Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer y la trama mía.
Capítulo 17: Charlemos sobre el amor.
LA HISTORIA DE JANE:
-Mi amor, Jane, nuestra Jane, está enamorada.
Sulpicia no supo si saltar, chillar o gritar en aquel momento. Pero al final se decidió por la segunda opción.
-¡Eso eso es magnífico!-chilló como una niña emocionada.
-¿Verdad que sí, querida? Ohh, Jane ¡enamorada! ... ¡Es genial! Me alegro mucho de que haya encontrado a alguien con quién compartir su eternidad. La vida eterna es un aburrimiento extremo si no tienes a nadie a tu lado.-dijo Aro tomando por la cintura a su esposa, que había comenzado a saltar de la emoción.
Sulpicia miró a Aro y con una sorisa traviesa ambos comenzaron a bailotear por la habitación, dando vueltas y vueltas y vueltas y vueltas hasta caer en la cama, donde ella enroscó sus piernas alrededor de la cintura de su marido. Él la besó y le dijo:
-Mi vida, ¿no crees que soy un poco mayorcito para estas cosas? Tengo más de un milenio.-comentó riendo.
-Cierto, eres un viejete, pero aun así sigues estando en forma... así que ésa NO es escusa señor Vulturi.-le contestó ella con una sonrisita de medio lado.
Él la recostó en la cama y la besó apasionadamente. Sería una buena noche aquella, sin duda alguna.
Mientras tanto, Demetri y Jane seguían en la biblioteca. El vampiro le contaba lo poco que había hecho durante su segunda vida, ya que hacía poco tiempo que había sido convertido. A Jane le agradaba mucho su compañía y le encantaba oir cada una de las palabras que salían de su boca.
Marco entró a la biblioteca y les avisó de que Heidi había llegado con la pesca del día. Al ver gracias a su don la relación que tenían Jane y Demetri sonrió para sus adentros e invitó al neófito a cenar con ellos.
Al llegar al salón de los tronos, había como unos treinta turistas humanos aterrorizados para cenar. Jane se relamió los labios. Demetri la observó atentamente. Ella se lanzó hacia los turistas al mismo tiempo que el resto de la familia. Él también decidió por deshacerse de aquel quemazón que tenía en la garganta.
Cuando todos acabaron con los humanos y se deshicieron de los cuerpos, Alec, acercándose a su hermana para alejarla de Demetri, preguntó:
-¿Y Aro y Sulpicia? ¿No deberían estar aquí?
Demetri olfateó disimuladamente.
-Están en su habitación.-contestó antes de que nadie lo hiciera por él.
-¿Cómo lo sabes?-preguntó Cayo lleno de curiosidad.
-Soy buen rastreador.-respondió él con una sonrisa- Tal vez valga como Vulturi.
-Le preguntaré a Eleazar.-finalizó Cayo y salió de allí para buscar al aludido.
Alec agarró a Jane del brazo y ambos marcharon hacia su habitación. Una vez allí, el vampiro le pidió explicaciones a su hermana sobre la manera en la que miraba a Demetri. Ella frunció el entrecejo.
-No es cosa tuya, hermano.-le respondió.
-Jane... Soy tu gemelo, sé lo que sientes, no lo niegues. Te gusta ¿no es cierto?-una sonrisita amable se le escapó en la pregunta.
La rubia vampira se mordió el labio... una costumbre humana, ya que siendo vampiro, lo único que conseguía era tragar ponzoña. Asintió levemente con la cabeza y se sentó en su sillón.
-Lo sabía.-confirmó Alec- Y veamos... ¿qué vas a hacer? ¿Alguien más lo sabe?
-No tengo ni idea hermano.-contestó Jane- Iré a hablar con él. Y no, nadie más lo sabe excepto... Aro. Sí, creo que él ya se ha encargado de fisgar en mis pensamientos lo suficiente como para darse cuenta de ello. Tal vez se lo haya dicho a Sulpicia. Antes en la biblioteca, he oído un: "AH ESO ES MAGNÍFICO" y sin duda, venía de ella.
Jane salió del cuarto, dejando a Alec allí y se dirigió hacia la habitación de Aro y Sulpicia para hablar con ellos, pero por el camino se encontró con Didyme que negaba con la cabeza.
-Si estás pensando en ir al cuarto de mi hermano y mi cuñada, te ruego que des la vuelta,-dijo- no me gustaría que te traumasen.-añadió con una sonrisita.
Jane agudizó su oído y escucho jadeos, gemidos, grititos ahogados y ¡puff! muchos otros ruidos que no mencionaremos aquí, los cuales venían de dicho cuarto. Ella se llevó las manos a la boca tratando de disimular las ganas de reír.
-Lo siento, cuando no vinieron a cenar debí de suponer que necesitaban un poco de tiempo para...ehh, como todas las parejas, que... ahmm-no sabía cómo seguir.
Didyme rió con una voz musical y aterciopelada.
-No hace falta que me des explicaciones, Jane. Pobre de Cayo, que una vez se traumó al entrar por accidente en su habitación en uno de este tipo de momentos.-rió de nuevo- A ver, ven y cuéntale a tía Didy lo que te ocurre, querida.
Jane y Didyme caminaron por los pasillos del palacio hasta llegar a la habitación de Marco y Didyme. La neófita se sentó en la cama, al lado de la esposa Vulturi y le explicó lo que sentía hacia Demetri.
-Oh... ahora entiendo los gritos de emoción de Sulpicia.-dijo con una tierna sonrisa- Esto es una buena noticia, Jane. Debes hablar con él, comienza por un, "Hola Demetri, ¿que tal? ¿te gusta el palacio?" y así comenzaréis a hablar y a hablar hasta que tú le cuentes lo que sientes po él.
-P-p-ero...
-Nada de peros.-la cortó ella.
Jane asintió rendida y se dirigió hacia la sala de los tronos donde seguramente se encontraría Demetri.
Y allí estaba, perfecto, guapísimo, como siempre. Jane sentía que se derretía con solo mirarlo. Nunca se había enamorado de nadie. Una vez, había sentido algo... pero no se parecía en absoluto a aquello. Una vez sintió algo más que cariño hacia Patricio, pero, ahí se quedó. El indicado no era Pattrick, sino Demetri... Demetri Vulturi.
-Hola.
-Hola.
-Te parece si... ¿hablamos sobre los sentimientos?
-Bien, Jane. Charlemos sobre el amor.
¿Review? :)
