Disclaimer: Antes de comenzar con el siguiente capítulo quisiera recordarles que los personajes que aquí se mencionan no son de mi propiedad, (Aunque de verdad quisiera ) pertenecen a la Sra. J.K Rowling, autora de estos increíbles libros y única responsable de que me haya atado a este fantástico mundo.


Capítulo XVI

Hermione bajó la mirada, no soportaba sostenerla con Harry por tanto tiempo y extrañamente sabía que no se trataba de enojo, le avergonzaba que él pudiera pensar que estaba actuando como una niña aunque no lo culparía si lo pensaba, ya que estaba consciente de que actuaba como tal. Estaba dispuesta a dejar todo atrás, las palabras de Harry le parecieron tan sinceras que algo en su estómago se contrajo. Escuchó a Harry suspirar luego de que retiró sus manos del rostro de ella.

- ¿Sabes? De verdad lo lamento mucho - susurró Harry.

- Deja de lamentarte, por favor.

- No puedo dejar de hacerlo, ni siquiera de pensarlo y lo hago cada vez que percibo esa mirada irritada que me lanzas - Hermione iba a decir algo pero Harry no se lo permitió - Ni siquiera trates de negarlo, Hermione, porque te conozco muy bien. De veras trato que todo esté bien entre nosotros.

- Lo sé - asintió cabizbaja.

- Entonces deja de ser tan cabezota - dijo Harry, revolviéndole sus cabellos castaños amistosamente - Imagínate cómo me siento cada que te ríes de los pésimos chistes de Draco y a mí ni una sola sonrisa de cortesía me diriges.

Hermione rió y alzó su mirada de nuevo, sonrió de medio lado tratando de disculparse mediante ese gesto que Harry comprendió de inmediato, devolviéndole así una sonrisa cargada de ternura. Ella entonces se atrevió a tomar la mano derecha de Harry y pudo sentir cómo él se estremeció pero trató de parecer apacible ante el tacto, ella no pudo reprimir una sonrisa burlona al darse cuenta.

- ¿Qué te hace gracia?

- Tranquilo, Potter. No muerdo

- No fue eso - replicó Harry sonrojado, y quiso bromear un poco con ella - pensé que me estrujarías la mano y no pude evitarlo. Instinto de supervivencia, tu sabes...

- ¡Como te atreves, Harry Potter!

Rió por lo bajo y luego preguntó.

- ¿Cómo has estado? - Hermione lo miró curiosa - quiero decir… Se que viviste un tiempo en Canadá y estudiaste arduamente, esfuerzo y dedicación que se refleja en tu trabajo en San Mungo. Tus mejores amigas son Ginny Weasley y Luna Lovegood, aún tienes esa espantosa y vieja bola de pelo llamada Crookshanks - ella le lanzó una mirada de reproche, pero la ignoró y siguió contando con sus dedos - simpatizas con Malfoy y estás viviendo con tus padres. Pero… ¿Qué pasa en realidad con Hermione Granger?

- No hay mucho que decir - contestó, confundida con la pregunta de Harry - te lo he dicho todo ya.

- A grandes rasgos. Siempre hay algo que decir.

- Trabajo en la planta de Daños Provocados por Hechizos, te sorprenderías de ver lo que hechizos mal realizados pueden ocasionar - dijo, cuando se dio cuenta de lo que quería decir Harry - como sabrás, mucho de nuestro trabajo en la planta es mejorar y restablecer a magos que reciben maleficios y embrujos irreversibles, es duro… - susurró, recordando a los padres de Neville, quienes aún siguen internados en el hospital - pero al final del día es un gran gozo.

- ¿Por qué te especializaste en…

- ¿No es muy difícil de adivinar o sí? - lo interrumpió - todo cambió luego del enfrentamiento con Voldemort, mis intereses se inclinaron hacia un lado de la balanza que no tenía previsto pese a que confronté durante mucho tiempo debates internos entre la Sanación y la Seguridad Mágica. Aún creo que elegí lo mejor, afortunadamente hoy puedo contribuir a la mejora de mis pacientes y no hay mejor recompensa que esa.

Harry sonrió satisfecho y se alegró al comprobar que Hermione no había cambiado en nada, siempre pensando en el bienestar de los demás.

