron.

-¿Qué mas has pensado?

-Bueno podríamos tener una casa a las afueras de la ciudad, no muy grande pero tampoco muy chica –contesto Gil con una tímida sonrisa y con una mirada llena de ilusión –con un amplio jardín donde podamos leer a la sombra de un árbol y un perro correteando en el, sin olvidar un ático donde estará el estúpido conejo.

-Eso suena bien, te lo prometo, estaré contigo para siempre –juro Oz acariciando el rostro del cuervo y luego sonriendo con malicia –por cierto te referías a que tendremos un gato, ¿cierto?

-Un g-ga-t-t-to –tartamudeo Gil nervioso –seguro.

El heredero rio otra vez y Gil rio con el ligeramente, y fue abrumado por el torrente de emociones que estaba experimentando, el rubio froto su nariz contra la de su siervo por un momento y luego inclinó la cabeza y la besó en el servidor de cabello oscuro ligeramente en los labios.

-Gil... te amo –susurró Oz.

Un rubor suave aumento en sus mejillas, pero su sonrisa amable nunca vaciló, Gil sintió que su corazón se llenen de alegría y amplió su sonrisa, alzo sus manos para acunar el rostro de su maestro y levantó la cabeza, presionando sus labios suavemente contra su amo.

-Antes de que empiecen la segunda vuelta, les suplico me dejen salir.

Ambos jóvenes detuvieron sus caricias al acto y parpadearon un tanto confundidos, aquella voz que conocían tan bien parecía provenir debajo de la cama, por lo que cautela se asomaron. Break salía de su escondite con algo de esfuerzo y visiblemente traumado, ya que no podía controlar el ligero estremecer de su cuerpo.

-¿Desde cuándo estas ahí? –cuestiono Gil sorprendido.

-Más del que hubiera deseado, desde que le preguntaste a Oz-kun que quería –respondió Break tratando de recuperar la compostura –a esas alturas era imposible interrumpirlos.

-No sabía que fueras voyerista –comento Oz tratando de no carcajearse.

-¿Por qué no te fuiste? –pregunto Gil con enfado.

-No puedo irme por el mismo lugar por el que entre, es cuestión de lógica –contesto Break tratando de recuperar su dignidad, dirigiéndose al armario –te aseguro que no me quede por gusto, los dejo para que continúen su luna de miel.

-A todo esto, ¿por qué viniste? –pregunto Oz esta vez.

-Es una buena pregunta –dijo Gil.

-Solo a decirles que Gilbert tiene licencia por un mes, suficiente tiempo para que busquen su casa de ensueño y la raza de la mascota que desean –dijo Break ingresando en el armario listo para irse –así que dejo a la pareja de recién casados, y pido ser el padrino de su primer niño.

El de mirada carmesí cerró la puerta del mueble y desapareció de aquella calurosa habitación, decidido a que no volvería a hacerla de mensajero ya que las veces que lo había hecho se había llevado menudas sorpresas, y se pregunto por un segundo si los jóvenes lo hacían a propósito, pero conociendo los deseos que sentían el uno por el otro estaba convencido de que ese tipo de escenas se repetirían, ya que al parecer ninguno de los dos estaría feliz sin uno encima del otro, sin duda se los achacaba a los años en los cuales el joven cuervo tuvo que reprimir su deseo y que ahora podía dar rienda suelta a sus pasiones con la persona que las despertaba desde que era un adolescente.

-¿Tu sabias que estaba aquí? –pregunto Gil una vez que estuvieron solos.

-Escuche un ruido pero creí que era un ratón –contesto Oz con honestidad, pero de inmediato se acorruco al lado del joven –así que tenemos un mes para nosotros dos.

-Todo lo que soy, mi alma y cuerpo te pertenecen solo a ti –dijo Gil envolviendo son sus brazos la cintura de su maestro –te amo Oz.

A Oz le dio un vuelco el corazón cuando sentía subir a Gil encima de él, el heredero se apoyo en un codo, levantando el otro brazo para rodear el cuello del cuervo, tirando del hombre hacia abajo para presionar por sus labios. Se dejó caer sobre su espalda una vez más. El rubio tuvo que admitir que le gustaba sentir el peso de Gil sobre su cuerpo, cerrando los ojos, apretó con más fuerza en el beso. Gil en silencio acarició el cabello de oro, resistiendo el impulso de tararear, de reír, para tomarlo en sus brazos abrazarlo y besarlo y darle las gracias. Por el cumplir su deseo más grande, por dejar que él lo amara, por amarlo de nuevo.

Por siempre... Para siempre... Lo amara por siempre... Su Maestro... Su razón... Su amor... Y permanecer así, los dos juntos eternamente.