Disclaimer: Antes de comenzar con este capítulo quisiera recordarles que los personajes que aquí se mencionan no son de mi propiedad (Aunque de verdad quisiera) pertenecen a la Sra. J.K Rowling, autora de estos increíbles libros y que nos ató a este fantástico mundo. Del mismo modo a Warner Bros y Salamandra, propietarios de los derechos reservados.
El único personaje que me pertenece es Edward Konner
Muriendo por tu Amor
'Engaños'
Capítulo 5
-¡Suéltame, te harás daño, hace un rato que has salido de la enfermería
-¡Te he dicho que no, Ron! – dijo Harry, sin escucharlo y forcejeando con él – Jamás, jamás lo haré
-Por ahora es lo único que tengo en mente – Ron cayó exhausto sobre tu cama, miró a Harry que limpiaba sus lentes con su camisa.
-Pues será mejor que la deseches, que sin mí no funcionará
-Harry, la poción multijugos te puede ofrecer grandes beneficios – decía Ron, sujetándolo por los hombros
Ron, he dicho no, y será no
Caminó hacia la puerta dispuesto a salir, pero antes de hacerlo se giró hacia Ron y le sonrió.
Gracias por ayudarme, pero si de verdad quieres hacerlo desistirás en esa idea loca, o me veré obligado a propinarte otro golpe.
Ron llevó su mano derecha a la cabeza, sintiendo como el chichón iba en aumento.
Descuida, eso me pasa por testarudo.
Harry caminaba hacia el Gran Comedor, alumnos se detenían en los pasillos para felicitarlo por su victoria. Él, en un intento desesperado por huir de todos ellos, mintió sobre ir a la enfermería porque aún sentía un dolor en su cabeza, y lo logró.
Ansiaba ver a Hermione.
Y la había encontrado, en la mesa de Gryffindor, apartada de todos, leyendo con tranquilidad un gran libro azul. Se acercó con sigilo y se colocó a un lado de ella.
-Buenos días – saludó, con normalidad
La chica se sobresaltó, y al instante se llevó la mano al pecho.
-¡Harry, me has asustado! – suspiró profundamente - ¿Estás mejor? ¿Cuándo has salido de la enfermería?
-Estoy mucho mejor, gracias. Y hasta hace no más de dos horas que Madam Pomfrey me ha dejado salir.
-No sabes el susto que pasé ayer, caíste a casi cuatro metros de altura – Harry notó angustia en los ojos de Hermione – pero me alegra que te encuentres bien. – y volvió a enfrascarse en su lectura
"¿Sólo eso? ¿Ningún: Felicidades, Harry, jugaste estupendamente?"
Harry enrojeció
"Pero claro, ¿Cómo puedo ser tan estúpido? Debió haberlo olvidado después de consolar a su noviecito"
-Y Konner ¿Está bien? – preguntó Harry, con curiosidad.
-¿A qué te refieres?
-Sólo… sólo pregunto… "Sólo pregunto si ha dejado de llorar por su derrota, seguramente no tiene cara para verme" sólo preguntaba por él
-Aún no puede creerlo – Harry sonrió internamente – no puede creer lo genial que jugaste ayer, piensa que eres un asombroso buscador
-Y.. ¿Y tú? – le preguntó, sonrojándose y apartando la mirada
-¿Yo? ¿Yo qué? – exclamó la chica, extrañada
-Bien parece que Konner te distrae demasiado – soltó Harry, con furia, levantándose de su asiento, dispuesto a abandonar el Gran Comedor sin probar bocado, sabiendo perfectamente que Madam Pomfrey le había obligado a ingerir mucha fruta
-¿Pero qué dices?
-Que deberías organizar tu horario, ¿sabes? – le dijo Harry, mirándola fijamente a los ojos – pasar un tiempo con nosotros te haría bien, regresaría la antigua Hermione que conocí.
Le miró por última vez, ante la asombrada Hermione que no entendía nada, y desapareció como un rayo. Por la misma puerta Ron llegaba con una sonrisa resplandeciente, y ocupó el mismo lugar donde Harry se había sentado antes.
-Muy buenos días, bella jovencita – saludó el pelirrojo
-¿De verdad crees que debería organizar mi horario? – preguntó ella, pasando del saludo de su amigo. – antes Harry ha salido hecho una fiera, diciéndome que debería organizarme, por lo que sé… mis asignaturas están bien por ahora, y no creo conveniente un cambio de…
-Hermione, Hermione… - le interrumpió el pelirrojo ya desesperado, tomándola por los hombros. Era posible que ella fuera tan.. tan… ¿Troll? – No podría estar más de acuerdo con Harry
-Pero ahora un cambio de…
-¿Es que no lo entiendes? – Hermione cerró su libro
-Qué es lo que se supone debo entender
- Ocho horas son necesarias para dormir, cinco horas para las clases, dos de ellas TÚ estudias, una para el desayuno, una para la comida, una para la cena, otra hora más te encierras en la biblioteca. Entre lapso de cada una de todas las horas se fue otra. ¿Y qué nos queda?