- Ésa es tu faceta laboral - y paró por unos segundos pensando en si sería correcto preguntar o no - ¿Qué hay de lo sentimental?

Ésa pregunta le rondaba a Harry desde el momento en que volvió a Londres. Nunca se había atrevido a preguntarles a sus amigos si a caso su amiga pudiera tener alguna pareja sentimental por el temor de que mal interpretaran ese peculiar interés de saber esa parte de la vida de la castaña y, afortunadamente, no hizo falta nunca preguntarles nada, en una de sus visitas a La Madriguera la Señora Weasley se encargó de informarle que después del rompimiento con Edward Konner, gracias a Merlín, su amiga había salido sólo con un par de hombres, pero nada serio. Aunque aún tenía sus dudas, si bien la Señora Weasley los quería a todos como a sus hijos y los conocía desde pequeños, no podía asegurarle que Hermione no estuviera viendo a alguien en éstos momentos.

- En estos momentos no hay nada que decir, te lo puedo asegurar. Después de Edw..ard - dijo el nombre con dificultad, aunque después reparó en su error.

No es que le fuera difícil hablar de él, en lo absoluto; nunca lo fue puesto que esa relación terminó tan pronto ella se graduó de Hogwarts y nunca más lo volvió a ver. Le costó mencionarlo porque sabía que él había sido una de las razones por las que el Harry adolescente se había ido y creyó que lo incomodaría, pero Harry parecía tan normal que incluso le animaba a continuar.

- Después de Edward tuve una relación más larga cuando viví en Canadá.

Harry pareció sorprendido, pues Ron nunca se lo comentó y se sintió traicionado, después de todo lo que él ha hecho por él durante los últimos años no merecía que le ocultara algo como eso cuando infinitas veces le hizo preguntas sugiriéndole si Hermione se encontraba saliendo con alguien, pero él simplemente lo negaba y prácticamente ponía las manos al fuego por la soltería de su amiga. Siempre sospechó que su amigo no le estaba diciendo la verdad, posiblemente para no causarle una decepción en caso que él siguiera aguardando la esperanza de regresar y por fin conquistar a Hermione. Ella era una chica muy hermosa, inteligente, con grandes valores, sencilla, valiente, de corazón puro… nadie podría ser tan ciego para no darse cuenta de que en ella había una mujer excepcional.

- ¿De verdad? - fue lo único que atinó a decir y se arrepintió.

- Pareces sorprendido - le dijo con seriedad, alzando la ceja - ¿Insinúas que nadie podría fijarse en mí?

- ¿En verdad me estás preguntando eso a mí? - exclamó asombrado y notó como el rostro de Hermione se sonrojó en un santiamén - es un maldito ciego quien no lo hiciera. Es sólo que… - se apresuró a decir antes de que la castaña se incomodara más de lo que ya estaba - nadie me lo dijo.

- ¿Ron no te lo dijo?

- Nunca, ni siquiera ahora que estoy aquí lo ha mencionado ni por equivocación.

- No es que sea tan importante - murmuró Hermione, encogiendo los hombros - duré poco más de un año con él. Era muy difícil estar con él y mentirle sobre lo que había hecho en el día; al principio no me pareció tan mala idea, él era un hombre encantador e interesante - Harry sintió un incómodo hormigueo en la parte superior de su estómago. Ya no quería escuchar más - pero poco a poco me enredaba en mis propias mentiras y a veces me daba pánico abrir la boca. Finalmente comprendí que necesitaba a alguien como yo.

- ¿Te refieres a que saliste con un muggle? - preguntó Harry, desconcertado. Ella asintió - debe ser complicado.

- No tienes idea, fue aún peor cuando nos mudamos juntos - Harry no hizo ningún gesto, pero el calor que lo invadió era endemoniado. ¿Se habría prendido la calefacción? - Me tomó un mes darme cuenta de que esa relación no me llevaba a ningún lado, creo que sólo necesitaba a alguien a mi lado y no estoy diciendo que lo usé…

- Yo no he dicho nada - dijo Harry, alzando sus manos.

- Me recordaba mucho a ti… - murmuró Hermione y Harry pareció verdaderamente sorprendido, alzando las cejas y con la boca semi-abierta le recordó la misma cara que puso cuando la vio riendo junto con Malfoy - Me refiero a que él me escuchaba y aconsejaba cada que lo necesitaba; y solía protegerme demasiado… como tu lo hacías. Supongo que trataba de llenar ese hueco.

