Disclaimer: Todo lo que conozcáis u os resulte mínimamente familiar, es propiedad de JK Rowling ^^

6. IRA

Draco Malfoy era el señor del lugar. Eso mismo creía él, lo creían todos. Había acorralado a Pansy en el extremo de un blando sofá de terciopelo semioculto en las sombras y la besaba desapasionadamente, acariciando su pelo de forma mecánica, recibiendo cada uno de sus gemidos como combustible inflamable para su ego. Introdujo una mano bajo la falda de la chica y esta soltó un bufido de exasperación alejándola de su pierna.

- ¿Por qué no quieres ir a tu cuarto? – preguntó jadeante

- Cállate Pansy – gruñó enterrando su rostro lívido en el cuello de la cica.

Desde que Snape era el director de Hogwarts la sala común de Slytherin era una fiesta constante, todos sentían que tenían carta blanca para hacer lo que les diese la gana y en la práctica, así era.

Acarició de nuevo suavemente el rostro de Pansy, retirando su pelo hacia atrás, recorriendo fríamente la línea de su mandíbula y lamiendo calculadoramente el hueco que se formaba entre sus clavículas. Casi comenzaba a sentirse atraído por ella, su olor, sus suaves suspiros y jadeos… Ascendió de nuevo, acariciando el lóbulo de su oreja con suaves toques como el de una pluma, ella se aferró fuertemente a su pelo… Y sucedió: abrió los ojos y el momento de pasión, el nimio chispazo que había sentido por la Slytherin desapareció, llevándose su libido por donde había venido.

Alargó la mano y cogió la botella de vino de saúco firmemente incrustada en hielo y sirvió un generoso trago. Pansy le miró confundida y trató de acercarse a él, que se había sentado al otro lado del sillón. Crabbe y Goyle repartían cervezas de mantequilla que habían subido de las cocinas a los que se sentaban alrededor del fuego central. Fijó su vista en las llamas, paladeando la copa de vino mientras la Slytherin trataba de llamar de nuevo su atención con besos cortos y provocativos en su cuello y su pelo. Era demasiado fácil ignorarla, demasiado fácil aprovecharse de ella. Suspiró sonoramente y Crabbe clavó su estúpida mirada en él.

- Dicen que atacará Hogwarts – confesó haciéndose el interesante.

Las conversaciones cesaron a su alrededor, toda la atención fija en Draco. Este se rascó el antebrazo izquierdo con incomodidad antes de ponerse en pie para enfrentarse a él.

- ¿Y qué te hace pensar grandísimo estúpido que él quiere que tú lo sepas? – preguntó con ferocidad - ¿Ha venido a decírtelo en persona?

Empujó a Pansy que se había acercado a él por detrás y desapareció de la sala hecho un basilisco.

- Últimamente te noto sensible Malfoy.

- Nott – saludó Draco sin mirar hacia la esquina de su cuarto.

- ¿Sigues pensando en lo mismo? – preguntó el Slytherin con sorna y sin salir de la oscuridad de su cama.

- Aquí no Theodre – de pronto suspicaz, entró en el baño para comprobar que no había nadie y se asomó al pasillo. Luego miró una por una debajo de todas las camas.

Y además – puntualizó Nott – estás borracho.

Como si se tratase del gato de Cheshire una sonrisa burlona se adivinaba en la penetrante oscuridad bajo el dosel. Draco, al parecer contento con su inspección, sacó una petaca del interior de la túnica y le dio un largo trago.

Correcto – sonrió mirándose en el reflejo y limpiándose una invisible mota de carmín de su mejilla – ¿Quieres una copa, Nott?

Antes de acercarse siquiera a esa petaca que tan bien conocía, Theodre Nott selló e insonorizó el cuarto de los alumnos de séptimo curso. Ni quería testigos, ni permitiría que los hubiese.

- Nadie más va a dormir aquí hoy, Nott – le confirmó con burla – dejan la habitación para los enamorados.

