Ceguera temporal
Summary: Ella causo el accidente, ahora tiene que vivir con las consecuencias…
Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía, Y TODA ELLA ESTÁ PROTEGIDA POR DERECHOS DE AUTOR BAJO EL CÓDIGO LEGAL: 1211242729751, por favor no intenten plagiarlo porque serán demandados en caso de realizar dicho acto. Espero que lo disfruten. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, léelo bajo tu propio riesgo.
Bella POV
—... regresa a mí — escuché una voz llorosa a mi lado y supe quién era al instante; mi hermanita.
— Te han dicho que eres una chechona — dije en susurros; mi voz sonaba pastosa. Abrí los ojos y ella me vio asustada, efectivamente sus ojos estaban anegados en lágrimas; se tiro sobre mí y me abrazo llorando de nuevo.
— ¡oh, Bella has vuelto! — le sonreí con cariño y ella me devolvió la sonrisa.
— ¿cuan… cuanto tiempo ha pasado desde…
— Casi una semana — dijo incomoda, después de unos segundos abrió la boca para decir algo mas pero en ese momento entro nuestra madre.
— ¡hija! — corrió al verme despierta y también me abrazo, la abrace de vuelta y llore o mejor dicho las dos lloramos — ¿cómo estás? — Dijo separándose de mi — que idiota soy ¿te duele algo? — yo sonreí divertida y ella volvió a rodar los ojos — de verdad que soy idiota — las tres reímos divertidas y sin decir más me volvieron a abrazar.
— veo que la paciente está despierta — dijo una voz gruesa y sexy en la puerta; las tres volteamos y vimos a un hombre bastante guapo que se hacía llamar doctor. — me llamó Carlisle Cullen — dijo tendiéndole la mano a mi madre y hermana y ellas se la tomaron abobadas; él rio divertido — soy tú doctor — dijo viéndome directamente a los ojos; para ser un hombre maduro estaba más que bien.
Después de haberse presentado leyó mi informe y creo que encontró algo bueno porque sonrió ladinamente, provocando suspiros de mi madre y hermana, yo las mal miré pero ninguna me hizo caso.
— Bueno Isabella — empezó a decir el doc sin dejar de sonreír.
— Bella — lo corregí, más por costumbre que por molestia.
— bueno nena, estas perfectamente — me sonrió y yo lo mire boba; era su culpa que nos quedáramos viéndolo así. Nadie lo mando a ser tan condenadamente guapo.
— ¿cu-cuando podré salir de aquí? — pregunte aturdida, saliendo de mi estupefacción.
— Sólo te haré unos cuántos exámenes más pero yo diría que en poco tiempo — escribió algo en el informe y lo cerro — con su permiso, yo me retiro — nos sonrió a todas y salió elegantemente.
— Maldita suertuda — mi hermana me golpeó el brazo ligeramente — yo quiero estar en tu lugar — dijo quejumbrosamente y mi madre y yo reímos a carcajadas.
Después de olvidarnos por el momento del sexy doc ellas me contaron como había acabado aquí y que cuando me vieron por primera vez se asustaron mucho porque estaba toda bañada de sangre; raro, no recuerdo que estuviera bañada de sangre con el torrencial que caía ese día.
— Se acabó el tiempo chicas — dijo una amable enfermera — pero mañana podrán volver — ellas asintieron desanimadas y se despidieron de mi entre abrazos y besos.
Cuando estuve sola volvió el doctor.
— Necesito de tú ayuda — dijo sentándose a los pies de mi cama — de nuevo — suspiro y yo lo mire extrañada.
— ¿de nuevo?
— sí, tú salvaste a mi hijo y te lo agradezco pero lo que te diré no quiero que te suene a chantaje ¿está bien? — Esperó a que yo asintiera para volver a hablar — me llegaron los informes a los dos días de tú accidente. — lo mire sorprendida pero él no se percató — Tú tuviste la culpa; estabas en sentido contrario y sí mi hijo se entera es capaz de demandarte, aunque tú lo hayas salvado — saber eso me molesto mucho aunque también me sorprendió saber que mi doctor era el padre del arrogante accidentado.
— Entonces que levante una demanda, yo puedo defenderme — espete molesta.
— Él no descansara hasta verte en la cárcel — dijo un tanto irritado y apenado — por eso te vengo a ofrecer está opción.
— lo escucho — dije acomodándome mejor en la camilla; mala idea, me dolió todo el cuerpo y me caí. Carlisle se apresuró a ayudarme y me sentó derechita.
— Verás, a causa del accidente, mi hijo — se detuvo por unos minutos y retorció sus manos nerviosamente. Tomo aire y comenzó de nuevo — a causa del accidente mi hijo perdió la vista.
- con razón él trataría de meterme a la cárcel - pensé asustada - ¡gracias de nuevo, mami!
