Disclaimer: Los personajes le pertenecen a pero la historia es MIA =)
Capitulo 7: Nueva vida & Dulce vendetta...
LA HISTORIA DE JANE:
Alec y Jane estaban en la que ahora era su nueva habitación acompañados por los otros seis vampiros.
-Bueno chicos, ¿que tal os sentís?-preguntó Aro.
-Me arde...-contestó Jane señalando con la mano a su garganta.
-Ah, querida, eso es normal. Ahora iremos a comer ¿vale?
Jane asintió y se giró a ver a Alec. Él estaba observándolo todo atentamente. Jane le sonrió y ambos se acercaron a un espejo grande que había en la pared.
-¿Los vampiros podemos reflejarnos en espejos?-preguntó Alec.
Todos asintieron y soltaron varias risitas.
-Los humanos inventan cosas extrañas, Alec.-explicó Athenodora- Lo de que el sol nos quema también es mentira, como lo de los ajos y crucifijos.
-Menos mal...-susurraron ambos al unísono y se acercaron al espejo.
Al ver su reflejo se asustaron un poco, pero más que nada se sorprendieron; se veían muy distintos. Jane observó cada detalle de su nuevo cuerpo. Seguía siendo Jane, o al menos parecida... Tenía los ojos de color escarlata intenso y su piel era muy pálida, también notó que su pelo era un poco más oscuro que el que tenía antes. Pero lo que le sorprendió fue que al levantar un poco el vestido, no tenía ninguna quemadura en la pierna. "Qué extraño..." pensó ella.
Jane se acercó a Sulpicia y la abrazó fuertemente.
-Auuch.-dijo ella y se separó un poco de Jane para sonreirle- Ahora eres más fuerte que yo, mi niña, no querrás extrangularme ¿no?
Jane negó con la cabeza mientras le devolvía la sonrisa. Se tomó de la mano de su hermano y los dos siguieron a los vampiros por el castillo. Les enseñaron la sala de los tronos, los cuartos de los líderes y sus respectivas esposas, las mazmorras, el patio de entrenamiento y por último las habitaciones de la guardia.
-Santiago, Renata.-llamó Marcus.
Pocos segundos después dos vampiros aparecieron delante de ellos mientras sonreían.
-Estos son Renata y Santiago, chicos. Son la guardia permanente.-les dijo Cayo.
-¿Guardia permanente?-preguntó Jane.
-Tenemos mucho que explicaros, mis queridos niños...-contestó esta vez Aro. Todos se dirigieron a la sala de los tronos y allí los líderes se entaron en sus tronos y Aro siguió hablando- Bueno, lo primero que debéis saber es que los vampiros tenemos ciertas normas: una de ellas es que no debemos matar descontroladamente, otra, es que no podemos decirles a los humanos que somos vampiros. Marco.-le cedió la palabra a su hermano.
-Los Vulturis hacemos cumplir esas normas. Somos como la polícia de los vampiros, ¿comprendéis?-los gemelos asintieron- Bien... Los vampiros no podemos exponernos a la luz del sol porque los humanos sabrían que somos distintos. Cayo.-le dio la palabra al rubio.
-Los vampiros tenemos unas características que debemos tratar de ocultar al estar entre humanos: nuestra velocidad es mucho más rápida que la suya, la fuerza también, nuestros sentidos están más desarroyados, para los humanos poseemos una belleza sobrenatural y si salimos a la luz del sol nuestra piel brilla.-explicó Cayo.
Jane se miró las manos. Su piel era muy pálida, casi translúcida. Renata se acercó a ella y le sonrió.
-Te voy a traer un regalito.-salió a velocidad vampírica por las puertas y se dirigió al calabozo.
-Jane querida, te tenemos un pequeño regalo.-le dijo Aro con una sonrisa malvada en los labios- ¿Te acuerdas de ciertas arpías asquerosas malditas niñas que te molestaban?
Jane asintió.
-Pues podrás darles su merecido.
-No quiero comerlas. No quiero tener nada suyo dentro de mí, aunque... podría hacerlas sufrir un poco.-Alec arqueó una ceja.
-Entonces tú las torturas y yo me las como. ¿Buen plan hermana?-propuso Alec.
