HOLA! Gracias por los reviews! ^^
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a como todas sabremos , pero la historia es MIA =)
Capitulo 4: Verdades de Aro y Sulpicia.
LA HISTORIA DE JANE:
-Vampiros...-susurró Jane. Bajó la mirada al suelo mientras millones de dudas asaltaban su mente al mismo tiempo...
-Pero... sois tan... buenos, que es imposible que seáis... vampiros... no, me cabe, en la cabeza...-dijo Alec.
Jane levantó la cabeza y observó los rostros de Aro y Sulpicia... Tenían una belleza sobrenatural, de eso no había duda alguna; sus facciones eran... perfectas, sus cabellos muy bien cuidados, sus cuerpos eran esbeltos y te podías quedar horas y horas mirándoles buscando una diminuta imperfección, pero no la encontrabas.
-¿Cuantos años tenéis?-les preguntó Jane.
-Aparentemente... Aro treinta y dos y yo veintiocho.-contestó Sulpicia pestañeando a menudo y rápidamente, como si los ojos le picaran.
-¿Y reales?-preguntó Alec.
-Prácticamente yo soy un fósil viviente...-Aro soltó una risita- Tengo 2567 años recién cumplidos. Y Sulpicia, bueno, ella es un bebé comparada conmigo; 128 años exactamente.-les explicó Aro y los gemelos se quedaron boquiabiertos.
Sulpicia sonrió y Jane la miró atentamente. La pobre niña dio un respingo.
-T-tienes los ojos... ¿rojos?-le preguntó y Sulpicia sonrió de medio lado un poco avergonzada.
-Cierto... las lentillas se me han derretido, Aro.-le dijo a su marido- Los vampiros tenemos los ojos rojos por... nuestra... dieta.
-Ahh...-corearon los hermanos. Mejor no hablar sobre ese tema...
Jane se acercó a Sulpicia y miró con sus azules ojos a los de ella.
-Tú... ¿Nos conocías desde antes no es cierto?
Sulpicia asintió.
-Vosotros sóis mis tatarasobrinos.-les contestó Sulpicia. Aro colocó su mano en el hombro de Jane.
-Vaya...
-Jane...-le dijo Aro.
-¿Qué?-le preguntó ella observándolo.
-No te dejan en paz.-no necesitaba decir de quién hablaba y no era una pregunta, era una afirmación. Jane no contestó- Oh, mi niña... Lo estás haciendo muy bien, no has herido a nadie; tranquila ¿vale?
-Habláis de las arpías ¿cierto?-preguntó Alec y Aro asintió.
"¡Las odio! Odio cuando dicen que pueden conmigo, porque en realidad ¡no pueden!" pensó Jane y Aro le susurró -no te preocupes- al oído.
-Esas niñas... ¿Acaso sus madres no les enseñan a comportarse?-preguntó Sulpicia enfadada y después añadió en un susurro:-con mucho gusto me las comería yo misma-pero Aro le lanzó una mirada de alerta y ella rodó los ojos.
-Sulpicia-la llamó Alec- ¿Conociste a nuestros padres biológicos? ¿O a nuestros abuelos?
-Yo vengo de la familia de vuestra madre, pero tan solo llegué a conocer a vuestra bisabuela. Después de aquello morí.-explicó ella- Nosotros no podemos mantenernos en contacto con nuestra familia biológica, puesto que ellos creen que estamos muertos.
-Entonces... ¿Porque nos has dicho que eres nuestra tataratía?-le preguntó Jane llena de curiosidad, ya habiendo dejado de lado los pensamientos desagradables.
-Porque tal vez... vosotros también seáis vampiros algún día.-les contestó Aro- Aunque, claro, nunca si tenéis otra alternativa. Si sois felices con vuestros padres...
-No-le cortó Alec- Ellos no se preocupan por nosotros... Padre está todo el día con experimentaciones y a madre solamente le importan las fiestas de gala... No se preocupa de nosotros mientras no estemos en público...-Alec miró a Sulpicia- Tú eres nuestra única familia...
