Elea estaba de brazos cruzados, atada por una cadena a Jareth. Él la miraba con sonrisa divertida.

``Me equivoqué.´´pensó.``No es igual que su madre. Es mucho peor.´´

—¿Que te pasa ahora? —preguntó Jareth pesadamente mientras se sentaba.

—Ella está teniendo una aventura y yo no.

Jareth alzó una ceja sorprendido.

—¿Como?

—Bueno, se supone que esto es un mundo fantástico ¿no? Pues yo no quiero quedarme aquí encerrada mientras ella se va de aventuras.

Jareth se rió.

—¡Pero Eleanor! ¡Tu serás una princesa de Underground!

Elea bajó la barbilla.

—¿De verdad?—preguntó confundida.

—En cuanto tu prima pierda, la dos os quedareis aquí.

—¿Ella reinará? —Jareth asintió.—¿Junto...junto a ti?

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El grupo dejó atras el cementerio de dragones y se internó en una jungla. Cada vez, el hedor era más insoportable e hizo que todos se taparan la nariz.

—Oh, Tándalo ¿estamos ya más cerca? —el goblin asintió lentamente. La muchacha le había cogido cariño despues de todo; al igual que le pasaba a Tandalo.

Pero aunque le hubiera cogido cariño a Anna, debía darle la bolsa a su señor sino caería boca abajo en el Pantano del Hedor Eterno.

Los gusanitos no paraban de moverse por los hombros de Ludo que susurraba de vez en cuando:

—Jeje...Ludo cosquillas. —Anna le cogió del brazo.

—¿Como puede ser que Jareth te haya castigado con aquel collar? Eres una bestia de lo más mona. —y apoyó su cabeza en el brazo del animal.

—Porque es un traidor —dijo Kai con dureza y sin detenerse.— y la ley castiga a los traidores.

Anna frunció el ceño y siguió acariciando el brazo de Ludo.

—¿Y que le pasó a Sir Didymus?

Tándalo suspiró y siguió andando.

—¿Hermanooo? —preguntó Ludo.

—Si Ludo, tu hermano.

—Sir Didymus y su noble corcel Ambrosius trabajan ahora para el Principe de la tierra del Hedor.—contestó Gusanita.

—Para...¿Hoggle?

—Si.

La tropa siguió avanzando entre los arboles. Estos se retorcían de todas las maneras posibles y cada uno tenía diferentes frutos y flores. Anna estaba extasiada viendo aquel paisaje pues, en la Tierra, la mayoría de las junglas estaban taladas. Además, veía la energía de las cosas flotando por todas partes, una pequeña aura de cada ser vivo y un pequeño rastro de energía. Por su parte, Raymond esperaba que Tandalo no se acercara la Cueva de las Voces. Se contaba que allí había un espejito de mano que te mostraba tus sueños al igual que las bolas de Jareth. Pero que lo protegían fantasmas; y eso daba verdadero miedo.

De pronto, una figura naranja pasó fugazmente delante de ellos.

—¿Lo habeís visto? —preguntó la muchacha, mientras observaba su velo de energía desaparecer.

—Fireys. —sentenció Raymond.

—¿¡Fireys!? —preguntaron los gusanitos al unísono. —¡Fireys no!

—¿Que tienen de malo los Fireys? —preguntó Anna confusa.

—Naranjas locooos... —gruñó Ludo.

``Ah, sí. Le intentaron quitar la cabeza a mi tia.´´

—Pues démonos prisa.

El grupo empezó a andar más deprisa mientras oían unas siniestras risas que venían de todas partes, entonces empezaron a correr. Ludo era el más lento de todos y poco a poco se fué quedando hacía atrás.

—¡Paraos! ¡Ludo tiene problemas!

Raymond se detuvo con un mal gesto al igual que Tándalo, pero siguieron a Anna. La muchacha corrió en busca de Ludo.

—¿Estas bien? Vamos, paso a paso. No hay pris...¡Ah!—alguien le había dado un cachete en el culo y se dió la vuelta al mismo tiempo que Kai y Tándalo llegaban.

—¿¡Quien de vosotros a sido!? —preguntó bastante frustrada.—¡Decidmelo ahora!

Los dos se miraron consternados.

—¿De que estas hablando...?—preguntó el Goblin Alto.

—¡No es tiempo de hacer estas estupideces! —Anna vió a un Firey balanceándose por una rama al igual que Tárzan. El Firey se acercó al grupo y le cogió el gorro a Tándalo.

Él se tocó la cabeza y alzó los brazos en dirección al naranja como diciendo ''¡Hey! ¡Que eso es mio!''

Mientras, otro Firey descendió y volvió a tocarle el culo a Anna.

—¡¿Pero que mierdas pasa aqui?! —gritó mientras se daba la vuelta.

Entonces Ludo empezó a correr salvajemente por el camino ya hecho y todos le imitaron. Estuvieron corriendo unos minutos sin dejar de oir la risa de los Fireys. Empezaron a tocar tambores y a cantar una alegre melodía; de vez en cuando entraban en el camino y los asustaba y les robaba algo. Por fin, el grupo llegó a un muro.

—¡¿Que hacemos?! —preguntaron los gusanitos.

—¡Callaos, no me dejaís pensar! —gritó Kai.

Anna se sentó en una roca. Como llevaba vaqueros cortos, tenía las piernas llenas de moratones y arañazos. Su camiseta de manga corta ajustada, estaba sucia y arrugada con varios descosidos. Su maquillaje hacía tiempo que se había corrido y ahora se presentaba muy difuminado alrededor de sus ojos. Su pelo semi-naranja estaba muy alborotado y enredado. Si se hubiera visto en un espejo, hubiera gritado.

