Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer y la trama de la historia es MIA =)
Capitulo 24: Adios Rachelle, ¡hola boda!
La historia de Jane
Jane se encontraba en la biblioteca mientras tocaba el piano. No es que fuera una artista, pero Sulpicia le había enseñado a tocar alguna que otra melodía. Renata entró a la estancia y con una sonrisa se acercó a la rubia.
-Hola Jane. Aro te trae buenas noticias.-le dijo.
Ella dejó de tocar el piano y se volteó para ver a su amiga.
-¿Cuales noticias?-preguntó interesada.
-Rachelle no vivirá por mucho tiempo.
Jane formó una sonrisa macabra y ambas salieron de la salita para ir a donde sus maestros. Caminaron a paso normal pero apresurado hasta llegar a la sala de los tronos donde los Tres Antiguos las esperaban junto a sus respectivas esposas, dos guardias... y la niña.
Se colocaron detrás del trono de Marco observando lo que ocurría.
-Rachelle, hemos hecho muchos intentos por comprender como fucionáis los de tu especie. Pero por desgracia no hemos avanzado en casi nada. Los niños inmortales son peligrosos, su creación está prohibida, por lo que tú ahora debes morir, querida. Ya no nos eres útil.-explicó Aro siendo frío.
La niña miró a Sulpicia con cara de súplica y ella abrió la boca para hablar, pero al mirar a su marido, la cerró sin decir nada.
-Mami Sulpi ¡no puedes hacerme esto! -le chilló la niña- Creía que me querías... Que tratarías de ayudarme.-añadió en un llanto.
-Y te quiero Rachelle... pero no-
-¡Pues diles que no me maten!-gritó.
-Aro...-la mujer le lanzó una mirada suplicante a su marido- Por favor. Podríais hacer más pruebas. Aro por favor, deja que la niña viva.
-No, Sulpicia. Ya no hay vuelta atrás. Ella debe morir como hemos acordado, si no, será un grave problema para nosotros.-contestó él.
Jane observó el rostro de Sulpicia, sabía que estaba a punto de ceder e interponerse entre Aro y la niña para salvar a ésta; por eso decidió intervenir.
-Maestros si me permitís, sería un honor el poder desmembrar a la niña yo misma.-pidió.
Cayo mostró su mejor sonrisa macabra, ambos rubios se parecían en aquello.
-Claro que puedes Jane.-le contestó él mirando a Aro, el cual asintió- Félix, Demetri, coged a Rachelle de los brazos. Jane, haz los honores.
La rubia se dirigio con los guardias hacia dondes estaba la pequeña y le agarró la cabeza. La niña estaba histérica y no hacía más que sollozar y chillar, patalear y gritar. Lentamente, el cuello de la niña comenzó a sonar como si algo se estuviera rompiendo hasta que al final se despegó del resto del cuerpo.
La mujer de Aro volteó la cabeza para no presenciar el acto y después todos fueron saliendo de la sala hasta que solo quedaron los líderes Vulturi.
-Adiós Rachelle.-dijo Aro y los tres rieron.
-VARIOS MESES DESPUES-
Demetri estaba sentado en una butaca del cuarto de Heidi y Félix, acompañado por éstos dos. Estaba lleno de felicidad: por fin habían puesto fecha para su boda.
-Vaya, debes estar feliz, tío.-le dijo Félix- Recuerdo que cuando me casé con Hei, estaba rebosante de alegría. Aunque... era un manojo de nervios.
-Sí, aún me acuerdo que el día de la boda casi se cayó al suelo.-recordó Heidi riendo.
-¿Erais humanos cuando os casasteis?-preguntó Demetri con curiosidad.
-Sí. Nos casamos y un año después convirtieron a Félix. -respondió la mujer.
-Y aunque traté de alejarme de Heidi para no matarla, no pude. Y volví para convertirla en vampira. -siguió su marido.
-Es bonito, el amor. -suspiró- Bueno, espero que nos acompañéis en la fiesta después de la boda. Y Heidi, no me extrañaría que fueras una de las damas de honor. -contestó Demetri y ella sonrió.
Jane que estaba en el jardín con Renata, Santiago y Alec también les contó lo de su boda. Todos estaban emocionados. Aunque Alec estaba algo...
-Deprimido.
-¿Qué?-le preguntó a Jane.
-Estás algo deprimido. ¿Por qué?
-Es que mi hermana se va a casar. -se encogió de hombros- Se me hace extraño.
De repente escucharon ruidos que venían desde el pasillo. Como Jane había supuesto, Sulpicia se había enfadado con Aro por matar a Rachelle y allí estaban discutiendo. La mujer lo miró furiosa; a saber lo que le había dicho Aro para que se pusiera así. Cada uno se fue por un lado: él se acercó a los chicos, algo triste.
-Hola Aro. Tenía que pedirte un gran favor. Eh, oye, ¿estás bien?-dijo Jane.
-¿Qué? Oh, sí. Sí, estoy bien. Problemas matrimoniales, creo. ¿Qué ocurre? ¿Qué querías pedirme?-preguntó.
-No sé si sabrás que mi hermana se va a casar dentro de dos meses. -explicó Alec y Aro lo miró asombrado- Bueno, está claro que no lo sabías.
-Y quería pedirte si podrías llevarme tú al altar.-pidió Jane con una sonrisa llena de esperanza.
-¿Yo? -a Aro se le formó una sonrisa de oreja a oreja- ¿En serio? ¿Bromeas? ¡Me encantaría Jane! Sabes que eres como una hija para mí. Será todo un placer.
Todos sonrieron y Santiago propuso algo:
-¿Y si Marco hace de cura? Como cuando Renata y yo nos casamos.
-Y Demetri podría pedirle a Didyme que lo llevara con ella.-complementó su mujer.
-Hablaré con ellos. No os preocupéis. Yo me ocuparé de eso.
Y salió corriendo siguiendo el aroma de Didyme y Marco mientras gritaba por el pasillo: "¡Jane se va a casar!", "¡Dentro de dos meses!", "¡Marco! ¡Didy!" "¡QUE FELICIDAD, MI NIÑA VA A CASARSE!"
Los cuatro Vulturis que estaban en el jardín rieron al ver lo que la noticia causaba en su maestro. De pronto, Jane cayó en la cuenta que aún no había pensado en nada para la boda. Necesitaba un vestido, las damas de honor, digamos que "el típico pastel de bodas" no existiría, y que el banquete consistiría en muchos humanos y de beber sangre con vino, un manjar delicioso según decía Aro.
-Renata, me gustaría que fueras mi dama de honor. -le dijo Jane- Heidi y tú. Todavía tengo muchas cosas en las que pensar y...
-...Y ahí estaremos nosotras para facilitarte las cosas.-la cortó Renata- ¿El vestido? No te preocupes. Hay dos opciones: o lo compramos, o lo hacemos. Y si escoges hacerlo, conozco a la diseñadora perfecta.
-Sulpicia.-dijeron todos al unísono como si fuera la respuesta más obvia del mundo.
Dos capítulos máaaaas ;)
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