-¿Qué haces aquí

Disclaimer: Antes de comenzar con el siguiente capítulo quisiera recordarles que los personajes que aquí se mencionan no son de mi propiedad, pertenecen a la Sra. J.K Rowling, autora de estos increíbles libros y única responsable de que me haya atado a este fantástico mundo.

"Muriendo por tu Amor"

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Aiko Granger

"Cara a Cara"

-Es acogedor – le había asegurado Ginny por la mañana después de haber aceptado su invitación a comer a un nuevo establecimiento.

Y ciertamente lo era.

Era una hermosa terraza, los pilares de piedra y los grandes ventanales daban al lugar un toque rústico; más allá, el centro de Londres lucía admirable.

Hermione estaba fascinada y Ginny, al notarlo, sonrió satisfecha.

-Te dije que te encantaría

Tomaron asiento cerca una hermosa fuente, Hermione la contempló maravillada; al centro de ella, tres pequeños ángeles se bañaban de las aguas que emanaban de la cascada situada encima de sus cabezas.

-Todo este lugar es maravilloso, ¿Cómo diste con él? Tú eres una chica casera

-Y lo soy, pero Draco no. – Ginny no lograba sacar a Draco de restaurante en restaurante, cuando podía era gracias a su madre que los invitaba a ambos a merendar a la Madriguera, lo que para Draco era imposible negarse. Pero eso no significó que él dejara de acudir a lugares como esos - La semana pasada me trajo a cenar y al instante quedé enganchada.

-Ya que lo mencionas – dijo, observando el menú – nunca me contaste cómo es que tú y él…

-Ya sé, jamás te lo imaginaste – la interrumpió con serenidad – Verás, comenzó en Hogwarts cuando dejó de insultarme, lo cual me extrañó, al término de su último año empezó a cortejarme, me abordaba en los pasillos, en la biblioteca, y cada vez que podía, me aguardaba cada clase que terminaba . Créeme, estaba tan sorprendida como tú ahora. Bien, terminó el año y yo, por supuesto, di el suspiro de mi vida. Por un año me libré de él y creí que lo había hecho para siempre…

-Y te equivocaste – dijo Hermione, sin poder reprimir una risa.

-¡Y vaya que sí! Él estaba ahí en la Estación King's Cross, de pie en la plataforma con una rosa en la mano. Te imaginarás la cara de mis hermanos, sobre todo la de Ron, que dio el grito del siglo. Después de eso siguió buscándome, y yo negándome bajo la firme vigilancia de Ron. Hasta que un día valoré lo que hizo en la estación, se necesitan muchas agallas para enfrentarse al ejército Weasley.

-Te escucho y no lo creo – dijo Hermione sorprendida, que no daba crédito a las palabras de la pelirroja.

-Nadie lo hace, es como decir que el lobo feroz es quien le lleva las manzanas a la abuela y ayuda a los tres cochinitos a construir su casa. Por eso, mi querida y estimada Hermione, ver para creer.

-Y ahora lo sé, parece un hombre nuevo.

Interrumpieron la conversación para hacer sus respectivas órdenes al camarero.

-Pero no venimos a hablar de mí, estamos aquí por ti. ¿Qué sucedió esa noche? – era evidente que Hermione no sabía de qué hablaba, o al menos pretendía no saberlo – Oh, por favor, Hermione, no me engañas.

-Nada, no pasó absolutamente nada

-A otro con ese cuento…

-Ginny, lo vi sólo por unos segundos, Ron parecía bastante exaltado y cerró la puerta de golpe - la pelirroja la miró expectante, esperando escuchar algo más – Me pareció que estaban discutiendo.

-De modo que fue Ron quien lo echó de la fiesta – concluyó, uniendo las piezas, pero aún faltaban encontrar algunas para armar el rompecabezas.

-¡Cómo que lo echó! – exclamó confundida, sin haberse dado cuenta que levantó la voz más de lo que debía – Quiero decir… él y Ron son mejores amigos…

-Fue gracioso, tenía cara de haber visto un fantasma y de haber terminado de limpiar cincuenta calderos a trapo húmedo, hasta me dio escalofríos. Cuando quise preguntarle qué sucedía simplemente me dijo que no era bienvenido – y con timidez agregó – entonces pensé que fuiste tú quien lo había echado

-¿Y qué te hizo pensarlo? – le preguntó indignada

-No tienes un historial muy limpio.

