Disclaimer: Antes de comenzar con el siguiente capítulo quisiera recordarles que los personajes que aquí se mencionan no son de mi propiedad (aunque de verdad quisiera) pertenecen a la Sra. JK Rowling, autora de éstos increíbles libros y única responsable de que me encuentre atada en éste fantástico y mágico mundo.
Capítulo XVII
Julie y Roland
Hoy se cumplían dos semanas desde aquella noche en que Hermione irrumpió en la sala donde se encontraba conversando con Julie y Ron. Recordaba perfectamente la sorpresa de la rubia, el nerviosismo y agitación que invadió a Ron y cómo su propia garganta se había secado en un instante, eso sin contar el rostro de desconcierto total de su amiga. Ninguno de los dos contaba con que Hermione regresaría tan pronto y sólo había accedido a reunirse en su propio departamento porque Ron le aseguró que las reuniones de las chicas solían prolongarse hasta entrada la madrugada, de otro modo no hubiera aceptado porque ello significaba un gran riesgo.
Y para su mala suerte, pasó.
Suspiró exasperado.
Todo sería más sencillo si se lo hubiera dicho a Hermione antes.
Hubiera.
¡Cómo le molestaba esa palabra! Ahora más que nunca cuando las cosas entre ellos parecían ser como antes. Desde aquella noche que no la veía, habían caído en las evasiones de nuevo. Bueno, sólo ella. Durante la última semana trataba de despertarse temprano para topársela en la cocina pero de una u otra manera Hermione lograba ingeniárselas y se escabullía sin que él pudiera darse cuenta pues nunca la encontraba ahí, no por nada fue y sigue siendo la bruja más inteligente que haya pisado Hogwarts y apostaba toda su fortuna a que lo era en todo el mundo. ¿Cómo lograba irse sin ser vista?
Le llegó a cruzar por la cabeza la idea de que probablemente ella no llegaba a dormir a su habitación o que incluso se hubiera regresado a vivir con sus padres sin avisarle y, una tarde, asaltado por la desesperación, se atrevió a invadir la privacidad de la castaña adentrándose a su habitación para cerciorarse de que sus cosas siguieran ahí.
Y para su tranquilidad, ahí seguían.
Todas y cada una de sus cosas, no hacía falta nada y sólo para corroborar de que ella llegaba a dormir prosiguió con su exploración cada mañana, indagando sobre cualquier señal que pudiera decirle que, efectivamente, Hermione no se hubiera ido. Se sintió más tranquilo cuando descubrió que sus pertenencias cambiaban de lugar cada mañana, indicio de que ella seguía ahí.
Estaba seguro que Hermione debía estar enfadada, y no la culpaba. ¿Pero cómo decírselo? No tenía pensado decírselo, no sin antes hablarlo primero con Ron, quien se rehusaba rotundamente y ahora por eso estaba metido en gran lío. A estas alturas seguramente todos estarían enterados y tan disgustados como Hermione.
- Te encuentro muy pensativo
- Hola, Julie - saludó Harry a la mujer mientras la veía tomar asiento frente a él - ¿Y Roland?
- Lo dejé con mi madre. Está encantada con tener a su pequeño en casa y por consiguiente lo estoy yo también de poder pasar tiempo contigo - dijo, encogiéndose de hombros y sonriendo de medio lado - muero de hambre…
- Como de costumbre
- No te burles, sabes que soy una mujer de gran apetito
- Y es por eso que te cité en éste restaurante, es el favorito de Ron así que supuse que te encantaría a ti también… - ella gruñó por lo bajo cuando Harry mencionó a su amigo, él sonrió de lado ladeando ligeramente la cabeza- …ya que ambos tienen el apetito de un elefante. Podemos ordenar a la carta - dijo, levantando con su mano derecha un menú - o ir directamente hacia el área de bufete - y señaló hacia el otro extremo donde se encontraban las bufeteras repletas de todo tipo de comida - Tú eliges.
