Ha habido un problema (y esque no se usar todavía esta pagina xD ) y los reviews no me aparecen, pero si me llegan al correo...una extrañeza.
En el capitulo de hoy no hay demasiada acción, pero podremos conocer un poco mejor al personaje de Anna.
Ojala Labyrinth fuese mio...pero que va. ¡Gracias a todos los reviews, les dedico este capitulo!
—¿Más té? —preguntó el gusanito azul con la bufanda roja.
—No por favor, estoy llena. —respondió Anna tocándose la barriga.
—Ese objeto de su barriga es muy bonito. —comentó la gusana con su voz chillona.
—¿¡Te gusta!? ¡Pues mis padres lo odian! —Anna se miró su piercing, que no era nada del otro mundo, era una pequeña perlita arriba de su ombligo. No era excesiva, ni nada por el estilo, la verdad esque era bonita. —Nunca me dejan ponérmelo y lo llevo a escondidas. —añadió con pena.
—Pero si sus padres le han dicho que no se lo ponga...
—Me da igual. —contestó cortante.
—Y decidme, señorita. —dijo el gusano azul. — ¿como esque usted tiene el anillo de los reyes del Laberinto?
Anna miró de nuevo su anillo, parecía tan normal como antes.
—Este anillo es de mi padre.
—Lleva la insignia del Rey de los Goblins. —observó la gusanita.
Anna se estremeció al oir ''Rey de los Goblins'' y recordó que no tenía mucho tiempo.
—Ha sido una bonita merendola, pero debo irme.—la joven se levantó de su apretado asiento, pero se quedó de pie y parada.—Una ultima cosa... —empezó a decir.—¿Alguno de vosotros sabe donde está el castillo?
La gusanita y su marido se miraron contrariados.
—No. —contestaron a la vez.
—Oh...gracias de todos modos. —respondió mientras intentaba salir de ese agujero bajo tierra.
—¡Espera! —gritó el gusano. —¿Podemos ir contigo?
Anna se quedó sorprendida por la pregunta.
—¿De verdad? No creo que me sirváis de mucha ayuda. —optó por morderse la lengua, callada estaba más guapa.
—Esta bien... —dijeron ambos con la cabeza baja.
—Pero de todas formas, necesitaré aquí algún amigo.
Los gusanitos se enrollaron a sus piernas y treparon hasta sus hombros; luego gritaron a la vez:
—¡En marcha! ¡Hasta el castillo más allá de la Ciudad de los Goblins!
Y los tres se internaron entre las paredes del laberinto.
oOoOoOoOoOo
Elea fue llevaba hasta el interior de una habitación decorada muy austeramente, en la cama, había un vestido.
—Pontelo. —le ordenó el guardia mientras la empujaba hacia dentro.
—¿Y si no? —preguntó desde la otra punta de la habitación.
—Te lo pondré yo, tu eliges. —respondió el guardia.
Elea enrojeció en tal solo la posibilidad de que un hombre la viera desnuda.
—¡Que te lo has creido! ¡Me lo pongo YO!
El guardia goblin se fué riendo de la habitación. La chica se tendió en la cama con pesadez y se irguió para mirarse al espejo.
`` ¿Cuanto tardará Anna en llegar? ¿Llegará? ¿Llegará a tiempo? ¿Jareth le hará un baile a ella también? ¡Yo quiero un baile! ¿Ella es la hija de Toby, el de la historia? ¿Y yo la de Sarah? ¿Jareth espiaba a mi madre? ¿Me ha espiado a mi también? ¡Cuantas preguntas! ¡Y lo peor esque no tengo respuestas! Al final tendrán todos razón… ¿Estaré loca?´´
Elea miró la Ciudad de los Goblins desde la ventana. Grandes murallones protegían las raras casas de los goblins, un vertedero pequeño había a lo lejos allí donde terminaba un bosque con más pinta de jungla que de otra cosa. Suspiró. Un timido sol empezaba a filtrarse por la espesa capa de nubes grises y amenazadoras.
Volvió a la cama y vió el vestido: sin duda, estaba hecho por goblins. Era un vestido de cuello barco, de color verde apagado con bordes dorados, las mangas eran amplias y tambien bordadas, era poco pomposo.
Miró furtivamente a todos lados y se desvistió.
En la sala del palacio, todo estaba revuelto. Por fin, después de tantos años, Jareth conseguía una rival de su altura para atravesar el Laberinto. Y esta muchacha, no era inocente como... su Sarah. Esta se había criado en pleno siglo XXI y eso resultaba interesante; implicaba nuevos retos para su laberinto.
De repente sintió un leve pinchazo en el brazo izquierdo justo en el momento que iba a crear una bola para observarla. Fijó su mirada ambarina en la palma de su mano, hasta que la bola hizo acto de presencia.
Levemente enfadado, miró a la muchacha pasear por su reino.
oOoOoOoOoOo
Anna estaba recorriendo el gran pasillo mientras mantenía una animada charla con los gusanos.
—¿Y donde hay una salida? —le preguntó al gusano azul. —Ya sabes…no se ve nada. —dijo tocando las paredes.
—Hay unas salidas más adelante. —respondió el gusanito.
Anna siguió tocando la pared de ladrillos ( llena de moho ) cuando porfin descubrió la entrada.
—Vamos. —dijo muy bajito, como si no quisiera que la oyeran.
