—Unos dias despues de que Anna naciera, fuimos a verla a Nueva York ¿te acuerdas mama? —Sarah asintió.—Por aquel entonces yo era un crio adolescente. Me quedé hasta tarde viendo MTV , cuando oí un ruido que venía del cuarto del bebe. Me asomé a la puerta:

Un tio rubio con el pelo alocado estaba en mitad de la estancia. Tenía los brazos en jarra y sonreía malévolamente mirando a tio Toby mientras acunaba a Anna.

No hagas esto más difícil, Tobías. Desde niño, ves goblins a tu alrededor, sabes que eres distinto ¿eso note dice nada? Tienes poder sobre ellos. Eres mi heredero.

¡No pienso separarme de mi familia! —gritó Toby agarrando fuertemente a Anna.—¡No ahora que soy padre!

Es tu destino. —un rayo cayó del cielo mientras las cortinas ondulaban.—No hay más remedio

No. —respondió solamente.

Jareth sonrió cruelmente y se acercó a Anna, mirándola detenidamente.

Es una bonita niña. Ya es medio goblin...

Ni se te ocurra tocarla. —le desafió Toby.

Jareth lo miró con gravedad.

Como no vengas al laberinto ahora mismo, te haré cambiar de opinión poniéndote boca abajo en el Pantano de Hedor Eterno.

No. —respondió Toby.

Muy bien. Tú lo has querido.

Jareth chasqueó los dedos y de repente, él y Toby desaparecieron en el aire. Anna cayó como una pluma hasta el suelo mientras lloraba.

—¡¿Que?! ¡¿Fué Jareth quien secuestró a mi padre?—preguntó Anna, sin saber como sentirse. Desde luego, calma, no.

—Yo se quien es.—dijo Raymond. —Es un prisionero. Cada día Jareth baja y le pregunta que si ''has cambiado de opinión''. No lo ha echo.

—¡Maldito bastardo! —gritó Anna mientras le daba una patada a la mesa. —¡Maldito sea...!¡Jareth te odio! ¡Ojala te mueras!

—Tranquila tesoro. —la tranquilizó Sarah poniendosela en el hombro para que llorara.—Lo rescataremos; al igual que mi hija.

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Elea estaba encadenada y tenía que seguir a Jareth. Su camino eran las mazmorras del castillo. Se pararon en una celda.

—Saluda a tu tío, Eleanor. —se jactó Jareth.

Toby se levantó rápidamente al ver a una chiquilla parecida a Sarah. ¿Quien era esa niña? ¿Y porque estaba encadenada al lado de Jareth? ¿Era su sobrina?

—¿ Un Tio? —preguntó Elea.

—Toby. —resolvió Jareth.

Elea corrió hacia los barrotes y empezó a llorar.

—¡Oh tio Toby! ¡Tu no me conoces, pero soy tu sobrina Elea! ¡Soy hija de Sarah!

Toby se pegó a los barrotes y acarició la cara de la niña.

—Cielos...eres toda una mujer ya.

Elea miró a Jareth desconcertada.

—¿Porque? ¿Porque lo secuestraste? ¿Porque me lo enseñas?

—Porque esto es lo que le pasará a tu prima si me rechaza de nuevo.

Elea tragó saliva. A veces Jareth podía ser muy cruel, como bien dijo en la sala de las escaleras hacía ya tanto tiempo…

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El numeroso grupo ( ya de 10 ) se encontraban en las puertas de la ciudad goblin. Por entro se oía bullicio.

—¿Como entraremos? —preguntó Raymond.

—Supongo que ahora soy tan poderosa como Jareth. Asique yo os abriré las puerta.

La pelirroja miró su anillo, un regalo de su padre y del rey de los goblins a la vez y suspiró hondo. Tenía que hacerlo, seguro que podía…¿verdad? ¿no se suponía que ahora era igual de poderosa que Jareth? ¿Qué sus poderes aumentaban? Sabía que tenía algo que ver con todo eso. Era un lío. Cuanto más goblins se hiciera más poder tendría…pero…¿de donde salía su magia? Lo ignoraba.