- ¿Bromeas? Que me des a elegir significa un gran insulto a mi persona, por supuesto que elijo el bufete.
Harry meneó la cabeza de lado a lado.
- Nunca cambiarás
Minutos después pudo comprobar que cuando Julie decía que moría de hambre, lo decía de verdad. No es que se fijara demasiado en lo que otras personas comían, pero verdaderamente le impresionó el voraz apetito de Julie, quien comió más que él y se dio el lujo de probar casi todos los postres que ofrecían sin dejar absolutamente nada en su plato.
- Quita esa cara, cuando me conociste era mucho peor - le reprochó ella - Pero ahora debo cuidar la línea.
- Oh, eso lo sé - contestó distraídamente, jugando con un tenedor.
Alzó la manga izquierda para ver la hora. No era muy tarde, quizá Hermione aún no llegaba al departamento, los viernes solía ocuparse de sus pacientes hasta tarde; pero cómo podría saberlo si en los últimos días parecía que vivía solo de nuevo y no se percataba de la hora de ida ni mucho menos de su llegada. Se sentía ansioso.
Necesitaba verla.
Le contaría todo.
- ¿Qué opinas de eso? - escuchó que dijo Julie, quien levantaba una ceja y torcía la boca. Harry lucía contrariado - No me estás escuchando.
- ¿Qué? Sí, sí, por supuesto… - carraspeó un poco y la miró a los ojos apenado, aún pensando en cómo abordaría el tema con Hermione.
- Y por eso me comeré un pavo entero ahora mismo.
- No hay problema, pídelo. Yo lo pago.
Julie frunció el ceño.
- Bien, y después de eso tendré sexo con el mesero que nos atiende.
- Ya veo…
- Es ella ¿Cierto? - Julie no pudo evitar formar una gran sonrisa en su rostro - Hermione…
- ¿Hermione? - repitió Harry, dando un respingo - ¿Qué con ella?
- Ahora sí me escuchas, pequeño pillo - Harry enrojeció - Estabas pensando en ella, lo sé - el ojiverde fingió no entender - A mí no me engañas, jovencito. Te conozco lo suficiente como para saber que aún sientes algo por ella y no trates de negarlo, Harry. Lo vi en tus ojos aquella noche, aún cuando estabas tan sorprendido pude reconocer esa mirada.
- Oh, por las barbas de Merlín ¡Qué disparate!
- No es ningún disparate, era esa misma mirada que ponías cuando me hablabas sobre ella. Con ninguna otra chica sucedió - Harry se removió en su silla evitando mirarla - ¿Por qué no lo admites de una buena vez? Nunca has dejado de amarla.
- No la amo, Julie - bramó con fuerza - confundes el amor con el inmenso cariño que le tengo.
- No, amigo - le dijo suavemente, alcanzando una de sus manos para apretarla cariñosamente - Quien lo confunde eres tú.
Harry negó suavemente y palmeó la mano que ella tenía sobre la suya - Sólo es mi amiga.
Julie lo miró con intensidad y suspiró profundamente.
- ¿Por qué demonios hiciste eso?
- Te juro que no sé por qué - negó con la cabeza, entendiendo a qué se refería su amiga - fue un impulso, se puso tan blanco como la nieve que creí que se desmayaría en ese momento.
- Lo hiciste porque es un cobarde - bramó la rubia mirándolo con seriedad - Deja de solaparlo.
- Pronto le propondrá matrimonio a Luna - le devolvió la mirada con la misma seriedad - Y está hecho un manojo de nervios con toda esta situación. Compréndelo...
- Es su problema, Harry. Limítate a apoyarlo, no a solucionarle la vida - Harry notó que se le quebraba la voz a su amiga - Si hace cuatro años se hubiera hecho responsable de sus actos esto no estaría pasando.
Ninguno se atrevió a agregar otra palabra más. Quedaron en silencio escuchando el tintineo de los cubiertos chocando contra los platos y los murmullos de las personas cenando a su alrededor seguidos de risas ocasionales.