-No soy tan malvada

-Pero tampoco fuiste un pan dulce con él – al ver que Hermione había quedado sin refuerzos, ella misma se coronó como campeona. - Esto será divertido…

Las órdenes llegaron justo a tiempo, Ginny sonrió con sutileza y Hermione sólo se limitó a escudriñarla con los ojos.

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Dejó su bolsa y sus llaves junto a la lámpara de noche, se sacó sus zapatos con los ojos cerrados y se desplomó pesadamente sobre su cama.

Tenía tremendas ganas de dormir y no despertar hasta el día siguiente, no había dormido lo necesario y esa noche se había visto obligada a tomar un café con su superior mientras revisaban algunos expedientes, lo que la tenía completamente agotada.

Abrió los ojos con pesadez al escuchar picotazos en su ventana, no tenía intención de levantarse, así que se ocultó bajo una almohada para apaciguar el ruido pero lo único que logró es que se intensificaran.

Se levantó bastante malhumorada, descorrió las cortinas con rapidez y echó un chillido sorprendida. Se quedó ahí, completamente petrificada. Se desconectó y sus sentidos quedaron paralizados. Ella sólo veía a una blanca y hermosa lechuza del otro lado de la ventana, sosteniendo un pergamino en su pico.

-¡Hedwig! – exclamó sorprendida y se apresuró a abrir la ventana para dejarle pasar. Hacía años que no veía a la lechuza y la nostalgia la embargó por dentro no pudiendo evitar un suspiro – Sigues espléndida… - A Hermione no le parecía loco halagar a un animal, porque sabía que Hedwig era especial en su especie y entendía perfectamente lo que decía. La lechuza abrió sus grandes alas complacida.

Hedwig depositó el pedazo de pergamino sobre el alfeizar de la ventana y animó a Hermione a tomarlo. Sin embargo, ella no quería saber el contenido, estaba convencida en que era un pensamiento bastante inmaduro y no le importaba considerarse como tal… ¿o sí?. Algún día iba a encararse con él y, además, ¡Por qué diablos le daba tanta importancia al asunto!

-¿No tengo otra opción verdad? – desenrolló el papel y se sorprendió de encontrarse con la inconfundible caligrafía de Harry siempre inclinada a la derecha.

Hermione:

Me gustaría hablar contigo personalmente y en estos últimos días me ha sido complicado comunicarme contigo. He llamado a tu casa pero jamás te encuentro y más de una vez llegué a pensar que quizá la razón de no localizarte es que no quisieras saber de mí, lo cual entendería a la perfección porque se que no logré ser el amigo que esperabas.

No me extenderé más de lo debido, espero tu respuesta.

Harry

Suspiró fuertemente y tomó un pergamino del cajón de su escritorio. Estaba bloqueada, totalmente en blanco. Después de tanto meditar escribió dos escasas líneas, y aunque no muy convencida, se lo dio a Hedwig.

-Bien… llegó la hora – dijo, admirando a la lechuza volar y perderse entre la oscuridad de la noche.

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-Debes estar bromeando – reía con júbilo y totalmente despreocupada la pelirroja - ¡Cómo fue posible de hacer algo semejante!

Hermione, Ginny y Luna se encontraban en la cafetería de San Mungo, disfrutando de su tiempo libre.

-A mi me pareció encantador

-Luna, eso no es encantador, es una falta de respeto… ¡Por Merlín! – Hermione desaprobaba por completo lo que la rubia les había contado – no me extraña que venga de Ron, pero… ¡Oh, Virgen Santa! – y después no contuvo su risa.

- Y eso no es todo, la anciana estaba que echaba humo por las orejas que esperó a que Ron y yo bajáramos de la rueda para estamparle el helado en el rostro…

Ginny no paraba de reír, es que… ¡Vaya! A quien se le ocurría sacar de la fila a una pobre anciana y a su nieto ansioso por subir en el juego después de largos minutos de espera. Hermione sólo negaba con la cabeza divertida.

