Disclaimer: Los personajes son de Sthepenie Meyer pero la historia y su trama es MIA =)
Capitulo 8: caza y una historia
LA HISTORIA DE JANE:
Los Vulturis y los gemelos estaban en la plaza de San Marcos, era de noche por lo que no tuvieron que preocuparse por brillar delante del mundo literalmente. Hacía frío, aunque para los vampiros fuera algo insignificante, para los humanos el frío les afectaba y por ello había poca gente en la calle.
-Observad chicos, pero no respiréis... no queremos armar un alboroto.-les dijo Aro a los gemelos- Ahora sois neófitos, vampiros "recién nacidos" y no podréis aguantar mucho la sed.
-Cuando cazamos, tenemos que tener cuidado de que no nos vea nadie, si no seríamos descubiertos. Hay que escoger al humano que será nuestra cena antes de ir a por él, tenemos que escoger a uno que parezca despreocupado y que no tenga pinta de adinerado.-explicó Marco.
-¿Por qué?-preguntó Alec curioso.
-Porque si se tratara de una persona famosa o adinerada, su desaparición se sabría y comenzarían a inversigar por la zona... y nunca es bueno que los humanos husmeen por aquí...-le contestó Marco a Alec.
Jane observó las calles y a lo lejos vió a un hombre de unos cuarenta años aparentemente. Iba caminando con una nabaja en la mano y en su cara podía verse mucha tristeza y odio hacia alguien.
-¿Ese de ahí estaría bien?-preguntó Jane señalando al señor.
-Si, sería una buena opción.-le contestó Aro.
-Ahora volvemos. Cazamos y regresamos.-avisaron Athenodora y Cayo y salieron corriendo a una velocidad inhumana hacia las casas de al lado, luego salieron de Volterra para poner rumbo a algún pueblo de Toscana.
Sulpicia miró a Jane que observaba atenta al humano.
-Vamos.-Le dijo y la tomó de la mano cual madre perfecta. Ambas se dirigieron hacia el humano. Él estaba triste, se le notaba en la mirada-¿Váis a algún sitio señor?-le preguntó Sulpicia.
-No, señorita; si es preciso iré al infierno, pero dudo que alguien quisiera escuchar las plegarias de un hombre como yo.-le contestó él con la mirada bajada.
-¿Deseáis morir?-le preguntó ella y él asintió- En tal caso estáis de suerte. Jane, esta será tu cena.
-Solo debo ¿morder?-le preguntó Jane a Sulpicia y ella asintió. Jane hizo aquello y en poco más de veinte segundos el señor ya estaba seco. Sulpicia sonreía.-Más...-susurró Jane.
-En seguida mi niña.
Las dos voltearon y vieron que solamente estaban las dos esposas y Alec.
Santiago se les acercó y habló:
-Sulpicia, maestro Aro ha dicho que había un rastro de neófitos cerca de Volterra y que los iban a seguir.-informó.
-¿Y han ido sin guardias?-preguntó Sulpicia preocupada.
-No, los tres señores han ido con Renata los de rango menor... Elías, Bartholomiu y Neizhan.
-Bueno... Volvamos al palacio, -miró a Jane- allí tenemos reservas de sangre.
Todos volvieron al palacio. Alec escuchó atentamente lo que le contó Jane sobre cazar a un humano. Él ya sabía cómo era la sensación pero dejó que ella se lo relatara con pelos y señales, detalle por detalle.
Alec se marchó con Athenodora hacia alguna sala del inmenso castillo. Al parecer la esposa de Cayo le había caído tan bien como Sulpicia. Didyme se acercó sonriente hacia Santiago. Él era el prometido de Renata, y Renata era como una hermana para Didyme, puesto que durante su tranformación Didyme estuvo cuidándola en todo momento. Jane y Sulpicia se quedaron solas en la sala de los tronos.
-Oye Sulpicia, recuerdo que una noche... aquella en la que Aro y tú nos revelasteis que érais vampiros... os fuisteis muy tensos de nuestra casa. ¿Qué ocurría?-le preguntó Jane.
Sulpicia hizo un gesto para que la chica fuera con ella y salieron del salón. Caminaron por los pasillos en dirección a una salita. Al abrir la puerta, Jane se dió cuenta de que era una biblioteca; con un piano y un par de silloncitos. Sulpicia se sentó en uno de ellos y Jane la imitó.
