Gracias por vuestros reviews!
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a pero la historia es MIA =)
Capitulo 6:
LA HISTORIA DE JANE
:


-¡ARO!-gritó de nuevo Sulpicia. Su marido estaba acabando con el cura mientras que el resto de su familia les daba una merecida muerte al resto del pueblo.

-¡Ve a por Jane, Sulpicia! ¡Yo voy a por Alec!-gritó Aro una vez acabó su tarea.

Sulpicia corrió a la velocidad del rayo hasta la hoguera en la que se encontraba Jane y la sacó en poco más que dos segundos, llevándola en brazos. Jane seguía gritando de dolor, pero el tacto frío de la vampira la hacía sentirse más a gusto.

-Jane, Jane, querida, estoy aquí. No te preocupes ¿vale? Todo saldrá bien. Alec está a salvo, con Aro. Ahora vamos hacia ellos. Perdoname, mi vida, sé que somos muy egoístas por haceros esto... es necesario Jane. Te quiero, mi niña. Estaré a tu lado todo el tiempo de transformación.-Sulpicia susurró aquello dulcemente en el oído de Jane.

Jane a penas podía respirar. Había respirado mucho humo y eso no era bueno. Escuchó las palabras de su tataratía y a pesar de no entender la última frase no dijo nada.

-Sulpicia dame a Jane.-dijo Aro una vez estuvieron juntos.

-¿Y Alec? ¿Él ya es un...?

-No Sulpi, aún no.-contestó él cogiéndo a Jane de los brazos de Sulpicia- Jane, siento mucho esto... Sé que no comprendes nada y no has de preocuparte por eso, solo, perdóname.

Acto seguido Aro acercó su boca al cuello de Jane y clavó sus colmillos en la yugular de la chica.

-¡AAAAAHHHHHHHHHHH!-gritó ella.

Sulpicia cerró los ojos y se llevó la mano a la cabeza. Después le paso a Alec a su marido y él hizo lo mismo: lo mordió en el cuello. Pero algo fallaba... Aro no podía quitar la boca de su cuello, más bien no quería... Oh-oh.

-Aro, Aro para. Ya tiene ponzoña suficiente en la sangre, lo vas a matar.-le dijo Sulpicia tratando de alejarlo- Aro, mi amor, deja a Alec, por favor...-le pidió de nuevo y él puso cara de dolor... Sabía que lo estaba haciendo mal.- Aro, soy yo Sulpicia, tranquilo... Aléjate del chico ¿vale mi amor? ¿Me escuchas?-susurró esta vez en su oído.

Aro soltó a Alec y se alejó de él.

-Lo siento... Yo... No podía pensar.-se disculpó.

-Tranquilo Aro. No le has hecho nada. Está bien...-le contestó Sulpicia y besó los labios de Aro mientras lo miraba indicándole que ya había pasado.

Jane podía escuchar aquello. Débilmente. Pero podía. Un fuego le corría por las venas, oh, qué dolor... Quería que parara, ¿Por qué no paraba? Ya se había extendido por casi todo el cuerpo, en algún momento tenía que parar. Por suerte, sus tíos vampiros estaban cerca de ella y la podían "enfriar" ligeramente... Pero no oía a su hermano...

-¿D-dónd-e...? ¡Ahhhh!-Jane abrió la boca para preguntarlo pero no podía parar de gritar.

Aro colocó su mano en la frente de Jane.

-Alec está aquí al lado Jane. Sólo que él no grita... no quiere asustarte, ¿comprendes?-le explicó Aro. Después volteó a ver a su esposa, que estaba susurrándole cosas a Alec- Querida, llevalos al castillo con los demás. Yo tengo que hacerle un favorcito a mi querida Jane...

Sulpicia asintió.

-Como quieras, Aro.

Tomó a Alec en los brazos con delicadeza y Aro hizo lo mismo con Jane. Los cuatro se acercaron al resto de los vampiros y ellos miraron a los chicos.

-Dos días y medio bastarán para su transformación.-dijo el señor rubio.

-Bien, Cayo.-contestó Aro- ¿Ellas estan...?

-Dejamos a las chicas vivas, hermano; como nos pediste.-contestó la señorita que estaba agarrada de la cintura por un señor.

-Gracias, Didyme. Jane os lo agradecerá a todos cuando sea una de nosotros.-contestó Aro con una sonrisa.

-Aro, ¿los llevamos a Volterra ahora?-preguntó el que agarraba a Didyme.