Se tocó las orejas y se las descubrío muy puntiagudas.

—¡Mis orejas! ¿Que pasa?

—Te conviertes en goblin, eso es todo. —le explicó Kai mientras sacaba una cuerda con prisa. —No es nada malo ni es para tanto. Cuanto más tiempo pases aquí, más serás goblin.

No mintió del todo.

Entonces, con mucha fuerza, alzó la cuerda acabada en garfio y la sujetó al punto más alto de la muralla.

—Bien ¿quien primero? —silencio. Como nadie contestó, Kai se iba a ofrecer voluntario, pero le llegó un pensamiento de Jareth.

``Deja que ella pase primero, necesito hablarle.´´

Kai sonrió.

—Venga, las señoritas primero. —sonrió forzadamente.

Anna hizo un mohín y cogió la cuerda. Miró hacia arriba, perecía amenazador; pero no iba a dejar ganar a Jareth. Y con mucho esfuerzo, empezó a caminar por la pared mientras se decía a si misma las reglas basicas de Taekwondo y que no debía mirar abajo.

Un paso tras otro llegó a la cima. Los de abajo la vitorearon.

—¡Venga, el siguiente!

Soltó la cuerda y en ese mismo instante, una misteriosa ráfaga de viento la empujó hasta el otro lado de la muralla.

—¡Aaaah!

Algo frenó su caída. Simplemente se había quedado estancada en el aire a unos centímetros del suelo; unos segundos después se depositó suavemente en él.

—Pero ¿que?

Se miró a ver si estaba bien mientras pensaba que debía haberse puesto un sujetador deportivo. Un momento ¿lo llevaba? Miró a los dos lados furtivamente y se metió la mano por dentro para ver si lo llevaba. ¡Lo llevaba! Menos mal, sino con aquellos trotes le hubieran salido estrías y…

—Ejem. —garraspeó alguien detrás suya. Era Jareth.

Anna se dió la vuelta rápidamente mientras se ponía las manos en la espalda.

—¡Rey de los Goblins! Desde...¿hace cuanto que estas aqui?

—Desde hace un buen rato, pelirroja.

Anna enrojeció de vergüenza. Entonces pensó que tenía al Rey de los Goblins acorralado y que podía pegarle con sus ataques de Taekwondo y defensa personal y largarse de allí.

Rápidamente, alzó el puño derecho y Jareth lo esquivó con facilidad. Enfadada, le lanzó una patada izquierda y el la volvió a esquivar. Entonces puso en marcha un ataque de varios movimientos que...Jareth esquivó.

—¿Has terminado de intentar ganar?

Anna le miró mientras respiraba entrecortadamente.

—Nunca. Lucharé por Elea hasta la muerte. —jadeó cansada. Jareth estaba recostado en una roca.—Ahora dime ¿Qué quieres?

Jareth rió.

—Vengo a hacerte una proposición. —empezó a andar lentamente hasta ella, con los brazos por detrás.—Ríndete ahora y te daré esto. —Jareth alzó una bola de cristal.

—¿Otra vez ese truco? No, Rey de los Goblins. No te quedarás con mi prima.

—¿No deseas una…buena vida? Imagínatelo…—Jareth cogió a Anna por un hombro y la estrechó contra sí; con la otra le mostraba el paisaje. —Imagina todo lo que tu quisieras, al alcance de tu mano. —Anna se separó de él bruscamente y Jareth frunció el ceño.

—Mi tia te venció y yo no voy a ser menos.

Lo que antes fue una bola de cristal, se convirtió en una serpiente. Anna sonrió satisfecha: tenía miedo, Jareth se sentía en peligro.

—Ingrata. —dijo él con un tono oscuro en la voz. —No llegarás a mi castillo nunca. Y cuando estés encerrada en él de por vida, cuando no puedas ver la luz del sol, cuando desees la muerte…—Jareth había acorralado a Anna; pero esta vez no para intimidarla. Un aura negra rodeaba su cuerpo y Anna tenía miedo. —Recuérdalo Anna: yo no estaré a tu lado mientras tu mundo se derrumbe.

La joven reprimió un grito.

—¿Que? Repítelo.

—Vas a estar encerrada…

—¡No! Lo ultimo.

Jareth sonrió con malicia.

—Yo no estaré a tu lado mientras tu mundo se derrumbe. —en su voz podía detectarse un apice de pena.

``¿He escuchado mal? ¿O eso es lo que me dijo mi tia? Dijo que el libro me ayudaría mientras mi mundo se derrumbara...mmm...¿porque de todas las frases, ha dicho justamente la misma? ¿Me he perdido algo que no sale en el libro? Tal vez sale en el ultimo capitulo. Maldita Elea...´´

—Me voy pelirroja; recuerda mis palabras.

Y aun riéndose, el hombre se transformó en lechuza y voló hasta el castillo.

—''Me voy pelirroja; recuerda mis palabras''—lo imitó Anna con una voz de tonto.—Capullo.

Segundos despues, Ludo hizo un agujero en la pared para poder pasar.

—Am, vale, muy bonito. Y yo he tenido que escalabrarme. —protestó la muchacha.

Tándalo sonrio y empezaron a penetrar en el pantano. Poco después, llegaron a un palacete.

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Elea miraba los pasos de su salvadora a través del pantano. Jareth no había hablado desde que llegó. Su semblante era muy serio. Pero Elea ya no le temía.


Jareth se siente amenazado y ha intentado tentar a Anna. Ella no sabe ''As the world falls down'' ni niguna canción de la pelicula, evidentemente(: