Disclaimer: Los personajes sin de y la historia MIA =)
Capitulo 10: Dos nuevos Vulturis y vestidos de novia.
LA HISTORIA DE JANE:
Jane y Alec estaban en el patio de entrenamiento, antes habían estado torturando a la ardilla, pobrecita, pero supongamos que todos los animales pequeños deberían tener miedo de Jane... A los pocos minutos después de que a la ardilla le diera un infarto, Renata y Santiago aparecieron tomados de las manos. Se acercaron a los gemelos.
-Hola chicos, ¿Qué hacéis?-preguntó Santiago amablemente.
-Nada... torturar animalitos indefensos...-dijo Alec soltando unas risas- Pero como no me gusta inmiscuirme en temas de "parejita feliz de cuento de hadas" no preguntaré qué hacíais vosotros dos.
Todos rieron. Renata era una chica de cabello castaño claro, ojos burdeos y piel pálida, era delgada y alta y no aparentaba tener más de veinte años. Santiago en cambio, tenía el pelo oscuro y su piel era un poco más olivácea que la de los demás vampiros, aunque seguía siendo pálida; era musculoso y aparentaba unos veinticinco años. Jane se fijó en aquello mientras su hermano hablaba.
-Y, ¿vosotros tenéis dones?
-Yo sí, -contestó Renata- puedo crear escudos para proteger de un ataque físico a quien yo quiera y a mí misma.
-Yo la verdad no estoy seguro...-dijo Santiago- Tengo la misma fuerza y velocidad que el resto de nosotros, aunque... Aro dice que tal vez tenga un don, ya que se me dan muy bien los temas de supervivencia.
-Vaya...-Jane exclamó asombrada- Buenos dones, sin duda; y...-ella escuchó algo- Chicos, ¿no oís algo en la entrada?
Todos voltearon y escucharon atentamente: llamaban a la puerta, y no era exactamente el típico ding-dong de un timbre, si no que sonaba pooomb pooomb pooomb por todo el palacio. Los cuatro vampiros corrieron a la entrada y abrieron las puertas. ¿No se supone que los guardias deberían de estar aquí para abrir? Se preguntó Jane. Al abrirse las puertas vieron a dos vampiros: un hombre y una bellísima mujer, ambos tomados de la mano.
-Disculpad, ¿se encuentran aquí los líderes? Querríamos hablar con ellos.-habló el hombre y Alec asintió pero fue Jane la que contestó.
-Claro, seguidnos.
Los vampiros llevaroon a los recién llegados al salón de los tronos. Allí, como era costumbre, Aro se levantó de su trono y se dirigió a los nuevos. Jane se fijó en que tan solo estaban ellos, los maestros y Carlisle. Ningún guardia más, ni las esposas.
-Benvenute a Volterra.-habló Aro- ¿A qué se debe el honor?
-Mi esposa y yo querríamos unirnos a algún clan y nos gustaría que nos aceptaran en el suyo.-explicó el hombre.
-Claro, pero, para entrar al clan de los Vulturis debéis tener dones... ¡Eleazar!
A los pocos segundos un hombre de cabellos castaños entró al salón.
-Mande.
-¿Podrías decirme si son valiosos, mi querido amigo?
-Por supuesto Aro.-se acercó a la mujer- ¿Me permite?-ella asintió y él cogió su mano; pasados unos segundos cogió la del hombre y después la soltó-Ya está.-dijo él- Él no posee don, pero tiene bastante fuerza física. Y ella sí posee uno: puede atraer a los humanos y vampiros. Puede hacer que la sigan sin que haya razón aparente, simplemente utilizando su belleza y
encanto.
Aro alzó una ceja.
-¿Atracción?
-Así es.
-Vaya... Creo que ya sé qué hacer con ese don... Además eres muy bella.
Jane dejó a un lado su expresión seria y sonrió ahogando una risita. Eso ha sonado muy mal Aro... pensó y se rió en su interior.
