Lo primero de todo, un perdon por haber tardado tanto en estado fuera. Pronto empezará lo interesante jaja. Que disfruten del capitulo.
—¡¿Pero como se ha atrevido?! —exclamó Jareth desde su asiento.
Elea dió un respingo desde la ventana y miró a Jareth enfurecido.
—¡Estupido goblin! ¡Me las pagará! —gritó mientras se convertía en lechuza y volaba hacia el laberinto.
Elea corrió hasta el trono, una bola de cristal estaba rebotando hasta caer en el suelo. Con sumo cuidado, la muchacha cogió la bola como si fuera a romperse. Dentro de ella, estaba su prima y un goblin.
—¡Anna! ¡Anna estoy aqui! ¿me oyes?
Pero Anna no la miraba y no hacia señales de que la oyera, asique Elea se desesperó y empezó a llorar. Por un instante la gran sala llena de goblins se calló al ver las lagrima de la joven humana, ninguno había visto a una humana llorar nunca y les resultaba hermoso y espectacular.
No supieron que hacer para consolarla.
—Run, fly away, do not look back, they do not understand you at all, I was left alone in that other world. Where no one can see its power. Do you dare to cross the labyrinth. Do you dare to come with me? My precious thing, I'll give you what you most want, I'll be your slave, only love me...only love me... —terminó de cantar Anna mientras los gusanitos se movian al son de su canción.
—Interesante canción. —comento Tándalo frustrado.
—Es de mi cantante preferido, ¿tu tienes alguno?
—En Underground no hay cantantes de ese tipo, a no ser , que veas al Rey de los Goblins como opción.
—¿Jareth sabe cantar? —preguntó asombrada.
—Y muy bien, por cierto. —aclaró Gusanita.
Anna sonrió y siguió cantando mientras perseguia al goblin de cerca. Ya llevaban un buen rato cuando de repente se encontraron a un ciego mendigando en una esquina.
—¿Quienes sois, viajeros? —preguntó la quebrada voz.
Todos dieron un salto hacia atrás al oir aquella voz. Anna recordó que algo parecido le había ocurrido a su tia.
—A mi no me vas a engañar, Rey de los Goblins.
El mendigo empezó a reirse con su vocecita mientras se hacia más grande y se quitaba sus ropas. Se había convertido otra vez en hombre y su risa era otra vez normal.
—Hola goblin.—dijo Jareth altivo y desdeñoso mirando a Tándalo.—Veo que te has desviado un poco de tu verdadera misión ¿no es cierto?—observó Jareth mientras ponía las brazos en jarras y su voz era amable, pero falsa.
—S-si señor.
—Y dime que no si me equivoco, ¿estas llevando a esta joven hasta El Pantano del Hedor Eterno?
—Si s-señor. Hemos echo un trato.
—Pues será mejor que dejes ese trato ahora mismo. Creo que no recuerdas con exactitud—dijo poniéndose de una rodilla frente a él.—lo que le ocurrió al anterior que lo hizo.
Tándalo tragó saliva muy amedrentado.
—Pe-pero señor...usted no puede ordenarme que…, yo sirvo al Principe de...¡Ayyy!
La frase fué interrumpida, pues Jareth le había cogido de la oreja y lo había levantado a un metro y medio del suelo.
—¡Que osadía!—gritó con el ceño fruncido—¡Después de esto no te atreverás más a contradecirme, estupido goblin!—y dicho esto, hizo unos movimientos con las manos y dejó caer al suelo al pobre Tándalo.
Anna se había quedado con la boca abierta y sin saber que hacer.
—¡Dejale en paz! —le defendió muchacha. —¡Y meteté con alguien de tu tamaño!
Jareth se giró para verla. Estaba furioso y desconcertado, ¿acaso aquella muchacha le estaba dando una orden?
—¿Alguien como quien , Anna? —preguntó avanzando hacia ella lentamente.
—Alguien...alguien como yo. —terminó de decir mientras andaba hacia atrás.