- ¡Y no lo usaste! - exclamó, divertido.

- ¡En ningún momento! - dijo Hermione, riendo levemente - No confundas, en verdad lo quise y creo que de haber sido un mago probablemente seguiría con él.

Cada segundo que pasaba se arrepentía de haberle preguntado eso, pero la curiosidad mató al gato, con todas y sus siete vidas.

- Si de verdad lo hubieras amado, entonces hubiera funcionado - susurró al final, comprendiendo - que sea un muggle no es impedimento alguno.

- Lo se, quizá fue por eso que no lo fue... por que no lo amaba.

Quedaron en silencio por unos segundos, cada quien sumido en sus pensamientos.

- ¡Bien! - exclamó Harry con fuerza, haciendo brincar a Hermione y luego la miró con seriedad directamente a sus ojos - Quiere decir que aún tengo posibilidades…

Hermione se quedó de piedra, por la cabeza le pasaron mil cosas y no era capaz de articular ni una sola palabra; abría y cerraba la boca, se humedeció un par de veces los labios sin saber qué decir y fue entonces cuando se percató de una sonrisa contenida que surcó el rostro de Harry.

Harry estalló en carcajadas cuando Hermione le propinó un nada ligero golpe en su brazo derecho. Volteó a verla y comprobó gustoso que ella también reía, aliviada. Hubo un espectáculo de colores y gestos en el rostro de Hermione, desde el blanco al rojo; desde el desconcierto a la conmoción. A su mente se agolparon escenas de ellos dos compartiendo momentos como ese y sintió en su pecho gran serenidad y alegría. Vaya que la había echado de menos.

Sostenía su estómago con ambas manos, riendo levemente. Giró hacia Hermione y notó que recuperaba su color original.

- Es ahora tu turno - dijo ella - no creíste que me quedaría atrás, ¿O sí?

- ¿Qué es lo que quieres saber? - reparó en su copa vacía, y mientras esperaba que Hermione dijera algo, aprovechó para servirse un poco más.

- Se da el caso de que he escuchado bastante de ti por terceras personas, más que de por ti mismo que no es necesario tener que escuchar las mismas historias por milésima vez - y aclaró - es fascinante lo que has vivido, pero creo que yo podría relatarlo aún mejor que todos los demás.

Harry no pudo evitar soltar una corta carcajada y asintió con ligereza mientras daba un trago. No era de extrañarse, seguramente Ron y Ginny eran quienes se encargaban en ese entonces de mantenerla informada de todos sus movimientos tan pronto él se los hacía saber, que, aunque por tan esporádicas que fueran sus cartas, siempre tenía algo nuevo que contarles.

- Así que intuyo que habrás tenido muchas conquistas a través de tus múltiples viajes - dijo Hermione, y aunque le costaba trabajo imaginarse a Harry con otras mujeres, debió ser así.

- Creo que la palabra "muchas" es exagerada. No tuve una pareja fija porque no estaba interesado en nadie en particular y no tenía el tiempo suficiente para dedicárselo a una relación.

- No tuviste pareja fija, pero…

- Eres muy curiosa ¿Sabes? - la detuvo, adivinando lo que estaba pasando por su mente - No te voy a mentir… tuve un par de amigas ocasionales - Hermione por poco se atraganta con su propia salida cuando escuchó eso - ¡Soy hombre! ¿De qué te sorprendes? Ya no somos unos niños de 17 años. Es más, podría apostar que tú lo disfrutas como cualquier otra persona y...

- ¡ Eso no es de tu incumbencia! - bramó Hermione sonrojada, sin poder creer que Harry le dijera algo como eso. ¡Por Merlín! ¿Desde qué momento la conversación había llegado hasta ahí? Y de verdad no le asustaban esos temas, por Merlín que no, lo que le sobrecogía era tener que hablar de ello precisamente con Harry, quien reía levemente.