-Para ser sincera...-comentó Jane- Me siento más a gusto con vosotros que con padre y madre. Ellos parecen unos padres de revista, ejemplos a seguir... nosotros lo creíamos así hasta hace un par de horas...
FlashBack:
Estaban en casa antes de que los hermanos decidiesen salir al bosque tirreno cuando apareció su madre gritando:
-¡JANE! ¡¿Cómo has podido hacer eso?
-¿Hacer el qué madre?
-¡Amenazar a la señorita Selenia y a su amiga Lisa por haber querido jugar contigo! Dios Bendito, ¡estás loca! ¡Más te vale pedirle disculpas!
-YO NO HE HECHO NADA DE NADA HA SIDO ELLA... MAMÁ TIENES QUE CREERM-¡plash! Un tortazo (bofetada) le dio de lleno a Jane. Un tortazo de su padre.
-No le levantes la voz a tu madre, Jane. Ella es tu madre y le debes respeto.
-¡Mentira! Ninguno de vosotros es familiar nuestro.-salió Alec a la defensa de su hermana, que aún estaba aturdida por el golpe.
-CALLAOS TODOS.-ordenó la señora de la casa, o sea mamá- Ahora tenemos que ir a una fiesta, así que os recomendaría que para cuando volviéramos todo estuviera en orden ¿estamos?
Ambos asintieron con la mirada baja.
Fin FlashBack.
Sulpicia y Aro se quedaron callados por unos momentos.
-Lo siento...-dijo Sulpicia bajando la mirada al suelo- Lo cierto es que yo os veo como a mis propios hijos y no soporto lo que os pasa...
"Hijos" esa palabra resonó en la cabeza de Jane... Sulpicia los veía como hijos, como a sus propios hijos... La pequeña rubia se abalanzó hacia Sulpicia y la abrazó fuertemente dejando a todos sorprendidos.
-Sulpi...-la avisó Aro.
-Puedo controlarme, querido...-le contestó y abrazó a Jane- Ya, pequeña, ya... Siempre estaré ahí para vosotros, pase lo que pase...-le decía ella en modo maternal.
Jane se sentía tan bien allí... todo olía a familia, y en verdad parecían una familia... Alec se acercó a ellas y se dejó abrazar por Sulpicia. Él también se sentía cómodo entre sus brazos, estaban fríos, no podía negarlo, pero eran reconfortantes. Aro miró la escena emocionado y decidió agrandar el abrazo añadiéndose a sí mismo a éste.
Estuvieron así por varios minutos, abrazados los unos a los otros hasta que Aro se apartó, estaba tenso.
-No os preocupéis ¿vale? Hacednos caso. No mostréis vuestro don en público, podría armarse una catástrofe, ¿comprendéis?-les dijo Sulpicia y los hermanos asintieron a la vez. Ella sonrió y volteó a ver a su marido- Aro, ¿qué ocurre? ¿Te encuentras bien?
-No es por ellos, querida...-contestó él refiriéndose a los gemelos- Debéis iros a casa, chicos. Ya es tarde ¿si?-Aro respiró y frunció el ceño- Sulpicia, nosotros también deberíamos irnos.
-¿Ocurre algo?-preguntaron Alec y Jane al mismo tiempo.
-Mi vida... huele el aroma...
Sulpicia aspiró el aire y arrugó la nariz. Los hermanos se tomaron de la mano, algo ocurría allí y no querían decírselo.
-¿Qué hace él aquí?-preguntó Sulpicia tragando fuertemente.
-Habrá notado tu aroma... Se dirigía hacia el norte, pero ha parado su viaje.
-No está solo.
-Cierto, por eso Jane y Alec tienen que irse ahora.