-Sabía muy bien… - comentó Luna con normalidad, haciendo que Ginny abriera los ojos desorbitadamente.

-Cuantas veces te he dicho que los comentarios con contenido sexual quedan fuera entre nosotras

-No tiene nada de sexual, además siempre escucho lo que tú y…– dijo, a la defensiva

-Sí, pero Draco no es tu hermano

Después de reñir por unos segundos, repararon en la presencia de Hermione que se había desconectado de su conversación minutos atrás. Miraba fijamente su capuchino intacto y probablemente frío ya.

-¿Ocurre algo, Hermione?

-Eh, no… estoy preocupada por unos pacientes que internaron esta mañana – mintió Hermione, y antes de que le preguntaran algo más, añadió – por eso mismo debo volver ahora mismo a mi consultorio… lo siento, chicas.

Mientras se levantaba de su silla, Luna la miraba con una ceja levantada.

-Tengo entendido de que ambos pacientes fueron dados de alta hace un par de horas – dijo Ginny – no era nada grave.

-¿En serio? – fingió sorpresa, se sentía totalmente estúpida.

-¡Por las barbas de Merlín! – exclamó Ginny – Tú misma los diste de alta. A ti algo te pasa y no te vas de aquí – la sujetó de la manga y la obligó a sentarse

-No pasa nada, simplemente estoy muy estresada y necesito descansar.

-Desde que llegó Harry… – Hermione se tensó cuando escuchó el nombre y trató de evitar la mirada de Luna - …no has sido la misma.

-¿A qué te refieres? Por supuesto que sigo siendo la misma, en realidad me importa poco lo que él haga o deje de hacer. El hecho de que haya regresado no significa que mi vida dará un giro, no cambiará nada.

-Vivió varios meses en Francia, Brasil, Australia y España – dijo Luna, quien una semana antes había charlado con Harry durante una cena en un restaurante a las afueras de Londres, Ron se negó a ir con ellos – Está lleno de conocimientos, está agradecido con la vida… es un Harry completamente diferente.

-Bien por él – se limitó a decir la castaña y Ginny sólo rodó los ojos.

-No le respondes sus cartas y eso lo tiene muy preocupado – siguió Luna, con gran tranquilidad. Trataba de leerle los ojos a Hermione, y lo que encontraba era un profundo rencor.

-¿Te ha escrito? – preguntó Ginny, asombrada - ¡No me lo habías dicho!

-Le respondí, claro que sí.

-Una carta en dos semanas – Luna frunció el ceño

-Y si él quiere seguir insistiendo yo no lo detendré. Yo le insistí miles de veces y no se dignó a responderme ni una sola en más de un año – soltó Hermione, viendo el rostro aún más sorprendido de Ginny.

-Él tuvo sus razones

-Y yo tengo las mías, Luna – miró furiosa a la rubia, y se levantó de golpe – Discúlpame, pero nadie tiene derecho a reprocharme nada. Es asunto mío y de Harry, y en lo que a mí concierne, terminó hace varios años y no quiero saber nada más de él.

Tomó sus cosas y salió de la cafetería a grandes zancadas. Ginny miró a Luna pidiendo más información.

-No tenía idea de nada

Luna encogió los hombros.

-Y no entiendo por qué Hermione hace una tormenta en un vaso de agua. Harry se fue porque fue un tonto inmaduro, ahora regresa en la mejor de las disposiciones y se encuentra con una Hermione terca empedernida.

Luna sonrió y dijo…

- A mí ambos me dan risa

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Caminaba lentamente por los pasillos de San Mungo, se sintió muy mal por haber actuado así con Luna cuando lo único que ella intentaba hacer era ayudar a sus amigos, pero ella no quería ayuda, estaba perfectamente bien así… o al menos hasta que llegó él.

Se detuvo un poco a revisar a tres pacientes, probablemente eso le ayudaría a despejarse un poco del asunto. Trató de extender las revisiones para que así no llegara la hora de su salida e irse a casa donde probablemente seguiría rondando Harry en su cabeza, pero los pacientes estaban demasiado cansados y necesitaban mucho reposo.