-Los Vulturis tenemos algunos enemigos Jane... porque somos más poderosos que los demás vampiros... Nuestro mayor enemigo es el clan rumano. Aquella noche andaban cerca. Se dirigían hacia el norte, pero pararon el viaje. Por suerte solo eran tres de ellos: Vladimir, Stefan y su guardaespaldas Philipe, más conocido como Phil.-le dijo Sulpicia. Jane esperó a que continuara.
Estábamos los cinco, dos Vulturis y tres rumanos, en medio del Bosque Tirreno. Teniendo en cuenta que yo soy mujer y que Aro querría protegerme a toda cuesta, estabamos en una gran desventaja, así que traté de ganar algo de tiempo- Sulpicia soltó un suspiro- Pero esos hombres son peores que los humanos hormonados...-dejó la frase sin terminar- Y bueno, pues, mi plan no salió del todo bien y nos rodearon...
FLASHBACK
-¿A dónde crees que vas?-preguntó Vladimir y se dirigió hacia Aro y Sulpicia...
Aro hechó hacia detrás suyo a Sulpicia como un auto-reflejo para protegerla y se colocó en posición de ataque. Los rumanos se rieron ante su posición pues, él no tenía ninguna posibilidad contra ellos.
-Vete.-le susurró Aro a su esposa y ella frunció el entrecejo.
-No pienso dejarte.-le contestó y se situó a su lado en posición de ataque.
Vladimir soltó una carcajada.
-Oh, qué tierno...-les dijo-... bonita parejita feliz.-Aro le gruñó.
-¿De verdad quieres pelear?-le preguntó Aro y él asintió- Entonces ataca.
Vladimir se dispuso a atacar pero fueron Stefan y su guardaespaldas los que saltaron a por Aro. Vladimir, sonriente, se acercó a Sulpicia la cual miraba preocupada la pelea en la que estaba metido de por medio su marido.
-Tal vez alguien vaya a quedarse viuda y yo me quede con ella...-canturreó Vladimir cuando estuvo cerca de Sulpicia. Ella volteó a verlo y lo miró con furia.
-Vuelve a decir eso y será lo último que digas.-lo amenazó con odio en los ojos.
-Sulpicia se va a quedar viu-ella no dejó que continuara y se lanzó a su cuello.
Mordió el cuello de Vladimir inyectándole ponzoña, por lo que él puso cara de dolor. Le arrancó un brazo al vampiro pero Stefan la golpeó y la tiró a metros de distancia.
-¡SULPICIA!-gritó Aro.
FIN DEL FLASHBACK
-Después de aquello aparecieron Didyme, Marco, Athenodora, Cayo, Santiago y Renata, con algunos guardias más y los rumanos se marcharon...-acabó de contar Sulpicia con la mirada baja.
-Ese tal Vladimir, el quiere ser el rey de los vampiros... ¿Te conocía de antes?-le preguntó Jane.
Sulpicia suspiró.-Digamos que, Vladimir, se "encaprichó" conmigo una vez cuando trató de matar a Marco. Y desde entonces Aro lo odia más.
-Vaya.-Jane soltó un par de risitas- Nunca pensé que Aro fuera celoso, jeje...
Sulpicia sonrió de medio lado y Alec entró a la biblioteca, estaba dando saltitos de felicidad.
-¡Jane! ¡Jane! ¿Quieres venir con Didyme, Athenodora, Santiago y conmigo? ¿Te acuerdas del conejo que mataste? ¡No está muerto! Jajaja, ven a verlo. ¿Vienes tú también Sulpicia?-le preguntó Alec.
-No gracias. Me quedaré aquí... Creo que tocaré el piano, lo tengo un poco abandonado al pobre.-le contestó Sulpicia esbozando una sonrisa amable.
Los gemelos salieron al patio de entrenamiento, mientras Sulpicia suspiraba y comenzaba a tocar una canción que compuso para Aro siglos atrás. Los hermanos allí se encontraron con el suertudo del conejo. Jane se carcajeó de él nada más verlo: notó el pulso tan acelerado de su corazón en cuanto la vio.
-Tranquilo, conejito. Ahora está Alec para protegerte.-le dijo Jane y todos rieron.
HOLAA siento hager tardado... U.U pero el martes actualizare de nuevo si puedo ok? Reviewww plisss
besos =)