-Sí Marco... Cuanto antes mejor.-Aro dejó a Jane en el suelo delicadamente y luego se levantó- Yo voy a por las dos chicas, nos vemos en Volterra, familia.-se despidió y salió corriendo hacia la iglesia.

-Trae, hermana; yo llevaré a Alec. Tú lleva a Jane... creo que necesita tu presencia.-le dijo la esposa de Cayo a Sulpicia.

-Muy bien Athenodora.-le pasó a Alec y luego cogió a Jane del suelo- Son tan jóvenes...

-Lo sé...-dijo Cayo y pasó una mano por el rostro de Alec- No se merecían ir a la hoguera... pobres niños...-los vampiros alzaron una ceja al mismo tiempo mientras miraban a Cayo como si tuviese un tercer ojo- ¿Qué? A veces me da el punto de tipo sensible ¿sabéis?

-Lo sabemos, hermano, no te preocupes.-le susurró Marco dándole palmaditas en la espalda.

-Bueno, vayamos a Volterra. Allí al menos estarán en una cama.-dijo Didyme y salieron corriendo hacia el castillo.

Jane oía la respiración entrecortada de su hermano, las voces de su futura familia y el latido acelerado de su corazón. Pero no veía nada. Solamente oía. Nada más.
-.-

Aro se acercó a dos chicas que estaban atemorizadas en una esquina de la
iglesia. Él sonrió macabramente y las tomó a ambas como si fueran sacos de patata.

-¡Ahhh! ¡Suéltame ahora mismo!-gritó una de ellas.

-¿Quién eres?-le preguntó la otra.

-El poderoso vampiro que os llevará hacia vuestra peor pesadilla... Jane.

-¡¿JANE RICCI?-preguntaron las dos gritando.

-Peor. JANE VULTURI. Ella es mucho peor que la que conocéis, queridas...-Aro sonrió para sí y las llevó del pueblo.

Ya no quedaba nada allí. Ni rastro de vida humana, ni supervivientes, ni testigos. Perfecto.

-.-

-¡AAAAHHHHHHH!-gritó Jane otra vez.

Ya habían pasado dos días desde que se fueron del pueblo y se quedaron en Volterra. Quedaba poco tiempo para que el corazón de Jane dejase de latir...

-Ya... mi niña, ya...-le decía Sulpicia, que como bien había prometido, estaba a su lado las 24 horas del día.

Ambas se encontraban en la habitación de Aro y Sulpicia, puesto que Alec estaba en su futuro cuarto y no querían que los dos escuchasen los gritos de su hermano y se asustaran.

-A Alec le falta media hora. Me ha "dicho" que el fuego está bajando de intensidad.-expicó Aro cuando entró a la habitación. Se situó al otro lado de Jane y la tomó de la mano izquierda, ya que Sulpicia le cogía de la otra.

-¿Qué piensa? ¿Está bien?-preguntó Sulpicia. Parecía una madre demasiado protectora.

-Sí, está bien. El fuego también está bajando de intensidad, por lo tanto pronto llegará al corazón. Jane te agradece mucho que estés aquí con ella, Sulpicia.

Ella sonrió y pasó su mano por el rostro de la chica.

-Te lo prometí, Jane. Y un Vulturi siempre cumple sus promesas.-le dijo Sulpicia- Queda poco para que despiertes como una de nosotros, mi niña, no
te preocupes.

Didyme entró al cuarto y se sentó en la cama al lado de Aro.

-Hola Jane. Yo soy Didyme, la hermana de Aro.-se presentó.

Sulpicia y Aro sonrieron y él habló:

-Didyme, Jane quiere que le cuentes cómo está su hermano.

-Él está bien Jane... Está pasando por lo mismo que tú, tan solo va un par de segundos por detrás de ti. En media hora ambos estaréis despiertos.-le explicó a Jane.

_MEDIA HORA DESPUÉS_

Jane abrió los ojos. El fuego que la quemaba había desaparecido por completo. Parpadeó varias veces, aunque veñia innecesaria esa acción. Podía ver detalles diminutos, como las motas de polvo que volaban cerca de las estanterías; también oía cosas, cosas que al parecer estaban a gran distancia. Respiraba, pero el aire no le hacía falta.

Observó a Aro, Sulpicia y Didyme. Estaban a su lado sonriéndole. Se veían muy distintos a los que ella había conocido días atrás. Sulpicia se acercó a ella y besó su frente.

-Hola Jane. Bienvenida a tu nueva vida.


Espero que os gustase!

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BESOS =)