-No sé a donde quieres llegar, pero si mis cálculos no me fallan, y estás hablando de las horas del día, cuatro horas te sobran – dijo ella, con seguridad.
-¡Exacto! ¡Cuatro horas! Dime, ¿Te has tomado la molestia de preguntar cómo estamos? ¿De sentarte junto a nosotros en la sala común? ¿De pasear por el lago, y platicar animadamente como lo solíamos hacer, bajo nuestro árbol? Y eso, ya durante casi un mes. – Hermione no salía de su extrañeza
-¡Di ya lo que tengas qué decir!
A lo lejos, el pelirrojo logró distinguir esa taladrante risa, que llegaba cada vez más clara a sus oídos. Konner se acercaba por detrás de Hermione.
-¡BINGO! Ahí tienes la respuesta
Y se levantó sin más qué decir, al igual que su amigo, abandonó el Gran Comedor sin despedirse siquiera. ¿Respuesta? ¿Cuál respuesta? Es que ahora sus amigos se había vuelto paranoicos o qué rayos sucedía con ellos.
Harry era igual que una nube, cambiaba de forma a cada instante. Un día parecía ser gentil, otro día sentimental, y otro…
-Hola, preciosa – Edward le besó suavemente los labios - ¿Qué sucede?
-¿Te parece que he estado excluyendo de alguna u otra forma a mis amigos de mi vida últimamente?
-¿Qué te hace pensarlo?
-Nada, sólo que… me preguntaba si les he dado su lugar… a Harry y Ron
-Por supuesto que sí – y calló por un momento, incómodo – no sé si sea correcto decirlo pero…
-Dilo – dijo ella, atentamente
-Pero… talvez, estoy diciendo que talvez , ellos sientan cierto… desagrado hacia mí, ¿Entiendes? De un momento a otro les he arrebato, por así decirlo, a su mejor amiga. Y ellos lo único que tratan es de recuperarte, de protegerte.
-¿De ti? – rió la castaña abiertamente, mientras le acariciaba la mejilla con cariño- ¿Cómo podrían protegerme de ti?
-¿Y tu noviecito? – preguntó Ron, con asco. Harry alcanzó a pegarle con el codo para que se controlara.
-No podrá ir a Hogsmeade, se ha enfermado – agregó, al ver el desconcierto de sus amigos. – Así que yo tampoco podré ir
-¿Qué dices? – exclamó Harry, sintió una punzada en su estómago, que no pudo cómo describirla.
-Me quedaré a hacerle compañía, no puedo dejarlo solo – se sintió apenada por ellos, que tanto habían esperado ese día, Ron abrió la boca para reclamar, pero ella se le adelantó – lo siento, chicos. Él dice que está bien que vaya con ustedes, pero…
-¿Él dice que está bien? – repitió Harry – pues entonces está bien, tu irás con nosotros a Hogsmeade, Konner se quedará aquí descansando, seguramente debe guardar reposo y dormir
-Pero…
-Pero nada, Hermione – esta vez dijo Ron – te vas ahora mismo con nosotros, ya verás que disfrutaremos de este día. Recordaremos viejos tiempos
Harry y Ron esperaron su respuesta, mirándola profunda y desesperadamente. Suspiró.
-De acuerdo – los chicos saltaron de emoción – adelántense, iré a despedirme de Edward. Los veo en un rato, chicos
No les dio tiempo de impedírselo, pues salió corriendo a dirección de las escaleras. Ron palmeó la espalda de Harry, animándolo a caminar hacia los carruajes.
Ron iba cargado de caramelos, algunos salían de las bolsas del pantalón. Harry lo miraba asombrado ¿Cómo podía ser que una persona comiera tanto sin estallar? Rió al ver a su amigo, su boca estaba manchada de chocolate.
-¿Qué? – Harry seguía riendo - ¡¿Qué!
Harry tuvo que recargarse en unos estantes para no caer al piso. El pelirrojo, molesto ante la reacción del ojiverde, caminó unos pasos y se posó frente a un pequeño espejo para observar su rostro. Horrorizado, trató de limpiarse pero le era imposible, sujetaba un helado que se estaba derritiendo y escurría ya entre sus manos.
-¡Ayúdame, no te quedes ahí parado! – Harry, un poco tranquilo, avanzó hacia él – Debo verme patético, pide una servilleta para limpiarme la cara
-Enseguida – dijo, y se echó a reir.
-No sé cual es el chiste
-¿Tú? – Ron alzó una ceja – Oh, vamos, o me vas a decir que no lo encuentras gracioso
-Exacto, Potter, no lo encuentro gracioso y apresúrate, ¿Quieres? Que si no tú…
Ron fue obligado a callar, un pañuelo rosa no le impidió seguir hablando. Era suave y emanaba un delicioso olor. Al abrir los ojos, se encontró con una cabellera rubia.
-¡Luna!
-No me lo agradezcas, es sólo que te veías patéticamente gracioso, nos vemos luego – y se alejó sin más.