Ambos hablaban en susurros, aunque gracias al silencio de la noche a los gemelos les era posible entender más o menos lo que decían. Sin previo aviso, Sulpicia cogió a Alec en sus brazos como si de se tratase de una pluma en vez de un niño de 15 años. Aro hizo lo mismo con Jane y los llevaron a su casa.
Jane se quedó más que sorprendida, parecía que volaban de lo rápido que corrían; todo era un borrón a su alrededor.
Antes de que volviese a pestañear ya estaba en su cuarto junto con Alec y los vampiros... aún le resultaba extraña esa idea... Aro se acercó a ella y le dio un beso en la frente y otro a Alec.-Adiós-susurró y acto seguido saltó por la ventana. Sulpicia se acercó a ellos y los abrazó de nuevo, para después besar la frente de ambos tal y como lo había hecho Aro antes.
-Os quiero mucho... Por favor, no le digáis nada a nadie... Os prometo que esto acabará pronto y no tendréis que preocuparos ¿vale?-les susurró Sulpicia-Felices sueños...
-¿Adónde vas?-le preguntaron ambos al unísono... cosas de gemelos supongo.
-Debo acompañar a Aro a una... reunión. Por lo visto tenemos visita por aquí cerca...-se mordió el labio inferior- Descansad. Pronto nos veremos.
Saltó por la ventana y corrió de nuevo hacia el bosque tirreno, siguiendo el rastro de su esposo.
"Nuestra tataratía es vampiro, su esposo que es prácticamente nuestro tataratío, también lo es, y ambos están vivos; Alec y yo tenemos poderes y no debemos utilizarlos en público por nuestro bien... Mi vida es extraña... Pero al menos tengo a Alec aquí para tranquilizarme, y a mis tataratíos... Los dos se comportan como padres con nosotros... No se qué haría sin ellos... No se qué sería de mi vida sin Alec, mi querido hermano..." con aquellos pensamientos se durmió Jane; en su cama, sonriente.
_En el bosque tirreno cerca de las dos de la madrugada_
Aro y Sulpicia estaban serios y había un ambiente tenso en el aire. Ambos se tomaron de la mano. No estaban solos.
-Vaya, vaya, vaya...-dijo una voz burlona detrás de ellos- Mira por dónde, el señor y la señora Vulturi... ¿Qué hacen ustedes por aquí, queridos?
-No es de tu incumbencia Vladimir.-le contestó Aro secamente. La pareja se volteó y observó que Vladimir no venía solo: también estaba Stefan y su guardaespaldas Phil.
-¿Qué es lo que deseas, Vladimir?-le preguntó Sulpicia seria.
-Desearía que tu marido me cediera el liderazgo de los vampiros por un par de... ¿milenios? Sí, milenios...-Aro resopló y rodó los ojos- Pero... por lo visto no podrá ser así.
-Ahora mismo podríamos aprovechar la oportunidad de que estáis solos para quemaros, calcinaros y coger vuestro reino.-habló Stefan. Sus compañeros rieron.
-¿Quién ha dicho que estemos solos?-dijo Aro-Didyme, Marcus, Caius y Athenodora están muy cerca de Roma.-Aro agarró por la cintura a su esposa.
-Claro Arito, claro.-se burlaron los vampiros y se acercaron a ellos.
-Oh, vamos chicos... Este no es momento de peleas ¿No os parece?-les dijo Sulpicia inocentemente tratando de ganar tiempo.
-Veo que escogiste una buena esposa, Aro...-le dijo Phil y miró a Sulpicia de arriba a abajo- ...muy, muy buena...-Aro gruñó y los rumanos soltaron varias carcajadas.
-Hombres tenían que ser...-susurró Sulpicia y Aro sonrió de medio lado.
-Bueno... señores, adiós, ya nos veremos.-les dijo Aro.
-¿A dónde crees que vas?-le preguntó Vladimir y se dirigió hacia ellos...
HOLAAA (otra vez xD)
Espero que os haya gustado este cap sip?
Dejarme reviews porfisss ese pequeño detalle me alegra el día ^^
Besos =)