Aquella noche no se dijo una palabra más, al menos que ellos recordasen y cuando Draco Malfoy abrió el ojo derecho aquella mañana deseó tener un mejor control de si mismo, otra vez. Se dio la vuelta, tratando de acomodarse para ahogar el feroz dolor de cabeza que palpitaba ya en algún lugar de su interior y un insano olor a bourbon lo asaltó. La humedad comenzó a colarse por sus capas de ropa y algo le pesaba como un cadáver sobre las piernas. El frío que comenzó a sentir en su costado le hizo removerse y despertar bruscamente. Se sentó y vio una extraña escena, con Nott y él tirados en el suelo, la cabeza de este sobre sus piernas y el alcohol derramado de la petaca que había caído empapando el suelo alrededor de ambos. Fijándose un poco más vio como un reguero imparable de saliva goteaba de forma continua sobre los pantalones del rubio.

Miró el reloj de su muñeca y comprobó que era demasiado temprano para un sábado.

- ¡Aparta Nott! –gruñó sin convencimiento y se levantó dejando caer la cabeza del Slytherin al suelo - ¡Nott!

Atizó una cruel patada entre sus costillas, pero lo único que consiguió fue que se diera la vuelta y comenzase a roncar sonoramente. Ignorándole, Draco reptó hasta el baño donde logró meter la cabeza bajo el agua helada de la ducha que logró despejarle lo suficiente como para tomarse una sencilla poción para el dolor de cabeza. Aliviado con su efecto casi instantáneo se metió en la bañera llena de agua hasta los topes para deshacerse del olor a sudor y alcohol rancio. Minutos más tarde, mientras se afeitaba, se dio cuenta de que el rojo ensangrentado de sus ojos no iba a tener remedio por el momento. Cuando salió del baño era de nuevo el Malfoy impecablemente cruel que aterrorizaba a todo Hogwarts. Tropezó con el bajo de su túnica y casi cae sobre Nott.

- Aún estoy borracho – musitó en voz baja y le pateó de nuevo - ¡Muévete! Tenemos Transformaciones.

En realidad era sábado, pero no le apetecía desayunar solo. La sala común estaba tal y como esperaba, igual que había estado a lo largo de todo el año. Los alumnos de los cursos superiores desmadejados sobre los sillones de cualquier forma, con botellas de cerveza de mantequilla en sus manos. Algunos dormían en el suelo, otros habían llegado hasta el pasillo. Crabbe y Goyle roncaban a pierna suelta en el sofá donde horas antes él había retozado con Pansy, a la morena, no se la veía por ninguna parte. El camino hacia el Gran Comedor fue como una nebulosa rebelde a través de sus ojos velados por el exceso de alcohol y tras dejarse caer en la cabecera de la mesa de Slytherin se limitó a untar una tostada tras otra con la intención de comerlas todas y acabar de una vez con aquel estado lamentable. Dio un largo sorbo a la taza de café que había aparecido junto a su mano izquierda y oteó el horizonte a la espera de El Profeta que no tardó demasiado en aparecer.

- Tiene buen aspecto – Le dijo una voz al oído. Draco se giró y contempló a un Nott con los ojos entrecerrados y la piel cetrina, en un estado mucho peor que el suyo propio.

- Siempre tengo buen aspecto después de una noche de sexo salvaje, Theodre… - acarició la pierna del Slytherin antes de soltar una carcajada seca pero ni siquiera le vio inmutarse mientras se servía sus tostadas y bebía el café de su taza.

- De modo que… ¿Transformaciones? Que poco original – hincó el diente y escupió en el plato casi al instante – Odio la mermelada de frambuesa Malfoy, deberías saberlo.

Ambos rieron silenciosamente ante su broma privada y Draco aprovechó para recuperar su café.

- Si los Carrows nos dejan en paz, podríamos salir a volar hoy – sugirió el rubio con una mirada cargada de intenciones.

- No seas hipócrita, con pedirlo sabes que será dicho y hecho.

