Anna y Raymond había vuelto al mundo real; todo lo real que puede ser Underground, claro. La muchacha sabía que debía hacer para poner fin a todo esto de una vez por todas. Deseó que su padre estuviera allí. Miró a su compañero y lo ayudó a levantarse:
—¿Estas bien?
Raymond la miró, pero era como si no la viera.
—Estoy...bien. Es tan extraño...
—¿El que?
—De repente ya no me siento atraído por ti.
Anna sonrió verdaderamente y se abalanzó a su cuello.
—¿Si? ¿De verdad? ¡GENIAL!
Raymond estaba confundido.
—Pero me besaste, me besaste en el baile.
—Ah, bueno, no te preocupes.—dijo mientras la abrazaba fuerte.—Estaba encantada.
—¡Porfin regresáis!—gritó Gusanito.
``¿Ha pasado algo interesante?´´ preguntó Tándalo.
Anna cogió aire.
—Se como acabar con esto de una vez por todas.
—¿Tu saber como derrotar a Jarreth?-preguntó Ludo.
—Si.
—¿Tu ir a derrotarle?
—No. Acabaré con esto.
Solo les quedaba una hora como mucho para que dieran las trece. El castillo se alzaba ya más cerca y Anna tenía la fuerte convicción de que todo iba a salir bien. Su plan era (de alguna manera) traer a Sarah desde la tierra y decirle a Jareth que su tia lo amaba cuando tenia 15 años, pero que ya a crecido y a madurado. Jareth lo comprenderá y para entonces, ella ya habría llegado hasta Elea y la tocaría y volverían a casa.
Pero había una cosa con la que no contaba…
Aun andaban por los desperdicios de basura, cuando la muchacha decidió hacer la invocación. Hizo un círculo en el suelo y se concentró en la imagen de su tia.
—¡Poderes del laberinto! ¡Deseó que mi tia Sarah aparezca aqui! ¡Ahora mismo!—y apretó los ojos muy fuerte. No pasó nada.—¡Ahora mismo!
—No funciona. —observo Sir Didymus.
—No me digas...pero no lo entiendo.
—Debe ser ella quien te invoque a ti. —dijo la voz de Hoggle detrás un monte de basura. Detrás de el había unos veinte guardias. —¡A por ellos!
—¡No! —gritó Anna haciendo un gesto para que los guardias salieran despedidos en el aire.
Furiosamente, la joven cogió a Hoggle de la oreja.
—¡Ahora dimelo! ¡Como te comunicabas con ella!
—¿¡Que!?-preguntó.
—¡Lo que oíste! Me gusta leer las últimas palabras de todos los libros y sé que ponía en la ultima hoja. Asique dimelo ¡Venga!
—¡No me hagas daño! ¡Por favor!—Anna lo dejó en el suelo.—Yo no puedo, debe ser ella quien te invoque.
Cabreada, Anna le dió una patada a una cabeza de un muñeco.
—¡Más cuidado! —dijo la montaña de basura.
Anna recordó a las mujeres esas.
—Perdone, ¿tendría usted la amabilidad de ayudarme?
La mujer la miró de arriba a abajo.
—¿Que deseas?
-Verá, busco la replica de una habitación. Fué de una chica, hace treinta años ¿sabe usted?
—¡Oh, claro! ¡Sisisisi! Estaba llena de cosas preciosas.
—Me la podría enseñar ¿por favor?
—¡Porsupuestisimoquesi! —dijo rápidamente mientras tiraba del brazo de la joven.
Anna les hizo a todos un gesto para que la siguieran. Pronto llegaron a una tienda de campaña echa también de chatarra. La mujer le hizo un gesto a la chica para que entrara.
La joven quedó asombrada por la replica tan perfecta y exacta que había allí. Pero no había tiempo de admirarla. Todos los demás, Hoggle incluido, entraron en la habitación y se sentaron donde pudieron.
Sin una fuerte convicción, Anna se sentó enfrente del tocador y admiró las fotos un momento. Suspiró tres veces.
—Sarah...te necesito. —dijo como si lo hubiera estado ensayando.
Lo que la joven razonó, fué que si aquello era una replica de otro mundo, también sirviera de portal a la inversa.
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Desde la tierra, Sarah aun estaba llorando sobre la roída mesa del tocador por su horrible destino, cuando oyó la voz de su sobrina:
—Sarah...te necesito.
La mujer dió un respingo y miró el espejo:
Reflejaba su habitación a la inversa, pero a la vez todo era diferente: la que estaba sentada en el tocador, eran una joven de 16 años pelirroja y con pecas. Detrás suya estaba Ludo con dos gusanos en la espalda, Hoggle vestido de mago o algo raro, un goblin verde, Sir Didymus sin Ambrosious y un Goblin Alto moreno.
—Te necesito. —repitió Anna en modo de suplica. Su camisa estaba rasgada y llena de manchas verdes y marrones. Su pelo estaba despeinado y la pintura corrida. Estaba echa un giñapo.
—¡Anna! ¡Vuelve a la tierra!
—No tia.—habló con seriedad.—Debes venir tu. Te necesito. Jareth te necesita.
—¿...Jareth...?—preguntó con lentitud.
—Tía, él te quería de veras. No intentaba retenerte.
A Sarah le temblaba el labio inferior.
—No cariño, solo era un truco.