Harry de pronto borró la sonrisa de su rostro y se levantó de golpe del sillón dirigiéndose con prisa hacia su estudio. La castaña lo miró con una ceja levantada preguntándose qué habría pasado con su amigo para que reaccionara de esa manera y fue cuando reparó en el timbre de un teléfono celular. Escuchó a lo lejos el abrir y cerrar de cajones, imaginaba que Harry lo buscaba sin tener éxito en su encuentro ya que podía escucharlo protestar a lo lejos. Segundos más tarde el timbre cesó pero no pudo escuchar nada más.

No le pasó desapercibida la seriedad con la que Harry se levantó de su lugar y la desesperación por encontrar pronto su teléfono, sin mencionar que probablemente debería estar hablando tan bajo que por eso no lograba escuchar ni un ruido proveniente de su estudio. Y ahora que lo pensaba detenidamente, no era la primera vez que Harry recibía una llamaba y se comportaba extraño; aquella vez fue en su casa cuando la sorprendió con su visita y ese día tampoco pasó por alto su comportamiento extraño. ¿Quién podría ser? Harry en ningún momento le había mencionado a alguien en específico, o una situación en particular que pudiera ligar con las llamadas, a menos de que Shacklebotl hubiese adquirido un teléfono celular para estar en contacto con Harry. Casi se rió de su disparate, por supuesto que no podría ser eso, algo pasaba y Harry se lo estaba ocultando. En cualquier caso ella no tenía ningún derecho a molestarse, aunque tampoco podía obviar el hecho de que se sentía terriblemente intranquila por esas llamadas.

Pasaron al menos unos cinco minutos cuando finalmente escuchó los pasos de Harry acercándose a ella, lo miró detenidamente y él se limitaba a mirar su teléfono celular fingiendo hacer unos ajustes en él para no tener que mirar a Hermione.

- Disculpa el arrebato - dijo, sin despegar los ojos de la pantalla - esperaba una llamada importante y me tomó totalmente desprevenido.

- Lo noté, casi te llevas mis pies - bromeó ella, sin dejar de observarlo.

Él finalmente alzó su vista y se encontró con la de Hermione, trató de sonreír pero la mirada fija de la castaña como tratando de descubrir algo no se lo permitió. El pulso se le aceleró y atinó a ofrecerle más vino a Hermione que ella amablemente rechazó.

- Debo marcharme ya, es un poco tarde - alzó su muñeca y se dio cuenta que apenas y marcaban las nueva y media de la noche en su reloj. Era todo menos tarde.

- Hermione, no son ni las diez - anunció Harry, con una ceja levantada.

- Estoy un poco agotada - lanzó de repente. Y en realidad lo estaba, pero en compañía de Harry el cansancio se había esfumado aunque después de la llamada percibió un cambio de humor en Harry, tenía la ligera sospecha de que algo no andaba bien porque su amigo a leguas le estaba ocultando algo y supuso que no era algo que precisamente quisiera compartir con ella - tratar de huir de casa de mis padres resulta abrumador - bromeó.

- No puede ser tan horrible, tus padres parecen ser buenas personas - carraspeó un poco cuando recordó la tarde que pasó con ellos - especialmente tu papá.

- No se qué es lo que te haya dicho mi papá, Harry. Pero él suele ser así con cualquier chico.

Él alzó las cejas sorprendido.

- ¿Olvidó mencionarme alguna otra conquista, señorita Granger?

- Parece que te importa mucho con quién haya salido ¿No?

- Intento ponerme al corriente - dijo, encogiéndose de hombros para tratar de restarle importancia - Si necesitas ayuda con la búsqueda de apartamento, sólo dímelo. Éste vecindario es nuevo y acogedor, seguramente hay algo interesante ahí afuera y puedo echar un vistazo.

- Te lo agradecería muchísimo - contestó, esperanzada y recorrió con los ojos la casa de Harry - tu casa es verdaderamente agradable. Sería estupendo encontrar algo así.

- Puedes mudarte conmigo - Hermione abrió la boca para protestar, pero él se le adelantó - sólo temporalmente, si gustas, en lo que encuentras un apartamento que llene tus expectativas.

- ¡Claro! Y podríamos dormir juntos - dijo, con evidente ironía y falsa emoción.

- Exacto, pensaba que quizá podríamos dormir de cucharita - le contestó, enviándole una coqueta mirada mientras se mordía los labios muy despacio y la recorría con la mirada de pies a cabeza. Se dio cuenta de la mirada alarmada que le lanzaba Hermione y rió suavemente - Puedes tranquilizarte, tengo una habitación extra, por supuesto.

