—Eleanor, estoy perdiendo la paciencia. Dime ahora mismo cual es el punto débil de tu prima. —exigió Jareth realmente enfadado.

Elea estaba colgada bocabajo con una gruesa cuerda atada a los tobillos y se le veía toda la ropa interior. Claro que, eran unos pantalones blancos y abullonados por las rodillas. Tenía los brazos cruzados y su cara se estaba volviendo roja.

—¡NO te lo pienso decir!

—Goblins... —dijo Jareth con pesadez en la voz.

De repente, unos goblins verdes trajeron unas plumas gigantes y empezaron a hacerle cosquillas a la joven.

—¡Jajajaja! ¡Basta, parad! ¡Jajajaja! —Jareth hizo un gesto que paró a los goblins.

—¿Me lo dirás? —preguntó con total normalidad y clavando su vista en la de ella.

Elea le miró sonriendo pero, al ver la gravedad de su mirada y saber que lo decía en serio se volvió seria. Desde que estaba allí, solo una vez Jareth la había mirado seriamente. Ahora que estaba acostumbrada al ''Jareth Divertido'' le costaba hacerse a la idea de otro. Tragó saliva.

—N-no. —Jareth la seguía mirando impasible y la joven se dió cuenta (más vale tarde que nunca) de su mirada ambarina. —Tienes...tienes un ojo de cada color.

Jareth sonrió fríamente e hizo caso omiso de su comentario.

—No puedo someterte a torturas de verdad, porque tu prima aun no a perdido y aun no estas bajo mi poder. Pero créeme, si por tu culpa pierdo el juego, te juro que desearas no haber nacido.

Anunció mientras un aura negra le cubría todo el cuerpo y sus ojos brillaban. Estaba más que harto. Además, la ultima frase la decía con segundas.

Elea estaba aterrada. Jareth parecía un ser con muchas mascaras encima de otras.

—Bu-bueno...su cantante favorito es T.G.K.

Jareth puso cara de asco.

—Lo sé, la he espiado. —suspiró y se alejó de la muchacha. —¿Él es su punto débil?

Elea se mordió el labio. Le intentaba dar pistas falsas, pero en realidad le estaba dando ideas. Y como bajo un conjuro su boca siguió escupiendo palabras:

—Ella y tu tenéis el mismo punto débil.

Jareth abrió los ojos de repente y se saltó un latido. ¿El mismo punto débil...? Sin querer, sus ojos se empezaron a empañar. Pero no podía llorar ¡no delante de su hija! Asique suspiró y miró de nuevo a la muchacha bocabajo.

—¿El mismo punto débil? —preguntó incrédulo. Elea asintió con brusquedad. —Dime cual es mi punto débil.

Elea miró significativamente al Rey de los Goblins. Jareth sonrió pérfidamente y se relamió los labios. Con un fresco gesto hizo que la cuerda de Elea se desatara y con otro hizo aparecer una bola de cristal. Husmeó en ella.

—¿Raymond? Escúchame. Tengo una nueva misión para ti...

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Sir Didymus, Kai y Anna corrían por los pasillos del palacete con mucha prisa. Por un segundo, el muchacho creyó oír su nombre en el aire, pero desechó la idea. Entonces llegaron a las cocinas:

—Bien. Anna, tú y el zorro sorprenderéis a Hoggle por sorpresa y aprovechareis para rescatar a vuestros amigos.

—¿Donde estarás tu? —preguntó la muchacha mientras cogía un cuchillo.

—Iré después. Pero confío plenamente en ti, Anna. —Sir Didymus carraspeó. —Y en tu noble caballero.

Anna sonrió y se alejó de Kai acompañada de Sir Didymus.

Raymond se acercó a una cacerola llena de agua donde estaba reflejada la cabeza de Jareth.

—¿Señor?

—Raymond, ya se cual es el punto débil de la humana. —dijo con una voz intrigante.

—Decídmelo señor. La humana ya a descubierto sus poderes aunque no sabe usarlos.

—Perfecto. —Jareth sonrió maléficamente y de repente, algo brilló en el fondo de la cacerola. —Cógelo.

Raymond metió la mano cuidadosamente dentro de la cazuela, rozó lo que brillaba y lo extrajo con sumo cuidado.

—¿Una semilla, señor?

—Una semilla. Tu cometido será plantar esta semilla y rociarla de agua, sus frutos estarán envenenados.

El goblin recordó lo que le pasó la ultima vez que alguien entró en el laberinto. Pensó en Sarah.

—¿Igual que la anterior humana, señor?

Jareth frunció el ceño. Se lo dejaría pasar por ser él, pero estaba más que claro que ningún ser de Underground podía hablar de ella.

—No. A ella le di un melocotón que la hizo olvidarse de todo y concentrarse en...sus sueños. —dijo con si escupiera las palabras. —Ella lo recordará todo. Pero tendrá que elegir si quedarse o seguir adelante. Ella no sueña con un baile.

Raymond miró la gran semilla verde esmeralda. Algo le picó el alma muy dentro.

``¿Pero que es esto? ¿Porque me siento como...un traidor? Esta era tu misión desde el principio. ¿Porque? ¿Es que estas empezando a formar parte del grupo? ¿De verdad? ¿Estas ya conectados con todos, estas ligado a ellos?´´ Raymond intentaba analizarlo todo lógicamente. Que si los lazos, energías y sentimientos le habían nublado el juicio. Pero no. Era el Capitán de los Goblins y aquel era su deber y su misión. La imagen de Jareth se había desvanecido hacía rato y dejó al joven con la duda de cual sería el punto débil de Anna.

Se metió la semilla en el bolsillo y miró la cocina: en un estante había polvos magicos. Entonces, sin mirar las etiquetas se avalanzó hacía ellas y se las metió en el otro bolsillo.

Un gran error.


Ha sido un capitulo cortito, pero da igual. El siguiente será más largo. ¿Quereis saber cual es el punto debil de Anna? ;D