Pero nunca llegaron a saberlo porque se deslizaron lejos de la mesa de los profesores alcanzando los terrenos a una velocidad record dado su patético estado. No volaron mucho ni muy alto, solo lo suficiente para alcanzar un pino altísimo que era uno de los favoritos del rubio. Sentados entre sus ramas altas iniciaron una conversación que nadie lograría escuchar.

- ¿Realmente no crees que Potter tarde en aparecer, verdad?

- Creo que desde que se escapó de casa comenzó una especie de cuenta atrás... – Draco se estremeció – ya no pueden alargarlo mucho

- No creo que sean tan malos – Nott miró de forma calculadora a Malfoy – ya sabes, los sangre sucia… Con no mezclarnos si no lo deseamos… No sé, no creo que sean tan malos. Sencillamente existen y ya está, ¿no? Nadie trata de extinguir a los trolls y son mucho más inútiles.

- Son impuros – cortó Draco – pero no por ello ha de derramarse sangre pura. Si quieren defenderles adelante, nosotros preservaremos la raza.

- A eso me refiero, es sin sentido – agachó la cabeza mirando el hongo que estaba tratando de arrancar – Estoy muerto Malfoy, mi padre quiere desertar y Él lo sabe. Antes o después, nos matará a todos.

- Tú lo has dicho: a todos.

Ambos asintieron, lo habían hablado muchas veces con anterioridad y solo estaban confirmando que ambos seguían adelante con el plan. Habían dejado muy atrás la hora de la comida cuando decidieron volver al colegio. Volvieron a la Sala de Slytherin con la tranquilidad propia del dueño en su casa y notaron una agitación palpable por todo el colegio.

- ¡Han visto a Harry Potter! – les asaltó Goyle cuando pusieron un pie en las mazmorras. – ¡Le han visto en los pasillos del quinto piso!

- ¡La torre de Ravenclaw! – exclamó Nott y salió corriendo escaleras arriba en dirección al vestíbulo.

- Vamos – ordenó Draco a Goyle dirigiéndose a la sala común - ¿A qué estas esperando?

- ¿Dónde ha ido Nott? – preguntó en tono suspicaz

- Ha ido a avisar a los Carrows – mintió Draco con impunidad – habíamos hablado de ello y si se refugiase en la torre de Ravenclaw sería muy difícil alcanzarle.

- Claro… - con expresión estúpida siguió a Draco el resto del camino hasta la sala común, donde el rubio alzó la mirada para buscar a sus más acérrimos seguidores.

- Han llegado – avisó – recordad que no podemos desvelar nuestras intenciones. Si tenemos que ayudar en un primer momento, lo haremos hasta llegar a Él. Bajo ningún concepto debemos dejar que descubran nuestros planes.

Pansy se acercó a Malfoy con lentitud, tenía las mejillas enrojecidas por el calor del fuego y los labios entreabiertos. Posó una mano en su antebrazo, acariciando la marca sobre la ropa y acercó su cabeza lentamente al oído del rubio.

- Ten cuidado Draco – susurró con su tono de voz más seductor – Irán a por ti.

El rubio le ofreció su mejor sonrisa retorcida antes de darle un beso que la dejó sin respiración. Sujetando a Pansy por la cintura hizo un gesto con la cabeza a Zabinni y desapareció por el pasillo que comunicaba con las habitaciones. Todos habían entendido que había querido decir. Eran Slytherin, se dejarían ver cuando les obligasen y ni un minuto más. No serían ellos quienes defendieran Hogwarts en contra de sus aliados. Se apoyó contra la puerta del dormitorio que acababa de cerrar, aflojando el asfixiante nudo de la corbata. El ruido de Pansy despojándose del uniforme le hizo alzar la vista para contemplar el espectáculo.

Si algo había que reconocerle a la chica era su buen gusto. Justo en aquellos momentos retozaba tumbada de lado sobre su cama, con un bonito conjunto de lencería francesa color negro que habría hecho ruborizarse a cualquier otra chica. A Granger, por ejemplo…

- 'Mierda' – soltó un bufido bajo y se abalanzó sobre la cama intentando alejar esos pensamientos incendiarios enterrando su rostro en el cuello de la Slytherin.

