El gran casón estaba echo de ramas podridas, troncos, piedras fétidas y llenas de asqueroso moho. El grupo se tapó la nariz mientras andaban hasta la entrada de la casa. Con mucho asco, Anna tocó tres veces en la puerta y unos segundos después, un goblin vestido de cerdo les abrió la puerta.
—¡Pasad rápido! ¡Que entra el olor!
Todos entraron corriendo. El interior del casón era totalmente diferente al resto: tenía paredes solidas, estaba iluminado y en sus suelos había grandes alfombras. Un goblin vestido de cocodrilo pasó corriendo con una bandeja de algo mientras se tropezaba con su cola continuamente.
—¡Hola viajeros! Estan en el Palacio del Hedor ¿desean algo?
Todos se quedaron un poco pillados hasta que el goblin vestido de cerdo gritó:
—¡Tándalo, estas aqui! ¿Donde te habías metido? ¡El amo, príncipe y señor del Hedor esta enfurecido por tu tardanza! ¡Y ya sabes lo que ocurrirá de castigo!
Tándalo asintió y cogió la mano de Anna para mostrarle el camino. Corrió por aquel laberinto de pasillos hasta que de repente de paró en una puerta verde. La señaló.
—¿Ahí está Hoggle? —Tándalo asintió al mismo tiempo que un gritó lejano llegó desde la puerta.
—¡No, no , no! ¡Yo quiero el otro! —dijo una voz chillona y quebrada.
—Dios mio, ¿es él?
Tándalo asintió y abrió las puertas.
En cuanto lo hizo, un pestilente hedor inundó las fosas nasales de todos los presentes y solo Ludo fué el que dió el primer paso. Mientras contenía la respiración, Anna se puso detrás del gran monstruo, por si acaso...
La sala si estaba echa un verdadero desastre:
Ranas y otros anfibios se paseaban a sus anchas saltando y emitiendo ruidos extraños, las paredes tenían agujeros que permitían la entrada del fétido olor, estaban mohosas y verdes. Guardias goblins estaban disfrazados de animales y sostenían unas lanzas.
Todos miraban al grupo que acababa de llegar con los ojos llorosos.
—¡Tándalo! —gritó Hoggle vestido de rey muy ridículamente. —¿Donde estabas? ¡Quiero mis joyas ya!
Tandalo dió un respingo y se acercó a Anna. Con mucho cuidado, la joven le dió las joyas y el goblin se acercó a su amo con la nariz tapada.
Días después de que Sarah se fuera, Jareth metió el cuerpo asustado de Hoggle en el Pantano y nunca se le llegó a quitar el olor. Le dió una tropa de goblins y se convirtió en El Principe de la tierra del Hedor. El enano, culpaba a Sarah de todos sus males.
Hoggle cogió la pequeña bolsa con ojos vidriosos y se echo los diamantes encima.
—¡Yujuuuu! ¡Jajajaja! —empezó a dar vueltas. —¡Joyas, joyas! ¡Si!
Anna no podía aguantar más la respiración, asique abrió la boca y tosió.
—¡Cof, cof! ¡No podía aguantarlo más!
De repente. Hoggle dejó de mirar sus apreciadas joyas y miró al grupo por primera vez. Pestañeó un par de veces.
—¿Ludo? ¿Eres tu?
—¡Ludo amigoooo! —y lenta y pesadamente, Ludo avanzó hasta el pequeño trono de Hoggle con Anna en las espaldas.
—¡Oh viejo amigo! ¿Como has escapado? —se abrazaron.
—Ludo amigo Annnnna.
—¿Anna? —preguntó Hoggle. —¿Quien es Anna?
Ludo sonrió bobamente y se apartó para que Hoggle viera a la chica. El enano la miró durante unos segundos antes de que pusiera una mueca de ira:
—¡Una humana! ¡Es una humana! ¡Prendedla! —gritó el enano mientras daba saltitos.
