Disclaimer: Antes de comenzar con el siguiente capítulo quisiera recordarles que los personajes que aquí se mencionan no son de mi propiedad, (Aunque de verdad quisiera ) pertenecen a la Sra. J.K Rowling, autora de estos increíbles libros y única responsable de que me haya atado a este fantástico mundo.


"Muriendo por tu Amor"

By

Aiko Granger

"Detrás de la Puerta"

Se removió dentro de sus frescas colchas para darse un poco de calor, olvidaba lo frías que resultaban las noches en Londres en esa época del año. Un trueno le recordó, para su mala fortuna, que las lluvias estaban por llegar y planeaban quedarse por una temporada. Malhumorada, se levantó a cerrar la ventana de su habitación que dejaba entrar la primera brisa húmeda de la noche.

Pensó que había escogido un mal tiempo de regresar a Inglaterra, estaba hecha polvo y el sueño parecía no llegar. Había perdido la noción del tiempo, después de vivir dos años en Canadá se había acostumbrado a la diferencia horaria, y afortunadamente, adaptarse a su viejo hogar no sería un problema.

El sonido de la puerta al abrirse, despertó los sentidos que difícilmente había logrado dominar tras largos minutos de gran esfuerzo. Su padre, con el cabello completamente desordenado y apuntando hacia varias direcciones, se encaminó a ella al pie de la cama con el teléfono a la mano.

-Querida, es para ti – Hermione se enderezó y cogió el teléfono, echándole una mirada interrogativa a su soñoliento padre – Tu amigo Ron.

El señor Granger hizo exactamente la misma mueca que su hija al mirar hacia la mesita de noche, el teléfono de Hermione estaba desconectado y un poco más a la derecha, el celular estaba apagado.

-Lo lamento, papá. Llegué rendida del viaje que lo menos que quería era escuchar ruido – El Señor Granger le sonrió comprensivamente

-Anda ya, atiende a tu amigo y descansa

Hermine le sonrió con agradecimiento y esperó a que cerrara la puerta de su habitación para atender el teléfono.

-Hola, Ron… - su amigo no respondía, y por lo que lograba escuchar, dedujo que estaría en una fiesta - ¿Hola?

-¡Hola, Hermione! – gritó el chico, Hermione tuvo que apartarse un poco el teléfono para no lastimar su oído - ¡No creo que podamos charlar ahora mismo, te esperamos mañana a las nueve en el Caldero Chorreante!

Y Colgó.

Hermione miró el teléfono por varios segundos y lo apagó con fuerza, se tapó el rostro con la almohada y pensó que era típico de Ron, así que no valía la pena enojarse por eso.

No se percató cuanto tiempo había pasado cuando logró caer en un profundo sueño, pero le parecieron las horas más largas y placenteras que hubiera tomado en mucho tiempo. Estaba dispuesta a dormir un poco más, pero como todos los días al despertar, miró su reloj. Abrió los ojos de golpe, y alarmada, notó que faltaban escasos treinta minutos para encontrarse con Ron.

Tomó un baño y se vistió lo más rápido que pudo, con suerte llegaría veinte minutos más tarde de lo acordado y estaba segura que a Ron no le importaría ese pequeño detalle…

-¡Al fin llegas! Creí que mi café se congelaría antes de que llegaras, pero sólo le faltaron otros cien años más – dijo Ron, con notable sarcasmo y una sonrisa en su rostro, pero la borró cuando Hermione no se la devolvió – No has cambiado

-Y tú tampoco, por desgracia…

-¿Se te pegaron las almohadas? – comentó con gracia, mientras jugueteaba con sus mejillas amistosamente

-Sí, un gracioso me llamó por la madrugada y colgó. ¿Sabes lo cansada que me encontraba después del viaje?... – comenzó a reprenderlo, pero sin darle tiempo a hacer nada, Ron ya la tenía atrapada en sus brazos.

-Ven y dame un abrazo – el pelirrojo actuó rápido, no quería discutir con ella, pues no recordaba una sola vez en la que él fuera el vencedor – Te extrañamos, Hermione

Alzó las cejas, sorprendida.