— Es temporal o eso han dicho los especialistas — dijo derrotado y yo me sentí la peor mierda del mundo — pero necesita de alguien que lo ayude...
— ¿porque yo? — Fue lo primero que se me vino a la mente — él me matara cuando se enteré de que yo fui la causante de su ceguera — no quería pero mi cuerpo estaba entrando en pánico — lo lamento pero yo no soy la mejor opción. Además usted tiene un montón de enfermeras, ¿porque no toma a unas cuantas y las pone a su cuidado?
— Tú eres perfecta porque eres lo que él necesita — puse mi cara de WTF y él rio bajito — te investigue — dijo avergonzado — y sé que tienes carácter además de paciencia y... me la debes — susurro.
— Lo bueno es que no era chantaje — ironice y él sonrió apenado —… lo haré — él me vio asombrado y ahora yo le sonreí apenada — es lo menos que puedo hacer después de haberle destrozado la vida a su hijo… — casi lloro al decir esto último — lo haré.
…
— no lo haré, Carlisle. No puedo — dije asustada mientras me escurría en la pared — está loco, molesto y está destrozando toda la habitación — me encogí al escuchar cómo se rompían las cosas ahí adentro y también los gritos de Edward.
Habían pasado tres días desde la petición de Carlisle y yo siempre me engañaba diciendo que todo estaría perfectamente.
En este momento todo el hospital estaba detenido, contemplando asustados la habitación de Edward.
— Tú podrás — dijo levantándome del suelo y poniéndome atrás de él — sólo déjame hablar con él primero — yo asentí asustada y Carlisle entro al cuarto.
— ¡LARGUENSE! — grito un muy enojadísimo Edward y aventó algo que se rompió contra la pared.
— ¡EDWARD! — Grito Carlisle y él dejó de aventar las cosas — sólo soy yo hijo — dijo levantando las manos, rindiéndose, aunque su hijo no pueda verlo.
— ¿y desde cuando hueles a fresas papá? — Pregunto sarcástico; respiro más profundamente, su ceño se profundizo y sus ojos se volvieron de un verde oscuro —… ¡eres tú! — Dijo acusadoramente — ¡eres la culpable de esto! — siseo y se abalanzó hacia mi pero Carlisle lo intercepto y antes de que Edward pudiera hacer algo, lo drogo.
Sin ayuda de nadie, Carlisle pudo subir a su hijo en la camilla y lo amarro.
— espera afuera. Yo te diré cuando puedes entrar — no se lo discutí. Salí del cuarto pero antes de pensármelo mejor salí corriendo de ahí, como la cobarde que soy.
.
— Te dije que esperaras afuera — me regaño el doctor mientras se sentaba junto a mí en la mesa de la cafetería.
— ¿cómo le fue?
— es más difícil de lo que creí. — -¿así de mal, eh? — Él no quiere... saber nada de ti — suspiro derrotado y se llevó las manos al cabello y lo revolvió, demostrando su frustración.
— ¿acaso creía que me recibiría con los brazos abiertos? — ironice, enarcando una ceja — por mi culpa su hijo no puede ver.
— pero necesita de tu ayuda — susurro. Vi el sufrimiento y el miedo en sus ojos; se me hizo un nudo en la garganta — él necesita de alguien que lo cuide, de alguien que le de sus medicinas, lo ayude a salir a la calle, a comer. — Se perdió en sus pensamientos — Les costara trabajar juntos pero, Isabella, ya habías aceptado. Por favor.
Nunca había visto a un hombre desbaratarse así. Él tenía la mirada perdida, parecía un loco atrapado. Eso me hizo ceder... aunque después me arrepentiría.
— Ok — dije suspirando — seré la sombra de Edward — él sonrió de nuevo — pero sólo hasta que él se recupere o hasta que se acostumbré — dije sería y él asintió.
— Tendrás un cuarto propio además de sueldo — yo lo mire con la boca abierta — el hecho de que me ayudes no quiere decir que lo hagas gratis, además, tú madre me comentó sobre el trabajo que perdiste y... y de la vida loca que llevabas antes del accidente — dijo incómodo. Yo rodee los ojos y bufe.
— tuve uno que otro tropezón en la vida ¿ok? — Dije defendiéndome — pero eso no lo hace una vida "alocada" — Carlisle me sonrió y el enfado disminuyó.
— créeme, yo sé de vidas alocadas — me guiño sonriendo y se levantó de su asiento — por eso te ofrezco este... trabajo. No te arrepentirás — me revolvió el cabello y se alejó con una sonrisa en los labios.
Yo cerré mis ojos y deje escapar un largo suspiro.
- lo presiento... esto saldrá mal... muy mal.
Primer capítulo y ya saben que tienen que hacer…
¿Me dejan reviews?
Los quiere y los ama…
Wills-cullen-swan.