Todos los guardias goblin corrieron hasta ella y la rodearon, Anna estaba muy asustada.
—¡Espera! —le rogó.
—¡No quiero que me hables, no quiero nada! ¡Las humanas solo me traéis problemas!
Los goblins empezaron a atarla y a rodear a Kai.
—¡Pero escúchame por lo menos! ¡Solo estoy por aquí de paso! ¡Déjame!
—¡Y al otro también! —ordenó Hoggle mientras señalaba a Kai con el dedo.
—¡Estas loco, enano! ¡Yo soy un goblin!
—¡Ja! ¡Los Goblins Altos son de la realeza de Underground y tu no trabajas ni en el palacio porque no vistes como un noble! ¡Asique eres un humano!
—¡Solo mírame!
—¡Bla, bla , bla!
De pronto, tenían a Kai y a Anna atados y amordazados en el suelo.
—En cuanto a ti, Tándalo, espero que no la hayas ayudado. Ludo y gusanos, estais invitados a cenar. —sonrió Hoggle mientras se sentaba en su trono. —¡Que los encierren en las mazmorras! ¡Al amanecer serán metidos en el Pantano! —Kai y Anna se giraban e intentaban quitarse el esparadrapo.
Unos goblins los llevaron fuera de la sala.
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Cuando los prisioneros abrieron los ojos, se encontraban en una celda mohosa. Estaban atados a espaldas y les dolía la cabeza. Anna se sacudió.
—¿Como...como nos han dormido?
—Polvos Dormilones.
—Supongo que sé para que son. ¿Cuanto tiempo hace que estamos dormidos?
—No lo se...un cuarto de hora o una hora entera. El sol está declinando, asique...no te quedan más de tres horas.
—¡Oh! ¡Que te den Hoggle! —le pegó una patada a la pared. —¡Le odio!
—Odiarle no va a hacer que salgamos de aquí. —le dijo mientras suspiraba.
``Esta es mi oportunidad´´ pensó Kai.
—Oye...Anna...
—¿Si?
—Necesito saber si tienes algún defecto.
—¿Para que? —preguntó extrañada.
—Para ayudarte a cubrirlos. Dime alguno.
A Anna le sonaba extraño, pero aceptó.
—Pues, no se...¿los chistes malos? Me rio de cualquiera. Doy pena.
—¿Chistes? ¿Que son chistes?
—¿No sabes lo que es un chiste?
—No.
—Esto va un pez y frena en seco.
Kai pensó en esa frase y en el juego de palabras. No lo entendía en absoluto.
—Va una pelota... —siguió Anna. —...y vuelca.
—No tiene sentido. —dijo Kai, confundido.
—De eso se trata.
—Va un barco de vela y se apaga.
—Deja de decir esas cosas…—pidió Kai muy serio, pero Anna percibió que se divertía.
—Este me gusta: ¿Que le dice un jardinero a otro?
—No lo se.
—¡Divirtámonos mientras PODAMOS!—y empezó a reírse como una posesa.
El Capitan Goblin sonrió.
—Esto va un ciego por la calle y se encuentra a un cojo. Entonces, le dice el ciego al cojo -¿Que tal andas? y el cojo le responde -Ya ves.
Kai se rió un poco más. Aquello le había levantado la moral a los dos, ya que nadie se reia de los chistes de Anna en la tierra.
``De nada me sirve contarle chistes para frenar su avance´´ pensó Kai.
—Me refería a una rotura, alguna secuela psicologíca o física.
—Quieres saber con que pueden vencerme... —susurró la joven, mientras le daba vueltas. —...pues no lo se.
Kai suspiró. Entonces se fijó más en la celda y descubrió que había algunos Polvos Dormilones esparcidos por el suelo. Ideó un plan.
—Anna.
—¿Que?
—Usa tus poderes para desatarnos.
—Es que no sé usarlos...no se porque ni como funcionan.