–¿Tú y quién más?

- ¿Tan rápido olvidas a tus amigos?

Escuchó una vocecita.

Ron se hizo a un lado romper el abrazo, y Ginny aprovechó para abrazarla con frenesí, tanto… que casi la hace caer al suelo

-Hola, Ginny – exclamó con dificultad, al recuperarse del saludo –… no me lo esperaba

-Pues será mejor que te sientes – señaló Ron una silla a lado suyo – sino nos esperabas, menos a Malfoy.

-¿Disculpa? – exclamó, notablemente extrañada.

-Ginny se encargará de informarte más tarde. Y bien, Hermione – dijo Ron, con aire de grandeza y dando un sorbo a su café – has regresado antes de lo programado

-Terminé con los servicios necesarios para ingresar a San Mungo

-Aunque no los necesitaras – mencionó Ron con pesadez, aún no podía entender porqué su amiga había aceptado ese traslado cuando San Mungo lo creyó absolutamente innecesario para alguien de tal inteligencia y capacidad como la que ella poseía. Le habían ofrecido un buen puesto y ella lo rechazó.

-¡Era una gran oportunidad! – exclamó, cansada de que Ron prefiriera avanzar por el camino más fácil – Fue, sin duda, una decisión de la que no me arrepiento, alimenté mis conocimientos que…

Ron y Ginny dejaron de escuchar y alzaron las cejas incrédulos, como si no le bastara con los de por sí, grandes conocimientos que su amiga había adquirido por todos esos años.

-Oh, han llegado por fin los bizcochos

Hermione no tenía que ser adivina para saber lo que vendría a continuación, Ron se apoderaría de la mitad de bizcochos y sin pena se los devoraría en poco tiempo.

-Es verdad que no has cambiado – desaprobó Hermione con una mirada

-Y no lo haré

Durante el transcurso del desayuno, Ron y Ginny mantuvieron informada a Hermione sobre los hechos que acontecieron en su ausencia. Desde el nacimiento del hijo de Charlie, hasta la nueva sucursal de Sortilegios Weasley que los gemelos abrieron en Francia.

Hermione estaba equivocada, y lo reconoció. Ron no era el mismo, por supuesto que había cambiado y le sorprendió mucho el escucharle decir que planea proponerle matrimonio a Luna a finales de año, deseaba formar una familia a lado de ella.

-Me parece sensato – reconoció Hermione, dándole un último sorbo a su café

-No quiero precipitarme demasiado, ni asustarle con la idea de tener hijos tan pronto

-Has madurado, bueno, sólo en el aspecto familiar – dijo Ginny con sinceridad – pero estoy segura que a Luna le encantará.

-Y me voy antes de darle un motivo que rechace mi propuesta de matrimonio – ambas lo miraron levantarse de la silla y pagar la cuenta del desayuno entero – prometí pasar por ella para ir a comer, y no tolera los retrasos.

-Me pregunto si habrá alguna otra cosa en la que pienses y que no sea comida…

-Y la hay, querida hermana – le guiñó un ojo y se despidió de Hermione con un fuerte abrazo – Te esperamos la noche del sábado para una gran cena de bienvenida.

-¿Le creíste cuando dijo que la hay? – le dijo Ginny, al tiempo que veía salir a su hermano del Caldero Chorreante.

-Sí. Luna – respondió Hermione con una sonrisa, y recordó lo que Ron dijo al inicio del desayuno - ¿Qué tienes que ver con Malfoy?

La pelirroja sonrió pícaramente al escuchar la pregunta.

-Absolutamente todo


-Tiene correspondencia, Sanadora Granger – anunció un hombrecito calvo al entrar al consultorio

-Gracias, Frank. Colóquelos sobre el taburete, si no es mucha molestia. – le pidió Hermione, mientras trataba de levantar una pesada caja del suelo.

-Permítame – el hombre se apresuró a ayudarla al verla en apuros – listo.