-¿Qué fue eso? – preguntó, con el rostro rosado. Harry se preguntaba lo mismo – ni tenía la mínima intención de agradecerle
-Oh, claro, Weasley
Salieron de Honeydukes con grandes esfuerzos, la gente comenzaba a atiborrarse cada vez más y el lugar estaba más caliente que un día en el desierto. Harry se impacientaba, seguramente Hermione los había engañado cruelmente y decidió quedarse a cuidar de su noviecito.
Detrás de él escuchó una voz que lo llamaba, y quiso tragarse al instante sus palabras.
-Los he estado llamando más de cinco veces, estaba preocupándome si su sentido del oído estaba en buenas condiciones – dijo Hermione, al reunirse con sus amigos. Se ubicó en medio de ellos y tomó a ambos por los brazos - ¿Qué planes tienen, chicos?
Harry se sonrojó ante el repentino acto de su amiga, pero en segundos desapareció su timidez.
-Yo te veía en estos momentos con el idiota ese que tienes por novio – dijo Ron, quien no se intimidó por la mirada dura que le echó Hermione
-Este día debe ser perfecto, así que no lo echaré a perder discutiendo contigo – dijo mirándolo con reprobación, no sin antes haberle pellizcado débilmente el brazo – Y por favor, omitamos a Edward en cualquier conversación
-¿Y por qué?
-Porque Edward es una excusa perfecta para comenzar una discusión, Ron, y lo sabes. ¿Les parece si vamos a 'Las Tres Escobas'? Me apetece probar una cerveza de Mantequilla
Harry, Ron y Hermione entraron al lugar, la mayoría de los alumnos de sexto y quinto curso de Gryffindor se encontraban reunidos ahí dentro. A lo lejos, casi a la esquina del local, encontraron una mesa desocupada. Ron se apresuró a ganar asiento.
Ron y Hermione se sentaron
-¿Ambos quieren cerveza de mantequilla? – preguntó Harry a sus amigos, quienes asintieron segundos después – Iré a pedirlas, esperen aquí
-Así que tu noviecito se enfermó…
Harry alcanzó a escuchar la melosa voz de Ron, giró su cabeza y pudo distinguir a una Hermione enfadada, agarrando a Ron por el cuello de la camisa. Sonrió.
Se acercó a la barra donde se encontraba Madam Rosmerta, la bella dama le sonrió.
-Harry, querido, qué gusto verte de nuevo
-Igualmente – dijo Harry, sonriéndole - ¿Podrías darme tres cervezas de mantequilla?
-Por supuesto
Madam Rosmerta sacó tres tarros e inmediatamente se comenzaron a llenar por sí solos. Mientras trataba de tomarlos, sin que se cayeran, unas chicas a espaldas de él charlaban silenciosamente.
-¿Así que le mintió, eh?
-Fingió enfermarse, pero sabes que él hace lo que sea por ti
"No es él, no están hablando de él, es coincidencia, no es el maldito de Konner"
-¡Sí, lo sé! Por eso lo quiero
-Baja la voz, Gemma, que no es secreto el que Edward y Granger tengan una relación sentimental
Harry, al escuchar el apellido de su amiga perdió el control y de su mano izquierdo resbaló uno de los tarros que había sostenido con dificultad.
"Idiota, cuando lo vea juro que lo mato"
-Harry, ¿Estás bien? ¿No te has hecho daño? – preguntó Rosmerta con preocupación.
-No, tranquila, lo siento – se disculpó Harry, aún con la ira hirviendo en su cuerpo. Con un toque de varita, Madam Rosmerta desapareció los restos de vidrio. – Iré a dejar estos y vuelvo por el otro.
Harry les dejó con rapidez sus respectivas cervezas de Mantequilla a Ron y Hermione.
-¿Qué sucedió allá? – preguntó Ron, pero no recibió respuesta.
Buscó con la mirada a las chicas que hablaron detrás de él, y ahí estaban. Padma Patil hablaba con la chica que supuestamente se llamaba Gemma. Con disimulo trataba de descubrir su rostro, pero le era imposible.
-Lo tuyo y de él sí que es secreto, así que deberías guardar la compostura, nadie debe enterarse. Mucho menos alguno de los amigos de Granger
-Lo sé, pero es increíble que llevemos esto ya por dos semanas, todo ha salido a la perfección.
'Imbécil'
Harry apretó los puños furioso, algo se escuchó romper unas mesas detrás de él. Seamus tenía su cara manchada de hidromiel, y a su lado, Dean y Neville reían.
-Vengo de hablar con él, te espera en la Casa de las Plumas.
-¿No crees que es riesgoso que nos vean ahí?
-Te llevará a otro sitio, supongo que para estar a solas – dijo Padma, con tono pícaro
-Si supieras… es muy travieso
'Ese idiota me las pagará, nadie hace sufrir a Hermione, nadie'
¡Hola, chicos! Siento enormemente la demora, pero aquí lo tienen, espero que haya sido de su agrado ). No tengo mucho tiempo, y me urgía subir este capítulo, pero prometo contestar los reviews hasta el próximo capítulo.
Reviews son bien recibidos XD
Aiko Granger