- ¿Me estás tomando el pelo? La única habitación que hay es la tuya

- En realidad no - y explicó - Dentro del estudio hay una puerta, no se por qué todos dan por hecho que se trata de un baño - Hermione asintió, ella misma creyó que se trataba de eso la primera vez que visitó su casa - bueno, pues detrás de esa puerta está la otra habitación. Es bastante amplia y tiene vista al jardín. Te la mostraría ahora mismo pero tengo un gran desorden... cajas, calderos, artefactos que adquirí en mis viajes. Puedo arreglarlo mañana mismo y si te gusta...

- No te molestes, por favor, en verdad no es necesario. Estoy segura que pronto encontraré algo.

- Mueres por salir de casa de tus padres, ¡Tus ojos piden auxilio! - Hermione parecía pensarlo cuidadosamente, mientras se mordía levemente el labio inferior - además será temporal - la estaba convenciendo y lo sabía - y por si fuera poco... no tendrás que verme la cara en todo el día, si es lo que te preocupa.

- Ya que lo mencionas… eso suena muy tentador - bromeó - no quiero ser una molestia para ti.

- No lo será de ninguna manera - le dijo, mirándola tiernamente - a veces me siento muy solo, sería genial tenerte aquí por un tiempo.

Se miraron detenidamente, hasta que por fin Hermione emitió un suspiro convencida y enseguida esbozó una sonrisa.

- De acuerdo

Les tomó todo un fin de semana arreglar la nueva habitación, deshaciéndose de objetos que Harry no necesitaba y muchos de ellos donándolos a Hogwarts suponiendo que sería un mejor hogar para ellos, incluido libros; aunque Hermione persuadió a Harry para quedarse con unos cuantos que le resultaron bastante interesantes y no podían hacer falta en su gran colección. Otra semana más les tomó para comprar cosas que necesitaría la habitación de Hermione, ella decidió que quería dejar su habitación de casa de sus padres tal y como estaba y se dedicaron a comprar sólo lo más indispensable como una cama nueva, escritorio, lámparas de noche, espejo y una pequeña estantería de libros que más adelante podría reubicar cuando encontrara un departamento.

Crookshanks tendría que esperar un poco más, sus padres le habían pedido que lo dejara más tiempo con ellos, pues se habían encariñado tanto con él.

Con el poco tiempo que contaban para coincidir debido a sus propios compromisos, les tomó cerca de tres semanas para acabar con la mudanza.

- Brindemos por tu primera semana fuera de casa de tus padres - Ginny alzó su copa de vino tinto, animando a Luna y a Hermione hacer lo mismo, aunque ésta última rodaba los ojos. Era sábado por la noche, y como cada sábado último de mes, acostumbraban reunirse para ponerse al corriente.

- ¿Seguro que a Ron no le molesta que tengamos nuestra reunión aquí? - cuestionó Hermione, mirando a Luna luego de darle un corto trago a su vino.

Eran muy pocas las veces las que se habían reunido en casa de Luna y Ron, que aunque no estaban casados, llevaban pocos meses de haberse mudado juntos. Por lo que a Hermione y a Ginny les parecía que invadían su privacidad y siempre terminaban por reunirse en el departamento de Ginny o salían a cenar de vez en cuando.

Ginny, muy animada, chocó su copa con las de ellas que entonces ya reposaban sobre la mesa de centro y dio un gran trago que casi se lo terminó por completo. Luna la miraba divertida, muy al contrario de Hermione, que la miraba con desaprobación.

- Oh, no. En lo absoluto - respondió la rubia, dando un manotazo corto al aire - Mentiría si te dijera que no se sorprendió, pero estaba feliz de que vinieran. Además él iba a reunirse con Harry y llegará tarde, así que tenemos todo el tiempo del mundo.

- ¿Con Harry? - dijo Ginny, extrañada - a mí me parecía que Ron estaba enojado con él - Hermione y Luna la miraron con el ceño fruncido, y explicó - La semana pasada Ron y yo pasamos a La Madriguera a visitar a mamá y Harry ya estaba ahí platicando con ella en la cocina. Noté como se tensó cuando lo vio y evitaba a toda costa mirar a Harry mientras el otro se hacía el desentendido, lo cual me pareció extraño. Harry terminó por excusarse con mamá casi inmediatamente de que llegamos y se fue, eso sí, se despidió con un adiós general para que mamá no sospechara y Ron contestó muy a regañadientes.