-¡Tia Sarah! ¡He visto como te miraba! ¡Eso era amor! ¡Tándalo me a contado que pasó después de que tu te fueras! ¡Tienen prohibido nombrarte, nombrar a los humanos! ¡Casi me meten en el Pantano del Hedor Eterno! ¡Y lo peor es que tu le querías! ¡¿Porque lo dejaste escapar?!
Sarah se había derrumbado a mitad de los reproches y había comenzado a llorar.
—Oh, Anna. Era mi papel. Yo era la heroína y el villano.
—El hizo de villano porque es lo que tu querías que hiciera. Hizo lo que tu quisiste.
Sarah comenzó otra vez a llorar. Fué cuando Aldrian no lo soportó más y entró en la habitación.
—¿Que mierda es esto, mama?
Sarah se dió la vuelta rápidamente.
—Pues, es un...un...eso es...
Aldrian corrió al tocador y contempló estupefacto que había en el espejo.
—Pero ¿que? ¡Que leches pasa aqui!
—Hijo, cálmate. —lo acalló Sarah.
—¿Que me calme? ¡¿Que me calme?! ¡Anna está metida dentro de un espejo con unas osas raras y tu estas enamorada de un tal Jareth! ¡Y seguramente Elea también estará metida dentro del mundo imaginario que seguramente creó con su magia! ¡Sabia que era una bruja! ¡Mira lo que a pasado! ¿Y tu quieres que me calme?
—¡Aldrian!. —gritó Sarah. —¡Tu prima está rescatando a tu hermana, zoquete!
—No escuchaba el nombre de ''Pantano del Hedor Eterno'' desde...2006.—comentó preocupado.
Sarah tragó saliva.
—¿Podemos hablar cuando Sarah haya entrado?— dijo Anna tambolireando con las uñas.
—¡Estas loca, Anna! —gritó Aldrian.
Entonces, Sarah cogió carrendilla y saltó a través del espejo. Cuando lo atravesó, calló encima de Hoggle.
—¡Hoggle! ¡Sigues salvándome la vida! —se maravilló abrazándolo.
Pero Hoggle no le respondió, sino que se fué a otra parte mientras Sarah se levantaba. Se abalanzó contra el peludo cuerpo de Ludo mientras lo estrechaba con todas sus fuerzas.
—¡Ludo, te añoraba!
Sir Didymus garraspeó para hacerse notar.
—¿Mylady?
—¡Sir Didymus! Estas muy raro con esa ropa ¿y Ambrosius?
—En las cuadras, señorita. —le besó la mano.
—Hoggle, si aceptas mi perdón...
—¡No me llamaste! ¡Jamás nos necesitaste! ¡Y mírame! ¡Soy el Principe del Hedor!—gritó furioso mientras se le saltaban las lagrimas.
Sarah frunció el ceño y se arrodillo frente a él.
—Mi querido amigo... —bajó la vista. —No lo creí conveniente ¿sabes? Supuse que os olvidaríais de mi...y yo crecí, tengo familia e hijos.
Hoggle la miró con lagrimas en los ojos.
-Yo nunca te olvidaré..
Los dos amigos se abrazaron tiernamente. Sarah aspiró el nuevo ''aroma'' de Hoggle, pero no se soltó. Lo echaba de menos.
—¡Mama, Anna! ¡Volved! —gritaba Aldrian desde el otro lado del espejo.
—No me extraña que me besaras; los machos humanos son pateticos. —comentó Raymond desganado.
-¿¡Perdona!?—gritó Anna enfurecida.
—Dijo el tio raro con las orejas y ojos raros. —atacó Aldrian.
—¡Demuéstrame que eres un hombre! —lo animó Raymond. —¡Ven aqui y luchemos! —gritaba mientras se remangaba.
—¡Te voy a dar una paliza que...! —Aldrian saltó a través del espejo y cayó encima de Raymond.
—¡Parad chicos! —gritaba Sarah aterrada.
—¡Más fuerte, dale duro! —gritó Gusanito.
—¡Oh señor gusano, me alegro de verle!—comento Sarah.
Un segundo despues, el Goblin Alto estaba de pie sacudiéndose las manos.
—Lo que yo decía, los humanos son unos blandos.
Aldrian se levantó molesto y razonó que había caido en la trampa.
—Vamos a ver...¿que es lo que ocurre aqui? —preguntó preocupado.
—Yo te lo explicaré. —se ofreció Anna. —Tu madre viajó a este mundo de fantasía hace 35 años para salvar a mi padre de convertirse en Goblin. El de Rey de los Goblins estaba enamorado de tu madre y tu madre de él; pero consideró que era más importante regresar a su mundo y crecer antes que ser feliz y joven durante toda su vida mientras que...
—Te estas desviando. —la cortó Sarah con los brazos cruzados.
—...regresó. Pero Jareth, el rey, aun seguía amándola. Como mi padre desapareció y él era el heredero, yo soy la siguiente en la línea de sucesión. Esta tarde tu hermana me ha sacado de los nervios y la he mandado aqui sin querer. Me queda una hora para recuperarla, sino ¡Todos nos quedaremos encerrados en Underground!
Aldrian alzó una ceja.
—Estoy intentando que tu madre y Jareth hagan las paces mientras que yo rescato a Elea.
—Solo tengo una pregunta. —comento Aldrian.—Ese tal Jareth ¿es un tio rubio, vestido de negro y con los ojos pintados?
—¿Lo conoces? —preguntó Sarah con miedo.
Este capitulo es muy rapido, lo escribí deseando terminar para empezar al siguiente xD
En este cap, Anna se vuleve la lider por excelencia y cree que tiene poder sobre todo.