Una sonrisa comprensiva apareció de pronto en los labios de Julie.
- Temes que te rechace de nuevo, admítelo.
- No quiero ser grosero, Julie - exclamó expasperado el ojiverde - Pero te agradecería que dejáramos este tema donde estaba… en el pasado.
Ella suspiró resignada - Yo te puedo ayudar, déjame hablar con ella. Le explicaré todo y…
- Tú no le debes explicaciones a nadie. Se lo diré yo, con o sin Ron - la interrumpió - es imperioso que sepa la verdad. Hermione es nuestra amiga y merece saberlo. Seguramente Ron me matará pero tarde o temprano la verdad relucirá y prefiero que se entere por uno de nosotros. Además… fui yo quien complicó todo.
- Entonces finalmente admites que pensabas en ella.
- Por supuesto - contestó Harry muy a regañadientes luego de sentirse atrapado. No podía mentirle a Julie - No la he visto desde aquella noche y algo me dice que no quiere verme ni en pintura.
- No me sorprende, si fuera ella tampoco querría verte.
- Gracias, eso me da ánimos - dijo Harry, con evidente sarcasmo.
- Simplemente estoy siendo sincera contigo - Harry pensó que estaba siendo terriblemente sincera, su cualidad más notable que le gustaba y odiaba a la vez; a veces podía ser demasiado honesta que dolía. Regresó su vista al reloj y apenas habían pasado cinco minutos desde la última vez - Saca los billetes y vete de aquí, Harry. No dejes pasar ni un día más.
A veces se preguntaba como es que había llegado a conocerlo tan bien.
Recordaba perfectamente haberla conocido en un bar muggle en el centro de Dublín, era su segunda noche en la ciudad y había decidido alejarse por un par de semanas del mundo mágico, necesitaba un respiro lejos de todas las miradas curiosas y excesivas atenciones que le dedicaban brujas y magos. Había estado bebiendo un par de cervezas y escuchaba a un grupo que tocaba en vivo esa noche; a escasos metros de donde estaba sentado se encontraba una mujer evidentemente mayor que él y a quien en varias ocasiones la había sorprendido mirándolo fijamente e insinuándole que se acercara con ella, claramente la mujer estaba coqueteándole pero Harry decidió ignorarla.
Cuando al fin pareció que la mujer tuvo las agallas para levantarse e ir decididamente hacia él, notó que un tarro lleno de cerveza levitaba peligrosamente sobre la cabeza de la mujer y más atrás de ella, descubrió a una joven rubia de no más de 20 años aparentemente divertida jugando con su varita y, sin mirar a la mujer que lució extrañada ante la exaltación del ojiverde, corrió en dirección de la joven y le quitó la varita con brusquedad haciendo que el tarro se hiciera añicos cuando cayó al suelo.
- ¿Estás loca? - exclamó Harry con rudeza, escondiendo la varita. Varios muggles giraron sus cabezas hacia ellos luego de escuchar el escandaloso sonido del tarro romperse - ¿Cómo se te ocurre hacer magia en un lugar como éste? Te puedes meter en problemas…
- Problemas son los que me sobran, además… sólo me estaba divirtiendo. Me aseguré de que nadie me viera, no es como si pensara lanzarle una maldición o algo. Tranquilízate, Harry.
Harry quien en ese momento se había volteado hacia atrás para corroborar que no hubiera miradas curiosas y que, efectivamente nadie la hubiera visto, giró su cabeza rápidamente y la miró sorprendido. Cuando iba a preguntarle cómo es que sabía su nombre, notó la sonrisa burlesca que le dirigía y cómo sus ojos se detuvieron a la altura de su frente observando su cicatriz con notable admiración.
Harry carraspeó y peinó su pelo de modo que la cicatriz quedara oculta.
- ¿Qué hace el mago más famoso de todos los tiempos en un bar muggle de Dublín? - preguntó, desviando la mirada de su cicatriz para por fin mirarlo a los ojos.
