Sueño.
Aviones, he visto aviones en mi sueño.
Un meteorito.
Confusión.
Sueño.
Simon se despierta, está solo, a su alrededor no hay ¿nada? Claro que lo hay, ahora hay miles de cosas. Son de colores y formas curiosas, muy brillantes, como sacadas de un dibujo animado. Pero no le hacen gracia. Son como almas que quieren regresar a casa.
¿Qué es lo último que hizo? No se acuerda.
A su lado hay un cubo azul sucio con lo que parece agua dentro ¿de dónde ha salido? Durante un segundo recuerda que la creó él. ¿Cómo…?
Se acerca a un espejo roto que tiene una esquina en la que aún se ve algo y se lava la cara con un poco de agua. Ausente se mira, no parece él. Tiene la barba que casi le llega a la cintura y su nariz ha crecido demasiado. Una babosa gelatinosa de color azul se pasea delante de él,sobresaltado intenta tocarla pero es imposible. Otra visión.
¿Qué es real y que no? No lo sabe.
De pronto se acuerda de lo importante.
-¿Marceline?
Mira asustado hacia los lados y le busca con la mirada en la lejanía.
-¡Marceline!
Corre en todas direcciones amplificando la voz con las manos. Le dan igual los monstruos, le da igual lo que ocurra. Sólo quiere abrazar a la pequeña "tú y yo solos en el mundo".
-¡Marceline! ¿Dónde estás?
¿Qué es lo que ha pasado? No se acuerda.
-¡Marceline!
Las calles están destruidas y las almas dan vueltas intermitentemente a su alrededor ¿qué es lo real?
-¡Marceline!
Se tropieza con algo ¿un tubo? Y cae.
Una de las patillas de las gafas se tuerce al caer. La mira con detenimiento.
-Puede arreglarse.
Y entonces llora.
Unos pequeños pasos se acercan a él, nerviosos.
-¿Marceline?
-¿Simon?
Marceline es un poco más alta, tiene el pelo por los hombros y su ropa es distinta, sin embargo la reconoce perfectamente. Lleva una bolsa cruzada a un lado, en ella asoma Hambo. Detrás de ella hay dibujos y una guitarra un tanto extraña.
La pequeña se acerca con miedo. Pasos cortos.
-Oh Marceline estás bien, estás bien.
Le abraza, la niña se resiste y luego se deja abrazar. Nota frío, está más frío. ¿Cómo puede ser?
-Me equivoqué Simon, ya no quiero que seas el Rey Hielo. –Dice entre sollozos. –Solos tú y yo Simon, por favor.
-¿Qué? –Dice él alejándola para verle la cara.
-No te acuerdas de nada ¿verdad?
Él niega con la cabeza.
-Simon, me dijiste que me fuera, cada vez eras menos tú. Te transformas Simon, estás raro y me das miedo. A veces tus transformaciones son divertidas, pero otras te comportas como un loco. Y hablas sobre el futuro. No paras de hablar del futuro y de lo que ves. Además el otro día creaste nieve Simon, nieve. Dices que todo se va a destruir, pero no me explicas nada.
Simon Petrikov calla y escucha. ¿Qué ha hecho? ¿Cuándo? ¿Cómo?
-Me dijiste que me fuera. –Continua. –Me lo has dicho varias veces, y sin embargo siempre me encuentras, no me importa, me gusta estar a tu lado. Me gustas, pero aunque digas que es por mi bien, que es que quieres que esté bien y no quieres que me pase nada malo, que quieres estar cuidándome para siempre. Pero yo sólo te quiero a ti.
Silencio.
-Lo siento Marceline.
Marceline
Solo somos tú y yo en los restos del mundo
Eso debe ser tan confuso para una niña
Ella sonríe.
-No pasa nada ¿quieres que demos una vuelta?
Y yo sé que me vas a necesitar aquí contigo
Pero, me estoy perdiendo y temo que me vayas a perder también
-Por favor.
Esta magia me mantiene vivo
Pero, me está volviendo loco
Y, necesito salvarte
Pero, ¿quién me va a salvar?