—¡Vamos!—pero no lo dijo en todo de ánimos, sino de orden.
—Pero no podre...
—¡Eres la hija de Tobias y heredera de Underground! ¡Hazlo!
La muchacha se mordió su grueso labio inferior. De pronto se imaginó que venía un ratón y les mordía las cuerdas. Segundos más tarde, un ratoncillo verde con la nariz azul mordisqueaba las cuerdas aflojando a los presos. Kai saltó.
—¡Genial Anna! —de la alegría abrazó a la muchacha.
Anna se sintió un momento incomoda, pero luego le abrazó conforme. Unos instantes despues, se trataba de imaginar a los barrotes doblarse; pero no funcionaba.
—Mierda, —hizo una mueca.—soy malisima.
Kai iba a darle algunas palabras de apoyo a la muchacha cuando alguien entró en las mazmorras.
—¡La comida! —dijo una vocecilla. —¡Prisioneros, despertaos!
Anna dió un respingo. De repente, vió aparecer a una especie de zorro con una bandeja de potaje verde. Caminaba muy altivo para ser un sirviente.
—¡Tu! ¡Humana, coge tu comida! —le ordenó el zorro.
Kai no pudo reprimirse una risotada.
—¡¿Quien eres tu para hablarnos así?!
El zorro se enfureció y le tiró el bol a la cara. Ahora era Anna la que se reía.
—¡Estas hablando con un antiguo caballero de Underground!
—¿Como? —preguntó Anna riéndose.
—¡Sir Didymus! ¡Caballero andante!
La joven paró de reir y miró al zorro, no se lo imaginaba así.
—¿Sir Didymus? ¿Eres el mismo Sir Didymus que ayudó a mi tía?
—¿Cual es su tía?
—Lady Sarah.
—¡Oh, Lady Sarah...! —exclamó sorprendido. Anna no sabía si para bien o para mal.
—¿La recuerdas? —preguntó Anna mientras se arrodillaba delante del zorro.
—¡Claro que la recuerdo!
—¿Y la odias...?
Sir Didymus se llevó la mano al corazón.
—¡Nunca! ¡Mi deber es ayudar a los que están en peligro aunque malvados tiranos aunque me castiguen por ello!
``Jareth no es un malvado tirano. Eso creo. Un estúpido, mirón, imbécil, acosador, tio que se viste extraño y gilipollas si que es. Pero no es malvado.´´
—¡Pues estas de suerte! Soy una doncella en apuros.
—¡Oh, Lady! ¿Y cual es el motivo de su encierro?
—El odio de Hoggle contra los humanos no me deja proseguir con mi gesta.
Sir Didymus frunció el ceño.
—¡Yo os liberaré! —exclamó sacando las llaves. —¡Y me encantaría acompañaros para que me devuelvan mi honra como caballero! —Sir Didymus abrió la jaula. —¡Pero debemos darnos prisa, los guardias se acercan!
Kai le cogió la mano a Anna y salió pitando de las mazmorras, pero Anna no le dejó seguir.
—¡Espera! ¿Tu sabes donde está la salida?
Kai se detuvo. No había caído en ese insignificante detallito. Sir Didymus llegó a su lado.
—¡Yo si lo sé!
—Pues llévanos hasta la salida. —le ordenó el joven.
—¡Hay que rescatar a nuestros amigos! —protestó Anna mientras le soltaba la mano.
El goblin suspiró. Debía de cuidar de Anna, solo que ella se creía la superheroína que podía con todos los malditos seres de Underground.
Bueno, bueno, bueno...a partir de este capitulo, todo va a ir muy bien. A partir de este capitulo, creo que en todos pasan cosas tipo que te quedas :O
Para los más listos, diran que aqui ha habido un error en una parte de la historia...pero no es así; ya pasará lo que tenga que pasar. Y para los demas, cuando os deis cuenta será demasiado tarde jajaja
¿Alguna noticia? En capitulos futuros saldrá Sarah.