Harry estaba reacio a responder, no conocía a esa chica y ya le hablaba con tanta familiaridad que no pudo evitar mirarla con recelo.
Al parecer la rubia había notado su desconfianza.
- Lo siento, mi nombre es Julie Lodge, mestiza. Mi padre es mago, mi madre muggle. Se divorciaron hace un par de años. Mi padre vive en Barcelona. Yo vivo… vivía con mi madre y su nuevo esposo, me escapé de casa hace unas semanas porque él me golpeaba, así que decidí irme de ahí porque si volvía a ponerme un dedo encima una vez más no se qué sería capaz de hacerle con varita en mano - se detuvo un poco para darle un sorbo a su cerveza y suspiró - Mi novio me dejó poco después de que salí de casa, al parecer no había cupo para mí en su departamento porque la chica con la que me engañaba desde que comenzó nuestra relación se había mudado con él. Soy zurda y me gustan las varitas de regaliz…
Harry la miró con detenimiento, la chica estaba sonriendo. Parecía ser una chica bastante fuerte o simplemente era eso lo que quería aparentar, y debía admitir que lo hacía bastante bien. Quiso reírse del último comentario que hizo, pero de verdad sentía mucha pena por ella.
- Oh, por Merlín. No me mires así, tengo suficiente con mi mejor amiga que cada noche me contempla como si se hubiera enterado que padezco de una enfermedad y estuviese en mi fase terminal.
-Tu mala racha pasará - fue lo único que atinó a decir Harry y luego le sonrió de medio lado.
- Eso espero o comenzaré a pensar que algo verdaderamente malo sucede conmigo - la chica bajó la mirada y tomó el tarro de cerveza con ambas manos girándola sobre sí misma - no es posible tan mala suerte… ¿o sí?
- Y me lo dices a mí - dijo seriamente Harry, alzando las cejas y mirando hacia el vacío.
Probablemente él era la persona más desafortunada de todo el mundo. Con tan sólo un año de edad había sido marcado de por vida a ser el blanco del mago más tenebroso de todos los tiempos, había perdido a sus padres, vivió con la hermana de su madre, su esposo y su despreciable hijo que hicieron de su infancia una tortura; seis años en Hogwarts llenos de constantes peligros y tragedias y cuando por fin parecía haber una chispa de luz en su vida en su último año… tuvo que echarlo todo a perder.
La carcajada de la rubia lo despojó de sus pensamientos y él la miró desconcertado.
- Lo lamento - decía, evitando reírse mientras tosía disimuladamente - no pretendía burlarme de tí, es sólo que…
- Soy la desgracia en persona, lo sé.
- Yo diría que eres el hombre más afortunado - dijo, ésta vez con seriedad y Harry sintió una calidez en la boca de su estómago - Estás aquí…
- Nunca lo había visto de esa manera, supongo que tienes razón.
- Tengo razón - exclamó la rubia haciendo énfasis en la palabra "tengo" - pero dime… ¿Qué te trae por aquí?
Ésta vez no la miró con desconfianza, al contrario, sonrió y con una señal le pidió a la camarera que le llevara a la mesa dos nuevos tarros de cerveza. La chica, de quien no recordaba su nombre, ahora le parecía muy agradable y podría mantener una desinteresada y superficial conversación con ella, de todos modos dudaba mucho volver a verla.
- ¿Tengo algo en la cara? - preguntó Julie, tocándose las mejillas y la comisura de los labios. Y Harry pareció volver a la normalidad.
Sonrió ampliamente tras el recuerdo y se levantó decidido. Dejó el dinero sobre la mesa y la miró afligido - lamento dejarte aquí sola, pero Hermione es tan escurridiza y si no me voy ahora mismo…
- Ya, ya. No me dejarás sola, te dije que tendría sexo con el mesero - Harry la fulminó con la mirada y luego ella rió a carcajadas - sólo desaparece de aquí.
