Anna estaba tan distraída mirando huesos de dragones, que se estampó con la espalda de Kai.

—¡Ay…! —se quejó.

—¡Shhh! —le mandó a callar.

—¿Pero que...?

—¡Shh! —volvió a decir mientras se ponía tenso.

Anna asomó su nariz por encima del hombro de su compañero y contempló la espesa niebla.

—¿Y bien?

Kai frunció el ceño y suspiró; luego se dió la vuelta.

—Me había parecido oir algo. Espero que no nos encontremos a ningún...

—¡Dragón! —gritaron los gusanitos a la vez.

Un enorme dragón escupió una llamarada de fuego en dirección hacia ellos. Antes de que Kai se diera la vuelta, Anna le placó antes de que el fuego les alcanzase.

—¡Ah!—gritaron los dos al estamparse contra el suelo.

—¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaah! —gritaron los demás mientras se alejaban en todas las direcciones.

—¡No os alejéis! —les ordenó Kai mientras se levantaba de un salto. —¡No os alejéis! —pero todos se habían perdido entre la espesura de la niebla. —¡No os alejéis!—aun se podían oír sus gritos. —Maldición. ¡Estúpidos!

Anna se levantó corriendo mientras Kai daba una patada al suelo. El joven se relajó unos segundos. No debía preocuparse por ellos, lo más importante era que Anna estaba a salvo y que no debía llegar al castillo.

—Ven, vamos a la salida. —Kai cogió la mano de Anna y tiró de ella en una dirección cualquiera.

La joven intentaba mantener el ritmo de su acompañante, pero era demasiado rápido. Entonces, un nuevo fogonazo hizo que la pareja se agacharan dentro de una gran mandíbula.

—Maldición... —repitió. —¿Podrías prestar al menos un poco de atención?

Anna le soltó la mano y frunció el ceño.

—¡Estoy atenta! ¡Corres demasiado rápido!

Un dragón pasó justo delante de ellos y el suelo retumbó haciendo que cayeran piedrecitas. Kai decidió que era hora de hacer algo.

—Ten, sostenla. —dijo mientras le daba su pesada espada.

—¿A donde vas? —preguntó la chica mientras veía a su compañero salirse de la mandíbula.

—A por el dragón. Cuando te diga corre, hazlo ¿entendido?

Anna asintió enérgicamente. Kai se detuvo unos instantes y después se perdió en la bruma. La joven se quedó sola con la pesada espada a la que apenas podía sostener. Y tras poco pensar se dijo a si misma:

``¿Pero que estoy haciendo? ¡Soy una mujer independiente y voy a salir a luchar! ¡Que no se las dé de machito!´´

Se mordió el labio y salió a toda potencia de allí con la espada arrastrando por el suelo.

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Tándalo estaba totalmente solo. Había perdido a sus compañeros y ahora buscaba la salida; un enorme dragon rojo escupió fuego cerca de él y se tuvo que esconder entre los huesos.

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Kai corría furtivamente entre las montañas de huesos; de pronto vió la fugaz sombra de un dragón y se escondió hasta que pasará. Un enorme dragón azul pasó justo delante de sus narices oliendo el terreno. Asique, silencioso como un gato, el Capitán Goblin saltó a su espalda. El dragón notó algo raro y se sacudió con ganas para quitarse lo que fuese y Kai casí cae. Rápidamente ascendió por su lomo hasta se llegó a su enorme cabeza. A tientas y muy despacio, se fué desplazando por su cráneo hasta que llegó a los ojos. Entonces , sacó su puñal y sin pensárselo ni siquiera un segundo, se lo clavó en su enorme ojo derecho.

El dragon azul soltó un gran alarido y se movió bruscamente haciendo que Kai cayera al suelo y se diera en la nuca.

-¡Ahh!

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Anna había escuchado el grito agónico del dragón y corrió a donde procedía. Llegó a un pequeño espacio sin huesos donde la enorme bestia se revolcaba por el suelo y su enorme cola se movía de aquí para allá azotando el aire. Anna la vió llegar segundos antes de que esta se dirigiera a toda pastilla a su cuerpo como un proyectil. La joven saltó antes de que la cola le diera de lleno y después corrió alrededor del bamboleante cuerpo. Estaba muy asustada, jadeante y la espada pesaba,

No encontraba a Kai asique, alomejor el dragon solo gritaba porque le daba la gana o se había tropezado...claro está, que Anna no se había fijado en su ojo.

Estaba a punto de volver a esconderse cuando vió el cuerpo de Kai en el suelo. El dragon seguía moviendose de un lugar para otro y el joven corría el riesgo de ser aplastado.

—¡No!

Asique se armó de valor y corrió hasta el dando gritos.

Llegó cansada y sin aliento.

—¿Kai? ¡Kai! ¿Me escuchas? —preguntaba mientras le daba pequeños manotazos en la cara. —¡Kai!