-Por cierto, aún no nos hemos presentado. Yo soy Heidi y él es mi marido Félix.-habló por primera vez la mujer, al parecer llamada Heidi y sonrió amablemente. Jane pensó que era una de las mujeres más bellas del mundo; aunque para ser ciertos, todas las vampiresas eran extramadamente hermosas, pero Heidi lo era aún más.
-Aro, ¿tenemos pescadora?-inquirió Cayo.
-En efecto hermano.-contestó Aro y se relamió "sultilmente" los labios. Dios... Aro parece cualquier cosa... Jane, por favor, no seas tan pervertida. Se regañó así misma Jane. Aunque la verdad, ella apostaría lo que fuese a que más de la mitad de los presentes pensaban lo mismo sobre el asunto, ya que podía divisar varias sonrisillas por aquí y allá.
-Yo soy Aro y ellos mis hermanos Marco y Cayo. Bienvenidos a la familia. Por lo visto, vamos aumentando por días...
Después de las presentaciones Jane se acercó a Aro y él le cogió de la mano. Y gracias a ello pudo "ver" qué pensó Jane minutos antes.
-Por el amor de dios, Jane, me haces sentir un pervertido.-se quejó Aro.
-Lo siento, -rió la chica- pero esque estabas tan gracioso Aro...
-Si al final va a ser cierto que lo de mal pensada va de familia en familia... Primero Sulpicia, luego tú...-Aro negó con la cabeza- Gracias al cielo a que no estaba mi mujer o de seguro me habría saltado al cuello para matarme.
-Seguro... Pero, ¿a qué venía todo aquello? ¿Pescadora?
-Verás Jane, me gustaría que Heidi fuese la "pescadora" de los Vulturis. Que nos buscase la comida, ya que, gracias a su don sería más fácil.-explicó Aro- A veces no tenemos tiempo de salir todos los Vulturis y cazar algo, así que me parece buena idea.
Jane se mordió el labio inferior, como lo hacía de pequeña.
-Pero, ¿eso significaría que Heidi tendría que vestirse provocativamente?
-No creo que sea necesario, pero aun así...
-Mejor no os doy más ideas maestro Aro. -contestó Jane riendo- ¡Podrían ser utilizadas en mi contra!-gritó ella ya de camino a la biblioteca.
Allí estaban las tres esposas conversando animádamente entre ellas sobre lo que al parecer se trataba del aniversario de boda de alguien.
Jane llamó a la puerta y después de escuchar un "adelante" entró a la biblioteca. Y, en efecto, allí estaban las tres mujeres sentadas en un sofá grande y blanco que había en el centro de la habitación, al lado del piano.
-Jane, querida,-la llamó Athenodora- ven aquí, necesitamos tu opinión.
Mirándolas desde otro punto de vista, bien podrían tratarse de tres típicas adolescentes en vez de tres mujeres con sus siglitos bien cumplidos recientemente. Jane se acercó a ellas y observó que las tres ojeaban unos dibujos a lápiz. En ellos sólo había dibujados vestidos, vestidos de novia.
-¿Cuál te gusta más, mi niña?-preguntó Sulpicia con entusiasmo.
Jane ojeó las páginas y señaló uno de ellos.
-Este.
-Ése lo he diseñado yo.-anunció Didyme orgullosa- Es muy bonito, la verdad. Creo que con un par de arreglos, flores y lazos de azul cielo, quedarían muy bien para- dejó la frase sin acabar ya que Cayo entró al habitáculo de repente.
-Buenas tardes señoritas.-saludó él felizmente y cogió a Athenodora de la mano- Os la secuestraré por un rato ¿vale?
Antes de que salieran Athe logró decir:
-Ya me diréis que tal van los diseños de tu vestido, ¿vale Sulpicia? ¡Pero no empecéis sin mí!
-¿Vestido de boda para tí Sulpicia?-preguntó Jane curiosa.
-Sí, pronto es el aniversario de mi boda y mis hermanas quieren hacerle una pequeña "sorpresa" a Aro... Pobre, algún día lo matarán (de nuevo) de un susto.
HOLA! Espero que os gustara el capi! ^^ Y también espero que me dejeis algun review!
Besos =)
