HOLAAAAAAAA :D

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Sthepenie Meyer y la trama de la historia es MIA =)

Capitulo 9: Carlisle Cullen

LA HISTORIA DE JANE:

Horas después Aro, Marco, Cayo, Renata y los guardias llegaron al palazzo dei priori. Eso si, esta vez, el conejo no vivió para ver la llegada de los señores a Volterra... Jane se encargó de ello. Ayy, pequeño conejín ingenuo. Qué pena daba, pero en fin, un conejo es un conejo. Punto.

Las esposas se acercaron a sus respectivos maridos y Santiago a Renata, para verificar que estaban completos y que no les ocurría nada. Aunque, faltaba Sulpicia...

-¿Y Sulpicia?-preguntó Aro al ver que su esposa no estaba con los demás.

-Ella está en la biblioteca del piano.-contestó Jane.

-Ah, gracias Jane.-le dijo Aro para luego salir hacia la biblioteca y ella le sonrió a modo de respuesta.

Alec y Jane se juntaron y decidieron dar un recorrido por los pasillos del palacio. Caminaron por el ala este, en el que se encontraba su habitación, y luego se dirigieron al oeste, donde estaba la torre del reloj y las campanas. Ambos subieron a la torre cuidadosamente y observaron el paisaje desde las alturas.

-Que bonito...-admiró Jane.

-Lo es.-concordó Alec.

Se podían ver casas hechas de piedras de color sepia por doquier, al fondo había un bosque completamente verde que se juntaba con el color ámbar del firmamento. Estaba amaneciendo. El sol ya salía, poco a poco, y las nubes del cielo se habían vuelto rosáceas. Alec estiró un brazo fuera de la ventana y los rayos de sol lo alcanzaron. Su piel brillaba como si estuviese hecho de diamantes.

-Wooww.-dijo Jane y pasó su mano por el brazo de su gemelo-Parecen miles de diamantes pequeños pero no raspa.

Jane sacó la cabeza entera por la ventana y Alec se quedó observándola atentamente. Su hermana era más hermosa aún si era posible.

-Estás preciosa Jane.

-Tu también Alec.

-Parece que el estar muertos no afecta a la belleza.

-Así es, hermano.-Jane sonrió y lo tomó de la mano. Corrieron a velocidad vampírica con cuidado de no romper nada por su increíble y nueva fuerza, hasta que llegaron a las mazmorras. No había nadie dentro de ellas.

-¡Jane, Alec!-oyeron gritar a Renata aunque estaba bastante lejos- Os necesitamos en la sala principal.

En un abrir y cerrar de ojos, los mellizos ya estaban al lado de Renata. Ella les sonrió y les explicó que había llegado un vampiro nuevo a Volterra y que quería hablar con los líderes. Entraron a la sala de los tronos.

Los líderes estaban sentados en sus respectivos tronos, las tres esposas estaban juntas en una esquina con porte serio igual que el de sus maridos, Renata se situó al lado de Santiago que estaban en la esquina opuesta a la de las esposas; y Jane y Alec se quedaron donde estaban: cerca del trono de Cayo. Y pintaron en sus rostros la típica cara inexpresiva que utilizaban en el colegio.

Las puertas se abrieron y entró un hombre rubio, de tez pálida y rostro de perfectas facciones como las de cualquier vampiro, pero, sus ojos eran dorados... no eran de color burdeos como los de los demás.

-Buenos días señores.-saludó el hombre- Mi nombre es Carlisle Cullen.

Aro se levantó de su trono y se dirigió al hombre con una sonrisa.-Mi nombre es Aro, Carlisle, y ellos son mis hermanos Marco y Cayo.-señaló con la mirada a cada uno de ellos- ¿Me permites?-preguntó refiriéndose a su mano.

Carlisle asintió y Aro tomo su mano entre las suyas. Segundos después contestó:

-Vaya... Veo que nadie te ha enseñado las reglas que tenemos los de nuestra especie ¿verdad? Y... ese extraño método tuyo de tomar sangre animal... es... extraordinario. Algo nuevo para nosotros.

Cayo y Marco también se levantaron.

-¿Sangre animal?-preguntó el rubio lleno de curiosidad.

-Así es. No quería matar a humanos así que me alimento de la sangre de los animales.-contestó Carlisle.

-Interesante...-susurraron los dos líderes a la vez.

-¿Querrías quedarte con nosotros, Carlisle? Formar parte de nuestra familia, los Vulturi. ¿Qué te parece amigo?-preguntó Aro emocionado.

-Claro, pero solo por un tiempo Aro... Me gustaría ver mundo más adelante.-contestó Carlisle y Aro sonrió.

-Perfecto. Entonces comencemos por las presentaciones: Ellos son Renata y Santiago, miembros de nuestra guardia permanente; esos chicos de ahí-Aro soñaló a los gemelos- son los tatarasobrinos de mi esposa, pero yo los adoro como si fueran mis propios hijos; -sonrió- ella es Sulpicia mi esposa, Didyme mi hermana biológica y esposa de Marco, y Athenodora la esposa de Cayo.
Todos hicieron una leve inclinación con la cabeza mientras sonreían y Carlisle los imitó.

-Es un placer conoceros. Yo soy Carlisle Cullen y vengo de Londres.

Carlisle resultó ser un gran hombre después de todo. Educado, amable, sociable, con un gran interés por la ciencia y la historia, adoraba el arte, la música... Se había convertido en un íntimo amigo de Aro y de sus hermanos, pero sobre todo de Aro. Hablaba muy a menudo con él y con Sulpicia. A ella también le caía bien Carlisle.

Un día, Jane se chocó con Carlisle de camino a la biblioteca. Quería ir a ver cómo Sulpicia tocaba el piano de cola mientras ella leía uno de los miles de libros que había en la estancia. Y Carlisle venía de cazar y se dirigía a su cuarto. Ambos cayeron al suelo.

-Oh, vaya, perdóname Jane-se disculpó él ayudándola a levantarse- No veía ni por donde caminaba.

-No te preocupes Carlisle, también ha sido culpa mía.-le contestó Jane con una sonrisa amable.

-Sabes, creo que hasta ahora no te había visto sonreír. Y tienes una bonita sonrisa, Jane.

-Gracias, Carlisle. Supongo que no sonrío mucho ante los desconocidos.

Carlisle asintió.-Y... ¿A dónde te dirigías?

-A la biblioteca, a leer un libro y escuchar a Sulpicia mientras toca el piano.-contestó la chica.

-No pienso que esté en la biblioteca. Creo haber oído que está de caza con Aro y que tardarán un rato.

-Ah, bueno, en ese caso iré con Alec.-nada más hablar de él, el gemelo ya se encontraba a su lado.

-Hola Jane, hola Carlisle.-les saludó.

-Hablar del demonio y aparece.-le respondió Jane entre risitas.

-Ja, ja... ¿Vienes al patio hermana?

-¿Has encontrado otro conejo?

Alec rió por ante su respuesta.-No, pero si hay una ardilla.-volteó a ver a Carlisle- ¿Tu no comerás ardillas no?

-No.-soltó una carcajada- Prefiero los ciervos y tigres.

-Bien, porque después de que la terremoto de mi hermana pase por allí no quedará nada del animal.-contestó Alec y junto a su hermana salieron corriendo hacia el patio de entrenamiento.

Carlisle los miró alejarse. Algún día él también tendría una familia. Algún día...

Besos =)