Ron lo esperaba aún despierto, nada más abrir la puerta del dormitorio lo vio sentado sobre su cama, regalándole una media sonrisa. Harry quería aparentar estar sereno y alzó su mano derecha restándole importancia a lo que el pelirrojo quisiera decirle cuando hizo el ademán de levantarse y dirigirse hacia él. Ron suspiró y bajó su vista cuando Harry pasó por su lado, se veía abatido. Estaba seguro que Hermione le había dado la noticia que lo debería estar partiendo en dos por dentro en ese momento, creyó que Harry entraría echo un vendaval y se le echaría encima reclamándole no haberle advertido nada sobre lo de Konner; pero no pasó nada de eso, se dirigió al baño en silencio y de pronto se escuchó el sonido del grifo del lavamanos abrirse y luego el del agua caer.
- No te dije nada porque creí que la indicada para ello era Hermione - le dijo, recargándose sobre el marco de la puerta con su brazo izquierdo a su costado y el derecho acariciando el antebrazo. Harry a su espalda, lo miró por el reflejo del espejo - Y si te lo decía antes habría complicado más las cosas entre ustedes.
Harry no le dijo nada, se quitó sus anteojos y unió sus manos para luego ponerlas bajo el chorro de agua y refrescarse con ellas la cara. Cerró los ojos, sentía un leve ardor que no sabía si era causa de que alguna gota se le hubiera metido a los ojos, o por las ganas que tenía de llorar. De pronto se sintió estúpido. ¿Cómo podría él llorar por algo como eso? No era más que una simple tontería. Lejos de entristecerse y enojarse debería estar feliz por Hermione, aún cuando su felicidad propia dependiera de eso y le demostraría a Ron y a Hermione, aún cuando ignoraba los sentimientos que él tenía por ella, que no le dolía ni molestaba su nuevo noviazgo con Edward Konner. Aún con los ojos cerrados, buscó a tientas su toalla y al encontrarla se secó el rostro y depositó sus anteojos sobre su nariz; se dio la vuelta y casi chocó contra un Ron que se mostraba serio.
- Amigo, aunque quieras disimularlo no puedes. Tienes cara de haber visto al mismísimo V-Voldemort - tragó saliva fuertemente, que creyó que se atragantaría con la misma. Luego de la caída de Voldemort a Ron le seguía dificultándose pronunciar su nombre - ¿Qué piensas hacer ahora?
-¿Que qué pienso hacer ahora? - repitió Harry, con voz enérgica haciendo sobresaltar a Ron del susto - Por supuesto que no pienso hacer nada - pasó de él tan rápido que lo golpeó en el hombro - Oh, sí. Ya lo sé. Pienso ser un buen amigo, el excelente confidente que he sido hasta ahora y nada más - dijo, sarcásticamente y sonriendo de forma cínica
Ron no se atrevía a decir nada, imaginaba lo que en estos momentos podría estar sintiendo su amigo y sabía que no era nada placentero. Y sin más que decir, el ojiverde se recostó pesadamente en su cama, dándole la espalda al pelirrojo. A Ron le dieron ganas de reír por un momento, parecía un niño emberrinchado porque no consiguió lo que quería, lo cual le resultaba gracioso y sonrió de lado. Harry había hecho tanto por él en todos los años, que era hora de ayudarle de regreso; juntos lucharon para vencer a Voldemort, entonces ahora lucharían contra Konner que no sería más que pan comido. Y con lo necio que sabía que Harry podía llegar a ser, tenía que encontrar otra forma de hacerle entrar en razón, no podía darse por vencido así como así.
-No creo que Konner tenga lo necesario para salir con la bruja más inteligente de Hogwarts ¿Sabes?
Al escuchar el apellido de su rival sintió la sangre hervirle y tuvo que reprimir una patada en el aire. A él poco lo conocía, en realidad nunca había escuchado hablar de él sino fuera por su amiga. Sólo sabía que era un estudiante que llegó el año pasado porque sus padres se mudaron a Inglaterra y muchas otras cosas más que seguramente Hermione le confió pero que en ningún momento prestó atención, limitándose así a asentir con su cabeza mientras en su mente creaba las peores escenas de tortura contra aquél chico. A parte de Voldemort, estaba seguro que él era la segunda persona a la que más aborrecía, sí, por encima de Pettigrew y ese bicho chismoso de Skeeter. ¿Pero qué culpa tenía el pobre de ganarse ese puesto? ¡Ah, lo sabía muy bien! Y por ello era inevitable sentir un inmenso aborrecimiento hacia él.