Cuando llegó al departamento decidió esperarla sentado en la sala, no le importaba cuanto tiempo tuviera que hacerlo, estaría ahí aguardando por su llegada. Pasó una hora y no hubo señal de ella, pensó que quizá ya hubiera llegado mucho antes que él por lo que se aventuró a llamarla en voz alta pero tampoco obtuvo respuesta, aunque a decir verdad tampoco esperaba que saliera de su habitación muy contenta contestando a su llamado, pero tenía que intentarlo.
Gruñó desesperado.
Giró su vista hacia la mesita que se hallaba junto al sofá y tomó uno de los libros que Hermione leía antes de irse a la cama, encendió la lámpara para mayor comodidad y se dispuso a leer para matar el tiempo mientras esperaba.
No sabía cuánto había pasado, pero estaba seguro que aún le faltaba mucho por terminar el primer capítulo y aunque fue breve su lectura poco había entendido, su mente no lo dejaba concentrarse y debía releer las líneas para comprender, en ocasiones tuvo que leer de nuevo páginas enteras y terminó por cerrar el libro de un golpazo.
Tamborileó el libro con los dedos por unos segundos y luego lo dejó sobre la mesita.
Probablemente debería echar un vistazo a su habitación.
Sí.
Sólo un pequeño y rápido vistazo.
Porque sino lo hacía seguramente iba a enloquecer y se aseguraría de no caer en los brazos de morfeo hasta verla.
Abrió la puerta lenta y cuidadosamente y dentro sólo había oscuridad. Llamó por su nombre un par de veces antes de prender la luz y cuando lo hizo sólo se encontró con la cama perfectamente tendida. Tal y como la había visto por la mañana.
Bufó.
Cerró la puerta y al darse la vuelta brincó de sorpresa al encontrarse de frente con una Hermione cruzada de brazos y una ceja levantada.
- ¿Buscabas algo?
- N-no, o sea… sí, no algo. A tí - respondió Harry con nerviosismo. No parecía enojada y se preguntaba por qué estaba tan tranquila.
- ¿Tienes algo qué decirme?
- Muchas cosas, en realidad - Harry frunció el ceño - La primera es… ¿Cómo lograste escabullirte de mí estas semanas?
Hermione caminó de vuelta a la sala y tomó asiento en el sillón individual. Harry la siguió y cuando se sentó se dio tiempo de contemplar su rostro mientras esperaba una respuesta de la castaña.
Era tan hermosa.
- Espero no te molestes, pero burlé un poco tu seguridad. Logré aparecerme directamente a mi habitación - Harry no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa - desde mi intromisión de aquella noche decidí que lo mejor sería aparecerme ahí.
- Debí imaginármelo - sonrió ampliamente - sabía que de una u otra forma te las habías ingeniado, pero supongo que me di demasiado crédito al haber descartado esa opción.
Ella simplemente se encogió de hombros.
- Y sobre aquella noche…
No dijo más.
Ahora no le parecía tan buena idea soltarle todo lo que sabía sin consultarlo con Ron. ¿Qué más daba? Tarde o temprano todos lo sabrían.
- Lamento no haberte dicho nada antes, yo jamás te habría ocultado algo tan importante como un hijo. Simplemente no era el indicado para hacerlo - Hermione lo miraba expectante, pero no había rastro de enojo en su mirada - El pequeño no es mi hijo…
- Lo sé - respondió con suavidad, seguido de una sonrisa tranquilizadora.
- ¿Lo sabes? ¿Cómo?
- Ron me lo dijo hace un par de días.
Charlaba animadamente con uno de los sanadores del piso de Heridas provocadas por Criaturas en una mesa de la cafetería del hospital. Era un hombre alto y delgado, de ojos grises, cabello castaño corto y de look despeinado; hombros anchos y poseía una cautivadora sonrisa que la hacía sonrojar. Admitía que era muy atractivo, pero no era eso que provocaba su sonrojo.