- Entonces fue a disculparse con él - dijo Luna

- Ron es el ser más orgulloso del mundo - declaró Ginny, mirando fijamente hacia la mesita de centro.

- Esos dos no pueden estar enojados para siempre - manifestó Hermione, al tiempo que alargaba su mano hacia el centro para tomar un palillo y encajárselo a una salchicha de botana y llevárselo a la boca - seguramente están arreglando sus diferencias, siempre ha sido así.

- ¿No te dijo nada a ti, Luna? - quiso saber Ginny, escrutándola con los ojos y ella negó tranquilamente con la cabeza, encogiéndose de hombros - ¿No les parece raro? Quiero decir… ¡Ron es toda una niña! Cuando tiene algún problema con alguien, por mínimo que sea, siempre va y corre a contarle a todo mundo cuando no puede callarlo más. Además no es la primera vez que sucede desde que Harry llegó.

Sus amigas no dijeron ni una sola palabra y Ginny se dirigió a Hermione animándose a decir:

- ¿Recuerdas la noche en que organizamos una cena de bienvenida para ti? - Hermione asintió - Entonces recuerdas que los escuchaste discutir detrás de una puerta y te dije que Ron terminó por echarlo de ahí, después de que huyeras despavorida de ahí.

Hermione lo había olvidado por completo, y cómo no hacerlo si a los pocos días Harry se había aparecido de incógnito en casa de sus padres para arreglar las cosas entre ellos y a partir de ahí no había tenido cabeza para otra cosa que no fuera su situación con Harry. Recordó aquella noche y lo poco que logró escuchar de aquella puerta; Ron le reprendía que hubiera llevado a alguien esa noche y le exigía que se deshiciera de ese alguien que resultaba ser una ella, después de eso Harry abrió la puerta para salir y se encontraron cara a cara, y detrás de él Ron apareció tan asustado, con cara de haber visto una araña gigante.

- ¿Escuchaste algo en particular esa noche? - le preguntó la pelirroja, y no supo si debía contestarle con la verdad, o si por el contrario debería de mentir. Con tanto poco tiempo de pensarlo se decidió por lo segundo.

- Sólo escuché que discutían casi a gritos, especialmente Ron - mintió Hermione, pero Ginny entrecerró los ojos y supo que no le había creído - Ron parecía verdaderamente alterado que apenas y podía entender una palabra - dijo, tratando de reforzar su mentira esperando que ésta vez le creyera.

Pero no funcionó. Ginny levantó las cejas en señal de no creerle ni una palabra, pero no dijo más, sólo recargó su codo en el brazo derecho del sofá y miró con detenimiento a Hermione.

- No se por qué te interesa tanto saber qué se traen esos dos - musitó Luna, con una sonrisa tranquilizadora y se levantó de su lugar - voy al baño y a la cocina por otra botella.

- ¿Otra?

- Tranquilízate, Hermione. Estaba a la mitad ésta botella cuando comenzamos - dijo Ginny, sujetando la botella por el cuello y volteándola boca abajo, de modo que cayeron un par de gotas al piso - Necesito un poco más, siento que me seco.

Hermione no dijo nada y tomó otra salchicha más, observó cómo Ginny sacaba medio cuerpo del sillón para asegurarse que Luna no estuviera cerca y, agachando su cabeza, se acercó a ella.

- ¿Qué fue lo que escuchaste? - le susurró Ginny - y no me digas que nada porque no te creo.

Hermione rodó los ojos y no le quedó de otra mas que decir la verdad.

- Hablaban de alguien que Harry no debió haber llevado con él y Ron estaba bastante exaltado - y suspiró, lamentando no tener nada más que contarle ahora que comenzaba a preocuparse por la razón de que ellos dos discutieran - no mencionaron ningún nombre, pero se trataba de una mujer.

Ginny palideció.

- ¿Sabes algo?