- Además esa cara de petulante que se carga - Harry no podía verlo, pero lo conocía tan bien que sabía que estaría haciendo una mueca de total desagrado y el imaginárselo le hizo soltar una carcajada - Creo que el otro día escuché a Malfoy reñirle porque él es el único que puede portar esa cara.
- Debió ser una batalla dura - agregó Harry con falso interés al relato que Ron inventó y se volteó para verlo de frente.
- Oh, si. Demasiado reñido diría yo. Finalmente el hurón ganó, era de esperarse.. Petulante naces, petulante por siempre serás.
Ambos soltaron una estruendosa carcajada que tuvieron que reprimir segundos después cuando Harry, quien apenas podía contener la risa, le señalaba que guardara silencio, pues seguramente sus compañeros de otros grados deberían encontrarse plácidamente dormidos. Harry no podía estar más agradecido con Ron, sabía perfectamente lo que su amigo trataba de hacer y, pese a que estaba funcionando, intuía que era sólo un breve remedio.
- Tú eres mejor que ese pavo real - Y ahí iba de nuevo, Harry se limitó a rodar los ojos y pensó entonces que esto no terminaría nunca - Vamos, no te dejes vencer así como así.
- No quiero echarte a perder la fiesta, Ron. Pero por si no lo sabías Snape tiene un cabello espantoso y grasiento, mis tíos me odian, y Dudley es un chico muy, muy robusto. - Ron frunció el ceño y Harry decidió aclararle de una vez por todas - ¿Qué tiene que ver esto con Hermione? Bien, pues todo lo que te dije resulta que son verdades absolutas, al igual del hecho que Hermione tiene novio. Nada puede hacerse, es algo que está lejos de mi alcance para cambiarlo, y no depende de mí. Todo reside en la persona de querer realizar un cambio. Así que mientras Snape no decida usar un buen acondicionador, que mis tíos se interesen por mí o que Dudley se ponga a dieta, todo seguirá tal y como está.
Ron sonrió de lado y después de meditar por mucho tiempo, dijo triunfante - Pero quizá si le llevas un acondicionador a Snape y le haces probarlo, posiblemente cambie de opinión tras constatar el efecto que ocasiona - ahora fue turno del ojiverde para fruncir el ceño - no me voy a meter en ejemplos con tu familia porque honestamente me causan una patada en el hígado. Lo que trato de decir es que… si no lo intentas, jamás sabrás qué reacción puedes desencadenar. Dices que todo reside en la persona de querer realizar un cambio ¿No? Se tú esa persona.
- No lo haré , Ron
- Te verás muy mono con tu traje en la boda de Hermione
-No seas ridículo - soltó el ojiverde con enojo.
- No estoy diciendo que se la arrebates y la secuestres - Harry alzó una ceja y lo miró detenidamente - simplemente cortéjala. Siempre has sido su amigo, pero nunca le has demostrado que quieres dejar de ser sólo su amigo.
Harry sintió como un golpe en el pecho y una sacudida en el estómago que lo hizo reaccionar ¿Cortejarla? ¿A estas alturas? Ron tenía razón, ciertamente nunca le demostró que su interés traspasaba las líneas de la amistad ¿Ron estaría en lo cierto?
-No lo sé, Ron – Harry volteó su cabeza y se encontró con Hedwig y extrañamente la lechuza aleteaba alegremente, como si le alentara a hacerlo.
-¿Lo ves? Incluso a Hedwig le parece una buena idea – la nombrada comenzó a aletear más fuerte - ¿Qué dices?
- No - respondió tajante
- ¡Qué necio! - De pronto, el sueño lo invadió y no pudo contener un descarado bostezo - Este conversación se está volviendo aburrida - acomodó su cama para acostarse, se arropó bajo las sábanas y cerró los ojos - Por la mañana habrás cambiado de opinión
- No cuentes con ello
- Dulces sueños a tí también, Harry
Estaba seguro que no habían pasado ni dos minutos después de que Ron se callara cuando ruidosos ronquidos salieron desde la profundidad de su garganta. Rió por lo bajo e imitando a su amigo, se sumió en un profundo sueño.
Harry estaba sumamente enojado. Daba vueltas en el mismo lugar enfurecido. En su camino, se encontró con un árbol al que miró con profunda cólera y, como si el árbol tuviera la culpa, lo pateó con fuerza y creyendo que no había sido suficiente le propinó un puñetazo que lo hizo sangrar. Le dolía tanto la cabeza que se mareó. De una u otra forma tenía que descargar su furia, sabía que ante los ojos de la persona que lo miraba apenada pero a la vez con indignación, no era más que una simple rabieta inmadura.