La joven le pegó un buen tortazo en la mejilla para despertarle y el aun seguía sin moverse.

—Espero que no peses demasiado...—con todas su fuerzas, Anna se armó a Kai a las espaldas y empezó a andar en otra dirección.

Con el ojo bueno, el dragon vió como el causante de su dolor salía impune y no lo iba a permitir. Asique cogió oxigeno y...¡PUUUM!

Exaló un gran fogonazo de fuego hasta su objetivo.

Anna vió la gran llamarada reflejada en la espada y tiró a su compañero al suelo segundos antes de que les alcanzara.

El dragon emitió un sonido de pena al ver que su objetivo había salido impune. Entonces dejó de revolcarse y se puso a cuatro patas.

``Solo unos metros más, solo unos metros...´´ no dejaba de repetirse la muchacha.

Por fín llegó hasta una montaña de huesos y dejó el cuerpo de Kai entre ellos para que el dragon no pudiera encontrarle.

Suspiró relajada.

Entonces la bestia quitó los huesos que los tapaban de su mortal fuego y cogió a Anna con su cola, se la llevó cerca de la boca para mirarla bien antes de comersela.

La joven no hacía más que moverse inquieta suplicando socorro.

—¡Ayuda! ¡Que alguien me salve...! —pataleó mientras lloraba.

El dragon se acercó mucho más la muchacha a la cara. La joven estaba muerta de terror y temblaba; asique con gran determinación miró a los ojos de su depredador.

Su cara dejó ver una expresión de horror al ver el ojo sangrante de la gran bestia. Se llevó las manos a la boca.

—¡Joder! ¿Que clase de animal te podría hacer una cosa así?

El dragon miró de reojo a Kai y Anna le siguió la mirada.

—Si, Kai...siento lo que te ha echo. Seguro que lo hizo sin pensar.

El dragon entendió, pero aun seguía sin un ojo.

—Si quieres...te podría dar uno nuevo. —intentó esperanzarle. —Solo tendrías que soltarme. —el animal se lo pensó un momento y bajó lentamente a la humana. Una vez en el suelo, bajó su flamante cabeza para ponerla a su altura.

Anna no estaba segura de lo que tenía que hacer, pero si en verdad tenía algun poder, podría curarle. Asique andó hasta su ojo con determinación y admiró su aura dorada.

Suspiró.

—No sé si te dolera. —el dragon hizo un sonido comico.

La joven alzó sus manos en dirección al ojo sangrante y las extendió cuan ancho era, cerró los ojos y se preparó:

—Hola Underground, soy yo otra vez. Sea porque soy hija de Toby o porque este es mi laberinto, tengo algún poder sobre él. Asique cura el ojo de la criatura que hay enfrente mía.

De repente, Anna sintió que un pequeño calor se extendía por sus palmas y las rellenaba segundos antes de pasar al dragon. Anna abrió los ojos expectante:

El ojo estaba restablecido con una diferencia: era azul.

—Ojos bicolor. Como los de Jareth. —la joven recordó al Rey de los Goblins. —Que le jodan

El dragón pestañeó un par de veces y despegó mientras daba vocinazos. La joven no supo si interpretar eso como un ''gracias''.

Entonces se dió la vuelta y corrió hasta Kai.

—¿Kai? ¿Estas mejor?

El joven movió los ojos por dentro de sus pupilas y Anna exhaló tranquila, estaba vivo. Se retiró de su lado y se puso en el otro apoyandose contra la pared. Durante un rato estuvo pensando si sus compañeros estaban bien y si habían llegado ya a la muralla, peró luego volvió la vista hasta el Goblin Alto.

No se le había pasado por la cabeza que fuese guapo, pero ahora que lo miraba, lo era. A diferencia que a la mayoría de los hombres, a él le sentaba bien el pelo largo. Luego bajó la vista a su camiseta medió abierta y miró su pecho.

``No está petado, pero es fuerte. No está tan mal. Lastima que no me guste.´´ se dijo a si misma.``Demasiado mayor para ti´´se volvió a recordar ``Él sobrepasa con creces la mayoría de edad´´

Despues de un rato, Kai abrió los ojos. Lo hizo silenciosamente y sin el menor movimiento; miró a su derecha y descubrió a Anna mirándole fijamente. Su primer impulso fué preguntar porque le miraba así, pero luego se dió cuenta que en realidad miraba al infinito.

Carraspeó y Anna pestañeó un par de veces.

—Oh, ya estas despierto. —susurró avergonzada.

—¿Donde...donde estoy?

—Te he salvado. Ese dragón de iba a aplastar y luego a comer y yo te he salvado.—dijo orgullosa. —Menos mal que no me quedé allá atrás ¿no?

Kai se quedó desconcertado. ¿Aquella muchachita le había salvado la vida? ¿Aquella humana? ¿Aquella humana floja y adolescente? No se lo podía creer. ¡El, que había batallado miles de veces! Se sintió avergonzado y furioso.