-Muchas gracias, Frank

-Si necesita ayuda…

-Oh, se lo agradezco mucho, pero no es necesario, tengo todo bajo control – sonrió y miró a su alrededor, montañas de libros y papeles esperaban por ser colocados sobre las estanterías vacías de su nuevo consultorio – ya que lo menciona… la oferta es tentadora, pero no quisiera retrasarlo en sus labores.

-No es ninguna molestia para mí, pero sé que nada le hará cambiar de opinión, así que sólo llámeme si necesita algo.

-Así lo haré

-Que tenga un buen día, con permiso – hizo una reverencia y salió por la puerta.

Poco después de haber tenido su entrevista en San Mungo, no dudaron en contratarla con un puesto que ella no titubeó en aceptar. Y dos días más tarde, se encontraba echa un lío arreglando el nuevo lugar de trabajo. Era todo lo que ella había deseado.

Suspiró al ver el completo desorden en que se encontraba su consultorio, realmente necesitaba ayuda. Comenzaba a ubicar los libros en la estantería cuando la puerta se abrió de nuevo.

-Buenos días, Sanadora Granger – saludó una jubilosa voz

-Ginny, hola… - le sonrió amigablemente a su amiga pelirroja y la invitó a sentarse – Madrugaste…

-El Sanador Walker me envió una lechuza muy temprano por la madrugada para atender a unos niños que atraparon viruela de dragón. Soy sanadora en práctica y si quiero ser titular debo acatar las órdenes de mis superiores.

-Es bueno que te esfuerces por conseguir tu lugar, no como tu hermano…

-Ni lo menciones, se las vio tan fácil cuando a papá lo ascendieron en el Ministerio y, para su suerte, consiguió escabullirse dentro. Pero parece que su salario ya no le es suficiente, desde que planeó formalizar su relación con Luna ha trabajado horas extras para ascender y recibir una mejor paga.

-Ya era hora que adoptara una actitud más responsable… adecuada a su edad – comentó distraídamente, mientras archivaba unos documentos dentro de un fólder

-Demoró bastante, pero mamá está encantada con su cambio – rió suavemente, y Hermione detuvo su labor para mirarle con curiosidad - a Percy le da envidia que ahora no sea él el centro de atención.

-No quiero ser aguafiestas, Ginny, pero me temo que si no te apresuras a atender a esos pobres niños, no sólo considerarán tu ineficiencia para el cargo de Sanadora… sino tu despido también.

-¡Lo olvidé!

En segundos se encontraba ya fuera del consultorio de Hermione, pero no pasaron otros cinco más, para que la roja cabellera se asomara agitadamente por la puerta.

-Sólo quería recordarte… - y tomó aire, mientras Hermione la miraba divertidamente – y advertirte… que no faltes a tu fiesta de bienvenida esta noche.

-No lo he olvidado – le sonrió para tranquilizarla, aunque eso no le bastó a Ginny y con una mirada amenazadora desapareció.

Con desgane, retomó la labor de ordenar sus pertenencias… sería una larga mañana y lo único que la motivaba era aquel banquete que le esperaba al anochecer.

Si de primeras hubiera sabido que Malfoy sería quien bajara a tocar la puerta de su casa, él personalmente, para llevarla a su bienvenida, habría negado el amable ofrecimiento que Ginny le tendió en bandeja de plata.

-Creí que sería Ginny quien vendría por mí – fue lo único que pudo decir al verlo en la sala después de que su madre lo dejara pasar.

-¿Ginny no está aquí? Bruja lista…– se limitó a decir y con media sonrisa, agregó – Gran estrategia la de ella.

-Debí imaginármelo – y luego de analizar la mirada que le lanzaba Draco, trató de reparar su actitud – No pienses que no me agrada tu compañía, simplemente no me lo esperaba… además, tu y yo nunca nos hemos visto con buenos ojos y jamás tuvimos una plática civilizada.

-Y es el momento de acabar con todo. Sospecho que la idea de Ginny era esta precisamente.

Hermione se sentía con más confianza. Se despidió de sus padres y junto con Draco, marchó hacia la madriguera en el lujoso auto del rubio. El silencio de ambos no ayudaba mucho, ella miró de reojo a Draco y pudo notar que lucía un poco tenso, sin apartar la vista del camino.