-Buen plan hermano.-contestó Jane.
Todos los Vulturis sonrieron ante su respuesta... Jane sería una vampira de armas tomar.
-Recuerda, Jane, eres Jane Vulturi. No Jane Ricci. Enséñales la diferencia.-le dijo Sulpicia a su querida niña y ella sonrió de nuevo.
Escucharon gritos desde afuera de las puertas. Oh, pobres humanas, de seguro deseaban haber muerto con el resto del pueblo a lo que les esperaba dentro de la sala. Abrieron las puertas.
Renata las tenía a ambas agarradas de las manos. Las chicas le daban patadas para liberarse, pero solo lograban hacerse daño. Las dos lloraban desconsoladamente mientras Jane les sonreía.
-Aquí tienes, Jane. Espero que sepas disfrutar del momento.-le dijo Renata y tiró a las chicas al suelo.
Los gemelos se acercaron a ellas.
-Vaya, vaya, vaya... Volvemos a encontrarnos Selenia, Lisa...-les dijo Jane.
-Jane, ¿qué te han hecho? Tienes la piel pálida, y, tu voz es tan... dulce...-dijo Lisa.
-Ha! ¿Ahora te preocupas por mí? No me hagas reír Lisa.-Jane miró a Selenia- Bueno, tú ya no te ríes ¿no? No estoy quemada en la hoguera.
-Pero sigues siendo la misma niñata de siempre.-susurró ella y Jane la escuchó gracias a sus oídos vampíricos, al igual que el resto de los Vulturis.
-Te he oído, Selenia.-le dijo y la humana se quedó sin aliento- Alec, puedes hacer lo tuyo con Lisa. Selenia es MIA.
-¡AAAAAAHHHHHHHH! ¡AGHAHHAHHH!-gritaba Selenia tirada en el suelo.
Alec se había acercado a Lisa y se la había comido, no sin antes recordarle que tenía que haber sido más buena con Jane, pero que se salvaba de ser torturada como Selenia. Jane estaba sonriendo malvadamente y veía cómo Selenia se "moría" de dolor.
-¡Qué divertido es esto!-decía Jane cada dos por tres y aquello causaba que los líderes rieran fuertemente. Renata y Santiago miraban asombrados a la humana, ellos sabían que el don de Jane era fuerte, pero no se imaginaban que lo fuera a tal grado.
-¡JANNEE RICCI! PARAAAAAA-gritó Selenia y Jane paró. Aquello sorprendió a los demás vampiros.
-No me vuelvas a llamar Jane Ricci, Selenia. Jane Ricci murió en la hoguera. Pero Jane Vulturi nació en el Palazzo dei Priori. Y yo soy JANE VULTURI.-dijo ella orgullosa de su nuevo apellido y volvió a torturar a Selenia.
Sulpicia miraba orgullosa cómo su niña se vengaba de la maldita arpía que la molestaba cuando era humana. Se acercó a Aro que aún seguía sentado en el trono y se sentó en su regazo.
-Mi vida, ¿has visto cómo ha aumentado su don después de la transformación?-le susurró a su esposo. Él sonrió.
-Sí, Jane es una vampira de cuidado Sulpicia. Creo que nadie querrá molestarla nuuuuuuunca más.-le contestó y los dos rieron.
Jane cogió a Selenia como si fuera una muñeca y la estampó contra la pared.
-Jajajajaja ¡Qué divertido es ser vampiro!-chilló y luego Alec cogió a Selenia para volver a saciar su sed- Sí, ha sido taaan divertido que me ha entrado hambre...
-Pues saldremos de caza.-propuso Didyme- Hace mucho que no lo hacemos ¿no os parece hermanos?
-Cierto... Didy tiene razón, divirtámonos un poco.-la apoyó Marco.
-Decidido entonces.
Alec y Jane se tomaron de las manos. Ya tenían su venganza.
-¡Oh, que dulce es la vendetta!-le dijo Alec a su hermana mientras seguían a los Vulturis.
-No es el modo más adecuado de solucionar las cosas, pero, en todo caso iremos al infierno así que...-le contestó Jane y los dos se rieron.
Un bonito comienzo para una nueva vida.
Espero que os gustase!
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BESOS =)