Bufó exasperada, al cerrar la puerta de su último paciente se encaminó a su consultorio. Ya dentro, se recargó en la puerta y cerrando los ojos suspiró, dándose masajes en la cabeza. Se quedó unos segundos así, disfrutando de la paz que de pronto le invadió.

Se despojó de su bata y la colocó en el perchero de pared. Acomodó en orden sus pertenencias y revisó que no se le olvidara nada. Tuvo la sensación de que alguien había estado ahí, pero rápidamente desechó la idea y lo único que quería era aparecerse en su casa, tomar un buen baño y dormir profundamente.

Pensó en aparecerse en su casa y en un dos por tres ya se encontraba ahí, más precisamente en la cocina donde después de unos minutos se decidió a beber un poco de leche caliente.

Salió de la cocina y se detuvo un poco en la sala a admirar uno de las fotografías de sus padres. Había olvidado que esa misma noche, no hace más de una hora, habían tomado un avión a Italia a uno de sus Congresos para Dentistas. Comenzaba a subir las escaleras cuando una voz la hizo paralizarse por completo.

Ella reconoció esa voz, un poco más grave de lo normal, pero igual de suave. Por inercia conjuró un Lumos y lo dirigió hacia la persona.

-Hola, Hermione – dijo el muchacho, mientras encerraba sus ojos verde esmeraldas a causa de la luz.

-¿Qué haces aquí, Harry?

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Notas de la Autora:

Tengo millones de cosas que decir, la mayoría de ellas son disculpas por haberme tomado mucho tiempo en actualizar el fic (Sí, más de un año, casi dos) Y de veras que tengo razones, como las de Hermione (jeje) para justificarme y probablemente no quieran leerla, pero igualmente se las hago a saber (No se preocupen, serán muy breves)

1. No inspiración, no musa. Nada de nada. Hueca mi cabeza. No hay nada más que decir.
2.Cursaba mi último año de preparatoria en el capítulo 12, en el cual me llenaban de tareas y trabajos en equipo, ustedes saben de lo que hablo. Y lo único que quería hacer en mis tiempos libres era divertirme, lo que significa: fiestas, reuniones, comidas o simplemente disfrutar de la compañía de mi familia y amigos. Además, seguía sin inspiración.

Y último, pero no por eso menos importante.

3. Tuve la oportunidad de viajar a Canadá y vivir en Toronto por cerca de 5 meses, lo que me dio la oportunidad de conocer a gente muy valiosa, la cual espero tener contacto siempre, por suerte hasta la fecha todos sigue igual. Y creí erróneamente que en mi estadía en Toronto podría escribir un poco de mi fic pero lo gracioso es que ni tiempo pasaba en la casa donde vivía.

¿Y qué hice después de llegar a Mexico? Extrañaba tanto a mi familia y amigos que la computadora pasó a segundo plano, ni a eso siquiera, a la pobrecilla la tenía ahí empolvada. Pero después de que las cosas volvieron a la normalidad, y cuando creía (erróneamente, sí otra vez) que seguiría con mi fic mis papas de una forma me obligaron a trabajar en el negocio de mi familia en lo que entro a la universidad, porque sí… sigo de ociosa desde el año pasado. Y prácticamente mi trabajo consiste en ser de cajera en la taquería de mis papas de 7 pm a 12:30 am así que cuando llego a casa sólo quiero caer en mi cama.

Pero hoy, a pesar de que son las 2:30 am, decidí actualizar mi fic, con este capítulo que sé no fue lo que todos esperaban pero por lo menos ya saben lo que está a punto de venir.

Y quiero agradecer a todos y cada uno de ustedes por sus felicitaciones y buenos deseos, por seguir al pendiente de mi historia y por alentarme a seguir adelante.

Espero de todo corazón hayan disfrutado este capítulo, por que lo que se viene… no se lo pueden perder, jaja, soné muy telenovela.

Muchas gracias por leer hasta aquí.

Aiko Granger

.Domingo, 18 de Mayo 2008. (2:33 am)