Por favor, perdóname por lo que sea que haga
Cuando no te recuerde.
-Me alegra que seas tú de nuevo, no te vayas nunca ¿vale?
Marceline
Puedo sentir cómo me escapaba
No puedo recordar lo que me hizo decir
pero recuerdo que te vi fruncir el ceño
Te juro que no era yo, era la corona.
-Te quiero Simon.
Esta magia me mantiene vivo
Pero, me está volviendo loco
Y, necesito salvarte
Pero, ¿quién me va a salvar?
Por favor, perdóname por lo que sea que haga
Cuando no te recuerde.
-Y yo.
Le revuelve el pelo y caminan, él mira al cielo y recuerda los aviones. Pero hay algo más, algo caerá de y ahí. ¿Qué? No lo recuerda, si se volviera a poner la corona lo sabría, sabría lo que sucedería, el libro lo dice. En el libro se explican los poderes.
-Me gustaría que me siguieras contando historias de Betty.
-¿Quién?
Los ojos de Marceline se abren como platos.
-Betty, tú princesa Simon ¡Tu princesa!
-No sé de quién me hablas Marceline, si tuviera una princesa lo sabría, siempre he querido tener novia. –Ríe.
Nerviosa, Marceline rebusca en su bolsa y saca un libro "Scrapbook". Dentro hay una foto de Betty y él.
-Ésta Simon. ¡Betty!
¡Qué chica más guapa! Piensa mientras ve la imagen de una joven pareja riéndose.
-¿Quiénes son?
Las imágenes se superponen. Viajes con nieve. Lugares lejanos. El Enchiridion. Betty dándole un beso. Aviones. Poderes de la nieve, muertos, muertos y más muertos. Marceline triste. La corona. ¡Tienes que aceptar tu destino! ¡Tienes que aceptar tu destino! ¡Tienes que aceptar tu destino! ¡Tienes que aceptar tu destino! ¡Tienes que aceptar tu destino! ¡Tienes que aceptar tu destino! ¡Tienes que aceptar tu destino! ¡Tienes que aceptar tu destino!
-Perdóname Marceline. Perdóname. Porque tengo que hacer algo que no te va a gustar. Va a ocurrir algo horrible y tal vez no sea yo.
-Simon no, otra vez no.
-Lo siento.
Se echa las manos a la cabeza y grita. ¿Cómo se ha podido olvidar de todo? El libro lo dice. Tiene que hacerlo. Se convertirá. Pero Marceline podrá sobrevivir. Y es lo único que puede hacer después de todo el daño que ha causado. Todo ha sido culpa suya.
Cientos de lágrimas calientes caen sobre su fría piel. Marceline le besa las mejillas.
-No me abandones.
Por favor, perdóname por lo que sea que haga
Cuando no te recuerde.
Yo sólo quería que me amasen.
¿Qué hace? ¿Dónde está?
Alguien le empuja. Devuelve el empujón. Durante un segundo la reconoce, está más alta, más guapa y tiene el pelo más largo. Pero es ella. Es Marceline.
-Lo… Lo siento.
Y de pronto nada. El sueño eterno vuelve.
Ya no hay más Simon, sólo queda el Rey Hielo ¿Quién si no? Ambos cantan. Marceline llora. Da igual los años que pasen, él ya no se acuerda de nada. Salvó el mundo, así mismo y a Marceline pero ¿a qué precio?
Por favor, perdóname por lo que sea que haga
Cuando no te recuerde.
FIN
[Nota de la autora: pues sí, pues fin. Suena raro y es un poco precipitado, pero tenía pensado que terminase así, primero porque así sigue teniendo esos interrogantes que deja la serie. El héroe olvidado, de alguna manera es como si tuviese Alzheimer. Y así quería describirle. También quería poner sólo pequeños retazos que explicasen según mi punto de vista todo lo que ocurre. Os agradezco de veras todos los comentarios que me habéis dejado. Estoy orgullosa de mí misma pues es una de las pocas historias por capítulos que he terminado rápido. Si la cosa sale bien a lo mejor me animo a escribir otro sobre Adventure Time. Nunca se sabe. Gracias ;) y nos leemos]