Avanzó hacia la puerta y la rozó con la mano. Esta se abrió al instante. La joven se volvió hacia sus amigos sonriente mientras todos la sonreían. Pero de repente, las puertas se abrieron del todo dejando ver a un ejercito de goblins esperándolos.

—Mierda…

—¡A por ellos! —gritó el que parecía ser un jefe.

El ejercito entero de goblins gritaron a la vez y corrieron a abalanzarse contra sus enemigos.

Entonces, sin que ella pensara en ello, sin que se le ocurriese, una bola de cristal apareció en sus manos. Anna la levantó como para asustar a los guardias.

En cuanto los goblins vieron la bola, se pararon en seco.

—¡Es una cristal! ¡Apartaos!

Todos los goblins se fueron apartando del camino poco a poco.

—Vamos. —señaló Anna a sus compañeros.

El grupo de los 10 entró en la ciudad y empezaron a correr penetrando en ella. Anna se quedó al final, y cuando vió que el ejercito se disponía a seguirlos, les tiró el cristal y empezó a correr.

No volvió a mirar atrás, pero se empezaron a oir sonidos de lucha y unos cuantos tacos.

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Jareth notó un fuerte dolor en el pecho y apretó la mano.

—¡Ahhh! —gritó mientras caía al suelo como si un rayo le hubiese partido.

—¡Jareth! —le socorrió Elea.—¿Que te pasa?

—Alguien...¡Ah! —gritó de nuevo. —Alguien está usando magia. Mi magia.

—¿Anna?

—Es ya fuerte...yo no podré...¡Tiene que parar! —gritó de nuevo retorciéndose de dolor.

—¡Que alguien llame a un medico! —pidió la muchacha arrodillada frente al rey.

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El grupo seguía a Anna por las callejuelas goblins. Raymond meditaba sobre el castigo que le caería por traidor. Aun estaba a tiempo...no.

¿A quien quería engañar? Se había encariñado con ellos. Había formado parte de su grupo. Pero estaba preocupado por Anna, le había besado. Y él no buscaba esposa, además de que no le atraía.

Bueno, le atraía como mujer, pero no tenía ningun sentimiento amoroso.

Curiosamente, Anna pensaba lo mismo.

Raymond seguramente la querría, pero ella no quería novio. Solo le había besado porque la sala estaba embrujada. Solo por eso. Él estaba muy bueno, pero no era su tipo.

Asique los dos se trataban con fría cordialidad y apartaban la mirada cada vez que se encontraban juntos.

Al poco rato llegaron a las puertas del castillo, después de sortear pequeños grupos de ejercito, y rápidamente se escondieron de los guardias.

—Bien, este es el plan: cogeré a Sarah y diré ''¡Tengo a la humana!'' y todos pensarán que es Anna. Entonces, cuando Jareth y ella se vean, sacaré a Elea de allí. Mientras, vosotros iréis a las mazmorras y sacareís a Toby. Quedamos a las 12:55 en esta misma puerta ¿entendido? —discursó Raymond.

—Me llevaré a 4 para ayudarme. —dijo Anna. —Elijo a Tándalo, Hoggle, Sir Didymus y a mi primo. —y los fué eligiendo como en el instituto.

—Pues yo me llevaré a Gusanito y Gusanita, Ludo y Sarah.-contestó Raymond rápidamente.

Anna se despidió de su tia con un gran abrazo.

—Tia...haz lo correcto.

—¿Y quien dice que querrá hablar con migo? —preguntó Sarah aparentando una calma que estaba lejos de tener.

—Te ama.

Y despidiéndose por ultima vez, se separaron todos.


¿Porque tiene Jareth esos dolores? ¿Resultará el plan de Raymond? ¿Será esta la ultima vez que el grupo se vea? ¡TODO ESTO Y MUCHO MÁS EN EL SIGUIENTE CAPITULO! ¡CHAN CHAAAAN!

Jjajajajaj, si, estoy loca...una de las cosas que más me gustan, esque Jareth haga como si Elea no le importase, pero ambos tienen una buena relación padre/hija.