Un par de mesas atrás de ellos Ginny no dejaba de hacerle gestos comprometedores que aludían a Hermione y a su acompañante, Alexander Clawson. El mismo sanador que anteriormente la pelirroja aseguró que él estaba sumamente interesado en la castaña. Ginny no dejaba de parar los labios como si mandara besos y lo peor de todo es que otras personas se estaban dando cuenta de las insinuaciones de su amiga y paraban sus ojos en ella y Alexander.
No podía sentirse más avergonzada.
- ¿Te encuentras bien? De pronto tu cara enrojeció
- Estoy bien - dijo Hermione sin mirarlo a los ojos. Después de ese comentario seguramente su cara podría disputarse el título de el "Tomate más Rojo" si existiera tal competencia.
- Oye, me preguntaba si te gustaría…
- ¿Hermione? - interrumpió una voz detrás de ella.
Sabía de quién se trataba y estaba agradecida de que apareciera en ese preciso instante. Giró lentamente su cuerpo hasta encararse con su pelirrojo amigo, quien la miraba desde arriba con inquietud.
- ¿Podríamos hablar?
Ella asintió y se disculpó con Alexander, quien lucía decepcionado de que los hubieran interrumpido.
Salieron hacia los jardines, dejando a una pelirroja bastante desconcertada; su hermano raramente salía de su trabajo y cuando lo hacía visitaba a su madre.
- ¿Galán en puerta? - trató de bromear Ron, pero su semblante era todo menos socarrón.
- Se trata de tu hermana haciendo el papel de celestina, pero a mí no me interesa - Ron se detuvo frente a una banca y esperó que Hermione tomara asiento primero - ¿Qué te trae por aquí?
- Quería hablarte sobre aquella noche.
- ¿Vienes a defender a tu amigo? ¿A dar la cara por él? - Ron bajó la mirada avergonzado tras escuchar las palabras de su amiga - Honestamente no sé que pensar.
- No es lo que tú piensas.
- Estoy segura que seguiría sin saber de la existencia de ese niño sino me hubiera aparecido esa noche tan temprano. ¿Por cuanto tiempo más pensaba ocultárnoslo? - los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas - él me dijo que todo volvería a ser como antes y escondió de mí algo tan importante…
- Hermione, no…
- ¿Te envió él a hablar conmigo?
- No, el no sabe que vine.
- Vienes por tu propia cuenta a abogar por él - bramó Hermione enfurecida.
Ron suspiró ruidosamente y alzó por fin la cara.
- De lo único que ha pecado Harry es de ser un buen amigo, excelente, el mejor diría yo - dijo con tal determinación que sorprendió a Hermione - Y a quien tienes que recriminar de todo eso es a mí porque el niño es mío. Roland es mi hijo.
- ¿Qué?
- El pequeño es mío y Harry me vio en aprietos.
- ¿Por qué haría tal cosa? Oh, Ron…
- Porque fui un estúpido, nunca le negué mi apellido, apoyo económico, ni mucho menos mi cariño; aunque reconozco que no convivo con él tanto como debería. Yo no estaba preparado para presentárselo a mi familia, a Luna ni se diga. Me oponía totalmente a eso. Yo estaba enamorado de Luna cuando el bebé nació, no me enteré de su existencia hasta que cumplió seis meses, para entonces yo tenía cerca de un año con Luna y no quería decepcionarla.
- Eso ha sido muy egoísta- le recriminó Hermione al tiempo que Ron asentía cabizbajo, no sentía capaz de retener la mirada con ella. Se sentía avergonzado y no era para menos.
- Le hice prometer a Harry que no le dijera nada a nadie, me aconsejó contártelo pero yo estaba muy asustado. Espero comprendas mi posición. Sí, fui un tonto, inmaduro, ciego, desvergonzado, egoísta. Pero hoy he decidido enmendar mis errores.
Hermione sabía lo difícil que era para Ron toda esta situación, pero eso no era más que las consecuencias de sus actos.