Permaneció callado sentado sobre las hojas secas del bosque prohibido, respirando con normalidad. Era difícil lograr ver algo con la oscuridad de la noche, aunque con la poca luz que la luna les ofrecía era suficiente para darse cuenta que se encontraba al menos a la mitad del bosque. Más allá en el castillo, se podían apreciar decenas de luces que se lanzaban de un lado a otro y estruendos. Escuchó el crujir de las hojas secas y su cuerpo se tensó cuando el ruido cesó a espaldas de él.
No tenía miedo, estaba avergonzado por el espectáculo tan infantil que le ofreció a Hermione.
- Lo siento - le dijo, con la voz entrecortada.
Harry se sorprendió, esperaba una reprimenda y no una disculpa. Aún así, era incapaz de mirarla a los ojos; a pesar de la vergüenza, aún seguía enojado con ella. Sus compañeros, sus amigos y sus maestros estaban en peligro por su culpa, luchando por sus vidas y por sus seres más queridos. Ésta batalla era sólo de dos y Harry le pondría punto final, encarándose en las más profundas oscuridades del Bosque Prohibido. Pero no se había percatado hasta minutos antes que en todo ese tiempo Hermione le había estado siguiendo.
Y eso no hizo más que desatar terror en él. Terror que se convirtió en ira.
Y al pensar en lo que podría pasar lo volvió a invadir el enojo. Se levantó de golpe y se alejó de Hermione. No iba a permitir que por su culpa le arrebataran a quienes más querían. No de nuevo.
Pero unas manos alrededor de su cuello lo desarmaron. Sumido en su enojo, no se dio cuenta que Hermione había corrido hacía él y ahora se encontraba prendida en su cuello fuertemente para no dejarlo ir.
- Hermione, tienes que irte - dijo, aún sorprendido, con las manos suspendidas en el aire, debatiéndose en abrazarla o no - Es peligroso que estés aquí
-Y es peligroso que esté allá - replicó Hermione, alzó la vista y Harry notó cómo luchaba por no liberar sus lágrimas.
-Demonios, Hermione. Sabes a lo que me refiero, tienes que irte ya. Regresa con los demás, por favor - Hermione no quiso hacerlo, sino que se aferró más a él y reprimió un sollozo - Estaré bien, te lo prometo. Sino, aún podré irte a jalar los pies en la noche mientras duermes
Trató de hacerla reír, pero lejos de eso, consiguió que Hermione le mirara con reproche luego de que le propinara un fuerte golpe en el pecho, y vaya que había dolido.
- No te atrevas a jugar con eso. Iré contigo, y no voy a permitir un no como respuesta, sabes cuan cabezota puedo llegar a ser.
Por supuesto que lo sabía y era eso a lo que le temía. Su corazón latía tan fuerte que Hermione podía sentirlo.
- No voy a dejarte - le dijo Hermione, a punto de llorar
Harry había luchado contra eso por mucho tiempo, pero todas sus barreras flaquearon en ese momento. A pesar de la atmósfera siniestra que los embargaba, lo dominó un calor abrasador. La manera intensa en que Hermione lo miró, a pesar de su tristeza, causaron un cosquilleo en su cuerpo.
Y Por fin la abrazó - Tampoco yo. Nunca.
Harry abrió sus ojos exaltado, su respiración era rápida, con el corazón latiéndole fuertemente. ¿Qué demonios había sido eso? Se restregó los ojos y negó con su cabeza. Parecía tan real, como aquella noche. Una angustia se sitió en su pecho ¿Tendría razón Ron? ¿Que era momento de demostrarle a Hermione lo que él podría brindarle? Mostrarle que nadie la conocía mejor que él y que podría hacerla feliz como ningún otro. Que la escucharía y que la cuidaría como lo ha hecho hasta ahora.
Y entonces, lo invadió una calidez. El tenía todas las armas para lograrlo, él era el complemente que Hermione necesitaba, y él la necesitaba a ella.
Salió de su cama con tal determinación que casi choca con un Ron somnoliento. Lo miró asustado por un instante y luego con una sonrisa. Ron, completamente desaliñado, sus cabellos rojos despeinados y unas cuantas lagañas, lo miró con suficiencia.
- Te lo dije