Asique miró a Anna severamente.

—No me deberías de haber desobedecido.

—¿¡Perdona!? —preguntó ella con la boca abierta. —Pero ¿tu quien te crees? ¿Mi padre?

—Te has puesto en peligro y debes estar a salvo. —contestó más severo.

—¿Por que? —preguntó con los brazos en jarra.

—Porque debes salvar a tu prima ¿no?

—¡Con un simple gracias habría bastado!

—¡Podría habérmelas arreglado yo solo perfectamente!

—¡Ya lo he visto! —Anna salió de su seguro hacía afuera ¡Aquel joven era imposible!—¡Estúpido orgullo masculino!

—Seguro que ni siquiera sabes manejar la espada. —se rió Kai mientras salía detras suya.

—¡Ni me hace falta! Porque ¿sabes que? —Anna se había inclinado hacía el y lo apuntaba con la nariz, sus brazos estaban en jarras.

—Sorpréndeme. —Kai la miraba divertido con los brazos cruzados.

—¡Tengo poderes! ¡Si! Le he curado el ojo al dragón.

La cara de Kai cambió totalmente.

—¿Que?

Anna percibió que había captado su atención y sonrió perversamente.

—Lo que oyes. Y seguramente tendré más que aun no he descubierto.

Kai frunció el ceño. Si aquella muchacha seguía haciéndose más Goblin y poderosa, no tardaría en tener poder sobre él y todos sus compañeros. Y sobre El Laberinto. Y eso era el plan de Jareth, pero a Kai no le hacía mucha gracia.

—Volvamos. Seguro que están todos esperándonos.

Anna se agachó a coger su espada. Cuando se la terminó de colocar, Kai extendió su mano con una sonrisa.

Al principio, no supo bien que hacer, pero luego recordó que Kai la iba a guiar por aquel laberinto de huesos. Se la dió avergonzada.

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—¡Por allí vienen! —gritó Gusanita al ver a los chicos.

Tándalo suspiró aliviado. Había pensado que Kai la había secuestrado o algo peor. Habían estado soportando un sutil aroma pestilente todo aquel rato y lo peor, esque a partir de ese momento iría a más.

—¿Anna bien? —preguntó Ludo.

La joven miró a Kai y el la miró a ella. Un segundo despues se soltaron de las manos, ya era innecesario.

—Estoy perfectamente.

La muchacha se abrazó a Tándalo.

—Y Kai también. —le miró sonriente.

El Goblin Alto se llevó la mano a la nuca y soltó una pequeña sonrisa, aunque hubiera sido más grande si Tándalo no le hubiera mirado acusadoramente.

—¡Mira Anna, mira! ¡Ya falta poco! ¿ves? —gritaron los gusanitos subiéndose a su espalda.

—Ya veo...solo falta esta pequeña jungla y la muralla. —la muchacha miró a Tándalo. —Mira amigo, ya falta poco para llegar hasta tu señor.

El pequeño goblin asintió y miró la bolsa. Si perdía la mercancía de su señor, lo tirarían al Pantano del Hedo Eterno.

—En marcha. —finalizó la joven mientras trotaba cuesta abajo.

Sin embargo, Kai se detuvo unos instantes. Su Rey le reclamaba...

¿Y bien? —preguntó la voz e imagen de Jareth desde un charco cercano.

¡Yo también quiero ver! ¡Yo tambien! —llegó la voz de Elea un poco más lejana hasta que apareció también. —Hola Reymond.

—Es Raymond.

¿Querís dejar de hablar? —suspiró Jareth. —Esa humana te ha afectado. Espero que haya servido para algo. Habla de los progresos de tu misión.

—La humana a descubierto su magia y cada vez se está haciendo más goblin, señor, pronto compartirá sus poderes y podrá reinar sobre Underground cuando sea el momento.

Bien, bien...¿y su punto debil?

—Aun no lo he descubierto.

¡¿Aun no?! —se escandalizó Jareth. —Espero que te des prisa, Raymond, no tenemos mucho tiempo.

No lo conseguireiiiis...—canturreó Elea.

Los dos la ignoraron.

—Pero pronto llegaremos al pantano y a partir de ahí, no llegará más lejos. —sonrió el Capitán

Estupendo. —coincidió Jareth. —Muy bien echo Raymond.

—Gracias señor.

Y sin despedirse, la imagen del castillo real desapareció del charco.


La relación Elea/Jareth siempre me ha parecido como de padre e hija. En este ultimo retazo del capitulo, se ve que ella se ha acostumbrado mucho a su presencia y no le tiene respeto. Es más, confía en él. Son muy graciosos y los dos son como niños pequeños.

En cuanto a Anna/Kai ya veis. A la chica le parece guapo y él ni siquiera se a fijado en ella como mujer. No quiero que acaben juntos.

Proxima parada: Hoggle.