Y lo apoyaría de ahora en adelante
Tomó su mano derecha y la apretó con suavidad.
- Eres un tonto, lo sabes ¿Cierto? - murmuró por lo bajo animadamente, sacándole una sonrisa apenada a su pelirrojo amigo - Y tu amigo también lo es. ¡Decir que es su hijo, por Merlín! Aunque confieso que me creí el cuento. Tiene ojos verdes y el cabello cobrizo, bien pensé que lo había heredado de la madre de Harry.
Ron lanzó una carcajada.
- Éstos días dudé seriamente de tu capacidad intelectual, de tu perspicacia… ¡Roland es igualito a mí! Afortunadamente no heredó mi intelecto, sino el de su madre. Pero es tan glotón como yo - dijo, con una sonrisa, palmeándose el estómago.
- Así que Roland…
- Roland Weasley - declaró, orgulloso.
Harry se sentía aliviado y contento por su amigo. Había tomado la decisión correcta.
- Convocó una reunión para mañana en la Madriguera, quiere que estemos presentes cuando se lo diga a sus padres y hermanos - le anunció Hermione después de que se levantara del sillón, sentía sus párpados pesados y ansiaba sentirse cubierta entre las sábanas y dormir profundamente.
- ¿Y Luna?
- A éstas horas debe estar enterada.
- Confío en que ella se lo tomará mejor de lo que espera Ron.
- Sí… - jugó un poco con sus manos - prometo no volver a escabullirme nunca más cuando haya un problema.
Harry rió.
- Y yo prometo no volver a adjudicarme hijos que no sean míos.
Rieron al unísono. Y Harry se deleitó, le encantaba escuchar su risa y la manera en que inclinaba su cabeza hacia atrás ligeramente mientras reía.
- No la amo, Julie - bramó con fuerza - confundes el amor con el inmenso cariño que le tengo.
- No, amigo - le dijo suavemente, alcanzando una de sus manos para apretarla cariñosamente - Quien lo confunde eres tú.
El corazón de Harry latió con fuerza al recordar lo que Julie le había dicho. ¿Era posible?
Hermione dejó escapar un bostezo y después miró a Harry fijamente. Recordó lo que Ron le había dicho: "Durante los primeros tres años Harry fue como un padre para Roland, y no tengo como agradecérselo".
Sonrió.
- De verdad eres una gran persona, Harry.
Harry le devolvió la sonrisa, y por la forma en que él la miró sintió su cuerpo estremecerse y un agradable cosquilleo en su estómago.
Se asustó.
Eso no podía ser nada bueno. ¿Desde cuándo una simple mirada de Harry le ocasionaba todo eso? Y entonces se preguntó qué podría ocasionarle si la tocara, la acariciara… o la besara.
Sí, me tardé más de lo que debía pero simplemente no podía darle forma al capítulo. En realidad quise concentrarme en explicar quién era Julie, ya que antes del capítulo anterior nadie tenía idea de quién era y merecía darle una cálida bienvenida para que conocieran un poco al personaje. También de aclarar el asunto del niño, que por ahí en los reviews una persona acertó ¡BRAVO! ¿De verdad era tan obvio?
Bueno, sólo quería ponerle un poco de sazón, así que todos tranquilos. Aún hay cabos sueltos sobre Julie y Ron, en el próximo capítulo se aclararán algunas cosas, no se preocupen.
Y ya, parece que por fin se viene el romance, estoy trabajando mucho en esto, además de que estoy escribiendo un nuevo fic, que no lo publicaré hasta que no vaya a mitad de la historia, así que por favor tenerme paciencia si llego a tardarme en actualizar éste fic. Recuerden que también esto re-editándolo, así que si ven algunas cosas que no clavan es por ese motivo.
Les agradecería mucho que me hicieran saber sus opiniones, aquí abajito, sí, ahí.. en el recuadro. Para poder saber qué es lo que piensan, les gusta o no, cualquier comentario es bienvenido.