- Me haces daño Draco – gimió Pansy bajo él cuando el rubio clavó con fuerza los dientes en la tierna carne del hombro.

A partir de ese instante, Draco se dedicó a hacer olvidar a la morena que tenía voz, la obligó a guardar silencio, la doblegó con cada parte de su ser para que no dijese una palabra más. Pero había algo que le impedía concentrarse, tal vez fuese el pelo totalmente lacio de la joven, o ese provocativo olor a lavanda que nunca había percibido y no le gustaba en absoluto. Fuera lo que fuese, no pudo evitar alegrarse cuando Zabinni dio un golpe en su puerta y saltó de la cama buscando de forma automática la camisa que había perdido en algún momento de su lucha amorosa.

Tuvo suerte esa vez, Pansy se levantó corriendo de su cama sin decir absolutamente nada y se vistió en silencio, ella también se preparaba para la batalla. Se acercó a Draco, poniéndole su peto acolchado y ajustándoselo rápidamente, luego salió sin hacer ruido, apretando la varita en su mano. Draco tocó la marca tenebrosa y Zabinni asintió, como si una orden hubiese sido dada.

oOo

Un Weasley había muerto, lo sabía porque podía oír los gritos de todos los demás. La explosión la había arrojado lejos de todo. Puede que ella también estuviese muerta… Draco la zarandeó con fuerza solo para oírla respirar débilmente, fue suficiente para decidirse a arrastrarla al baño de prefectos, donde se encerró con ella.

- Granger – llamó con su tono frío e impersonal, pero la chica no respondía a sus tentativas – Granger, muévete, ¡muévete!

El temor comenzó a apoderarse de él… ¿Y si tenía algún daño irreversible? ¿Y si estaba muerta ahora? Se acercó rápidamente a su pecho tan solo para recordar que aún respiraba aunque su corazón latía con lentitud. En un momento de debilidad, se agachó sobre ella besando sus labios fugazmente y cuando se apartó vio sus profundos ojos dorados observándole paralizada. Se hizo a un lado concediéndole un mínimo de espacio antes de pensar en nada más…

- ¿Cómo se te ocurre venir aquí estúpida, estúpida Granger? – barbotó sin poder contenerse - ¿Cómo demonios se te ocurre venir al único sitio donde tu sangre no vale una jodida mierda? Podría matarte cualquiera, podrías ser un herido colateral… ¡Crabbe podría haberte matado! ¿No crees que hay sitios suficientes para que una sangre sucia como tu se esconda en estos tiempo? ¡Podrías haberte ido con el estúpido Weasley a cualquier parte, a Francia, España…RUSIA! Pero estas aquí…

Gruñó aún más alto ante la mirada de una muy atónita Hermione observando cómo se sentaba con dificultad. Un delgado hilo de sangre caía de su frente, rodeándole su ojo izquierdo y pringando su mejilla de un profundo color granate. Leona… Draco parpadeó fuertemente para comprobar que ella seguía viva y capturó su boca en un beso salvaje hasta sentir que ella le rechazaba, que le odiaba como siempre y al sentir como ella le mordía el labio con furia y horror, sonrió contra ella.

- Maldita Granger – gimió apretándose aún más contra el suave cuerpo de la chica.

Sabía a ceniza y a muerte. Sabía a terror, a destrucción y a pasión. Sabía a sangre y a fuego, sabía a sol… Y a días mejores. Clavando sus huesudas y pálidas manos sobre los hombros de ella la hizo tumbarse de nuevo, avasallándola con sus duros labios de fría serpiente. Importándole bien poco si ella quería o no que él la tocase, pero si Draco se hubiese atrevido a abrir los ojos, habría notado que ella se entregaba con la misma desesperación que él a ese beso suicida. Se apartó, momentáneamente abrumado por sentimientos que no entendía y se perdió de nuevo en los ojos de la chica, que le miraban confusos, asustados y tal vez con algo más, algo que en el fondo el reconocía pero no quería hacerse ilusiones.