- No, no - respondió, bastante seria. Parecía que hacía mucho esfuerzo por recordar algo, cerró los ojos con fuerza y apretó el puente de su nariz con sus dedos - En una ocasión… - miró hacia atrás una vez más para cerciorarse de que estaban solas - en una ocasión leí una carta que Harry le mandó a Ron, no me mires así, el muy tonto confundió los sobres y yo recibí la de Ron, además esa carta no comenzó con un típico: Hola, Ron. Comenzaba con una broma y mencionaba mucho a una tal Julie, que Julie estaba bien, que Julie estaba contenta, que Julie había pasado un gran fin de semana. Yo no entendía ni pico de lo que hablaba, entonces llegó Ron y me arrebató la carta tan fuerte que casi la rompe.

Escucharon un ruido proveniente de la cocina, seguramente era Luna que estaba sacando la nueva botella. Y Ginny se apresuró.

- Ron ya se había dado cuenta del error que Harry había cometido al rotular los sobres. Me preguntó qué tanto había leído y atiné a decir que no llevaba ni un renglón cuando me la quitó y fingí molestarme porque no tenía derecho a quitarme de esa manera algo que era mío, me explicó de la confusión y no dijo más.

- ¿Por qué actúas como si no quisieras que Luna se enterara? - preguntó, sin poder quitarse el nombre de Julie de su cabeza. ¿Quién sería?

- Porque… - comenzó a decir Ginny, pero se detuvo cuando Luna entró a la sala canturreando distraídamente una canción - … a mí también me gustaría mudarme con Draco, digo, Luna vive con mi hermano, tú con Harry, es justo que yo también viva con mi novio.

- Harry no es mi novio - dijo Hermione farfullando y echándole una mirada asesina a Ginny quien abría con impresionante rapidez la nueva botella.

- Oh, pero lo serán…

- ¡Sería increíble - exclamó Luna, con un tono tan soñador que Ginny sintió que tomaba miel en vez de vino - Yo también lo creo, siempre supe que había algo especial entre ustedes.

- Amistad - apuntó Hermione - ¿Por qué mejor no hablamos de otra cosa? El tema de Harry y mío ya me resulta muy aburrido…

- Brindemos por la futura pareja - vociferó Ginny, alzando una vez más su copa, pero esta vez con una excesiva medida de vino en él, haciendo caso omiso a la mirada de pocos amigos que Hermione le dedicaba. Luna vitoreó y chocó la copa con la de la pelirroja - ¡Por Harry y Hermione! - y se echaron a reír.

Aunque Hermione sabía que sólo lo hacían para fastidiarla, ni se molestó en brindar junto con ellas.

"No somos alcohólicas, Hermione. Un poco más no hará daño"

Fue lo que dijo Ginny una hora antes de quedar inconsciente en el sillón individual de la sala de Luna. Estaba segura que ella había tomado lo doble que ellas y a pesar de que ya no se sentía muy bien, no quiso abandonar la bebida en ningún momento. Le resultaba gracioso, pues ninguna de ellas solía tomar tanto como lo hicieron esa noche, más gracioso aún darse cuenta que eran las once de la noche y Ginny se encontraba roncando cómodamente, a pie suelto en su cama; porque sí, Hermione tuvo que aparecerse con ella, inconsciente, en el departamento de Ginny, no podían permitir que Ron la viera en ese estado.

Vio de nuevo su reloj y sólo habían pasado cinco minutos. Miró de nuevo a Ginny, a quien había acomodado en su cama y le había quitado los zapatos para mayor comodidad, aunque estaba segura que con o sin ellos, ella dormiría tan profundamente como siempre, que no habría diferencia. Apagó la luz y cerró la puerta.

No tenía sueño, pero se sentía mareada, no quería otra cosa en el mundo en ese preciso momento que no fuera su cama y sus dos grandes almohadas. Cerró los ojos y enfocó en su mente el lugar exacto del departamento de Harry que quería aparecerse. Cuando sintió que ya no estaba en el departamento de Ginny le costó mucho trabajo abrir los ojos pues había encontrado placentero permanecer con los ojos cerrados. La cocina era el único lugar del departamento en donde podían aparecerse. Abrió los ojos, y se los restregó un poco. No podía más, un minuto más y caería dormida en el suelo. Y de pronto, algo alteró sus sentidos, la voz de dos hombres conversando, indudablemente se trataba de sus amigos.

No sabía por qué no podía simplemente salir de ahí y saludarlos con naturalidad, desearles buenas noches e irse a su habitación. Agudizó el oído.