Un carraspeo le hizo temblar su cuerpo levemente luego de sobresaltarla, acto que no pasó desapercibido por Draco y sin pena, lanzó una ligera carcajada.

Eso ayudó para liberar el pesado ambiente que los sumergía.

-¿Te diviertes? – preguntó ella, con una amigable sonrisa.

-Sino estuviera al volante, saltaría de emoción en el asiento trasero por estar junto a la Sabelotodo Granger – rió de nuevo y contagió a Hermione – ¿responde eso a tu pregunta?

-¿Era esa tu perspectiva hacia a mí cuando estábamos en el colegio? – respondió con otra pregunta y levantando su ceja ligeramente.

-Y aún la conservo – él sonreía creyendo que era amigable con ella y que ganaba puntos con su juego, pero había dado un pie en falso, ella no parecía estar disfrutando de su compañía – Pero eso se puede arreglar, tenemos poco más de una hora para llegar a nuestro destino y aunque eso no baste para conocernos… podemos romper unos cuantos bloques de hielo. ¿Qué opinas? – le animó el rubio.

-Perfecto, quiero desaparecer esa imagen de engreído que tengo de ti.

La sonrisa de Draco se desvaneció y llegó el turno de Hermione para reír.

Finalmente llegaron a la Madriguera y por los ventanales pudieron divisar las sombras de decenas de personas que circulaban por el interior.

Hermione quedó sorprendida, ella se imaginó una cena sólo con sus seres más allegados, los Weasley y algunos profesores de Hogwarts; pero por lo que veía… se trataba de más invitados.

-¿Qué esperas, Granger? – le llamó Draco, que sin haberse dado cuenta, la había dejado atrás por unos metros – Estoy congelándome

-Deja de llamarme Granger, casi hemos demolido un iglú y sigues dirigiéndote a mí como lo hacías en el colegio – dijo, y pasó de él con paso largo.

Ginny los recibió y después de saludar a ambos les invitó una bebida.

-Se demoraron más de lo debido ¿Ocurrió algo? – preguntó la pelirroja, colgándose del brazo de Draco.

-Se perdió

-Yo no me perdí, Hermione… - le dijo entre dientes, mirándola fijamente - tomé el camino largo, sino fuera porque me reclamabas que yo…

-¡La llamaste Hermione! – exclamó Ginny contenta, dando saltitos y besándolo cortamente – Mi plan funcionó después de todo.

-Heey… - un grito jubiloso llegó a sus oídos y Hermione se giró para encontrarse con el pecoso rostro de Ron - ¿Éste semáforo no te deja avanzar?

Los tres miraron confusos a Ron y éste, vencido, les explicó…

-Ya saben, amarillo… rojo… semáforo – decía, señalando las cabezas de Ginny y Draco – Intermitente y alto ¿Captan?

Ninguno dijo nada, pero le lanzaron significativas miradas al pelirrojo y alguien detrás de él soltó una leve carcajada. Se trataba de Luna y no supieron con exactitud si su risa se debió a su "gracia" o por levantarle el ánimo a su novio, quizá se trataba de una mezcla de ambas.

-Hay alguien que sí valora mi sentido del humor – Pasó su brazo derecho por los hombros de la rubia y besó su cien.

-Claro, cielo. Inigualable – Él la miró con orgullo, y sin evitar que el niño que llevaba dentro se escapara, les sacó la lengua a sus amigos.

-Oh, por Dios… madura, Ron

Y después de eso, comenzó una discusión entre los hermanos Weasley. Luna la aportó un poco para saludarla, bombardearla de preguntas y aludir lo hermosa que se veía, a lo que Draco sólo se limitaba a asentir y afirmar las palabras de la Ravenclaw. Y ella, no pudo más que sentirse cohibida por esos comentarios que no fueron los únicos de la noche; ex-compañeros, profesores y desconocidos que se acercaron a ella se lo recalcaron.