- Quítate de encima, Draco Malfoy – le pidió con voz tensa. Pero no había enfado en su mirada.

- Ni hablar Granger, saldrías corriendo como una loca y te matarían antes de que alzases la varita – la miró con suficiencia pero cambió su peso para no aplastarla. - ¿Sabes? Podría retenerte aquí eternamente y todos creerían que estas muerta… Esta sala es indestructible más allá de los límites de la magia que una varita pueda realizar. Hecha por elf…

- ¡Hecha por elfos domésticos!

Draco sonrió al oír a la Gryffindor completar su frase y sintió deseos de besarla una vez más pero en vez de hacerlo, se hizo a un lado, sentándose junto a la chica.

- ¿Tenías que venir Granger? – su voz mostraba todo el dolor que sentía. Había terminado importándole bien poco sabiendo que no iba a salir con vida de esa noche.

Ella asintió en silencio y apretó su mano con fuerza, tal vez queriéndole decir algo pero sin atreverse. Se puso en pie con dificultad, sin hacerse la fuerte y demostrándole al rubio lo dolorida que estaba, pero aun así cojeó hasta la puerta del baño de prefectos dispuesta a salir a la lucha. Porque era su futuro y su obligación. Draco la arrinconó contra la pared, el pelo rubio revuelto y manchas de ceniza en las mejillas. Hermione pudo apreciar un corte profundo en el hombro del chico y murmuró un corto hechizo de curación. Él la miró sorprendido e impotente para luego zambullirse en sus labios decidiendo que daba igual. Mordió, empujó y se retorció en su interior hasta sentir que ella le deseaba tanto como él lo hacía, hasta notarla desecha en sus brazos y sentir su cálido aliento colándose en su interior. Y supo que había ganado, Hermione Granger era suya. Sus manos acariciaban la cintura de la chica frenéticamente, colándose bajo la camiseta, deseando arrancársela del cuerpo a mordiscos. Necesitaba sentir de verdad ese calor que parecía emanar de ella y notar cómo se estremecía bajo él, bajo su cuerpo, bajo su caricia experta… Pero la mano de la chica bloqueó las suyas y con un dolor infinito Draco se hizo a un lado. Porque ese parecía su destino… Verla fluir entre sus dedos como la arena, nunca con él y nunca demasiado lejos. Contempló la puerta por donde ella había salido durante un segundo antes de salir corriendo al pasillo, olvidándose de su propia seguridad y de lo que era correcto y buscándola por todas partes con el único fin que hacer que al menos ella llegase con vida al final del día.

Ufff… ¡Diez páginas! Creo que he batido mi propio récord, jeje y eso que me ha costado un montón escribirlo, para empezar porque he tenido que releerme el final del séptimo para buscar un hueco en el que Hermione pudiese escapar y pasar un rato con el rubio, además, la inspiración ha brillado por su ausencia durante todo el tiempo y he tardado más de una semana en completarlo. En teoría la escena estaba clara en mi mente pero me sentía incapaz de expresar el cambio en Draco y la he reescrito más de cinco veces (en realidad no estoy demasiado convencida, puede que la cambie en un futuro).

El que haya tardado tan poco (o mucho según quien) en subir esta viñeta se debe a que me he apuntado a un reto en el foro Weird Sisters y me quedan 6 días para escribir un one-shot (alto totalmente imposible para mí). Estoy decidida a intentarlo, pero no me parecía bien no publicar antes una viñeta de Sin, de modo que aquí está. Espero que os haya gustado, a mi me agrada bastante el cambio de Draco a medida que la guerra se acerca y que Hermione, pero sobre todo él están en peligro de muerte. Y ya no digo más, porque esta parece ser la nota de autor más larga del mundo y porque llevo un rato escribiendo poco más que tonterías. De modo que ya sabéis, tanto si os ha gustado como si no, me encantaría que me dejaseis algún review con vuestras opiniones.

Y en último lugar y por ello más importante, quiero agradecer a todos mis lectores su apoyo y su presencia. Gracias por haber estado ahí =*

R

E

V

I

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S