- Sabes que no es tan sencillo, Julie - escuchó decir a Harry.

¡Julie!

La mujer de la que hablaba Ginny.

La mujer que seguramente se trataba de la misma que ellos hacían referencia cuando discutían.

Ella estaba ahí en la sala conversando con ellos.

- ¿Y crees que es sencillo para mí? ¿Después de tantos años? - decía la mujer, notablemente abatida - no es por mí, ¿Sabes? Es por él.

¿De quién demonios hablaba?

- Yo… - decía Ron con timidez, pero la mujer lo interrumpió.

- Tú no te atrevas a decir nada.

¿Quién podría ser esa mujer que se sentía con tal derecho de hablarle así a su amigo? Se acercó un poco más, como si de esa forma pudiera escuchar más claro, pero en su intento pateó unas latas de cerveza que estaban en el suelo y que no había visto. Cerró los ojos con fuerza, llevándose las manos a la boca cuando el estrepitoso sonido de latas caer unas con otras advirtió a Harry, Ron y Julie de que alguien estaba en la cocina pues callaron de golpe.

Debía actuar rápido.

Salió como si nada de la cocina mascullando cosas incomprensibles y mirando fulminante a las latas. Levantó la vista y se encontró con las miradas perplejas de Harry y Ron, y más allá, a una chica rubia, de cabello largo pero peinado en una trenza que caía sobre su hombro izquierdo, de ojos verdes y aspecto cansado, la miraba asustada.

Iba a saludarlos pero se percató que más atrás de ellos, la puerta del estudio estaba abierta y la luz encendida y, bajo el marco de la puerta, en el suelo, había colores esparcidos y unas cuantas hojas blancas desordenadas. Ella frunció el ceño. Miró de nuevo a las personas que se encontraban en la sala, estaban tan sorprendidas que no habían dicho ni una palabra y sólo intercambiaban miradas entre ellos y luego hacia Hermione.

- ¡Mamá! ¡Papá! - el grito de un niño la sobresaltó. Y entonces lo vio bajo el marco de la puerta del estudio, era un niño de no más de 4 años, cabello rubio cobrizo corto y de ojos… verdes - ¿Qué fue ese ruido, mami?

- No fue nada, mi amor - Julie, se levantó al instante y se apresuró a encontrarse con él - regresemos a colorear ¿está bien? - el niño asintió y ambos se perdieron tras la puerta.

El corazón le latía rápido, estaba impactada y no era para menos. Ninguno parecía querer ser el primero en hablar. Ese juego de miradas que ambos se traían no le ayudaba a sacarla de dudas. Hermione estaba que echaba humo por las orejas ¿Ninguno iba a decir nada? No se había dado cuenta que Julie había vuelto a la sala.

- Qué está pasando aquí - bramó Hermione, mirándolos alternadamente - ¿Es que ninguno dirá nada?

Silencio.

Julie la miraba asombrada, parecía admirar a Hermione por tener tanta autoridad que casi sintió pena por ellos.

- Bien - dijo, conteniéndose y respirando pausadamente para componerse - ¿A quién de ustedes dos llamó papá?

Ambos se tensaron pero mantuvieron firma su posición de no decir nada y acababan con la poca paciencia que le quedaba a la castaña. Y entonces ella ató cabos.

Harry en aquél entonces habría tenido algo con esa mujer, que no dudó en contárselo a Ron en aquella carta. La discusión de esa noche fue porque Harry había vuelto a Londres con ella, y siendo la cena de su bienvenida, no era de buen gusto aparecerse por ahí con una novia cuando Hermione ni siquiera le dirigía la palabra. Y luego esas extrañas llamadas…

- Es tuyo ¿No es así, Harry? - dijo Hermione, con dificultad.

Harry se sobresaltó y alzó la cabeza tan rápido que todos escucharon cómo le trono el cuello y, sin mirar a nadie más que a ella, juntó sus manos jugando con sus pulgares. Suspiró y luego asintió con determinación.

- Sí, Hermione, es mío.


¿Creyeron que tardaría un año en actualizar? Estoy segura que con mis antecedentes sí lo pensaron. Pero afortunadamente volví más pronto de lo esperado. ¡Espero les haya gustado! ¿Se lo esperaban?