—¿A si? ¿que tienes tu que me pueda hacer daño?
Anna se mordió el labio inferior. Estaba claro que no tenía ningun recurso con el que hacerle daño fisicamente, pero a lo largo de su vida , había aprendido que tambien se puede hacer mucho daño con las palabras. Jareth se sentía muy solo, por eso secuestró a Toby e intentó engatusar a Sarah. Asique sonrió siniestramente y preguntó :
—¿Como acaba la historia?
Jareth se quedó desconcertado ¿A que se refería?
—¿Que?
—La historia de Sarah. Como acaba. El Laberinto. Sé que mi tía te venció, por eso está allí y no aquí. Pero quiero saber como te venció. —Jareth empezó a cabrearse. —Como solo una niña pudo vencer al ¿poderoso? Rey de los Goblins.—empezó a decir con vos sugestiva.—Dimelo, Jareth , dimelo con tus propias palabras...
—¡Basta!—ordenó furioso.—¡Callaté!
El cielo empezó a llenarse de nubes amenazadoras que hizo que todos los seres del laberinto alzaran sus cabezas.
—¿No me lo vas a contar...?—preguntó sugestiva y con los brazos en jarra.
—¡Callaté! —gritó el rey al mismo tiempo que caía un rayo.
Anna si que se calló esta vez. Nadie se merecía tanto dolor, incluido el Rey de los goblins. Empezó a sentirse mal y estaba a punto de pedirle perdón cuando Jareth habló:
—¿Quieres ver como he olvidado a la humana?
Anna no tuvo tiempo de responder ni de pensar a lo que se refería, porque Jareth se avalanzó hacía ella dejando muy poco espacio entre los dos. La tenía acorralada entre el y la pared, rezando porque no ocurriera nada.
La joven casi no podía respirar, con el Rey de los Goblins a unos centimetros de su cara. Y por primera vez, se fijó que tenía cada ojo de un color. Los gusanitos se enrollaron en si mismos en los hombros de la joven.
Jareth con sumo cuidado, vió que las orejas de la joven habían empezado a ponerse en punta. Sonrió satisfactoriamente.
``¿¡Porque me sonrie!?´´ se preguntaba Anna. Sabía que en cualquier momento podría besarla y eso sería fatal, ¡no quería un beso de ese tio!
Tándalo en un rincón fué el único que se dió cuenta de que había empezado a llover.
Todos en el castillo Goblin miraban expectantes la bola de cristal y los acontecimientos que se veían en ella. Todos dejaron escapar un ''Ooohh'' de sorpresa al ver a su querido rey abalanzarse hacía la joven.
—No... —pudo articular Elea con la boca abierta. —Sera mejor que no pase nada.
Y con todo eso, el enfrentamiento no duró ni un minuto.
—¿Que...estas...haciendo?—Anna consiguió soltar un hilo de palabras.
Jareth se quitó de su lado.
—Incomodarte. Hacerte marcho. Y Anna…—dijo antes de hacer algún movimiento que lo hiciese desaparecer. —…por tu propio bien, que no se te ocurra volver a desafiarme.
Anna no se molestó en echarle una mirada a aquel pervertido y se dirigió a Tándalo con la palma abierta y este se la estrechó ayudandose a levantarse.
—Vamonos Tándalo.
Y los dos empezaron a correr.
Jareth sin embargo se quedó allí unos instantes bajo la lluvia.
``Eso la dejará con la boca cerrada durante un buen rato.´´ —pensó refiriendose al enfrentamiento de antes—`` No volverá a hablar tan a la ligera de...Sarah.´´ —Pensó su nombre con dolor.
En ese momento intentó transformarse en lechuza, pero sus fuerzas no le acompañaron. Desde hacía varios años que le pasaba eso y la unica solución para el problema estaba en aquel mismo laberinto. Anna era su ultima oportunidad.
Tras un par de intentos más, la lechuza voló por el laberinto hasta la sala del trono.