Furtivamente empezó a deslizarse por el laberinto de verdad. Miró su reloj de nuevo: había perdido una hora.
Empezó a andar lentamente, sin prisa y alucinando.
Recordó que en el libro, Jareth espiaba a Sarah mediante unas esferas. Anna se sintió espiada y le hizo un corte de manga al cielo, por si el Rey de los Goblins la observaba desde alguna parte.
Luego apremió el paso. Después empezó a correr desesperadamente y a trotar hasta que el gusanito azul se le calló del hombro.
—¡Heyy! —gritó desde él suelo.
—¡Cariño! —respondió la gusanita.
Anna frenó en seco y dió media vuelta; se agachó a recogerlo.
—¡Oh cariño! ¿Te has echo daño? —la gusanita corrió a su lado.
—No, no es nada tesoro...
Anna sonrió al ver los apodos que se tenían entre ellos, como bien pensó ''muy humanos''
—¿De que te ries? —preguntó el gusanito.
—De vuestras palabras de amor, sois tan bonitos... —torció una esquina segura de haber pasado por allí antes.
—¿No te han dicho nada de amor nunca? —preguntó Gusanita.
Anna enrojeció. Claro que en sus 16 años de vida le habían dicho palabras de amor. Sobretodo cuando tus padres se han ido de fin de semana y tu novio se queda en tu casa a dormir. Y por supuesto, lo haceís. Y pierdes la virginidad.
Alex le dijo que la quería, pero solo eso. Cuando cortaron, a Anna le sonó lo más falso del mundo, pues solo quería acostarse con ella.
Y aparte de ese breve e insustancial '' te quiero'' nunca nadie había pasado de:
''¿Nos liamos?'' ''¿Quieres hacerlo?'' ''Estas muy buena'' ''Si tu culo fuera un barco, me haría marinero'' ''¿Sales con migo?''
Y cosas de ese estilo. Hasta ese momento, no se había dado cuentas de que en verdad solo su familia le había mostrado afecto verdadero.
—No... —contestó despues de un rato.—O no eran verdaderas.
—No te preocupes, ya te lo dirán. —la animó Gusanito.
Anna torció la sonrisa y siguió andando sin rumbo fijo. Otra vez empezó a correr y cuando se cansó le pegó una patada a una pared.
—¡Ay! —gritó de dolor. —¡¿Esque no hay salida?!
Y se tumbó en el suelo, exhausta.
—Venga ¡tu puedes! No te des por vencida. Si tienes el anillo del Rey del Laberinto, significa que tienes el poder y la fuerza para conseguir llegar hasta el centro. —la animó Gusanita.
—¿Ahora soy una especie de Jedi o que? —refunfuñó ella.
Pero sin embargo, probó a ascender la mano. Y como no...¡No ocurrió nada!
—Esto es una mierda. No pasa nada.—suspiró.
—Tu puedes humana, tienes la fuerza necesaria. —la animó Gusanito, pero ya no estaba tan seguro si esa chica se había encontrado el anillo en cualquier sitio.
—Lo que yo decía ''Anna Skywalker''. —se dijó a si misma.
``No voy a permitir que Jareth me venza. Soy más fuerte que él.´´
Asique se levantó de su asiento y sonrió, alzó las manos y la cabeza.
—¡Yo, Anna Williams, deseó saber el camino para llegar hasta el castillo más allá de la ciudad de los goblins!
Y se mantuvo así unos segundos más hasta que bajó los brazos.
—¿Veis? Lo que yo decía, aquí no pas... —de repente, un terremoto sacudió la zona como si fuera arenilla deteniendo la frase de la chica.
La humana, asustada, se encogió sobre si misma y esperó a que terminara. Por fin , el temblor cesó y se irguió lentamente.
—¿Que ha sido eso? —preguntó Gusanita.
Entonces, una baldosa se iluminó. Anna miró a sus compañeros y se dirigió lentamente hasta ella. Cuando llegó la tocó ligeramente con la punta del pie y se apagó. Para su sorpresa, otra se iluminó unos metros más allá.
Corrió hasta la otra y ocurrió lo mismo.
—Creo que 'El Laberinto te ha escuchado. —sentenció Gusanito con su vocecita aguda.
Y Anna SkyWalker siguió las baldosas...
Gracias por leer :D
Me salté algunas cosas como un pensamiento de Anna. Lo pongo aqui abajo, se trata de Jareth:
No dejaba de pensar en Jareth. No parecía el típico villano que uno se espera que sea, había sido bastante cortés. También lo fue con Sarah. Sería pues, ¿alguna táctica para ganarse su confianza?
N/A: En el libro, no hace alusión del amor entre Jareth y Sarah, solo en el baile cuando casi se besan y en el ultimo capitulo. Pero Anna no llegó al final del libro.
No iba a dejarse engañar. Conocía a Jareth por la historia, sabía que deseaba a Toby para ser su heredero. Sabía que Jareth detestaba a los goblins, les parecía insulsos. Ademas ¿¡Que clase de persona robaría un bebe!? ¿Y si Anna hubiese dicho las palabras en la ducha? ¿La hubiera visto desnuda? Era un caso poco probable.
Omití este pensamiento, pero alomejor se lo echa en cara alguna vez...en este capitulo no hay nada de acción, la acción vendrá despues a raudales.
¡Nos leemos!
