- ¿Como te encuentras hoy cariño? ¿Estás hambrienta? ¿Quieres ir a cazar? - preguntaba el marido de Alice. Fue a buscarla a la habitación con una sonrisa, preciosa como siempre.

- Jazz, está bien que seas tan atento pero eso no va a hacer que olvide...

- ¡Espera, espera, antes de que digas nada! Te voy a traer una sorpresa

- No quiero el vestido, gracias, es muy bonito, pero no puedo dejar que me lo regales.

Jasper se fue molesto consigo mismo al piso de abajo a buscar alguna forma de sorprender a su preciosa mujer y disculparse. Sin duda a veces era útil poder controlar los sentimientos, pero decidió no hacerlo en esta ocasión. Alice tenía todo el derecho de estar enfadada. Pero lo que no era justo es que el no pudiera darle una sorpresa y tener así una pequeña oportunidad de ser perdonado.

Aún en su habitación Alice seguía molesta. Como podía haber sido Jasper tan frío lejano ayer. Justo ayer, cuando venían a verla las únicas personas que, supuestamente, se acordaban de ella. Aunque ella no recordaba nada de su vida anterior, sus invitados si. Le contaron que el mismo día que la habían convertido a ella en vampiro ellos también habían sido atacados y convertidos. Éstos recordaban toda su vida anterior, y contaron detalles a Alice que jamás hubiera sabido sino fuera con su ayuda. Sin embargo Jasper no creía en ellos. No los veía como alguien en quien confiar y había estado sumamente lejano toda la noche. Sin duda su ''mayor éxito'' había sido el comentario que había dicho antes de irse a cazar. A nadie le sienta bien que les llamen embusteros buscadores de dinero.

Después de todo esto los dos habían discutido y pasado la noche en diferentes lugares. Jasper, después de pensar en todo aquello decidió, que aunque seguía sin creer a esas personas haría el esfuerzo de ocultarlo por Alice. Mientras estaba sumergido en su pensamiento Edward se acercó le acercó.

- Jasper, creo que no son embusteros. Ayer sus pensamientos estaban concentrados en recordar momentos con Alice, y realmente habían salido del mismo psiquiátrico que ella.

- Gracias Edward, aún así no me fío de ellos. No me dan confianza, y me parece extraño que después de todos estos años la hayan encontrado y le cuenten todo esto. ¿Porque la llaman de un día para otro? ¿Porque se presentan aquí hablándole de otra vida? ¿Y de otro hombre?. Lo siento, pero yo no me fío. No se lo digas a Alice, ¿De acuerdo?.

- No hay problema – dijo Edward – pero creo que deberías entender porque es tan importante para ella. Nunca ha sabido nada de su vida antes de ser vampiro. No sabe lo que es dormir, o comer o sentir la necesidad de respirar. Joan y Margaret le dan la oportunidad de saber quien era antes de todo esto. Edward se marchó con su esposa y su hija dejando a Jasper pensando en todo aquello.

Jasper, ensimismado en sus pensamientos buscaba una forma de llevarle una bonita sopresa a su preciosa mujer. Tengo que encontrar una forma de sorprenderla. ¡Vamos, tío, piensa! ... ¡Ya sé! Por Dios, como no se me había ocurrido antes. - se río el rubio con solo pensarlo.

Mientras en la cocina Alice hablaba de nuevo con sus invitados. Necesitaba saber más cosas de su pasado. La verdad es que ellos sólo tenían información desde que ella entró en el manicomio, por lo tanto no sabían nada sobre su familia, pero si le comentaron que ella estaba enamorada de un hombre. También hablaron de la llegada de hombres lobos a los alrededores del manicomio días antes de la aparición del que la había convertido. Sin embargo Alice no conseguía recordar nada de eso, y quizás nunca lo consiguiera.

- Eh lobo! - dijo Jasper a Jacob con un aire burlón – tengo un favor que pedirte. A ti y a tus amigos quileutes.

- Lo que sea con tal de satisfacer las necesidades de mi amigo el chupasangres – respondió Jacob. Desde que Bella se había convertido y Jacob pasaba más tiempo en casa los dos habían desarrollado un relación algo extraña, pero sincera y de confianza.

- Ya sabes que Alice no puede predecir el futuro mientras esteis vosotros cerca, ¿no? Pues quiero hacerle... algo especial. Y os necesito.