Fue una agradable velada, se encontraba fascinada. Escuchó las historias de sus ex – compañeros, algunos ya casados y esperando un hijo, vivían en el extranjero o estaban por contraer nupcias, cada uno con rumbos distintos. Recibió los maravillosos consejos de su profesora favorita, McGonagall y de su gran director, Dumbledore.

Pasada la madrugada, la mayoría de los invitados seguía en la Madriguera y con algunas copas de más y riendo a carcajadas, quitados de cualquier pena. Sorprendida, notó que la profesora McGonagall se encontraba especialmente feliz y divertida, y no era para menos, según le confesó el profesor Dumbledore "Ha tomado más de lo que ella puede soportar, está contenta por tu regreso"

No creyó que la fiesta se prolongara tanto, por lo que era hora de marcharse. Había prometido a su abuela que la visitaría para tomar el té, como ella solía hacer cada domingo. Buscó a Ron para disculparse por tener que abandonar el festejo y sin haberlo encontrado en la planta baja, subió a las habitaciones para probar suerte…

Y se llevó más de una sorpresa.

En la habitación del fondo, se escuchaban un par de voces. Dos hombres discutiendo.

Comenzaba a alejarse de ahí por prudencia, cuando descubrió que una de las voces le pertenecía a Ron. Con sigilo caminó de regreso hacia la habitación y para su decepción, la puerta se encontraba cerrada. Algo dentro de ella le impidió irse y permaneció fuera.

Agudizó el oído y escuchó la discusión.

-¿Qué hace ella aquí? – escuchó decir a Ron, que controlaba el timbre de su voz – eres un estúpido

-No sé porqué diablos te quejas

Esa voz…

-Te advertí que no la trajeras, te supliqué que vinieras solo. ¡Tienes que deshacerte de ella!

-¡Entonces me largo!

Aquello tomó por sorpresa a Hermione y no le dio tiempo para ocultarse. Jamás imaginó lo que le aguardaba detrás de esa roída puerta.

Los tres quedaron sorprendidos, pero ninguno tanto como el moreno que sostenía con firmeza la perilla y miraba estupefacto a la mujer que tenía de frente

-Hermione…

-¡Harry!


Notas de la Autora:

Tomatazos son bien recibidos. Me merezco de todo, pero finalmente aquí lo tienen.
Inconformidades, felicitaciones, majaderías y demás... en sus reviews.

Las excusas ya no sirven de nada, y lo sé, ahora sólo lo que puedo pedirles es paciencia para el próximo capítulo. Estoy trabajando ya en él y sinceramente no sé cuando pueda tenerlo listo, 1… 2…o 3 semanas pero procuraré no prolongarlo tanto.

Agradezco todos y cada uno de sus comentarios, pero lamentablemente no puedo responderlos ahora mismo, no por falta de tiempo, sino para complacer a todos ustedes adelantando la actualización del próximo capítulo, es lo menos que puedo hacer por ustedes después de todos estos meses de espera, y todo el camino que he recorrido junto a ustedes desde el comienzo de esta historia, no falta mucho para llegar al final y para su suerte trabajo en un nuevo fic. Quisiera darles un adelanto pero por ahora no es posible así que se los quedo debiendo.

Nunca les he fallado con la respuesta a sus reviews, pero esta vez de veras que no puedo.

Magaso Urashima, Wordenwood, Eilyn GrangerArabella-G-Potter-Blackeliza kgranger, Priscy Potter, tifanny, Brenda-Potter-Skywalker-Kent, Mia Arabella Malfoy, potter5, saritaharryherm, brisa2006, cAro tonos, FrancisHHr, silvia bella, Witchmin, betzypotter14, Tamao Potter, andrea, Marcela, Arima Soichiro JIRochelle Grangerjanepoter

En serio, a todos ustedes muchas gracias por su apoyo y ánimo para seguir el fic, agradezco también los buenos deseos y hermosas palabras que me dedicaron. Mil disculpas por la espera. No dejen de leerlo porque está llegando a su fin.

Gracias y Mil Disculpas.

Aiko Granger

·Domingo, 6 de Agosto del 2006·