Este pequeño capitulo, se lo dedico a Rosesvankmajer(:
No sabes lo que significa para mi que te guste esto! Espero no decepcionarte...
El gran dolor había cesado hacía ya bastante rato. Lo que significaba que ella ya estaba allí. Se había percatado que ya no podía crear las bolas, eso era algo que no estaba previsto. No sabía que con un nuevo heredero, el viejo perdería sus poderes (que fallaban desde hacía 16 años)
Jareth quería una reina para así no tener que heredarle todos sus poderes a esa medio goblin. Y justamente ella era la candidata perfecta para serlo.
Ahora estaba en una habitación aparte, echado en un sofá con Elea atada por unas cadenas. Giró la cabeza y la vió pesadumbrosa.
—¿Que te ocurre, cielo?
Elea no entendía porque Jareth era tan bipolar e histriónico. Pero eso era parte de su encanto.
—Me voy a tener que quedar encerrada aqui por toda mi vida.—suspiró.—Anna no lo conseguirá. No sabe las palabras.
—¡Valla! Ya atiendes a razones. No pequeña mia, no lo conseguirá.
—Pero ¡no es justo!
Jareth pusó cara de asco.
—Sea justo o no, es su destino desde que su padre abdicó.
—Es un destino cruel el pasarlo junto a tu lado.—murmuró Elea muy bajo.
Pero a Jareth no se le escapaba ni una y se sintió herido. Realmente, todos los Williams le veían como a un monstruo. Pero también todos los Williams eran iguales. No había nada que hacer.
—Es lo que hay. —se limitó a encogerse de hombros y a mirar el reloj pasar.
oOooOooOoOoOoOoOo
Anna, Tándalo, Hoggle, Sir Didymus y Aldrian corrían escondidos entre los laberinticos pasillos del castillo. La joven observaba las paredes, los cuadros y los muebles. Solo se podían catalogar de una manera: Goblins.
Por arte de magia, Anna les condujo hasta unas pequeñas y empinadas escaleras de caracol y descendieron a la oscuridad. Se oía el gorgoteo del agua cayendo por las paredes y escalones (Aldrian se preguntó si tendrían tuberías) dejando un rastro de moho trás de sí. Y Anna odiaba el moho.
Doblaron una esquina y Anna les paró a todos al ver a unos cuantos guardias goblins altos custodiando las mazmorras.
—Mierda... —susurró Anna.
—¿Y que esperabas? —preguntó Hoggle.
—¡Yo acabaré con ellos! —gritó Sir Didymus.
Todos le taparon la boca mientras le hacían ''Shhh''
—¿Y que hacemos? —susurró Aldrian.
Fué entonces cuando un guardia escuchó un ruido proveniente de la escalera.
—¿Que ha sido eso? —preguntó el Goblin Alto.
—¿El que? —contestó otro.
—Voy a averiguar... —comentó el primero acercándose furtivamente a las escaleras.
``Piensa algo Anna, piensa rapido ¡Y ya!´´
El guardia dobló la esquina dispuesto a atacar...cuando se encontró a su capitán. Se puso regio.
—¡Capitán!—hizo un gesto con la mano derecha. —Nos informaron que había salido a una misión y... —el guardia miró a los extraños compañeros de Raymond.—¿Quienes son?
—Son mis...¡son mis rehenes! —gritó casi desesperado.—¡Y ahora apártate de mi camino!
El Goblin Alto se apartó rápidamente para dejar paso a su capitán. Las criaturas que lo acompañaban eran muy variadas: un goblin, un enano y un… ¿Goblin Alto? Pero aquel Goblin Alto no era ningún guardia, ni ningún noble.
—¿Eso es un humano? —preguntó al final.
''Raymond'' iba ya por mitad de la sala, buscando a otro humano, cuando oyó la inesperada pregunta. Se irguió rápidamente.
—Por supuesto ¿Es que acaso eres ciego? ¡Válgame dios! —Anna pensó que así no hablaba Raymond ni por asomo. Así solo hablaba su abuela.—Ahora, inepto ¡enséñame la mazmorra donde está el otro humano!
El Goblin Alto señaló con el dedo tembloroso un largo pasillo.
—Gracias.—dijo muy amablemente.
Todos los guardias le vieron alejarse con bamboleo de caderas femenino y pensaron cuan raro estaba su capitán hoy.
oOoOoOooOoOoOo
Jareth se retorció en un sofá y Elea se levantó otra vez a socorrerlo, esta vez desesperada. No tenía ni idea de porque Jareth estaba así.
—¡Jareth! ¡Tienes que contarme que te ocurre!
El Rey se retorció en su sofá, esta vez era su cabeza la que parecía explotar. Su querida enemiga se había ''ocultado'' en otra identidad y le estaba robando mucha energía.
—Dime porque te duele cuando Anna usa su magia. —miró gravemente al Rey de los Goblins
—Si ella se hace más fuerte...¡Ah!...yo me hago más debil.
—Jareth, eso es una tontería. Eras tu justamente quien querías que ella descubriese sus poderes.
—Creí...creí que para entonces la idea de ser reina la habría seducido. Y no pensé que sus poderes crecieran a medida que los míos decrecieran.
Elea supo que eso era el final de todo. Porque tendría que haber un final ¿no? Tal vez fuera que su prima matase a Jareth sin quererlo y tuviera que ser reina a la fuerza. Tal vez fuera que los encontrase allí y dijera las palabras. O tal vez no usara sus poderes y llegaría a destiempo, siendo la Reina Goblin esposa de Jareth. La joven se mordió el labio y le dió la enguantada mano a Jareth para darle fuerzas. Casi ningun final le gustaba.
—Aguanta, Jareth, aguanta...
